Todos los créditos y personajes pertenecen a Mizuki e Igarachi… lo demás es producto de mío imaginación basado en el animé de Candy Candy con la única finalidad de entretener
CON TODA EL ALMA
FLORECIENDO
¿Albert?... ¡Albert!... ¿Donde estás? - sus ojos verdes lo buscaban… cada latido de su corazón lo llamaba rogando poder encontrarlo, su cuerpo temblaba… el miedo de perderlo ahogaba su pequeño cuerpo, sus piernas no respondían, sus manos buscaban en el vacío sin encontrarlo, sus rodillas se rindieron al vacío de la oscuridad que la envolvía – amor contéstame - se repetía una y otra vez - no te vayas… no me dejes - sus lágrimas mojaban su bello rostro fundiéndolos con el sudor que su piel expedía, sin siquiera proponérselo su cuerpo reclamaba el calor del hombre que amaba ¡sentía tanto frío!... Su cuerpo hecho un ovillo temblaba sobre la cama donde reposaba.
¡Albert! - fue el grito que resquebrajó la tranquilidad de sus aposentos y ante eso y de un salto se levantó del fino sillón para dirigirse corriendo hacia Candy.
Amor… Candy… mi vida despierta - tomando su mano y dando suaves palmadas en sus mejillas - aquí estoy amor - se sentó sobre la cama apoyándose en la cabecera la atrajo hacia él abrazando su cuerpo, su mirada triste buscó el cielo en sus ojos azules.
Ya mi vida aquí estoy… solo fue una pesadilla - besando sus dorados rizos.
Fue horrible… fue - pegando su cuerpo al del rubio.
Candy... mírame amor - levantando con sus dedos su mentón - aquí estoy y estaré para ti.
Te amo tanto.
Amor… - fueron interrumpidos por Dorothy.
Siento interrumpir señor William he traído el desayuno de Candy - dejando la mesilla sobre uno de los muebles.
No te preocupes Dorothy al contrario gracias por estar al pendiente… amor - dirigiéndose a su pequeña rubia - necesitas comer algo.
No tengo apetito - le decía mientras arrugaba la nariz.
¿Qué estás diciendo niña? - haciendo que Candy se sobresaltara - por supuesto que lo harás… hija yo misma hice la sopa.
Tía… - los ojos azules de Albert hubiesen querido decirle que fuera menos severa.
William… no me mires así… Candice necesita comer, así que te voy a pedir de favor que te retires, ésta niña anda en camisón y no es propio de una señorita ser visitada por su prometido en éstas condiciones… Dorothy… llama a Alice para que ayude a Candice a cambiarse.
Tía Elroy yo puedo hacerlo sola… no es necesario - zafándose del abrazo de Albert.
Hija no seas testaruda.
Amor… tía Elroy tiene razón.
Candy asentía haciendo que sus rizos dorados se movieran y tomando su bata se puso de pie para dirigirse al baño cuando un mareo la hizo trastabillar.
¡Amor!... ¡Hija! - ambos se adelantaron para auxiliarla, Albert la tomó por la cintura para volver a sentarla a su cama, el rostro de Candy por un momento perdió el color.
Dorothy como un mudo testigo de esa escena levantó la bata del piso - tía abuela yo puedo ayudar a Candy… permítame hacerlo.
Pero hija… ya hemos hablado sobre eso y no tienes por qué hacerlo, tu lugar en ésta casa ya no es estar entre la servidumbre.
Lo sé tía abuela
Dorothy… debes acostumbrarte a ésta nueva posición en la que estás pero si a Candice le hace bien tu compañía tienes mi permiso para hacerlo - dirigiéndose a los rubios.
Tía antes de que digas cualquier cosa… me quedaré con Candy - la anciana sobándose la sien movía la cabeza negándose a lo que su sobrino decía.
Por favor… déjenme sola - pedía con voz apenas audible pero suficientemente alto para que Albert la escuchara - voy a estar bien.
Pero amor… - tomándola de las manos - muy bien amor… si necesitas algo por favor avísame ¿me lo prometes? - una débil sonrisa se dibujó en su rostro.
Te lo prometo - y besando su frente se levantó para retirarse.
Compermiso tía iré a atender a los invitados - abrió la puerta y dando una última mirada le guiñó el ojo - nos vemos al rato amor.
Hija la sopa se enfría ¿puedo confiar en que la probarás? Te enviaré a Alice.
Gracias tía… Dorothy ¿me acompañas? - sus ojos castaños se iluminaron tomándola de la mano.
Muy bien… mandaré por otro servicio casi no has probado alimento tu también Dorothy – los ojos de Candy se humedecieron al saber que su amiga se ha solidarizado con ella y sosteniendo su mirada apretó su mano.
Lo siento tanto Dorothy… no quise…
No te aflijas Candy así aprovechamos a comer juntas - le decía con una sonrisa en sus labios, entre una plática y otro y ya terminada la sopa el ánimo de Candy mejoró mucho y para cuando la tía abuela llegó la empezó a cuestionar.
