Capítulo 2: Desconfianza

¿Cuantas veces en su vida le habían preguntado a Bulma que quería? Si era sincera, podía contarlas con las manos. ¿Cuántas veces le habían dicho lo que debía hacer como hija, mujer y dama? No terminaría de enumerar esas cosas ni en dos días seguidos sin dormir.

*Una señorita no monta el caballo a horcajadas*

*Una señorita no habla de política*

*Eres una dama no puedes correr asi*

*Debes usar siempre el corsé, no eres una plebeya*

*Nunca eleves la voz delante de los himbres*

*Sonríe a todo varón soltero, es un buen partido*

¡Ja!

Quería reírse en sus caras, nunca habían tomado en cuenta sus deseos y ahora debía aceptar como buena dama ser la princesa. ¿Lo haría? Claro que no. Primero estaba su voluntad y nadie, ni el Rey mismo se impondría sobre ella. Le haría ver al príncipe que ella era la peor elección de todas las damas para ser la futura esposa del príncipe.

Por ello a la mañana siguiente y sin despertar a nadie, sacó su caballo del establo para emprender camino a la Hacienda del Marqués Son. Iría a pedir consejo a la única persona en quien confiaba: Milk. El trote del caballo acelerado como su corazón propio, sin miedo iba por el campo esquivando personas, carruajes y obstáculos, orgullosa de su habilidad como buena jinete.

Llegó así a las tierras del Marqués, donde los empleados ya habían despertando para iniciar un día de trabajo arduo.

—Señorita Bulma, ¿Que la trae por aquí? —Un joven mozo la recibió —¿La esperan?

—Es una sorpresa —Guiño Bulma al joven luego de bajar del caballo en un salto. —Guarda el secreto ¿Si?

Le entregó las riendas de su corcel al mozo, luego fue directa a la entrada principal donde una adorable mucama la esperaba: —Buenos días Lady Brief, mis señores están en el comedor.

—Buenos días —Respondió el saludo. Para tomar su falda y caminar a prisa.

El corazón amenaza con salirse de su pecho. Dentro del comedor una muy pasiva familia desayunaba, Goku en la cabecera de la mesa, a su derecha Milk y en el lado izquierdo su hijo. Un niño adorable, tímido y de cabello rebelde, aquel niño era sumamente listo, educado pero tímido.

—¡Bulma! ¡Qué alegría verte tan temprano! —La esposa del Marqués estaba muy feliz de ver a su amiga.

—¿A qué debemos su tan temprana visita? —El Marqués, cordial como siempre pero serio como nunca, le saludo.

—Pues... vine a hablar con Milk. —Contesto Bulma con una leve sonrisa para ocultar su nerviosismo. 《¡Estoy comprometida con el príncipe!》 Quería gritarlo pero mejor si solo pedía ayuda a Milk. A solas...

—Siéntate Bulma —le invito Milk señalando un lugar junto a ella.

—Gohan... —Con voz suave de mando, Goku miro a su hijo de diez años. —Saluda por favor...

—Buenos días Lady Brief —Suave como un susurro el niño le brindó un saludo temeroso que hizo que el corazón de Bulma se apretase de ternura. Adoraba a aquel niño, el fruto perfecto y la combinación correcta de sus padres.

—Buenos días Señorito Gohan. —Con voz alegre y un guiño habitual en la peliazul hizo que el menor se sonrojase. Era tan inocente.

Le sirvieron un cuenco con avena, al igual que pan y huevos revueltos, prefirió tomar un té y con buenos modales procedió a servirse el desayuno, que se veía muy delicioso.

—Por cierto Bulma, supongo que ya lo sabes. —Una chismosa Milk miro de reojo a Bulma, quien luchó por no atragantarse.

—¿Qué... cosa...? —Con tono trémulo Bulma rezaba porque nadie supiera del compromiso, aunque conociendo a la sociedad tan hambrienta de chismes y habladurías no le sorprendería, aún así...

—Mi querido Goku fue llamado a la corte del rey. —La pelinegra se veía muy feliz por tal noticia que casi podía sentir estrellas saltando por sus ojos ante tal acontecimiento. —Será una reunión importante... pienso que le darán otro título. No es nada sorpresivo desde luego, con la importancia que Goku tiene en la corte, es natural que le otorguen un título más acorde a su responsabilidad.

La peliazul suspiro aliviada, aún no sabían nada de su situación, podía estar tranquila. Pero aplaudía las buenas noticias,su mejor amigo era alguien tranquilo y responsable, no era de extrañar que le brindarán otro cargo de nombre, finalmente siempre trabajaba duro para obtener lo que quería.

