Todos los créditos y personajes pertenecen a Mizuki e Igarachi… la siguiente historia es de mi autoría con una finalidad de solo entretener… esperando le den la oportunidad.

CON TODA EL ALMA

CAPITULO 9

DESPEJANDO EL CAMINO

Esa voz lo hizo paralizar por un segundo... Por un momento su seguridad se puso a prueba y sin siquiera evitarlo su mano atrajo más hacia él el pequeño cuerpo de su prometida, ese momento de posesión lo hizo sentirse fuera de si, una mano fuerte se posa en su hombro haciéndolo voltear, con toda la diplomacia de la que se puede ser capaz Albert se giró y mirando los ojos a su interlocutor hicieron una pausa en medio del salón sin soltar el talle de su pequeña... Si su pequeña por derecho del amor correspondido, por el derecho de saberse elegido.

- ¡Terry! ¡Que sorpresa!

- Candy - tomó su mano para depositar un beso.

- Terruce Grandchester

- William Albert Andley... - ofreciéndole la mano - cuanto tiempo ¿no crees? Cuando supe de tu verdadera identidad no podía creerlo... Ven acá - ofreciéndole un abrazo como los que alguna vez compartieron sabiéndose amigos.

- Terry... Me da gusto que hayas venido - Albert la observa realmente sorprendido esperando una respuesta - amor... ¿Me permites un momento con Terry?

- Claro... - Candy acaricia su mejilla depositando un beso en sus labios.

Como un autómata Albert cede la mano de Candy a Terry retirándose de la pista de baile ante la incredulidad de los que se encontraban en el salón, sus pasos firmes y sordos se dirigen a la biblioteca encontrándose a su paso con George y Dorothy

- ¿William?

- ¿¡que hace Terry aquí!?

- Dorothy... ¿Me permite? En un momento regreso - llevándola donde se encontraba Patty, la joven solo asintió... Lo alcanzó entrando al único refugio que por años se convirtió en su aliciente y distracción desde que supo las responsabilidades que le esperaban en el futuro que hoy estaba viviendo, sus pasos largos recorrían de un extremo a otro tratando de poner a raya su molestia.

- William tranquilízate... Espera a que la Srita. Candy te explique - tomó la licorera vertiendo en dos vasos de cristal el líquido color ámbar

- ¡Dios! ¿Cómo quieres que me tranquilice? ¿Qué hace él aquí? Viene sin invitación a mi casa... A nuestra fiesta - haciendo énfasis en las últimas 9 palabras - se alisaba el cabello tratando de calmar su descontento.

- tómate ésta copa William... Estoy seguro que hay un motivo y explicación de la Srita Candy - de un solo trago se tomó el contenido del vaso sintiendo como el alcohol va quemando a su paso el esófago - William... ¿Qué te pasa? Tú no eres así... ¿Por qué esa inseguridad?

- no es eso George... Es que - pasando una de sus manos a la nuca - no soporto que sea precisamente Terry quien esté con Candy.

- ¿no te sientes seguro de su amor por ti?

- ¡por supuesto que sí! Es solo que la amo tanto... Que tengo miedo

- precisamente por eso William... Debes y tienes que confiar en ella... En mi opinión le estás dando demasiado importancia y crédito a la presencia del sr. Grandchester

- es muy fácil verlo desde tu perspectiva... Por años he deseado lo que tengo con

Candy... Que el simple hecho de imaginar mi vida sin ella no lo soporto

- no William... Confía en ella... Hay muchos motivos para que lo hagas - sentados uno frente a otro separados por un escritorio, la serenidad con la que George trataba de infundir ánimo le permitió sacar de sí cualquier inseguridad.

EN EL SALÓN

Una pareja bailaba con gracilidad, los ojos de Chicago y Lakewood estaban fijos en ellos, murmullos y admiración eran solo que podían provocar siendo ambos tan atractivos de no ser William Andley él sería un buen prospecto para ir al altar... Pero no era Terry... Es William Albert Andley quien ostentaba ese privilegio... Son Candy y Albert.

- Candy...

- dime Terry

- ¿eres feliz?

- si Terry... Lo soy... Soy feliz como nunca imaginé que lo sería

- ¿por que Albert Candy?

- ¿qué quieres decir? - La pieza que estaban bailando había terminado dando paso a otra y separándose de él soltó su mano - pasemos a sentarnos

- te hice una pregunta Candy...

- No es el lugar

- Vamos al jardín entonces... - su voz como siempre reclamaba obediencia

- sabes que no debo, no puedo y tampoco quiero... Siempre respetaré a Albert – lo dirigió a un lugar donde tuvieran privacidad y que por ende estuvieran a la vista de Elroy Andley

- Candy...

