Todos los créditos y personajes pertenecen a Mizuki e Igarachi… la siguiente historia es de mi autoría con una finalidad de solo entretener… esperando le den la oportunidad.
CON TODA EL ALMA
CAPÍTULO 3
ENCUENTROS
Antes de que despuntara el alba un par de rubios descansaba en los brazos del otro, durante las horas que pasaron ¡como deseaba poder protegerla! Unas lagrimas silenciosas escapaban intermitentes sin dar tregua a su preocupación… sus pensamientos albergaban al único deseo que su corazón pudiera pedir al Supremo Creador… que ella estuviera bien… de eso dependía su felicidad, sus brazos aprisionaban el pequeño cuerpo de su prometida negándose siquiera a separarse de ella… y así los primeros rayos del sol se colaron delineando las siluetas de un par de enamorados… sus ojos azules se abrieron parpadeantes buscando en el rostro de su Candy algún ápice de imperfección que la crisis del día anterior la sometiera sin piedad al dolor que quería hacerlo suyo también… con sumo cuidado y resistiéndose a su propio deseo de dejarla sola deshizo el abrazo, y sentándose sobre la cama observó el rostro que por años lo perseguía instándole a persistir en el intento de una vez por todas a vivir en plenitud y felicidad con la mujer que más ha amado en su vida tomó su mano y checando su pulso pudo cerciorarse que por el momento todo iba bien, rozó sus labios sobre el dorso de su blanca mano, un par de golpes lo hicieron incorporarse dando permiso la entrada .
¡Albert! Buenos días… debo suponer que pasaste la noche con mi enfermera favorita – el joven solo asentía con el rostro dándole la mano al doctor – anímate mi buen amigo... Candy siempre ha sido una chica fuerte y confío que su fortaleza le ayudará a salir de esa crisis.
Gracias Dr. Martin no puedo mas que agradecerle sus atenciones… aún después de tanto tiempo Candy y yo dependemos de su cuidado – le decía con gesto preocupado.
Permíteme mi buen amigo – abriéndose paso para llegar a Candy.
Claro… pásele – permitiéndole llegar a su prometida.
Y bien… ¿como pasó la noche? – mientras colocaba el estetoscopio en su pecho.
Tranquila… a decir verdad no sé que tan bueno halla sido que se mantuviera así… despertó cerca de las dos de la mañana y cruzamos algunas palabras y a partir de ahí así como la encontró.
Bueno su pulso y como te haz cerciorado está normal así como su corazón, cuando despierte una sopa caliente la animará y a partir de ahí hay que mantenerla despierta… no es bueno que esté mucho tiempo en cama y mas sabiendo que es una persona muy activa… Albert me retiro,
Dr. Martin por favor… - había aflicción en su rostro.
No te preocupes iré a la clínica para dejar algunas recomendaciones a la enfermera… así como tú… le tengo mucha estimación a Candy.
Gracias Dr… le pediré a un chofer que lo lleve.
No es necesario muchacho… pero viendo tu angustia aceptaré.
En el comedor la tía abuela esperaba que alguien a parte de Archie se dignara en acompañarlos.
¿Alice? Sirve el desayuno por favor… por lo visto Archie seremos tu y yo… son más de las 8 de la mañana y nadie baja.
Tía comprenda que ayer fue un día difícil para todos y de verdad lamento no haber estado presente para apoyar en algo… haber sabido no hubiera acompañado a los Britter a Chicago.
Hijo… no te niego que me molesté… pero entiendo que cada quien debe seguir el curso de su propia vida… muy a mi pesar por supuesto.
Mientras Alice servía… Dorothy se presentó con una bandeja de pan recién horneado
¿Dorothy? – la miró intrigada
Buenos días señora Elroy… ¿Qué se le ofrece?
Pensé que estarías con Candy…
No… el señor William se quedó con la Srita. Candy velando su sueño.
¿como? ¡esos dos me van a matar!
¿quien la va a matar tía? – preguntaba Albert con una media sonrisa en el rostro – Dorothy… llama a George por favor.
