Todos los créditos y personajes pertenecen a Mizuki e Igarachi… la siguiente historia es de mi autoría con una finalidad de solo entretener… esperando le den la oportunidad.
CON TODA EL ALMA
CAPÍTULO 8
LAS FIESTAS.
Esa mañana todos tenían algo que hacer, cada copa, cubierto y servicios eran cuidadosamente lustrados para utilizarse y como buena organizadora la tía abuela era quien disponía de las personas que contrató, era tanta su eficiencia que no permitía que el más mínimo detalle se omitiera de lo ya planeado.
Candice… en cada servicio o reunión de fiestas debes cuidar que todo se haga a lo que haz dispuesto… debes de tomar en cuenta que nada es o será limitado… tienes mucho que aprender… y aunque no terminaste tu educación en el colegio estoy segura que sabrás desenvolverte, a diferencia de muchas chicas de tu edad hay cosas que haz aprendido sin mi ayuda ¿sabes? Una vez mi madre me dijo que para ser una buena esposa tienes que aprender a servir… ¿de que otra manera ordenarás que se haga algo que tú quieres si no lo sabes hacer? Todo lo que concierne a una casa y la servidumbre te corresponde a ti administrarlo, cada detalle, debe ser consultado a ti antes de que se haga, aún con los años que llevo al frente de esta familia no me es suficiente todo lo que sé pero con todo y eso he aprendido que el apoyo de los demás es indispensable… y en éstos meses que haz estado bajo mi tutela has demostrado tener la disposición de aprender.
Gracias tía… aprecio todo lo que me ha enseñado y espero de verdad no avergonzarla… sé y reconozco que al escaparme del colegio dejé de aprender muchas cosas que ignoro y que si no fuera por usted a lo mejor y no tendría idea de como se hacen.
Eso es lo importante Candice… que tú lo sepas, pues aunque no tomé como tal tú educación parte de lo que ignoras es responsabilidad mía… lo bueno de todo esto… es que siempre se puede aprender… hija hay algo que quiero platicar contigo y es con respecto a Dorothy…
¿Qué pasa con ella tía? ¿ha cambiado de opinión? – su rostro de un momento a otro mostró preocupación.
Candice… escúchame primero antes de decir algo - su voz aunque un poco severa había cierta delicadeza – como te dije antes… todas las decisiones que tomes tú y William serán respetadas y lo que quiero decirte es que tengas la seguridad de que al incluirla como parte de la familia y quien mejor que tú para saber lo que se siente estar fuera de lugar… no pertenecer aunque te incluyan, aún cuando Dorothy ya sabe las normas y reglas de etiqueta sobre su comportamiento es importante que ella se sienta bien… ¿te sorprende lo que te estoy diciendo no es así? Pero también la vida sigue y no sé si en ese recorrido esté yo para ustedes
Tía… no diga eso… yo… yo necesito de usted – su voz apenas audible y con los ojos cristalizados por las lagrimas contenidas reclamaban su presencia – tía… yo… yo tengo mucho que aprender y quiero que sea usted quien me enseñe ¿se siente usted bien? ¿le duele algo?
Candice… por el momento estoy muy bien de salud… pero no es de mí de quien estamos hablando… hija… Dorothy es una joven que está acostumbrada al trabajo y aunque reconozco que es una persona leal no quisiera que tomaras decisiones por ella… ese es un error muy recurrente en nuestra sociedad, y aunque en el pasado mi familia ayudó a muchas personas entre ellas y como sabes George… no todos son agradecidos…
Pero… - una mano le interrumpió la idea de poner en manifiesto su sentir
no quiero decir con esto de que Dorothy no vaya a ser agradecida… sino que lo que decidan puede tener un impacto positivo en la vida de los demás.
