Todos y cada alguno de los personajes pertenecen a sus autoras Misuki e Igarachi… cualquier otro nombre o lugar fue simple adición para darle forma a la historia.
CON TODA EL ALMA
Capítulo 33.
A UN LATIDO DE SU CORAZÓN.
Con el rostro surcado de lágrimas se levantó sin que Albert se diera cuenta, su corazón golpeaba su pecho con intensidad sintiendo que cada latido la ahogaba sin piedad… la tempestad que se cernía en esos momentos ensordeció sus pasos, necesitaba alejarse de él y al mismo tiempo quería aferrarse al único hombre que en sus sueños de niña ha amado desde entonces… ésta vez sí recordaba con claridad la pesadilla que con tanta ferocidad se hacía presente en su memoria dándose cuenta que no solo fue un sueño… era un recuerdo de esa fatídica mañana en que vió a Albert sin camisa en la recámara de Eliza… la vió acurrucada contra la pared protegiéndose y temblando de miedo, de angustia y talvez de vergüenza, no podía evitar las lágrimas al seguirla recordando de esa manera abrió la puerta y un aire gélido la recibió haciendo que su cuerpo temblara, volteó hacia atrás pero necesitaba salir… necesitaba alejarse, ahogó un grito con sus manos cubriéndose el rostro, el viento alborotaba su hermosa cabellera humedeciéndola con la brisa de la lluvia… ha sido lo más cercano que ha estado a la realidad de un recuerdo que no llegaba por completo a su memoria, la oscuridad, el frío y la angustia la envolvían haciéndola sentir desprotegida, no sabía la hora en ese momento pero estaba segura que era más de la media noche, su cuerpo temblaba y no podía dejar de llorar, un relámpago iluminó la pequeña cabaña, sus pies descalzos dieron un pequeño brinco ante el rugido que hizo cimbrar el mismo suelo, con sus manos buscó a tientas la mecedora y ahí espero en vano a que ese recuerdo se desvaneciera, escuchó como la puerta se cerraba con furia y aún así sus pies no se movieron para levantarse, no se sentía ella, se veía así misma tratando de sacar un poco de energía pero su cuerpo no respondía, no se dio cuenta ni supo como se acurrucó en la mecedora abrazando sus piernas escondiendo su rostro entre ellas, estaba completamente mojada y recordó la vez que Jimmy enfermó por causa de ella cuando George llegó a tráela al hogar de Pony para llevarla a Inglaterra… recordó a Annie cuando enfermó en el colegio San Pablo cuando bajo la lluvia escuchó que Archie la amaba, recordó su soledad después de la muerte de Anthony encerrada en su recámara con la lluvia golpeando la ventana… incluso recordó al Sr. García cuando después de varios días y gracias a la lluvia pudo humedecer la dulce Candy… y en esos recuerdos se coló Albert Cuando la abandonó después de la muerte de Stear y su llanto se hizo más violento… trataba con todas su fuerzas hacer llegar recuerdos que la hicieron feliz pero por mucho que lo intentaba no lo lograba… no supo cuanto tiempo pasó pero la lluvia no daba tregua manteniéndola petrificada en ese pequeño espacio cuando escuchó a lo lejos que alguien la llamaba, sus dientes castañeaban y toda ella temblaba… era él quien con una lámpara de aceite salió a buscarla gritando su nombre.