Buenos día señor… el señor Johnson salió con el Dr. Martin, me pidió que le dijera que los documentos ya están listos y en su escritorio.
Gracias Dorothy… ¿podrías ir con Candy? Cuando despierte asegúrate de que desayune.
Claro señor… con su permiso.
William… ¿Cómo pasó la noche Candice?
tranquila tía… pero no sé… fue demasiado doloroso para mi verla en esa condición – sus ojos comenzaron a enrojecerse – tía… con todo lo que pasó no pude atenderte ayer, te pido que me disculpes.
No tienes porque hijo… cuando termines de desayunar será mejor que subas también a descansar… no te ves bien.
Claro tía… gracias.
Cuando hubieron terminado el desayuno Albert se dirigió a la biblioteca a checar algunos pendientes, su concentración había huido de él en ese momento, volvió a dejar los papeles y se encaminó a las escaleras, llegando a la puerta de la recámara de Candy tocó y entrando lo primero que hizo fue sentarse junto a su pequeña.
¿no ha despertado aún?
No señor… y si me permite decirlo me preocupa mucho.
Déjame solo con ella por favor.
La tomó de su mano y la llevó a sus labios – amor despierta – y con la otra le acariciaba la mejilla – Candy… mi vida – ella apenas podía abrir los ojos – amor… Dorothy… - llamó a la joven.
Si señor.
Por favor… pide que arreglen un carruaje… llevaré a Candy a Chicago.
Como ordene señor.
Dorothy regreso a toda prisa, considerando que tuvo que atravesar toda una mansión para llegar a la cochera.
Señor… los carruajes han sido dispuestos a otros servicios
Por favor Dorothy cámbiale la ropa a Candy y necesito que nos acompañes para que apoyes, prepárale ropa cómoda… la veo muy mal – la joven solo asintió con la cabeza acatando la orden de su patrón – salió de prisa de la recámara y pidió que prepararan uno de los automóviles y regresó, bajó con Candy en sus brazos encontrándose con la tía abuela.
Hijo… ¿A dónde llevas a Candice?
Tía disculpa que no tenga mucho por explicar, la llevo a Chicago con el Dr. Lennard – en ese instante George y el Dr. Martin llegaban.
Sr. William ¿Qué hace? ¿no cree que es insensato sacar a la Srita. Candy?
George… por favor encárgate de los pendientes… voy para Chicago… envía un telegrama a la estación y compra boletos para dos compartimientos, especifica que esté acondicionada para llevar a una persona enferma
Pero muchacho… - el Dr. Martin se acercó a tomarle el pulso a Candy.
Dr. Martin… Candy no reacciona y no voy a quedarme a ver que pasa con ella – su rostro estaba desencajado por la preocupación.
En ese caso te acompaño, serán tres días de camino, traje suero intravenoso… es para mantenerla hidratada, dado que desde ayer no ha probado comida le será muy necesario.
Le agradezco Dr. Martin pero usted se ve muy cansado.
No más que tu Albert… ¿Qué esperas? Andando
George… por favor maneja tu, necesito que Candy vaya lo mas cómoda posible.
Ya en el tren y durante el transcurso del viaje fueron muy pocos los episodios en el que Candy se mantenía lúcida y fueron precisamente esos momentos que Albert aprovechaba para mantenerla despierta, ya sea para que probara alimento y tener algo en el estómago o para hacer pequeñas caminatas dentro del compartimiento, los tres días subsecuentes a la salida fueron los más angustiantes que pudo haber pasado en su vida Albert, después de la muerte de Anthony y la desaparición de Stear… no permitiría que alguien mas de su familia faltase… y hoy más que nunca la mujer que ama no pasaría por una omisión de su parte… hoy no… hoy era el patriarca y representante de la familia Andley, hoy estaría más presente que nunca… tenía los recursos y si con eso tenía que comprar la salud de su Candy gastaría lo que fuera necesario… cuando llegaron a la estación de Chicago una ambulancia esperaba por ellos e inmediatamente se dirigieron al hospital Santa Juana dándole el ingreso a Candy, después de un interrogatorio entraron el Dr. Lennard, Albert y el Dr. Martin.
