Todos los créditos y autoría le pertenecen a Misuki e Igarachi

CON TODA EL ALMA

Capítulo 34.

CON LA CONCIENCIA TRANQUILA

Una semana había pasado en el castillo Andley y es como si hubiera vuelto a cobrar vida… Elroy, Dorothy y Annie se daban a la tarea de retomar los tejidos que habían dejado inconclusos, tener al pequeño heredero de los Andley les dio una renovada energía, siempre había alguien a disposición de la pareja y por momentos se sentían invadidos pero aún así estaban agradecidos… la seguridad fue redoblada, saber que Robert se encontraba suelto no le permitía bajar la guardia para proteger a su familia.

Coloca bien su boquita… que cubra todo tu pezón hija – Margareth la ayudaba a que Candy alimentara a su hijo.

Duele – apretaba sus labios tratando de contener el dolor que le producía amamantar a su hijo.

Ya va a pasar hija… fueron muchos días que no pudiste alimentar como se debe a ese angelito… que su cabeza no cuelgue – ella acunaba a su hijo con amor… veía su perfecta cara tan hermosa… Albert estaba sentado atrás de ella abrazándolos a ambos con su barbilla apoyada en su hombro, sentirlos junto a ella todo dolor valía la pena – tienes que alimentarte más niña… éste hombrecito es muy demandante – haciendo sonreír a Candy…

Es tan hermoso… anoche se despertó tres veces… yo creo que mi leche no lo llena.

Todos los bebés son así Candy… y conforme vaya creciendo y según como lo acostumbres dejará el pecho para que le des otros alimentos… pero para eso faltan muchos meses.

Quisiera tenerlo siempre así ¿seguirá doliéndome cada vez que lo alimente?

No hija… solo piensa en esto… disfruta éstos momentos con tu hijo por que son tan únicos que hay veces en los cuales no se vuelven a repetir.

Margareth… lo siento no quise…

No pasa nada hija fue hace mucho tiempo, afortunadamente para mi me permitieron vivir esa experiencia… con el tiempo el dolor es lo de menos… es el amor Candy no lo olvides.

Quiero pasar más momentos así con él – lo decía con lágrimas en los ojos.

Lo tendrás mi amor – le dijo Albert acariciando los rizos ensortijados y rubios de su hijo – es tan bello… tiene pecas en su nariz.

Eres tú mi amor pero con pecas – ambos rieron por el comentario – Margareth… ya no está mamando.

Es porque ha quedado satisfecho… bien ahora abre su boquita y saca el pezón… Albert… te toca sacarle el aire.

¿¡Cómo!? – saliendo de la cama con cuidado.

Hijo… tú padre hacía lo mismo por ti… permíteme Candy – lo tomó y se lo dio a Albert, él simplemente estaba anonadado, saber que estuvo en los brazos de su padre lo llenó de orgullo y gratitud a la vida – sostenle su cabeza con cuidado y masajea su espalda con suavidad – se escuchó un eructo fuerte haciendo sonreír a Candy

Vaya… si nuestro hijo fuera árabe les agradaría saber a los cocineros que lo que ha comido le ha encantado.

¿de verdad?

Si mi amor… lo que para algunos es una falta de respeto… para ellos es todo lo contrario.

Bueno en ese caso me siento honrada de que a nuestro hijo le gusta mi leche.

Es porque eres tú mi amor.

No… no siempre fue así – con sus ojos aún húmedos recordó que por más de 15 días la privaron de alimentar a su hijo.

Ya no pienses en eso niña… ahora los tres están juntos y es eso lo que importa – tomó al niño de los brazos de Albert y lo puso en un moisés – ahora te toca a ti… tómate éste té ¿Qué quieren desayunar?

Sería injusto si eligiera un platillo… todo lo que cocinas es sabroso Margareth – le dijo Candy.

En ese caso… les haré una sopa que los ayudará a recuperar fuerzas y a ti ganar un poco de peso hija… porque si el pequeño Anthony se sigue alimentando como hasta hoy en unos días no podrás hacerlo… así que sé obediente… hazme caso… descansen otro rato más y en un momento regreso… toquen la campanilla cuando estén listos.

Gracias Margareth – dijeron al mismo tiempo, haciendo que la mujer volteara y les sonriera.

Margareth salió dejándolos solos… se miraron a los ojos disfrutándose de la presencia de cada uno de ellos… porque su amor residía más allá de cualquier palabra… son almas gemelas… son ese tipo de seres que aman y sufren con la misma intensidad y que nada de lo que sienten es ajeno a ellos.

Gracias mi amor – lo abrazó fuertemente

Haría lo que esté en mis manos por hacerte feliz.

No podría ser feliz si no estuvieras conmigo y con eso me basta… y estar con nuestro hijo – acercándose donde dormía el hijo de ambos – es tan perfecto… tan bello… tan nuestro… que volver a pasar por eso – un sollozo se quedó en su garganta.

