Un capítulo más para ustedes chicas… los personajes le pertenecen a Misuki e Igarachi, lo demás es meramente distracción
CON TODA EL ALMA
Capitulo 33
ENTRE MIS BRAZOS… OTRA VEZ
Cerca de la medianoche del 25 de diciembre.
Llegaron al puerto de Leith con las ansias a flor de piel y cobijados bajo el oscuro cielo de Edimburgo Albert y Candy se hospedaron en un hotel, ambos claramente agotados después del incesante traqueteo del carruaje se adentraron a una de las habitaciones que les asignaron, nada más tocar su cabeza a la almohada Candy cayó rendida, momento que aprovechó Albert para bajar al recibidor del modesto salón del hotel, pidió el servicio para que le subieran agua caliente y poderse dar un baño, pensó en Candy, era necesario que lo tomaran pues después de dos días de viaje sin descanso ambos lo necesitaban.
Amor – la llamaba con ternura
Mmm…
Despierta mi vida… he preparado la tina – le quitó el vestido dejándola en ropa interior, mientras ella se acurrucaba más en la cama, el se desnudó haciendo lo mismo con Candy.
Mañana Albert – la cargó y se metió junto con ella a la tina tan cansada estaba que apenas sentía cuando Albert enjuagaba su cuerpo, la sensación de ahogo la tuvo y se despertó del todo cuando Albert le mojó el cabello, despertándola del todo que optó en mejor terminar de bañarse… a Albert le causaba gracia verla así.
¿Por qué sonríes? – volteando la cabeza mirándolo y uniéndose en una sonrisa.
Parecías una hermosa sirena emergiendo del mar.
Ya me imagino la clase de sirena boqueando por falta de aire.
Pero una muy hermosa – aclarándole el cabello y besándole el cuello para lavarse ambos – tenemos que salir.
Quedémonos un ratito más… te he extrañado mucho… y tenerte así es como tener mi propio cielo – se volteo para quedar frente a él regalándose en un abrazo el amor que sin lugar a dudas sentían uno por el otro, la cargó y ambos secaron sus cuerpos y así como estaban se metieron a la cama arropándose con sus cuerpos.
UN DIA ANTES DE PARTIR
Visiblemente nerviosa Sarah Leegan esperaba a la joven nodriza, agradecía que el bebé durmiera apaciblemente sobre la cama… le cambió el pañal y se aseguró que estuviera bien cobijado, esperaba no tener que salir a buscarla… fue muy afortunado para ella encontrarla en el momento en el que más la necesitaba y estaba segura de que todo saldría bien, tras unos toques en la puerta abrió.
Caroline… vuelves a llegar tarde ¿y tú hijo? – al ver que solo llevaba una pequeña valija.
Buenas tardes Sra. Brown… decidí dejarlo con mis padres... Con… con el dinero que usted me dio… no les hará falta nada – le decía nerviosa.
¿es la primera vez que viajas?
No… no… es solo que nunca he estado lejos de mi bebé.
¡tonterías! ¿tienes preparado todo?
Si Sra. Brown
Bien… antes de que partamos alimenta a mi nieto, no quiero tener que estar esperándote en caso de que halla algún contratiempo… iremos directamente al camarote – que Caroline no llevara a su hijo cambió por completo sus planes "no importa… un peso menos" pensó Sarah – el barco zarpa a las 11 y tenemos que estar temprano para ser de las primeras en subir.
Sra. Brown… Vine para alimentar al pequeño… debo regresar…
¿No hubiera sido más sencillo que trajeras a tu hijo? Sabes perfectamente bien que te necesito aquí… eres afortunada de recibir un buen salario por alimentar a mi nieto.
A Caroline le sudaban las manos… sentía que las piernas pudieran fallarle… por un momento pensó en ya no seguir pero saber la verdadera identidad de la Sra. Brown le dieron el valor de que ella fuera quien pudiera por fin hacer justicia por sus padres… por todo lo que perdieron… pero también por todo lo que tuvieron que sufrir y aprender, se dirigió donde estaba el bebé dándole la espalda a Sarah, sacudió sus manos tratando de quitarse toda la tensión que sentía en esos momentos.
No tienes porque estar nerviosa iremos en primera clase, tendrás las comodidades con las que nunca podrías imaginar – Caroline que en ese momento checaba que el niño no estuviera mojado solo embozó una sonrisa
HACE UNOS DÍAS EN CASA DE LOS McArthur
George Johnson – repitió su nombre apenas en un susurro - ¿Qué haz venido a buscar? ¿acaso no es suficiente lo que nos hicieron?
James ¿de que habla?
Lo que nos hizo Raymond Leegan… no tiene nombre – lo decía con voz cansada… una voz que luchaba por ser escuchada… por ser atendida
Dígame que pasó James… desconozco de que me está hablando.
¡que divertido a de haber sido dejarme en la ruina! ¿te causa gracia? – la Sra. McArthur le pasó una silla para que platicaran en privado mientras llevaba a Caroline al interior de la casa.