- ¿y por qué no él Terry? Cuando te envié la carta lo hice con la firme convicción de dejarte en claro que tú perteneces a mi pasado... Eres y serás un buen y maravilloso pasado... Pero nada más Terry

- pero Candy...

- permíteme terminar por favor... Se que debí consultarlo con Albert... Y al no hacerlo hago que sienta inseguridad de mí... Pero también sé que es importante aclarar muchas cosas... Fuiste Terry pero hoy es Albert

- Candy... - con esa frase la rubia de ojos verdes desvanecía toda posibilidad de que el hubiera realmente no existe... Los ojos de Terry se humedecieron ante tal y segura afirmación de que un presente con Candy ya no era ni sería su presente y futuro.

- Terry... Sé y estoy muy consciente del dolor que estoy provocando en ti pero entiende que después de dos años yo tenía que seguir con mi vida y Albert... Albert es quien siempre estuvo para mi después de ti... El logró quitar todo el dolor que tú provocaste en mi.

- pero Candy...

- por favor Terry déjame hablar... Necesito sacar todo lo que mi corazón guarda porque siento que en cualquier momento puede estallar... Y no quiero que seas tú el motivo - su voz sonaba como un frágil reclamo, sabía que no debía permitirse exasperarse.

- Perdóname Candy... Perdóname por todo - su lágrimas surcaban su rostro... Su llanto trataba de decir lo mucho que lamentaba esa situación - Perdóname por no hacer que fueras mi prioridad - sus palabras se traducían en infinita tristeza y desesperación... Se hincó a sus pies - Candy por favor

- No hagas eso Terry por favor... sabes muy bien que no hay necesidad... Siéntate y escúchame, las cosas tenían que ser como pasaron... No era nuestro momento y no lo será... Solo quiero que sepas que no puedo ni quiero guardarte rencor... Albert se encargó de sanar todas mis heridas... Me enseñó que tú siempre serás parte de un hermoso pasado que incluso y si así lo deseas puedes ser parte de mi presente – Candy observaba como ese rostro antes de soberbia se caía en pedazos para mostrar al hombre sensible que hace mucho tiempo deseó poder ver.

- Candy yo no podría... Te amo demasiado - sus lágrimas fluían revelando y mostrando tal cual era él en realidad y la tomó de sus manos - Candy por todo éste amor que siento por ti - su garganta se cerraba ante los sollozos de su triste llanto - pecosa... Te amo... Y quiero que seas feliz... Una vez Albert hace mucho tiempo en medio de mi debilidad y tristeza me mostró que en el dolor siempre había posibilidad para ser feliz... Candy... ¿me permites abrazarte? - secando sus lágrimas con el dorso de su mano

- oh Terry ¡ Claro que si! ¿Te quedarás verdad? - los dos se levantaron abrazándose,

Terry tomó el rostro de Candy depositando un beso en su frente.

- Claro que si pecosa ¿sabes? Cuando leí tu carta diciéndome que todo lo que en algún momento significó lo que en algún momento tuvimos y me decías que te habías vuelto a enamorar y que ese hombre era Albert, sentí una tranquilidad al saber que era él y no otro quien tendría la dicha de hacerte feliz... Esa será la marca que llevaré siempre en mi corazón... Y no habrá un sólo día en el que me arrepienta no ser yo quien esté en el lugar de Albert ¿me perdonas?

- Sabes que si... Gracias Terry haz hecho que mi día sea perfecto... ¿Regresamos? No quiero que Eliza tenga motivos para levantarme falsos.

- ¿aún vive esa mujer? - sacó un pañuelo para secar sus lágrimas regalándole una sonrisa.

- Teeerry - riendo ambos de la broma - no cambias... Al menos deberías de ser más sensible... Eliza no la ha pasado bien últimamente... Siempre está de mal humor.

- ¿siempre? Ella nació enojada con medio mundo Candy... - los ojos de Candy deseaban poder darle un buen escarmiento - ¿me permites llevarte con Albert? No quiero imaginarme todo lo que debe estar pasando por su cabeza.

- Gracias Terry... Permíteme un momento - le dijo Candy dirigiéndose a Alice - Alice... El señor William ¿dónde está?.

- se encuentra en la biblioteca con el señor Johnson señorita.

- Gracias Alice - regresó con Terry jalándolo del brazo - ven está en la biblioteca – entre risas llegaron a la gran puerta de roble y solo bastaron unos toques para que se abrieran una de las hojas - quien los recibió fue el incondicional amigo y guía de Albert.

- ¡George!

- pase señorita Candy el señor William la espera... Señor Grandchester buenas noches - Terry sólo inclinó la cabeza dándole un seco apretón de manos - señor Grandchester acompáñeme no creo que sea buena idea entrar.