Mi amor… eso quedó atrás.

No Albert… ahora más que nunca valoro lo que hiciste por él… por nosotros… me sentía perdida y tú le diste sentido a mi existencia… perdóname por no haber estado contigo, pues aunque estuviste siempre a mi lado… el dolor me separo de ti… te amo tanto Albert Andley.

Te amo Candy… no hay nada que perdonar mi amor… tu dolor también era mío… y de ahora en adelante te prometo que invertiré mi vida en protegerlos… ¿regresamos a la cama? Aún no amanece y si mal no recuerdo nuestro hijo despertará en menos de tres horas – se abrazaron sin dejar espacio entre ellos sintiéndose el aliento, sintiéndose en paz y con una alegría de que por fin ya nada amenazara con separarlos – ¿Candy?

¿mmm?

Te extraño – la apretó más a él estrujándole las nalgas

Aún no mi amor… tía Elroy y Margareth me han dicho que debo esperar al menos dos meses.

¿Cómo? Mikael me dijo que eran cuarenta días – Candy soltó una carcajada que inmediatamente la ahogó con su mano – No te burles amor – lo decía entre ofendido y divertido.

Amor… si ya lo sabías – no dejaba de sonreír, cruzó sus brazos sobre su pecho recargando la barbilla en ellos – Yo también te deseo amor… ¿esperarás por mi?

Siempre… solo a ti y a nadie más mi amor… solo no te tardes tanto.

Te amo Albert Andley… contaré los días y las noches sabiendo que siempre serás mío.

Por siempre amor mío… duerme esposa mía…

HORAS DESPUES DE RECUPERAR A ANTHONY

Llévanos a casa Albert – le decía Candy con ansiedad y alegría.

Amor… tenemos que quedarnos… Sarah…

Por favor Albert… ya tenemos a nuestro hijo… no tenemos nada que hacer aquí.

Candy…

¿Qué pasa Albert? – lo vió muy perturbado.

Amor – la tomó de las manos – me acaban de avisar que Sarah a sido ingresada a un hospital… ella…

¡no Albert!... no invertiré más tiempo de mi vida pensando en ella o en lo que le pueda pasar ¿acaso piensas sacar la cara por ella? ¿después de lo que nos hizo? Lo siento Albert pero si hay que declarar algo lo haré solo para que pague…

Ella no está en la cárcel Candy…

¿escapó? – de repente se sintió afligida.

¿no me escuchaste? George ha venido a decirme que Sarah está en calidad de detenida en un hospital… iremos a Edimburgo… Margareth te espera… Archie las acompañará de vuelta a casa… yo debo quedarme… mi amor – tomándola de su rostro – debo hacer lo correcto por ti… por mi… por nuestro hijo… nuestra familia

Pero…

Una escolta les acompañará…

No Albert… me quedaré contigo… regresaremos juntos a casa… no te dejaré solo

Dios mío Candy – la atrajo a él en un abrazo – ¿Por qué tienes que ser tan testaruda? No estaré solo… George está conmigo…

Pero estarás sin mi… y no pienso permitirlo… en las buenas y en las malas ¿recuerdas?

¿y Anthony?

Caroline vendrá con nosotras se ha ofrecido a estar unos días más… aún no logro que tome leche de mi pecho… por favor Albert… los dos estamos en esto.

Amor… hazlo por nuestro hijo…

Precisamente por él lo hago… quiero… hay que terminar con todo esto mi amor… se que haz hecho lo posible por protegerme… pero seguir huyendo tampoco es una opción… enfrentémoslo juntos mi amor… sea lo que sea.

¿sea lo que sea? – ella asintió parándose de puntas y besando los labios de él.

Cuando llegaron a Edimburgo se dirigieron al hospital… el director llegó a su oficina anticipándoles su presencia… desde el momento que recibieron a Sarah Leegan la policía se encargó de ponerlo al tanto de la situación, se acercó a ellos ofreciéndoles la mano como saludo.

Sr y Sra. Andley tomen asiento por favor… ¿le ofrezco un té? – ambos asintieron, y mientras el médico lo preparaba les hablaba de temas varios, se sentó frente a ellos sin nada que los separase – bien… dado los hechos más recientes debo ser directo con ustedes… he recibido informe confidencial acerca de una paciente que llegó el día de ayer…

¿Cómo se encuentra Sarah? – fue la manera más clara y directa en la que Albert acortó cualquier intento por alargar la información que el médico pretendía darles.

Verá Sr. Andley… acompáñenme por favor – los tres se levantaron de su asiento – me temo que no hay otra manera más que siendo claro con ustedes.

Se lo agradezco Dr. ¿Qué procede ahora?