—Vaya... ¿Será acaso un nuevo Duque, Goku? —Tomando su té para ocultar su risa burlona, Bulma molesto a su amigo. Sabía que una responsabilidad más sería otra presión para él, ya de por sí se esforzaba, otro título sólo lo haría está más ocupado.

Justo cuando Goku quería pasar más tiempo con su familia.

—Asumo que serán temas distintos a ese. —Sin perder su compostura el Marqués contesto indiferente, pero era consciente de que aquello sucedería. —En todo caso Milk, no deberías divulgar información así. Puede causar malentendidos.

Milk exclamó que sólo le había dicho eso a Bulma, quién no era ninguna chismosa, así que podían confiar en ella. Goku calmo a su esposa diciéndole que sólo era una observación y sin muchas dilaciones ya estaban sonriendo nuevamente.

Eran una pareja extraña a momentos, Milk tan alegre pero Goku algo ingenuo a veces, eran la dupla perfecta. Unidos por el amor...

¿Cómo se sentiría? Nunca lo sabría porque su deber la obligaba a estar con alguien que no conocía de nada. Que miserable se sentía, prefería trabajar como institutriz que unir su vida a un matrimonio y tener un título mucho más ostentoso que el que sería dado a Goku.

—Gracias por la comida —Goku se levantó de la mesa una vez que hubo terminado, brindando una ligera explicación de su salida frente a las damas. —Me retiro, disfruten del desayuno. Estaré en mi despacho.

—De acuerdo, haré que te lleven té. —Le aseguró sonriente Milk, su esposo rendido ante las atenciones de su esposa se despidió con un leve beso en la comisura de sus labios suaves.

—Gracias... —Contesto Goku, era una charla sencilla pero tenía tanto sentimiento. Bulma apretó la taza que tenía en la mano, de celos... —Que pasen buena mañana —Y con una leve inclinación de despedida, el Marqués se retiró.

La pequeña versión miniatura de Goku, se levantó para ir tras su padre, pero fue detenido por las severas palabras de su madre: —Gohan, ve a la sala de estudios. Tu maestro no tarda en llegar.

—Pero... —Gimoteo el pequeño al verse descubierto, quería ir con su padre. Aún así sabiendo lo importante que eran sus estudios, se retiró directo al salón asignado para la tarea, a pesar de ser un niño sabía lo importante que eran los estudios para poder llegar hasta donde su padre figuraba, así que el pequeño obedecía las órdenes de su madre sin rechistar.

Una vez solas, Milk conociendo a su amiga y sabiendo que la razón real para visitarla no era otra cosa más que un jugoso chisme, empezo: —Bulma, pasemos al jardín. ¿Qué te parece?

—Claro —Accedió rápidamente Bulma, sintiendo un nudo en la garganta.

Llegaron a un extenso jardín, lleno de flores y árboles, donde había dispuesta una mesa con sombrilla para cubrir del sol. Bulma ignoró el laberinto que, tenebrosamente se alzaba en el bastó jardín del Marqués. 《Fue mala idea》 pensó recordando el terror que ahora le tenía a los laberintos y arbustos en general. Así fue que las damas se sentaron cómodamente a platicar.

—Y ¿Entonces Bulma? —comenzó la pelinegra. —¿Algo que decirme?

—Pues... —Bulma no quería decirlo, no en voz alta, no frente a Milk. Se convertiría en una verdad que quería negar, si ella misma lo decía se sentiría más condenada a algo que aún no había accedido... —Pues...

Un silencio terrible se formó, Milk miraba lo enmudecida que se encontraba Bulma, ¿Por qué se comportaría así? Normalmente cuando se trataba de un chisme, Bulma hablaba como un río cuyo cauce no podías detener, ¿Así de grave era? Pero si estaba así de afectada... significaba que era algo que le ocurría a ella directamente... ¿Tal vez...?

—Oh, Por dios —Llego a una rápida conclusión Milk, y con gesto picaron molesto a Bulma:—¿Acaso te has enamorado?

—¡Claro que no! —Negó Bulma rápidamente. Estaba comprometida y no enamorada, la ironía de su vida reflejada en una frase. —Es sólo que no quiero decirlo.

Bulma hizo un puchero para no hablar.

—¿Entonces a que viniste?

—A tomar el té contigo, ¿Está mal visitar a mi amiga acaso?

