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**** Prohibido el paso a chicos que no sean guapos****

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―…Es Nícolas. ¡Nícolas! ¿Podrías ayudarme? Mi amigo Kelvin es alérgico al alcohol y no tenemos vehículo para traerlo al colegio.

― ¿Alérgico al alcohol?, ¿eso existe?

―Al parecer sí.

― Y qué pretendes que yo haga.

― Como sé que tienes auto podrías ayudarnos a ir por él, es en el club Fugaz, donde tocó Seiya esta noche.

―Puedes buscar a alguien más, yo no estoy disponible.

―Profesor, por favor. Si me tardo más tiempo Mizu no va a poder cargar a Kelvin hasta acá en caso de que se quede dormido en la calle debido a su efecto de alergia al alcohol.

― ¿Hablas del estudiante de Tenoh?

―Así es, ― contesta con más esperanza que al principio ― él es su mejor amigo, y lo está acompañando.

― Ese Kobayashi, siempre involucrándose en escándalos ― lo dice más para sí mismo que para Kiba. ― Está bien, estaré con ellos en unos minutos.

― Gracias profesor, muchas gracias ― agradece sinceramente y se va hacia la puerta principal, vigilando en caso de que ya se vayan acercando.

Nícolas baja al nivel del estacionamiento y saca su auto.

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― Buenas noches.

― Buenas noches, ¿de casualidad viniste a ayudarnos?

― Yo solo pasaba por aquí ¿qué sucede?― contesta.

―Es una suerte ― contesta Mizu emocionado.

― Qué sucedió Kobayashi, ¿qué no saben que no se debe abusar del alcohol?

―Mi amigo es alérgico al alcohol. No puede tomar un solo trago porque le hace efecto muy rápidamente.

―Vaya, qué casualidad.

― ¿A qué te refieres?

― Me pasa algo similar… ― afirma sereno. Viste un atuendo ligero pero oscuro, compuesto de suéter de cuello de tortuga, pants y tenis. Tan calmado, parece que no es el típico tirano que siempre la hace correr sin piedad.

― Ya veo…

―Mich… ―Michiru reacciona, y le pisa un pie ― ¡Auch!, eso dolió.

―Perdona amigo, no me di cuenta ― lo regaña entre dientes.

―Mizu, ¿quién es este tipo? Es el tipo que te trata mal ¿cierto?.. Voy a golpearlo… ― levanta su puño amenazando al rubio pero rápidamente lo baja para sostenerse, pues pierde fácilmente el equilibrio.

― ¡Kelvin cállate!... "o no nos va a llevar" ― es en lo único que piensa, cualquier cosita y se enfurece el tipo ese, como dijo Kelvin.

― ¿Quieren que los lleve? ― no es que se hiciera el tonto a lo que dijo Kelvin, lo había escuchado, pero hizo caso omiso. Algo que Mizu agradeció mucho.

―Si Haruka, te lo agradezco―Tenoh reaccionó después de unos instantes a que su compañero le llamó por su nombre y no por su apellido como acostumbraba. Pero se veía que estaba más preocupado por su amigo que por sus formalidades. Eso era de respetarse.

Sin mucha dificultad, ambos atletas ayudan a subir a Kelvin al auto. Haruka se pasa del lado contrario dirigiéndose al lado del volante.

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En el otro lado de la calle pasaban tres chicas que se quedaban viendo el auto del codiciado estudiante, no porque fuera el auto más bonito que los de ellas, pero les resultaba más hermoso el piloto.

― Haruka, ¿Qué hace por aquí?, Con quién… ¿con quién está? ― se pone de puntillas para ver bien.

― ¿Qué sucede Mina?

―Es Haruka, no sé qué hace aquí, él nunca viene por estos lugares.

― ¿Quieres acercarte? ―pregunta la chica de cabello negro.

― No…creo que le molestaría que lo hiciera ― se queda un tanto pensativa ― Aunque me parece extraño, que yo sepa él no tiene amigos. ― reacciona de repente con una cara sorpresiva, como si estuviera asustada ― ¡¿Y si son unos asaltantes?¡

― Contrólate Mina ― responde la siempre escandalosa Serena, quien hasta ahora no había comentado nada por visualizar bien a la persona con la que estaba ― Es el chico del club.

― ¿Quién? ― pregunta Rei, quien no le había tomado importancia anteriormente.

― Si, es el muchacho del bar, el que tenía los asientos de cortesía. ― responde entre dientes, no muy contenta por el recuerdo ― ¿Y qué hace ahora con Haruka? ¿Por qué es tan cercano de los dos?

― ¿Es alguna celebridad o algo así? ― cuestiona Mina.

― No lo sé, no lo he visto en ningún otro lado. ― afirma Rei.

― Miren, otro auto se detuvo ― se queda observando la rubia de doble coletas.

― Es Nícolas ― Mina y Serena saben que siempre que dice ese nombre, lo hace conteniendo un suspiro. Y Rei sabía que conocía perfectamente ese auto.

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―Vaya, es todo un placer encontrarte a estas horas de la noche en la calle Tenoh. ¿Ya se está pasando tu hora y sereno?

―Kumada ¿cómo estás?, por supuesto que el placer es todo tuyo ― esboza algo que parece una sonrisa.

―Siempre esforzándote por ser tan amable Tenoh.

―No todos nacemos con el don de la amabilidad.

― ¡Nícolas! ― se asoma Mizu quien estaba colocando el cinturón de seguridad a Kelvin. La verdad era que se alegraba de no estar sola como hasta hace unos momentos.

―Kobayashi, todo parece que ya eres amigo de Tenoh.

―No ― se apresura a decir, aunque se siente un poco incómoda como si estuviera siendo malagradecida. Negar una amistad con Tenoh aunque en verdad no lo fueran, se sentía extraño ya que justo ahora le está ayudando con su amigo, su contestación apresurada le parece algo descortés. Aunque a Haruka parece no molestarle en lo absoluto. No le ofendía que pudiera considerarlo o no su amigo. ― es decir…

― No tienes que justificarte ― contesta tranquilo el atleta. ― yo tampoco soy tu amigo, pero somos compañeros, no se justifica que ignore su necesidad ―responde ahora dirigiéndose a Nícolas ―. Aunque dudo mucho que hubiera tenido apoyo de tu parte Kumada.

― Estás en lo cierto. Ya están grandecitos como para tener niñera.

― ¡Haruka! ―Haruka escuchó una voz perfectamente conocida, aunque no con muchos ánimos por contestar.

―Mina, ¿qué haces aquí?

― Te vi de lejos y pasé a saludar. Por un momento creí que si habías venido al club pero viendo tu atuendo, ya veo que no.

―Que tiene de mal su ropa ― contesta Nícolas, rechazando todo acto de encasillamiento. Aunque eso termina por sorprender a Haruka y a Mizu.

―No, nada… es solo que…

―Ustedes siempre encasillando a la gente. Yo me fui con la ropa que me ves puesta ― casualmente también iba vestido de pants, pero los de él eran de una tonalidad guinda oscuro.

―No me refería a eso… pero olvídenlo… ― Mina sonríe nerviosa, aunque se sintió un tanto atacada por Nícolas.

― Y tú siempre tan delicado con las palabras Nícolas… ―Rei llegaba detrás de Mina, seguida de Serena, la chica con la que Mizu se había topado en el club.

― ¡Rei!, cuánto tiempo sin verte. Como siempre el placer es todo tuyo. ―Haruka se rió por la frase copiada de él.

―Lo mismo digo Nícolas. ―el aire se había tornado un poco tenso. Mizu no sabía para dónde voltear, decidió voltear a ver a Kelvin, quien ya se estaba durmiendo en el auto, con que no vomitara, de lo contrario Haruka los dejaría botados a los dos ahí en medio de la calle.

― ¡Vamos chicos! Chicos y chicas no deben de pelear ― llega Seiya con su acentuado carisma. Mizu sonríe al verlo, sólo alguien tan fresco como él, puede purificar un aire tan tenso como aquél. ―Mizu, me dijo el guardaespaldas que un muchacho le había reportado que su amigo se había puesto mal, de acuerdo a su descripción, supuse que se trataba de ti.

