Capítulo 3
La Retirada
Tal como su madre habia prometido sobre la fiesta de compromiso, sería exactamente en siete días. Siete días para planear sus travesuras, siete días para demostrar que aceptaba el matrimonio, siete días para dejar en claro que Bulma no era una candidata racional para portar el manto real, siete días para ser libre.
El plan que tenía era tan bien elaborado, que nadie sospecharía que ella misma había boicoteado su propio compromiso. Sólo tenía que ser sutil, sumisa y amable con el príncipe, según lo que le había contado Milk, el príncipe no parecía tener preferencia en compañías femeninas por lo que debía experimentar cual era su tipo de dama aspirante y cual no. Sería en un inicio un juego a ciegas, pero todo tenía un propósito: Ser rechazada.
Así que paciente espero los días siguiendo su rutina: salir a montar, leer por las tardes y tener pesadillas por las noches. Por mucho que quisiera ocultarlo, las sombras del trágico incidente aún la seguían estaban presentes en su misma mente y no la dejaban en paz. Pero no se iba a derrumbar, así que después de una noche de desvelo total, actuaba valiente, pero un pensamiento le picaba, uno que le dejaba dudas y meditando cada vez más al final del día la incógnita estaba ahi: ¿Tights hablaba en serio? Su hermana mayor le había dicho unos cuantos secretos sobre la vida matrimonial y los deberes de esposa, si lo que dijo era cierto... tenía aún más razones para negarse al compromiso. Fue así que unos días antes de la fiesta donde conocería a su futuro esposo, llegó una invitación del Marqués.
Una invitación para celebrar el nuevo título de su amado esposo.
—Lady Milk no es paciente —Hablaba su madre, sosteniendo la taza de té mientras conversaba con sus hijas antes de darle un sorbo.—Apenas su marido recibió el título de Duque hace pocos días y emprende una fiesta. ¿Acaso busca opacar tu fiesta de compromiso? —La mujer miró a su hija buscando en sus ojos la misma molestia, pero sólo encontró indiferencia. —No te ves sorprendida Bulma ¿Acaso ya lo sabías?
—Me lo comento cuando la visité. —Respondió Bulma, quien también acompañaba a su madre a la hora del té. —No era una información oficial, no quería causar un alboroto innecesario.
—Me sorprende que hayas guardado silencio. Sueles ser muy comunicativa sobre los rumores. —Su hermana Tights miro a la peliazul, sin duda su actitud era muy extraña.
¿Bulma sin decir nada sobre un jugoso chisme? Eso no era normal. Los últimos días la actitud de su hermana había tenido un cambio drástico, nadie parecía notarlo excepto ella y cuando había tratado de comunicarle a su padre al respecto de aquel extraño comportamiento se sorprendió con sus palabras.
《—Bulma está actuando así por defensa propia, si eso la hace sentir mejor no voy a interferir en aquella decisión. —Tights quedó molesta, su padre era consciente del cambio en Bulma pero no haría nada. Le preocupaba que Bulma cometiera una locura para rechazar el compromiso, debía hacer algo sola.》
—¿Intentas decirme que soy una cotilla? —Se defendió Bulma, mirando a su hermana.
Tights se espabiló en los pensamientos y regreso a la realidad.
—Sueles ser muy suelta con las palabras. Sólo me pareció extraño que no dijeras nada.
—Eso no significa que sea chismosa, sólo me gusta estar informada. —Ignorando a su hermana Bulma agarró un panecillo. —¿Iremos a la ciudad entonces? —Esta vez la pregunta fue para su madre.
—Pienso que si, podemos encargar el vestido que usaras en tu fiesta de compromiso. Además de otros que vas a necesitar. —Bunny consideró la idea, de todos modos debían ir a la ciudad. Necesitaba confirmar varios pedidos para la fiesta de su hija, sería una gala espectacular que demostraría que Bulma era digna de ser no sólo princesa sino la reina.
—¿Vestido de compromiso? —Se asustó Bulma, por un instante el peso de la corona inclinaba su voluntad.
—¿Qué esperabas? Tienes que usar uno nuevo para conocer a tu prometido. —Se burló su hermana.
—¡Claro que será nuevo! —Exclamó su madre —¿Piensas conocer a tu prometido en esos vestidos ya usados? ¡Sobre mi cadáver!
《Mi madre es una escandalosa》Pensó Bulma ¿Era tan importante usar un vestido nuevo sólo para conocerlo? De todos modos sabía que no se iba a casar con ese príncipe.
