Algunos de los personajes de Candy Candy pertenecen a Mizuki e Igarachi… lo que escribo es solo son con motivo de entretener y pasar un buen rato.

CON TODA EL ALMA.

Capitulo 23.

LA BODA

Cuando llegaron todo estaba en silencio y dejándose guiar por George hasta el jardín de la cabaña, era increíble lo hermosamente diferente que se veía la propiedad, hacía años que no iba desde que Albert se reveló ante ella como el patriarca de los Andley, pero en ese entonces no entraron… miraba por doquier y a donde fuera que su vista llegara cada detalle la conmovía y en su distracción no se dio cuenta que tía Elroy estaba frente a ella.

Candice – la llamó con esa voz que aún le imponía un poco de temor, los ojos de Candy se abrieron a causa de la sorpresa y la poca distancia que la separaba de la Sra. Elroy no le impidió ir corriendo a sus brazos.

¡Tía Elroy! – ambas se fundieron en un prolongado abrazo y para sorpresa de Candy lágrimas mojaban las mejillas de la anciana.

Hija… que gusto me da saber que estás bien… déjame verte – separándola un poco de ella - ¡estás preciosa!

Yo no sabía que usted estaría aquí… tía gracias por el vestido…

¿Y perderme éste gran día? No hija… quiero seguir estando en los mejores y malos momentos de tu vida… aunque déjame decirte que el tiempo que estuviste fuera me ha causado más preocupación que tranquilidad – acariciando su mejilla – pero ahora que te veo tan radiante… se que ha valido la pena, con respecto al vestido me hubiera gustado que fuera algo más tradicional… pero tomando en cuenta tu salud éste me pareció perfecto.

Gracias tía… me gusta… pero – en ese momento fueron interrumpidos por el mayordomo.

Disculpe madame… todo está dispuesto como usted lo ordenó.

Gracias Alfred… Hija – tomado un poco de aire y acariciando sus manos – sé que se te debió haber consultado… pero dado los hechos decidí que no se podía postergar más tiempo lo que he organizado.

¿Qué pasa tía?

Hija… éstas casi tres semanas que han pasado… las chicas, el Sr. Grandchester y yo hemos estado preparando éste momento – en la cara de Candy había confusión.

¿Qué cosa tía?

Tu boda hija – Candy les soltó las manos dando un paso atrás.

Candy ¿Qué pasa? ¿acaso ya no te quieres casar con William?

¿Albert lo sabía?

No hija – ahora era el turno de Elroy Andley estar confundida – hace unos momentos se le dijo… y él está muy emocionado Candy... dime que pasa ¿tus sentimientos por él han cambiado?

No tía... yo a él lo amo… es solo que tengo miedo – bajando la mirada.

Acompáñame Candy… iremos al privado… Alfred

Dígame madame

Si preguntan por nosotras diga que estoy con mi hija en el privado y tráiganos un té de tila por favor – entraron a una de las estancias – siéntate junto a mi hija… dime ¿Qué es lo que pasa?

Tía… hace unos días Albert me dijo la razón por la que tuve el accidente… yo confío en él tía y se que sería incapaz de cometer una bajeza como la que le hicieron a Eliza… pero tengo miedo… no sé a que tía…

Candice… si lo amas y confías en él no veo la razón por la cual no quieras casarte con William… entiendo por todo lo que estás pasando, y no por que yo haya vivido algo similar, sino porque quiero ponerme en tu lugar hija… y por que por mucho tiempo has tenido que lidiar con eso… pero si no te sientes con la seguridad de estar con William tampoco puedo obligarte – la anciana se puso de pie dándole la espalda – haré que cancelen todo.

¡no Tía!

Hija… después de todo lo que haz pasado… no deseo que te sientas obligada a hacer algo que no quieres… ese fue uno de los errores de los cuales aprendí cuando te obligué a tener el compromiso con Neal… si no estás preparada… estoy segura que William entenderá – se volteó mirándola a los ojos - ¿recuerdas cuando te dije que no podías permitirte tener miedo cuando te convirtieras en la esposa de un hombre como William? A esto es a lo que me refiero… no importa cuán grandes sean los problemas que tengas pero si no estás dispuesta a aligerar esa carga… entonces no estás preparada para dar ese paso hija… he aprendido a amarte Candy… pero también amo a William como a un hijo… y no por un capricho mío permitiré que sea infelices – Candy se acercó a ella abrazándola.

Amo a Albert con toda el alma tía… Y Sí quiero casarme con él.