― ¿Ah sí? y ¿qué tipo de descripción hizo de mí?

― Dijo que era un muchacho con unos ojos muy grandes y con un rostro muy fino. Parecido a un muñeco.

―Vaya, qué descripción tan incompleta, le faltó buenos músculos y fuertes brazos. ― Sonrieron. Algunos los veían atentos, otros tantos los ignoraban. Mina se enfocaba en la mirada atenta de Haruka, la cual se dirigía hacia su parabrisas pero poniendo atención a las risas de sus compañeros, Nícolas poniendo especial atención a la muchacha que siempre ha sido tema tabú de conversación entre su mejor amigo y él; ambos enamorados de ella. Y Serena un tanto disgustada y celosa por la forma tan familiar en la que los dos muchachos se hablan. No había conocido a nadie fuera de Nícolas que tuviera tanta familiaridad con Seiya, ni siquiera los chicos del grupo Taiki o Yaten. Seiya siempre ha sido amable con todos, pero se notaba cierta cercanía, tanto como ir a buscarlo hasta ahí y preocuparse aunque lo hubiera disimulado.

Se preguntaba, ¿Por qué en tanto tiempo ella no había logrado esa cercanía que ese muchacho había logrado en tan poco? Naturalmente que él era hombre y ella mujer, pero ¿por qué no le daba la oportunidad siquiera de ser su amiga?

Y Haruka, un poco extrañado, jamás en toda su estancia en la escuela o más bien en todas las que había estado, se había presentado una situación así, en donde se reunieran tantas personas que él conocía de forma más cercana que un estudio o una sesión de fotografía, como una ridícula película de amor. Y curiosamente, no era necesario que dijera una sola palabra, ya que Mizu y Seiya cubrían perfectamente las brechas de silencio para evitar que fuera incómodo.

Lo que pareció un largo tiempo fue algo más rápido de lo que aparentó.

―Nos vamos nosotras entonces Haruka.

― Con cuidado. Llegan bien ― eran esas tonalidades de cuidados que Haruka siempre aportaba, era lo que le gustaban tanto. Aunque la mayoría de las veces no fuera hacia ella, sino al personal de grabación, a sus ayudantes, sus maquillistas, pero casi nunca a ella.

― ¿Seguros que no quieren venir con nosotras? Iremos a un restaurante.

― Tengo que llevar a mis compañeros a la escuela. Pero agradezco su invitación.

―Haruka, siempre tan propio. Está bien, será la próxima.― Suspiran Mina y Rei, aunque por distintos muchachos.

― Y… feliz cumpleaños Aino.

―"Se acordó" ― le contestó sonriéndole. Las chicas se van y Seiya se acerca a Nícolas despidiéndose de Mizu.

―Nícolas, que bueno que viniste. ― Le dice Seiya a su amigo.

― No empieces, yo quiero ir a dormir.

― Por favor, acompáñame, los muchachos quieren ir a un restaurante a cenar…Por cierto ― se queda pensando Seiya. ― ¿A qué viniste?

Nícolas voltea en un parpadeo a ver al muchacho dentro del auto de Haruka y pronto voltea a ver a Seiya.

―Sólo pasaba a por aquí, quise tomar aire fresco.― "Para eso no necesita el auto" reflexiona Seiya.

― Nosotros nos vamos ―Seiya contesta con un saludo y Nícolas con un movimiento asintiendo con la cabeza. Haruka entra al auto.

― Adiós. ― se despide Mizu, quien desde hace rato quería que terminaran sus conversaciones, no quería descuidar tanto a su tan querido amigo, la persona más importante que todos ellos para ella y a ese paso tendrían que meterlo a la habitación cargándolo.

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― Te lo agradezco Tenoh. ―dijo cuando estaban en camino a la escuela. Haruka no supo que decir, simplemente asintió.

La verdadera razón por la que había pasado por el lugar era porque había ido a comprar medicamento para el médico de la institución, Alen. Quien lo había enviado por algunas piezas que les hacían falta, no era urgente pero si necesario tenerlo.

Aunque esa información era irrelevante para Mizu, por eso decidió omitirla.

Mizu entendió su silencio como una molestia, como si Haruka estuviera molesto porque él no lo había llamado su amigo cuando Nícolas la cuestionó.

Y aunque en el fondo no lo sentía aún como su amigo, si sentía un poco de respeto y de equidad, igualdad o solidaridad. De acuerdo a los hechos, pudo observar en la cara de las chicas que sentían especial atracción por sus tres amigos, bueno, si podía llamarlos de alguna forma, el término compañeros se le hacía un término muy lejano. Si acaso ellas supieran quién era, seguro que querrían tener el lugar que ella ocupaba o la desgreñarían por estar cerca de sus amores. Afortunadamente ninguna la reconoció. ― "Gracias ojo de pez".

― ¿Por qué sonríes tanto?

― ¿Qué? ¿De verdad? No, no es nada. Supongo que será un reflejo o algo así.

No era que le importara pero, le desesperaba que lo tomaran por tonto, y ese muchacho de verdad se estaba riendo. ¿Será que se reía de lo que pasaba hace unos instantes con Nícolas? ¿A caso a él si lo consideraba su amigo? ¡Bah! No es que eso le quitara el sueño de repente.

― Cómo… ¿cómo fue que llegaste hasta aquí? ― No era de las que le gustara sacar conversación solo para generar amistad o camaradería, pero los leves murmullos de Kelvin, le hacían peligrar su identidad. ― ¿Kiba te encontró?

― ¿Kiba?, no sé quién es él. Pero no. Como dije en un principio, solo pasaba por ahí ― bueno no es que a él le guste conversar, pero hablar un poco no les hacía mal ― Fui por medicinas para la enfermería de la escuela.

― ¿Para Alen?

― Así es. Cada cierto tiempo voy con él para ayudarle en lo que necesite.

― Vaya, todo tienes. ― susurra ― Pero Tenoh… en verdad… ― le estaba ganando la curiosidad de realizar esa pregunta, pero se mordió el labio para evitarla. ― nada.

― ¿Qué?

― No, nada que sea importante. ― ¿en realidad no tenía amigos el gran Haruka Tenoh? Esa era la pregunta que quería realizar.

― Bien ― le da una mirada por el retrovisor a Kelvin ― Él y tú parece que ya tienen tiempo siendo amigos.

― Así es, pero él no es extranjero. ― Mizu reacciona con lentitud a la hora de responder, pensando bien en un segundo las palabras correctas a decir. Ya lo había formulado, además fue lo mismo que le dijeron a Kiba. Ambos habían tenido una amistad de larga distancia desde una vez que Kelvin fue al país de Mizu. Aunque no quería que sonara a mentira, temía decir algo mal.

― Hemos tenido varios años hablando por correo, nos conocimos en un viaje que hizo kelvin a mi país para aprender el idioma.

― ¿Y le sirvió?

― No del todo, aunque realmente aprendimos más a ser amigos que el idioma que estaba estudiando. Tampoco, yo tampoco tenía amigos antes de conocerlo. Él fue el primer amigo de verdad que tuve. Hasta hace poco era el solo él y otro amigo (sonrió al imaginarse el arroba en el caso de la última letra para ojo de pez) pero aquí es más fácil hacer amistades. Por lo menos cuando eres una persona diferente.

― Dilo por ti Kobayashi. Pero ¿a qué te refieres cuando dices que eres una persona diferente?

― Así es, cuando visitas un país nuevo puedes ser una persona diferente. Haces cosas que quizá en tu país nunca harías y le hablas a personas que jamás creíste que les hablarías "a ti por ejemplo".

― Tal vez a mí me haga falta visitar un país en donde nadie me conozca. ¡Aish! Será tan difícil encontrar algo así.

― Eres la vanidad andando Tenoh.

― No es mentira, es 100% real.

― Y tú, ¿tienes amigos… aquí? ― la pregunta que venía reteniendo desde hace rato por fin salió.

Haruka sonríe, sin ser sarcástica su sonrisa, pero tampoco divertida, ni siquiera parecía triste, solo una simple sonrisa.

