Todos los créditos y personajes pertenecen a Misuki e Igarachi… lo demás es producto de mi loca imaginación basado en el animé Candy Candy con el único propósito de entretener.
CON TODA EL ALMA
DESCUBRIENDO
Srita Candice… buenos días – mientras abría las persianas y la puerta del balcón de par en par.
Candy… Alice… Candy por favor – aun con los ojos cerrados y abrazada a la almohada.
Srita. Candy le recuerdo que a las 12 tiene una cita con la Sra. Elroy en casa de los Woolworth.
Un rato más Alice – bostezó - ¿Qué hora es?
Pasadas de las 9 de la mañana Srita. – los ojos de Candy se abrieron grandes y levantándose de golpe se levantó.
¡Por Dios Alice! ¿Por qué no me levantaste más temprano? – Alice solo embozó una sonrisa.
Srita su desayuno ya está dispuesto.
Gracias Alice.
Tómese su tiempo Srita
Alice ¿Por qué hay dos servicios?
El señor William… - en ese momento dos toque suaves a la puerta las interrumpieron.
Adelante
Buenos días amor…
Oh Albert… mi amor – mientras corría a sus brazos.
Srita… su bata – mientras la ayudaba a ponérselo.
Gracias Alice… no es necesario yo me la pongo – saliendo al recibidor de su recámara – mi amor disculpa… acabo de levantarme ¿te parece si desayunamos aquí? – dirigiéndose a Albert.
Claro…
Permíteme iré por el servicio
Déjame ayudarte
¿descansaste? Pedí que no te molestaran – colocando los cubiertos en la pequeña mesa para dos, encerrando su cuerpo entre sus brazos dando un casto beso en su cuello – te amo – inclinó su rostro buscando los labios de Candy, un pequeño roce desencadenó todo un cúmulo de emociones, sus labios conectaban a la perfección subiendo cada vez la intensidad de los besos hasta que Albert rompió con esa agradable ensoñación - Amor… es mi deber en estos momentos hacer que te alimentes debidamente – tomándola de la mano la llevó a su silla – yo mismo cociné para ti.
Gracias amor – parándose de puntitas para besar su mejilla – huele riquísimo.
Toma asiento amor espero que sea de tu agrado – halando la silla – tengo entendido que saldrás con tía Elroy.
Si las chicas irán conmigo… Dorothy no quería ir pero tía Elroy explicó que desea presentarla como protegida de la familia… solo espero que Eliza no vaya querer dejarla en mal - tomó un sorbo de jugo naranja – amor esto te quedó delicioso me estás mal acostumbrando.
Candy… solo exprimí las naranjas… no quieras distraerme y comete lo que hay en el plato – Candy hizo un puchero casi infantil ladeando la cabeza.
No tengo apetito… además voy a tomar un baño y no es recomendable hacerlo con el estómago lleno… acuérdate que soy enfermera.
Eso me gustaría que no olvidaras amor… que debes de cuidarte…en ese caso ve a bañarte y te espero… pero de aquí no sales sin desayunar.
Pero cielo.
Lo siento amor… entre más tiempo tardes menos tiempo tendrás para arreglarte y desayunar – se levantó de la silla ofreciéndole su mano para que se levantara, tomó uno de sus rizos para jugar con el – aquí te espero amor.
Pero se enfriará…
No le des mas largas amor… o yo mismo te bañaré – los ojos de Candy se agrandaron y sus las mejillas enrojecieron.
No es necesario amor – con todo el bochorno que sentía algo de aplomo debía de tener – por lo visto contigo no tengo opciones – se levantó y le dió un beso en la mejilla, hasta ella se asombraba que ante su propia negativa no podía negarse a su petición… ya terminado el baño, arreglo y desayuno salieron tomados de la mano y bajaron al recibidor donde ya la esperaba la tía Elroy.
Buenos días tía – dándole un beso en la mejilla - tía aquí la tienes ¿a que hora van a regresar?
Hija llegas justo a tiempo para que nos retiremos y vayamos al pueblo… hijo – dirigiéndose a Albert – estaremos antes de la comida, no tienes porque preocuparte… Margareth… - esperó a que llegara la cocinera – queda bajo tu cargo y el de Alfred el banquete que se hará esta noche, no tengo porque recordarles que tendremos a los jefes de los clanes como invitados.
No se preocupe madame… todo estará dispuesto como usted lo ordene.