¿estás segura?

Si tía… solo… solo denme un poco de tiempo a solas.

Piénsalo muy bien hija… porque así como tienes tiempo para pensarlo… también tendrás más tiempo para arrepentirte… William te ama y esa es una de las razones que me bastan para que ustedes estén juntos … Antes de que me retire – hizo sonar una campanilla

Ordene usted madame…

Alice tráeme la caja que está en el recibidor – la chica se retiró haciendo una pequeña venia – hija tus madres están aquí… ¿quieres que las mande a traer? – los ojos de Candy se iluminaron

Si tía… gracias.

Candy… tu vestido no está completo si no tienes un velo – Alice entró en ese momento entregándole el paquete a la Sra. Elroy – hemos dispuesto una pequeña recepción… pero eso no quiere decir que nos saldremos de las formalidades que requiere una boda con el patriarca – sacó de la fina caja una tela de lana muy conocida por Candy… el tartán escocés – ahora y por siempre serás una Andley hija… pórtalo con orgullo – le cruzó la tela sobre el hombro – éste es el broche que me representa como matriarca… es tuyo ahora Candice – abrochándoselo por la cintura, la tomó de las mejillas secando las lágrimas – no llores hija… tiene razón William eres mucho más linda cuando ríes que cuando lloras – los ojos de Candy se abrieron al reconocer esa frase tan amada – me retiro haré que tus madres vengan en un momento… tómate tu tiempo Candice y cualquiera que sea tu decisión estaré ahí para apoyarte – y la besó de ambas mejillas.

Candy caminó hacia la ventana abriéndola de par en par… una suave brisa acarició su rostro haciendo que su vestido se moviera en suaves ondas como las olas del mar… salió al balcón y cerró los ojos y llenándose de esperanza por lo que le esperaba su futuro junto a Albert… tenía razón Elroy Andley no hay ni existe razón por el cual no se permita ser primero ella antes que los demás… después de todo ella merece también ser feliz… pensó en sus padres que nunca conoció, vió su reflejo en el cristal y se preguntó ¿de quien heredó cada rasgo de su rostro? Con las manos en su pecho deseó por un momento saber que sería su padre y no George quien la entregaba a Albert… que su madre sería quien la hubiera ayudado con el vestido y no sus amigas, miró de nueva cuenta el vidrio de la ventana y estaba sonriendo y muy dentro de ella había una ilusión que deseaba se hiciera realidad, escuchó que la puerta se abría y su corazón reconoció con amor a las dos personas que desde niña velaron sus sueños y travesuras e impulsada por ese mismo sentimiento corrió abrazándolas a ambas.

Srita. Pony… hermana María… gracias por todo – sus ojos se inundaron nuevamente de lágrimas por la felicidad de tenerlas en ese momento con ella.

No llores hija… hoy se materializa el sueño que siempre haz deseado… ser feliz – la hermana María se retiró para sacar el velo de la caja y regresó para entregárselo a la señorita Pony – no hermana… hoy cedo ese derecho a usted pues fue quien encontró a nuestra Candy.

Siéntate aquí mi niña – con manos temblorosas y un inmenso amor la hermana María le puso el velo – hoy eres una novia… mañana serás la esposa Candy… honra y ama al hombre que te está esperando en éstos momentos… sé leal a ese amor… sé fuerte en todo momento hija aún cuando sientas que ya no puedas más ten Fe – se puso frente a ella y tomándola de las manos la puso de pie – te ves tan hermosa… de hoy en adelante en ésta etapa y como siempre lo has hecho… invéntate mil maneras para ser feliz… vívelo y disfrútalo hija… hoy y por siempre tienes que ser feliz Candy ¿lista?

Si hermana – ambas mujeres le besaron las mejillas a Candy – el Sr. Johnson vendrá por ti hija, pero antes de retirarnos pronunciaremos una oración por ti – y así las tres mujeres tomadas de las manos elevaron desde el fondo de su corazón una oración pidiendo por la bienaventuranza de un buen matrimonio.

Con los nervios a flor de piel Candy esperaba algunas veces sentada otras veces paseándose por el pequeño salón, vió la taza de té y notó que ya se había enfriado y se la tomó de un solo sorbo limpiándose las comisuras de los labios con un pañuelo, recordó que con cuanta alegría e ilusión hace semanas atrás esperaba que su unión con Albert fuera bendecida y ese día era hoy. La puerta nuevamente se volvió a abrir pero esta vez era Dorothy que con la emoción dibujada en su rostro la abrazó.