—Lo que está mal son tus mentiras, te conozco y se que tienes una gran noticia. —Milk, que sólo en frente de Bulma mostraba su lado más cotorro continuó. —Es más creo que es algo muy importante, por eso no puedes decirlo. ¿Cierto?

—Milk... yo... —Bulma se mordió la mejilla para no romper a gritar. Sentía el estómago hecho trizas, y la garganta seca. —Estoy comprometida...

—¡Comprometida! —Milk no le creía, era una broma. Seguro que si, eso no podía pasar, claro que no. Convencida de ello Milk empezó a reírse incrédula. —¡Ay Bulma! ¡Tú y tus bromas!

Espero a que la peliazul confirmara lo dicho, pero el silencio fue todo lo que necesito para confirmar ese hecho: 《Estoy comprometida...》 resono en la cabeza de Milk como eco. Dio sorbos al té que tenía servido, para calmarse...

Su peliazul amiga, comprometida, era caótico. Imposible de creer, no podía asimilarlo, no cuando su amiga juraba profesar amor a la persona con quien se casaría. Es por ello que preguntó:

—¿Es en serio?

—¡¿Te parece que juego?! —Grito exaltada Bulma por el actuar de Milk. —¡Ayer me lo dijeron y ahora debo conocer a ese estúpido príncipe mimado que...!

—¡¿Príncipe?! —Milk escupió su té de sorpresa.—Bulma, pero... ¿Acaso es una broma de mal gusto?

—¡Ya te dije que no! —Gimoteo como niña pequeña, al ver la poca confianza de Milk en ella.

—Pero Bulma... eso es... —Agitando su cabeza para orientarse, Milk dijo: —Es... ¿Una broma cierto? ¡Ya caí! Puedes dejarlo, eres buena... casi me la creo...

Quedó pálida, desearía que aquella cosa fuera una broma y poder reírse como Milk despreocupada de la vida, pero no era falso era muy real, tan real que quería morir...

—Milk... —Suspiro Bulma, era obvio que no le creería pero astas alturas hasta Bulma había pasado ese trauma. —Es real, es cierto, es verdad. Es tan real que quiero escapar...

—Bulma... —Al fin, luego del shock inicial, Milk comprendió la gravedad de la situación.

Su amiga, la incorregible Bulma, estaba comprometida con nada mas y nada menosque: El príncipe.

—Necesito tu ayuda —Rogó bulma —Tú conoces al rey y su hijo, tu esposo es un miembro importante de la corte. ¿Que debo hacer para no ser su esposa?

《Bulma es una descabellada》 pensó Milk, pero era cierto, sabía que su esposo y el príncipe eran prácticamente confidentes, y por lo poco que sabía el príncipe alejaba a cualquier mujer fuera quien fuera, así que no sabía nada sobre sus preferencias con el sexo opuesto, era demasiado formal, serio y siempre en guardia. No tenía muchos allegados que llamara amigos, siempre solitario y de carácter similar al de su padre.

El príncipe Vegeta era enigmático e indescifrable.

—No puedo decirte mucho, la verdad. —Confesó Milk, luego de meditar un momento. —La única persona a la que tolera su compañía es a Goku e incluso es algo extraño para mi. Nunca lo he visto acompañado oficialmente de nadie, pero se que varias mujeres lo... persiguen, aún así él mismo se encarga de rechazar a todas.

—Eso sólo me dice que es un amargado. —Reflexionó Bulma, inmaduramente. —Seguro gusta de hacer sufrir jóvenes por su ego...

—Goku me dijo que es sumamente orgulloso y rencoroso, no perdona una falta ni una traición...

—¿Falta?... —El foco de Bulma se encendió en una idea maliciosa a los ojos de Milk.

—¿Qué estás pensando...? —Pregunto la pelinegra nerviosa por lo impredecible que era su amiga. —¿Bulma...?

—¡Gracias Milk! —Abrazo a su amiga y alegre Bulma, se fue corriendo.

—¡Bulma...! —Pidió una vez más, pero el remolino azul ya se había perdido.

Aún así dentro de ella Milk pensó que lo que había comunicado a Bulma era malo y se sentía culpable...

Bulma montó su caballo, más feliz de lo que había llegado, de regreso a su casa. Maquinando un plan malévolo para volver loco al príncipe y al mismo rey de ser posible, de esa forma se libraría del matrimonio arreglado...

Sólo debía volverse un verdadero fastidio a los ojos de su futuro esposo y el príncipe mismo pedira la cancelación de la boda.