Sr. Andley… hemos auscultado a la Srita. White y tomando en cuenta el procedimiento que ha hecho el Dr. Martin y basándome en el diagnostico como primera impresión todo parece estar bien , le pido que la deje un par de días… se le van a hacer algunos exámenes que nos permitirán saber que es lo que le pasa a la paciente y así descartar cualquier complicación…
El tiempo que sea necesario Dr. Lennard.
Unos golpes interrumpieron la conversación de los tres caballeros y dirigiéndose el Dr. Lennard a la puerta entró acompañado de un joven y bien parecido médico.
Sr. Andley… Dr. Martin… permítanme presentarles al Dr. Mikael Bínett… él quedará a cargo de la Srita. White, el Dr. Bínett acaba de venir de Francia es médico general y especialista en cardiología… lo tenemos como integrante de intercambio y estará en nuestras instalaciones por un buen periodo de tiempo… por lo que considero que es la persona mas apta para atender a la Srita. White…
Con toda la preocupación que tenía sobre si… los celos se hicieron presentes y no es que dudara de la capacidad de Bínett… pero ¿no podían asignarle un médico con más experiencia a su prometida? – pensó con molestia el joven patriarca.
Con un marcado acento francés el joven médico se dirigió a los caballeros – Sr. Andley… Dr. Martin… me han facilitado el cuadro clínico de la paciente y es mi deber decirles que conforme tengamos el resultado de los exámenes que básicamente serán de sangre para saber el conteo de sus componentes, es que les daré mi diagnostico, y saber que es lo que le está pasando… la ciencia médica está avanzando con respecto al tratamiento que debemos de darle así que les voy a pedir que tengan paciencia con respecto a eso… la señorita… - hojeó su carpeta – White ha sido trasladada a un pabellón que le permitirá recibir y tener todo alcance médico con el que cuenta el hospital…. Si me lo permiten tengo que pasar a ver a mi paciente… caballeros… - se dirigió a la puerta para salir – Sr. Andley puede acompañarme, llegaron a una de las plantas y habitaciones más iluminadas del hospital.
Srita. Hamilton buenos días.
Buenos días Dr.…
Bínett…
Srita…- se dirigió a la paciente - ¿Candy? – y volteando a ver a Albert - ¿es usted familiar de la Srita Candy?
Es mi prometida – le decía reafirmando cada sílaba, y recomponiéndose de la impresión de encontrar a la joven enfermera - ¿sucede algo Dr.?
No sr. Andley… es solo que no me imaginé volver a encontrarme con la Srita White… - dirigiéndose a la enfermera - enfermera Hamilton… hay que mantener la solución cada 12 horas, aquí tiene la petición para que traigan el galvanómetro para tenerlo en mano en caso de que sea necesario utilizarlo…
Como ordene doctor.
Haciendo revisiones en el cuerpo de la paciente el doctor en algunas asentía y en otras mostraba confusión.
Dr. ¿Qué pasa? ¿Qué tiene Candy?
No quiero darle un diagnostico equivocado hasta estar seguro que es lo que le pasa a la Srita. White, por el momento la mantendremos bajo un tratamiento que le permita recuperar lo que hasta el momento ha perdido… es importante en caso de que halla una persona que la acompañe se asegure de que tome sus alimentos, así como que tenga movilidad… habrá una enfermera a cargo de la paciente… cualquier situación háganmelo saber a través de ella o directamente a mi, las visitas se limitarán a una sola persona aparte de la enfermera.
Entiendo doctor.
Durante el tiempo que estuvo Candy internada… Albert la visitaba todos los días alternando su trabajo en las empresas y las visitas al hospital y en una de sus visitas escucho risas en el cuarto del hospital… abrió quedándose en el umbral de la puerta… verlos así lo enardeció de gran manera, confiaba en Candy es solo que deseaba que sus sonrisas, sus pláticas, todo ella fuera solo para él, pero también entendía la naturaleza de ella, no se la imaginaba siquiera tímida.
