Todos los créditos de los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarachi.
CON TODA EL ALMA
Capítulo 21.
VOLVIENDO A SU CAUSE.
Caminaron tomados de la mano hasta la cabaña regalándose por ratos besos y miradas
¿y mi sorpresa?
Tendrás que esperar por ella amor – Candy lo miró con un poco de decepción ladeando los labios – ten un poco de paciencia
Sabes que carezco de ella – la carcajada de Albert la hizo detenerse por un momento – no es justo Albert.
Estoy seguro que sabrás esperar dos días más para saberlo.
¿dos días? Nunca he tenido que aguantar tanto… si acaso una hora
Lo siento pequeña… no hay de otra.
Para cuando llegaron George y Dorothy esperaban por ellos y al verlos Candy salió corriendo a su encuentro, Albert solo negaba con la cabeza sonriendo a la vez por saber que poco a poco iba recuperando al amor de su vida.
¡Dorothy! Que gusto que hayas venido – abrazándola con fuerza
Oh Candy te ves tan bien ¿Cómo te sientes? – aún había preocupación por la rubia.
Excelente…solo que aquí entre tú y yo… Albert no me deja en paz con las medicinas.
No seas caprichosa… sabes que lo hace por tu bien – Candy le regaló una sonrisa como respuesta, caminaron hacia donde se encontraba George y al tenerlo cerca y de igual manera Candy lo abrazó aferrándose a su cintura, él acarició su cabello besando su cabeza.
Srita Candy… me alegra verla con bien.
Gracias George… ¿Cómo han estado ustedes?
Ahora que la veo… mucho mejor – haciendo que Candy se sonrojara, Albert llegó hasta donde se encontraban saludando a George y a Dorothy.
Fueron muchos días – haciendo un puchero.
¿me permites un momento con William?
Claro… solo no tarden Albert me prometió cocinar – todos rieron por lo que ella dijo.
No te preocupes por eso… la señora Margaret ha enviado comida, me ha pedido que te de sus saludos ¿Por qué no entramos y preparamos té?
Adelante… Estás en tu casa… Dorothy ¿y como van las cosas con George?
¿Qué puedo decirte? Él es perfecto, me trata muy bien… quiere ir a hablar con mis padres.
Eso es maravilloso.
Lo sé Candy… a pesar de que yo lo amaba en silencio… nunca me imagine que George albergara sentimientos hacia mi… ¡soy tan feliz Candy! Que no puedo evitar sentir miedo.
No tienes porque Dorothy… él es un caballero.
Lo sé… me siento tan bien entre sus brazos que no me lo vas a creer pero siento todo su amor.
Te entiendo perfectamente… con Albert me pasa lo mismo… nunca en mi vida he sentido tanta seguridad como cuando estoy con él.
Pero cuéntame… ¿Cómo han sido estos días de tu recuperación?
Todo muy bien Albert siempre está al pendiente de lo que necesito… pero me aterra cuando llega la noche y estoy dormida – Dorothy la miro algo alarmada – no Dorothy… no es lo que piensas…hoy me ha platicado acerca del accidente que tuve y de lo que pasó con Eliza… no puedes imaginarte lo que he tenido que controlar las ansias de no poder recordar lo que pasó… él dice que lloro por las noches… que tengo pesadillas y lo peor es que no recuerdo nada de ellas… lo amo Dorothy pero siento que algo me impide estar con él… y al mismo tiempo ya no quiero estar sin él.
Candy… no te atormentes con eso – tomándole una mano – él Dr. Martín ha dicho que en cualquier momento tus recuerdos regresarán… y cuando eso pase no lo dudes Candy… sé feliz… muy feliz.
Gracias Dorothy… siempre tienes las palabras correctas para evitar que yo cometa una locura, y por cierto ¿Qué pasa con los chicos que no me han venido a visitar?