¡Candyyyyyy! – era Albert alejándose de la cabaña… Candy quería hablar pero sus palabras se quedaban en su garganta y sus ojos se ahogaban en sus propias lágrimas y fue cuando un nuevo relámpago iluminó el lugar haciéndolo voltear por instinto hacia la entrada de la cabaña y desde donde estaba la vió… corrió con todas sus fuerzas hasta que llegó a ella – Candy… amor – la tomó entre sus brazos y entraron a la pequeña estancia – ¡Candy contéstame… Dios estás muy fría! – subieron a la recámara y tras quitarle el camisón buscó una toalla para secarla, envolvió su cabeza y la metió bajo las sabanas, bajó rápidamente y regresó con leña para avivar el fuego de la chimenea, llegó hasta ella y tocó su frente soltando el aire con alivió tras cerciorarse que no tenía fiebre… ella lo miraba fijamente, sus ojos vidriosos a causa de las lágrimas le suplicaban que no se alejara, el se paró provocando que ella soltara un gemido de angustia cuando vió como él se quitaba la ropa húmeda – Candy… háblame cielo ¿Qué tienes? – se hincó a un lado de la cama tomando su mano, su temperatura la sentía fría y así como estaba se metió bajo las sabanas para darle un poco de su calor, ella estaba impávida hasta que él la acercó a su cuerpo frotando su espalda y brazos y cubriendo con sus piernas las de ella… no supo cuanto tiempo pasó cuando la sintió removerse con violencia tratando de alejarse de él – amor – ella lo golpeaba hasta que Albert decidió aprisionarla entre sus brazos, cuando un grito desgarrador y su llanto se volvió incontrolable lo hizo abrazarla con más fuerza sintiendo como el cuerpo de Candy se aflojaba, sus brazos lo cubrieron a él en un abrazo escondiendo su cara en su cuello, Albert como en otras ocasiones le dedicó palabras tiernas acariciando su espalda y así logró que ella se durmiera, se quiso levantar para echar más leña al fuego pero ella se aferró más a él – amor… se está enfriando la recámara… no quiero que te resfríes – ella solo negó con la cabeza – solo será un momento – y así como salió llegó de nuevo a ella, afuera seguía lloviendo y le estremeció saberla expuesta al frío y la humedad, se volvió a meter bajó las sábanas llevando consigo un peine y aceite de Candy y la acercó a él sentándola en medio de sus piernas – ¿quieres contarme lo que te pasó? – mientras le quitaba la toalla de la cabeza
Yo… yo… la pesadilla – él la abrazó sabiendo que ella no podría evitar volver a llorar – so… solo recuerdo… cuando te vi.
Amor… debiste haberme dicho…
Yo me asusté y me sentía muy angustiada… Albert…
Dime amor
Quiero recordar… no me gusta sentirme así – empuñó sus manos y se las colocó en las sienes.
No amor… Candy mírame… lo harás amor… no te hagas daño – tomándola de las muñecas y abrazándola – no soporto que sientas dolor… no te lastimes – se separó de ella tomando su rostro – prométeme Candy que cuando te sientas así… acudirás a mi – ella solo asintió – no amor dime que lo prometes.
Te lo prometo… solo abrázame fuerte y no me sueltes.
Aunque me rechaces una y mil veces… jamás te soltaré mi amor – besándole la naríz – ahora déjame desenredar tu cabello – poniendo un poco de aceite en la palma de su mano y frotándolas se lo aplicó y mientras lo hacía no pudo evitar darle un masaje en el cuero cabelludo dándose cuenta que en la sien Candy tenía una Pequeña protuberancia haciendo que en el roce ella ladeara su cabeza evitando la mano de Albert – ¿te duele?
Un poco – tocándose ella misma – no me había dado cuenta – Albert estuvo callado pensando que ese golpe sería la causa por la que Candy no recuerda lo que pasó ese fatídico día.
Duerme mi amor… dentro de algunas horas va amanecer… "mañana mismo la llevo a Chicago" – pensó mientras la arropaba entre sus brazos.
Un día antes.
¿A dónde me llevan? ¡suélteme! ¡mi hija! ¿Qué va a pasar con mi hija?
Sra. Leegan… le recuerdo que hay una acusación en contra de usted por intento de asesinato.
No puedo dejar a mi hija sola.
Por ella no te preocupes – dijo la fuerte e impenetrable voz de Elroy Andley – será enviada a México… hasta que aparezca ese hombre
¡¿Cómo se atreve?!
Me atrevo con el derecho que me da defender y proteger a mi familia… todo pude haber soportado de ti Sarah pero que hayas intentado asesinar a mi hija eso es inaceptable.
¡es una recogida!
¡es mi hija! Y no te quepa la menor duda Sarah que la defenderé de ti y de quien sea.
¿y no se ha puesto a pensar en lo que esto puede provocar? ¡nos está sometiendo a la crítica!
¡eso es algo con lo que tendrás que cargar tú Sarah! Desde hoy y por ordenes de William Albert Andley patriarca de ésta familia rompo toda relación contigo, tú hija y tú esposo… se disuelve y anula todo contrato comercial y de inversión que se haya realizado en pos para mejorar las relaciones financieras de tu familia, las cuales desde hoy estarán bajo la coordinación de Daniel Leegan… llévensela.
