Todos los personajes pertenecen a Misuki e Igarachi… es una historia que tiene como único propósito entretener.
CON TODA EL ALMA
Capítulo 28
LUZ EN LA OSCURIDAD
Iba caminando tranquilamente recogiendo en su camino algunos frutos que encontraba a su paso, de cuando en cuando se detenía para recuperar un poco el aliento posando su mano en su cadera tratando de aquietar el dolor que le producía el tamaño de su vientre, aunque ya había pasado el tiempo aún sentía el amargo recuerdo de haber vivido la experiencia de sentirse violentada – nadie debería de pasar por una experiencia como esa – pensaba con mucha tristeza… estar recluida y vigilada en ese lugar inhóspito sin otra persona con quien platicar a excepción de Bertha y James fue lo que le permitió no perder la cordura… pues la hacienda más cercana estaba a kilómetros de donde ella se encontraba y tener la libertad de poder pasear en esas condiciones era uno de esos pequeños privilegios que se ganó… en parte gracias a su embarazo y otra a su actitud… estar precisamente en ese lugar le hizo reconsiderar muchas cosas… pensaba constantemente en Candy… recordaba todo… recordaba la primera vez que la vió llegar a su casa… de todas las travesuras que le hizo ¿travesuras? Sacudió la cabeza rectificando ese pensamiento… parte de todas sus acciones se las debía a su madre ¿Cómo es posible que se halla permitido ser tan vil? Lágrimas de arrepentimiento se abrían camino por sus mejillas, siguió caminando por uno de los senderos que circundaban la hacienda hasta llegar al tronco de un árbol caído y se dispuso a descansar un poco, acarició su vientre al sentir una pequeña patada que la hizo embozar una sonrisa cuando sintió que una mano cubría su boca impidiendo que gritara.
No te muevas ni grites ¿entendiste? – ella asintió con la cabeza asustada – si lo haces… no importa… de todas maneras vendrás conmigo.
Por… por favor – ella negaba con la cabeza cubriendo su vientre con ambas manos, sentía como su corazón golpeaba su pecho con fuerza – no… no lo hagas – él se giró quedando frente a ella y fue cuando se dio cuenta del vientre hinchado de Eliza.
Elizabeth… ¿mi hijo? – por primera vez en su vida sintió que algo se removió dentro de él, tocó su vientre y la sintió temblar – no… no tengas miedo venimos por ti – ella levantó la mirada confundida cuando vió la figura de una mujer, sus lágrimas le impedían ver con claridad.
Eliza… cariño
¿mamá? – el rostro de incredulidad lo decía todo al verla con aquel hábito de monja – mamá que… ¿Qué haces aquí?
Ven con nosotros hija – ella sacudía la cabeza negándose.
No… no quiero
No te dejaré aquí ¿entendiste?... Robert – él la tomó del brazo haciéndola caminar, cuando un dolor lacerante le atravesó la espalda baja haciéndola gritar, sus piernas se doblaron haciendo que ella se desplomara sobre sus rodillas… no contaban con que Eliza estuviera embarazada cuando en ese momento escucharon los ladridos de los perros de guardia que se acercaban, ambos se quedaron viendo sin saber que hacer – ¡no dejaré a mi hija!
¡no podemos llevarla!
¡cárgala y vámonos!
¡eso nos retrasará más! – en un intercambio de gritos que se proferían ambos, se agachó y al pasar su brazo por debajo de sus rodillas sintió un líquido caliente que lo humedecía… había roto fuente – aguanta Elizabeth – ella se doblaba tratando de zafarse de sus brazos, sentía que sus caderas se abrían en dos mientras se incrementaban los dolores, cuando los golpes de unos cascos lo hicieron soltarla con cuidado, se levantó y quitó el seguro de su arma y tiró a matar viendo como el jinete caía sobre el suelo – ¡tenemos que dejarla!
¡no!
Es eso o nos atraparán – vió como Sarah subía la falda hasta las rodillas y separaba las piernas de su hija.
Está en labor… Eliza… tienes que pujar hija – ella con el rostro sudado negaba insistentemente.
No… no es tiempo.
