Todos los créditos y personajes pertenecen a Mizuki e Igarachi… lo demás es solo parte de mi pequeña aportación para entretener.
CON TODA EL ALMA
Capitulo 14
PERDIENDO…
Todo fue un mar de confusión que se cernía sobre ella, nunca ni en sus mil formas de lo que pudieran pensar de ella en ese instante se imaginó que algo así pudiera pasarle precisamente en ese momento… tan cerca y ahora tan lejos de su felicidad.
HACE UNAS HORAS.
Y bien… aquí estoy ¿Qué quieres? – había fastidio en cada una de sus palabras.
Querida Eliza… buenas tardes – tomándole la mano para besarla - ¿querías respuestas? Te las voy a dar.
Mira Robert no estoy para tus juegos y mucho menos para adivinar lo que tengas en mente para decirme… así que sé más claro.
Ven… sentémonos he pedido que nos traigan un servicio, por que lo que tengo que decirte… mejor dicho proponerte se llevará unas cuantas horas.
¿a que te refieres?
¿quieres o no ser la Sra. Andley?
No tengo que recordarte de nuevo cuando sabes desde un principio la respuesta a ello.
Claro… hace un hermoso día ¿no te parece? Sus ojos viajaban en el paraíso que tenían alrededor de ellos, Eliza se movía en su asiento con incomodidad.
Robert… no vine para que me dijeras lo bello y hermoso que es éste lugar – señalando el lugar donde se encontraban – y sabes muy bien que tu compañía es la menos grata para mí en éstos momentos.
¿ni siquiera para asegurarte una posición entre los Andley? – alzando las cejas y dibujando una sonrisa burlona en su rostro.
¿entre? Jajajaja… por Dios Robert, eres tan miserable que aún siendo parte de una de las mejores familias de Chicago te comportas como un vil pueblerino… créeme si estuvieras en mi lugar te conformarías con cualquier cosa – no podía evitar burlarse.
Querida… es precisamente por eso que no me conformo… mañana al amanecer serás declarada la futura señora Andley.
¿y se puede saber que es lo que estás tramando? – aunque ella no quisiera sentía curiosidad por saber, después de todo entre más posibilidades había, alguna debía de funcionar – pensaba ella.
Quiero que me escuches y no me interrumpas… - Eliza chasqueó la lengua con fastidio – cariño aun no empiezo y viene lo mejor – un gesto de coquetería ilumino en su mirada. – hoy como sabes habrán… ¿Cómo se dice? – tocándose la barbilla - ¡ah ya sé! Reunión de despedida, algunos invitados y tu querido William saldrán al pueblo digamos que a despedirse de su soltería… ya investigué a donde van a ir a parar…
¿y tú? – le interrumpió Eliza.
Aun no llego a esa parte cariño – se acomodó en su silla acercándose un poco más a Eliza – logré sobornar a alguno empleados del establecimiento al que van a llegar y específicamente pedí que William y todos sus invitados salgan mucho más que ebrios… tú bien sabes que se les dá muy bien tomar whisky, de hecho como es un grupo no menos de 30 personas te aseguro que no recordarán que fue de ellos el día anterior.
Salen de la mansión bajo la efervescencia y la emoción de salir y compartir una copa a la salud y felicidad del patriarca que pronto se desposará con la hija de los Andley… el recorrido es relativamente corto y largo a la vez, la distancia se hace menos bajo ese efecto de celebración que les espera, el servicio está dispuesto… tal y como Robert lo había dispuesto, hay un grupo de baile exótico que a los ojos de los invitados escoceses les hace elevar la testosterona, algunas se acercan a los caballeros contoneando sus cuerpos ofreciendo así un poco de fantasía.
Querido primo… haber sabido de las bondades que ofrece esta tierra nos hubiéramos saltado todas las comidas – aún con incomodidad Albert y sus acompañantes se unieron a las carcajadas del grupo… las bebidas fueron servidas y con eso los ánimos se elevaron a tal punto de no saberse intrusos en tierra ajena.
Todos los buenos deseos a salud de los presentes no se hizo esperar, brindaban por todo y por todos al grado de que ninguno de ellos se dió cuenta de la ansiedad con que tomaban sus copas… a excepción de Terry, él tenía la seguridad que abusar de ese liquido colocaba a las personas en el nivel más bajo en que una persona podría estar… se pierde todo… se lastiman a muchos y la recuperación es dolorosa cuando se cuenta consigo mismo… él solo disfrutaba… quería estar en el lugar de Albert y solo Dios sabía cuanto lo deseaba… veía divertido y sin que le extrañara el efecto como en cada trago se apremiaba más el deseo de que hubiera más y más con tal de aplacar la sed que sentían hasta que pasadas las horas muy pocos sabían de si mismos… no había manera de sospechar que algo anormal estaba sucediendo , y muchos de los que ahí se encontraban se sumergieron en la embriagante fascinación de la celebración, el ruido de la música, la compañía de las bailarinas formaron un halo de lo deseado y prohibido al mismo tiempo.
