creación… créditos y personajes pertenecen a Mizuki E Igarachi… lo que a continuación leerán es solo parte extraña de manifestar mi naciente talento en el mundo de Candy Candy y todo al fin y al cabo de entretener.

CON TODA EL ALMA

Capítulo 15

FRAGMENTOS…

Albert…

¡he dicho que no! – golpeando con fuerza – ¡no permitiré por mucho que me hayan encontrado en la recámara de Eliza que se me acuse de algo que sé que no he hecho!

William… tienes que permitir que delante de testigos se verifique…

¿estás dudando de mi tía?

¡por supuesto que no! Pero sabes perfectamente que en una situación como esta – apretando más el chal – es conveniente esclarecer esto que está pasando… soy la más interesada por que todo quede claro.

Mire tía… y va dirigido a todos… lo haré y solo es con el propósito de que se confirme que yo no hice nada en contra de Eliza – la puerta se abrió de golpe.

¡Eres un malnacido William! – asestándole un golpe en la mejilla – ¡ella es mi niña! ¿Cómo pudiste hacernos esto? Lo tomaba de la camisa – Albert se defendió quitándoselo de encima.

¡A ti… a todos y a cualquier persona que se atreva a señalarme no permitiré que lo sigan haciendo cuando estoy seguro de no haber hecho nada! ¡no más!

William – le llamo Mr. McDonald – es necesario que te quites la ropa enfrente de todos.

Tía por favor…

William… en la posición en la que te encuentras no hay lugar para que te avergüences delante de mi – su mirada perforó los ojos ensombrecidos por las ojeras de su sobrino – así que procede a lo que se te está pidiendo… George… has que entre el Dr. Bínett.

Por supuesto.

Cada parte del cuerpo fue auscultado buscando pruebas de que él pudiera haber mancillado a Eliza y es como así que llegaron a la conclusión de que al no haber ningún tipo de fluidos o marcas en su cuerpo descartaron su culpabilidad.

Dios mio… ¿Qué voy a hacer? – se hundía en el sillón el Sr. William

Raymond… quien haya humillado a tu hija lo pagará muy caro… te lo aseguro – el hombre ni siquiera podía darle la cara después de haberlo golpeado – afortunadamente solo algunos conocidos presenciaron tan lamentable hecho… tía – dirigiéndose a la matriarca – se cancela todo… hay que buscar la manera de que se desocupe la mansión… no necesitamos toda esta gente.

Pero hijo… – interrogándole con angustia.

Tía está más que claro que se tiene que posponer – se alisaba el cabello con las manos – George… tu y Archie coordinen el viaje de los invitados a sus residencias.

Como ordenes William – salió apresurado comunicándole a Archie lo que sucedía

Robert…

Todo se juntó esa noche y para beneficio de Robert cada una de las cosas que tenía planeadas estaba funcionando… la disposición de Eliza ante el engaño de presentarse con el patriarca le hizo entrever que nada podía fallar… no se trataba de dinero, si acaso él sin la fortuna de su familia podía igualarla a la de cualquier empresario adinerado, era por calmar su propio orgullo sin necesidad de utilizar el dinero, su negocio estaba mejor que nunca y aunque tenía su lado sombrío lo disfrutaba… desaparecer personas ya era parte de una de las muchas actividades a las que no podía ignorar, y aun así había una parte de él que siempre añoró… cuando la vió por primera vez en el colegio San Pablo se enamoró de ella y conciente de su edad sabía que no era el momento, hasta que Eliza apareció empañando esa imagen de la rubia pecosa… ella lo fue todo, el color de su cabello lo hipnotizaba, el aroma de su piel lo sacaba hasta de su propio ser y aún pasados los años jamás la pudo olvidar… pero fue su rechazo quien lo convirtió en un ser despreciable, era tan poco lo que le pedía y se enojó consigo mismo cuando supo que ella estaba enamorada del hijo del Duque de Grandchester y para alivio de su propio orgullo saber que él vivía y casi respiraba por Candy lo hizo olvidar su rechazo, pero pasaron los años y su amor seguía tan presente como lo estaba en el momento que la hizo suya… había un descontento en él, haberla hecho su mujer y en las condiciones en las que las que lo hizo le llenó de remordimiento su conciencia… todo en él era una contradicción… sentía amor por ella y al mismo tiempo estaba dispuesto a lo que sea con tal de tener un poco de su atención… pero también sabía que no lo obtendría aún así tuviera que matar a las personas que le estorbaban y parte de él le reclamaba el derecho de hacerla suya… porque pese al maltrato amó cada parte de ella y saber que fue el primero lo hacía sentir invencible, volteó a la ventana una vez más y sabiendo en las condiciones en que la dejó se dirigió al arbusto donde se encontraba el cuerpo de Neal… se agachó para cerciorarse de su estado… aún respiraba y lamentó una y otra vez que fuera precisamente él quién lo viera subiendo al balcón y cuando se dió cuenta supo que tenía que actuar rápido y antes de que pudiera articular una palabra Robert ya estaba encima de Neal golpeando su cabeza contra una piedra.