― No, en realidad solo he tenido pocos y son los que te cruzas en la infancia. Pero después yo a una corta edad terminé teniendo más responsabilidades que todos ellos y no me di cuenta hasta que ya me había apartado completamente. No es algo que me entristezca o algo parecido. Solo sucede así, son cosas que pasan. Disfruto mucho el tiempo a solas, es tan refrescante cuando tienes tantas cosas por hacer y de pronto tienes un tiempo libre en donde nadie puede molestarte.

― Te entiendo bien. ―Haruka se queda extrañado, no es por egocentrismo pero, no está seguro que Kobayashi tenga más responsabilidades que las suyas. Pero bueno, cada quien a lo suyo. ― A todos nos toca vivir de distinta manera. Sería aburrido si todos viviéramos la misma vida, piensa.

― Así es Kobayashi… bueno, llegamos.

Le pareció más rápido de lo que imaginaba que estaría el trayecto. Y aunque en verdad no estaba lejos de donde estaba con Kelvin, pensó que hubiera podido ser de aquellas ocasiones en donde ni la compañía ni la situación son favorables. Pero se sintió tranquila con la conversación de Tenoh.

― Parece que tu amigo viene dormido.

― Tenoh, ¿podrías ayudarme a llevarlo? ― a regañadientes lo pronunció.

― ¡Mizu! ¡Kelvin! ¡Llegaron! Tenoh, creí que eras Nícolas. ― Por suerte llegó el rescate.

― No tiene tanta suerte de parecerse a mí ― Kiba lo ignoró por agarrar a Kelvin, aunque no con intención ― Así que ese profesorsillo sí iba por ustedes, tal parece que te has hecho de buenos compañeros Kobayashi.

― Así parece Tenoh.

Kiba toma a Kelvin de un lado y Mizu del otro lado, con esfuerzos lograron que reaccionara un poco para no llevarlo totalmente cargado.

―Y Kobayashi ― le dice Haruka antes de seguir por su camino a las escaleras, los otros iban a tomar los elevadores ― no somos amigos, ni siquiera lo pienses.

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POV MIZU

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Asiento a lo que me dice, hubiera sido interesante seguir con la conversación. En toda mi carrera, o bueno más bien en todo el tiempo que tengo de conocerlo, no había tenido una plática tan larga. Quizá sólo alguno que otro saludo y ya, pero creo que ni eso. Aunque bueno, es Haruka Tenoh, a pesar de mi resistencia, siempre me ha parecido atractivo, esa temple de soberbia no le va, es más amable de lo que hace parecer. A pesar de querer negarlo, es parecido a Nícolas, aunque Nícolas es un poco más salvaje, Haruka es… es más… no sé con qué palabra podría describirlo, como si hubiera vivido en la época victoriana, tan renacentista y elegante. Y desde que lo conocí tenía cierta curiosidad por hablarle. Por saber cómo era en realidad; sus gustos, sus temores, sus sueños. Pero creo que ese es uno de los míos. Con esas facetas tan distintas; la del atleta, la del maestro, la del alumno, la del compañero y la del voluntario. ¿Podrá tener una faceta de amigo? Aclaro que mi admiración por mis compañeros es solo eso, admiración. Me gusta admirarlos para ver qué características puedo sacar de ellos.

Vaya, al parecer a primera vista es agradable, después desagradable y nuevamente me parece agradable. ¿Quién será el verdadero Haruka Tenoh? Sería bueno que hiciera una lista de las características de cada uno.

― Llegamos ― cada uno de nosotros estaba encerrado en sus propios pensamientos, bueno Kelvin en sus sueños. Pero hace un rato que veo un poco serio a Kiba. ― ¿Qué te sucede?

― Nada Mizu, es solo que si se llegaran a enterar en la academia que Kelvin se puso de esta forma, no se si pudieran sacarlo de la competencia ― No, pero ¿por qué?

― No es posible. ¿Por qué harían eso?

― Los estudiantes que vamos de intercambio tenemos que ser sumamente responsables con lo que hacemos ya que vamos representando la escuela. Y definitivamente llegar borracho a la institución no es algo bueno que digamos.

― Pero… no creo que nadie quiera perjudicarlo, ¿o sí?

― Tenoh, es muy recto. Además es muy cercano al médico de la escuela. Si le dice lo que pasó, es posible que el médico haga lo debido.

― No, no puede pasar. Kiba quédate con Kelvin, iré a alcanzar a Haruka ― rápido le doy la tarjeta para que puedan ingresar a la habitación. Mejor me voy corriendo, espero alcanzarlo.

Que bien, ahí está. Aún no llega a la enfermería ― Tenoh, que bueno que te alcanzo.

― ¿Qué sucede Kobayashi? ¿Tu amigo se puso mal? ― se le ve sincera preocupación, no creí que eso fuera posible.

― No es eso ― rayos ahora como se lo digo sin que se pueda ofender. No puedo decirle que no vaya de chismoso con Alen, ni modo, me las tengo que ingeniar ― verás, ¿crees que pudiéramos mantener en secreto lo de hoy?

― ¿En respecto a qué?

― A mi amigo Kelvin. Si se llegaran a enterar o piensan que se puso borracho, creerán que es porque se sobre pasó de copas, como si fuera problema de alcohol, bueno, aunque prácticamente en esta ocasión si fue problema directo del alcohol, no de mi amigo.

― Ya veo, aunque… tu amigo o tú y tus amigos no me interesa lo que hagan. No es que me interese estar husmeando para ver qué cosas incorrectas hacen por aquí, ya estamos en la universidad, cada quién sabe o debe saber lo que hace. Además, si es un problema de alergias, te aseguro que eso ya lo saben quienes aceptaron a tu amigo en el intercambio, una de las cosas que se solicitan para ir a otro país es un examen y un seguro médico, en ese debes incluir todo a lo que eres alérgico. Me extraña Kobayashi, tú vienes de otro país, ya deberías saberlo ― demonios tiene toda la razón. ¿Cómo es que siempre sabe todo?

― Es cierto, no lo había tomado en cuenta. Pero me parece injusto que pienses que te lo dije porque te considerara alguien que se la pasa atento a los demás, por no decir de chismoso. Aunque por los nervios no lo recordé. Gracias por hacérmelo recordar. ― solo asiente y se pone en marcha. Qué desesperación, ni siquiera una leve expresión de disculpa en su rostro. Después de todo quise elegir las palabras más precisas que no le causaran malestar. No cabe duda que las mujeres somos mejores en el tacto con las palabras que los hombres.

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― ¿Quién es ese chico? ― continúa preguntándose Serena. ― ¿No les parece extraño que se hayan juntado?

― No lo sé, normalmente eso no pasa y ahora hasta dan la impresión de ser buenos amigos. ― responde ausente Mina.

― No sé si ustedes lo notan pero, Haruka y Nícolas jamás habían cruzado palabra, no que yo sepa de forma cordial y decente. Y hoy hasta se defendieron mutuamente. ― observa Rei mientras mira su copa con jugo de piña.

― ¿Será que se volvieron amigos de ese o por ese muchacho? ― contesta Serena con un tono de celos. Pero ni siquiera ella se explicaba por qué se sentía con ese tipo de celos hacia un chico. Pero sabía que su anterior explicación era la correcta, jamás había sido tan cercana de Seiya como aquel chico lo había hecho en tan poco tiempo.

― Algo que jamás se había visto. ¿Quién será ese chico quien no sólo logró que Seiya le diera los mejores boletos, sino que también Haruka y Nícolas rompieran sus botos de silencio y eterna rivalidad volvieran a dirigirse la palabra? Eso ya hace mucho, desde que Nícolas se enojara porque Haruka tenía tantos privilegios. ― iba a mencionar que desde que ella y Nícolas habían salido por un corto tiempo, pero se contuvo.

― ¿Será el hijo de alguna familia real?

― Claro que no Serena, Nícolas jamás sentaría amistad con la monarquía. Tal vez sólo sea que… pues… no sé. Ese chico no tiene idea de la suerte que tiene.

― Que bueno que no es una chica. De lo contrario estaría muy celosa de que estuviera cerca de mi Seiya.