Pasadas algunas horas fueron consientes los guardaespaldas que la fiesta se estaba prolongando más de lo debido, las bailarinas, los meseros y el cantinero ya no formaban parte del servicio, el sonido de los ronquidos que en conjunto se escuchaban fue desvaneciéndose conforme los subían a los carruajes… cada uno fue llevado a sus aposentos y fue precisamente él quien lo llevó a esa recámara y cuando lo hubo colocado sobre el colchón… pero momentos antes.
Como una sombra que se abre camino entró por el balcón que daba a su recámara tras cerciorarse que la puerta estaba cerrada, lamentó por lo bajo cerrar antes la puerta y en su mente se acomodó un plan siniestro y saliendo al jardín con sigilo abrió las ventanas de par en par asegurándose que en cada movimiento no hiciera ningún ruido que alertara su presencia, se adentró colocándose a un lado de la cama, la tenue luz de las farolas del exterior le ayudaron a llegar a ella y desde su altura observó… delineó sus labios… sus ojos… su piel y en ese recorrido se bebía cada una de sus facciones, tomó uno de sus rizos y acercándolo a su naríz aspiró el aroma a rosas, la sentía agradable a sus sentidos y con cada aspiración que daba su cuerpo respondía, acarició sus mejillas con una delicadeza inusitada.
Eres tan bella… tan perfecta – un hilo de saliva se escapaba por la comisura de sus labios.
Besó sus labios con dulzura… permitiéndose la fantasía de ser correspondido… en ese momento ella abrió los ojos realmente asustada y tratando de incorporarse unos fuertes brazos la aferraban por ambas manos haciendo nuevamente que se acostara sobre la cama y colocándose sobre ella pudo tener más control, nada se comparaba a la fuerza de él… estaba atrapada.
¡auxi…! – una cachetada en su mejilla acalló el grito.
¡cállate! – poniendo su mano sobre la boca de ella – si gritas… te va a ir mucho peor ¿entendiste? Acercó su rostro al de ella para aspirar su aroma y con su lengua iba recorriendo sus mejillas… sus labios… el miedo y peor aún el terror de sentirse invadida en su intimidad hizo que sacara un poco de fuerza de voluntad por defenderse por evitar en todas las maneras posibles ladeaba su cabeza, movía con frenesí sus brazos y piernas tratando de evitar el contacto, se irguió en toda su altura quedando a horcajadas sobre ella inmovilizando sus extremidades – ¡te dije que te estuvieras quieta? – otra bofetada a su rostro hizo que sus sentidos se adormecieran.
Por… favor… no me hagas… daño – las lagrimas surcaban los costados de su rostro escondiéndose entre su cabello.
Hueles tan rico Candy…. Eres tan bella… por fin serás mía – la embriaguez que él sentía era muy diferente a lo que otros caballeros en ese momento pasaban… con asquerosa lentitud pasaba su lengua por el cuello, y de un solo movimiento rasgó la delicada tela de su camisón - ¡por todos los cielos! Eres tan hermosa – chupaba sus pezones sin piedad… masajeaba sus pechos con ansiedad – eres y serás mía por siempre Candy.
Los minutos se hacían tan largos que sentía que nada podría estar peor en ese momento, todo lo que deseaba era desaparecer en ese instante y no saber ni sentir lo que le esperaba… y aún así en esa posición buscó en su interior las fuerzas para deshacer todo ese momento – eres un maldito… un mal nacido… ¡suéltame! – otra bofetada más intensa la dejo casi sin sentido.
Se quitó de encima de ella y dirigiéndose hacia el cuerpo de Albert lo despojó de su saco y camisa, le quitó el cinturón y desabrochó sus pantalones y al dar un vistazo al hermoso cuerpo de ella se olvidó de Albert para arrancarle lo que quedaba de su camisón, sus manos como un trausente perdido andaba sin cesar ni parar por cada centímetro de piel expuesta y aprovechando lo desvalida que la tenía en ese momento besó su cuerpo hasta llegar a su ingle, besaba todo lo que era de ella… succionaba su clítoris esperando la respuesta perfecta – sabes tan rico cariño – dirigiendo su mirada desde donde estaba al rostro de ella… con pericia en las artes del sexo comenzó a estimularla logrando lo que tanto deseaba… los gemidos y suspiros no se negaron a aparecer… ella estaba respondiendo a sus caricias… sonrió con complacencia al saber el resultado.