No te lo había comentado porque estabas indispuesta… pero los padres de Annie se la llevaron el día que pasó lo de Eliza, la abuela Martha también se retiró con Patty… pero no se fueron a Chicago si es lo que piensas, han estado visitando a la tía abuela… pero estoy segura que un día de estos vendrán a verte… en cuanto Eliza ya te imaginarás las medidas que tomará la tía abuela con ella y su madre – el rostro de Candy se ensombreció de tristeza – no sientas pena por ellas Candy… lo que hicieron contigo no tiene nombre, de no ser por el joven Neal talvez hubieran logrado su cometido ¿Por qué lo hicieron? Tú más que nadie sabe que ellas en ningún momento han sentido aprecio por ti y hasta pienso que no tienen ningún tipo de remordimiento, desafortunadamente para Eliza confió sus planes en la persona equivocada y he ahí las consecuencias… y aunque tú y yo sabemos lo terrible que fue para Eliza lo que le pasó, no dejo de pensar que hubiera pasado si en estos momentos ya no estuvieras con nosotros ¿te imaginas como estaría el Sr William? Él nunca se separó de tu lado Candy… cuidó de ti noche y día esperando que despertaras, no permitas que la sombra de la envidia y el egoísmo de Eliza te quiten lo que por tanto tiempo ha sido destinado para ti… y si aún sobre eso tienes dudas sé paciente, el tiempo te dará las respuestas.
Gracias Dorothy, Y con lo impulsiva que soy.
Bueno lo atolondrada no sé si algún día se te llegue a quitar Candy – ambas rieron a carcajadas – pero algo a tu favor debías de tener, eres lo suficientemente inteligente para afrontar lo que pasó y lo que pueda pasar y además el Sr William te ama.
Fuera de la cabaña
Y bien… ¿Cómo va todo William?
Muy bien… Candy se está recuperando… está mejor de lo que pensé.
¿Qué es lo que te preocupa entonces? No traías buena cara cuando venías con ella.
¿Cómo está todo en la mansión?
William…
Por favor George…
Bien… tomando en cuenta todo lo que ha pasado… bien… aunque
¿Qué pasa George?
No hemos podido localizar a Robert… Mortimer o como se haga llamar… es como si la tierra se lo hubiera tragado… he puesto a trabajar más hombres para localizarlo y nada.
Sabíamos que algo así ocurriría… sabiendo los antecedentes que tiene.
Con respecto a los Leegan… se ha levantado un acta por el delito de robo, abuso de confianza… William quiero saber como se procederá con la Sra. Sara y su hija.
La cárcel por supuesto… intentaron matar a Candy y mandarlas a un convento no les hará pagar su delito.
Comprendo…
¿o crees que estoy siendo demasiado severo?
No William y aunque es el caso… los motivos que las llevaron a atentar contra la vida de Candy lo justifica… la Sra. Elroy piensa que mantenerlas separadas es lo más apropiado, ella propone que a la Srita. Eliza se le envíe a México sin ningún tipo de consideraciones.
No me interesa el escándalo que esto pueda generar George, las quiero fuera de mi vida y la de Candy…
Bien… se hará como tu ordenes.
Aunque pensándolo bien… para Eliza sería una experiencia nada agradable irse a México como parte del personal de servidumbre… haz todos los arreglos para que se vaya, eso si vigilancia las 24 horas del día, por el momento que te mantengan informado después me haré yo cargo.
Traje los papeles para que termines de firmarlos, los puse a un plazo de 5 años… todas la cuentas están protegidas así como el de los inversionistas.
Gracias George… aunque a decir verdad prefiero que Archie tome el control total del consorcio.
Sabes que si tu padre viviera no lo permitiría y haciendo honor a él no lo haré – mirándolo con determinación.
¿crees que Archie no esté capacitado?
Está más que capacitado William… Pero esa responsabilidad no le pertenece – Albert le sonrió posando su mano en el hombro de George.
Como si pudiera olvidarlo.
Acompáñame al auto ahí tengo los papeles, no quisiera agobiar a la señorita Candy con todo lo que tienes que firmar.
Cuando terminaron entraron a la cabaña encontrando la mesa dispuesta para servirse… fue una tarde amena para los cuatro... George a cada momento volteaba a ver Candy, no era nada de lo que hace apenas un par de semanas los mantuvo con preocupación… el paso del tiempo era inevitable y entre pláticas y un pequeño paseo a los alrededores de la cabaña llegó la hora de despedirse y Candy aunque se sentía feliz no podía evitar sentirse triste por las despedidas.