Cualquier cosa que halla sucedido… puedo asegurarle que William lo desconoce – los dos hombres platicaron después de que George pidiera que estuvieran presentes su esposa e hija y al final les ofreció en ese momento estar en una de las propiedades de los Andley… es lo menos que podía hacer ante el desastre que cometió Raymond Leegan – permíteme hacer eso por ustedes y por favor no se niegue… haré lo que haga falta para restituir el lugar que les pertenece… hágalo por su familia – James McArthur volteó a ver a su familia y intuyendo su incomodidad George lo animó a que aceptara – acéptelo James será temporal… confíe en que todo les será devuelto – el hombre entrado en años aceptó y ésta vez George se dirigió a la joven – necesito su ayuda… James el hijo de William y Candice Andley ha sido arrebatado de los brazos de su madre desde su nacimiento… y me temo Srita McArthur que es el mismo bebé que usted ha estado alimentando – la joven profirió un grito ahogándolo con su mano… lágrimas amargas rodaban por sus mejillas.
Yo… yo no sabía – su madre la envolvió en un abrazo protector.
No… no… no – tratando de tranquilizarla – no puede imaginarse lo que eso significa para mi y para la familia ahora más que nunca estaremos en deuda con ustedes… pero para esto necesito que usted me ayude a recuperar al niño… por supuesto siempre y cuando esté usted de acuerdo Sr. McArthur – la joven se levantó asustada – por favor.
La… la Sra. Brown y el Sr. Newton piensan irse a América en los próximos días.
Srita McArthur… la Sra. Brown en realidad es la Sra. Leegan.
¿Cómo? – ella negaba con su cabeza – no es posible ¡Dios mío! ¿Qué clase de personas harían algo así?
Dígame todo lo que sabe Srita McArthur… por favor – en esos momentos unos fuertes golpes en la puerta los hicieron ponerse de pie haciendo que Caroline se dirigiera a la entrada… un hombre de aspecto hosco hablaba a gritos exigiendo la renta.
Por favor… denos unos días para abandonar la casa – George al escuchar la súplica decidió salir.
Srita McArthur permítame tratar con el señor – la tomó del brazo para que entrara – empaquen lo necesario y dejen todo… los llevaré a una de las propiedades que les he ofrecido.
Pero – había inseguridad en ella – necesito regresar para alimentar al bebé… mi hijo…
Tendrán todos los cuidados que requieran – Caroline entró mientras George salía y le entregaba una fuerte cantidad al casero cubriendo la deuda de los McArthur.
AMANECER DEL 26 DE DICIEMBRE.
Candy… mi amor… no puedo llevarte
Pero Albert – sus mejillas estaban húmedas de tanto llorar.
Por favor mi amor… estaré más tranquilo si te quedas aquí – tomándola de los hombros – Archie se quedará contigo.
¡no quiero! ¡quiero a mi bebé! – gritaba desesperada – Albert por favor – juntando sus manos – no me hagas esto… no tú – Albert se conmovió al verla así… ni siquiera él sabía como su corazón no caía en ese profundo abismo de desesperación al saber que su hijo estaba perdido – mi amor – le ahuecó su rostro entre sus manos – prométeme Candy que no intervendrás… mi amor… la policía y otros hombres se harán cargo… no podemos alertar con nuestra presencia a Sarah y a Robert – ella asentía fervientemente.
Te lo prometo mi amor… pero llévame
Bien – acercó su rostro al de ella besando sus mejillas bebiéndose sus lágrimas – ya no llores – la separó de él y la observó de arriba para abajo – debes cambiarte de ropa ¿sabes? Temía que algo así podría suceder – ella lo miró confundida.
¿a que te…?
Que te negarías a esperar
No puedo Albert… ¿tú podrías?
No mi amor… no puedo – se separó de ella y sacó unos pantalones de una pequeña maleta
Albert…
Mi amor… como te dije antes… tenemos que pasar desapercibidos… tú estarás en una de las tiendas del embarcadero… George compró boletos él y yo seremos pasajeros… después solo tenemos que esperar a que aparezca Sarah para atraparla junto con Robert.
Salieron con la Fe y esperanza puestas en su corazón… el informe que George le dio a Albert era contundente y no había dudas de que ese sería el día, antes de cruzar la puerta de la habitación se dieron un beso apasionado.
Lo llevaremos a casa mi amor – y con esa promesa salieron a la calle uno detrás del otro, uniéndoseles a ellos más adelante George y Archie… Candy iba detrás de ellos aferrándose a un viejo bolso de cuero.
No digas nada… ésta será la única vez que me veas así… siento que apesto.
No exageres Archie… te ves más rudo – dijo Albert haciendo que Candy sonriera – iban caminando sin siquiera mirarse – Archie… la llevarás a la pescadería que está cerca George y yo estaremos cerca del puente – Archie asió del brazo a Candy retirándola del puente de embarque.
¿Cómo le hiciste para esconder tanto cabello?
