Todos los créditos a sus autoras y creadoras de los personajes de Candy Candy a Misuki e Igarachi… algunos personajes reales fueron agregados para darle forma a la historia.

CON TODA EL ALMA

Capítulo 26

ANHELOS

Casi 4 meses pasaron desde que Albert y Candy dejaron Nueva York para llegar por fin a Europa, pasaron unos días de ensueño en Francia, Inglaterra asentándose en campiñas cerca de la naturaleza evitando sobre todo los lugares más emblemáticos ya que debido a la guerra decidieron no visitar, pero siendo ellos como son sentirse libres y sin pretensiones es lo que los hizo llegar con más premura a Escocia, por órdenes expresas de él solo el ama de llaves, el mayordomo y otras cuatro personas podían estar al servicio de ellos, llegaron de noche y con Candy dormida en sus brazos la llevó hasta la recámara matrimonial.

Duerme ángel mío, duerme que yo velaré tu sueño – la arropó con la colcha cerrando las ventanas previendo el frío que hacía afuera, salió para dirigirse a la biblioteca.

Sr. Andley – Albert se detuvo al escuchar la voz volviéndose hacia el mayordomo.

¿Qué desea Robert?

Los libros contables están sobre su escritorio por si quiere revisarlos, aunque yo le sugeriría que los haga mañana temprano… tengo entendido que la próxima semana llega la Sra. Margareth y quería saber si va a necesitar más personal.

Por el momento nos quedamos con lo que tenemos, pero si quisiera pedirle que los de vigilancia estén al tanto ante cualquier persona que llegue a ésta propiedad.

Como usted ordene señor.

Gracias por todo Robert – tocándole el hombro.

Entró a la biblioteca y comenzó a revisar documentos y abriendo correspondencia, algunos de ellos le daban cuenta del magnífico trabajo que estaba haciendo Archie, después de todo pensó en sus adentros "era necesario ponerlo al frente para cuando llegara el momento" sacudió la cabeza disipando las posibilidades en caso de que él llegase a faltar, se levantó y llamó al mayordomo.

Señor pudo haber tomado la campanilla.

Prefiero hacerlo así

¿en que puedo servirle señor?

No solo viene Margareth… mi tía Elroy, George y su prometida vienen, los esperamos, aunque no me han dado fecha… por favor que preparen las habitaciones.

En ese caso tendré que emplear a más personal.

Si… ya sabe usted que hacer en esos casos… ya después mi esposa se hará cargo de todo lo que concierne al manejo de la mansión.

Por supuesto señor.

Hágase cargo de eso para que sepan a quien tendrán que rendir cuentas ¿de acuerdo?

Si señor.

Antes de que se vayas a descansar… hay que llevar ésta correspondencia mañana a primera hora.

Por supuesto señor… compermiso y que pase buenas noches.

Regresó al escritorio y guardó alguna de los papeles metiéndolos en sobres, se levantó para servirse un whisky, al beberlo sentía como el licor se deslizaba suavemente por su esófago… recargando su hombro sobre la pared observó la luna llena que iluminaba los jardines de los alrededores, tomó el último trago y salió de la biblioteca, llegó a la recámara encontrando a Candy acurrucada, la destapó y con cuidado de no despertarla comenzó a desvestirla.

Shhhh duerme amor – el hizo lo mismo deshaciéndose de su ropa y se metió a la cama y atrayéndola a su cuerpo la abrazó con fuerza – te amo tanto Candy… buenas noches mi amor.

Buenas noches mi cielo – contestó en un susurro Candy… él sonrió besando su cabeza.

Los gritos de alegría que Candy daba lo despertaron de golpe.

Dios mío Albert ¡esto es maravilloso! – brincó sobre él en la cama besando todo su rostro, el del susto se levantó haciendo que sus frentes chocaran.

¡auch! – ambos sobaban sus frentes tras el golpe que se dieron

Mi amor – aún sobándose la frente – ven acá abrazándola y poniéndola sobre su cuerpo – maravilloso es tenerte así en la cama, ella lo besó en los labios con pasión.

¿Por qué no me despertaste cuando llegamos? – algunas lágrimas se le escaparon

Venías muy cansada y no hubo poder humano que hiciera que despertaras, yo mismo te desvestí ¿no lo sentiste? ¿te duele? – ella negó con la cabeza, mientras él besaba su frente una y otra vez.

No amor… ¿Por qué mejor no te levantas y desayunamos afuera? ¡hace un día maravilloso! – jalándolo del brazo y tratando de salir de la cama.

