Cada capítulo de este Fanfic tiene una canción que lo representa. Esas rolas empalagosas, pasadas a azúcar dignas de un relato romántico inspiran cada parte.

Mine - Bazzi

You so f***ing precious when you smile
Hit it from the back and drive you wild
Girl I lose myself up in those eyes
I just had to let you know you're mine

Hands on your body
I don't want to waste no time
Feels like forever
Even if forever's tonight
Just lay with me, waste this night away with me
You're mine
I can't look away
I just got to say


Para concentrarse en sus asuntos Relena salió de su oficina hacia el jardín privado del palacio, tenía su sector favorito dónde solía sentarse frente a una pequeña fuente escuchando el sonido del agua. Al acomodarse dispuesta a entender el reporte, ojeó rápidamente una de las carpetas contando que eran demasiadas hojas para aprenderlas en toda una noche, sin duda era uno de los más largos que recibió en muchos meses. Tomó su destacador para subrayar lo importante, pero al terminar la primera plana su mente ya estaba volando hacia otro lugar.

No podía sacar de su mente el breve encuentro en su oficina con Heero. Miró hacia arriba disfrutando del sol de verano tratando de relajarse para volver a sus asuntos . Luego de volver a leer otra plana se encontró con sus ideas desvariando para cualquier parte otra vez.

"¿Qué pretendía al ir a mi oficina?" "¿por qué no lo retuve?" "debí decir algo más!" "No, mejor que no..."

Nerviosa jugaba con el lápiz mirando a la nada.

"Relena, concéntrate, tienes mucho por hacer"

Sin querer recordó que debía devolver la llamada a Frank que muy paciente aceptó correr el día del comienzo de su viaje por su reunión imprevista.

**** Abre flashback****

-Me alegra que hayas aceptado salir conmigo otra vez - dijo Frank mientras veía el menú.

Ambos estaban en un restaurante italiano en su última cita. Debido a la insistencia del joven la viceministra cedió a verse otra vez más allá de sus entrenamientos semanales. Reconocía que Frank le agradaba demasiado.

- Perdona si demoré un poco.

- Tranquila, sé que eres una persona muy ocupada.

Relena sonrió al joven. Cada vez simpatizaba más con él.

- Creo que pediré una ensalada.

- Relena, estamos en un lugar de pastas frescas.

- Ah, claro. Disculpa es mi costumbre habitual.

- Ahora que estás en forma, debes comer más.

-¿Acaso antes no lo estaba? - preguntó ella.

- Si, pero ahora lo estás aún más - él tomó la mano de la viceministra sobre la mesa a modo de cariño.

Hablaron durante toda la cena de asuntos superficiales, del avance de la viceministra en su entrenamiento semanal o cuestiones banales del día a día.

Al terminar la velada salieron del restaurante hacia la acera principal en dirección al vehículo de Relena. Ya estaba oscuro por lo que Frank insistió en acompañarla hasta allí.

- Veo que andas sin tus guardias - comentó Frank.

- Así es, hoy vine en mi carro.

-Osea que eres libre ¿no? - asumió coqueto.

- Mmm algo así - respondió buscando las llaves en su cartera.

Al llegar al sedán, Relena jugueteó con las llaves en su mano antes de subir esperando despedirse. Notó un leve acercamiento de Frank.

- Relena...

-.¿Si?

Ahora la corta distancia de Frank era notorio. Es más, él puso su mano en la cintura de ella para acercarla aún más.

- Frank Yo...

Él dirigió el mentón de Relena suavemente hacia su boca. Ella se dejó llevar, pero cuando estaba a punto de tocar sus labios, en su cabeza apareció la imagen de Heero tomándola bruscamente con sus manos para besarla al escapar de esa colonia.

- Frank, ahora no puedo...- lamentó bajando su rostro.

Él comprendió que algo más o alguien ocupaba los pensamientos de la viceministra.

- ¿Quién es, Relena? Quien es la persona que te dejó así.

Relena lo miró sorprendida de esa conclusión. Sabía que estaba herida, aunque hacía un gran esfuerzo para no pensar en él.

- Solo dame un poco de tiempo.

Frank, que estaba muy cerca de su rostro, volvió a tomar su mentón mirándola atentamente. Besó su mejilla.

- Todo el que quieras - susurró comprensivo.

Ella estaba por subir a su carro cuando él se adelantó a abrir la puerta del conductor caballerosamente.

- Eres muy atento, gracias Frank.