PASADO
William… ¿en que estás pensando? ¿Qué te hace creer que aceptaré algo como esto? ¿crees que actuar como tú padre es hacer lo correcto? – su mirada gris quería fulminarlos – Candice… realmente no sé que es lo que les impulsa a tomar una decisión como ésta ¿saben cuales serían las consecuencias? ella no es una niña a la que uno podría formar y enseñarle nuestras costumbres… ella no es mi familia – al decir eso se dió cuenta de la incomodidad de Candy – hija no es por ti… tú situación es muy diferente… ella ha sido parte de la servidumbre por mucho tiempo… no hay ningún vinculo… al menos si se le empleara como dama de compañía sus…
Tía… aún así no dejaría de ser empleada… tía Elroy con los Leegan tampoco hay un vinculo de sangre y más sin embargo han vivido muy bien gracias a los Andley.
Por favor William… no me vengas con eso… Sarah es como mi hija
Pero no lo es y después de haber sabido todo lo que le han hecho a Candy ¿actúas así? De verdad tía espero que nuestras decisiones sean respetadas, no estoy dispuesto a seguir tolerando las impertinencias de nadie… Candy será mi esposa y sus deseos serán órdenes.
Y si ya lo decidieron ¿Por qué tomarme en cuenta? – había enojo e indignación
Usted es mi tía y aún matriarca – sus ojos azules tan parecidos a los de su hermano le hablaban con franqueza y con una muy educada determinación – tía…- se acercó a ella y tomándola de las manos – usted bien sabe que la confianza no es una virtud que posean los Leegan o cualquier otra persona que conozcamos.
¿y puedo saber cuando se lo dirán? ¿Candice?
Será cuando lleguemos a Lakewood…. Tía… ella es una buena persona… ella me ha ayudado mucho…
Y no lo dudo hija… en todo éste tiempo en el que ella ha estado a nuestro servicio me he dado cuenta que es honrada y leal… pero aún así… las personas más cercanas saben lo que es… hijo perdóname aún es difícil para mi… pero si ya tomaron la decisión yo he de respetarla, hija éstas serán muchas de las decisiones con las cuales debes de tener la seguridad de estar haciendo lo correcto y en ese caso al menos permítanme colaborar, pues no voy a permitir que absolutamente nada deje en entredicho lo que por décadas me ha costado sostener ante la sociedad y ese es el prestigio de pertenecer a ésta familia.
¡claro que si tía! – se levantó y la abrazó
Muchas cosas van a cambiar supongo – había decepción en su voz
Y siempre será usted la primera en saberlo tía… de eso no le quepa la menor duda.
En ese caso… tendrás que acompañarme a hacer algunas compras no permitiré que Dorothy se vea con una imagen austera – tomó una campanilla haciendo que momentos después llegara Katherine – por favor pide que preparen un carruaje.
Si señora…permiso
Tía… ¿pero no es necesario saber las medidas de Dorothy?
Candice ésta es otra de las cosas que tienes que ocuparte… saber como y quienes son las personas que trabajarán para ti.
AHORA
Hija… ¿Por qué no vas con las chicas? Vendrán los Leegan y no quiero que te sientas incómoda.
Claro tía… no tiene porque decirme
¿Alice?
Dígame señora
Vendrán el sr. y la sra. Leegan hazlos pasar… estaré esperando en el salón… lleva té y que nadie interrumpa a menos que sea el Sr. William.
Si señora.
Momentos después Sarah Leegan entraba a la magnífica mansión que por décadas fue conocida por ella cuando aún se sabía favorecida por la venerable anciana.
Sarah querida…. Pensé que no vendrían… ¿no viene Raymond contigo? ¿Dónde está Neal y Eliza? Siéntate por favor
Por nada me perdería éste evento señora Elroy – lo decía con un dejo de burla
¿y tus hijos?
Los esperamos en el próximo viaje del tren… ya sabe usted como es Eliza… siempre cuidando el más mínimo detalle
Me parece bien porque lo que quiero decirte es muy penoso y delicado… voy a ser muy clara contigo… hay ciertas cosas que William exige de parte de ustedes – la miraba confundida por su petición
¿exigencias a mi?