No cabe duda de un plato de sopa levanta los ánimos a cualquiera ¿que te pareció la sopa hija… te gustó?
Riquísima tía… en verdad me ha hecho sentirme mucho mejor - Dorothy se levantó con la intención de retirarse.
Com…
Quédate aquí Dorothy - le dijo la anciana… la castaña se regresó tomando el lugar que ocupaba, y de nueva cuenta se dirigió a Candy.
Hija… me da gusto que ya te sientas mejor y como te dije hace unos momentos… no sé que te esté pasando por esa cabecita y corazón pero lo que sea hija no permitas que se convierta en miedo y tome control de ti misma… hija si necesitas algo Alice se quedará a tu servicio - y dirigiéndose a Dorothy - tú también niña ve a descansar.
Pero no estoy cansada tía abuela…
Dorothy tenemos una semana con muchos compromisos y necesito que estén bien - señalándolas - ambas - Candice dado que han tomado el desayuno tarde te recomiendo que descanses para que recuperes fuerzas.
Candy un poco intimidada observaba a la anciana - tía - se acercó un poco tomando entre sus manos las de la anciana - ya descansé suficiente - regalándole una gran sonrisa - y ya me siento bien… usted tiene razón debo superar mis miedos y…
Y eso es lo que más me preocupa… de que no soportes todas las responsabilidades que has de tener en un futuro… hija ser esposa del patriarca requiere de mucho carácter y no dudo que lo tengas pero necesitas controlar tus emociones… se lo persistente que eres y no se que tengas planeado tú y William pero lo que sea hagan quedar bien a la familia.
¡Claro que sí tía! - dándole un abrazo efusivo.
La voz de Alice interrumpió haciendo a las mujeres girarse a ella - Madame Elroy ¿me mandó a llamar?
Alice… encárgate de que Candice esté presentable - y dirigiéndose a la rubia - hija William vendrá por ti, dentro de dos horas habrá un paseo a caballo por toda la propiedad… por favor si llegaras a sentir indispuesta házmelo saber.
No se preocupe tía - dando vueltas en la habitación - me siento renovada.
¡Por favor niña te vas a lastimar!... Dorothy he dispuesto he dispuesto un traje de montar para ti… lo encontrarás en tu recámara.
Pero tía yo nunca… - tratando de replicar.
No pongas esa cara niña… George será tu guía - Dorothy agachó la cara tratando de cubrir el rubor en su cara. La anciana se acercó y tomando su mentón con delicadeza y al mismo tiempo con firmeza le dijo.
Dorothy levanta tu rostro, sé que todo esto es nuevo para ti pero también sé que nada de esto te será difícil para que te adaptes, has estado mucho tiempo en mi familia y de verdad me da gusto que Candice haya sido quien te propusiera estar bajo el resguardo de la familia… haz demostrado lealtad y eso para mí cuenta mucho - los ojos de la castaña brillaron ante las lágrimas contenidas.
Tía abuela - había emoción en su voz.
No digas nada… habrá tiempo para que platiquemos con más calma… me retiro -dando una caricia en la mejilla de Dorothy - ve a descansar.
Mientras en la biblioteca George y Albert conversaban.
George… necesito que los vigilen.
Como ordenes William… aunque dudo que estando en la mansión se atrevan a hacer algo.
Aún así… no les quiten los ojos de encima.
Por cierto… aquí tienes el informe detallado de cada uno de los miembros - dándole un sobre en las manos de Albert.
¡Dios! No quisiera abrirlo… no era necesario que llegaran a esto… sea quien sea encárgate de que no quede impune - sus ojos claros miraban fijamente a su interlocutor.
¿Los revisarás hoy?
No George… les daremos tiempo, será como lo teníamos planeado… cuando regrese de viaje después de la boda veremos que pasa, aún así el plan sigue como tal - se levantó del sillón y dirigiéndose al ventanal estilo francés observaba como algunos de los invitados paseaban alrededor de la mansión - George…
Dime William
No hagamos esperar a las damas… Salgamos de aquí.
Aunque entrado ya en una edad madura George esbozó una sonrisa esperando disfrutar de la compañía de Dorothy. Pero eso casi les fué imposible pues se encontraron con algunos de los invitados que no perdieron la oportunidad de saludarles y hacerles propuestas financieras las cuales Albert aceptó revisarlas sin la promesa de asociarse con algunos de ellos… Afortunadamente para él supo cómo librarse sin tener que parecer mal educado… cruzó el salón para subir por las escaleras de mármol llegar a su recámara y cambiarse, para cuando terminó salió y ajustándose su traje de montar tocó la puerta esperando una respuesta volvió a intentarlo y quien le abrió fue Alice.
Sr. William… adelante, la Srita. Candy sale en un momento ¿desea que le traiga algo de tomar?
No gracias… puede retirarse - se sentó en uno de los sillones y cruzando una las piernas se dispuso a esperar a Candy quien momentos después salió colocando el barbuquejo al casco, desde donde estaba admiró el cuerpo bien delineado de su novia - te ves hermosa - al escuchar la ronca voz de su prometido Candy dio un brinco.