Si amor es la segunda vez que lo dices – ella se sonrojó – pero antes – la tomó del rostro y besando sus labios, su cuello, sus hombros hasta deshacerse del suave camisón de seda, le hizo el amor como a ambos le gustaba, ella jadeaba con las fuertes embestidas que él le daba, le encantaba tenerla sobre su cuerpo viendo como sus rizos se movían y brillaban con los rayos del sol que se colaban por la ventana, le excitaba el sonido que hacían sus cuerpos sudados al tener contacto, se sentó y abrazando el pequeño cuerpo de su esposa gozaron ambos del placer que les dió el orgasmo.

Dios mío Albert… se siente tan bien estar así contigo – abrazándolo por el cuello con su cabeza apoyada en su hombro – quisiera que esto no acabara nunca.

No mientras estemos juntos mi amor – sintiendo como ella dejaba escapar un largo suspiro - ¿y eso?

Siempre es por ti Albert… ¿recuerdas cuando nos conocimos? – mirándole a los ojos y sonriendo con añoranza.

Nunca podría olvidarlo, y si lo hiciera… ahora te tengo a ti para recordármelo.

Todos los días suspiraba por mi príncipe de la colina, esperando que algún día se me volviera aparecer – sus mejillas se ruborizaron – un día la hermana María y la Señorita Pony encontraron un dibujo que hice de ti – comenzó a reírse.

Termina de contarme amor… ¿Qué le hiciste a mi retrato?

No – ella movió su cabeza – olvídalo… te vas a burlar si te lo cuento.

Anda amor… cuéntamelo – besándole los labios – prometo no reírme.

Bueno… ya lo prometiste – señalándolo con un dedo – No era un retrato… era un dibujo de una niña de 6 años… bueno el caso es que la hermana María lo encontró en mi almohada y en la hoja habían muchos besos pintados – Albert abrió mucho los ojos y sonreía acariciando el rostro de Candy.

¿de verdad? – besando sus labios - ¿y eran hermosos como éstos? ¿Y que pasó?

No… bueno si… me los pintaba con remolacha – riéndose a carcajadas de ese recuerdo – la hermana María me llevó con la Srita Pony y entre ambas me riñeron diciéndome que estaba muy pequeña para estar enamorada de ti… nunca supe que pasó con ese dibujo – Lo dijo con nostalgia – pero en ese entonces y hasta hace poco yo no tenía idea de que mi príncipe y tú eran la misma persona.

¿estás decepcionada?

Por supuesto que no mi amor… eres lo mejor que me ha pasado… por nada cambiaría todos los recuerdos que tengo de ti y el que ahora seas mi esposo me hace inmensamente feliz.

Es un lindo recuerdo el que tienes, me hubiera encantado verlo.

¿Qué cosa?

El dibujo

Jajaja créeme que mis habilidades como dibujante no han mejorado mucho que digamos – Candy rio a carcajadas y lo besó con ansias haciendo que sus cuerpos reaccionaran ante las caricias que se daban, y aún así dentro de ella y como estaban la colocó sobre la cama saboreándose y amándose sutilmente y sin prisas una vez más, cuando terminaron se arreglaron y bajaron.

Amor ¿Por qué no me esperas? Voy a preparar nuestro desayuno.

¿y si te ayudo? Creo que ya es hora de que vaya asumiendo mi lugar de esposa – sonriéndole con ilusión, caminando hacia la cocina.

Me encanta esa idea – cuando llegaron la cocinera se espantó al verlos a ambos esperando a lo mejor un regaño – buenos días Jane…

Buenos días Sr. Andley… en un momento les sirvo.

No… no te molestes Jane, nosotros nos encargamos ustedes sigan desayunando – le dijo Candy, las personas que estaban en la mesa se volvieron a sentar mirándose unos a otros, y mientras Candy hacía el té Albert cocinaba y arreglaba una canasta con el desayuno.

Ambos estabas sentados sobre una manta degustando del pequeño banquete que Albert preparó.

Albert…

Dime esposa mía – ella sonrió

¿Cómo aprendiste a cocinar?

¿no te gusta lo que preparé?

Vamos Albert… sabes que cocinas muy delicioso, por que todo te quedó excelente… anda dime… no me imagino a tía Elroy enseñándote – él recostó su cabeza en las regazo de ella.

Margareth – cerró sus ojos mientras ella alisaba su cabello.

Oooh… ¿de verdad?