¡No voy a dejarte!
Vete – le dijo entre dientes tratando de aguantar – y como el cobarde que fue al tomar su virtud a la fuerza vió como tomó con brusquedad el brazo de su madre desapareciendo ambos de su vista, ella volteaba a verla negándose a dejarla, corría a trompicones cayendo y así mismo Robert la levantaba con brusquedad.
Volveré por ti Eliza… te lo prometo.
Vete – no supo cuanto tiempo pasó y en medio de los dolores que le producían la necesidad de pujar se dio cuenta de la presencia de un hombre y se sintió segura cuando vió a James que la llevaba cargada entre sus brazos.
Aguanta Eliza… ya vamos llegando – fue lo último que escuchó porque la negrura de su debilidad la cubrió sin darle la oportunidad de seguir luchando contra ella misma, para cuando llegaron a la hacienda James pidió a gritos que prepararan todo Bertha y las demás empleadas hervían agua entrando y saliendo con trapos limpios y los demás ensangrentados, él se paseaba por el amplio corredor frente a la recámara de Eliza, el médico que llegó momentos antes salió junto con Bertha y el rictus de dolor y cansancio se hacía presente en ambos – Bertha…
Hijo – un nudo en la garganta le impidió hablar y fijó su mirada en el médico.
¿doctor?
James – posando su mano en el hombro – la señora Elizabeth ha perdido al niño – un escalofrío lo hizo que se estremeciera.
Ella… ¿ella como está?
Delicada hijo… ha perdido sangre… hay que tenerla en observación… he hecho todo lo que está en mis manos… mandaré a Matilde para que apoye a Bertha para vigilarla…
¿puedo pasar a verla?
James – el doctor vió en su mirada la ansiedad de verla – si hijo… solo trata de no despertarla… ella necesita descansar… en caso de que halla fiebre hay que bajársela con paños de agua fría… James ¿les avisarás a su familia?
Ya… ya lo he hecho.
Bien – se despidió dándole algunas palmadas en la espalda – haz lo correcto hijo.
Gracias doctor – abrió la puerta con sigilo esperando que el chirriar de los goznes no la despertara y desde ahí la observó por unos minutos… había luchado contra sus propios sentimientos para no sentir lo que en esos momentos su corazón reclamaba por manifestar, sacudió su cabeza con movimientos rápidos queriendo con eso alejarse una vez más… ella estaba ahí por otros motivos y no podía permitirse tener ese tipo de pensamientos, se acercó hasta donde ella estaba y colocando una silla cerca de ella para velar por un momento su sueño, su rostro pálido daba cuenta de lo mucho que había perdido la tomó de la mano y notó que su temperatura era muy elevada, se levantó y acercando una cofaina se sentó en la cama y tomando algunos paños comenzó a refrescarla, ella se removía incómoda – ssssh… cálmate… todo va a estar bien – ella apenas se daba cuenta de que alguien se ocupaba de sostenerla y mantenerla a salvo, la noche llegó y así como hace algunas horas todo era incierto… y como siempre Bertha buscaba el momento para que él no se descuidara
Hijo… tu comida está servida…
No… no tengo hambre.
Matilde y yo nos quedaremos con la señora Elizabeth…
No… vayan a descansar…
Pero hijo…
Por favor Bertha… es mi deber que ella se encuentre bien… si no la hubiera dejado ir sola a caminar… esto no hubiera pasado… ¿Cómo está Juan?
Se pondrá bien hijo… afortunadamente la caída no lo mató… lo que no entiendo es ¿que hacía la señora caminando tan lejos?
Ella me pidió tener un poco más de libertad – agachando la cabeza – y yo se la di.
James – se acercó a él levantándole el rostro – tú no sabías que algo así pasaría… en todo caso la persona que hirió al Juan debió de ser la misma persona que provocó que a la señora Elizabeth se le adelantara el parto.
Por favor dile a Lucas que lo espero en el despacho…
CHICAGO CASA DE LOS BRITTER
Papá… ¿Por qué lo recibiste? Yo no quiero ni necesito nada de él… no era necesario – le habló con reproche.