Serías un colega perfecto cuñado – pensaba mientras se subía el cuerpo laxo sobre sus hombros… era la coartada perfecta… alguien tenía que pensar que el ataque se vinculaba entre si, entró a la mansión y entre murmullos de asombro varios hombres le ayudaron a aligerar su carga… al verlo Archie corrió hacia él para saber lo que había sucedido.

¡por todos los cielos! ¿que está pasando? – aún con los estragos de haber bebido más de la cuenta sabía que algo grave estaba sucediendo.

Lo he encontrado afuera… alguien lo han golpeado y está inconciente – afuera la lluvia no daba tregua por calmarse, en ese momento el doctor Martin iba llegando y se dirigió inmediatamente al paciente que estaba tendido sobre el sillón.

Eliza…

Aún acurrucada en la pared con el único velo de su cabello que cubría su cuerpo deseaba que nada de lo que estaba pasando estuviera ocurriendo… lágrimas silenciosas se abrían camino por sus ya húmedas mejillas… después de que su madre, la Sra. Elroy y muchas otras personas presenciaran lo que sucedió, pidió a gritos que la dejaran sola, sentía repulsión por su cuerpo, imágenes y recuerdos recientes de ese ataque la estaban colocando en una posición casi desquiciante, se frotaba los brazos hasta enrojecerlos, se limpiaba una y otra vez sus labios sintiendo aún el sabor de Robert… y en una esquina estaba Alice observando con tristeza a la que en alguna vez se jactaba por humillarla, ella observaba como cambiaba las sábanas de su cama con pequeñas manchas de sangre, se tocó y la sintió sensible e hinchada y lloró aún más escondiendo su rostro en la pared.

Señorita… – la cubrió con una sábana de seda… vendrá el Dr. Martin a revisarla – le dijo tratando de solidarizarse con ella.

¡no! ¡no quiero ver a nadie! ¡no quiero que nadie entre! No… no dejes – un llanto convulso la hizo perder control sobre su cuerpo que temblaba con violencia – no… Alice – la joven se acercó aún más a ella cuando sintió que Eliza se aferraba a su cuerpo queriendo sentir un poco de protección… la joven sin pensarlo comenzó a acariciar su cabello tratando de esa manera darle un poco de consuelo, la tenía en sus brazos acurrucada, Eliza movía su cabeza tratando de quitarse de su mente todas las imágenes que por ella pasaba hasta que el cansancio la venció y quedó profundamente dormida, la puerta se abrió sin hacer el menor ruido y ante ellas ya se encontraban Sarah, la Sra. Elroy, el Dr. Martin y Archie quien la tomó en sus brazos para llevarla a la cama.

Gracias Archie… puedes retirarte – cuando se cerró la puerta Sarah permitió que el doctor auscultara a su hija, un tanto despeinada y con los ojos hinchados de tanto llorar observó cada movimiento.

Sra. Leegan… en efecto… su hija ha sido ultrajada y como médico le sugiero que levante una demanda en contra de quien le haya hecho esta bajeza a la joven – ella se separó de la cama y colocándose frente a la ventana negaba con la cabeza tapándose el rostro.

No… no puedo… sería una vergüenza que sepan que mi hija ya no es virgen… ¿Qué voy a explicar? ¡Dios mío! ¿Por qué? – estrujaba el pañuelo entre sus manos.