Todos salieron de la mansión donde ya los esperaban los carruajes – Sarah y Eliza ustedes viajarán conmigo… Candice, Dorothy, Annie y Patty se irán en el otro – ya dentro del carruaje tía Elroy con su rostro fijo en sus acompañantes comenzaron a platicar sobre los próximos eventos que se realizarían en la mansión – Sarah… Eliza… pedí que viajaremos juntas con el propósito de pedirles – mientras se abanicaba – no… mejor dicho… de exigirles que cualquier comentario incómodo con respecto a Dorothy… se hagan el favor de no expresarlo… he decidido desde hace unas semanas y considerando la petición de Candice y la lealtad que ha mostrado a la familia tenerla como mi protegida – Eliza no podía creer lo que estaba escuchando, volteaba a ver a su madre con cara de incredulidad.
Tía Elroy… pero… ¿Cómo es posible? ¿desde cuando la servidumbre…
Eliza por favor – su madre apretaba su mano.
No madre… no es posible ¿acaso no se da cuenta usted tía Elroy en la posición que nos pone en la familia? Lo siento tía pero esto si no puedo aceptarlo – sus ojos castaños se desorbitaban del enojo y molestia que esa noticia le provocaba.
Es mi decisión y es incuestionable Eliza… y en todo caso no tengo que pedir permiso u autorización acerca de lo que hago y las decisiones que tomo con mi familia… espero por el bien de ustedes que tu Sarah tengas un poco de autoridad ante este tipo de conductas.
En ese caso Sra. Elroy permítanos no estar presentes ante los Woolworth, no pretenda obligarnos aceptar semejante acto tan vergonzoso… con Candice…
¿vergonzoso dices? Cuida muy bien tus palabras Sarah y por ningún motivo permitiré un insulto más… si no tienen la disposición pueden regresar a la mansión y recoger sus cosas e instalarse en sus propia mansión… en verdad creí que al estar alejadas de Chicago y de mi familia las haría recapacitar pero veo que estaba muy equivocada.
Con toda la elegancia de la que era capaz Sarah Leegan tuvo que tragarse esa humillación… pero para Eliza era demasiado ¿Qué estaba pasando con los Andley? Primero Candy y Anthony… la muerte de Anthony… Candy y Terry… Candy y Tío William, ahora Dorothy como protegida ¿Qué más le faltaba escuchar? Pensó Eliza mientras apretaba entre sus manos un fino pañuelo… definitivamente mi plan no debe fallar pensó con una sonrisa disimulada.
Está bien tía… haremos lo que usted nos ordene.
Les será muy conveniente Eliza… pues tu madre sabe que ha sido a petición mía que William ha aceptado tenerlas como invitadas en la mansión – durante todo el viaje Eliza solo se mantuvo callada con la vista a la ventana del carruaje. Mientras en el otro vehículo y ajenas a los acontecimientos las pláticas de las chicas eran más amenas y fluidas no habían pretensiones a excepción de Annie que aún no lograba desinhibirse incluso con ellas, muy dentro de ella deseaba ser como Candy… siempre lo deseó pero aún así y con lo que ella pensaba de si era lo que sus padres esperaban de una buena dama… y pese a eso deseaba poder estar siempre al agrado de quienes amaba, de cuando en cuando participaba hasta que fue perdiendo su timidez, llegaron a su destino y como tal fueron recibidas de muy buen agrado gracias al cobijo y protección de tía Elroy permitiéndole a la matriarca de los Andley llevar a cabo su cometido y aunque fue algo que no tenía planeado el convivir con Candy la hacía sentirse mejor ¡Cuánto tiempo había perdido! Si se hubiera tomado la molestia de conocerla desde que llegó a Lakewood, hoy y aunque ya perdonada no dejaban de perseguirla sus propios remordimientos… hoy más que nunca sus ganas de vivir se habían convertido en un mero propósito de cambiar primero ella para así después aceptar las diferencias de los demás.
EN LA MANSIÓN
¿preparado para ésta noche Albert?
Claro… solo será una cena con el clan – mientras firmaba algunos documentos – aquí tienes George… Archie… aprovechando que estamos los tres quiero informarte que dentro de dos semanas iniciarán tus labores como miembro activo del consorcio Andley… he platicado con tus padres acerca de éste asunto porque es mi deber hacerlo ya que parte de la fortuna de tu madre en especifico el 5 % forma parte de la cauda familiar y porque sé que aunque no has concluido tus estudios ya debes de tener mas participación en ella – por un momento el rostro de Archie palideció ante la propuesta y al darse cuenta de ello Albert le sonrió – quita esa cara… cualquier duda que tengas George estará disponible para ti ¿tienes algún inconveniente?
