Todos los créditos de los personajes de Candy Candy pertenecen a Mizuki e Igarachi…

CON TODA EL ALMA

Capítulo 18.

PERSEGUIDA POR EL PASADO.

Recordaba perfectamente ese día en que aquella muchachita rubia de dos coletas llegó a su mansión… recordaba con amargura como se dieron los hechos de como sus pequeños hijos se vieron vulnerados por esa chiquilla revoltosa ¿en que momento permitió que Raymond llevara a su casa a esa niña? No había ninguna necesidad… Eliza no la necesitaba… nadie la necesitaba… y aunque era consiente que Neal y Eliza eran traviesos… en fin eran niños divirtiéndose a costa de ella – pasaba una y otra vez su mano a su cabeza para arreglar su elegante moño – muchas de las cosas que sus hijos hacían ella ya lo sabía… incluso los alentaba para que lo hicieran una y otra vez, pero esa niña no cedía… era inquebrantable, recordaba como su risa cantarina la sacaba de quicio, como esa naturalidad de ir por la vida la incomodaba, la alegría con que enfrentaba las cosas ¿Cómo se puede ser así?.

Cuando niña se sabía bella, su madre siempre se lo hacía ver… pero llegó el día en que una fiebre tifoidea se la llevó para no verla jamás, era la única quien la comprendía, la única que veía en ella la posibilidad de ser lo que siempre deseó… ser feliz… cierto día y con la tristeza a cuestas su padre conoció a una mujer que marcaría su existencia introduciéndola en el mejor de los círculos sociales de Chicago… Elroy Andley, una mujer con la apariencia y carácter fuerte que desde un principio hizo de la pequeña Sarah una verdadera dama, con una exquisitez y elegancia en su comportamiento, tan pronto llegó la adolescencia muchos caballeros desfilaron ante su padre por pedir su mano pero ninguno podía estar al gusto de ellos… Sarah se sentía frustrada… nada de lo que hacía estaba al gusto de su madrastra, todo tenía que ser perfecto y ella no lo soportaba más… si tan solo viviera su madre… fue la primera vez que en su corazón albergó la posibilidad de no tenerla en su vida, de no verla, escucharla ni tenerla cerca nunca más y en una de las tantas noches durante una cena en complicidad con la cocinera que tampoco la soportaba mezcló un poderoso veneno la cual haría que desapareciera de su vida y en la de su padre, pero jamás se imaginó que las cosas no saldrían como ella esperaba, y una vez más se enfrentó a la pérdida del que fuera su protector… ante sus ojos vió como su padre en un golpe seco cayó frente a todos los invitados y ya nada pudo hacer, él murió al momento en que tocó el suelo… el corazón dejó de latir… dijo el doctor… y desde entonces con la dura carga de conciencia supo que por equivocación ella había provocado su muerte… pasaron meses para que ella se recuperara del duro golpe y sin que nadie lo intuyera dejó que todos creyeran lo que doctor diagnosticó… nadie sospechaba lo que había ocurrido, todo quedó entre ella y la cocinera, pasó el tiempo y acabada su instrucción en el colegio San pablo regresó una vez más al que fue su hogar, con la única posibilidad de casarse con el hombre que la alejaría de una vez por todas de ese lugar que tantos recuerdos le dejó… y hoy 22 años después recordaba como la nueva posibilidad de deshacerse de ella resurgía una vez más, todo comenzó cuando aquellos tres chicos le enviaron una invitación al baile que ofrecía la matriarca de los Andley… su madrastra… vió como la posibilidad de enlazar el destino de su hija a Anthony Brown se alejaba gracias a esa pequeña huérfana y decidió actuar, pero ésta vez ella se encargaría personalmente de que poco a poco esa luz que irradiaba Candy se apagara sin que nadie lo notara… esta vez no fallaría… sería más cuidadosa y sin que nadie supiera de ello… por los mismos labios de la hermana María se enteró que Candy tenía una ínfima afección cardiaca una condición que solo dos veces en sus doce años la había hecho tambalear…aunque recuerda la razón por la que apareció la monja, muy conveniente le fue saberlo, y ese día llegó… jamás permitiría que esa niña interfiriera en sus planes… no ahora que estaban de regreso… y sin que se lo propusiera Candy se alejaba de ellos y se acercaba a las personas de servicio… todo absolutamente todo se estaba acomodando en su camino y sin intentarlo Dorothy formaba parte de su plan, nadie podría sospechar, nadie tendría ni la más mínima idea que el mal que aquejaba a esa niña estaba siendo inducido en gran parte al veneno que ponía en sus bebidas, y como algo muy esperado llegó el día en que notaba como Candy perdía su energía, seguía siendo revoltosa y cuando sentía que ya no la vería más… siempre regresaba.