Sra. Leegan… cuando despierte hay que ayudarla para que tome un baño, que desayune y descanse… le dejo un par de pastillas para que las tome después del desayuno… eso la ayudara a relajarse.

Dr. Martin… ¿cree usted que haya quedado embarazada? – preguntó la Sra. Elroy.

¡no!... ¡y aunque así fuera hay que impedirlo!... mi hija – se tapaba la boca tratando de ahogar un grito – no… ¡no lo voy a permitir! – se calló cuando vió como Eliza se removía en la cama.

Sarah… salgamos y platiquemos sobre las posibilidades que tenemos para afrontar esta situación

Pasada las 10 de la mañana Alice la ayudó a llegar al baño, sentía que sus piernas no podían sostenerla más… tenerla a su lado le estaba ayudado a sentir un poco de alivio sin que la juzgaran, con cuidado la sentó en la bañera y viendo que Eliza no hacía nada por limpiarse ella lo empezó a hacer, le lavo el cabello y su cuerpo y cuando ya todo rastro de sangre desapareció la animó a que se pusiera de pie, la acercó a un asiento y la empezó a secar, salió del baño para llevarle un camisón y la encontró llorando… sin preguntarle se acercó y le puso la prenda y con delicadez desenredó su cabello.

Srita… levántese… necesita descansar – la guio hasta la cama y antes de acostarla le dio las dos pastillas y se quedó junto a ella hasta que el sueño la fue venciendo… pero cuando sintió que se levantaba de la silla abrió los ojos asustada.

¡no! No te vayas… no me dejes sola… él va a venir otra vez – sus ojos amielados se volvieron a aguar.

¿Quién señorita? ¿Quién va a venir? – Eliza se dio cuenta de su error y solo sacudió la cabeza tapándose con la colcha hasta la barbilla hasta que volvió a dormirse, se quedó junto a ella velando su sueño hasta que una pesadilla la hizo acercarse.

No… no… me hagas… por favor – lloraba con tristeza cuando Archie entró de nuevo para ir a verla.

¿Cómo se encuentra? – le pidió que hablara más bajito.

Tiene una pesadilla – ambos se quedaron a cada costado cuando sumergida en su mal sueño mencionó el nombre del hombre que la violó abrió los ojos asustada y confundida buscando a Alice.

¡Robert!

Candy…

Todo sucedió tan rápido que no hubo tiempo de siquiera pensar en la realidad que se presentaba frente a si… no podía creer que Albert… su Albert tuviera que romper con la promesa de amarla solo a ella, sus lágrimas saladas se fundían con las gotas de lluvia que la bañaban sin cesar… en su tristeza no era conciente que iba montada sobre un caballo y que éste azuzado por ella iba a todo galope, cada metro que avanzaba la alejaba más de la mansión dejaba todo atrás, dejaba su amor… su vida… su todo… ya nada sería igual ¿Por qué a mi? Era la pregunta que se hacía una y otra vez sin encontrar respuesta… imágenes de ella y Albert se agolpaban en su memoria, le insistían una y otra vez que ella y él eran uno y que nada ni nadie cambiaría eso… pero la realidad le daba una respuesta contundente ante lo que ella presenció… él y Eliza… su llanto aún a la velocidad en la que iba le carcomía la esperanza de que todo lo que presenció no era una pesadilla sino todo lo contrario una dura realidad… otro relámpago araño los cielos mostrando su poderío y en el fuerte estruendo se dejó caer sobre un árbol sin darle tiempo a Candy de detener la carrera en la iba el caballo y como presintiendo lo que se venía el animal relinchó con violencia haciendo que Candy se aferrara a el… posterior a eso y a paso moderado viró justo a unos metros después del árbol maltrecho cuando Candy fue consciente del peligro al que se exponía, su ánimo decayó de un segundo a otro, soltó las riendas del caballo y tapando su rostro con las manos se puso a llorar con más fuerza… quería sacar todo lo que sentía en ese momento, miró hacia adelante y se dispuso a regresar, los músculos de las piernas le escocían con el roce de la silla ¿en que estaba pensando cuando salió en esas condiciones? Se sentía tan egoísta y pensó en todos los que se encontraban en la mansión, en medio de la incesante lluvia un crujido se dejó escuchar y para cuando reaccionó el caballo tomó velocidad haciéndola caer de espaldas contra el suelo… y pudo ver como una gran rama se dejaba caer sobre ella se volteó y gateando trató de salir de ahí.