Vayamos al pabellón donde se encuentra… hemos tratado de mantenerla lo más cómoda posible – entraron a una estancia amplia muy iluminada por grandes ventanales y en una camilla se encontraba Sarah Leegan con tres enfermeras que trataban de contenerla debido a un arranque de violencia… el médico se adelantó pidiéndole a una de las enfermeras que fueran por más personal – Sr. Andley… me temo que no es el momento preciso para que vean a la Sra. Leegan – desde donde se encontraban , Albert y Candy la observaron y así como ellos Sarah los enfocó y una rabia renovada la hizo sentarse sobre la camilla ignorando el dolor que sentía.

¡¿que hacen ustedes aquí?! Malditos sean… ¡suéltenme! ¡lárguense todos de aquí! – era tanta su fuerza que logró zafarse de las enfermeras que la tenían tomada de cada brazo… se quitó la sábana y al intentar levantarse cayó al suelo, Candy dio unos pasos adelante para tratar de ayudarla pero el brazo de Albert la detuvo - ¡no te atrevas a acercarte a mi Candice!… hagas lo que hagas nunca dejarás de ser lo que eres… ¡una maldita huérfana! – las lágrimas en el rostro de Candy no dejaban de humedecer sus mejillas… no porque se sintiera ofendida o lastimada por las palabras de Sarah… sino pro todo lo que estaba pasando… un recuerdo que casi tenía olvidado llegó a su mente - ¡susana… tu pierna! – verla en esas condiciones tratando de alcanzarla arrastrándose en el suelo fue un duro golpe para ella.

Albert – trataba de ahogar las lágrimas que ignoraban sus intenciones por calmarse – su pierna – lo dijo apenas en un susurro, dos enfermeras más entraron al amplio pabellón y levantaron el maltrecho cuerpo de Sarah colocándolo de nueva cuenta en la camilla mientras una enfermera le inyectaba una solución en el brazo haciendo que Sarah se venciera a la oscuridad y por un momento entregarse al olvido, una mancha roja tiñó la bata blanca, y con los ojos muy abiertos y sin nada que decir Candy veía como quitaban la venda… se acercó a una cofaina para lavarse las manos – Srita… por favor… soy enfermera… permítame – con destreza y consiente de lo que estaba haciendo limpió el muñón que estaba a la mitad de lo que algún día fue su muslo… nada se comparaba a lo que estaba pasando en ese momento… y recordó a su hijo… cuando fue ella precisamente quien se lo quitó de los brazos – si… nada se comparaba a lo que Sarah la hizo pasar pensó Candy – terminó de limpiarla y vendarla se volvió a lavar enjugando la sangre de Sarah y secó sus manos, se acercó a su esposo y le tomó la mano.

Vámonos a casa Albert… llévame con nuestro hijo – él cubrió con su mano la espalda de ella y salieron de ese lugar sin mirar atrás – Dr – se dio la vuelta para verlo – por favor… que reciba todas las atenciones.

Amor…

Por favor Albert… si estuviera en otras condiciones… pero esto será demasiado incluso para ella… quiero… debemos dejar todo esto atrás… pero asegúrate – su garganta se cerraba por los sollozos – que ella esté bien – él la atrajo a su pecho acariciando su cabello – por favor…

Si eso quieres eso haré amor – ese último acto de bondad hizo que admirara y amara más a su mujer… pese a todo el sufrimiento que le hicieron pasar… la esencia de Candy era incorruptible.

Cuando llegaron al castillo todo era algarabía y felicidad… algunos clanes vecinos se unieron a la fiesta para recibir al heredero de los Andley… una nueva historia se comenzaba a escribir… por fin había una razón para celebrar y no se negarían a esa posibilidad… se debían ellos y a todas las personas que hicieron lo posible por buscar a Candy cuando pasó todo aquello… y como caída del cielo Margareth se acercó a ellos.

Lo siento caballeros – abriéndose paso entre ellos se acercó a Candy – una nueva madre tiene que alimentar a su hijo – todos asintieron comprendiendo el largo viaje de dos días que tuvieron que hacer para regresar a casa.

William – le habló Mr. McDonald – ve con tú mujer… la cara de felicidad que traes no esconde tu cansancio… pero eso si se hará la ceremonia para recibir a tu heredero.

Gracias… gracias a todos – retomando su camino hasta sus aposentos ignorando que Robert con una sonrisa cínica y ladeada muy cerca de ahí los acechaba.

Hoy no es el día… pero muy pronto lo será…

Hola chicas GRACIAS una vez más por sus mensajes y reviews, GRACIAS por sus aportaciones e ideas las he leído y tratado de tomar en cuenta GRACIAS a aquellas personitas que al día de hoy la hacen su favorita… espero que les agrade éste capitulo y si Dios lo permite nos leemos hasta la próxima.

Carol Aragón.

sayfan.

Lili.

Dinoris.

Yagui.

Matty78.

elbroche.

sayuri1707.

Kecs.

Ana Martínez.

Krilu.

Camila.

Guets1.

Loreley Ardlay.

Guets2.

Mary.

Hellen Alvarado.