《¡Sobre mi cadáver me volveré una princesa!》
—Aún así no veo la necesidad de comprar varios. —Dijo Bulma calmando a su madre, ¿De que servían tantos vestidos si la boda no iba a realizarse? Claro que ese detalle estaba por verse...—Con un par sería suficiente.
—Vas a casarte con el príncipe, un par de vestidos no bastarán. —Regaño Bunny a su testaruda hija. —¿Quieres que se burlen de nosotros por no poder estar a la altura de la familia Real?
—Mamá...
—Iremos mañana temprano. No escucharé ninguna palabra más.
—Las acompañare. Tal vez algún rico descarriado quiera casarse conmigo.
—¡Tights!
Llegar a la ciudad para ir a las tiendas era un suplicio para Bulma, no por el hecho de viajar sino por el tener que esperar a la modista para que sacará las medidas de su cuerpo. La mejor diseñadora de vestidos era también la más requerida, pero cuando ingresaron a la extensa tienda abarrotada de telas de todo tipo y clase, su madre sólo dijo un par de palabras y empezaron su trabajo.
—Esto es molesto, no conoceré ningún hombre guapo y descarriado en una tienda llena de niñas. —Se lamentó Tights.
—¿En serio buscas casarte? —Bulma no podía imaginar a su hermana casada, era una locura.
—Ya no soy una novicia, Bulma. Pero la idea del matrimonio llega por si misma cuando te enfrentas a la sociedad, es lo malo de estar aquí. —Tights se veía sugestionada frente a mujeres que parecían vivir un feliz matrimonio, que podía o no ser así, pero lo creía aún más al ver a la mujer que había llegado: La radiante esposa del nuevo Duque, conocía a Milk y sabía que toda su felicidad era genuina y real. —En otras ciudades las mujeres tienen mayor individualismo en cuanto a sus vidas, pero aquí me rodea el velo conservador del pensamiento en cuanto a ser esposa y madre.
Bulma lo meditó, su hermana había renunciado a un título de peso para salir de aquella ciudad y sus normas sociales, pero nunca había dicho el porqué. Siempre pensaron que fue porque buscaba ser libre para hacer lo que quería, pero por primera vez Bulma pensó que tal ves había huido de algo..
Tal vez de alguien...
Tal vez de ella misma...
—¡Bulma! —Una sonriente pelinegra iba hacia ellas. —¡Sabía que estarías aquí! ¡Oh Tights! ¿Cuándo llegaste?
Las hermanas se miraron, Milk no sabía sobre lo sucedido en su fiesta, por lo que era mejor así. O eso decía Bulma...
—Llegue hace un par de semanas, Vine a visitar a mi hermanita, planeaba irme cuanto antes pero no podía perderme tu fiesta. —Con la naturalidad de siempre, Tights abrazaba a la nueva Duquesa.
—Me alegro tanto de verte. Pero Bulma, ¿Por qué no me dijiste que llegó tú hermana? —Cuestionó la mujer, mirando curiosa a su amiga.
—Estuve pensando en otras cosas, ya sabes... —Se excusó Bulma haciendo una expresión obvia.
—Oh, es cierto tu comprom...
—¡Milk! —La peliazul calló a su amiga. No quería que en un lugar lleno de mujeres chismosas, alguien se enterase de que estaba comprometida. Si hablaba aquí, toda la sociedad lo sabría.
—Lo siento...
—¿Y dónde está ese pequeño llorón llamado, Gohan? —Preguntó Tights.
—Ya no es un pequeño llorón, ahora es un pequeño caballero que dice: No entraré a una tienda de mujeres, que sólo chillan por el color de vestido que llevarán en una fiesta.
Las ocurrencias de aquel niño sacaban carcajadas genuinas en aquellas mujeres, hace no mucho el pequeño Gohan lloraba si no veía a su madre cerca, pero ahora prefería estar con su padre.
—Crecen tan rápido. Cuando menos te das cuenta ya no estan en tus brazos sino que caminan por sí mismos. —Con nostalgia, Milk recordaba esas épocas.
Bulma pensó en lo hermosa que se veía Milk en su papel de madre, tan devota y tan dedicada. Pero Tights sintió compasión por ella misma, sus recuerdos la llevaban a una parte de su vida que había tratado de enterrar por años y que había evitado por mucho tiempo. Recuerdos que fueron hermosos y ahora eran dolorosos, agridulces.