Así es Sarah… sabes que aprecio a tus hijos… pero en momentos como estos… Candice…
¡por favor señora Elroy! No me hable de esa arrimada como si fuera de la familia
Los ojos de la tía abuela hubieran deseado fulminarla - ¿Qué has dicho? ¿Cómo te atreves?
Sarah al ver el semblante de enojo de la mujer hubiera deseado no decir nada, sabía que no era el momento de sacar todo lo que tenía contenido en sus entrañas… pero ya llegaría ese momento… simplemente no podía quedarse con esa sensación de hastío al saberse ella y su familia ignorada por la persona que por mucho tiempo los beneficiaba con su preferencia
Pensaba anunciarlo durante la fiesta pero te lo diré en éste momento para que te quede muy claro cual es tú lugar y el de tú familia en la mía… los Andley… Candice desde hace dos años es mi hija por adopción. No tengo que decirte cual es el lugar que les corresponde – había determinación en sus palabras
Tía Elroy… ¿Cómo pudo?
Sarah… si has tenido entrada hoy a ésta propiedad es porque se lo he pedido expresamente a William… no hagas que las impertinencias y arrebatos de tus hijos me hagan cambiar de opinión
Tía… después de todo lo que esa recogida nos ha hecho…
¡es mi hija! – lo dijo con propiedad
¡solo de nombre! – replicó casi en un grito - ¿olvida esa desagradable y deshonrosa acción de robo que cometió en contra de mi casa y mi familia?
Sarah… te lo diré lo más claro posible… - podrás quedarte si tú y tus se disculpan con Candice – Sarah se levantó de un solo movimiento sintiendo que su cara le hervía de puro coraje.
¡jamás!
Piénsalo muy bien Sarah… pero ésta vez te aseguro que no habrá reclamo o algún tipo de habladuría que me haga cambiar de opinión, lo que he avanzado con Candice me ha permitido darme cuenta lo maravillosa persona que es… y no por la inmadurez de tus hijos voy a echarlo a perder.
¿Por qué me expone a ésta humillación tía Elroy? – su voz ahora melosa buscaba manipular la situación.
No deberías tomarlo de esa manera Sarah…
¿Cómo?... ¿¡como se supone que debo de tomar ésta petición tan absurda!? – lo dijo con los ojos desorbitados
La anciana hizo acopio de toda la tranquilidad de la fuera capaz… por décadas ha estado al frente de la familia mas poderosa de Escocia y Estados Unidos como para que ahora se deje doblegar por la que algún día intentó tratarla como a una hija, y por la que solo obtuvo indiferencia.
Neal se ha disculpado con Candice… no veo por que sea un problema para ti y tu hija hacerlo – le dijo con tranquilidad
¿Cómo se atrevió ese estúpido? ¿Por qué lo obligó?
No fue necesario… Neal realmente ha demostrado la capacidad de reconocer sus errores con respecto a todo lo que hicieron en contra de mi hija y ella simplemente lo perdonó
Tía… usted… no me imaginé… - y así como llegó se dió la vuelta para dirigirse a la puerta.
¿Te retiras Sarah? – era la voz de Albert.
Eres un imbécil… ¿Cómo te atreviste a meter a esa escoria a nuestra familia?
Fueron unas cuantas zancadas que Albert tuvo que dar para quedar frente a la orgullosa mujer… y tomándola del brazo hizo que se girara para verla a los ojos, sentía su piel hormiguear del puro coraje…
Es la última vez te permito que hables mal o te expreses de esa manera de la que próximos días será mi esposa… ya sabes lo que tienes que hacer… y si no te parece – se acercó a su oreja - ¡lárgate! Y no vuelvas a pisar mi casa ¿entendiste? – Sarah se soltó de manera violenta del agarre en el que Albert la tenía sometida.
Idiota… espero que nunca te arrepientas de habernos hecho ésta humillación.
Ten por seguro que no será así Sarah, si ya vienen en camino tus hijos… por nada del mundo deseo ver a Eliza – se dió la vuelta dirigiéndose de nuevo a la biblioteca.
