CON TODA EL ALMA
Capítulo 38
UN NUEVO CORAZÓN.
Cuando se escuchó el segundo estruendo todos los varones que estaban reunidos en la plazuela del castillo se quedaron viendo entre ellos y azuzando el oído corrieron hacia el lugar donde provenía el sonido, uno de los guardias que estaba el la almena señaló el lugar donde se encontraba el objetivo al que había disparado… todos corrieron a ese lugar menos Albert… él se dirigió a donde sabía que se encontraba su esposa, sentía que a cada zancada que daba sus piernas pesaban cada vez más y solo el amor que sentía por su familia lo hicieron correr con más determinación, no quería pensar en una nueva tragedia… pero con Candy, simplemente su cerebro no conocía los límites de querer mantenerla a salvo.
Dios… no me la quites – era la oración que se repetía una y otra vez – Tú que conoces los secretos de mi corazón… no permitas que le pase nada – pero cuando llegó, su cuerpo se tensó por completo dejándolo clavado en el suelo… y a lo lejos escuchó el llanto de su hijo que fue el que lo hizo regresar a la realidad, tomó al pequeño Anthony entre sus brazos, su carita estaba salpicada de sangre así como también sus ropas y por más intentos que Albert hacía por calmarlo el niño simplemente arreciaba más su llanto y se dirigió a donde estaban los cuerpos de Candy y Margareth, se hincó entre ambas mujeres y fue cuando Archie llegó y le extendió los brazos para que le entregara al niño… George llegó después y vió como Albert se aferraba al cuerpo ensangrentado de Candy sin soltar la mano de Margareth, volteó el cuerpo de Margareth con mucho cuidado y le tomó el pulso.
Albert… está viva – y él solo asentía acariciando con una mano la mejilla de su esposa.
Mi amor – y el llanto no le daba tregua, toco su pecho y se dio cuenta del impacto de la bala, su vestido tenía un pequeño agujero y fue cuando él reparó que la sangre que Candy tenía en su pecho no era de ella… era de Margareth y la recostó sobre el pasto, sus ojos azules estaban vedados a causa de las lágrimas y con la manga de su camisa se las secó y él mismo rasgó el vestido descubriendo el pecho de su esposa… y ahí estaba la piedra de oro de los Andley sosteniendo la bala que impidió que hiriera a Candy… estaba entre sus senos ligeramente incrustado en el esternón, de un solo movimiento lo sacó haciendo que Candy casi se incorporara al querer aspirar aire, sus grandes ojos verdes se llenaron de lágrimas tratando de enfocarlo.
Mar… Margareth… ¡mi hijo!
Tranquila amor… Archie lo ha llevado al castillo – y la cargó entre sus brazos – por favor George… llévala… yo llevaré a Margareth… amor ve con él – y Candy asintió abrasándose al cuello de George.
Cuando llegaron Albert y George al castillo con las mujeres entre sus brazos los invitados supieron que la celebración ya había concluido, después de que llevara a Margareth a su recámara él se dirigió a la que compartía con su esposa encontrándola abrazada al cuerpo de Dorothy sobre la cama.
Candy… tú esposo ha llegado – ella volteó a verlo y su llanto se arreció más.
Al… Albert… perdóname – Dorothy se removió dándole espacio a Albert y salió de la recámara, él se sentó junto a su esposa abriéndole los brazos – yo… yo no… no sabía.
Shhh cálmate mi amor… nadie sabía – la tomó del talle y la sentó sobre sus piernas acariciándole la cabeza – gracias Dios – y así como estaba le quitó el camisón y al hacerlo se dio cuenta del golpe morado que tenía en medio de sus senos y la encerró en un abrazo – nos daremos un baño caliente amor… aún – quitándole una costra de sangre reseca de sus rizos dorados y no quiso decirle lo que había en su cabello, ella solo asentía.
¿y Anthony?
Éstá con Nelly amor… Annie y Patty están con él – se paró con ella en brazos y la puso de pie mientras él se quitaba la ropa ya dentro de la tina masajeó sus hombros y su cabeza – dime si te duele – ella negaba manteniendo los ojos cerrados, cuando terminaron cambiaron sus ropas y fueron a la recámara de su niño, y al verlos Annie abrazó a Candy.
¿Cómo estás? ¿cómo te sientes? – Candy solo asentía
Mi… mi niño – Annie la soltó y Patty solo apretó sus manos.
Él está bien Candy… duerme como un angelito – volteó a ver a Annie y ésta le hizo una seña para que salieran, Albert y Candy quedaron solos y ella tomó a su hijo en brazos apretándolo contra su pecho y se puso a llorar de nuevo acercándose a la ventana y como en otras veces Albert los abrazó a ambos consolándola.