Candy… solo vine a darte esto, estoy segura que querrías tenerlo para entregárselo a su dueño – de una pequeña caja de madera labrada sacó el broche y la cruz de la hermana María que por tantos años la habían acompañado.

Gracias Dorothy – abrazándola de nuevo – tanto tiempo buscándolo y hoy me caso con él.

El señor Whitman hizo esto para ti – sacó un hermoso ramo de dulce Candy.

¿se encuentra aquí?

Si Candy George arregló todo para que estuvieran las personas que te amamos.

Nuevamente gracias Dorothy… eres una gran amiga…

Me retiro, George está impaciente por entrar y el Sr. William desesperado por verte – ambas rieron por lo bajo, cuando la vió cerrar la puerta respiró hondo una y dos veces más – "te casas Candy… y es con el hombre que has amado toda tu vida" – se dijo a sí misma volviéndose una vez más a la ventana sin darse cuenta que alguien abría la puerta una vez más… y desde el marco de la puerta la observó… por tantos años siendo testigo de lo que es, fue y será, rememoró por un momento todo lo que esa joven significaba para su muchacho y sintió que parte de su tarea ya casi estaba concluida… haría lo que fuera porque sean felices.

Srita. Candy – haciendo que su voz aterciopelada y con un marcado acento ingles la hiciera dar la vuelta – ha llegado el momento – llegó hasta él con la emoción reflejada en su rostro.

Si – se detuvo por un momento haciendo que él hiciera lo mismo – George…

Dígame Srita. Candy

No se que me pasa hoy… pero no puedo dejar de agradecer y usted no será la excepción… gracias George… gracias porque siempre has estado ahí.

Y lo estaré mientras ustedes me lo permitan Srita – ofreciéndole un brazo, ella con una gran sonrisa lo tomó – está usted temblando – cubriendo la pequeña mano con la suya.

Es que… estoy nerviosa – se detuvieron un momento.

le aseguro que el sr. William hará lo que sea por que usted esté bien y sea feliz – cubriéndola en un abrazo

George… por favor… abrázame más fuerte – respiró hondo separándose de él momentos después – creo que un novio me está esperando – le dijo conteniendo una carcajada nerviosa

Cuando se abrió la puerta caminaron sobre una alfombra de dulce Candy… ella estaba más que emocionada… sus ojos retenían cada detalle con la intención de no olvidarlo jamás, entraron a un arco cubierto de rosas maravillándose cada vez más… todo estaba perfecto y entonces unas notas de piano les dieron la bienvenida anunciando que la novia iba llegando era Annie quien tocaba y a cada paso que daba su corazón se llenaba de felicidad… se detuvo nada más para grabar en su memoria cada detalle y personas que la esperaban y ante ella Elroy Andley la miraba con lágrimas en los ojos

Hija – las palabras se negaban a salir, abrió una caja que sostenía Alfred sacando una pequeña tiara con diamantes engarzados – ésta tiara perteneció a la abuela de mi madre y contigo será la séptima persona que la use… ahora es tuya para que en futuras generaciones se la pongas a tus hijas – en silencio todos fueron testigos de quien sería la matriarca de los Andley… aún así si William renunciara a todo… Candy era su hija y a ella le correspondía, con el velo cubrió su rostro sin antes besar una vez más sus mejillas, dos de los niños del hogar de Pony se colocaron con sus pequeñas canastas de pétalos rojos mientras a una distancia prudente la hermana María los animaba a caminar por la alfombra, Patty colgada del brazo de Tom y Dorothy y de Archie les seguían, un apuesto Terry acompañaba a la Sra. Elroy y al último ella y George… la procesión estaba completa todas las personas que amaba se encontraban ahí y en su andar volteaba a ambos lados todo era más que perfecto y a unos metros de ella lo vió ahí parado con el traje que por años la perseguían en sus sueños, en la búsqueda del príncipe de la colina.

William – la emoción le estaba ganando a George, tomó la mano de Candy y de Albert para que ambos hicieran lo propio – Albert… te entrego a Candy esperando honres el compromiso de amarla y protegerla – se dió la vuelta cuando una mano lo detuvo por el hombro.

Gracias George – dándole un fuerte abrazo, la voz del sacerdote los hizo volverse a sus lugares para dar comienzo a la ceremonia.

Padre – dijo Candy – antes de que empiece – creando una confusión en todos los invitados – se dirigió a Albert – cariño… lo siento… pero no puedo casarme contigo – el rostro de Albert se desencajo soltándose de las manos de Candy.