¡Aaaalbeeeert! – fue lo único que pudo decir antes de sentir que el peso de la rama la aplastaba y atrapaba contra el fango del suelo haciéndola perderse en una oscuridad sin salida

Terry…

Todo era un caos dentro de la mansión Andley… pero cuando llegó a la planta de arriba una sensación de desasosiego lo inundó en su ser… sabía que la había perdido esa noche cuando descubrió cuando Susana perdió la pierna y en algún momento pensó que la recuperaría… todo era tan lejano en aquel tiempo y en ese momento solo tenía la necesidad de saber que es lo que había pasado con Albert, una y mil imágenes le vinieron a su cabeza pensando que a su buen amigo le había pasado algo pero no se imaginó y conociéndolo como lo conocía no dudaría en apoyarlo a él… incluso metería las manos por él y por Candy… para ese momento varios de los invitados cuchicheaban en los corredores de la mansión no entendía que podría estar pasando hasta que encontró a Patty llorosa y con urgencia y cuidado le preguntó que es lo que estaba sucediendo, ella simplemente se dejó ir en medio de la angustia y preocupación, Terry le dio un rápido beso en la frente y bajó nuevamente supuso que se encontraba en la biblioteca y así era… pero no estaba solo, Elroy Andley y varios jefes de los clanes invitados estaban haciendo corro alrededor suyo cuando su mirada se fijó en las de Albert… una estampa inusual le daba la bienvenida, en ese momento no era el joven enamorado de su tarzán pecosa, era un hombre con la angustia tatuada en su rostro… se abrió paso sin permiso entre ellos y quedó frente a él.

Albert… ¿Qué ha pasado? Candy… – unas manos provistas de una fuerza descomunal se aferraron a su saco – ¿que te pasa? – zafándose de su agarre.

¿Dónde está Candy? – lágrimas de impotencia asomaron a sus ojos – Terry… ha sucedido algo terrible…

Albert… ve al grano y dime que pasa – la tía abuela se interpuso entre los dos.

Sr. Grandchester le pido de favor que se retire en este instante… estamos tratando de resolver un problema que solo le concierne a mi sobrino y a mi.

¡no! – gritó Albert – Terry alguien me ha llevado a la recámara de Eliza… ¡Dios!... – pasaba su mano por sus cabellos – la han violado y yo… alguien quiere que yo parezca como responsable.

¿parezcas? – la voz de Sarah Leegan se alzó sobre la de todos – ¡eres responsable!...

Discúlpeme que la contradiga Sra. Leegan pero hemos hecho pruebas físicas y no hay una sola que acuse al Sr. Andley – le refutó Mr. McLaren secundando a su afirmación Mr. McDonald – en dicha prueba estuvo su esposo el Sr. Leegan.

¡¿Cómo se atreven a dudar de mi hija?! – preguntó exaltada.

No lo dudamos Sra. Leegan… y aunque hay seguridad de que su hija fue deshonrada… no le quepa duda de que encontraremos al responsable – unos toques en la puerta hicieron que el grupo se sumiera en silencio.

Adelante – dijo tía Elroy con voz fría y grave, Alice abrió la puerta con cierto temor - ¿acaso no dejé claro que nadie nos molestara?

Disculpe Madame Elroy… pero – miraba a todos as personas que se encontraban ahí.

Pero que niña ¡habla! – le contestó exasperada.

Hay traído muy grave al joven Neal… el Dr. Martin lo – no terminó de hablar.

¡mi hijo! – salió corriendo de la habitación.

Madame… ha venido John… el caballerango… la señorita Candy… – Albert y Terry se acercaron a ella.

¿Qué pasó Alice? – había angustia en su rostro.

La Srita. Candy ha tomado un caballo y se ha ido bajo ésta tormenta.

¡maldición! – dijo Terry – debí traerla conmigo

¿Qué quieres decir? – preguntó Albert.

Justo cuando venía entrando a la mansión… ella se encontraba en la salida… solo me dijo que viniera a verte – paseaba de un lado a otro.