¡Cielos amor! Me puedes matar de un susto - Albert se puso de pie y la ayudó a ajustarse el casco.
Jajajaja… matarte nunca mi amor - tomándola de la cintura - hola mi vida ¿lista para el paseo? - dándole un beso en la frente.
Poniéndose de puntitas Candy le dió un suave beso en los labios - si mi amor… solo
permíteme ir a ver a Dorothy ¿me esperas?
Claro… tómate tu tiempo de aquí no me muevo - regalándole una sonrisa, mientras observaba su andar ¡se veía tan hermosa! Su pantalón blanco se ajustaba a su figura, la blusa de holanes la hacían ver casi como una visión celestial y el saco rojo entallaba y armonizaba su cuerpo revelando sus curvas… un suspiro salió de sí mientras Candy cruzaba la puerta hasta que llegó a la recámara de Dorothy tocó y sin esperar respuesta entró y con su voz llena de entusiasmo la llamó.
¿Lista Dorothy? - cuando la vió no pudo evitar dar un grito de emoción - ¡oh Dorothy te ves tan hermosa!.
Los colores subieron a su rostro - Candy… no quiero salir.
¿Pero qué dices? ¿Te has visto en el espejo? Tía Elroy no pudo haber escogido mejor traje para ti.
Pero es que me siento desnuda.
¡Que ocurrencia la tuya! ¡Te ves divina! Mmmm por cierto… sé que George gusta de ti - haciendo que el color de las mejillas de Dorothy se intensificaran más.
Candy… yo no…
Dorothy… date y dale la oportunidad él es un gran caballero.
¿Estás segura que me veo bien Candy?
Y dirigiéndose a la puerta volteó a ver a su amiga - si Dorothy te ves divina - cerró la puerta tras de sí cuando ya tenía frente a ella a George.
Srita. Candy… ¿le sucede algo a Dorothy? La Sra. Elroy…
No George… ella te espera… nos vemos en las caballerizas.
Claro - y tocando la puerta escuchó la voz de la castaña.
Se te olvidó… ho… hola sr. Johnson - tomó su mano depositando un beso en ella.
¿Me permites acompañarte?
Ssssi… por supuesto - retirando suavemente su mano, sentía que sudaba de pies a cabeza - George… disculpa sr. Johnson… yo… nunca he montado a caballo… y… y yo… no quisiera ponerlo en ridículo - agachando la cabeza.
Dorothy… mírame - tomándola de la barbilla - ¿me permites enseñarte? Soy un buen instructor - viendo como esos ojos color avellana lo observaban la tomó de la mano - ven... salgamos de aquí… no es apropiado que yo esté frente a tu puerta por mucho tiempo… y por favor Llámame George - ofreciéndole un brazo caminaron hasta llegar a la escalera - disculpa mi atrevimiento Dorothy… pero te ves hermosa.
Por favor sr. Johnson...
George Dorothy… George.
¿George?
Por supuesto… es el único nombre que tengo… ¿deseas dar un paseo conmigo en el jardín?
Pero… ¿y Candy?
Ella estará con William… Dorothy… permíteme estar contigo unos momentos.
Claro sr. Johnson… aunque no creo que mi compañía sea de su agrado no soy muy buena platicando.
Realmente tu compañía es la que quiero disfrutar… por el momento lo que sé de ti me basta.
Sr. Johnson… George… - se corrigió ante la mirada de súplica del inglés - no sé lo que busca o pretende obtener de mi.
Solo daremos un paseo Dorothy ¿me permites enseñarte a montar? - ofreciéndole el brazo.
En realidad no deseaba venir… siento que estoy demás… me siento incómoda con todo esto - alzando su brazos y dejándolos caer sobre sus costados.
Entiendo… - el rostro de George se remontó a un tiempo pasado en el que la pobreza y el hambre hizo mella en su propio cuerpo obligándole a vivir de la caridad.
¿De verdad? - había sorpresa en sus ojos castaños.
Dorothy… así como a ti se me dió la oportunidad de superarme… y heme aquí… hace muchos años el sr. William Andley se hizo cargo de mi asegurándose de que cada centavo invertido en mí fuera aprovechado… mi lugar en la familia Andley es como el tuyo Dorothy, con la diferencia de que a mi se me dió la oportunidad de una educación.
No lo sabía… ¿de verdad es cierto lo que me dice?
Claro… ¿por qué tendría que mentirte? No deseo que te sientas incómoda… Dorothy en la vida muy pocas personas pueden sentirse afortunadas de poder estar en una posición como ésta… aunque siempre he pensado que todo lo que nos rodea es una fantasía si nos dejamos atrapar por ella… estoy seguro que la Srita. Candy tomó la mejor decisión para ti… aprovéchala Dorothy… Afortunadamente la familia te conoce… en un principio será muy difícil ¿pero sabes? Siempre se termina acostumbrando uno a estar donde se debe estar… aprende a disfrutarlo Dorothy… pero no dejes llevarte por banalidades que al final terminan absorbiendo tu esencia… y esa es la que debes de mantener intacta ¿entiendes a lo que me refiero?