―Y yo de Haruka.

― Y yo… ― las dos se le quedaron viendo. Rei nunca había querido decir a quién de los dos chicos que la buscaban quería en realidad, si a Nícolas o a Seiya. Y es que quizá ni siquiera ella lo sabe, lo peor de todo es que ellos dos son los mejores amigos que no ha visto nunca, y no se atreve a siquiera romper ese vínculo. ― Yo tengo mucho sueño ―sonríe con una gota de sudor en su frente. Serena y Mina exhalan el aliento que tenían contenido por saber a todo oído la verdad sobre cuál chico prefería su amiga.

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POV MICHIRU

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Después de hablar ayer con Haruka, regresé para ayudar a Kiba y acomodar a Kelvin, aunque el primero ya lo había hecho todo. Kelvin pudo reaccionar un poco y logró quedarse dormido en su cama. Pareciera que no había provocado todo lo que provocó. Incluso me atreví a ser capaz de preguntarle a Haruka sobre su estado amistoso. Bueno, no es algo de lo que me arrepienta, fue una simple pregunta.

Pero ellas, ¿por qué tenían que haber estado ahí?, Serena sobre todo. Tuve que hacer un gran esfuerzo por fingir que no la conocía. Que fastidio tener que encontrármela incluso aquí, es algo así como Tigre, me lo encuentro donde menos quiero. Siempre ha sido tan caprichosa, y mira que hablarle de esa forma a Kiba… ni recordarlo. Y Mina, la que era la supuesta novia de Haruka, o bueno, eso dicen los rumores. Ayer se ve que ella se comía a Haruka con los ojos, aunque él… no la mira como mira a la profesora Marina. Es distinto. Además, si fuera su novia se hubiera ido con ella al restaurante con sus amigas, sobretodo porque dijo que era su cumpleaños. Tal vez rompieron hace tiempo. Quién sabe qué enredos se tendrán, tal vez se tomaron el sagrado "tiempo" para pensar. Y Rei, ella siempre tan elegante, incluso en el hablar, a ella la miraban Seiya y Nícolas, quien éste último hacía un gran esfuerzo por no mirarla fijamente. Como si el mirarla le doliera… ¡Vaya! Qué locura, tomaré dato de todo esto por si algún día después de ser actriz quiero estudiar para convertirme en directora de cine. ¡Ja!, como si mi vida no pareciera ya también una historia cliché, chica que se convierte en chico para entrar en un lugar donde sólo admiten hombres. Ridículo.

― Kelvin, ¡despertaste! ― le doy un abrazo cuando se sienta en su cama.

―Mizu, dormí como un bebé.

― Seguro que sí. Eres el peor Kelvin, ¿lo sabías?

― ¡Claro que no! Soy tu mejor amigo en el mundo. Por eso mañana me voy a Alemania, para dejarte este cuarto para ti solita ―el que lo diga no me hace sentir tan bien como piensa, pero no es que se lo piense decir.

― ¡Aish, éste muchacho presumido! ―subo corriendo las escaleras a mi cama y busco― … dónde… dónde está… ― por fin encuentro algo que me sirva ― ¡Ajá! Aquí está, ¡Toma! ― me asomo por la rendija de los barrotes de mi cama y le lanzo la almohada en la cabeza.

― Eso no se vale, ¡yo no tengo campo de fuerza Mizu! ― me lanza una almohada pero yo no alcanzo a esconderme y golpea mi cabeza.

― Tonto Kelvin, te voy a extrañar… amigo.

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El domingo pasó más pronto de lo que hubiera querido. Ésta vez ya no quisimos salir, una parte porque queríamos pasarla todo el tiempo juntos y otra parte por la resaca de mi amigo. Vimos películas de terror, jugamos videojuegos y vimos unos cuantos capítulos del anime "La vida desastrosa de Saiki Kusuo", nos encanta ese chico.

No sé, es como de pronto el sentimiento de nostalgia que invade, no quería que se llegara este día a pesar de haberlo visualizado desde antes. Sin Kelvin, será diferente, en todos los sentidos.

― ¡Cuídate mucho Kelvin!

― Gracias Mizu ― ¡no llores Kelvin! Eso es lo que intento decirle, pero no quiero hablar. Siento que si digo algo como eso, será como mantequilla que rompa el nudo que con tanto esfuerzo mantengo en mi garganta. Aunque es bueno que él no esté llorando como normalmente lo hubiera hecho, pero sí está presionando fuerte sus labios para evitarlo.

― quieres…

― No… ― muchacho tonto, sabe lo que quiero decir y me niega rotundamente. Y yo que quiero acompañarlo.

―Entiendo.

― Si te ven… podría caerse uno de tus lentes de contacto, o tus mejillas se verían más rosadas por el llanto, incluso solo ―respira hondo, hace una pequeña pausa ― solo si nos vieran llorar sería bastante extraño. Mejor quédate aquí. Yo te aviso cuando salga el avión ―me abalanzo para abrazarlo, nunca nos habíamos separado por tanto tiempo desde que nos conocemos y sobre todo a un lugar tan lejos.

― Adiós hermanita…

― Nos vemos, espero que pase pronto ―lo suelto y sale por la puerta.

― Descuida, el tiempo es lo único que no se detiene.

― Buen viaje ― ¿qué voy a hacer ahora? No es que haya sido… no, espera… lo es. Sin Kelvin será más difícil ―diablos, cuánto voy a extrañar a ese muchacho feo ― miro la alfombra, parece que está limpia. Creo que sería bueno quedarme un rato sentada sobre ella.

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Es clase de inglés, no me dan muchas ganas de poner atención, vaya, cómo caen las flores cuando hace un fuerte viento. ¿No es algo extraordinario? Parece tan común, pero se ven hermosas flotando en el aire mientras van deslizándose hacia el suelo.

La profesora nos puso a hacer una actividad, pero la acabé tan pronto como pude aprovechar para recargarme en mi banca mientras los demás terminan. Estos días no he hecho nada fuera de lo común, he estado muy cómoda en mi habitación solitaria.

Hace como una semana, cinco días y ― ¿qué hora será? ― Sí, una semana, cinco días y 3 horas con 20 minutos que se fue Kelvin. Al principio creí que no me sentiría tan triste, pero no he tenido ganas de hacer nada, ni de terminar mis tareas siquiera. Aunque tengo que hacerlas, eso es un hecho. Aunado a eso, también se me fueron las ganas de comer. Lo bueno es que hoy mi entrenamiento lo haré sola, según Tenoh tiene una cita importante y no va a poder estar ahí para instruirme. Qué bueno, de lo contrario tendría que esforzarme mucho y de verdad que no tengo ganas de hacer nada, sólo sentarme en el pasto y mirar hacia el árbol que me esté dando sombra; ya puedo sentir y oler su frescura.

― Señor Kobayashi, ― Rayos, creo que me lo imaginé demasiado bien ― ¿está poniendo atención? ― Mejor que no me pregunte. Yergo mi espalda y la miro.

Justo de lo que estaba hablando, no percibí en qué momento mis sentidos se quedaron suspendidos. Aunque creo no me quedé dormida, de lo contrario me hubieran avisado. Creo.

― No profesora, lo siento.

― Vaya, qué sinceridad. Por eso no te reprenderé, pero quédate atento para la siguiente.

― Lo haré, gracias.

― Y bueno, nos vemos la siguiente clase. ― ¿Tan pronto se acabó la clase? Vaya, no dudo de la amabilidad de la profesora Marina, pero si ya era la salida hubiera dejado que me quedara dormida. ― Kobayashi si no pusiste atención pregunta con alguno de tus compañeros cuál fue la tarea. ― ¿De verdad me perdí?

― Sí, profesora ― ella se retira y los demás también comienzan a salir del salón.

―No porque sea el término de la clase tienes que dormirte ― otro que interrumpe mi momento de sueño… es, es decir. De estudio.