Necesitas descansar pequeña – estaban tomados de la mano y Candy se detuvo mirándolo a los ojos desde su altura.
No estoy cansada y además es muy temprano, para cuando despierte ya habrá anochecido y no podré dormir – frunciendo el seño.
Lo sé amor… ¿Qué te parece media hora?
¿vendrás conmigo?
Si amor… siempre estaré para ti mi vida – abrazándola por la cintura con una mano y con la otra tomó su rostro para besar sus labios – vamos – Candy se resistía a caminar dibujando una sonrisa en su hermoso rostro – con que te resistes ¿eh? – la levantó en brazos y ambos entraron a la cabaña hasta llegar a la recámara – voy a cerrar la puerta, regreso en un momento amor – ella solo asintió con las mejillas sonrojadas, a los pocos minutos ya estaban juntos de nuevo.
Ven amor… solo será un momento – ella llegó hasta él acurrucándose en su costado – los latidos de su corazón la ayudaron a tranquilizarse y la arropó con sus brazos, ambos se abandonaron al sueño sin sentir que el tiempo se les fue rápido, se separó de ella y bajó a prepararle la medicina y regresó a ella – amor… Candy despierta – besó sus mejillas – es hora de tu medicina.
Mañana Albert… tengo mucho sueño – enterrando su cabeza en la almohada – Albert sonrió con ternura en ese arrebato casi infantil.
No Candy ya se pasó la hora – se sentó y bebió de un solo trago la bebida, momentos después se fue a lavar los dientes y regresó con un camisón puesto, Albert estaba recostado sobre su lado leyendo un libro cuando sintió que ella se apretaba a su costado.
¿Qué lees? – acurrucándose a su cuerpo y el enseñándole la portada, lo abrazó por la cintura poniendo su cabeza en su pecho, el corazón de Albert palpitaba tan rápido haciendo que Candy levantara la cabeza para mirarlo a los ojos.
Ven acá pequeña – dejando el libro en el buró – Candy… estaba pensando en que ya deberíamos de regresar a la mansión.
No… ¿Por qué? Yo me siento bien aquí – el sonrió sintiéndose dichoso de que Candy amara ese lugar – ¿te dijo algo George?
No pero ya es necesario – él sentía que su cuerpo respondía a la cercanía del cuerpo de la rubia sin poder contener el deseo de hacerla suya, Candy lo ponía en aprietos y más cuando su pierna se posó sobre la de él.
Me gusta estar contigo ¿a ti no?
Por supuesto que si amor… es solo que pensé que extrañarías a los demás.
¿a quien? Ya todos se fueron de la mansión… bueno la tía abuela es a la única que le a de urgir que estemos allá – "y no solo a ella" pensó Albert, ella se aferró más a él haciendo que Albert apretara más el abrazo levantando su rostro para besarla, Candy respondía con ímpetu a cada uno de sus besos, sin darse cuenta ella se encontraba sobre él haciendo un camino de besos entre su mandíbula y su oreja… sus manos tomaban sus cabellos.
Candy – se sentía tan ajeno a sí mismo que sus manos correspondieron a sus caricias posando las manos en las caderas de ella, su mente luchaba por tener un poco claridad para poder salir y acallar la pasión que ella despertaba en él.
Te amo – él la abrazó por la cintura para colocarla en la cama y posarse sobre su pequeño cuerpo, tomándola nuevamente de los labios le daba besos profundos haciendo que sus lenguas se encontraran en una danza húmeda y placentera, se hincó frente a ella atrayéndola a él, ella lo tomó por la camisa y comenzó a desabrocharla besando su pecho, él besaba su cuello recorriendo su clavícula desató el nudo del camisón haciendo que una parte de su hombro quedara expuesto a sus labios, la sentó en sus piernas poniéndola a horcajadas, sus labios se encontraban una y otra vez sin darse tregua, a esas alturas ambos disfrutaban de ese contacto volviéndola a tomar y ponerla sobre su espalda en la cama, sus labios se abrían camino hacia sus senos besando y succionando con suavidad sus pezones erectos, los gemidos que Candy le regalaba hacían que Albert pusiera muchos más empeño en ambos senos – Albert… – separándose de ella quitó con suavidad el camisón dejándola solo con los interiores.