Gracias sr. Johnson… se muy bien lo que me quieres decir.
Durante todo el tiempo en el que iban platicando, Dorothy admiraba cada vez más sobre lo que pensaba de George y lo equivocada que podría estar y lo que representaba en la familia Andley… descubrir un pasado tortuoso donde la pobreza laceró su infancia a tal punto de sobrevivir en un país donde el triunfo y al mismo tiempo la desesperanza carcomía su pasado ya casi olvidado - todos tenemos un pasado Dorothy… bueno o malo… pero depende de cada uno lo que realmente queremos proyectar… no en tus sueños sino en tus realidades.
Sr. Johnson… hace algunos días me preguntaba ¿por qué Candy me expuso de ésta manera? ¿Porque estoy aquí en éste preciso momento? Se y me consta que la naturaleza de Candy y el sr. William no se rigen en convencionalismos, ni siquiera toman en cuenta la opinión de los demás por sus actos y que aún así conociéndola no por sus orígenes sino por su bondad y bien corazón ha sido capaz de ganarse el respeto y cariño de quienes la conocemos… gracias George.
¿Por qué?
Porque sin proponértelo ha hecho que todo esto - señalándose así misma - tenga sentido… bueno al menos para mi… de ser la mucama de la Srita. Candy - George se puso frente a ella y con un dedo acalló lo que fuera que ella quisiera decir.
Candy te aprecia… de eso puedes estar segura - Dorothy tomó la mano de George que ahora acariciaba su mejilla.
Sr. Johnson…
Si
Nunca he montado a caballo.
George entendió la indirecta y se propuso conquistarla a su paso, no la forzaría ni la haría sentir incómoda, ella como cualquier otra dama merecía un cortejo… después de tantos años… después de Rosemary nunca se imaginó que su corazón maduro pudiera volver a sentirse como un adolescente enamorado y con un gesto amable sonrió para sí.
No te preocupes… aprenderás ¿qué te parece si empezamos con un pony?
Dorothy abrió los ojos al doble haciendo que la luz del sol iluminaran con más intensidad el color de sus ojos castaños… su sonrisa se amplió reconociendo el sentido de humor de George.
En la casita del árbol hay un caballito de madera, así te aseguras de que no me lastime ¿no crees?
¿Perdón?
La risa contenida apenas la pudo acallar - disculpe sr. Johnson… sólo fue una broma.
Mientras caminaban y llevándola del brazo de cuando en cuando observaba su rostro desde su altura… y recordando que hacía ya algunos años sus ojos se posaron en ella descubrió una belleza que muy pocos aprecian, descubrió que en una sociedad tan rígida el amor hace la diferencia, y pensó que esa clase de amor lo había perdido hace ya muchos años, su querida Rosemary se lo llevó con ella, recordando que en su lecho de muerte le suplicó cuidara de su hermano pronunciando un augurio "algún día tu corazón verá a la indicada… no te cierres al amor mi querido amigo George… no busques donde no hay ni te aferres a un recuerdo… ella llegará sin avisarte"... Y ese día había llegado… llegó sin avisar, sin esperar… la tenía junto a él aferrada a su brazo.
Sr. Johnson… ¡George! - sacándolo de su embelesamiento - ¿por qué me miras así?
Te ves hermosa Dorothy.
Ella se soltó de su brazo quedando dos pasos atrás de él ¿cómo se reacciona cuando palabras tan simples y llenas de sentimiento son dedicadas y no se está acostumbrada? Ella lo soñó por muchos años pero jamás se preparó para cuando ese día llegara y tuviera la respuesta adecuada.
¿Sucede algo? ¿Te sientes mal? -preguntó con apremio.
No… - apenas y podía contestar - es solo que me haces sentir… - no sabía qué palabras utilizar sin que éstas lo ofendieran.
¿Incómoda? - ella solo asintió - Dorothy… desde hace algunos años yo… yo - ¡Dios qué difícil es esto! Pensaba - quería decirte - sus manos buscaban liberar toda la tensión que sentía en esos momentos, tomó con delicadeza las manos de la castaña - Dorothy desde hace más de 3 años… de hecho fue cuando llegaste a Lakewood justo cuando la Srita. Candy fue adoptada por la familia… desde esa vez mis sentimientos por ti… Dorothy estoy enamorado de ti y quisiera… - la joven se soltó de sus manos mirándolo a los ojos.
No George… yo… yo… yo no quiero… todo esto es una mentira para una persona como yo, he sido testigo por años de todo lo que la Srita. Candy ha tenido que pasar…
Pero… - había confusión en su rostro.
No soy tan fuerte como ella…
Dame la oportunidad, déjame demostrarte que mis intenciones contigo son buenas, he hablado con la Sra. Elroy y el sr. William y nos apoyan.