- ¿todo bien?

- por supuesto... Usted comprenderá que su presencia no le fue del todo grata al señor William.

- Claro... Entiendo... yo en su lugar haría lo mismo y de paso le rompería la cara – tomó la mano de Candy para darle un beso - pecosa aquí te dejo... Debo retirarme...

- pero Terry... Eres mi invitado...

- retirarme para estar en la fiesta - una sonrisa simulada se dibujó en su rostro.

Ya dentro de la biblioteca... Las tenues luces que irradiaban las velas hizo que Candy agudizara su vista para buscar a Albert... El crepitar y la luz del fuego de la leña mostró a la rubia la silueta de quien en pocos días sería por siempre y para siempre su esposo... Con sigilo se acercó al enorme sillón de cuero e inclinándose abrazó a Albert por la espalda dando un beso en su mejilla provocando un ligero sobresalto, Albert volteó a ver su rostro e hincándose sobre el sillón tomó el rostro de Candy sin poder evitar reclamarle su ausencia.

- Candy ¿por que me haces esto?

- Albert... Amor ¿que pasa? ¿Por Qué lloras? - besaba cada una de sus mejillas - amor...

- sus grandes manos sostenían con ternura su rostro

- ¿a qué vino Terry? - su voz se empezó a esclarecerse sabiendo que Candy se encontraba con él, se puso de pie dando la vuelta al sillón sin soltar la mano de su pequeña la acercó a él abrazándola

- Yo lo invité - Albert la apartó de su cuerpo mirando a los ojos de Candy - cielo... No es lo que tú piensas

- Entonces dime que es porque no entiendo

Por unos minutos Candy se quedó en silencio tratando de procesar el naciente y muy evidente enojo de Albert, para ese momento él la soltó de las manos para caminar al ventanal que quedaba detrás del escritorio... Candy frente a la chimenea buscaba una respuesta ante la irracional manera de actuar de Albert... Seguía observando las lenguas del fuego... Sus mejillas empezaban a sonrojarse por el calor al que se exponía

- ¿Albert? ¿Por qué estás así?

- por Dios Candy ¿¡porqué estoy así!? - preguntó casi en un grito haciendo que Candy se sobresaltara volteándose desde donde estaba

- A... Albert - sus ojos brillaban por las lágrimas contenidas - él solo vino a escuchar lo que siento por ti... Él solo vino a saber que una esperanza de tener una relación conmigo ya no... Ya no es una posibilidad... Él... Él... Albert yo te amo a ti – se acercó a ella alargando sus brazos apretándola como tantas veces contra su pecho haciendo que sus manos se posaron en él... Albert entendió que no había razón para ponerse así

- Perdóname amor... - los hombros de Candy saltaran tratando de ahogar su llanto - Perdóname mi vida

- Albert... Tú no eres así - tomando entre sus manos su rostro enjugaba con sus pulgares las lágrimas que vertía y aprovechando lo pequeña que era la llevó al sillón sentándose uno a lado del otro, no dejaba de abrazarla

- Cielo... Es que por un momento pensé que tú - volteó su cabeza para evitar mirarla a los ojos

- Albert... Mírame... - al no obtener respuesta buscó sus ojos - Albert tú sabes que te amo - sus lágrimas no dejaban de mojar sus mejillas - Yo sería incapaz de faltarte

- Lo sé amor... Lo sé... Y lo peor es que en éste momento me siento como un idiota... Candy... Amor estuve a punto de cometer una locura ¿porqué no me dijiste que Terry venía?

- No me imaginé que fuera a venir después de la carta que le envié - una vez más

Albert la soltó separándose de ella para mirarla a los ojos

- Carta ¿que carta Candy? - lo dijo levantándose del sillón

- Albert... ¿Te haz dado cuenta como te pones? Para mi también fue una sorpresa que haya venido y me alegro que decidiera hacerlo... No le dejé ninguna duda de lo que siento por ti... Albert me debía una plática con él... Se que el momento y el lugar no fue el idóneo... Pero amor... Yo no tengo nada que esconder... Por favor Albert confía en mí

- Candy... No es que no lo haga... Es solo que hace poco reiteramos nuestra promesa de contarnos todo y siento... Hoy sentí que me ocultaste algo importante

- Mi vida ¿no crees que estás exagerando? Ven siéntate junto a mi - alargando su mano para tomar la de Albert y guiñándole un ojo... Y perseguido bajo un hechizo se sentó a su lado tomándola de la cintura acercándola a él

- Te amo tanto Candy...

- Amor... ¿Confías en mi verdad?