RECÁMARA DE CANDY
Sentadas junto a la ventana tomando el té y bajo el embriagante ambiente festivo de su próxima boda
Candy…
Si Dorothy?
Desde ayer he querido hacerte una pregunta.
Dime
Sabes que te quiero y aprecio mucho todo lo que haz echo por mí.
Dorothy… no vayas a empezar de nuevo – colocando de nuevo la pequeña taza en el plato de porcelana.
No Candy… no es sobre eso – los ojos de la rubia la miraron fijamente.
¿ah no? ¿entonces? - ladeando un poco la cabeza
Candy me queda muy claro que no puedo seguir negándome a ésta posición en la que tú me haz puesto
- ¿entonces?.
- por muchos años te he conocido y me consta lo inocente que eres - para ese momento tenía toda la atención de la rubia - seré muy directa contigo Candy... - ¿Hasta donde haz llegado con el señor William? - los ojos de Candy se abrieron al doble y su semblante palideció sabiéndose descubierta.
- Dorothy... - con voz entrecortada le decía - tú sabes lo mucho que amo a Albert.
- Candy... Antes de que me digas cualquier cosa quiero que sepas que sólo me preocupo por ti... Y por mucho que me hayas permitido estar en ésta posición no puedo evitar dejar de preocuparme por ti.
- Dorothy... Gracias - mientras la abrazaba - no es lo que tu piensas, el siempre ha sido un caballero.
- Candy... Ayer que bajé a la cocina... - unos golpes interrumpieron la conversación.
- adelante... - dijo Candy mientras limpiaba sus lágrimas viendo como Patty, Annie y la tía Elroy entraban.
- que bueno encontrarte aquí Dorothy... Alice - dirigiéndose a la mucama - deja las cajas sobre el sofá.
- si señora.
- bien... Éstos son los vestidos que utilizarán hoy.
- tía Elroy... - se levantó para abrazarla - no era necesario.
- ¡por supuesto que si Candice! Ahí encontrarán los accesorios para sus vestidos, yo me retiro tus madres me están esperando.
- Gracias tía - dándole un beso en la mejilla
- Margaret, Lucy y Daniel subirán para ayudarles a que se arreglen vayan cada una a tomarse un baño ¿se arreglarán todas aquí? - Candy volteó a ver a las demás chicas
- Claro tía... Así estaremos al pendiente de cómo arreglarnos.
- Muy bien hija... Las espero abajo recuerda Candice que hay invitados y como futura matriarca es tu deber atenderlos - el rostro de Candy palideció.
- hija no es cosa del otro mundo solo atenderás a la familia y te servirá conocerlos.
- Tía - tomándola de las manos - ¿estará usted conmigo verdad?
- si hija... Ahí estaré.
Cada una se dirigió a sus recámaras a tomar un baño y cuando hubieron terminado se juntaron para arreglarse en la recámara de Candy... Para cuando terminaron cada una fue saliendo conforme terminaban.
- ¿Dorothy porque no te adelantas en lo que terminan de arreglarme el cabello? Veo que estás ansiosa
- Es que estoy nerviosa... Mejor te espero
- Me parece perfecto así bajamos juntas... Te sienta muy bien ese color Dorothy – unos toques interrumpieron su monólogo - Lucy ve a ver quien es
- Srita Dorothy... El señor George la espera en la sala - los ojos de la castaña mostraron asombro.
- Anda Dorothy ¿que esperas?.
Cuando salió George se puso de pie - Srita. Dorothy la señora Elroy me ha pedido que venga por usted... Pero antes quisiera que le dijera a la Srita. Candy que en breve la esperan en el salón.
- claro... Permítame.
- ¡Candy apresúrate te están esperando!
- ya casi termina Lucy... En un momento bajo - salió Dorothy de la recámara y un poco tímida se dirigió a George.
- permítame Srita - ofreciéndole el brazo
- Sr. Johnson llámeme por mi nombre
- por supuesto... Siempre y cuando me llame por el mío - las mejillas de la castaña se encendieron asintiendo con la cabeza
Mientras en el gran salón invitados, familia y miembros del consejo se deleitaban con bocadillos y bebidas... Albert miraba hacia la entrada del salón esperando que su prometida hiciera acto de presencia llamando la atención de la aún matriarca.