¿Como? - llevándose una mano a la boca - Sr. Johnson… es que yo... nunca… ¿por qué no me dijiste nada antes? ¿Porque soy una sirvienta? - de repente su actitud cambió poniéndose a la defensiva - antes no te atreviste… yo… los siento sr. Johnson… pude haber aceptado antes tu propuesta porque sabría que me aceptas tal y como soy… si tan solo lo hubieras hecho… - le dijo con lágrimas en los ojos.
¿Eso quiere decir que tu hubieras aceptado? - le preguntó sorprendido.
Si sr. Johnson… pero mi condición no me permite poner mis ojos en usted.
Pero Dorothy… yo… yo te amo… danos la oportunidad… dime que hacer… yo estoy dispuesto…
No sr. Johnson… es - se dió la vuelta para regresar a la mansión, ni siquiera pudo dar tres pasos cuando una mano la detuvo tomándola del brazo sin antes recomponerse.
Dorothy… al menos permíteme que terminemos la actividad, la Sra. Elroy confía que puedas subirte a un caballo - lo dijo con una sonrisa triste y de lado, Dorothy observaba ese rostro maduro en el cual se dibujaba la desilusión.
Sr. Johnson yo…
Te prometo ya no tocar el tema sobre mis sentimientos hacia ti… al menos no por ahora.
Sr. Johnson
Cuéntame de ti… es un comienzo ¿no crees? - trataba de desviar la atención y conversación.
¿Por qué lo hace sr. Johnson?
Quiero conocerte… quiero saber quien y como eres… y por favor vuelve a llamarme George.
¿Y si no le gusta lo que escucha?
¿Sabes Dorothy? Hace mucho tiempo cerré mi corazón a la posibilidad de encontrar de nuevo el amor… discúlpame que insista pero esto que siento por ti - tocándose el pecho - después de 20 años hoy sé que hay una posibilidad para mi y no deseo ni tengo la intención de desperdiciarla… ¿por qué no te dije nada antes? Por la misma razón que me han llevado a declararte lo que siento por ti… ayer u hoy en nada ha cambiado mi amor por ti. Se que te lo prometí pero no puedo dejar de insistir… no ahora que tengo la oportunidad de hacerlo.
Dorothy lo escuchaba embelesada en sus palabras, pensaba lo afortunada que debería de sentirse en que un hombre como George posara sus ojos en ella, pero también pensaba en que la realidad suele ser muy cruel al menos con los de su clase ¿como se ama a un hombre sin tener el peso moral de la sociedad… de la crítica?
Sr. Johnson.
Dorothy… se y entiendo cómo te lo dije antes y a lo mejor suena muy soberbio de mi parte… pero todo se da por algo… todo tiene un propósito y un porqué.
Si pero…
Se paró frente a ella una vez más para observar su bello rostro - déjame conquistarte – sus ojos se encontraron y cada uno buscaban en ellos poder hablar y expresar sin palabras lo que sentían, y tomando su rostro con ambas manos depositó un tierno beso en la frente de Dorothy. Él sentía que cada poro de su cuerpo cobraba vida, sentía que su corazón golpeaba de emoción su amplio pecho, era la sensación más placentera que el contacto con Dorothy pudo regalarse y después de 20 años no pensó que volvería a sentir.
Te amo Dorothy…
Sr. Johnson… pueden vernos - la cabeza de Dorothy volteaba de un lado a otro esperando no encontrarse a los invitados de Lakewood.
Deseo que todos sepan que te amo… no quiero nada a escondidas… lo que quiero contigo no es un capricho… no es vanidad - Dorothy puso sus manos sobre las del Inglés - no solo quiero conquistar tu corazón, ni que solo seas mi novia, ni que tengamos un compromiso largo… deseo que seas mi esposa… por favor Dorothy danos la oportunidad de iniciar una relación - le decía con voz pausada y un tanto de expectativa.
Los ojos de Dorothy no pudieron soportar tanta emoción y ante lo que trataba de imponer a su cabeza su corazón su corazón simplemente se doblegó a la petición de amor, ella solo asentía con la cabeza… sus palabras quedaban aprisionadas en su garganta.
Dorothy… ¿quieres ser mi novia?
Oh George… claro que si - abrazándose al pecho de él… donde cada uno fundieron sus anhelos, sus ilusiones y fantasías que hasta ese momento eran tangibles y él volviendo a tomar su rostro le daba besos sutiles.
Gracias Dorothy... - beso - gracias mi amor - beso - dedicaré mi vida a amarte.
El rostro sonrojado de Dorothy y ante el contacto de sus labios en sus mejillas embellecían su inocencia ante tal demostración de amor - George… pueden vernos.
Como te dije antes no quiero un amor a escondidas o una relación secreta… mereces mucho más que eso mi amor… Dorothy
Si… dime
Deseo hablar con tu familia… con tus padres - Eran muchas emociones juntas ¿de verdad le estaba pasando?... Ver el rostro de Dorothy cambiar de la sorpresa a la más radiante de la felicidad hizo que el corazón del Inglés se llenara de ternura.