Dios mío Candy eres hermosa – elevándose en su altura para admirar su cuerpo semidesnudo, la vergüenza quedó en el olvidó cuando ella lo abrazó por el cuello para así volverlo a besar una y mil veces más, sus caricias torpes le demostraban lo dispuesta que estaba a aprender de él, de calmar y apagar esa necesidad de sentirse plena y satisfecha, Albert la tomó por las muñecas alzando sus brazos sobre la cabeza y volviendo a retomar las caricias sobre sus senos diseñó con besos un camino hacia el sur de su anatomía, poco a poco fue bajando la última prenda que le impedía llegar a ella, cuando sus ojos perfilaron cada curva de su pequeño cuerpo comenzó a besar sus pies… sus piernas… sus muslos hasta llegar a ese tesoro escondido entre los pliegues de su vagina… encontrándose con su codiciada perla rosada… sus labios y su lengua besaron y saborearon con ternura y avidez su clítoris masajeando al mismo tiempo sus senos con las manos, el temblor que sentía en sus piernas la sumergían en un estado de seminconsciencia deseando cada vez más, el calor que sentía en su vientre se comparaba a la primera vez que Albert le hizo el amor de esa manera, su cuerpo se tensaba por ratos al sentir como los espasmos de placer llegaban a ella, el bebía de su esencia abrazándola por la cintura tomando control de su pelvis hasta hacerla gemir y gritar del placer, sus piernas intentaban aprisionar su cabeza sintiendo que muy dentro de ella se derretía y fue esa la segunda ocasión que la hizo llegar al orgasmo, sentirla temblar era algo infinitamente placentero saber que ella lo había disfrutado, llegó hasta ella para besar una vez más sobre sus ya labios hinchados y Candy se entregaba simple y llanamente a él abrazándose a su cuerpo saboreando de los labios de Albert su esencia, él quería más de ella pero ante todo quería honrarla hasta saberla su esposa… la amaba y la amaría aún si decidiera hacerla suya en ese momento y por todo ese amor esperaría el momento en que un sacerdote consagrara su unión a ella… la abrazó tan fuerte temiendo perderla – Te amo Candy – la respiración de ambos se fue haciendo más lenta hasta que la quietud de sus cuerpos satisfechos los acompañaron y solo así encontraron tranquilidad en cada uno de sus sentidos… los besos que se regalaron después fueron de ternura, él sabía que tenerla desnuda entre sus brazos bastaba para desatar toda la pasión que hasta ese momento estaba conteniendo, la besó una vez más cubriendo el pequeño cuerpo con la sábana y sentándose a la orilla de la cama observando su rostro – regreso en un momento amor - se levantó dejando a Candy con una sonrisa en los labios, para cuando volvió se dio cuenta que estaba profundamente dormida "es mejor así pequeña" se puso el pijama y acostándose junto a ella la arropó con el edredón y besó su naríz, para después estar nuevamente abrazado a su pequeño cuerpo hasta que la luz del sol los encontró como en otras tantas veces.
Candy cariño deseo llevarte antes de que haga más tarde.
Ya… ya casi estoy lista… ¿A dónde vamos?
Tómate la medicina… hoy es el ultimo día.
¿de verdad? Gracias a Dios – tomándoselo de un solo sorbo - ¿voy bien así?
Siempre amor… solo que falta algo – se acercó a él rozando sus labios con un beso.
¿Qué? Ya me puse todo lo que tenía que ponerme ¿nos vamos? – le dijo con una gran sonrisa.
Cierra los ojos – se puso atrás de ella abrochando la cadena del collar con la piedra de los Andley – ya puedes abrirlos.
Albert… pensé que la había perdido – abrasándolo del cuello – gracias.
Uno de los trabajadores lo encontró en el bosque y George lo trajo ayer.
Te prometo que seré más cuidadosa – besándolo en los labios – te amo ¿nos vamos?