- Tía...
- No te preocupes hijo ahí viene entrando - Albert solo sonrió ¿como es que su tía Elroy anticipaba cada movimiento o pensamiento que tenía?.
- Con su permiso tía.
- Ve por ella hijo.
Desde la entrada... Candy veía a un mundo de gente, gente que vino de muy lejos... Algunos conocidos... otros no tanto.
- Amor... - Candy lo miró a los ojos... Dándole un beso en la mejilla.
- Te ves hermosa
- ¿llegué tarde? - haciendo una mueca de pena.
- No amor... Apenas vamos a pasar al comedor... - tomándola de la mano - ven te quiero presentar a la familia - Hubieron muchos elogios para Candy por su inigualable belleza así como desdén al saberla como prometida del patriarca... Ganándose la simpatía de la familia por su carisma.
- ¡¿Mikael?! Que agradable sorpresa me alegra que hallas podido venir...
- Gracias por la invitación recibí otra de la Sra. Andley así que me siento doblemente bienvenido... Te ves muy hermosa - besando el dorso de la mano.
- Dr. Bínett gracias por venir... ¿Me permite? - tomando a Candy para dirigirse a los invitados
- Familia... Amigos - comenzó por decir Albert en voz alta... Haciéndose silencio para escucharlo - es un gusto recibirlos a ésta que es su casa... Pasemos al comedor y tómense la libertad de elegir sus lugares.
La tía Elroy y el sr. Mc Gregor fueron los primeros en salir seguidos por Candy y Albert y posterior a ellos Archie y Annie, Patty y Tom, George y Dorothy, tomaron sus asientos y después de ellos y con ayuda de las personas de servicio aligeraron la asignación de lugares... Durante la comida Candy y Albert no dejaban de mostrarse afecto algunas veces con miradas y otras suaves roces de sus manos, concluida la comida algunos invitados salieron a pasear a los alrededores de la mansión.
- Candice... - la llamó tía Elroy - tú y las chicas suban a descansar tienen el tiempo justo para arreglarse para la cena.
- Si tía
Dentro de la mansión cada uno de los sirvientes se sincronizaban para hacer del solárium el lugar de recepción para iniciar la fiesta de bienvenida. Llegada la hora... Los invitados empezaron a llegar siendo recibidos por la matriarca.
- ¿Alice?
- dígame señora
- ya es hora de que el sr. William y la Srita. Candice bajen a recibir a los invitados... – en ese momento vió como un par de rubios venían bajando las escaleras y movida por un impulso la tía Elroy volteó a ver, su rostro mostraba orgullo y conformidad al ver a su sobrino e hija descender recibiéndolos en la base de la escalera.
- oh Candice... ¡Te ves tan hermosa hija! - sus ojos se humedecieron al observar su rostro - me has hecho recordar a mi querida Rosemary - Candy tomó sus manos besando ambas mejillas - hijo - dirigiéndose a Albert.
- Gracias tía.
- Los invitados - carraspeó - hijo... Me siento tan feliz por ustedes.
- Lo sé tía... - tomando su mano para besarla.
- William... Si tus padres vivieran estarían tan orgullosos de ti.
- Todo gracias a usted tía.
Pasadas las 8 de la noche dió la bienvenida haciendo énfasis de lo importante que era para él y Candy la presencia de cada uno de ellos, dando su discurso estaba cuando vió llegar a la familia Leegan aprovechando el momento para hacerlos llegar donde se encontraban la familia Andley en pleno... Muchas personas dieron por hecho que al pertenecer a la familia los estaba incluyendo en el brindis... Pero no...
