Con el único propósito de entretener he utilizado los personajes que pertenecen a Misuki e Igarachi creadoras y autoras de las mismas.
CON TODA EL ALMA
Capítulo 29
DICHAS… TEMORES Y DOLOR.
Su cuerpo sudaba copiosamente mientras una pesadilla se adueñaba de cada parte de su ser, trataba de buscar una salida a ese miedo que le aprisionaba su pecho, abrió sus ojos azules y sentándose sobre la cama la buscó a tientas, el débil fuego de la chimenea lo animó a levantarse y avivarlo, de nueva cuenta se dirigió a la cama y la suavidad de sus curvas se dibujaban con sensualidad, se acercó a ella y abrazándola por atrás la acercó a su pecho acariciándole su vientre hinchado, aspiró el aroma de su cabello tratando de regalarse un poco de quietud… lo sintió tan real que podía oler y tocar el peligro que vió momentos antes en sus pesadillas, la abrazó de manera posesiva haciendo que Candy se despertara ella se giró hacia él abrazándose a su cuerpo.
¿Que pasa amor? – él trato de ocultarle sus lágrimas consiguiendo que Candy recostara su cabeza sobre su pecho.
Tuve una pesadilla – ella trató de separarse de él – no amor… déjame tenerte así.
Mi vida… estamos juntos – mientras acariciaba los risos dorados de su pecho - ¿quieres contarme?
Te vi gritando mi nombre… pidiéndome… me pedías que te liberara… Candy – levantó con sus dedos su rostro para que lo mirara – eres mi vida – su voz se cortó en un sollozo, Candy le acarició su rostro y besó sus labios.
No tienes nada que temer amor… no te entregues a esa pesadilla… yo soy tu realidad… entrégate a mi Albert – él se colocó sobre su espalda y dejó que Candy lo montara – eres mío – mientras acariciaba con una mano su pene sobre el pantalón de la pijama tratando de despertar en él el deseo por ella.
Siempre mi amor – le acariciaba el vientre mientras buscaba con su boca los pezones endurecidos… desde la primera vez que le hizo el amor supo que su alma y corazón ya le pertenecían a ella, que desde la primera vez de su encuentro… sus ojos verdes serían por siempre el camino que había labrado a su corazón, se quitó el pijama y tomándola de las caderas la elevó hasta la punta de su pene suavemente se adentró a su refugio, venciéndose a la suave y resbalosa esencia que lo tenía dominado, con movimientos suaves lo abrasaba sintiendo como su virilidad crecía dentro de ella.
Ámame Albert… aaah
Te amo Candy – y aún así conectados como estaban y con cuidado de no romper ese mágico momento hizo que le diera la espalda para abrasarla desde atrás masajeando sus pechos y colocándola en cuatro comenzó a penetrarla… besaba su cuello… su espalda… regalando a su tacto la suavidad de su tersa piel, los gemidos de ella se incrementaban con cada penetración, las pequeñas manos de ella aferraban con fuerza las sábanas.
Albert – los dedos de él buscaban entre sus pliegues el tesoro que le pertenecía, ambos jadeaban al unísono acoplándose al encuentro de sus almas… de su amor… se regalaron sus gritos… sus besos hasta que llegaron a la cima de su placer y así abrasada como la tenía se descargó en ella amándola cada segundo más.
No fueron dos días… fue una semana completa que se dedicó a amarla… a consentirla… a reparar con creces el deseo de mantenerla a salvo entre las cuatro paredes del castillo… ella se dispuso a disfrutar y a corresponder con amor todo lo que él le ofrecía… ambos se sentían afortunados porque sin buscarse siempre se encontraban, y aunque el tiempo no perdona y no se detiene un solo segundo un mes más pasó convirtiendo a Candy en una hermosa mujer esperando a su hijo, que con 7 meses a cuestas su energía no había disminuido en lo más mínimo, daba caminatas todas las mañanas en compañía de Albert y con los cuidados de Elroy Andley trataba con mucha paciencia enseñarle a tejer chambritas.
No… definitivamente no…
¿Qué pasa Candy?
Esto no se hizo para mi… ¿Qué se supone que estoy haciendo? – sacudiendo casi en las narices de tía Elroy su tejido – al paso que voy terminaré haciéndole una manga para el cuello al monstruo del lago Ness.
¿pero que cosas dices niña? Espero que ahora si reconsideres tener la persistencia para hacerle algo a tu hijo… siempre esperé que estando bajo la tutela de la madre Grey fuera una buena influencia en ti hija… eres inteligente Candy… solo sé paciente no todo se da a la primera.
Pero tía – ya en esos momentos era un torrente de lágrimas - ¿cómo se supone que seré una buena madre para mi bebé si ni siquiera se hacerle una chambrita? – Elroy Andley se levantó y se sentó a su lado y tomándola de las manos – cálmate hija hay tiempo todavía… no te desesperes… y el que no puedas hacerlo eso no te define como mala madre, estoy segura que serás una excelente madre para mi nieto – Candy levantó el rostro mirándola a los ojos – si hija mi nieto… así que por favor seca esas lágrimas que yo ya me encargo de que a ese bebé que viene en camino no le haga falta abrigo.
Gra… gracias tía – unos toques a la puerta las interrumpieron
Adelante – dijo Elroy.
Compermiso – ambas mujeres se levantaron al escuchar esa voz.
¡Dorothy! – casi corriendo hacia ella.
¡niña por Dios! – mientras veía como ambas se abrazaban – pásale hija… te esperábamos para la próxima semana – llamando con la campanilla al personal de servicio.
Dios Candy… ¡te ves hermosa!