- Claro que si... Solo que al verte con Grandchester perdí la cordura y me dejé llevar por los celos

¿Celos? ¿Grandchester? - una sonrisa se dibujó en su rostro - amor... - ya no aguantaba la risa dentro de su pecho

- Anda amor... Ríete - haciéndole cosquillas

- Albert jajajaja... Amor jajajaja para por favor

- convénceme

- Albert... - aún con la risa contenida tomó su rostro y acercándose a sus labios le dio un beso, Albert correspondió y perdiendo la noción del tiempo se dió cuenta que se encontraba sobre sus piernas.

- Amor... Podría pasarme toda una vida así contigo y no me cansaría de amarte... Te amo Candy - le decía mientras dejaba un surco de besos entre sus labios y cuello.

- ¡tía Elroy! - Albert apartó a Candy de sus piernas colocándola en el sillón – jajajaja amor jajaja es que...

- Candy... - unos toques en la puerta lo hizo interrumpir su reclamo

- Cielo... - poniéndose de pie y alisando su vestido

- ya escuché amor... Adelante - quien entraba era George, en su rostro había incomodidad sabiendo que los había interrumpido

- William... La señora Elroy pide la presencia de ambos

- Gracias George... ¿Amor? Es nuestra fiesta - la tomó de la mano para dirigirse al salón.

Abrieron nuevamente el baile haciendo que cada uno de los acordes de la orquesta los envolviera en su propio mundo, un mundo en el que solo eran ellos dos, cargados con las ilusiones contenidas, si por ellos hubiera sido no se sueltan en ningún momento… la velada fue un éxito considerando que el atractivo de los rubios contribuyó a ello, nada se podía comparar a la felicidad que sentían, aún así ante el descontento de la familia Leegan… específicamente de Sarah y Eliza… Neal por su parte pidió a Albert poder bailar una pieza con Candy y como siempre se mostraron dispuestos a todos los invitados, tía Elroy no podía estar más contenta y satisfecha que su esfuerzo tuviera el impacto

Cerca de las dos de la mañana Candy y Albert despedían a los últimos de los invitados, la mayoría de ellos se retiraron a las habitaciones que les asignaron como huéspedes de la mansión.

- ¡Por fin! Un día más de fiestas y te juro que mañana te robo - Albert la miraba entre sorprendido y divertido

- jajajaja ¿y como piensas secuestrarme? No quiero que me agarren desprevenido

jajajaja.

- ¿por qué te ríes? Estoy hablando muy en serio - tomándolo de las solapas de su traje.

- anda dime me haré el sorprendido - no dejaba de sonreír ante las ocurrencias de su pequeña.

- ni lo sueñes... Hablando de sueño... Hay que descansar - dándole un beso en los labios - por cierto amor... Gracias por hospedar a Terry en la mansión.

- no tienes por qué agradecer amor – parados uno frente al otro la tomó de la cintura, besando sus labios entre cada palabra que decía - Él es tu invitado y amigo mío... Además hubiera sido muy descortés de mi parte si no lo hacía, y para tú tranquilidad hemos hablado acerca de todo, la verdad no hubo nada que arreglar puesto que nuestra relación inició mucho después de que él eligiera a Susana... Me sentí muy mal por él pues aún te ama... Pero también saber que tú me amas me hace sentir grande... Quiero ser egoísta ésta vez... No quiero pensar en la felicidad de otros... Tampoco quiero ser el que siempre da por hecho la seguridad financiera de otros, incluso de mi familia... Deseo que así como yo Archie sea productivo y que tal vez en un futuro se asiente en un futuro con Annie.

- oh cielo... ¡Me haces tan feliz! - sus labios buscaron los de él, y Albert se dispuso a disfrutar esa cercanía.

- y dime... ¿Cuál es el plan de secuestro?

- solo era una idea amor... Por nada haría pasar a tía Elroy por la vergonzosa situación de no saber explicar que su hija raptó al novio jajaja... Aunque no sería mala idea ¿eeeh?.

- amor sabes como es ella... Le encanta mostrar el poderío Andley... Y si con eso es feliz yo también - la tomó en sus brazos y la subió cargada hasta su habitación.

- amor bájame... Alguien puede vernos - ruborizándose de la pena y deseo al mismo tiempo.

- ¿y que tiene? Hay que ensayar - mientras la besaba en los labios - lista amor - la bajó suavemente - te amo Candy.

- te amo Albert.

Chicas muy agradecida con ustedes que me hacen el favor de leer la historia y al mismo tiempo no puedo dejar de emocionarme cada vez que actualizo… espero les sea de sus agrado. Alguna opinión, idea o comentario es bien recibida.

Gaby W. Andrew

Elbroche

Kata78

Kecs

Ana Isela Hdez

Guest

Loreley Ardlay

Enamorada

Nelly.