Sra. Elroy… mi hija… quiero despedirme de mi hija.
Tuvieron el tiempo suficiente para hacerlo… que lo hagas ahora no hará la diferencia y como ya te dije antes ella será apartada de igual manera de la familia y puesto que Eliza también intentó cometer el mismo delito que tu su futuro está más que claro… no habrá ningún tipo de consideraciones… el patriarca ordena yo obedezco.
Le juro por mi vida que esto no se quedará así… haré que esa malnacida pague por lo que estamos pasando.
Te recuerdo Sarah que no estás en posición de amenazar a nadie… no compliques más tu situación… por favor comandante haga el favor de llevársela… el sr. George Johnson apoderado legal de la familia será quien se ponga en comunicación con ustedes.
Por supuesto Sra. Andley – ordenando a otros dos policías que la escoltaran fuera de la mansión.
No hubo más reclamos ni insultos, se dejó llevar por un par de hombres que la sostenía de cada brazo… ya tendría tiempo para pensar, pese a todo a su carácter, desdén y la forma en la que ella enfrentaba los problemas caminaba sintiendo que sus piernas templaban y que ésta y por primera vez le podían fallar… se dominó a si misma pesando en una sola persona CANDY.
Esa mañana Patty, Archie, Annie y Terry los tomaron por sorpresa a punto de desayunar – buenos días – saludando al unísono entrando a la pequeña estancia, la sorpresa en el rostro de Candy y Albert no se hizo esperar, la rubia los recibió con mucho entusiasmo abrazando a cada uno.
No los esperábamos… pensé que vendrían el lunes… pero pasen no se queden ahí parados – les dijo Candy.
Trajimos algo para desayunar… espero no seamos una molestia – contestó Patty.
Por supuesto que no… al contrario nos alegra que estén aquí – dirigiéndose a Albert – amor… ¿Por qué no sacan ustedes la mesa y desayunamos afuera?
Precisamente eso estaba pensando cariño – todos salieron y a la sombra de un árbol y sentados en troncos disfrutaron del desayuno.
Albert a ese paso y con el buen sazón que tienes estoy seguro que Candy no se separará de ti – dijo Terry haciendo que todos rieran por su comentario.
Tienes razón Terry esa y muchas otras cualidades muy difícil de encontrar.
Por cierto… nos vas a tener que prestar a Albert por un buen rato.
¿Y se puede saber a donde van?
Cosa de hombres pecas… eres muy curiosa – dándole un sorbo a su bebida – las chicas se quedarán contigo, les sugiero que se pongan más hermosas.
¿se puede saber al menos el motivo por el cual debo ponerme hermosa junto con mis amigas?
No pecas… y no insistas, si tu intención es preguntarle a Patricia y a Annie… ellas tampoco saben – Candy solo ladeo los labios – George vendrá por ustedes, si ven a alguien merodeando la cabaña… no se preocupen es uno de los guardias – sacando su reloj del chaleco miró la hora – son casi las 11… tienen 3 horas para arreglarse… chicas… fue un placer haber compartido el desayuno con ustedes – fijando por más tiempo su mirada en Patricia pero al ver que no fue correspondido agarró del brazo a Albert llevándolo al automóvil.
¡Albert! – tomándolo del brazo – Terry ¿me permites?
Adelante… es todo tuyo – sonriendo de una manera descarada haciendo que las mejillas de Candy enrojecieran.
¿tienes idea de lo que están tramando?
No amor – sosteniéndola de los hombros – estoy seguro que no es nada malo… George no lo permitiría.
Tienes razón… yo y mis delirios.
Te amo Candy ¿no vemos al rato?
Espero con ansias el momento – besando sus labios con ternura.
Patty y Annie la esperaban en la entrada de la cabaña – chicas hay que meter…
No te preocupes por eso Candy… ya lo hemos hecho Annie y yo… ven te hemos traído un vestido muy hermoso… ¡que emoción! Será como cuando estábamos en el San Pablo ¿no lo creen?
Tienen idea de lo que se traen entre manos Terry y Archie? – Candy estaba muy dudosa
Mientras veníamos les preguntamos lo mismo y no nos dijeron nada… así que mejor desistimos de preguntar.
Que raro… la última vez que vi a Archie así fue cuando me invitaron por primera vez a la mansión – entraron a la cabaña cerrando la puerta tras de si y subiendo las escaleras con lo paquetes que llevaron.