Ni yo misma sé… cuando me vi en el espejo ya era un chico… ¡Dios Archie! Estoy tan nerviosa
Llegó la hora de embarque y cada pasajero iba cruzando el puente, sabían que tomarían el puente de primera clase, el bullicio que había apenas y les permitía comunicarse… George y Albert iban ataviados en trajes y con barba crecida y sombreros de copa, iban formados en la fila esperando ver a una monja, y en ese momento pudieron percatarse que Caroline iba caminando muy delante de ellos, llevaba un vestido finísimo color azul cielo no llevaba al bebé… ambas manos las llevaba ocupadas con una sombrilla y una pequeña bolsa, y en una de esas veces que volteaba la cabeza nerviosamente reparó en la presencia de George ella señaló con la cabeza a Sarah Leegan… iba cruzando el umbral de la entrada del barco y volteó a ver a Caroline apresurándola con la mirada.
¿Dónde está Robert? – le preguntó Albert en un susurro a George.
No lo veo por ningún lado – buscando al hombre.
Sus boletos por favor – uno de los oficiales les pidió los boletos de embarque – Sr. Villers… tenemos todo controlado – era uno de los policías que habían contratado – por favor manténganse alejados – ellos solo asintieron.
Los débiles rayos del sol luchaba con abrirse paso entre los nubarrones típicos de Escocia, el frío matinal se colaba entre las ropas de sus transeúntes y calándose la gruesa capa Candy se escabulló de la presencia de Archie… su alma, mente y corazón estaban con las dos personas que más amaba, corrió lo más rápido que pudo para cruzar las seis manzanas que la separaban de su esposo e hijo repitiéndose en silencio "que no les pase nada Dios mío… no permitas que se lleve a mi bebé" era casi la hora para que el barco zarpara… un pequeño mundo de gente la hizo detenerse pero eso no le impidió abrirse paso entre ellos hasta llegar a su objetivo… sus enormes y hermosos ojos verdes buscaban con desesperación el rostro de Sarah, su mente se concentraba en ese rostro que por un momento vió en todas las mujeres el rostro de ella, sacudió su cabeza tratando de no desesperarse… vió que aún habían pasajeros por abordar, y muy pocas personas en cubierta… corrió hasta el otro extremo sin quitar la vista del barco y ahí cerca de la popa vió la inconfundible figura de su esposo siendo detenido por varios hombres… su cabeza se giró un poco a la derecha y ahí esta ella sosteniendo en sus brazos a su hijo… estaba muy cerca de la cubierta y en su propia desesperación y angustia gritó…
¡Sarah!
"Esa voz" – daba pasos hacia atrás tratando de alejarse de un grupo de hombres
¡Candy! – Archie la abrazó por la cintura tratando de alejarla.
¡suéltame Archie! ¡tiene a mi bebé! – volteó de nueva cuenta hacia el barco gritando una vez más el nombre de esa mujer - ¡Sarah! – vió como Sarah en su afán de poner distancia entre la policía y ella tropezó sin darse cuenta y tratando de mantener el equilibrio cruzó la barandilla cayendo de espaldas a las frías aguas del mar - ¡Noooooo! – trató de soltarse de los brazos de su primo pero no logró, se quitó la capa que cubría su cabeza dejándose caer de rodillas… Archie la abrazó y no supo cuanto tiempo pasó cuando sintió que gruesas gotas humedecían su cabeza… miró hacia arriba y vió a Albert todo empapado con su bebé en brazos.
Candy – habían lágrimas en sus ojos fundiéndose con la humedad del mar – nuestro hijo.
Se hincó ante Candy para entregarle a su hijo y con manos temblorosas ella tomó el pequeño bulto quitándole la ropa mojada con premura.
Perdóname Candy… perdóname mi amor – él veía como su esposa desvestía al niño… y por un momento se lo quiso impedir, una gruesa capa de lana fue colocada sobre sus hombros… pero el frío que sentía en esos momentos no eran a causa de las heladas aguas del mar… sino a la sensación de abandono… todo se juntó en ese momento y lo único que pudo hacer fue llorar
Mi amor… mi pequeña vidita… mi Anthony – vió que el cuerpecito del niño se estremeció del frío y comenzó a llorar e instintivamente se descubrió el pecho regalándole un poco de su calor – Albert… saca la frazada que está en mi bolsa.
Do… ¿Dónde? – mirando a su alrededor nervioso.
¡Albert! – el hombre que hace unos momentos se lanzó tras la caída de Sarah pensó con dolor que su hijo había muerto, las lágrimas le nublaban la vista, buscando con renovada alegría lo que le pedía su esposa… su pequeña familia – tú hijo mi amor… nuestro hijo.
GRACIAS una vez más por el apoyo y mensajes chicas… son exactamente las 2 de la mañana pero no podía esperar más para regalarles un nuevo capitulo ¡que lo disfruten!
Saryfan.
Matty78.
Carol Aragón.
Krilu.
Ana Martínez.
Camila.
Kecs.
Elbroche.
Guets1.
Cleo.
sayuri1707.
Chrisalmi acebon.