Volteo y en el pupitre de atrás Tenoh mete sus libros a la mochila. ― Y para qué molestan si ya era el final de la clase, deberían dejarme recostado aquí un ratito. Hoy no estarás en el entrenamiento, ¿lo olvidas? ― siempre usa el entrenamiento como excusa para molestar, así que es lo que se me ocurre, creo que ni siquiera tengo ánimos de pelear con él.

― El que hoy no vaya a entrenar contigo no significa que he dejado de ser tu entrenador. Además, ¿cómo osas quedarte dormido en la clase de la profesora Marina? Cualquier otra pudiera ser medianamente aceptable, pero no en la de ella.

― ¡¿Por qué?! ¿Porque te gusta?, eso ya lo sabemos todos. ―le digo levantando la cabeza, como si fuera una acusación.

― Sí, me gusta ¿Por qué? ¿A ti también? ― pone una mano en mi pupitre y se acerca para no gritar, pero al parecer intenta intimidarme o tal vez lo hace inconscientemente. Claro que no logra intimidarme, claro que no… qui… quién dijo que sí.

― Pues… sí, a mí también me gusta la profesora, a quién no. Si es tan bonita y tan… tan amable ―estúpido Tenoh debería de retirarse más en lugar de acercarse.

― Ese no es el caso ni el problema ― ya era hora de que se enderezara y quitara la mano de mi pupitre, estaba empezando a asustarme. ¡Caray, qué temperamento! unos momentos reacciona de una manera y otros de otra. Supongo que eso es lo que le causa hablar de su querida profesora ― La situación aquí es que la holgazanería no es digna de un atleta de alto rendimiento.

― ¿Y quién dijo que quiero ser de alto rendimiento? Si ustedes me metieron en esta competencia absurda en la que yo no gano nada. Además, ¿qué no ves justo en estos momentos mis ganas de trabajar? Ya puedes irte y dejar de molestar ― dejo caer mi cabeza de nuevo en el pupitre, y mis brazos cuelgan como muñeco de trapo.

―Aun así, no puedo permitir que la gente vaya por ahí diciendo que mi alumno es un perezoso.

― Yo cargo con toda la culpa, tú despreocúpate ― le doy unas cuantas palmadas en el hombro.

― Muchacho tonto. Ni hablar, de pie, ¿cuál es tu siguiente clase? ― Malvado Tenoh, ¿qué no se puede ir tranquilamente a sus clases sin importarle el prójimo?

― ¿Para qué quieres saberlo? ¿Vas a acompañarme y vigilar que no me quede dormid…o? ― mis palabras y mis pensamientos se cruzan de repente, aún no me acostumbro a referirme a mí como masculino, debería tener más cuidado ― No voy a asistir, escucha eso.

― ¿Crees que no tengo cosas más importantes qué atender? ― "No" Le iba a responder, pero mi cordura me mordió el labio. Qué exagerado de veras, habla como si fuera un presidente o algo así ― Pedirás un permiso de ausencia ― qué rápido concilio el sueño cuando estoy aburrida, ya estaba empezando a soñar. Levanto rápido mi cabeza sin que se note mi dormitar.

― Espera, ¿qué? ¿Eso se puede? ― ¿Sí lo dijo? O lo soñé. No, creo eso ya lo había escuchado en una conversación ajena, pero como no me había hecho falta, no le había prestado atención ― ¿Y cómo hago para pedirlo?

― ¡Por favor Kobayashi!, no me hagas retractarme al pensar que eres listo.

― ¡Ay ya! Qué carácter caray… espera… ¡Wow! ¿Piensas que soy listo? Bueno eso si levantó un poco mi ánimo ― lo digo sinceramente. Aunque me he sentido un poco tonta, de pronto sentí como si estuviera hablando con mis padres o con mi Manajer, bueno, también con… mi amigo Kelvin.

― Vuelve, vuelve, no te desubiques. ― pone la mano en mi cabeza y alborota mi cabello. ¡Qué miedo! creí que me iba a dar un golpecillo o algo así, pero no.

― Tenoh tiene razón, tienes derecho a dos faltas por mes por cada clase. Somos gente ocupada, necesitamos el tiempo.

― Hola Seiya, ― ¿en qué momento llegaron?, o en todo caso en qué momento se acercaron ― y ¿cómo hago eso?

―Sólo los prefectos pueden tramitarte uno. Consigue un permiso de Neflite, él es quién los firma. Después lo llevas a la dirección de nuestra ingeniería ― ¿tantas firmas? Y no es que las oficinas estén una al lado de la otra. Mejor asisto a clases. No lo quiero decir porque parecería descortés delante de ellos pero… es una pérdida de tiempo valioso y solo de pensarlo...

― Es más el trámite el que tendrías que hacer, que el que asistas a clases.

―Es cierto Nícolas, pero este es un buen momento para recorrer toda la escuela con nosotros, ya que nuestras clases se suspendieron por la junta con los químicos ― Seiya me mira sonriente como siempre. Lástima que esta vez no me siento con ánimos de corresponder en amplitud a su saludo. Nícolas tiene razón, ahora entiendo por qué casi nadie falta, incluyéndolo. Aun así, sonrío un poco.

― Vaya, ― suspira ― sí que estás mal como para no sonreírme. ― Nícolas lo mira fijamente extrañado.

― ¿Qué acaso tiene que sonreírte todo el tiempo? Eso lo haría un poco más extraño de lo que ya es, no te ofendas ― lo dice volteando a verme ¿A caso piensa que soy extraña? O extraño…, cómo sea…. Claro que no lo soy ― Bueno, de cualquier forma tú eres del todo raro Kou.

― ¡Nícolas! No te pongas celoso, sabes que te soy fiel siempre ― ¡que rayos! Ese Seiya es todo un conquistador. Nícolas lo golpea pero Seiya lo evita haciendo como si le diera un beso. En verdad no puedo evitar reír, ni siquiera Nícolas o Haruka pueden. Nícolas reacciona como si ya estuviera acostumbrado a éste tipo de cosas, sin embargo, tal vez el hecho de que lo hiciera frente a nosotros es lo que le causa bochorno.

Comienzan a entrar los alumnos de la siguiente clase y salimos del salón.

Haruka extiende una mano y me entrega un papel ― Sólo tienes que ponerle tu nombre Kobayashi. Úsalo bien ― con un movimiento de cabeza se despide y se retira.

― Ese demente ― al parecer Nícolas ya sabe lo que es. ¿Qué será? ¿Una carta de amor? ¡Ja, Ja!, sólo bromeo. Ni en un millón de años esperaría ni quisiera recibir una carta de amor de Tenoh ― Te entregó su pase con todas las firmas solicitadas ― ¡mi añorado pase!

― ¿Esto se puede?

― A los de cierto rango se los entregan para ahorrar tiempos de firmas, como a los prefectos o a los alumnos tutores: como a Nícolas o a Tenoh. En este caso como Tenoh es el principal atleta, también tiene ese derecho, sobre todo por las veces que tiene que salir a entrenar o a servir de tutor ― lanza uno de sus hermosos suspiros, hasta eso es bello en él ― pero qué privilegio el tuyo, jamás lo había visto hacer algo así. Al parecer el alumno del que todos anhelan ser sus amigos te tiene en buena estima Kobayashi.

― Tal vez porque yo no lo he anhelado ― si bien es cierto que desde hace bastante tiempo quería conocerlo y hablarle, no sabía que podría ser posible siendo Mizu, cuando supe que también estudiaba aquí, lo pensé, pero al creerlo tan lejano, realmente ni siquiera lo contemplé. ― ¿Eso es bueno o es raro? No sabría cómo definirlo.

―No lo sé ― levanta los hombros ― como quieras interpretarlo ― continúa sin darle ya tanta importancia ― Entonces ¿qué dices?, ¿vienes con nosotros?

― ¡Claro!, sólo voy a entregarlo a dirección de ingeniería y regreso.

― Va.

― Pero… ¿dónde es la dirección de la ingeniería?

― ¿Qué? ¿No sabes dónde es? ― sus facciones se alteran, como si no supiera algo que es obvio. Rayos, ¿resultará una ofensa que no la sepa? Niego sinceramente― Bueno, en realidad casi nadie lo sabe cuando entran ― ¡Ja!, ingrato Seiya, sólo alterándome ― Vamos, te acompañamos.