Candy ¿te imaginas que hubiera pasado si te hubieras caído de esa torre? Nunca conocí después de ti a otra persona tan intrépida como tú…me dejaste impresionado, arriesgaste tu vida… pasando a algo más serio… dime… ¿Cómo te sientes hoy? ¿haz sentido dolor? – Candy negaba con la cabeza mientras el doctor hacía anotaciones en una carpeta – Candy… como enfermera que eres sabes que debemos tener un historial médico a excepción de éste y aunque no lo tienes dentro del hospital es necesario que yo sepa cuando iniciaron los ataques…
¿es necesario? – haciendo una mueca.
Sabes que si -
Bueno… fue hace mucho tiempo cuando era niña, pero nunca le tomé importancia - Candy volteó a ver hacia la puerta y ahí parado lo vió tan imponente y gallado - ¡Albert!... mi amor ¿Qué haces ahí parado? ¿Desde cuando estás en la puerta? – él se acercó llevándole una flor la cual se la entregó.
Dr. Bínett… buenos días
Buenos días Sr. Andley… Candy… - dirigiéndose a la rubia – en un rato más vendrán a sacarte algunas muestras de sangre para analizarlas… si sigues como hasta hoy posiblemente te dé de alta pasado mañana… nos vemos en un momento ¡aaah! y queda un pendiente señalando la carpeta… sr. Andley me permite un momento…
Claro… regreso en un momento – volteando ver a Candy
Sr. Andley… lo que le voy a preguntar es muy importante dado la salud de la paciente… dígame ¿ha estado sometida a algún tipo de presión Candy? – el rostro de Albert olvidó toda molestia.
No doctor… bueno dentro de 5 semanas nos vamos a casar, ella siempre ha sido sana, nunca a mostrado algún indicio de que esté padeciendo algo.
Entiendo… como habrá escuchado se le harán algunos exámenes, específicamente se le sacará sangre para saber si hay algún tipo de agente externo y saber que sus plaquetas y glóbulos rojos estén en el parámetro de conteo normal, y para serle sincero no encuentro la causa o explicación a lo que le está pasando a Candy, en estos dos últimos días desde su ingreso ha vuelto a ser ella misma, le sugiero que en lo que resta del mes haga que lleve una vida tranquila… aunque hay episodios en el que su ritmo cardiaco baja del parámetro… todo lo demás está normal… mañana le daré de alta y posterior a su salida se le notificará para que vengan a saber sobre los resultados… no se preocupe sr. Andley ella estará bien… pasemos a verla…
Gracias Dr.…
¿Candy? Mañana podrás irte, no es seguro… todo dependerá de como amanezcas mañana… le estaba dando las últimas indicaciones al sr. Andley sobre algunos cuidados que debes de tener… ¿no tengo que decirte que debes de cuidarte verdad?
Por supuesto Mikael… gracias por todo.
Bien, después de que te sustraigan la sangre te traerán el desayuno… Candy… haz perdido un par de kilos… por favor come lo que te traigan… - había simpatía en su mirada - con su permiso.
Cuando el médico salió Candy observó que Albert se encontraba en la ventana mirando el infinito.
¿Albert? ¿Qué pasa? – el volteó su rostro y sus ojos se posaron sobre el rostro de Candy.
Nada amor… - se sentó a su lado sosteniendo su espalda en el respaldo de la cama y tomando su mano se la llevó a los labios – ven amor… quiero abrazarte.
Los pensamientos de Candy no se quedaron conformes con la respuesta de Albert, pero con todo lo que le ha pasado su energía ya no era la misma, en ese momento Flamie entró junto con otra enfermera para sacar las muestras.