Claro – sacándolo de su pequeño aturdimiento, la tomó de la mano y salieron de la cabaña, ella se adelantó caminando por el sendero – amor… nos vamos a ir en el auto – Candy se detuvo haciendo un puchero – no pongas esa carita… es solo que quiero aprovechar el tiempo para estar contigo.
Si es así… no me opongo – soltando una carcajada ambos – vaya… parece que tendremos un festín – señalando lo que había en el asiento de atrás.
Vamos… súbete… nos espera un gran día soleado – durante todo el camino iban platicando sobre las cosas que les gustaban y querían conocer - ¿te gustaría dar un paseo conmigo por toda Escocia? – los ojitos verdes de Candy se iluminaron acercándose más a él para besar su mejilla.
Contigo voy al fin del mundo.
Hemos llegado – se bajó del auto para ayudar a Candy – amor ¿Por qué no te adelantas a buscar una sombra mientras yo llevo las cosas?
Déjame ayudarte – tomando la canasta.
Lleva esto… pesa menos – Candy lo miró sorprendida –Haz lo que te digo amor… ahorita te alcanzo – besando sus labios, desde donde estaba mientras hacía maromas para llevar las cosas escuchó los gritos de Annie, Patty y Dorothy y vió como Candy regresaba a él lanzándose a sus brazos haciendo que Albert soltara lo que llevaba en las manos.
¿Por qué no me dijiste? – regalándole besos por el rostro.
Quería saber y escuchar lo feliz que eres… si tú eres feliz yo lo soy más – apretando el abrazo por la cintura.
Te amo – Albert no pudo contestarle por que una voz grave los interrumpió.
Vaya… vaya… vaya - Candy volteó su rostro buscando la voz.
¡Terry! – soltándose de los brazos de Albert abrazando a Terry.
Dios mío Candy… nos has dado un susto de muerte – tan cerca de ellos Albert observaba la actitud de ambos – me hace muy bien saber que te encuentras bien… Albert – dirigiéndose a él para abrazarlo – la recuperaste amigo – si en algún instante sintió celos al ver a Candy en brazos de Terry en ese momento todo se desvaneció devolviéndole el gesto.
Gracias por venir Terry.
No me lo hubiera perdido por nada.
No esperaba menos de ti… anda hombre… ayúdame a llevar todo esto – Archie, George, Terry y Albert acomodaron las mesas y las chicas prepararon los platillos.
No sean tan formales chicas que no estamos en la mansión – les decía Albert mientras se hacían bromas entre ellos - ¿quieren que les ayude?
No amor – empujándolo del área donde ellas estaban – tú ve con George y los demás y nosotras nos ocupamos de esto – momentos después todos estaban instalados en sus asientos degustando con verdadero apetito lo que estaban consumiendo.
Debo decir que Margareth es un sol… definitivamente a una cocinera como ella no la podrá igualar nadie jamás.
¿perdón? – preguntó Albert.
Dije cocinera amor… tú siempre serás el mejor – mientras le guiñaba el ojo, todos rieron y disfrutaron de esos momentos que en algún tiempo en el pasado hubiera sido casi imposible… Albert se levantó de su silla y tomando su copa logró que todos le pusieran atención.
Amigos… familia… quiero aprovechar este maravilloso momento para brindar por la fortuna y bendición de estar disfrutando de la compañía de ustedes y al mismo tiempo reiterar ante ustedes el amor que siento por ti Candy… brindo por ti cariño… salud – todos alzaron sus copas e hicieron en conjunto el brindis, el sonrosado rostro de Candy irradiaba felicidad – Candy… aquí delante de nuestros amigos y familia quiero pedirte una vez más que te cases conmigo… Qué dices… ¿me harías ese honor?
Por ésta y mil veces más te diré que si mi amor – todos aplaudieron de emoción al verlos juntos compartiendo la felicidad por medio de un tierno beso – mientras Albert volvía a colocar el anillo de compromiso que alguna vez perteneció a su madre y Candy observaba su mano, la abrazó para decirle algo al oído.
Si quieres lo cambiamos.
¡no! Éste es perfecto – todos se levantaron para abrazar a los rubios.
¿que les parece si damos un paseo en bote? – propuso Archie, Annie y Patty eran las más entusiasmadas, Dorothy estaba junto a George – hay uno por cada pareja… me aseguré de que sea un excelente día para que la pasemos juntos.