La noticia aunque le era muy agradable y y conveniente lo hacía sentir inseguro… se sabía inteligente y a su edad la persona que estaba frente a él ya dirigía un imperio – no… por supuesto que no… es solo que estuve esperando por esta oportunidad y ahora que por fin me la das… no quisiera decepcionar a tía Elroy, a ti… incluso a ti George.
Aprenderá joven… de eso no tengo la menor duda.
Muy bien… ya que has aceptado… brindemos por ti Archie – se dirigió a un pequeña mesa y sirvió whisky para cada quien alzaron sus copas – por ti Archie… porque estoy seguro que te irá muy bien.
Salud – dijeron los tres.
Con respecto a tu nombramiento George tiene el protocolo a seguir… bienvenido sobrino – dándose un fuerte abrazo.
Gracias Albert… es muy importante para mí.
Por cierto Archie y cambiando de tema… no es de mi interés o incumbencia dependiendo de como lo veas claro ¿Cuánto tiempo más vas a dejar pasar para pedirle a Annie que sea tu novia?
Albert… no creo… - su gesto antes amable cambió mostrándose con recelo.
Te lo digo Archie porque anoche John Rockefeller mencionó el interés que tiene de pedir la mano de Annie para su hijo con promesa de matrimonio.
¿Cómo? ¿estás seguro? – nada más de imaginarlo le molestaba sobremanera.
No te lo diría si no supiera que Annie está enamorada de ti, y si tú no das el primer paso alguien más lo hará.
¡de ninguna manera! En éste preciso momento voy a arreglar este asunto – dirigiéndose a la puerta.
Archie… ¡Archie! – se volteó para ver a su tío – Annie y las chicas salieron con tía Elroy a casa de los Woolworth… pero no te preocupes estarán para cuando se sirva la comida – no podía contener la risa.
¡cielos! Y apenas son las 2 de la tarde…
Cálmese joven… estoy seguro que ahora si se animará a formalizar con la Srita. Britter – riéndose a carcajadas con Albert.
Por supuesto que si George – con el rostro muy serio.
Pues espero que no pase de hoy Archie… porque también William Vanderbilt está interesado en ella.
¿William? Pero él es mucho mayor que tú – haciendo que Albert levantara el rostro sobre los documentos que estaba leyendo y pusiera los ojos en blanco.
Bueno ese no es impedimento para él… desear una esposa y más tratándose de Annie siendo tan bella.
Si… ¿pero por qué mi Annie?
¿y porque no ella Archie? ¿crees que sea justo para Annie seguir esperando por ti? Estoy seguro de que no querido sobrino.
Muy gracioso Albert… acabas de arruinar mi día.
No lo tomes a mal Archie… al contrario te estoy incentivando a que te apresures a iniciar una relación más formal con Annie, y en parte es por esa razón que te estoy dando más responsabilidades basadas por supuesto en tus obligaciones en caso de… - guardó silencio.
¿en caso de que Albert? – preguntó Archie intrigado.
Nada… - cerrando la carpeta que tenía en sus manos – bien creo que por el día de hoy hemos terminado… voy a vestirme y bajaré para estar con algunos invitados – dirigiéndose a la puerta.
Albert… - haciendo regresar al rubio – gracias.
Sabes que no tienes que agradecer… es parte de tu obligación.
DE REGRESO A LA MANSIÓN
Sarah… Eliza… no tengo por que agradecerles que se hallan portado a la altura durante la tertulia…y ni mucho menos darles explicaciones sobre mis actos y proceder acerca de las decisiones que he tomado, por lo tanto y dado los acontecimientos que se han suscitado en la familia no le quitaré el mérito y valor a lo que William decida.
¿a que se refiere señora Elroy? – preguntó Sarah.
Ya lo sabrán cuando lleguemos a la mansión.