Te amo Candy… siempre te he amado. – se quitó cada una de las prendas y tomándose el tiempo las colocó en una silla con una frialdad que daba escalofríos, se sentó a un lado para contemplar una vez mas el hermoso rostro de la chica y con cínica desfachatez estimulaba su pene – despierta cariño… viene lo mejor.
Por favor…
Disfrútalo cariño – se colocó encima de ella y abriendo sus piernas con sus rodillas comenzó a frotar el glande en su cavidad vaginal… tomó su manos colocándoselas sobre su cabeza y con la otra dirigía su pene para poder entrar a ella… no había permiso… era una violación – ¿te gusta? – su rostro miraba un punto inexistente tratando de desconectarse de esa atrocidad y más lagrimas mojaban ya sus cabellos y almohada… sus labios buscaban ese rojo imposible… los lamía… los mordía… los succionaba a gusto y placer y pronto comenzaron a hincharse… cuando sintió la humedad que lubricaba su vagina se acomodó entre ella y muy despacio comenzó a penetrarla… aún y con lo que sabía que estaba haciendo quería que ella disfrutara… fue su amor platónico en el San Pablo… hoy era su exquisita realidad… sintió que una barrera se interponía para que ella fuera completamente suya y al saberlo se sintió satisfecho saberse el primero en ese cuerpo aún virgen… de cuando en cuando volteaba su rostro para ver el cuerpo flácido de Albert y con descaro sonreía de lado – ésta es mi noche William… pero te la dejaré para el resto de tu vida – cuando más esperaba para no "lastimarla" más apremiante era su deseo por entrar completamente en ella… su atención se centró en ella entregando su bajo instinto con caricias y besos y cuando sintió que ya no podía más de un solo empuje se abrió paso a la cálida sensación de saberla suya, un grito de dolor salió de su boca el cual lo acalló con sus labios – disfrútalo cariño… no te resistas… eres mía – le repetía una y otra vez – la entrada y salida de su falo le daba una desconocida sensación de placer… pronto sus manos comenzaron a tocar su pecho desnudo rozando cada bello de su piel… quedos gemidos acompañaban sus besos y en un baile sincronizado comenzaron a mover sus cuerpos… cada minuto que pasaba una sensación diferente superaba la anterior… ahora ya eran dos cuerpos entregándose conectados por el deseo… un deseo que no debió ser.
Te amo Albert… - otra bofetada golpeó de nueva cuenta su rostro.
¡soy Robert Estúpida! – e hizo con fuerza cada empuje fuera placentero tomándola del cuello y tragando cada grito y gemido que le regalaba, ella como nunca antes y de haberlo sabido lo estaba disfrutando muy a su pesar… cada envestida la estaba disfrutando y cada estocada la recibía con placer… y ya en la cumbre del climax se hicieron más persistentes y rápida la entrega haciendo que su pene vibrara en su interior.
Todo el placer entregado hace unos momentos se volvió en un asqueroso momento de debilidad… cayó en cuenta que no era quien esperaba que estuviera a su lado, comenzó a removerse deseando no compartir un centímetro más con él.
Eres un animal… una bestia…- tomó uno de los candelabros con tal de golpearlo con él… pero al darse cuenta el sujeto de su propósito volteó con agilidad para asestarle un golpe más a su hermoso rostro, y ya en el piso se acurrucó cubriendo sus rodillas con sus brazos… - te odio tanto…
Pero no me negarás que lo disfrutaste ¿o no?... ¿sabes? Podríamos repetirlo si quieres – tomando su ropa para vestirse – la verdad te creí una mujer… pero me da placer saber que fui el primero – ella vió su intención por acercarse y se arrinconó hasta que su espalda golpeó la pared – no temas Sra. Andley… por hoy… solo por hoy ha sido un placer estar contigo.
Termina por irte… no… no soporto… verte – se dirigió a la ventana y como entró salió en silencio no sin antes dirigirse una vez más a ella.
nos vemos en la boda Sra. Andley – y una carcajada que taladró sus oídos hizo que su cuerpo sucumbiera al dolor, la vergüenza de saberse como se encontraba, se sentía tan humillada… tan asqueada por corresponder a esa entrega, sus pequeñas manos halaban sus rizos… se limpiaba los labios con el dorso de su muñeca… no sabía como quitarse su aroma.
