Capitulo 3: Complicaciones.
Narra Sasuke.
El sonido de las teclas de la computadora era el único sonido que se escuchaba en la habitación, además de mi respiración, claro.
Termine de escribir el informe que debía entregar a Naruto por correo y bebí un sorbo de mi té.
Me detuve a pensar un segundo en como cambiaban las cosas a través del tiempo. Cada día me sorprendía más de la tecnología. Me di cuenta en algún momento que era algo adictiva.
Desde que Sarada me había enseñado cómo funcionaba, no había parado de utilizarla en ningún momento.
Desde cuentas en redes sociales hasta en los foros de compras online, incluso en un foro especial de novelas y expresión divina.
Obviamente esto nadie lo sabía, Sasuke Uchiha debe mantener una reputación.
Una imagen que cuidar.
Por esa única razón mis nombres de usuarios no tenían nada que ver conmigo, como por ejemplo "Amolostomates" en el foro de expresión divina.
Los únicos que si podía hacer visible eran los de las compras online que si poseían mi nombre.
Todo estaba específicamente controlado para que el idiota de Naruto no lograra encontrarme. Ni en la mínima oportunidad.
El teléfono celular sonó avisando la llegada de un mensaje de Sarada.
*Papi llegare un poco más tarde.*
Sonreí ante lo escrito para responderle un simple "Ok"
Sarada sin lugar a dudas es lo mejor que la vida me pudo traer.
La amo mucho, tanto como a su madre e incluso un poco más.
Es tan hermosa e inteligente y tiene expresiones tan vivas.
Si, sin lugar a dudas es una hermosura.
Aunque a veces su fuerza y carácter me asusta un poco.
Y es que debía heredar el maldito carácter de Sakura.
O tal vez sea el hecho de que paso los últimos diez años conviviendo con ella, pobre hija mía, soportar el temperamento de su madre seguro no fue fácil.
El solo hecho de recordar el terror que causaba tener a Sakura enfurecida me ponía la piel de gallina.
Hay veces que comprendo un poco la lentitud mental de Naruto. Con tantos golpes que se ganó de Sakura es inevitable que no haya salido ileso.
Aún recuerdo la primera vez que pobre los puños de mi mujer...
Flash Back.
Nos encontrábamos en un bosque, a orillas del rió. La posición del sol indicaba que eran más de las doce del mediodía, una fogata cocía dos peces de tamaño suficiente como para llenarnos.
Yo me encontraba recostado sobre el tronco de un gran árbol entre las sombras de este admirando en silencio la naturaleza, a mi lado se encontraba Sakura leyendo una revista que se había comprado en la mañana.
No hacía más de tres meses que habíamos empezado nuestro recorrido, el mismo tiempo casi que llevábamos de casados.
Nuestra convivencia y relación cada día me sorprendía más. Nunca pensé que Sakura podía ser tan buena compañera de viajes, se acoplaba perfectamente a mí, desde que habíamos comenzamos a viajar juntos, me había dado cuenta de lo mucho que había cambiado y crecido.
Y no lo voy a ocultar, cada día me enamoraba más de ella. Simplemente la amaba y saber que ella me correspondía me llenaba completamente.
Mi corazón solo le pertenecía a ella y nadie más.
Durante ese tiempo que había viajado solo, no había parado de pensar en si ella me seguiría esperando, que si me seguiría queriendo y aún más si me había perdonado de todo lo que yo había hecho.
En mis tiempos libres eso me tenía muy preocupado, yo amaba a Sakura, desde que éramos niños, aunque nunca lo había admitido claro.
-¡¿Pero qué diablos?!- El grito de Sakura me saco de mis pensamientos-¡Estos tipos son inútiles! ¿Cómo diablos han conseguido ganar un premio por algo tan significante como esto? ¡SHANNARO!- Algo duro impacto sobre mi estómago y lo siguiente que sentí fue como la sensación de volar muy alto.
La sorpresa del golpe me dejo tan sorprendido que no me dio tiempo de reaccionar cuando aterricé sobre un gran árbol de una manera poco agraciada, golpeándome con el impacto gran parte de mi rostro (por no decir que casi pierdo todos los dientes).
Fin flash back.
Recuerdo a Sakura correr hacia mí y disculparse una y otra vez mientras curaba mis heridas. Tampoco olvidare el moretón que me acompaño dos meses después de ello.
Ese día aprendí dos cosas muy importantes sobre nuestro matrimonio.
Nunca hacer enfadar a Sakura y mucho menos estar cerca de ella cuando lee revistas de luchas.
Siempre y cuando quieras conocer a tus nietos.
Mire la hora y decidí pedir la cena. No se me daban mucho las artes gastronómicas así que a Sarada no le importaría.
Decidí encargar Yakitori* teniendo en cuenta que poseía abundante carne de pollo y era una de las carnes favoritas de ella.
En el transcurso de la tarde pase meditando, bueno gran parte de ella, pues Sakura llamo y quedo hablándome más de media hora preguntando por la casa, sus plantas, la niña y por mí. Me conto que volvería en unos días y que todo iba de maravilla.
Me pareció perfecto, poseía dos días para tirar las flores marchitas a falta de riego del jardín y comprar unas nuevas. Además de reponer su masajeador de pies que misteriosamente se rompió.
Cosas que suceden cuando los aparatos no traen manual.
Mire el celular por primera vez después de haber encargado la cena y decidí mandarle una mensaje a Sarada, era muy tarde para que estuviese fuera de casa.
Iba por la mitad del mensaje cuando escuche el sonido de la puerta, minutos después apareció ante mi vista el pequeño cuerpo de mi hija.
Supuse que algo andaba mal, caminaba con la cabeza baja y parecía temblar.
-¿Sucede algo hija?- Pregunte preocupado.
Ella solo levanto su rostro, me miro y comenzó a llorar de una manera que jamás vi en mi vida.
Fin pov Sasuke.
En otro lugar...
Esa noticia había sido impactante para él, sabía que ese tipo era un viejo de mierda, idiota y estúpido. Pero en su corta vida había imaginado algo de tal gravedad como lo que se enteró en esa tarde.
Suspiro.
La verdad era que no le había afectado tanto, solo le sorprendió un poco. No podía decir lo mismo de su compañera quien se había hecho un mar de lágrimas después de salir de aquella florería.
Bueno, quien le mandaba a ella a poner en pedestales a esos hombres, especialmente a su padre que desde lejos se le notaba lo idiota.
Diviso su casa a unas cuantas cuadras y acelero un poco el paso. Seguramente su madre le daría un sermón por llegar tarde y no avisar.
Bufo.
-Espero que no esté tan enfada y que Hima no se haya atragantado con mi cena. Maldita enana glotona- Bufo por segunda vez.
Una enorme sonrisa se expandió por su rostro.
-Ese viejo de mierda no se salvara de esta ¡Dettebasa!