¿De verdad George?
Ya he tardado demasiado tiempo en declararte mi amor… y más tiempo no podría… hablaré con William para poder ir a hablar con tus padres.
Para cuando llegaron a las caballerizas un grupo nutrido de invitados esperaban mientras tomaban una copa de vino, tomó de la mano a Dorothy para dirigirse al interior - ven… antes de elegir hay que conocerlos.
Dorothy se admiraba ante tanta belleza equina - ¡son tan hermosos! Nunca había venido… me refiero a que nunca había entrado.
Lo sé… ¡mira! ¿Qué te parece? Este caballo apenas tiene 3 años y es muy dócil… de hecho todos los son, todo depende de quién lo monte… lo prepararé para ti.
George…
Volteó a ver a Dorothy y pudo ver en sus ojos algo de temor - no te preocupes cariño… estaré contigo… Louis - llamó al caballerango - ponle una silla de montura doble.
Lo que usted ordene señor.
Subiré contigo - Dorothy abrió grandes los ojos - es para enseñarte a mantener el equilibrio linda - dándole un beso en la frente.
¡Dorothy! ¡George! Los hemos estado buscando - se acercó Candy con su típica voz alegre y cantarina.
Recién llegamos Srita. Candy.
George… dime Candy por favor - a la vez que jalaba del brazo a Dorothy - ¡cuéntamelo todo!
Candy… - con el rostro sonrojado - harás que salga corriendo - mientras la rubia la abrazaba con efusividad.
Muy bien… ya entendí… Esperaré a que me cuentes - le decía con una mirada alegre - aunque sabes que la paciencia no es mi fuerte ¿me contarás ahorita? - haciendo una mueca graciosa llena de curiosidad.
No tienes remedio Candy… solo te diré que soy muy feliz.
Oooh Dorothy ¡lo sabía! - la abrazó nuevamente - promete que me contarás antes que a nadie.
¿Tengo otra opción? Jajajaja
Jajajaja no.
Candy y Dorothy se acercaron a los caballeros y dirigiéndose a Albert se despidió de sus acompañantes.
Nos vemos al rato Dorothy… George.
Por supuesto Candy - contestó Dorothy sonriente.
Amor… nos esperan con los caballos - extendiendo su mano hacia la rubia.
Las dos parejas y muchas otras más prosiguieron a su paseo por rumbos diferentes por rumbos diferentes, pero había una en particular que no encajaba en ese paisaje, su cabello rojizo adornado en elaborados bucles, su inescrutable orgullo que si por ella fuera devoraría cualquier ápice de amor y paz que hace muy poco los Andley tenían.
¿Por qué no terminas de largarte?
Bueno querida… - tomándola de la barbilla - tenemos un trabajo que hacer mañana… habrá una fiesta de despedida para tu querido tío y es la oportunidad para llevar a efecto nuestro plan.
¿Nuestro? Ni siquiera me has dicho de que se trata.
No seas impaciente querida - dándole un beso en la mejilla - anda… reunamos con los demás y luego te cuento, permíteme ayudarte a subir al caballo - tomándola de la cintura.
Suéltame idiota… - dándole un golpe con la fusta en el brazo - yo puedo sola.
Como quieras querida… será como tu digas.
Y de un solo salto como una verdadera amazona Eliza montó el caballo haciendo que el animal galopara a gran velocidad hasta perderse de la vista del invitado intruso… mientras un recién y estrenado romance disfrutaban de su compañía y tomados de la mano salieron de las caballerizas.
Sr. Johnson aquí tiene el caballo
Gracias Louis
Mi amor… - dirigiéndose a Dorothy - ven te ayudaré a montar.
Espera… - soltándose de la mano del Inglés, mientras se frotaba las manos nerviosamente.
George… no puedo.
No pasará nada cariño, tienes a tu disposición al mejor maestro de equitación, ven acá - acercándola a su cuerpo para abrazarla a la cintura - estás temblando ¿quieres intentarlo?... Ven te ayudaré a subir - ella solo se dejó llevar, su voz le daba seguridad - coloca tu pie izquierdo en el estribo mientras yo te impulso por la cintura agárrate del pomo de la silla - señalando la parte de la que se sostendría ¿lista?
Si
Fue casi como levantar una pluma al sentir el peso de su cuerpo - muy bien… ahora subiré yo - y con gran maestría de un jinete subió de un solo salto - bien ahora toma el lazo del freno - George sentía como las manos de la castaña temblaban - relájate amor… yo te iré guiando - cubriendo con sus manos las de Dorothy.
¡George… va muy rápido!
Cálmate… te sientes así por la altura pero ya se te pasará esa sensación.
George… ¡haz que vaya despacio!
Amor… apenas y nos hemos movido… ¿me dejas abrazarte? - le dijo acercando sus labios al oído mientras Dorothy asentía, eran muchos los senderos y valles amplios que habían en la propiedad y por los que podían ir, durante el paseo le contaba anécdotas que durante por muchos años a vivido junto a la familia Andley - ¿sabes? En ésta misma silla enseñé al joven William a montar a caballo.