― Habla por ti. Yo me voy ― contesta Nícolas un tanto despreocupado y se retira.

― Qué antipático.

― ¿Aprovechas a decirlo ahora que se fue?

― ¡Claro que no! ― su sonrisa nerviosa dice todo lo contrario.

― Como digas ― sonríe y lo sigo hacia donde camina.

Es hermosa la sonrisa de Seiya, y no sólo es eso, la verdad es que tiene una forma especial de contagiarla, en realidad todo él se siente tranquilidad y calma. Es tan… lindo. Despierta Mizu, no debes pensar así. Sólo debería pensar en imitarlo. Es un chico muy lindo. Aunque si imito a Seiya es más probable que me descubran como mujer. Seiya es un tanto… ¿vanidoso? Incluso más que yo. Y aunque quisiera representarlo, justo ahora no me sería posible. Él es muy alegre, acaso demasiado y yo solo soy un poco efusiva cuando actúo, normalmente no; o tal vez algunas veces, pero solo cuando me siento en compañía de Kelvin o de ojo de pez… Kelvin… lo extraño mucho, creo que un poco más de lo que había esperado.

― ¿Te has sentido bien Kobayashi? Has estado… ausente.

― Claro que no, he asistido a todas mis clases ― o no entendía su pregunta o dije algo gracioso.

―¡Ja, Ja! No me refería a eso. Hay distintas formas de ausentarse, una de esas es no estar atento al presente. Y tú no lo estás. Desde la última vez que te vi en el bar, has estado un poco… cómo se pudiera decir… ― agacha la cabeza como si estuviera recordando algo ― Agotado. Además ya no te he visto en la cafetería como comúnmente lo hacías.

― No, bueno. Sólo no he dormido bien así que me iba a comer a los jardines, me sentía más tranquilo, pero eso es todo. Precisamente hoy no pude conciliar el sueño hasta pasadas las 3 de la mañana.

― A eso me refería con mi pregunta si te has sentido bien.

― Ya veo, no lo sé. Supongo que… ― no quiero ni debo mencionar que extraño a Kelvin, eso sería un poco extraño y se pudiera malinterpretar ― debe ser el "home sick".

― Yo también pensaba lo mismo ―que bueno ― Normalmente vienen varios estudiantes de intercambio y a todos les pasa lo mismo. Descuida, es normal, en unos días te sentirás mejor.

― Sip.

― Por un momento pensé que Tenoh te estaba sobreentrenando hasta que fui ayer a hablar con él. La verdad no dijo mucho, ya sabes, sólo oraciones cortas. Mencionó que incluso te había bajado el nivel de entrenamiento, lo que me hace entender que él también ya lo había notado.

― ¿Haruka?, ¿de verdad? ― ahora entiendo por qué sus últimos entrenamientos no fueron tan intensos.

― Así es, por eso tal vez hoy decidió darte día de descanso.

― Pero dijo que tenía una cita importante.

― Supongo que aprovechó las dos cosas, no lo sé… pudiera ser… ¡qué sé yo! ―se encoje de hombros y sonríe. Por un momento me pareció la cálida sonrisa del niño que aparece en la película "Home Alone".

― ¡Ja, Ja! Entiendo.

― Mira, aquí está.

― Bien.

Entramos en el edificio de las oficinas centrales, en el segundo piso y al fondo. No tan complicado, pero si lo hubiera buscado sola, habría tardado en encontrar el lugar.

― Venimos a entregar el pase de ausencia de mi compañero. ― le dice Seiya a una muchacha bonita que está distraída acomodando los papeles en su escritorio frente a la oficina que estábamos buscando.

― ¡Seiya! Qué gusto verte, hace mucho que no venías por aquí. ― contesta la chica como si hubiera visto a un amigo, no creo que en realidad sea su amigo, más bien parece que trata a todos de esta manera al igual que Seiya que siempre está sonriendo. Que paciencia para sonreírle a todo el mundo. Bueno, tal vez es sólo mi suposición y ella no le sonría a todo el mundo.

―Tenía mis asuntos que atender, ya sabes, una celebridad como yo siempre está ocupado.

― Me lo imagino… ― la muchacha recoge amablemente mi documento (como lo suponía, sonriendo) y se queda un momento platicando con Seiya.

Camino despacio hacia la ventana, sin que se note que no quiero involucrarme en su conversación. Es bonito el paisaje que tienen de este lado. A pesar de que hay varias facultades en esta parte del país, fueron sus bellos paisajes lo que me gustó de esta escuela. Porque estaba alejada de la ciudad, más cerca del campo y de los cerros que de los edificios y rascacielos. Aunque bueno, cuando quise hacer lo que estoy haciendo ahora, acerca de interpretar a alguien más, pude haber escogido cualquier otra, sobre todo porque cerca de aquí hay varias chicas que me conocen y sería riesgoso que me vieran. Pero supongo que lo hice más por estar con mi amigo que por otra cosa distinta. Aunque al final él se fue… no lo culpo ya que fue algo bueno para él…

― ¿Decidiste tomar hoy tu descanso? ― ¿es a mí a quien le hablan?

― ¿Eh? ― Haruka, ¿qué hace aquí? Niega con la cabeza y sonríe. ¿Por qué habrá hecho ese gesto?

― Al parecer si te hace falta, tu distracción lo amerita.

― Supongo que sí, ¿qué haces tú aquí en dirección?

― Vine por… unos asuntos.

― Ah… ― ¿de qué se supone que debemos platicar? Detrás de él sale la profesora Marina del lugar de donde supongo también salió Haruka.

― Señor Kobayashi ― Sé que es por respeto que me llama por mi apellido, pero me siento incómoda de repente cuando personas a las que casi no frecuento me llamen por mi apellido falso.

― Profesora Marina.

― ¿Cómo se encuentra?

― Mejor, gracias. Aunque nunca me sentí mal ― cómo es que a todos les está dando por hacerme esa pregunta. Me siento triste, lo reconozco. Pero es normal, mi único amigo en esta escuela se ha ido a otro país, la verdad también me preocupan sus alergias, su insomnio, su pavor a los grillos, ¿qué va a hacer si se encuentra con una cucaracha?... Bueno, por fortuna también está Kiba con él. No explico mi paranoia si siempre habíamos estado en escuelas distintas, no debería preocuparme… aunque pensándolo bien, lo veía de vez en cuando en los recesos o cuando no había clases ― creo ― reacciono. Me está sucediendo seguido, esto de tener mis propios flashbacks.

― ¿De verdad?

― Seguro.

― Muy bien. Señor Tenoh ―se dirige entonces a Haruka también por "señor" ― ¿nos vamos?

― Sí ― ¿Cómo es eso? ¿Por qué Haruka y la profesora Marina van juntos? ¿Será que ya habrá logrado sacarle una cita después de todo este tiempo? ― Hasta pronto Kobayashi.

― Nos vemos ― se retiran ― mmm pues buena suerte Tenoh ― claro, me aseguro de hablar cuando ya se han ido. ― Parezco Seiya.

― ¿En qué? ― Estúpido Seiya porqué se me aparece así de repente. Y aunque él lo ignora yo respiro y respiro, hizo que me sobresaltara. ― Vámonos Mizu, o Nícolas se va a enojar.

Seiya me conduce hacia un lugar fuera de la escuela, cerca de una palapa en un terreno al aire libre que al parecer también forma parte de la propiedad de la escuela, pero pocos (o nadie a excepción de Seiya y Nícolas) conocen su existencia, o eso es en resumidas cuentas lo que me ha venido contando Seiya.

Creí que iban a hablar de algo, pero sólo en cuanto llegamos Seiya y yo, Nícolas se aseguró de saber quién era y volvió a recostarse en el pasto.

El pasto sin podar da una sensación de estar en el campo, aunque prácticamente lo estamos. No muy lejos de aquí ya está el cerro que se ve por las ventanas de la dirección. Seiya también se recuesta y yo lo sigo, por lo que mi amigo queda en medio de Nícolas y de mí.