¿Cuándo te adoptaron? – preguntó Patty
No… vivía aún con los Leegan… Anthony, Stear y Archie me enviaron una invitación para la bienvenida de la tía abuela a Lakewood… yo llevaba la ropa que usaba en el hogar de Pony… el caso es que Stear y Archie me regalaron un vestido y toda la noche bailé con Anthony… para desgracia de Eliza y Neal – las tres estaban sentadas sobre la gran cama – y la misma expresión que vi en Archie hoy… es la misma que tuvo aquella vez… pero bueno ¿por donde empezamos?
Un baño de burbujas te caería genial Candy… traje todo para tenerlo.
Nos caería bien… podríamos tomarlo juntas ¿no creen? – Annie y Patty se miraban – chicas somos mujeres… además nos llevaría menos tiempo… oigan ¿y por que no vino Dorothy?
Aaah lo que pasa es que se quedó con tía Elroy.
Mmmm me hubiera encantado que estuviera con nosotras.
Apresurémonos chicas que ya perdimos mucho tiempo – dijo Patty.
Las tres chicas se metieron a la tina en camisón y cada una ayudaba a la otra a lavar y aclararse el cabello.
¿no les parece genial que estemos las tres juntas como hace años?
Siiii… hay que repetirlo… pero la próxima vez tiene que estar Dorothy con nosotras.
Dudo que halla una próxima vez – dijo Patty en voz baja.
No te escuche Patty ¿que dijiste? – la joven castaña ya no sabía donde meter la cabeza.
Dije que dudo que Dorothy se sienta en confianza para compartir el baño con nosotras.
Si… tienes razón… todo lo que está viviendo es nuevo para ella – dando un suspiro.
¿y ese suspiro? – le preguntó Patty.
¿No les parece maravilloso que Dorothy y George estén juntos?
Si… es una buena persona y merece que alguien la ame… y quien mejor que George… aunque aquí entre nos – juntando sus cabezas – se me hace mayor que ella.
¿Por qué hablas despacio? – preguntó en un susurro Candy y las tres carcajearon al darse cuenta que estaban solas – además George no es tan mayor… Dorothy tiene casi 22 años y George creo que no tiene ni 45… y es muy guapo.
¡Candy! Si te escuchara Albert… en estos momentos estaría retando a duelo al Sr. Johnson.
Pero no nos está escuchando – haciendo una cara graciosa – oigan… ya me estoy arrugando
Salgamos mejor… hay que ponernos hermosas.
Patty y Annie ayudaron a Candy a arreglarse haciéndole un hermoso peinado con su cabello dorado – y ahora el vestido – Annie se alejó de ellas abriendo una caja y sacando un hermoso vestido blanco… las tres se quedaron maravilladas al extenderlo sobre la cama.
Dios mío esto es realmente bello… éste es tuyo Candy – abriendo las otras dos cajas sacaron los demás vestidos igual de hermosos
Chicas ¿Quién escogió los vestidos?
No se – contestó Patty leyendo las pequeñas tarjetas de la caja – aquí dice que este es mío ¿no es hermoso? ¡Dios! Éste color me fascina… ¡Dios Santo! – cubriendo con su mano la boca tratando de mitigar un grito de emoción – Mira el de Annie… ¡los tres están bellísimos! Anda Candy hay que ponerte el tuyo – dejando a un lado la duda de Candy las tres chicas terminaron de arreglarse, cuando escucharon el motor de un auto.
Candy… Patty… apresúrense el Sr. Johnson nos espera – las dos jóvenes bajaron las escaleras sin prisa.
Sita. Candy… Srita O´Brien… Srita. Britter… lucen muy bellas.
Gracias George… Estoy segura que tú si sabes a donde vamos ¿me lo dirás George?
Por supuesto Srita… debo llevarlas a la cabaña del Sr. William – la cara de confusión de Candy valía por mil mirando a ambas chicas que encogían los hombros.
Sr. Johnson si no nos apresuramos llegaremos tarde – Patty la jaló del brazo haciendo que Candy se adelantara junto con George.
Annie… las novias pueden llegar tarde a su boda… o sea… cuando quieran.
Les dejo un nuevo capítulo… espero sea del agrado de ustedes… GRACIAS por sus opiniones.
elbroche
guets
Sandra Carreo
sayuri 1707