Lo dices porque me quieres…
No Candy… sabes bien que no te mentiría ni diría cualquier cosa con el afán de hacerte sentir bien.
Lo sé Dorothy… es solo que me siento tan sensible.
Oooh Candy… eso es normal.
Ordene usted madame.
Trae el té por favor Alice – la joven hizo una pequeña venia y se retiró – bienvenida ¿Cómo fue el viaje a Inglaterra Dorothy?
Llegamos al puerto de Southampton hace 25 días… todo fue maravilloso tía Elroy… George tuvo que realizar algunas diligencias en el corporativo.
Me imagino que debió de ser muy cansado para ti esperar mientras él se encontraba en el trabajo.
En algunas ocasiones si… era cuando más añoraba estar aquí con ustedes.
Espero que hallas traído a tu dama de compañía.
Si tía… siempre estuve acompañada por ella… la señora Bridges fue muy amable en aceptar acompañarme.
No es amabilidad hija… es su trabajo… me alegro de que por fin estés con nosotras… estoy segura que Candy se sentirá mejor teniéndote a ti.
No tía… bueno si ¿Por qué dice eso? Yo de verdad aprecio su compañía
Lo sé hija… pero ya no soy tan joven y no puedo competir con tu energía… me da gusto que estés aquí Dorothy – acercándose a ella y tomándola de las manos.
Gracias a usted tía abuela… por recibirme.
Aprovecharé que haz llegado para ir a descansar… hija – dirigiéndose a Candy – por hoy dejamos el tejido y aprovechen el tiempo para ponerse al corriente… estoy segura que tienen mucho que contarse.
Gracias tía – mientras la anciana se dirigía a la puerta Dorothy y Candy se sentaron en un sofá.
¿Cómo te haz sentido?
Perfectamente bien, en realidad todos hacen posible por que yo esté bien… me siento un poco limitada pero comprendo que por mi embarazo Albert exagere con su protección.
No está exagerando Candy… hasta hace algunos meses he podido comprender lo que el amor te hace hacer – Candy la miró con diversión - ¿Qué?
No… nada… me gusta verte feliz… ahora que estás aquí buscaré la manera para que Albert me permita salir a caminar contigo… aunque él tomó un tiempo para estar conmigo… por lo general está ocupado con la correspondencia que le llega de Estados Unidos… y cuéntame – tomándola de las manos ¿Cómo va tu relación con George?
Soy feliz Candy – dio un largo suspiro
¡válgame! – haciendo sonrojar a su amiga – George es afortunado por tenerte.
Imagínate como me siento yo… por algún momento pensé que jamás sabría lo que se siente ser correspondida… amé a George desde el primer momento en que lo vi… y hoy que estamos juntos simplemente doy gracias por lo que tengo y por lo que algún día talvez tendré, antes de venir… fuimos a visitar a mis padres ¿te contó la tía abuela?
No… me dijo que habían noticias… pero que prefería que fueras tú quien me lo contara… anda cuéntame – le dijo con ansias
George ha pedido mi mano con mis padres – Candy gritó de emoción brincando
¡Dios mío Dorothy! ¡eso es maravilloso! – abrazándola hasta donde su vientre se lo permitía
Nos casaremos en 6 meses – No podía haber persona más emocionada que Candy sus ojos no podían más y lágrimas de alegría compartió con Dorothy.
¡felicidades! Estoy segura que serás muy feliz… pero cuéntame ¿Qué opinan tus padres de George?
Papá se mostraba muy reacio en aceptarlo… pues le cuestionó muchas cosas acerca de nuestra diferencia social… George le dejó muy claro que él ha trabajado toda su vida para los Andley después de que el señor William lo acogiera en su familia y fue entonces que papá permitió que se hiciera oficial… por un momento pensé que la tía abuela se retiraría – agachando el rostro – y aunque un poco distante ella también platicó con mis padres.
¿de verdad? – ella asintió.
Candy…
Dime – Dorothy solo negó con la cabeza… sus palabras quedaron aprisionadas en su garganta.
Gracias… parte… parte de mi felicidad te la debo a ti – ambas se abrazaron compartiendo las buenas nuevas que les deparaba la vida.
Ven – se levantó del asiento – te acompañaré a tú recámara… con toda ésta emoción no tomé en cuenta lo cansada que debes de estar.
Estoy bien Candy… aunque si te soy sincera – sonriendo – me canso más ahora no haciendo nada que antes – ambas se carcajearon por el comentario.
Es lo mismo que le digo a Albert… y he decidido prestar mis servicios como voluntaria en el pequeño hospital que hay en Inverness
¿así como estás?
No… después de que halla tenido a nuestro hijo… ya te imaginarás como se puso tía Elroy – poniendo los ojos en blanco – hace algunas semanas uno de los trabajadores tuvo un accidente y a falta de un médico pude ayudarle a que la fractura de su brazo ahora esté más sana que nunca… creo que aún soy buena en eso.
Sabes que si… pero ahora serás madre y tu hijo necesitará de tus cuidados
Eso lo sé… es solo una idea… no soporto estar sin hacer nada.
Dos semanas después los cuerpos de los guardias se encontraban tendidos sobre la colina… Dorothy sangraba copiosamente de la cabeza cuando Albert la encontró… su peor pesadilla se hacía realidad… Candy no estaba… no la encontraba y su corazón se llenó de dolor.
GRACIAS a todas y cada una de ustedes que se roban un poco de su tiempo para leer ésta historia… de verdad lo aprecio mucho… mil GRACIAS.
Camila
Guets1
Ana Martínez
Carol Aragón
elbroche
guets2