Si… me enseñó a cocinar, a hornear, a arreglar mi ropa… era muy apegado a ella… ella fue mi madre de pecho… cuando mamá murió papá… o más bien tía Elroy tuvieron que buscar a alguien que me alimentara pero quien terminó por encontrarla fue George… me refiero a que no había quien pudiera estar en condiciones de trabajar para la familia, Margareth cuidó a mamá durante el embarazo y días antes de que mi madre me tuviera a mi ella perdió a su bebé… nadie lo sabía, así que se acercó a George y se ofreció a alimentarme, recuerdo que siempre me decía que yo fui su medicina… por ella conocí a mamá supe de la ilusión que tenía por tenerme en sus brazos, siempre encontraba un momento para platicarme lo hermosa que era… me decía que mamá platicaba conmigo cuando estaba en su panza, que los pocos minutos que mamá tuvo para tenerme en sus brazos fue para besarme una y otra vez y decirme lo mucho que me amaba – abrió sus ojos y éstos se enrojecieron tratando de contener sus lágrimas – poco después por órdenes de papá ella se quedó en casa… ella significa mucho para mi… cuando era niño siempre entraba a la cocina para sacar los bollos de nata que ella hacía… una vez me pilló y después de unas nalgadas me dijo que si quería comer los bollos que yo quisiera tenía que aprender a hornearlos… así que parte de lo que sé lo aprendí gracias a ella, siempre esperaba con ansias las vacaciones de verano para regresar a Lakewood… Margareth me enseñó el valor de la libertad y a respetar la naturaleza… cuando me sentía solo ella iba a sacarme de mi recámara y hacíamos fogatas bajo el cielo… tiene ese don de hacer sentir bien a las personas… después de Rosemary ella es la única madre que siempre conocí.

Fuiste muy afortunado mi amor… de verdad te lo digo.

Lo sé amor… hace algunos años le sugerí que dejara de trabajar en la cocina… y le pedí que fuera a la biblioteca

¿de verdad?

Si… tomó sus cosas… pero no se apareció… tardé en reaccionar y cuando fui a buscarla ya no estaba, la busqué hasta encontrarla y durante ese tiempo me pregunté ¿Cómo podía ser así? ¿Cómo pude ser capaz de quitarle lo único valioso que tenía en su vida? Gracias a ella aprendí que las cosas simples de la vida tienen el mayor de los significados y que gran parte de eso es que me haya permitido compartir lo que talvez hubiera sido para su hijo si viviera… y me prometí a mi mismo jamás apartarla de mi lado mientras ella quisiera estarlo… Margareth y George son el vinculo más cercano que tengo a un padre y a una madre, a través de ellos conocí a los seres humanos que eran, sus anhelos, sus miedos… amor – ella se lo quedó viendo a los ojos – Margareth estará la próxima semana con nosotros y quisiera saber si estás a gusto con la noticia.

Albert… mi amor… por supuesto que me agrada… ahora que sé el lugar que ella tiene en tu vida… tiene mucho más significado para mi … eres maravilloso Albert… cada día descubro al extraordinario ser humano que eres… vamos a caminar un rato.

No… mejor dejemos reposar la comida así acostados.

Entonces deja que meta todo a la cesta para poder hacerlo – ambos lo hicieron y ya que terminaron, abrazados en calma se quedaron un buen rato disfrutando de un cielo inusualmente claro.

CHICAGO

Papá… yo solo quiero tú apoyo… si no me atreví a acercarme a mamá es por que ella no comprendería ni aceptaría mis sentimientos por Archie.

Hija… ya todo está preparado… daría lo que fuera por evitarte esto hija pero…

¡Entonces hazlo papá! Yo amo a Archie y él me ama a mi – unos toques en la puerta los interrumpió.

Limpia esas lágrimas hija – Annie se levantó tomando el pañuelo de su padre dándole la espalda – adelante.

Disculpe Sr. Britter lo busca el Sr. Rockefeller – en el rostro de Annie había sorpresa y angustia.

Hazlo pasar… hija ve a tu recámara… aún no hemos terminado con ésta conversación.

Papá…

Haz lo que te digo princesa – Ella solo asintió, el Sr, Britter se acomodó el saco para recibirlo y dentro de si se encontraba en una encrucijada entre los sentimientos que su hija acaba de exponer ante él y el deber social de unirse a una familia poderosa como los Rockefeller, tocaron una vez más la puerta y él dio permiso cuando vió la estilizada figura del señor Rockefeller, se levantó de su asiendo dirigiéndose hasta donde se encontraba estrechándole fuertemente la mano… pero no venía solo venía con su hijo y la cara que tenían ambos no era precisamente de entusiasmo ante el compromiso que se aproximaba.

Sr. Britter buenas tardes en nombre de mi padre y el mío nos disculpamos por no haber anunciado antes nuestra llegada, solo espero no quitarle el tiempo.