Prefiero ir a caminar un rato… ya saben acabamos de comer – dijo Candy
¿quieres que te acompañe?
No necesitas siquiera sugerirlo Albert… Me encantaría…
En ese caso… iré por una manta… pues conociéndote como eres estoy seguro que querrás tomar una pequeña siesta – cada una de las parejas tomó su camino Patty y Terry decidieron quedarse cerca de la cascada.
¿Qué te parece el lugar? – le preguntó Patty.
Muy tranquilo – volteándola a ver – el lugar perfecto para que Candy se recupere, es increíble ¿no crees?
Si… por un momento creí que la perderíamos… es un milagro encontrarla ya con bien… es como si no hubiera pasado nada… a excepción de que no recuerda lo que pasó el día que tuvo el accidente.
¿Cómo? – Terry se acercó para tomarla por los hombros ¿Qué quieres decir con que no recuerda?
Terry… no seas bruto… me estás lastimando – el rictus de su rostro cambió al momento que Patty lo detuvo.
Discúlpame Patty… no era mi intención… es solo… desearía que me pusieras al tanto de lo que está pasando… ella… ella ¿lo sabe?
No creo tener el interés de tener ésta conversación contigo… compermiso – el se le adelantó para taparle el paso y ésta vez casi acariciando sus hombros – ¡suéltame por favor!
Bien… en ese caso iré a preguntarle a ellos.
¡no te atreverás a hacer eso! ¡que absurdo eres!
No querida Patty… soy práctico y si no encuentro las respuestas contigo las encontraré precisamente con ellos – regalándole una sonrisa de lado.
Ahora entiendo porque eres tan insoportable – Terry sintió que algo se removía en su interior, esas palabras hicieron un efecto negativo en él haciéndolo sentir mal, se quedó parado mientras ella regresaba a la sombra de un árbol sentándose en una mecedora, cuando regresó donde ella estaba la encontró leyendo un libro, no le pareció raro, pues desde los tiempos del colegio ellas se caracterizó por ser una mujer muy inteligente… desde hace poco sus ojos la empezaron a ver de manera diferente y lo que él creía ganado simplemente lo perdió con su actitud.
Lo siento
No veo porque… dudo que tus disculpas sean sinceras cuando toda tu vida has sido irracional… por mi puedes ahorrarte el intento de lo que hayas querido hacer – para Terry que estaba acostumbrado a que las mujeres le rindieran casi un culto de admiración le supo muy mal las palabras de Patty, pero lo que más le pesaba es que lo ignorara… que no lo mirara mientras le decía todo eso… tomó una de las sillas y se sentó a su lado, Patty le dio una muestra de lo inexistente que podía ser él en su vida no cruzaron palabras y Terry ya no lo volvió a intentar, era la primera vez que se sentía intimidado y se pregunto que significaría eso, momentos después llegaron Annie y Archie.
Que bueno que los encontramos.
No nos hemos movido de aquí – les dijo Patty… Annie un tanto confundida miró a Terry - ¿Qué sucede?
Eeee… tenemos que planear como vamos a llevar a Candy a la cabaña el sábado.
No le veo ningún inconveniente saldremos de aquí y Albert nos esperará en la cabaña, me tomé la libertad de hablar con la Srita Pony y la hermana María… ellas nos esperarán allá… nos arreglaremos aquí y George vendrá por Candy le diremos que le tenemos una sorpresa preparada y todo saldrá perfecto.
Vaya… lo has planeado muy bien – le dijo Terry
Tenemos tres días para afinar detalles… no se preocupen… todo saldrá bien – dirigiéndose a Annie y a Archie.
Chicos… deberíamos pasear en botes… la tarde está muy cálida.
Vayan ustedes Archie… necesito platicar con Patty.
En otra ocasión talvez… yo me voy con Annie y Archie – para asombro de ellos Terry no dijo nada y vió como los tres amigos se alejaban de él.
¿Qué pasó con Terry Patty? – le preguntó Annie mientras Archie arreglaba la pequeña embarcación.