Muchas preguntas se hacían madre e hija ignorando muy a pesar de ellas las respuestas ¿sabrá William sobre el desfalco en el banco? ¿Qué pretende Elroy? ¡Qué frustración no saber! Sus rostros simulaban la inquietud por saber que es lo que pasaba por la cabeza de la tía Elroy… el recorrido fue silencioso, ni siquiera hubo un reclamo u opinión acerca del verdadero motivo que las llevó a compartir el té con algunas damas con las que departieron esa tarde, para cuando llegaron a la mansión cada una se dirigió a sus aposentos pero en la recámara de Eliza esperaba Neal.
¡Neal! ¿Qué haces aquí? – en algún tiempo atrás y como hermana mayor se regocijaba de poder manejar a su antojo a ese chiquillo que hoy ya era un hombre… un hombre que con el tiempo ganó madurez y cordura, se levantó y tomándola de un brazo la obligó a sentarse.
En éste preciso momento me vas a explicar que diablos estás planeando en contra de Candy… ¿crees que no me he dado cuenta de lo que pretendes? – mientras agitaba en su rostro un pequeño frasco, el color abandonó el rostro de Eliza al saberse descubierta – por equivocación hoy recibí un paquete dirigido a mi nombre - lanzándole en su regazo una hoja que contenía instrucciones sobre el uso del líquido que sostenía en su mano.
¿Cómo te atreves a abrir mi correspondencia Neal?- sin saber perfectamente lo que contenía y sin querer solita se evidenció.
¿no me has escuchado bien verdad? Esto… - agitándolo frente a ella – llegó a mi nombre ¡y no me tomes por imbécil que no lo soy!
Jajajaja hay Neal – tratando de disimular su rabia – esto como tú le llamas es un tónico para calmar los nervios de mamá.
¿nervios? ¿Cuáles nervios? Hasta donde sé mamá está muy bien de salud… y en ese caso no creo que tengas ningún reparo en darme una explicación del por qué encontré esto en tú valija… ¿Por qué tienes ésta cantidad de dinero? ¿de donde lo sacaste?... mira Eliza a tío William le entregué lo demás del contenido que había dentro del paquete…
¿Qué hiciste que imbécil? – sus ojos se desorbitaron al punto de querer salirse de sus cuencas, una fuerte cachetada fue la que recibió Neal en su mejilla.
¡basta! Ahora si estoy seguro que algo estas haciendo y sean cuales sean tus intenciones Eliza espero que por tu bien no pretendas atentar contra la vida de Candy… por que no sabes de lo que soy capaz, mucho me ha costado reconocer el daño que le he provocado como para que encima siga siendo cómplice de tus estupideces… ahora entiendo el porque de los ataques de Candy… todo lo has hecho tú – había decepción en su mirada – te has aprovechado de la afección que la aqueja para que ésta se agrave más… dime Eliza… aparte de Katherine ¿Quién más está involucrado en esto?
Los ojos de Eliza lo miraban con desprecio desafiándolo - ¡no tengo porque decirte nada! No eres absolutamente nadie para juzgar lo que hago o deje de hacer.
Las manos de Neal se cerraron en las muñecas de su hermana – muy bien… si no es a mi… supongo que no tendrás inconveniente alguno de decírselo a tío William – con algo de fuerza y violencia Eliza logró zafarse del agarre de Neal.
Retírate de mi recámara Neal.
Si lo haré… pero antes quiero que sepas que he enviado de vuelta a Katherine a Chicago… si llego a saber que por alguna razón Candy está en peligro… no te quepa ninguna duda que haré lo posible por defenderla de ti… hablar con mamá se que no me serviría de mucho, pero de esto puedes estar segura Eliza en esto y en ninguna otra cosa me prestaré para seguir siendo tu cómplice.
¿tan seguro estás que he actuado sola? – su mirada se ensombrecía de maldad – ni en tus sueños podrías imaginarte que antes de mi ya había alguien que quería quitarla de nuestro camino – Neal que ya se encaminaba a la salida volvió sobre sus pasos y tomándola de los brazos la forzó a que le dijera lo que supiera.
¡dime quien es!
Jajajaja ¡Que ridículo te ves! – su propósito estaba causando lo que ella esperaba… burlarse en su propia cara – no te atreverías a hacer algo en contra y mucho menos te conviene hacerlo… perderías tú y perderíamos todos.
¿Qué quieres decir? – con la voz indescriptiblemente melosa Eliza se acercó a su hermano y rodeándolo para quedar a espaldas de él se acercó a su oído para decirle
la persona que antes de mi se quería deshacer de Candy es mamá.