¿y esperaste hasta este momento para decírmelo? – su rostro demudado de emoción alguna la miraba con tristeza mientras se escuchaban los murmullos de los invitados… Elroy Andley se acercó cuando delicadamente la mano de George la detuvo.

Amor – tocando su mejilla – no puedo casarme contigo si no llevas puesto tu broche – la sorpresa de Albert se generalizó pues era bien sabido que hace años él lo perdió cuando se escapó de la mansión siendo apenas un adolescente.

¡Dios mío pequeña! por poco haces que caiga fulminado del susto delante de todos.

¿me dejas ponértelo?

Claro… pero ¿Cómo es posible? ¿Dónde…? – mientras se lo prendía en el tartán los ojos de Elroy Andley no dejaban de llorar… muy a pesar de ella y en su conciencia ahora no le cabía duda que Candy y Albert estaban destinados a estar juntos.

Después amor – volviéndose al sacerdote – Ahora si padre… puede empezar con la ceremonia – mientras reía por su travesura.

La ceremonia fue como ella se había imaginado, la hermana María y la Srita Pony leyeron algunos salmos y compartieron epístolas de la Biblia haciendo que por momentos Candy derramara algunas lágrimas.

Candice White Andley te acepto como mi esposa para amarte, honrarte y protegerte, estar contigo en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza… ante Dios y nuestra familia te entrego todo lo que tengo y lo que soy – colocando en su dedo la alianza que la convertía en su esposa.

William Albert Andley… te acepto como mi esposo comprometiéndome ante Dios y nuestra familia a amarte, honrarte y protegerte… sostenerte y mantenerme a tu lado en la salud y en la enfermedad… estar contigo en la riqueza y en la pobreza… entregando en tus manos todo lo que tengo y todo lo que soy – poniendo la argolla en el dedo anular de él, sentados ambos ante el improvisado altar y tomados de la mano Patty y Annie colocaron un lazo de perlas como símbolo de su unión.

Sr. Andley puede usted besar a la novia – y así frente a frente Albert la miró con toda la ternura de la que puede ser capaz un hombre enamorado descubriendo su rostro, y besando por fin los labios de su esposa.

Te amo Candy… hoy, mañana y por siempre.

Te amo Albert… te amo con toda el alma… hoy mañana y por siempre – el Sr. McGregor se acercó,

Señoras y señores… les presento a la Sra. y Sr. Andley – y todos los que estaban congregados rompieron el silencio con aplausos… la Sra. Elroy tomó la palabra para invitarlos a la recepción en lo que se formalizaba el matrimonio civil con los testigos, momentos después Albert y Candy entran al jardín convertido en un pequeño salón siendo ante las leyes de Dios y del hombre como marido y mujer, fue una ceremonia tan intima que entre los más cercanos de los invitados no cupo la menor duda de que ese matrimonio iniciaba con los cimientos que el amor puede ofrecer, y por primera vez en años Elroy Andley se sintió satisfecha de que a pesar de todo el hijo de su hermano sería feliz, y esa tarde más que nunca añoró a quienes ya no se encontraban entre ellos y ahí en medio de una pista improvisada bailaron su primera pieza como esposos siendo acompañados después por sus familiares y amigos.

¿eres feliz?

contigo… siempre – regalándose besos castos.

Te amo Candy… – en esos momentos sintió que alguien le tocaba el hombro.

Disculpe Sr. Andley… ¿me permite bailar con la Srita Candy?

Por supuesto sr. Whitman – alejándose de ellos para bailar con la Sra. Elroy.

Srita Candy, usted superó mis sueños – con pasos cortos y cansados y una emoción inmensa en su voz – deseo que usted sea muy feliz.

Gracias Sr. Whitman… gracias por todo… quiero que sepa que soy muy feliz… el ramo está muy hermoso… y que usted esté aquí junto con Pat y los demás han hecho que mi boda sea perfecta.

No fue la recepción ni la ceremonia que Elroy Andley esperaba, pero verlos juntos desde donde se encontraba le dio la certeza que una nueva era se estaba erigiendo de manera misteriosa y maravillosa para que su familia, después de tanto dolor sean muy felices

Una vez más GRACIAS por prestarme parte de su tiempo para ser parte de esta locura mía.

elbroche

Kecs

Sandra Carreo

Guets.

Espero sea del agrado de ustedes… nos leemos si Dios lo permite hasta la próxima.