Desde ese fatídico día en que su padre murió frente a sus ojos… siempre encontró alguien leal que estuviera a sus órdenes, alguien que hiciera lo que ella no era capaz… siempre lo pensó, pero no encontró el valor de hacerlo y hoy al rememorar todo ese pasado tan lejano y cercano a la vez, no podía permitir que su niña se viera involucrada, por eso cuando Candy se fue por fin de su mansión jamás se imaginó que las cosas no saldrían como esperaba… se sintió humillada cuando supo que Candy había sido adoptada por ordenes del tío abuelo William como hija de los Andley y a petición de la anciana le pidió le proporcionara personal para que atendiera a esa mocosa… pero grande fue su oportunidad y envió a Dorothy y a Katherine, y a sabiendas que la rubia mantenía una amistad con la joven sirvienta, se aprovechó de la necesidad y con la promesa de buena paga hizo que la otra joven aceptara envenenar poco a poco a Candy… fueron contadas las ocasiones cuando Katherine ponía apenas una gota a su bebida y se cercioraba que lo tomara… no podía arriesgarse a ponerle un poco más y aún así vió con angustia como Candy de repente se desvanecía en sus brazos una vez que venía bajando la escalera y de como aquellos tres jóvenes la procuraban con un cuidado y amor inmenso y se propuso espaciar el tiempo para darle el veneno, todo tenía que ser de lo más normal, Katherine sabía que la señora Leegan envió a sus familiares una buena cantidad de dinero y eso la tranquilizaba mucho ¡pero a que precio! A costa de la vida de una inocente que tuvo la gran suerte de ser acogida por una familia inmensamente rica, que tendría los lujos que jamás ni siquiera en sus sueños podría alcanzar… luego llegó la muerte de Anthony y saber que Candy se sumió en un sueño sin regreso con las consecuencias que le atrajo las bebidas su dulce corazón cedía por momentos para ya no regresar y como en otras ocasiones regresó con el dolor a cuestas de haber perdido al amor de su adolescencia… posterior a eso la joven sirvienta ya no tuvo la lastimosa responsabilidad de seguir suministrándole las bebidas pues Candy partió a Inglaterra.

Sarah Leegan sabía que debía de tener mucho cuidado y muy a su pesar aceptó ya no seguir aunque tuviera la oportunidad, "el tiempo se encargaría" pensó alguna vez… pero y en esas condiciones no hay un solo día en el que se arrepienta de habérselo confiado a su propia hija, sabía muy bien el odio que tenía hacia Candy y en sus cinco sentidos intuía que algo provocaría pero no se imagino que fuera bajo sus propias manos… hoy encerrada entre esas cuatro paredes caminaba de un lado a otro apretando sus manos.

Sra. Leegan –

¿Cuándo van a sacarme de éste lugar? ¿Dónde está mi esposo?... no pueden hacernos esto – el comandante de la policía se acercó a ella.

Sra… es usted quien no está en posición de pedir o exigir… por petición de la Sra. Andley será llevada a un convento que está a las afueras… por favor… sea lo más discreta posible.

Mi hija… mi hija ¿Cómo está?

No sabría decirle señora… acompáñeme por favor – aún en toda su elegancia había una parte de ella que se sentía derrotada… expuesta, nunca pensó que sus acciones le traerían tales consecuencias… no podía permitirlo… no ahora que sabía que su hija la necesitaba… si tan solo pudiera persuadir a la Sra. Elroy – un joven entró en ese momento y le entregó al comandante un recado.

Sr. el juez Wilson le envía esto… pide que proceda de inmediato

Gracias James – el joven se retiró y leyó el papel.