El rostro de Neal se desencajó de la sorpresa… no podía creer lo que escuchaba… el impacto que produjo en él lo que su hermana le decía hizo que se alejara de ella sentándose en un sillón tomando entre sus manos su cabeza – Eliza… ¿mamá?
¡por favor Neal contrólate! ¿te has puesto a pensar lo que ganaríamos si esa huérfana del demonio desaparece de nuestras vidas?... lo que ha hecho mamá siempre ha sido pensando en nuestra seguridad… - se arrodilló quedando frente a su hermano – en nosotros ¿no te das cuenta? – tomando su rostro entre sus manos.
¿Cómo puedes siquiera pensar en eso Eliza? Lo que estás sugiriendo con tus intentos es matar a una persona… y encima me quieres hacer creer que es por el bien de nosotros… no Eliza…
No Neal… yo solo quiero terminar lo que mamá inició… no puedes ni debes delatarnos ni decir nada a nadie ¿serías capaz de poner a mamá en una situación complicad si se llegase a saber lo que inició? – los ojos de Niel la miraban sin poder creer que muy dentro de ella había un monstruo con una sed insaciable de vengar las atenciones, el cariño, los caprichos que alguna vez fueron para ella y para él mismo… no cabía en su mente que tal abominación era creación de sus padres… ¿Qué cambió en él? Definitivamente el amor por Candy lo hizo reflexionar, que sus actos no le depararían nada bueno en un futuro y él no estaba dispuesto a perderlo cuando sabía y se había propuesto que las oportunidades se las tenía que ganar… Elroy Andley se encargó de que así visualizara su futuro.
Lo siento Eliza… yo… yo no estoy dispuesto esta vez… ni nunca.
Entonces… ¡lárgate! – sus ojos derramaban lágrimas de rabia, enojo, de odio y frustración - ¡estúpida huérfana! Por el momento no haré nada… pero te juro que no vas a vivir para contarlo – pensando en eso se dirigió al tocador para comenzar a arreglarse.
Por supuesto que me retiro… no creas que esta vez puedas disuadirme con esta locura… quedas advertida Eliza – tomando la puerta y cerrando de un fuerte golpe.
PASADO
Neal… Eliza que alegría volver a verlos.
Tía Elroy buenas tardes – besando ambas mejillas.
¿Qué tal el viaje?
Tranquilo… un placer verla de nuevo tía Elroy – Neal se acercó a la mujer y tomando su mano depositó un beso.
Siéntense por favor… Alice sirve el té por favor – espero a que la joven sirviera y se retirara – no me imaginé que pudiera verlos de nuevo.
Claro… eso gracias al tío William y a la huérfana esa.
Eliza… supongo que tu mamá les explico las condiciones en la que se habrá de regir la estancia de ustedes en Lakewood ¿no es así? Y es precisamente por eso que no voy a permitir bajo ninguna circunstancia una conducta que ponga en entredicho la posición de mi familia ante la sociedad.
¿Cómo? – la pregunta de Eliza le hizo saber a la anciana que no estaba dispuesta a seguir ninguna orden – pero tía Elroy ¿desde cuando a los Leegan nos ponen condiciones? ¿es por esa recogida verdad?
¿te refieres a mi hija Candy? Porque si es así no estoy dispuesta a soportar tus descontentos… ante la ley, el clan y mi familia ella es mi heredera… y no permitiré que ni tú, ni tu hermano u alguna otra persona me contradigan – Eliza solo guardó silencio y pensó que ya encontraría el momento para deshacerse de Candy.
Tía Elroy… permítame retirarme… realmente el viaje ha sido muy cansado.
Adelante…
Neal… ¿me acompañas? – le preguntó a su hermano con intención de dejar sola a Elroy.
No… estoy seguro que podrás llegar sola – mostrando una ligera sonrisa de lado.
Te has vuelto muy descortés Neal… ¿no dice nada a eso tía Elroy?
Sus asuntos y conductas hija arréglenlos con tu madre… ella sabrá que hacer.
Claro… desde que Candy llegó me he dado cuenta que ya no les somos indispensables.
En eso te equivocas Eliza… es solo que mis prioridades han cambiado y supongo que el de sus madre son ustedes.
Como siempre ha sido tía… compermiso los dejo. – mientras caminaba atrás de Alice enojo era poco lo que bullía en su interior.
Para cuando Eliza abandonó el salón toda la atención de tía Elroy se centró en su sobrino - ¿Neal?