Ni siquiera contó cuantos segundos, minutos u horas pasaron y ella aún en esa posición recibió al alba y no pudiendo más se entregó al desahogo por todo lo que sentía en esos momentos… observaba el cuerpo de Albert sobre su cama y vió como con torpeza se removía entre sus sabanas… y por un momento… solo por un momento lo vió nuevamente a él… a Robert… el miedo y el llanto regresaron una vez mas a ella… un llanto que ya no pudo controlar… con torpeza Albert se levantó y entornando sus ojos buscó el motivo de aquel llanto desgarrador… se sentía confundido, tomó su camisa y saco para volvérselos a poner y al quererse acercar el grito de ella se hizo más fuerte y en ese momento se abrió la puerta y con ojos sorprendidos Elroy Andley acompañada de Sarah Leegan y un invitado fueron testigos de tan detestable acto.
¡William! ¿Qué has echo? – Elroy Andley no lo soportaba más… su mano se posó en su pecho presa del pánico ¿Cómo… como? William
¡maldito seas William! ¿como te atreviste a mancillar a mi hija? – una descontrolada y gritona Sarah hizo que más personas se hicieran presentes y haciendo caso a esos gritos y Candy como muchos otros se dirigieron hacia ese lugar y abriéndose paso entre la gente sus ojos verdes se posaron en Albert, con suma tristeza Candy observó ese cuadro de los mas irreal, sus ojos se iban y regresaban de Eliza a Albert… sacudía su cabeza y sin poder contenerlo sus ojos se empezaron a ahogar en lágrimas, él se acercó a ella extendiendo uno de sus brazos
Candy… te juro por mi vida que no soy responsable de esto…- y su mano encontró el vacío al ver como Candy retrocedía – Candy… amor… - sin mucha fuerza un brazo lo volteó para propinarle una cachetada.
¡¿te niegas a responsabilizarte de lo que le has hecho a mi hija?! – en un desquiciante grito lo confrontó - ¡¿Cómo te atreviste?!
Vió como Candy se dió la vuelta y corriendo se dirigió a escaleras abajo… sus ojos empañados por las lágrimas no la abandonaban y en ese momento Terry iba llegando a la entrada.
¿pecas?... Candy ¿Qué pasa? – tomándola por los hombros.
Albert…
¿Qué le pasó a Albert? – había urgencia en su pregunta.
Arriba… ve con él… - sus ojos verdes vieron a los de Terry.
Candy… espérame aquí…no… mejor acompáñame - asió la mano de ella para dirigirse nuevamente a la planta superior pero Candy no se movió – bien… espérame pecas… por favor – cobijó sus manos entre las suyas y corriendo subió las escaleras, Candy dió la vuelta y salió, un frío gélido la recibió acompañado de un inusual relámpago y juntando toda su energía como en antaño corrió hacia las caballerizas… un dolor agudo en su pecho la hizo detenerse por un momento y por primera vez en su vida neutralizó el dolor ignorándolo así como también a los caballerangos.
Srita. Candy – con sorpresa la recibió – Srita…
Tomaré un caballo – su rostro desprovisto de emoción le devolvió la mirada.
Srita… disculpe… no puedo… se avecina la tormenta – sin hacerle caso y sin importarle el ruido de desgarre que hizo su vestido subió con decisión al caballo y a todo galope se dirigió al bosque que circundaba la propiedad..
Chicas… no hay pretexto pero la neta tengo un madral de trabajo… parece mentira pero ser maestra es estar 365 días planeando actividades para los chiquitines… y la verdad lo hago con gusto… pero bueno, agradezco a cada una de ustedes que me leen y gentilmente (eso espero) jajajaja me leen.
Pivione3… espero te guste éste capítulo y de alguna manera te saque de dudas… el capítulo tan enredado como yo.
elbroche… celebrando nena… ni se imagina el pobre las consecuencias que podría acarrearle a Albert la despedida de soltero.
Kata78… supongo que como todas las mujeres de aquella época… desmayarse… pero tratándose de Elroy Andley no creo… es una mujer con carácter y de armas a tomar.
Balderas… frío frío frío caliente… espero te guste el capítulo.
Guet1… apenas 3 meses después… espero que disfrutes del capítulo… espero tu opinión al respecto.
Guets2… servida amiguita o ¿amigo?
Rosario Escobar… toda una confusión, no todo lo que uno planea sale tal cual… hay que dejarse sorprender e ir por el destino… GRACIAS por leer.
GRACIAS… GRACIAS… GRACIAS a cada una de ustedes por leer éste intento de historia… y me disculpo una vez más por mi tardía aparición… nos leemos en la próxima.
Enhorabuena y benciciones.