De ninguna manera Dave… saben que son más que bienvenidos… pero díganme que los trae por aquí ¿los veo con prisa?

Verás Arthur… ha sucedido algo inesperado y para mi era de vital importancia arreglar éste asunto.

¿de que se trata John? – preguntó el Sr. Britter.

Arthur… es mi deber como padre de mis hijos dar la cara por ellos y más tratándose de un asunto que concierne a tú hija y a John.

No te entiendo John…

Esto me apena mucho más de lo que te imaginas Arthur… quisiera que tú esposa y tú hija estuvieran presentes.

Lo siento John… mi esposa no se encuentra en casa… ella fue a hacer unos arreglos sobre la fiesta de compromiso – el rostro del Sr. Rockefeller cambió de color pero como todo hombre de negocios se recompuso de inmediato… en ese momento los interrumpieron – adelante.

Sr. Britter su esposa pregunta por usted.

Por favor dile que venga a la biblioteca y trae a mi hija también.

Como ordene señor – momentos después madre e hija caminaban ignorando lo que sucedía en la biblioteca, la Sra. Britter con su elegancia entró a la habitación saludando a las visitas.

Sr. Rockefeller… Dave… ¡que gusto tenerlos en casa! – ambos caballeros saludaron y besaron las manos de las mujeres – hija… saluda a tú prometido – Annie aún tenía rastros en su rostro de haber llorado, sus mejillas y nariz colorada la delataban y aún así se veía muy bella – tomen asiento por favor ¿les ofrezco algo de tomar?

Un whisky por favor… Sra. Britter… le decía a su esposo – el hombre no sabía como empezar.

Annie… siéntate a lado de tú prometido – mirando con intención a su hija.

No es necesario Srita Britter – Annie se quedó de pie junto a su padre – disculpen que lo haga de ésta manera… pero nuestros hijos no se pueden casar.

¡¿COMO?! – exclamó la Sra. Britter… Annie de la impresión se desvaneció en los brazos de su padre.

Hija… Annie… hijita reacciona – tanto padre como hijo se quedaron inmóviles sin saber que hacer, el joven se acercó con cautela cuando el Sr. Britter lo confrontó – por favor… no es el momento – se dirigió a su esposa – las sales mujer – cargó en brazos el cuerpo de su hija para llevarlo a sus aposentos – acompáñame y quédate con nuestra hija – cuando regresó ambos caballeros aún permanecían en la biblioteca – ¡exijo una explicación!

Lo sé Arthur y te la voy a dar – los tres hombres tardaron encerrados platicando, llegaron a un acuerdo y se retiraron, la Sra. Britter lo esperaba impaciente.

Dios mío Arthur ¿Qué vamos a hacer? ¿te das cuenta en la deshonra a la que estará expuesta Annie? ¿Qué fue lo que pasó Arthur?

Ven – la tomó de la mano – acompáñame al salón.

Pero Arthur…no te preocupes mujer ¿Cómo está nuestra hija?

No paraba de llorar y tuve que darle un té para que durmiera.

Arthur…

Klara… hay veces que las cosas no salen como uno quiere… Dave se casará con la hija del senador Aldrich…

Pero Arthur ¿Cómo es posible? ¡Ellos fueron quienes pidieron a Annie!

John me trajo un contrato en donde él firmó un compromiso de matrimonio entre Dave y la hija de Nelson… hace apenas unos días se lo hicieron llegar, John argumenta que en una reunión de negocios y bajo la influencia del alcohol ambos acordaron ese matrimonio…

Pero Annie…

Se comprometió públicamente en reparar mañana mismo el daño, me ofreció una suma de dinero muy generosa… pero deseo que Annie sea quien decida… no te preocupes cariño… yo solo quiero que nuestra hija sea feliz – la abrazó mientras ella sollozaba en silencio.

No sé si Annie lo vaya a resistir… será una vergüenza que ella quede así…

¿así como Klara? Annie no hizo nada malo

¡por favor Arthur! ¿no te das cuenta?

Cariño… de lo único que me doy cuenta es que desde el momento en que tomamos la decisión de que Annie se casara con Dave ella lucía muy triste… ¿recuerdas lo que prometimos cuando perdimos a nuestra pequeña? Que en su honor y en nuestras posibilidades haríamos feliz a Annie… cumplamos con esa promesa – ella asintió y aferrándose a los brazos de su esposo frente a la ventana lloraron recordando y anhelando la felicidad para su hija.

GRACIAS una vez más por acompañarme en ésta aventura espero les guste éste capítulo y me lo hagan saber.

Elbroche

Guets 1

Guets 2

Gui

Kecs

Ana Martínez