No pasó ni pasará nada Annie
Pero yo pensé que tú y él…
Somos muy diferentes Annie… Terry sigue siendo el mismo demonio de siempre.
¡Patty!
Lo dije en voz alta ¿verdad? – las dos comenzaron a reír.
Pero… ¿Cómo te sientes?
Muy bien Annie – suspiró – me siento perfecta – sus ojos amielados se enrojecieron por un momento el cual pudo disimular muy bien…
Sritas – ofreciendo sus brazos – ya está listo el transporte – los tres rieron a carcajadas.
¿estás seguro que nos aguantará a los tres?
Por supuesto… a diferencia de nuestro querido Stear me aseguré de que se probara con 15 hombres – por un momento el rostro de Patty se ensombreció recordando a su amor fallido – Patty…
No Archie… no tienes porque disculparte… es muy lindo tener recuerdos de él pues estoy segura que siempre vivirá en nuestros corazones.
Cambiemos de tema… ¿Cómo tomaron tus padres que vendrías a la mansión de los Andley?
La verdad no sé como agradecerte… papá le insistió a mamá pasar unos días en Chicago juntos… me da mucha pena y vergüenza mentirles… pero para mi ya es insostenible siquiera intentar hablar con John – Archie le tomó la mano – cuando todo esto termine he decidido hablar con papá y pedirle que rompa el compromiso con el Sr. Rockefeller… y si las cosas no salen como queremos Archie y yo hemos decidido casarnos sin el consentimiento de nuestras familias – Patty los miraba a ambos y en un arrebato de alegría los abrazó a ambos haciendo que la pequeña barca se volteara irremediablemente tirándolos a los tres… los gritos de Annie alertaron a Terry que corriendo fue hacia el pequeño muelle se subió a un bote y remando con ímpetu se dirigió hacia ellos, cuando llegó encontró a Archie sosteniendo a una llorosa Annie y Patty simplemente estaba riendo a carcajadas.
Lo siento chicos
No… no es gracioso Patty… ¡Archie no me vayas a soltar!
Cálmate amor… no te soltaré.
¡Patty! Dame tu mano para subirte – en su rostro había angustia
Ayuda a Annie… yo puedo sola – impulsándose para subir a la barca
¡eres una necia! – la tomó de la cintura logrando meterla por completo a la barca.
Archie… Annie – ofreciéndole la mano.
Sube amor… yo iré tras de ti
Terry le puso su saco a Patty sobre los hombros y a Annie la cubrió con una manta.
Bueno… sin querer nos hemos dado un baño – les dijo Patty y si en ese momento hubiera podido Annie la vuelve a tirar al lago para que se regrese nadando sola – de verdad lo siento chicos…
No te preocupes Patty… ya pensaré en la penitencia que has de recibir – los tres volvieron a reír mientras Archie tomaba el otro remo para regresar a la orilla.
¿Qué les pasó? – les preguntaba una angustiada Candy mientras abrazaba a Annie.
Nada Candy… la barca se volteó – lo decía sonriendo – iré a cambiarme… no se quedarán ahí paradas ¿verdad? Aún hay sol para que se sequen nuestras ropas – quitándose el saco, para cuando terminaron de arreglarse es como si nada hubiera pasado Dorothy las esperaba con tazas de té
¿y Patty? – preguntó la castaña
Se quedó cepillando el cabello – vieron como Terry se levantó yendo hasta donde se encontraba Patty.
¿Cómo estás? – haciendo que brincara del susto.
Al menos pudiste haber hecho ruido para avisar que estabas aquí – mirándolo de reojo.
Y tú pudiste haber sido más precavida y no haber provocado que la barca se volteara… ¿tienes idea de lo que sentí cuando vi como caían al agua?
¿y porque habría de saberlo? Tu no eres nadie para decirme nada – se acercó a ella acorralándola entre el carro y él, la tomo del rostro y en un arrebato instantáneo le besó los labios haciendo que ella se separara de él dándole una cachetada antes de regresar con los demás.
Hola a todos… les dejo un nuevo capítulo espero sea del agrado… cualesquiera sea la opinión es bien recibida
GRACIAS
elbroche.
Sandra Carreo
Guets