Fue una manera de reparar el daño que te causó Dave hija…
Pero papá el que halla sucedido eso me hizo tan feliz… en ese caso deseo que ese dinero se haga llegar al orfanato de la Srita Pony…
¿de verdad quieres hacer eso?
Si papá… les debo tanto… papá – acercándose hasta donde se encontraba él – ¿permitirás que Archie venga a la casa? – sus ojos azules lo miraban esperanzados.
Hija… deja pasar al menos otros 3 meses – tomándola de los hombros.
Papá… sabes que los amo a ambos… a ti y a mamá… pero quiero ser feliz como lo has sido con ella.
Dios mío hija ¿Cómo podría negarme? Si lo que más deseamos para ti es que seas feliz… cuando llegaste a nosotros… se materializó el amor que sentíamos por tu hermana… por Alexandra… de haber adoptado a Candy – sonrió con añoranza – creo que tu madre la hubiera devuelto – ambos rieron sabiendo que de compartirlo con Candy ella sería la primera en ceder a otro su lugar – no voy a mentirte si te digo que Candy me gustó como hija… era todo lo contrario a lo que somos tu madre y yo… ella era la energía que una vez perdió tu hermana… pero tú eres lo que tú madre siempre quiso de ella, tú y Candy son tan diferentes y únicas que elegir entre ambas se me hacía tan injusto… y cuando supimos que fue adoptada por los Andley supimos que así es como debía de ser… y con el tiempo nos dimos cuenta que eras tú quien tenía que estar con nosotros… y nos haz hecho muy feliz hija… hoy te veo y me pregunto ¿Dónde ésta mi niña tímida? ¿Dónde está mi pequeña Annie?
Ya creció papá… pero aún puedo seguir siendo tu niñita.
Siempre hija – abrazándola con inmensa ternura – enviaré un mensaje a Archivald para que venga… necesito decirle que eres mi tesoro y que más vale que cuide bien de ti.
Gracias papi… papá ¿puedo ir donde Paty?
Claro que si hija ¿Por qué tendría que prohibírtelo?
Lo que pasa es que mamá impidió que yo fuera o ella viniera para evitar que yo me encontrara con Archie.
Ve hija… pero lleva a Norah hablaré con tu madre después – besando su frente.
Dos rubios discutían una vez más esa mañana.
¡Por Dios Albert! ¡solo voy a ir a caminar! – aspiró aire y lo sacó lentamente – mi amor me siento bien… estoy bien… cariño no puedo ni quiero estar encerrada… cada vez que te digo si salimos siempre me dices que no podemos ¿dime que es lo que pasa?
Amor – la tomó de la cintura – después de lo de la semana pasada… no me arriesgaré a que te pase algo… no lo soportaría.
Entonces acompáñame – él tomó su rostro entre sus manos y besó su frente
Bien… pero prométeme una cosa
¡lo que quieras!
No te soltarás de mi brazo – ella solo le sonrió – Candy
Te lo prometo
Mi amor en tu estado no puedes ir corriendo como si no llevaras a nuestro hijo – Pasando su mano sobre el vientre redondeado de Candy
O hija – retándolo con la mirada.
Lo que Dios disponga para nuestra familia seré muy feliz ¿dime a donde quieres ir?
Mmmm… tú eres quien más conoce… confío en que me sorprenderás como siempre.
Hay una campiña cerca, hace años George me llevó ahí… sirven unos platillos típicos de la zona – Candy embozó una sonrisa - ¿porqué sonríes?
¿tú pensando en comida? Amor… apenas puedes aguantar el agua en el estómago.
Bueno… tienes que reconocer que ya no he sentido nauseas… te sorprenderás de lo que se me antoja comer… anda amor arréglate – Candy no lo dejó hablar cuando ya se estaba poniendo un vaporoso y hermoso vestido que tía Elroy le había regalado.
¿me ayudas con las cintas?
Te ves tan hermosa… tu cuerpo – besándole la nuca – toda tú eres bella – él notó que el sonrojo cubría sus mejillas.