¡Dios mío! ¿Qué hubiera pasado si…?
Estamos juntos amor… y eso es lo único que importa.
Albert… fui una imprudente… al pensar – y su garganta se cerraba – ¡Dios! Perdóname – él la volteó y le acunó su rostro con las manos.
Mírame Candy – ella negaba con la cabeza – mi amor – la dulzura con la que la llamó lo hizo mirarlo – hemos hecho lo posible por mantenernos a salvo… y quien quiera que halla sido iba a encontrar la oportunidad para hacernos daño… Candy… te amo y tenerlos conmigo son mi felicidad… amor… tengo que ponerte a salvo… a ti y a nuestro hijo – ella lo miró extrañada.
¿Qué pasa Albert? ¿Por qué me dices eso?
Amor – la abrazó de nuevo – no puedo pretender seguir evadiendo a ese hombre… es claro que quiere hacernos daño a ambos y yo no puedo… no quiero perderte… mañana sales a Edimburgo con Archie, Annie y la tía abuela… regresarás a América – ella se separó de él.
Albert…
Por favor Candy… no me lo hagas difícil…
¡No voy a separarme de ti!… ¿has pensado en nuestro hijo?
He pensado en ambos – le contestó con voz conciliadora.
No Albert… mi lugar… nuestro lugar es contigo – él la tomó de los hombros y le besó los labios.
¡Dios mío Candy que necia eres! – haciéndola sonreír y bajando sus manos hasta los codos – vayamos a la biblioteca he pedido que se reúnan los guardias que estuvieron en turno.
Estaban reunidos los guardias y Albert… y muy apartada de ellos estaba Candy con Anthony en sus piernas frente a la chimenea, se sentía más que molesto pero sabía que tenía que reconocer que el tener unos meses de tranquilidad con su familia le hizo recuperar la confianza de que nada podría pasarles… y ese según él… ese fue su gran error.
¿de que me sirve pagar una fortuna en seguridad si lo único que obtengo es la pasividad de ustedes? ¡les confié la vida y la seguridad de mi familia! ¡se las puse en sus manos! – el frío que había afuera no calmaba el fuego que tenía dentro de él nada más de imaginarse lo que hubiera pasado si Candy resultaba herida o muerta, controlaba su voz sabiendo que su hijo se encontraba en brazos de Candy durmiendo, se alisó el cabello y se unió de nueva cuenta a ellos – ¿tienen algo que decir?
Sr… cumplimos con las responsabilidades que se nos encomendó…
Si es así ¿Por qué un hombre pudo burlar la vigilancia con un arma como esa? – mientras señalaba el rifle – no es un arma que se pueda esconder… ¿se imaginan lo que pudo haber pasado si esa bala le hubiera atravesado el pecho? por la ineptitud de ustedes hay una mujer herida
Albert – Candy lo llamó con voz suplicante.
Retírense por favor – fue hasta donde ella se encontraba se puso de cuclillas besando la cabeza de su hijo - ¿Qué pasa amor?
Fui yo Albert… fue… fue mi culpa… yo salí – él acunó entre sus manos su rostro.
Amor… – unos golpes en la puerta los interrumpieron Albert se puso sobre sus pies – adelante.
William… – carraspeó tratando de aclarar su garganta… sentía que no le salía la voz, camino a la biblioteca pensaba en como le abordaría la noticia… sería directo, no tenía caso darle vueltas al asunto y cuando entró volteó hacia la puerta señalándola.
Hablamos sobre lo que pasó…
No creo que solo hallan hablado… William… el hombre al que le dispararon…
¿Qué hombre? – con todo lo que había pasado con Candy y Margareth se olvidó completamente de él.
se ha identificado el cuerpo de la persona que le disparó a Candy… es Robert… Mortimer Schiff.
¿Cómo?
He ido a identificar el cuerpo y estoy seguro de que es él… pero no solo es eso William…
¡Dime de una vez que pasa por Dios! – le dijo exasperado.
Hay una persona más involucrada… querían atacar a toda costa a Candy – ella se acercó dejando a su hijo sobre el amplio sillón.
¿Quién es George?
Sra. Candy… yo – no imaginaba que ella estuviera ahí y no tuvo más que decirles a ambos lo que pasaba – hay una mujer que ha sido detenida en la cocina… llevaba esto entre sus ropas – extendiéndole un frasco a Albert – Alice la reconoció, entró vestida con un hábito de monja y parece ser que ella es la persona que metió el arma al interior del castillo, según Alice la conoció un día que acompañó a Sarah a dejar un encargo de la Sra. Elroy al convento que ésta presidía y por lo visto su objetivo era que tomaras lo que fuera a prepararte – dirigiéndose a Candy.