- Familia... Amigos... Miembros del consejo reitero nuevamente el gusto mío y de mÍ prometida Candy tenerlos a ésta que es su casa... Agradezco a Dios que me permita ésta gran alegría y felicidad de compartir con cada uno de ustedes nuestro próximo enlace matrimonial... Pero al mismo tiempo deseo manifestar el interés por limpiar de una vez por todas el nombre de la mujer que amo... No daré detalles pero si de las personas que cometieron en su momento innumerables actos de humillación y maltrato a mi futura esposa ¿Sarah... Eliza? Por favor... - los invitados voltearon sus cabezas buscando el rostro de las aludidas y con el clásico talante de orgullo imperturbable que las caracterizaba, madre e hija tomadas de la mano se enfrentaron al juicio familiar que por un momento se les hizo insoportable... El silencio que se produjo de poderse cortar cada uno lo hubiese podido ver.
- Sarah... - la llamó tía Elroy asintiendo de mala gana.
- como bien dijo el patriarca del clan Andley - señalando a Albert - es un día para celebrar pero también de reconocer errores pasados, el día de hoy venimos con la disposición mi hija y yo... A ofrecer nuestras disculpas públicamente y ante toda la familia... Por los malentendidos y acusaciones de las que fue alguna vez objeto de parte mía y de mi hija... Candice te pedimos disculpas por todos los errores y daños pasados - Candy que se sostenía del brazo de Albert y tomada de la mano de la tía abuela asintió con la cabeza.
- ¿Eliza? - los ojos de Albert la miraban esperando su respuesta
- Mamá ya lo dijo todo ¿no lo cree así? - no había un ápice de arrepentimiento en su rostro pero aún así no pensó en desistir hasta hacer que se disculpara
- Amor... Por favor... Ya es suficiente le decía al oído.
- Pero mi vida...
- Por favor amor.
Sarah inclinó su cabeza y tomando de la mano de su hija se dirigieron donde estaba su familia.
- Cariño...
- Raymond... Retirémonos por favor... Ha sido muy humillante para mi ¿Eliza... Neal? - había enojo en su voz.
- Mamá... Ustedes regresen yo me quedo - contestó Neal.
- ¡de ninguna manera!
- Mamá... Mamita - la tomaba Eliza del brazo retirándola de su padre y hermano -quedémonos mamá todo es parte del plan - sonriendo de lado y un brillo en su mirada convenció a su mamá.
- ¿plan? ¿Cuál plan Eliza?
- No puedo darte detalles mamá.
Comenzó la cena y posterior a eso el baile donde Albert y Candy debían de abrir como anfitriones... Tomados de la mano y dejándose dirigir por los acordes de la orquesta comenzaron a dar una demostración de lo bien que se acoplaban sus cuerpos, la sincronía perfecta que sin lugar a dudas convencían a sus invitados que ellos simplemente eran uno y como tal se pertenecían.
- Como siempre... Hoy te ves muy bella amor.
Cualquiera que los viera podría pensar que se leían el alma, que simple y llanamente uno vivía a través del otro... Que no había contrarios... Que nadie se interpondría...
- te amo tanto Albert...
- ¿Candy? - ella solo sonreía, su rostro se iluminaba cuando se sumergía en el azul celeste de sus ojos - Amor... - le decía al oído - en mis momentos de oscuridad siempre fuiste mi luz... Eres mi corazón... Te amo tanto pequeña... Por mucho tiempo desee poder sentirme como me siento hoy - la emoción de expresar sus sentimientos cortaban sus palabras - gracias Candy... Gracias amor.
Esa noche quedó más que claro que Candy y Albert se pertenecían, que lo eran todo, que no podía haber mejor momento para materializar sus sueños... Sus inquietudes... Sus corazones y todo lo que significaban en sus vidas.
Con una gallardía, aplomo y sensualidad atravesó la pista para dirigirse a la pareja de rubios.
- ¿me permites bailar con la dama?
Un nuevo capítulo les presento hoy esperando les guste… espero sus comentarios y opiniones sin antes agradecerles a cada una de ustedes que me hace el favor de leer esta historia
Guets
Loreley Ardlay
Gaby W. Andrew
Elbroche
Enamorada
Ana isela Hdez