—Muy bien damas, ya no aguanto estar dentro de este lugar. Las esperaré afuera. —Dijo Tights, ya que habían terminado de tomar sus medidas y ver a tantas mujeres casadas o novicias la ponía mal. Con aquellas palabras dichas salió del lugar.
Tights ya no era un prospecto de matrimonio, no poseía un título, ni la edad para ser aceptable. Sólo era una mujer con una cuantiosa fortuna vagando errante de aquí para allá. Tal vez si hubiese sido menos inmadura y menos impulsiva, ahora estaría felizmente casada, con hijos y su hermana no huiría del compromiso.
—¿Tights, eres tú?
La rubia volteó a mirar al dueño de aquella voz, la razón, la causa, el todo de su actuar, la persona que más quería ver pero que menos toleraba...
—¿Raditz?
El salón de baile del nuevo Duque tenía un decorado exquisito, Milk no había escatimado en extravagantes bocadillos. Todo se veía ostentoso, muy propio de Milk, Bulma conocía a su amiga era alguien discreta y amable, pero también tenía un carácter fuerte escondido entre su belleza.
Carácter que relucía cuando alguien buscaba molestar a su familia.
—Felicidades, Duquesa —Saludo Bulma a su amiga en cuanto la vio. Estaba en la entrada recibiendo a los invitados, usaba un hermoso vestido color arena y guantes de satin blanco hasta los codos, se veía hermosa.
—¡Bulma! —Feliz de ver a su amiga de nuevo en la recepción, Milk la abrazo y le susurro al oído: —Puede que sea Duquesa ahora, pero dentro de poco tú serás princesa.
—Shhh —Le silencio Bulma.
Mirando que nadie la hubiese escuchado se arregló el vestido gris perla que usaba, había decidido dejarse el cabello azul sólo en un medio moño para tenerlo suelto y se puso algo nerviosa
—Tranquila. Igual todos van a enterarse.
—No, si puedo evitarlo. —Susurro Bulma.
—¿Qué dices?
—Nada, nos vemos dentro. Mi hermana debe estar causando algún desperfecto social. —Con una rápida despedida, Bulma a pasó veloz entró.
Los invitados ya conversaban amenamente, pero Bulma sintió algo asfixiandola, aunque le alegraba celebrar en una fiesta con su amiga, no podía evitar sentir miedo. Su atacante ya no estaba, pero el daño que le había cometido seguía presente cada día, cada instante, todo el tiempo...
Se estremeció por el recuerdo.
—¿Algo de beber?
—¡Raditz! —Se asustó Bulma, estaba tan inmersa en sus pensamientos que le tomó por sorpresa la presencia del caballero.
—No quise asustarte. —Se disculpó.
—Esta bien, no fue tu culpa. —Dijo la peliazul apresurada. —¿Cómo te encuentras? ¿Estas feliz por tu hermano?
Bulma sabía lo difícil que había sido para ambos, luego de la muerte de sus padres el título de Marqués había pasado al mayor: Raditz, quien se hizo cargo de llevar las tierras hasta que su hermano volviera de sus estudios en el extranjero. Había renunciado a su título para dárselo a su hermano, y ahora debía volver a ser Marqués de nuevo.
Goku se había convertido en Duque y tendría otras responsabilidades.
—La verdad pienso que me agregó un peso que no quería. —Se quejó el mayor. —Sabes que quise renunciar al título de mi padre, pero por el accidente no pude. Ahora tampoco puedo.
—No es sencillo aceptar algo que no quieres. —Comprendió Bulma. —Pero recuerda, siempre hay solución para todo.
—Siempre tan terca. —Sonrió Raditz —¿Entonces me concederás un baile? Lady Bulma.
—Sólo uno, vine obligada. No quiero que mi familia vea que si me divierto.
—Entiendo. —Con una inclinación se retiró.
Por su parte Bulma comenzó a buscar a su hermana o a Milk, pero falló y toda la velada fue a peor cuando encontró a cierta Condesa que solía la mayor parte del tiempo sacarla de quicio.
—Lady Bulma, ¿Busca sus modales acaso? —Se burló una hermosa rubia de ojos aquamarina enfundada en un vestido rojo. —Seguro se le perdieron luego de correr a caballo tan escandalosamente.
—Lady Lazuli. —Se inclinó Bulma por mera cortesía. —Disculpe mi torpeza, no todas podemos estar en casa bordando.
—Tan amable como siempre, querida.
¿Alguien a quien no toleraba? La condesa Lazuli, hermana gemela del Conde Lapis, era de esas personas que demostraban su poder innecesariamente a cada persona que conocía.