Buenos días Candy… - Albert se levantó y les dio el espacio para que procedieran a realizar sus trabajo – sr. Andley… - y dirigiéndose a la paciente – ya sabes el procedimiento – le estiró el brazo – no pongas esa cara Candy ni siquiera sentirás la aguja… - regalándole una sonrisa – Judy sostén esto por favor…- minutos después - muy bien eso es todo, mantén el brazo en esa posición… - El rostro de Candy se tornó en un color pálido – Judy acércale el desayuno a la paciente… Candy te sugiero que te tomes el jugo primero… espero que te mejores…
Gracias Flamie… Judy…
Ya que se retiraron Albert se acercó a Candy y acariciando su mejilla no dejaba de admirar su rostro… aún así se veía tan hermosa, la ayudo a sentarse… tomó el vaso y se lo acercó a los labios… ella solo ingirió un sorbo – mi vida, toma otro poquito – ella negó con la cabeza y como poseída por Morfeo se quedó dormida… Albert no quiso despertarla y salió del cuarto para buscar al doctor.
Dr. Bínett… - alcanzándolo por el pasillo, haciendo que el joven se volteara.
Permítame un momento Sr. Andley – tomó su carpeta – dígame.
¿puede pasar a ver a Candy? Lo que pasa es que no desayunó y se quedó dormida.
Claro… precisamente voy para allá… Srita Hamilton acompáñeme por favor.
Entraron al cuarto y acercándose le tomo de la muñeca para tomarle el pulso – no se preocupe, aunque usted no lo crea el agotamiento no dejó que Candy se mantuviera despierta… su pulso es normal… señorita Hamilton cuando se despierte la paciente asegúrese de que tome sus alimentos… Cerca de las tres de la tarde el Dr. regresó
Hola Candy ¿descansaste bien?
Mikael… ¿Cuándo puedo irme?
¡vaya! Ya nos quieres abandonar… solo vengo a informarles que mañana podrás irte a casa… por favor Candy – tomándole de la mano – necesitas guardar reposo – Albert al ver ese gesto solo deseaba brincar como un león sobre su presa.
¿más Mikael?… ya no aguanto estar en cama… - lo decía frunciendo la frente.
Lo sé Candy… pero es necesario… sr. Andley aquí tiene la receta y un plan para que la señorita consuma alimentos ahí citados… pasarás esta noche aquí y mañana temprano tendrás tu alta… por mi parte es todo… les recomiendo que vayan a caminar… pero no te emociones mucho Candy es solo para que estires las piernas.
Gracias Mikael.
Amor ¿quieres salir a caminar? – tomándole el rostro y besando sus labios.
Pensé que no lo ibas a preguntar… jajaja
Bien déjame ponerte esto… hace un poco de frio… bien… ven amor – y tomándola entre sus brazos la llevó a la silla de ruedas y empujándola salieron del edificio.
¡oh cielos! Se siente tan diferente estar afuera… ¡mira! Vamos a aquella sombra… - señalando un árbol frondoso…
Si amor pero antes tienes que caminar un poco… - y poniéndose frente a ella le ofreció su brazo – ven solo será un rato… si llegaras a cansarte avísame cielo. – los ojos de Albert volteaba en ratos para estar al pendiente de Candy…caminaron cerca de 10 metros cuando el agotamiento la alcanzó.
Albert… ya me cansé… llévame a sentarme.
Bien… - la levantó y la llevó hasta donde estaba el árbol, no sin antes escuchar toda clase de negativas para mantenerse entre sus brazos. – amor no pasa nada, estás agotada y eres una paciente que necesita de mis cuidados – tocándole la punta de la naríz… mira lo que traje ¿quieres que te lo lea? – mientras se sentaba en una banca frente a ella.
Mejor dime como has estado – tomando sus manos para que cerrara el libro.
Bien pequeña… un poco preocupado pero bien… Candy… amor necesito que te pongas bien… he…
Albert ¿Qué pasa? – lo miraba a los ojos
Amor… necesito preguntarte algo y solo tu respuesta es la que tomaré en cuenta… lo que te voy a preguntar es solo pensando en tu salud y nada mas, no quiero que le des una interpretación equivocada.
¿Albert?
Amor… ¿quieres que pospongamos la fecha de la boda? – los ojos de Candy inmediatamente se humedecieron.