Vaya, visualización. Casi justo como me lo imaginé en la clase de inglés, creo que no sería buena consejera, diría algo así como: imagínense en una clase que están en otro lugar y no pongan atención quédese dormidos y después se proyectarán en un bello jardín. ¡Ja, Ja! Kelvin diría que van a vetarme como Idol y que no soy un buen ejemplo a seguir.

Vaya, estoy pensando mucho en él. Como si… como si… como si hubiera sido… ¡bah! ¡No pienses en eso Michiru! Prometimos (hablando de Mizu y de Michiru) que lo guardaríamos en secreto. Kelvin es… pulcro, carismático, gracioso, inteligente, y cuando arregla su cabello y usa lentes de contacto en lugar de esos lentes de remolino que le opacan los ojos, juro que es el muchacho más guapo que he conocido. Me di cuenta cuando asistió a la fiesta que realizaron mis padres por haber cumplido años de casados. Aunque creo que aun antes de ese día, ya me gustaba. Sí así es, pero no me gusta admitirlo, de un tiempo acá me he convencido que solo lo quiero como mi hermano ya que de admitir lo que pienso o siento, lo perdería y eso es aún peor.

― ¿Te pasa algo Mizu? ― Seiya abre los ojos y me dirige una mirada interrogante, no es para menos, me senté de sobresalto como si algo me hubiera picado en el pasto.

― ¿Eh? No. Solo creí que me había picado algún animal.

― Tanto escándalo por un animal… ― menciona Nícolas, aunque al igual que Seiya también se ha levantado por mi repentino movimiento.

Me ignoran y vuelven a recostarse. Yo no puedo y me quedo sentada, me siento inquieta.

Además, él fue el primero que dijo que parecíamos hermanos, como queriendo decir que jamás me vería como alguien diferente, y es que… Tal vez debería olvidarme de ese sentimiento. Siempre lo he intentado y me he esforzado, pero quizá no ha sido suficiente. Él siempre está cerca y eso lo hace más difícil. Darien es mi medio hermano (nada de sangre) y a él le tengo un cariño diferente a pesar de que él ha intentado algo más conmigo; a él lo quiero como si en verdad fuera mi hermano, tal vez es eso precisamente lo que siente Kelvin por mí.

Todavía recuerdo el día en que me dijo que le gustaba Molly, cuando llegó diciendo que le gustaba una persona, por un breve momento pensé que era yo, pero pronto supe que no. Qué boba. Además, creí que sería como las otras chicas que le habían gustado, pero algo me decía que con ella era diferente. No supe qué decirle. Ese mismo día más tarde me sentí frustrada, incluso la escena que tuve que interpretar para un anuncio publicitario me sentía irritada y molesta, afortunadamente era parte del papel pero… me salió tan bien, que terminé en la azotea de mi casa, intentando ver las estrellas, ya que es la única forma de calmarme cuando estoy triste, aunque, me quedé dormida de tanto que lloré. Entonces comencé a resignarme pero, tal vez… No… no puedo dejar que esto nos pase…soy buena actriz y… y ni si quiera he podido ocultar lo que siento de los demás… aunque sí lo soy delante de él, he sido buena actriz. A pesar de ser el único que sabe quién soy, es al que mejor le he mentido o eso quiero pensar.

.

No pude seguir con Nícolas y Seiya, tuve que irme… como aquella vez. No estoy en el techo de mi casa pero… he podido encontrar un buen lugar aquí en la escuela. Estas escuelas lo tienen todo.

En el techo tienen una palapa con unas cuantas bancas que miran hacia el balcón y dos rectángulos grandes de jardinería. Las orillas están rejadas con alambre ya que sería fácil que cualquiera se pudiera lanzar desde aquí arriba... no, no es que lo pensara… es solo que de repente te sientes tan frustrado por un sentimiento, un cariño parecido al amor… pero no es razón de suicidio… es tan bello sentirlo, aunque no sea correspondido. Incluso de repente me siento bien de sentirlo a pesar de ser rechazada por el involucrado.

― Debería marcarle para saber cómo está. ― ¿y si cuelgo?, no, creo que se vería un poco extraño, aunque ya ha pasado una semana y no le he marcado, tampoco he contestado a sus llamadas, solo a sus mensajes. ― ¡Kelvin! ¡Hola! Disculpa, no había podido llamarte. Ya sabes, Tenoh y sus enseñanzas. ― ¿Sería bueno que le dijera?

― ¡Mizu! Qué bueno que hablas… ¿A que no adivinas qué pasó?

― No lo imagino. Cuéntame ―me encantaría escucharte amigo yo...

Molly consiguió mi número, no sé con quién pero me dijo que por qué no me despedí de ella… ― ¡me retracto, me retracto! No quiero escucharlo.

― ¿De verdad? ¡Es genial Kelvin! Y de qué más han platicado…

Me dijo que porqué nunca la he invitado a salir ― Vaya, me equivoqué, siempre pensé que a ella no le gustaba, pero tal vez lo ignoraba porque es igual de tímida que mi amigo. Bueno, por lo menos Molly me cae bien, aunque aun así… ¡Cómo puede robarme a mi amigo!

― ¡Diablos!

Qué sucede Mizu.

― Nada, estaba por tropezarme. ― y yo que pensé decirle.

Ten cuidado… pero como te decía… Me dijo que cuando regresara la invitara a salir.

― Kelvin… pero eso no quiere decir que… bueno, sé cuánto te gusta, esperemos que si sea lo que piensas. ― Pero así tiene que ser, solo yo sabré lo que pasa, o en este caso, lo que pasó.

¡Lo es Mizu! También me dijo que no me fuera a conseguir a ninguna Alemana y que no mirara las muchachas.

― Vaya, el pensar que pudieras perder a alguien te da valor para confesar lo que sientes. ¡Bien por ti Kelvin!

No para de hablar de Molly, y en verdad quisiera ponerle atención pero, me pierdo. De repente ya no sé ni en qué estoy pensando, solo me limito a contestar con palabras simples: ¿de verdad?, ¡qué bien!, ya que regreses, chido, genial. Tal vez por eso no quería contestar sus llamadas, algo me temía y él no es de los que dicen las cosas por mensaje, ni siquiera ahorita me lo diría por llamada, es solo que la distancia lo amerita.

Tengo que irme― respiro, o mejor dicho suspiro. Está bien… en otra vida será Kelvin. Qué dramática.

― Cuídate mucho Kelvin, me saludas a Molly y nos seguimos escribiendo. ― mi celular está un poco húmedo, y la garganta me duele. Los sollozos que he contenido han pasado factura.

¡Cuídate Mizu!

― Adiós, hasta pronto ― cuando se dicen muchos "adiós", en lugar de colgar en el primer hasta luego, ¿será que es cuando no queremos despedirnos? Por fin termino colgando ― Tonta de mí… es mi culpa, no debí haberme enamorado de mi mejor amigo.

― ¡Kobayashi! ― ¡qué demonios! Por fin mi mala suerte se hace presente.

― ¡Tenoh, ¿qué haces aquí?!

― Te pregunto lo mismo... ― ¡ojalá que no me haya escuchado! Qué voy a hacer si me escuchó.

― Yo… ― creo que no, puede ser que no ―solo vine a pasar el rato…

― ¿A llorar? ― no estoy llorando, qué le pasa… mis ojitos, los siento hinchados. ¿Qué hago? Sí me escuchó, fingir demencia no solucionará nada, debo seguir…

― ¡No me juzgues! ― intento no temblar, y estabilizo mi voz.

― No…no… no lo hago, pero me sorprendí, normalmente la gente no viene aquí… ― a qué se refiere. ¿Será que no habrá escuchado nada? ― ¿hablabas con alguien? ― qué mala suerte, parece que escuchó todo.

― ¿Eh? No, ¿a qué te refieres?, ¿por qué lo dices? ¿Hablar? ¡No! No estaba hablando con nadie… es más, que yo recuerde no dije nada… ― podría suplicarle que mantuviera mi secreto, pero… siento que no es que haya sabido que soy mujer, más bien, es como si solo hubiera escuchado mi conversación con Kelvin, entonces, él debe pensar que yo…

― No, sólo me pareció haber escuchado una voz, creí que era la tuya ― que bien.