Disculpen señores… pero no pienso quedarme parado aquí… Candy… mi prometida… tengo que ir a buscarla – un fuerte escalofrío recorrió su columna imaginando que algo pudiera pasarle

No hubo tiempo de que nadie pudiera replicarle nada y afuera lo esperaban Archie, George y Mikael y la cara que tenían no era nada buena… Terry se adelantó para organizar la búsqueda junto con los trabajadores.

William… – realmente estaba avergonzado.

Después George – lo tomó de los hombros – ayúdame a encontrarla… se ha ido bajo ésta tormenta… George… por favor – su voz se quebró y nuevamente las lágrimas surcaron sus mejillas – la necesito conmigo… Dr. Bínett ¿podría acompañarnos?... no… no quiero pensar si algo pudiera ocurrirle.

Claro sr. Andley… en un momento regreso necesito mi maletín.

Albert por favor – le pedía de manera suplicante que se dirigiera a él.

Albert no pudo dimensionar el movimiento que había afuera de la mansión hasta que vió a los trabajadores con hachas, rechazó llevar protección para la lluvia y fue el primero en montar su caballo y adentrarse al bosque… iba en el camino pidiendo a Dios que no le pasara nada… la fuerza con que caía la lluvia les impedía ir más rápido… formaron tres equipos en el Albert se hizo acompañar por Terry, Mikael y 3 trabajadores provistos con hachas… esperaba por todos los cielos que no tuvieran que utilizarlas… y entre mas se adentraba la desesperación iba haciendo mella en su paciencia hasta que encontraron el caballo en el que iba montada Candy – no debe estar lejos pensó Albert – tras una hora después ante esa inmensidad y torrencial aguacero que nublaba su vista la vió y como un poseído bajó del caballo y corriendo llegó a ella… hincado sobre el charco de lodo que la cubría comenzó a mover las ramas tratando de alcanzarla.

¡Candy! ¡Candy! – alargaba su brazo con tal de alcanzarla – amor… ¡Sam! ¡dame el hacha! – comenzó a dar golpes certeros a la rama que la alejaba de ella – amor… ¡aguanta!

Sr. William… déjenos a nosotros hacerlo – entre más ramas liberaban más era la apremiante ansiedad de acercarse a ella… fueron los minutos más apremiantes que había experimentado en su vida, otras veces la había salvado de morir… pero hoy las posibilidades de recuperarla se reducían sabiendo lo lejos que la sentía… reptó hasta ella pero no era suficiente no lograba tomar su mano.

Todos los hombres que acompañaron a Albert y los que llegaron momentos después se hicieron uno para tratar de liberar a Candy, Terry no daba crédito a lo que sus ojos veían en ese momento y supo en ese preciso instante que el amor que Albert y Candy sentían estaba fuera de su órbita y pensó en ese momento que haría lo impensable para que estuvieran juntos… pero primero quería saberla viva… empujaba como todos los demás las ramas que iban liberando, Mikael como Albert trataban de llegar sin conseguirlo cuando en medio de todo ese caos vió que Candy apenas movía la cabeza.

¡Candy! Amor… aquí estoy…. Candy… mírame cielo – guiada por el sonido de su voz volteó con esfuerzo su cabeza hacia él – estira tu mano cielo – pero Candy solo lo observaba, Albert vió como la palidez de su piel se tornaba azulada… sus labios… sus dedos ¿Cuánto tiempo pasó? Ya era mucho tiempo y solo tenía su voz para alentarla a seguir despierta y cuando veía que sucumbía a la inconciencia la llamaba con más ahínco – amor… no te duermas… no cierres tus ojos – la lluvia comenzó a darles tregua y por fin el sol comenzó a calentar los ánimos… nada era más importante que ella y cuando por fin pudo tomar su mano le pidió a Mikael que la atendiera.

Necesito que esté mas liberada… su pulso es muy débil… Albert necesitamos sacarla de inmediato.

¡Archie! Necesito que regreses a la mansión y pidas que preparen agua caliente… Candy….

Albert – tomándolo por el hombro – ella estará bien – se dió la vuelta y de un salto montó al caballo y a todo galope iba de regreso a la mansión.

Cuando lograron liberar su cuerpo de todas las ramas… Albert y Mikael auscultaban sus extremidades.