¿De verdad? - se sentía decepcionada de sí misma - debo de ser una aprendiz muy mala para montar - George solo esbozó una sonrisa.
George… ¿puedo hacerte una pregunta?
Claro cariño… pregunta lo que quieras.
Cuando pasó lo del Srito. Anthony ¿donde estabas tú?
George jaló el freno haciendo que el caballo parara, reiniciando inmediatamente su curso hasta llegar a una de las bancas que habían en los prados cobijados bajo frondosos árboles de castaño.
George… disculpa no quise
No cariño… no te disculpes - tomó una gran bocanada de aire y bajó del caballo extendiendo su mano para ayudar a Dorothy a bajar - ¿te parece si nos sentamos?
Si… pero…
Ven… - tomando de su mano la invitó a sentarse - hace poco más de 6 años el joven William recibió 3 cartas… una del joven Archibald, del joven Alistair y del joven Anthony y en cada una de ellas los señoritos esperaban que el joven patriarca hiciera caso a las misivas, en ellas pedían que la señorita Candy fuera acogida como hija de la familia Andley en ese entonces la señora Elroy por intrigas de la Sra. y los jóvenes Leagan no sentía ningún tipo de aprecio por la señorita por lo que fue muy difícil para mi servir de intermediario en las peticiones de William y más cuando se trataba de hacerles saber a la Sra. Elroy… unos días antes de la presentación ante la sociedad y la familia escocesa… William organizó la traída y pasajes de los invitados, no quería dejar en duda de que por decisión y derecho la Srita era ante la ley su heredera - la mirada del Inglés se perdía en el paisaje que tenía frente de sí inclinando de vez en cuando para observar sus manos - ha sido la peor experiencia que me ha tocado vivir a lado del joven William, él propuso en contra de sus principios la cacería de zorros y como sabes con tan lamentables resultados… William no podía mostrarse aún ante nadie pero cada detalle de la presentación así como la organización y guardarropa de la Srita. Candy él fue quien la eligió… quería que todo saliera perfecto… cuando la Sra. Elroy la presentó ante los clanes estuvimos los suficientemente lejos e increíblemente cerca de la Srita. Candy… vimos como el Srito. Anthony desviaba el camino y que al saltar por una valla de arbustos el cuerpo del joven Anthony voló por los aires… no puedo describirte la desesperación, la angustia y el dolor que el joven William sintió en esos momentos… tomó uno de los caballos sin importarle que alguien pudiera descubrir su identidad galopó lo más rápido que pudo para auxiliar a su sobrino y a la Srita. Candy… para cuando llegamos el cuerpo de la Srita. Candy se encontraba sobre el cadáver del joven… después de cerciorarnos que el Srito. Anthony perdió la vida William tomó en sus brazos a la Srita. hasta llevarla a sus aposentos… ahí trató de reanimarla pero ella no volvía en sí y ante mi insistencia el joven William una vez más acalla su dolor y observó a la distancia los funerales del hijo de su hermana… él regresó a la mansión sin ser visto y nunca dejó de estar al pendiente de la salud de la Srita. Candy… su angustia se desbordó cuando le dió el primer ataque, sus gritos ensordecían al que estuviera cerca exponiendo el secreto de su identidad… para ese momento el doctor del consejo quien estaba al corriente de la identidad del sr. William le comunicó sobre la debilidad que presentaba el corazón de Candy - a esa alturas de la plática el rostro de George develaban lágrimas que surcaron su rostro.
George… los siento… nunca me imaginé - tomándole sus manos, él apretó su agarre llevándose las manos besando sus nudillos.
Dorothy… Es la primera vez que le cuento a alguien sobre esto… siempre había sentido la necesidad de sacar todo lo que por mucho tiempo he guardado aquí - llevándose la mano al pecho - Dorothy… tu fuiste testigo del tiempo en que la srita. Candy tardó en recuperarse y aunque pasaron muchos días interminables… ella aún no se recupera - los ojos lo miraban interrogantes pues no comprendía a qué se refería - daría lo que fuera por evitarles un dolor más… ellos han sufrido demasiado - Dorothy se acercó tratando de infundir un poco de apoyo apretando alzando su mano hacia el rostro de su recién estrenado amor, fijando sus ojos avellanas en los luceros oscuros del Inglés depositando un beso en su mejilla.
George… sé que aún apenas hace unos momentos nos dimos la oportunidad de iniciar una relación y aunque no ha sido mucho el tiempo que he convivido con la familia Andley quiero que sepas que Candy siempre contará con mi apoyo.
Lo sé Dorothy… lo sé desde el primer día que supe de ti, cuando William se enteró se encontraba con los Leagan para él fué una prioridad que ella estuviera bajo tus cuidados, y el que tú entraras a la mansión Andley fue por petición de William.
¿De verdad? - preguntó algo impresionada… George sol asentía.