Diga usted tía.
Como te habrás dado cuenta y supongo sabrás lo que es conveniente a lo mejor no para tu madre y Eliza, la posición y dado el grado en el que ustedes forman parte de mi familia, te exijo que cualquier desacuerdo que tengas sobre mis decisiones las mantengas a raya, pero a la vez…. Me interesa saber bajo que argumentos deseas que yo crea que tu cambio de actitud hacia Candice es el adecuado, por muchos años la inmadurez tuya, de tu madre y de tu hermana hicieron que yo no aceptara a Candice como miembro de la familia, y si acepté tener ésta charla contigo fue por lo que pediste a través de tu carta, sé y me hago responsable de aquel desafortunado evento de compromiso que yo misma orquesté contra mi ahora hija y por eso mismo te pido disculpas.
Neal se asombró de la actitud de Elroy y pensó "si que ha cambiado" – no tiene por que hacerlo tía, era de esperarse que aunque el tío William no interviniera Candy no se hubiera casado conmigo. – había pesar y vergüenza en su rostro.
No voy a negarte que el que no halla sucedido me alegra de gran manera pues por ahora lo que menos quisiera es que ustedes sean infelices, incluyendo por supuesto a tu hermana, pero las cosas han cambiado y para mi es de máxima prioridad prevalecer la seguridad de mi familia.
Tía… lo que le pedí en la carta no es nada que no pueda cumplirse, se que al hacerlo muestro deslealtad a mi propia familia… a mi sangre – el rostro de Elroy no mostraba ningún tipo de emoción pues sabía que ante cualquier cambio él podría aprovecharse – tía… he sido testigo y hasta cómplice de todo lo que Eliza ha hecho en contra de Candy pero quiero que sepa que al tener el apoyo de mi madre solo de esa manera me hacía sentir que estaba haciendo lo correcto… hasta el día que me di cuenta que me había enamorado de ella… no podía ni debía hacerle más daño por eso cuando le pedí su apoyo fue con el único propósito de hacerla feliz – los ojos de Elroy lo miraban fijamente sopesando y deseando que todo lo que estaba escuchando saliera del verdadero arrepentimiento del corazón de Neal – tía… se lo complicado que puede ser para usted creer todo lo que le estoy diciendo – se levantó y dirigiéndose a la anciana se puso de rodillas y tomando una de sus manos la beso – estoy arrepentido tía Elroy – sus lágrimas surcaban su piel morena – perdóname tía Elroy… se lo suplico.
Neal… no es a mi a quien debes ofrecer disculpas o perdón… por que aún así yo también cometí el grave error de creer en ustedes – los ojos de ambos no perdieron contacto en ningún momento, y ahí supo Elroy que aquel joven que ella casi malcrió decía la verdad… muy pocas veces se ha equivocado y esperaba que ésta no fuera una de ellas - ¿estás dispuesto a pedirle perdón a Candy?
Si tía… lo haré.
¿estás consiente que si lo haces es por que deseas hacerlo bajo tu propia voluntad?
Lo sé tía… - una determinación inexplicable se apropió de si que en ningún momento se vió diezmado a no hacer lo que debió haber hecho hace mucho tiempo.
Muy bien levántate y todo lo que tengas que decir lo harás en mi presencia – Elroy tomó la campanilla y apareció Alice.
A sus ordenes madame.
Busca a mi hija e infórmale que la estoy esperando.
Como usted ordene – retirándose del salón.
Neal… que te quede muy claro que el que le pidas perdón a mi hija eso no quiere decir que confío en ti
Lo sé tía… solo permítame empezar a hacer lo correcto.
Hola chicas… espero que las tengan bien buenas… jajajaja… chicas no hay pero que valga, pero cuando tienes 42 patroncitos de 4 años CREANME desearía tener un cerebro demás (que aunque con el que tengo me basta y sobra) y muchas manos para partirme en 5 partes… no es mucho pero si es agotador… planear actividades, diarios de trabajo, actividades gráficas… y mi pasión dividida escribir, tejer y bordar y lastimosamente a medias quedo bien con alguna de ellas.
Les agradezco a cada una sus comentarios… hasta siento que alguna de ustedes me ve y las tengo como Pepe el grillo en mi hombro.
Mil GRACIAS
Elbroche
Enamorada
Wall-e17
Kata78
Kecs
Lovelycan
Pivoine3