—Nunca compararia tu amabilidad con la mía. —Sonrió Bulma con hipocresía.
—En eso estamos de acuerdo.
Bulma iba a contestar pero se mordió la lengua, no quería causar un escándalo en la fiesta de su amiga.
—¿Escuchaste lo que dicen esas niñas? —Esta vez la Condesa señaló un grupo de jóvenes novicias, por su forma de hablar y reír, supo que sería su primera presentación en sociedad.
—¿Temes que te quiten protagonismo? —Sonrió Bulma. —Aún puedes casarte, tienes un título jugoso y belleza. No te preocupes no te quedarás solterona.
—Eso no me preocupa —Se apresuró a decir molesta Lazuli. —Busco comodidad, no amor. Mientras sea un apuesto extranjero podría casarme. Me preocupas tu Lady Bulma.
—¿Yo? ¿Por qué?
—Escuche rumores de un invitado sumamente importante en la fiesta, pero no pude verlo. —Explicó la rubia, ignorando a Bulma. —Al parecer aquellas niñas saben quién es, lo más probable es que sea un extranjero muy rico.
—Eso no me interesa.
—Eso me preocupa Lady Bulma, la primavera de su juventud está pasando muy rápido. Y con su carácter nada agradable podría llegar a la edad... desesperada. Como su hermana.
—Su preocupación me conmueve, pero mi hermana se ve más feliz que usted. En cuanto a mí ¿Qué piensa que deba hacer? — El sarcasmo en su voz era evidente.
—Podría hablar con el extranjero, —Aquella respuesta no se lo esperaba. —Yo quisiera conocerlo desde luego. Pero pienso que hacer un favor al prójimo no hace daño. Todos los caballeros presentes conocen su mala fama y su terrible carácter. Si conquista a un noble extranjero sería lo ideal. Y sobre su hermana debo decir que su belleza se ve desgastada por el tiempo y el pasado trágico...
—Aprecio tal acto de generosidad —Bulma literalmente hizo sangrar su lengua para no lanzar improperios contra la Condesa.—Pero debo rechazarla... ¿Pasado trágico?
《¿De qué hablaba esa mujer?》
—¿Acaso no lo sabe? —Sonriente por un hallazgo tan interesante, la Condesa recordó aquellos tiempos donde el escándalo llegó a sus oídos. Un escándalo algo apagado ya que sólo hubo pocos involucrados, para la suerte de muchos.
—¿Saber qué? —Con un tono peligroso, Bulma incordio a la Condesa Lazuli, hablaba sobre su hermana y aquella mujer no tenía ningún derecho.
—Oh, pero si es un tema familiar querida. No debería involucrarme. —Soltando una risilla para restarle importancia la Condesa cambio de tema: —¿Entonces aceptará mi favor altruista?
—No voy a ser parte de sus juegos para quedar en ridículo. Permiso.
Consternada, Bulma empezó a alejarse de la rubia para volver a buscar a su familia pero fue detenida por Lady Lazuli: —¿Es eso? —Le retó. —¿O sólo tiene miedo de conocer a un caballero? Tal vez tema espantado con sus modales tan propios de una granjera.
—No tengo miedo —Contesto firme, la mayoría de las veces que hablaba con esa mujer, está buscaba burlarse de ella y tomarla por tonta. Como ahora, pero no iba a permitir que la llamen cobarde y ofendan su forma de ser.
—Entonces demuéstrelo —Siguió la Condesa. —Hable con el desconocido.
—¿Qué ganaría yo?
—Nada en realidad, pero si huye me daría la razón ¿No cree?
Eso jamás, Bulma no era de las que huía, prefería con mucho callar la boca de aquella mujer que demostrar debilidad. Por ello confiada en sus instintos dijo: —Acepto
¿Dónde podría estar?
Si buscar a su familia era difícil, buscar a un completo extraño sería imposible.
Los pies le dolían, ya estaba cansada de dar vuelta por ahí y por allá, por su temor a quedarse sola prefirió no salir a los jardines pero estaba sedienta. Aceptar aquel reto por impulso había sido un error y lo lamentaba. Alejándose de la pista de baile llegó al área de descanso, donde sólo había personas mayores que disfrutaban de juegos de cartas y fumaban tabaco, llegó a la mesa donde un frío y refrescante ponche era servido.
Con un suspiro profundo se terminó la copa entera de un sólo sorbo. El líquido refrescó su garganta y enfrió su cuerpo, que estaba a alta temperatura por el vestido pesado y el ambiente.