Pero Albert… ¿Por qué? - Le preguntaba con lágrimas en los ojos - Albert si es por lo que pasó… te prometo… te prometo… hacer todo lo que me diga Mikael.
Albert se alarmó al escuchar los sollozos de Candy se hincó frente a ella y tomándole las manos trató de tranquilizarla.
Amor… amor… mírame… - la tomó del rostro – necesitas estar bien de salud… no tienes idea la angustia tan grande que pasé cuando te desmayaste en Lakewood y no volvías en si… -
Candy no podía controlar su llanto - Albert… pero yo te amo…
Eso lo sé amor yo también te amo… eres mi vida.
Entonces… porque…
Cielo ya no llores… solo quiero que estés bien… ven acá… solo contéstame a lo que te pregunté – se levantó y ayudándola a hacer lo mismo la abrazó tratando de dar un poco de fuerza que le permita estar bien – no quiero que te sientas presionada a hacer algo que no quieres y pensé ¡ oooh cielos Candy…te amo tanto! Perdóname mi vida… no debí preguntarte
Albert lo único que quiero en ésta vida es casarme contigo… ser tu esposa… ser tu mujer ¿Por qué dudas ahora?
No dudo de mi amor… es solo que el verte tan indefensa en tu salud llegué a pensar por un momento que yo te estaba provocando todo lo que pasaste, no quiero que te sientas presionada por nada ni por nadie – en los ojos de Candy había sorpresa
Albert… lo único que provocas en mi es solo el deseo de ya no estar sin ti… tú siempre me has pedido que confiemos en lo que somos y tenemos – una sonrisa se dibujó en sus labios alimentando en el rubio el deseo de amarla y protegerla mas que nunca.
Lo sé princesa… lo sé… ¿me perdonas? Por cierto señorita… ¿Por qué no me contaste lo que pasó con Eliza y Neal en la torre? Para nada me gustó saberlo de los labios del Dr. Bínett… ¿Cuándo lo conociste?
Jajaja… ¿ya te viste como te pones? Amor… eso fue antes de que Stear se enrolara para la guerra y antes de que tú aparecieras como el paciente del cuarto cero… no había manera de que le dijera al tío abuelo William todo lo que pasaba pues resulta que el señor se encontraba en África.
¡aja! Esta si te la voy a cobrar y no tienes manera de escapar – Candy sentada en la silla se retorcía ante las cosquillas que le hacía Albert.
No amor… - trataba de tomar sus manos
Conque abuelo ¿no? – sus manos iban de un costado a otro
Jajaja… ya Albert… me estoy cansando – el rostro de Candy estaba de un color escarlata encendido
De esta te salvaste mi vida… ¿me vas a contar como lo conociste? – los ojos de Candy observaban a su príncipe de manera inquisitiva.
Fue en una comida que ofreció Eliza… Archie y Stear nos invitaron a Annie y a mi a pasar un fin de semana en la mansión, Eliza logró que la tía abuela no me aceptara y nos fuimos a dormir a la casita del árbol, y mientras dormíamos ellos escondieron nuestras maletas en la torre… ya sabes como son – no dejaba de jugar con los largos dedos de Albert - Neal me dijo que estaban en la torre y subí y él aprovecho para dejarme encerrada bajo llave y había una cuerda y salí por la ventana… Mikael estaba muy molesto y subió a ayudarme a bajar y pasamos la noche bailando y cuando me llevó al hospital de regreso me comentó que se iría al frente de batalla… y eso es todo amor…
Mientras eso pasaba en el jardín del hospital… un par de ojos castaños observaba a través de la ventana como una pequeña de cabellos dorados acariciaba amorosamente con su mano el rostro su prometido.
CONTINUARÁ…
Mil GRACIAS a
Elbroche
Ana Isela hdz.
Kata78
Guest
Alebeth
Kecs.
Y a todas las personas que aún en el anonimato han leído mi historia, me elevan y dan ánimos a seguir correspondiendo con nuevos capítulos… espero estar al gusto de quienes me leen… sugerencias… opiniones son bien recibidas