Fue una época difícil para todos pues el joven William deseaba con ansias hacer válido su posición como patriarca y esa fue su primera estocada de rebeldía que propinó al consejo y a todo lo que representa la familia… y cuando pasó lo del joven Anthony simplemente él no podía dejar desprotegida a la Srita. Candy ¿sabes?
¿Que cosa?
Cuando la Srita. Candy desapareció y se fue al hogar de Pony y supe la angustia que provocó en ti no pude evitar preocuparme y fue un gran alivio ubicar a Candy pues temía que te despidieran… pero siempre conté con el apoyo de william para resguardar tu lugar en la mansión.
George ¿puedo hacerte una pregunta? - le llamó interrumpiéndolo.
Por supuesto… Dime - sin soltar sus manos
¿Cuando empezaste a tener sentimientos por mi?... Me refiero a que te fijaras en mi - mirándole a los ojos.
¿De verdad quieres saberlo? - regalándole una sonrisa, mientras Dorothy asentía – fue después de que se me ordenó llevar a la Srita. Candy Londres ¿recuerdas cuando bajaba a tomar café a la cocina? Eran siempre a las 5 de la mañana cuando lo hacía… ¿recuerdas cuando me tiraste el café encima? - tratando de aguantar la risa.
Oh por Dios George ni me lo recuerdes - mientras se sonrojaba - después de eso pasaron semanas para que yo entrara a la cocina.
Te extrañé demasiado… antes de irme a la oficina siempre buscaba tu rostro… eras como una ilusión que guardaba en lo más recóndito de mi corazón… pues en ese entonces eras demasiado joven y yo demasiado…
George… - tomando su rostro con ambas manos - los mismos años que nos separaban en ese entonces… son los mismos que nos separan hoy.
Si… pero para mi… yo te veía tan joven… y me propuse esperar con paciencia rogándole al cielo y a Dios que nadie se fijara en ti… - la sorpresa… el bochorno… la incredulidad se manifestaban en su rostro.
George… - le decía muy apenada agachando la cabeza.
Te quería y te quiero solo para mi - tomando su rostro acercó sus labios a los de Dorothy y ella al sentir la calidez se asustó apartándose de él - amor… Perdóname… no era mi intención asustarte.
Es que nunca… George… - en su bello rostro se teñían el color de la inocencia, de la pena y tal vez de la vergüenza.
Lo siento Dorothy… fue un impulso… por favor discúlpame.
Es que tus bigotes… - tratando de no reírse.
¿Que hay con ellos? ¿No te gustan? Me los puedo quitar si así los deseas - había temor pensando en que pudiera ser un obstáculo para acercarse a su novia.
No no no… así me gustan… me gustan en ti…
¿Te gustó el beso?
Sí… - poniéndose de pie haciendo que George hiciera lo mismo, el embozo una sonrisa y tomándola del brazo hizo que ella se volteara para quedar frente a frente, sus pequeñas manos se colocaron en su pecho mientras jugaba con la solapa del saco de George.
Te amo… - besó sus manos - ¿quieres regresar?
No… bueno si… que te parece si caminamos… y cuando nos cansemos regresamos montados en el caballo.
Claro… así estoy más tiempo contigo.
George…
Dime… - mientras iban caminando de la mano.
Gracias
¿Por qué linda?
Por todo… por pensar en mi… en Candy… por todos.
Cariño… después de tanto tiempo yo estoy más que agradecido… haz hecho que mi vida a partir de hoy tenga más sentido… me haz hecho creer que después de tanta soledad eres y serás la persona que ilumine mis días… Dorothy… - haciéndola que se detuviera - ¿puedo darte otro beso? - Un tanto apenada permitió que George se acercara… él tomó su rostro y acercándola por la cintura besó sus labios… los ojos de Dorothy lo observaban regalándose el deseo que despertaba en ella al sentirse tan amada.
En otro lugar alejado de la mansión.
¿Como? ¿Como se te ocurre semejante estupidez? - sus ojos echaban chispas y su cuerpo se estremecía con solo imaginarlo.
Piénsalo querida… te convertiré en la sra. Andley - delineando su rostro con un dedo.
Había incredulidad en su rostro ¿Cómo se atrevía a sugerirle siquiera algo así? Sus ojos amielados buscaban un atisbo de duda o alguna falla para seguirle cuestionando… pero solo encontraba seguridad, sus manos acunaban su lozano y bello rostro.
Esta es la oportunidad que te ofrezco y jamás… te aseguro…. Jamás tendrás una oportunidad como esta.
De repente su seguridad se venía abajo cuando se imaginaba semejante atrocidad – pero es que debe ser él - ¿Qué parte no entendía Robert? Pensaba Eliza - ¿Cómo sabré que es el momento?
Lo sabrás cariño… lo sabrás.
Hola chicas mil disculpas… les dejo un nuevo capitulo esperando sea de sus agrado, les agradezco a cada una de ustedes sus comentarios esperando se encuentren bien…
Elbroche
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Ana Isela Hdez
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