¿sabes quien es… como se llama? – preguntó Candy asustada.
Fue la antigua cocinera de los padres de Sarah Leegan… William esto es más serio de lo que yo creía y mandé a traer a la policía… en su juventud Sarah Leegan y esa mujer mataron al esposo de la Sra. Elroy y por su declaración quien debió haber muerto era tú tía.
¿Sarah mató a su papá? – Candy no podía creerlo.
Así es Sra. Candy… por accidente pero lo mató – Candy se separó de ellos y caminó hacia la ventana.
Amor – ella miraba el exterior y ese día una vez más sus ojos derramaban lágrimas – Candy…
Yo no la conocía… ni ella a mi… ¿Por qué Albert? ¿Qué les hice? – él la abrazó tan fuerte… quería que ella sintiera que a su lado no le pasaría nada.
Todo ha terminado mi amor – le hablaba al oído, y sus palabras las tomó como una promesa, se volteó a verlo y se aferró a él abrazándolo por la cintura.
Albert…
¿Qué pasa amor?
No vuelvas a pedirme que me vaya de tu lado
Jamás mi amor…
William… tenemos que ir con la policía – el asintió.
Candy mi amor…
Ve Albert… yo llevaré a Anthony a su recámara.
Después de dar declaraciones regresó al castillo dejando que George lo representara legalmente, pidió reunirse una vez más con los guardias de seguridad, estuvo por más de una hora escuchando el reporte que tenían cada uno de ellos y cuando le tocó el turno de hablar a John supo que no podría tener mejor equipo de protección que ellos, sabía que había disparado a alguien pero hasta ese momento no quiso involucrarse hasta saber con bien a su familia… todo se redujo en fracciones, su esposa, Margareth, su familia y los invitados que aún quedaban en el castillo, pero en ese momento teniendo ya todo controlado se disculpó con ellos, reiterándoles su agradecimiento… cuando salió de la biblioteca se dirigió a la recámara de Margareth… ella aún estaba inconsciente, se acercó a la cabecera y acarició su cabello entrecano.
Abre tus ojos nana – se sentó a su lado tomando su mano y se quedó un par de horas hasta que sintió que se removía incómoda – nana – calmándola y confortándola, por fin parpadeó abriendo sus ojos verdes – tranquila nana – cuando vió que tenía intención de levantarse
Can… Candy ¿como está? Dios mío mi niño… Anthony…
Ellos están bien nana – acariciando su mejilla y alisando su cabello – tuve miedo…
Albert…
Margareth… eres la única persona a quien podría llamar madre, eres parte de mi familia… por favor… permíteme honrarte de esa manera – lágrimas de felicidad habían en los ojos de la mujer y como en otras ocasiones quiso negarse, pero estar tan cerca de perderlo… de perderse – quiero que sigas estando en los momentos más importantes de mi vida… por favor nana te necesito – y ella solo asintió acariciándole la mejilla.
TRES MESES DESPUES DEL ATAQUE.
Iba bajando las escaleras cuando sintió que el suelo se movía bajo sus pies, se agarró del pasamanos pero ni eso pudo evitar que rodara escaleras abajo, Anthony venía atrás de ella y al verla caer el niño se asustó y corrió tras ella y cuando llegó hasta donde estaba la sacudió apenas moviéndola, Margareth al escuchar el llanto del niño fue a ver lo que pasaba encontrando a Candy tirada en el suelo.
¡Dios! Candy… niña – palmeando suavemente sus mejillas – mi amor – dirigiéndose al niño – ve con papi – Anthony corrió lo más rápido que sus piernitas le permitían… cuando llegó a la puerta de la biblioteca tocó con insistencia hasta que la figura imponente de Albert apareció en el umbral.
¿Qué pasa hijo? – sosteniéndolo entre sus brazos.
Mami – abrazándolo del cuello
¿Dónde está mami? – el niño señaló hacia las escaleras.
Cayó… mami domida – y corrió llamando a Margareth, pero ella ya se encontraba junto a su esposa.
Dame al niño… y llévala a la recámara, pediré que le preparen un té y les suban el desayuno.
¿Qué… qué le pasó? Hay que llamar al médico…
Ya mandé por él con Alice… anda hijo… hay que ponerla cómoda… Nelly – llamó a la joven que cuida de Anthony y cuando llegó – por favor encárgate del niño.
Momentos después y con Candy despierta le rogaba a Albert que la dejara salir de la cama.
Por favor Albert… fue solo un mareo.
Quiero estar seguro de que todo está bien contigo amor… no podrás negarme eso ¿o sí? – aprisionándola entre sus brazos – amor… esa caída pudo haber sido fatal… solo quiero que te revisen.