¡Era brillante!

(...)

Al llegar descubrió que todos estaban buscándola, pensando que se había fugado, pero no, ahí estaba ocultando su sonrisa de victoria y siendo regañada por haber salido sin avisar. Su madre le obligó a cambiarse ya que había embarrado el vestido con lodo.

—Mamá ¿Cuándo será la fiesta de compromiso?

—¿Fiesta...? —Bunny se sorprendió, no esperaba oír esas palabras y menos de su hija. Mucho menos de ella...

¿Era un milagro? ¿Finalmente Bulma acataría el compromiso?

Henchida de felicidad por aquel cambio en su hija, su mente se nublo de los bastos halagos y regalos que la sociedad le ofrecería a su hija, como serían una familia tan importante y como Bunny alardearia a cabalidad sobre las ventajas de su hija, su buena posición y su deber destacable como madre. Se puso ciega de las posibilidades que no sospecho aquella repentina forma sumisa de Bulma, que ocultaba su verdadera forma: la de arruinar la boda.

—Así es, la fiesta donde conoceré a mi prometido.

¿Acaso los Ángeles habían llegado y su hija fue tocada por ellos? Bunny no se daba cuenta de nada, tampoco le importaba, su imaginación volaba junto con su suspicacia.

—Pues hay que coordinarlo con el Rey mismo, pero ten por seguro que será en dos semanas o menos. —Respondió la madre, casi con voz de canto.

Ocultando sus ojos de "Estoy planeando una trastada" bajo una mirada angelical, hizo caso a todo lo que su mamá le dijo:

*Arreglate el cabello*

*Estira la falda*

*No corras, camina*

*No uses esos zapatos, usa estos*

La docilidad de Bulma sorprendió a todos en la casa, pero su madre sólo veía la hora de hacer la fiesta frente la sociedad, pero las sospechas iniciaron en especial en su hermana Tights, que viendo a través de las acciones de su hermana, supuso que algo tramaba...

Por ello, cuando fueron a dar una vuelta al jardín le preguntó: —¿Segura que quieres seguir con esto?

—Por supuesto —Rápidamente respondió Bulma con su anormal forma aguda de responder. —Es mi deber como hija llevar en alto el título y contraer matrimonio con mi... prometido.

《¿Acaso cayó de cabeza?》Pensó Tights , pero captó una tenue ansiedad en las palabras de Bulma que hizo dudar a la mayor aún más.

—Seguro que si. —Continuó perspicazesperando que Bulma se delatara sola.—¿Quién podría negarse a una boda contigo, hermanita?

—¿Cierto? —Engreída la peliazul le dio la razón. —¿Cómo podría negarse a una boda conmigo? ¡Sería una locura!

—Muy cierto, de seguro ya estás ilusionada por tus deberes como esposa...

—Así es, deberes como esposa... —Bulma no estaba muy segura a lo que su hermana se refería. —Ya sabes, ayudar y apoyar a mi esposo, será... Muy grato de mi parte ser su esposa digo...

—¿Quieres saber los deberes de una esposa?—Tights sabía que haría más mal que bien, pero no quería que Bulma se equivocara por confiarse y saliera herida de nuevo, no podría soportarlo. Ella más que nadie quería evitarle ese compromiso, hasta tenía todo arreglado para llevársela lejos, pero si su hermana se empaña en seguir su plan luego de su confesión no la detendría.

—¿Qué deberes? —Exigió saber Bulma, odiaba cuando las personas sabían más que ella, quería saber aquello. Tal vez si incumplía esos "Deberes" la eliminarían como futura esposa.

—Oh, ya sabes... —Tights se acercó a la oreja de su hermana menor para susurrarle algunas cosillas fuera de contexto y subidas de tono, cosas que obligaron a Bulma a sonrojarse hasta las orejas mismas...

¡Estaba loca! ¡No haría eso! ¡Ella no!

—No te creo... —Escupió Bulma avergonzada de su reacción. —Es mentira ¿Cómo podrías saberlo?

—Bueno pues... —La forma en que lo dijo era obvia.

—¿Acaso tú... ya lo haz hecho?

—Es un secreto, guardalo... —Llevando su dedo a los labios para chitarle y dedicándole un guiño, Tights le pidió que guardará silencio.

No podía creerlo, no podía, era terrible. Ella nunca podría hacer algo así, era... imposible para ella. No...

Y asumiendo que lo que le decía su hermana era una mentira, se alejó de ella enfadada.

¡No lo haría nunca!

Continuará...