Mikael… su rodilla…

Hay que mantenerla entablillarla – tomaron algunas ramas y con un cinturón la sujetaron para inmovilizarla Albert subió primero y pidió a Mikael que se la pasara – Albert… con cuidado.

El esfuerzo de haberla sacado no se comparaba con el regreso a casa… debía tener mucho cuidado de no lastimarla más y el regreso fue tan agonizante como la espera de tenerla entre sus brazos… pasaban mas del medio día cuando llegó a las puertas de la mansión y Archie se acercó para recibirla, duró muy poco con ella cuando Albert la reclamó y subió las escaleras como un poseso, ya los esperaban Elroy, Annie, Dorothy y Paty.

Dorothy… por favor – era una súplica.

Hijo… tienes que salir para que podamos atenderla… hay que quitarle la ropa y llevarla a la tina… el agua la espera – estaba emocionada por saberla de regreso… ¿en que momento esa chiquilla perforó su duro corazón? No lo vió venir… pero se prometió que nadie se la arrebataría esperar que la prepararan significó un tiempo agonizante.

Con inmensa ternura el la colocó dentro de la tina que al contacto del agua su cuerpo se relajó, ya no tenía el seño fruncido, el contacto al tibio líquido le estaba devolviendo un poco del color perdido… pero aún seguía inconciente.

Hijo ve a secarte y cambiar tus ropas… te voy a necesitar dispuesto.

Gracias tía – sin pensárselo dos veces se dirigió a su recámara tomó un baño rápido y ya con ropas secas se encaminó a la antesala de la recámara de Candy, esperando que todo saliera bien… ningún momento se podía comparar a lo que estaban viviendo ese día… la sensación de perderla no se alejaba de él y recordó lo que Candy momentos antes de esa desafortunada despedida le había dicho… le pidió… le suplicó… le rogó… y él solo se sentía emocionado y feliz… definitivamente la vida de ambos estaba destinada para estar juntos… y por nada del mundo se la dejaría arrebatar de sus brazos… alma y corazón.

Y me dijeron… tendrá una semana de vacaciones y hoy recibí mi regañiza por estar leyendo fanfic… jajajaja (esque estaba aburridísima la ponencia).

Y muy agradecida estoy con cada una de ustedes por acompañarme… la neta me siento cuando recibo cartas es que soy modelo clásico me resisto al cambio… pero bueno espero que sea de sus agrado.

Guira14

Servida Guira14… Bien dice el dicho "cría fama y échate a dormir" los Leegan en la serie se manifestaron como una familia mal encarada excepto del papá… espero tu opinión. GRACIAS por tu opinión

Pivoine3

Entendiste perfectamente y supongo que en un principio provoqué esa confusión… GRACIAS por tu mensaje espero te guste éste capítulo.

Guets 1

Las cosas caen por su propio peso y conociendo su familia a Albert no sería posible hacer lo contrario. GRACIAS por leerme nos leemos en el próximo capítulo

Enamorada-007

En la atrocidad del ser humano y en éste caso de Robert está enamorado de Eliza y aunque sabe que está cometiendo un acto tan vil como la violación desea que ella disfrute… psicología en la mente criminal. GRACIAS por tu opinión… tan importante como el de todas.

Elbroche

Si pobre Neal… tanto querer demostrar su arrepentimiento y valía que lo agarraron desprevenido… salió listo y previsor el tal Robert. GRACIAS por leer ahí la llevamos espero haya estado a tu gusto el capítulo.

Guets 2

Es lo bueno de presentar un escrito el cual se presta a muchas suposiciones y por obvias razones los Leegan entran en ese parámetro de conductas… algo así como el síndrome del emperador… claro no a todos les funciona… GRACIAS por tu opinión.

Maribel

Me llamó mucho la atención que en el anime o al menos esa es mi percepción que todo lo que pudiera pasarle a Candy hablando desde el día que la encontraron significó una incomodidad que no manifestaba y todo eso lo guardó en su corazón… y todos sabemos que es sano depurar emociones para evitar males futuros… GRACIAS por tu opinión… espero te haya gustado el capítulo.

GRACIAS… GRACIAS… GRACIAS a cada una de ustedes nos leemos si Dios lo permite en el próximo capítulo.

Enhorabuena y bendiciones.