Sra… acompáñeme.

Por favor… necesito ver a mi hija… ella… ella…

Tenemos conocimiento de eso señora y es precisamente la razón por la cual la llevaré de regreso. – los ojos castaños se le iluminaron asomándose algunas lagrimas que contuvo para que no salieran, llegar a la mansión representó para ella sentimientos encontrados por una parte se sentía extraña… una intrusa… ya nada sería igual… pero estar fuera de esas cuatro paredes sin saber de Eliza le devolvía un poco de sensatez… nadie de la familia la recibió como antaño… una de las sirvientas la guió hasta donde se encontraba su hija… al darse cuenta montó en cólera.

¿Por qué mi hija se encuentra aquí?... ¡quiero hablar con la Sra. Elroy! –dijo indignada

Absolutamente nada tienes que hablar conmigo Sarah… y los motivos por los que ordené que trajeran a tu hija a éste lugar son incuestionables… de hoy en adelante te harás cargo de sus cuidados… no saldrán y ninguno de los sirvientes cruzará palabra con ustedes más que las necesarias – se dio la vuelta - ¿Alice?

Ordene usted madame…

Si quedó comida del almuerzo tráeselos… ningún tipo de atenciones quiero saber que se les dá más que el necesario… ¿entendido?

Si madame.

Regresa a tus deberes – ninguna súplica valió para Sarah Leegan todo le fue inútil desde el momento que volvió a la mansión… y saber que habían guardias vigilando las afueras de la propiedad las hacían sentir como prisioneras.

Presente.

La joven avanzó llegando hasta donde se encontraba la señora Elroy.

Discúlpeme madame… la Srita. Eliza – se tapó el rostro con el mandil.

¡por Dios! ¿Qué pasa Alice? – George se acercó a la joven acercándole una silla.

Tranquilícese Sra. Elroy – se dirigió a la joven sirvienta – dinos que pasó.

La… la Srita. Eliza se… ha cortado los brazos… fui a su recámara… para ver si necesitaba algo y… la encontré en la bañera… Sra…

Busca al Dr. Bínett y que la atienda…

Ya lo hice señor… en éste momento la está atendiendo…

Bien hecho Alice… regresa si se le ofrece algo al Dr

Compermiso.

Madame…

George – su rostro pálido desprovisto de emoción – estoy acumulando todos los como y los porque está pasando todo esto… por favor haz llegar al juez Wilson una petición para que Sarah regrese y sea ella quien cuide de su hija… razón tiene William de negar las atenciones hacia ellas.

Madame… ¿desea que se les mande a otro lugar?

No – negando con la cabeza – estoy segura y sabiendo de lo que son capaces es preferible tenerlas cerca… asegúrate que haya quien las vigile… y por ningún motivo o razón quiero saber que tengan a alguien a quien recurrir… que lleven a Eliza a los cuartos de la servidumbre, en nada vale la pena que se les de el trato al que están acostumbradas… ¿sabes como sigue Neal?

Si madame… ha pedido hablar con usted…

Por el momento no George… suficiente hemos tenido con sus padres y hermana… por favor haz que lo atienda el Dr.… ya sea el Dr. Martin o el Dr. Bínett… me retiro…

Permítame llevarla a sus aposentos.

Gracias George… cualquier informe sobre Eliza házmelo saber después…en éstos momentos no quiero saber nada que tenga que ver con ellas… y con respecto de ese hombre… queda a tu cargo.

Como usted diga madame.

Y mientras en el pequeño cuarto al que fueron asignadas Sarah y Eliza.

¿Por qué lo hiciste Eliza? ¿no te basta con todo lo que haz hecho?

¿y tú me preguntas porque? – no podía creer que su madre le estuviera cuestionando después de pasar todos los desafortunados eventos que ha vivido después de la violación – eres increíble mamá… ¿crees que no me doy cuenta en el lío que estamos? – se sentó sobre la pequeña cama sin importarle el dolor que le producían las heridas de sus muñecas – ya no aguanto mamá ¿Qué va a pasar si quedo embarazada de ese hombre? – la desesperación de saberse herida, humillada y violentada estaba haciendo estragos en su cuerpo – ¿te haz puesto a pensar en lo que siento? Me siento avergonzada conmigo… con todos… y todo por esa estúpida – se levantó de la cama y comenzó a golpear las paredes.