― Pues ya ves, que estoy aquí solo. Sin compañía, ¿cómo podría hablar conmigo mismo? ― ¡al parecer no escuchó nada! Me retracto al decir que fue mi mala suerte, creo que fue lo contrario y lo agradezco.

― No es malo hablar solo, hasta de vez en cuando podría ser terapéutico. Siempre y cuando no roce los síntomas de la locura, claro. Este lugar es bueno para ello, para pensar. Hablando de eso… ¿se puede saber quién te dejó pasar?

― ¿A dónde? ― ¿estará prohibido este lugar?

― A este lugar ― ¿Por qué me suena como que es algo restringido? ― está restringido ― ahora resulta que hasta puede leerme la mente.

― ¿Por qué? ¿No se puede? ― Que mal y yo que había pensado que sería un buen lugar para venir seguido.

― Bah. Olvídalo, en tu estado no lo entenderías ― ¿en mi estado? ¿A caso me veo como si estuviera enferma?

― Perdón, pero creí que este lugar era para toda la escuela ―y no estoy enferma quisiera agregar. Vaya, eso debí haberlo dicho en voz alta pero no tengo ánimos de discutir.

― A decir verdad, nadie excepto Nícolas y yo sabemos de su existencia.

― ¿Cómo es eso posible?

― Cuando supo que mi padre construiría esto para mí, no quiso que yo tuviera tantos privilegios, así que a cambio de eso se le otorgó permiso exclusivo para una parte del terreno que se encuentra en la parte de atrás de la escuela, ahí tampoco pueden ingresar los alumnos, excepto él.

― ¿Tu padre? ¿Tu padre tiene alguna autoridad en esta escuela?

― Él es el cofundador ― este Tenoh lo tiene todo.

― ¿El fundador? ¿De verdad? ― asiente ― Vaya… ― aunque a decir verdad aquí vienen los hijos de los empresarios más prestigiosos, aun así me sigue sorprendiendo que justamente él sea el hijo del fundador, bueno, cofundador dijo.

― Pero no lo comentes. Hasta ahora creo que nadie lo sabe, o eso me parece. A excepción de Nícolas que es el único que lo conoce y prefiero mantenerlo así.

― Pierde cuidado.

― Vine aquí porque era la única escuela donde pude sentirme… protegido. Gracias a la autorización de mi padre.

― ¿A qué te refieres con protegido? ― ¿había alguna banda de criminales persiguiéndolo acaso?

Comienza a platicarme su situación, ahora entiendo por qué se ha cambiado varias veces de escuela y cuál es la razón de que sea tan cuidadoso con las personas a las que les habla. Ser perseguido y a veces atacado de esa forma es inconcebible, yo misma he pasado por esas situaciones de acoso, y no son nada ¡nada! Agradables, aunque los demás piensen lo contrario. Pobre Tenoh, ahora entiendo por qué no tiene amigos ni novia, entre tantas que le profesan su amor y tantas que hicieron tantas barbaridades por estar con él, ya no quiere elegir a ninguna. Con razón la profesora Marina le gusta, es la única que lo rechaza.

― Ahora te comprendo, creí que eras un misógino, creído, patán, infeliz. Pero entiendo por qué te sientes tan ofuscado.

― ¡Ja ja! No me ayudes. Aunque no me molesta ¿sabes? tener fans y que se preocupen por mí, pero llega un momento en que sientes que no tienes privacidad, de repente quieres… quieres… no sé.

― Sentirte solo, desaparecer ― siendo de la misma industria debí suponer que era algo parecido lo que le ocurría. ― Tantas personas buscándote y mirándote, queriendo saber de ti todo el tiempo, todo el día siguiéndote, como si fueras un muñeco de trapo que siempre tiene que verse bien y estar bien. Hasta a los muñecos de trapo se les rompen los hilos o se les acaba la batería.

― Cómo…

― En mi antigua escuela era parecido, era muy… muy perseguido y eso también me acarreó acoso y celos de las personas alrededor. Como si pensaran que lo tengo todo y que no… y que no me hace falta nada ni nadie. ―como reacción involuntaria niego con mi cabeza. Si supieran que me falta la persona que más cerca tengo de mí. A Kelvin me refiero.

― Y en realidad, a veces deseas ser como los demás, sabiendo que si cometes un error no lo va a saber todo el mundo. Y que ese error no te va a marcar o etiquetar por tanto tiempo.

― Mantener un bajo y perfecto perfil, un modelo a seguir. Como si ser perfecto fuera lo más importante.

― Cuando en realidad lo más importante es lo que sabes, lo que no sabes, lo que aprendes. El conocimiento.

―… y lo que enseñas.

―Vaya Kobayashi, tenemos cosas en común. Hasta de pronto quise ser como tú, un chico promedio, normal, sin nada que le preocupe más de las cosas cotidianas. Pero ahora… creo que me retracto… ya no quiero ser como tú porque somos parecidos…. Bueno… solo en ciertas cosas ― me voltea extraño y después se voltea hacia otro lado. ¿A qué se habrá referido?

― Eres extraño Tenoh, creí que eras inalcanzable, ese aire de superioridad se esfuma cuando hablas con sinceridad.

― Yo siempre hablo con sinceridad, solo que, a veces no tengo nada que decir… o no hay nada que quiera decir.

― Lo cual es la mayoría del tiempo ― me agita el cabello como lo hace Nícolas con Seiya. ― ¡oye!

― Te escucho. ― ¡Ja ja! Los dos reímos. Qué bonito se ríe cuando sonríe de verdad, vaya, sentí un Deja Vú.

― Por cierto, ¿mañana también aplica mi descanso?

― No ― insensible, me faltó decir eso hace un rato ― hoy fue bastante descanso, mañana regresaremos al entrenamiento.

― Siempre de dictador.

― Aprovecha mis conocimientos. Ahora te dejo, tengo que irme, cierra la puerta cuando te vayas.

― No, espera… yo también me voy ― o fue mi imaginación o lo siento dubitativo.

― Bien… vamos.

.

.

En el trayecto solo hablamos de las materias, los profesores que nos caen bien y uno que otro comentario de atletismo. Agradezco que no se haya enterado de nada de mis sentimientos por Kelvin.

― Nos vemos entonces, aún tengo que ir a hacer algunas cosas a la enfermería.

― Además de bien parecido, trabajador, estudioso y cotizado eres voluntario. No te falta nada Tenoh, justo como lo dicen tus fans.

―Ja, estás loco Kobayashi.

― No te emociones, la única desventaja es que tienes esa presunción que no se te quita. ― pone sus puños en su pecho, en guardia como si fuera a pelear.

― Voy a golpearte Kobayashi ― cierro los ojos al instante que veo el puño acercarse a mi hombro. Pero no siento nada, solo una leve brisa. ―lo ves, y tú eres un miedoso. Después de la competencia te enseñaré a pelear.

―No… no… no es miedo… solo que me tomaste desprevenido.

― Como digas… nos vemos entonces ― él se va hacia otro edificio mientras yo entro al nuestro. Ese Tenoh sí que logró distraerme un pequeño tiempo, que bueno. Olvidé por unos momentos lo que sentía.

― ¡KOBAYASHI!

― ¿Qué pasó? Qué… ― ¡auch! mi brazo… mi cabeza. ¿Qué demonios fue eso? Que miedo, ¿por qué Tenoh me golpeó así? ¿En verdad quería golpearme? No, no puede ser. Esa figura debe ser… ― ¿¡Qué pasó!? ¡Tenoh!, ¡Tenoh!... ¡HARUKA!

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¡Hola! Yo siempre actualizando cada año verdad, ¡lo siento! Regreso con este capítulo, espero les guste.

¡Cuídense mucho! L s he extrañado, sus reviews y sus lecturas me hacen el día. Que tengan un precioso inicio de año y disfruten la lectura.

¡Muchas, muchas Gracias! Vicky, SillyWriter430 y Sango Chan por sus comentarios que bueno que les guste mi historia, la disfruto escribiendo y leyendo igual que ustedes. ¡Adoro por sus reviews!