Bien tú ganas… quiero ir al baño.
Yo te llevaré – ella se volteó a verlo entrecerrando los ojos - ¿Qué amor? Solo quiero cuidarte – le dijo sonriendo.
Cuando el Dr. Andrew terminó de revisarla miró alternadamente a Albert y a Candy que a su vez tenían cara de preocupación.
¿Qué tiene mi esposa doctor? – el médico le devolvió una sonrisa mirando a Margareth.
Tenía usted razón Sra. Margareth… Sra. Andley usted está esperando un hijo.
Pe… pero ¿Cómo? – había sorpresa en su rostro – no he tenido ningún retraso – lo dijo en voz baja… la sonrisa que momentos antes tenía dibujada en su rostro Albert se desdibujó cuando vió la angustia en el de Candy.
Sra. Andley no todos los cuerpos manifiestan los mismos síntomas en cuanto a embarazo se refiere… de cualquier manera esperemos que el tiempo nos dé la razón y en todo caso cuídese… como médico puedo asegurarle que en unos ocho meses usted tendrá en sus brazos a su hijo
Amor – a Albert le extrañó la actitud de Candy.
Bueno… me retiro… Sra. Andley le recomiendo que se alimente bien… si me lo permite usted se ve esplendida… aquí tiene una lista de los alimentos que puede prescindir… al menos en los primeros tres meses… que pasen buenas tardes – guardó sus cosas y salió de la recámara dejando a Albert confundido y a Candy un poco atemorizada.
¿Qué pasa amor? ¿acaso no estás contenta con la noticia?
Albert… es que yo… yo – las manos le temblaban.
Candy ¿Qué tienes? – sentándose a su lado… e inmediatamente se paró yendo hacia la puerta.
¿A dónde vas? – preguntó la rubia.
A traer de vuelta al doctor…
¡no! – Albert se sorprendió – no –tratando de controlarse – yo… yo estoy bien… es solo que …
Amor… dime que pasa…
Mi… mi bebé – su mirada le dijo todo… el miedo de pasar por lo que vivió cuando nació Anthony la estaba sobrepasando.
Amor… estaré contigo… no permitiré que les pase nada malo – ella se abrazó a su cuello llorando en el hombro de él.
Albert… ¡un bebé!... ¡vamos a tener un hijo! – le decía llorando y riendo.
¿entonces porque esa angustia Candy? ¿Qué ocurre amor?
Tengo miedo… miedo de – cerró los ojos apretándolos muy fuerte – ¡Dios! Que tonta soy… amor – acariciaba su vientre – ¡seremos papás de nuevo! – le dijo abrazándolo.
Gracias mi amor… soy tan feliz… por un momento pensé que no querrías…
No mi amor… no es eso… Albert… te juro que no quiero sentir miedo…
No pasa nada amor… te ayudaré a que lo superes… estaremos juntos… los cuatro – abrazándola más fuerte.
¿lo prometes?
Te lo prometo mi amor… Candy – ella se removió entre sus brazos – Candy…
Mmmh
¿Es… es por eso que ya no quieres salir verdad?
Es… es difícil poner en palabras lo que siento…
Nunca escondas de mi lo que sientes Candy… los dos hemos pasado por esto… y así como tú yo también tengo miedo… miedo de perderte… de ya no saberte a mi lado… pero ahora todo será diferente… todo mi amor…
¿regresaremos a chicago?
¿quieres regresar? – le contestó con una pregunta… ella negó con la cabeza.
Quiero disfrutar de nuestra familia… estar contigo… pero si tenemos que hacerlo… yo iré a donde tú vayas.
Y yo me quedaré donde tú estés mi amor.
¿y el corporativo?
Archie está haciendo un excelente trabajo… y más le vale hacerlo bien – sonrió cuando se lo dijo – no tienes que preocuparte por eso amor… la comisión en pleno me respalda, y ya va siendo hora de que todos se hagan cargo de su parte… papá era quien tenía todo el control… y yo quiero ver crecer a nuestro hijos mi amor… y aún así y cuando regrese… tú y mi familia serán mi prioridad.
Te amo Albert…
Y yo te amo a ti Candy – besando los labios de su esposa.
Hola chicas… les dejo un nuevo capitulo… éste es como la versión extendida del anterior espero les guste, GRACIAS por sus comentarios.
Ana Martinez.
Carol Aragón.
Krilu.
Matty78.
saryfan.
Sayuri1707.
Dinoris.
Guets1.
elbroche.
Lili.
pivoine3.
Loreley Ardlay.
Hellen Alvarado.
GRACIAS chicas.