—Una manera profesional de beber. Es sorprendente. —Una voz varonil, grave y pretenciosa llamó su atención.
—¿Me habla a mi? —Se apuntó Bulma para cerciorarse.
—¿Acaso miro a alguien más? —Respondió el sujeto como si fuera la cosa más obvia del mundo y Bulma fuera una tonta.
Bulma trago en seco en cuanto lo vio, imponente y orgulloso, una figura masculina por demás atractiva, mirada filosa y brazos cruzados. Usaba un traje que no le hacia justicia, ya que el delineando cuerpo que poseía traslucia la costura del traje haciendo entrever su obvia musculatura.
《¿Quién es?》
—¿Sólo una copa la dejo así? —Se burló de ella al verla enmudecida. —Debería alejarse del ponche, o podrían pensar que quiere compañía.
《¡Es un patán!》
Y a pesar de ser todo un adonis era un maldito engreído. La peliazul se obligó a si misma a recuperar la cordura, era un hombre despampanante sí, pero ella era Bulma Brief.
Y nadie dejaba en ridículo a Bulma Brief.
—No quiero compañía y menos la suya. —Le contesto feroz la peliazul.
—¿La juzgue mal entonces? —Continuó el caballero. —Pero debo felicitarla. Su forma de beber me dejó impresionado, ¿Es lo único que hace bien?
—¿Acaso me está espiando? —Le increpó Bulma para molestarle.
—No lo llamaría así, podría ser: ¿Observando? ¿Estudiando... tal vez?
—¿Por qué me observa entonces?
—¿Ve el área? —Le indicó, Bulma lo hizo por mera curiosidad. —No había nada interesante por aquí. Hasta que usted llegó.
—¿Soy un objeto de su experimento retorcido entonces? —Exagerando lo ofendida que se sentía, la peliazul se abanico dramáticamente. —¿Es así como se dirige a una dama?
—Estoy muy seguro que una dama no tomaría ponche como usted lo hace.
—¿Cuántas damas conoce? —Pregunto Bulma.
—Sólo una me temo.
—¿Con una, piensa que sabe todo sobre el comportamiento de una dama? —Se burló la peliazul. Para contraatacar. —No quisiera ser yo quien se lo diga, pero le falta experiencia con las féminas. Me gustaría ayudarlo pero me temo que usted me molesta demasiado.
—No quiero ser yo quien se lo diga, pero usted es insoportable. Lady... —El hombre dejo al aire la frase ya que no se habían presentado.
—Bulma —Dijo la peliazul con energía. —Bulma Brief y que nunca se le olvide.
El caballero se sorprendió bastante e iba a presentarse pero justo fueron interrumpidos.
—¡Aquí estas! —Raditz la había buscado preocupado por lo sucedido anteriormente.—Tu hermana te está buscando, y... Disculpe mi distracción, Alteza.
Extrañada, Bulma miro a su amigo realizar una reverencia profunda y respetuosa.
《¿Alteza?》Raditz se estaba burlando de ella también. ¿Cierto?
—No tengas cuidado, no estamos en Palacio. —Contesto aquel molesto caballero que estaba hostigandola.
—¿Alteza...? —Pregunto Bulma asustada.
—Lady Bulma —Hablo Raditz, en forma de reprenderla. —Saluda al príncipe, no seas descortes.
—¡¿Príncipe?! —Grito Bulma desquiciada. Que de no ser por el bullicio de la fiesta habría llamado la atención de todos los presentes.
No puede ser
No puede ser
No puede ser
Bulma quería morir, quería ahogarse en el tazón de ponche, quería tomar ese mantel y ahorcarse, saltaría por la ventana más cercana y esperaría la muerte, iba a apuñalarse con aquella lanza que colgaba de la pared y se desangraria.
Había tantas posibilidades pero no pudo responder, su cuerpo estaba tenso, petrificado, su mente se había quedado en blanco, su alma la había abandonado...
《¡Soy una tonta!
¡Tonta!
¡Tonta!》
Y así el destino de la manera más infortunada había juntado a los dos prometidos.
Pero Bulma aterrada rompió aquel encuentro con una indiscreta e irreverente huída, que desconcertó al príncipe que la veía salir corriendo y fue así que todos en la fiesta presenciaron un torbellino de cabello azul salir disparado fuera de la fiesta, tomar un caballo y huir a todo galope perdiéndose en la oscuridad.
Bulma había escapado...
Continuará...