Albert – le dijo en un suspiro cruzando sus dedos con los de él cubriendo su vientre – si sigues así…
Lo sé mi amor… no puedo dejar de amarte – y ya que terminaron ambos bajaron las escaleras hasta llegar al auto – Alfred… no nos esperen posiblemente nos quedemos en la villa.
Como usted diga señor… señora Candy…
¿dígame?
Margareth les ha preparado algo para el camino y ropa extra.
Gracias Alfred.
Cuando iban en camino Candy decidió encararlo… desde hacía tiempo veía en su rostro una preocupación constante de que algo le molestaba, pero enseguida cambió de opinión… quería disfrutar del paseo y de su esposo, cada kilómetro que avanzaban era de una sorpresa a otra y esos gestos era lo que más amaba él de ella. Cuando llegaron Albert la ayudó a bajar del auto, caminaron algunos metros y entraron a una posada, nada más entrar Candy quedó maravillada por la simplicidad del lugar, olía a leña consumiéndose por el fuego, un hombre pasado en años tocaba con la gaita una melodía tranquila.
¡esto es maravilloso Albert!
¿te gusta?
Mi amor… no son caracoles arrastrándose pero me encanta… gracias Albert… ¡soy tan feliz contigo!
Ven amor – abrazándola por la cintura y con una sonrisa en su rostro – sentémonos cerca de la ventana ¿estás lista para probar algo diferente?
¿Sabe rico?
Es lo mejor platillo que consumiremos hoy – ella le devolvió una gran sonrisa.
Una señora de mejillas sonrosadas llegó hasta ellos para ofrecerles el servicio.
Albert… esto tiene muy mal aspecto – miraba con diversión los gestos de Candy - ¿Qué es?
Haggis amor.
¿de verdad? Siempre lo imaginé de otra manera – dándole la vuelta al plato.
Pruébalo princesa… y si no te gusta pediremos lo que gustes – Candy lo miró con ternura, Albert vió como ella se enderezó sobando su vientre – ¿Qué pasa amor?
No puedo dos contra uno… parece que nuestro bebé quiere probarlo.
Déjame servirte… quieres papas – ella asintió – te encantará – Candy tomó los cubiertos y ante la mirada de su esposo probó un bocado – se llevó la mano a la boca y cerró los ojos.
Dios mío Albert… esto está riquísimo…
Te lo dije mi amor.
Albert… ¿Por qué algo tan sabroso debe tener tan mal aspecto?
Amor… no juzgues las cosas por como las ves.
Tienes razón mi amor… ¿podré comer otra ración?
Aún viene el postre cariño…
Solo un poquito – sirviéndose más.
Iban tomados de la mano caminando y deteniéndose para comprar algunas curiosidades que les llamaran la atención.
Albert ¡mira! Se verá maravilloso en nuestro bebé – extendiéndole un ropón de seda
¿te gusta? – ella asintió.
Cuando llegaron a la posada ambos se sentían cansados pero felices, entraron a la habitación donde encontraron a dos personas llenando una tina.
Sr. Andley ¿desea tener el servicio de doncellas?
No… estamos bien así gracias.
Cualquier cosa habrá una persona a su servicio… solo tiene que jalar de esa cadena.
Bien… gracias – cerró la puerta con seguro y acercándose a Candy la ayudó a desvestirla.
¿un baño antes de dormir?
¿entrarás conmigo? – el asintió.
Sabes que amo estos momentos contigo… tenerte a ti y a nuestro bebé conmigo es una bendición – ambos sentados de un extremo al otro planeaban su día mientras el tomaba uno de sus pies para darle masaje.
Eres maravilloso Albert – se acercó a ella para besarle los labios – te amo.
Te he amado toda una vida Candy… y saberte aquí conmigo… el destino me reafirma una vez más que tu y yo somos y seremos uno por siempre.
Por siempre – le acarició las mejillas y sentándose a horcajadas lo besó con pasión y ternura a la vez, la cargó entre sus brazos y así mojados como estaban la llevó a un asiento cerca de la chimenea haciéndose ambos el amor.
GRACIAS por quienes hacen posible que ésta historia siga en curso… soy afortunada por contar con ustedes… mil GRACIAS… espero sea de sus agrado el capítulo.