Tranquilízate Eliza… hacerte más daño no hará que la Sra. Elroy te tenga consideraciones.

¡¿y usted cree que a mi me importa?! – le gritó a su madre.

¡que te calmes! – propinándole una cachetada que la hizo tambalear y hacerla caer sobre la cama, acurrucada en un rincón sollozaba… en nada se parecía a aquella jovencita altanera y orgullosa todo… todo se lo llevó Robert dejándola sumida hasta al cuello en un mar embravecido de vergüenza y dolor – Eliza… no es el momento… fue una insensatez la tuya actuar de esa manera ¿Qué te pasó por la cabeza?... ¡mírame cuando te esté hablando! – el rostro de Eliza se asomó a través de sus manos – haz cometido un grave error al atentar en contra de Candy.

Un error – se burlaba de si misma y de las palabras de su madre, con voz queda le relató acerca de lo que pretendía ella y Katherine – ella me dio la idea… diciéndome el por qué lo habías hecho tú… y en ese momento creí comprender que tenía que defender lo que era mío… simplemente seguí el rastro que tú habías dejado… pensé que al deshacerme de ella el tío abuelo William se fijaría en mi – se levantó y acercándose a la pequeña ventana miraba lo que podía haber afuera de esas cuatro paredes - ¿sabes que hice? – volteó mirando el rostro de su madre – mandé – comenzó a reírse como una desquiciada señalándose así misma – mandé a hacerme un hermoso vestido – se dejó caer sobre sus rodillas sin parar de reír – si mamá… cuando vi que Katherine no aumentaba la dosis a más de una sola gota decidí hacerlo en dos ocasiones… ojalá me hubiera atrevido a echarle 3 gotas y no hubiera habido necesidad de llegar hasta aquí… ¿sabes lo que hizo el estúpido de Neal? Por primera vez me dio la espalda… y todo esto – mirándose las manos - ¡te lo debo a ti!

¿a mi? Si tan solo te hubieras acercado a mi… no hubieras tenido que hacerlo… lo que hice… lo hice pensando en sus bienestar… en sus posición… jamás me dejé…

¡cállate mamá! De nada me sirven ahora tus explicaciones… lo único que quisiera es morirme… quisiera poder olvidar – Sarah se arrodilló frente a ella y tomándola de los hombros la sacudió bruscamente.

¡nunca lo olvidarás! ¿entiendes? No mientras sepas que fue una estupidez lo que hiciste… tenemos que hacer que no nos separen… el que hallas atentado contra tu vida me regresó a ti… así que ese será nuestro recurso…

No mamá… antes… antes tenía un motivo… ahora todo es diferente – lágrimas amargas y de dolor surcaban sus mejillas – quiero irme mamá… llévame a casa…

Si hija… regresaremos – la ayudó a levantarse y la recostó sobre la pequeña cama y esperó hasta que se durmiera – "ahora será a mi modo" pensó.

Elbroche.

Así es la cobardía… cuando no se quiere enfrentar las consecuencias que acarrean los actos.

Guets.

Me da gusto que te haya gustado el capítulo.

Kecs.

GRACIAS igual para ti… no sé si haya habido en una de las tantas y magnificas historias en el se tomara como alternativa ir al río para hacer reaccionar a Candy… a excepción Cuando Terry hace subir a Candy al caballo para que enfrente sus miedo.

Balderas.

He aquí la respuesta… si hay alguna duda, opinión, inconformidad o lo que se parezca… háganmelo saber.

Maribel.

Pues eso esperamos… ya que se queden en la cabaña jajajaja.

Guets.

Servida… no me molesta en lo más mínimo así me gusta directa y sin tapujos… al contrario hay mucho trabajo GRACIAS a Dios y cuando se trabaja con niños de preescolar el tiempo es muy limitado… aunque usted no lo crea.

Rosario Escobar.

Espero que sea de tu agrado el capítulo.

GRACIAS… GRACIAS… GRACIAS por leer mi historia.

Nos leemos en el próximo capítulo.

Enhorabuena y bendiciones.