- Por cierto ¿Te gustaría ir a la playa conmigo en un par de semanas? Por varios días.

Otra vez Frank la puso contra las cuerdas, sabía lo que significaba esa proposición. Estaba consciente que en algún momento debería besarlo e incluso entregarse por completo, por eso estaba tomando las precauciones desde que comenzó a tener citas con él.

Quiso hacer un esfuerzo por distraerse de su vida laboral aceptando el ofrecimiento.

- Me gustaría mucho. Acomodaré mi agenda para que podamos ir

*** Cierre Flashback***

Relena Cerró los ojos sintiendo la brisa de la tarde que empezaba a caer y nuevamente se concentró en sus hojas cuando advirtió una sombra cerca de ella.

- Tu secretaria me dijo que estabas aquí.

- ¡Heero!

- No debería dar esa información tan fácilmente a un desconocido.

- Volviste...

Él se sentó en la banquilla sin mirarla directamente cruzando sus brazos.

- Estás comenzando por la carpeta equivocada, Relena.

Ella advirtió que en sus manos tenía la carpeta nº2, es decir que estaba comenzando por donde no debía.

- Muchas gracias por decírmelo, Heero. Ando un poco distraída.

- Así veo.

Un silencio incómodo pasó entre ellos mientras miraban la pileta.

- Es extraño - comentó ella mirando el cielo - no te veo en meses y hoy apareces dos veces.

- ¿No crees que tu foco ahora es leer eso?

- Sin duda - sonrió la joven - Entonces ¿me ayudarás con los antecentes, Heero?

Él guardó silencio ante la pregunta. Como respuesta ella entendió su intención.

- Muchas gracias. Sin duda tendré alguna consulta.

Relena silente, comenzó a leer todo por dónde correspondía. Era difícil estar atenta a las líneas sabiendo que lo tenía al lado, hizo un esfuerzo enorme y al ir por la mitad preguntó cuestiones técnicas del procedimiento.

- Evaluamos los riesgos antes Relena - aclaró él - no actuamos impulsivamente.

- Mmm Aunque es difícil creer eso de ti - respondió amable.

- Sé objetiva - reprendió él.

Heero la observó sin chistar, es cierto que ahora era más prudente, todo gracias a que se había dado cuenta que no quería morir. El cabello tono miel de Relena se movió con la suave brisa de la tarde, recordandole que ella era la razón primordial para no querer entregar su vida cuando el libra estaba por caer a la tierra o su impulso para sobrevivir a la destrucción de su wing zero.

- Esta sección no fue tan complicada - dijo Relena - mmm seguiré adelante.

- La última parte de ese módulo es de Dúo - agregó él.

-¿Cómo está ?

- Igual que siempre.

Relena volvió apuntar sus ojos a las hojas tratando de no distraerse en conversaciones banales, ya que el atardecer comenzaba a asomarse y aún no había terminado la primera parte . Siguió adelante en su lectura sin dar cuenta que los ojos azules prusianos de Heero la observaban atentamente admirando su perfil. Para él era inimaginable creer que hace dos días estaba en el espacio y ahora se encontraba en Bruselas junto a ella.

- La luz se comienza a ir, tendré que ir a mi oficina - interrumpió Relena - ¿Irás conmigo?

- Lo mejor es que sigas sola, debo irme.

- Entiendo - notoriamente apenada - fue agradable verte... otra vez... entonces ¿Aquí nos despedimos?

Parados frente a la pileta un viento recorrió el jardín. Heero no se despidió, simplemente dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el edificio. Relena tomó eso como un adiós.

Ya entrando a su despacho, advirtió que Jenni se había ido, dejando recordatorios sobre su escritorio. Al saber que estaba sola en esa área se relajó un poco, se sacó sus tacones, abrió los botones superiores de su blusa, puso algo de música clásica y se acomodó en el sillón con todo su papeleo. Sonrió de la nada al recordar a Heero y otra vez se sorprendió distraída obligándose a seguir en su lectura.

A la media hora sintió la puerta de la secretaría abrirse. Al asomarse no vio a nadie en particular, pero por primera vez se sintió temerosa de estar sola en ese tremendo palacio. Aunque estaba asegurado vigilado por guardias, la sensación era de una soledad más allá de lo físico. Solo un par de veces había pasado la noche en su despacho, pero generalmente estaba Jenni acompañándola.

"Relena, desde cuando eres cobarde" - pensó.

Siguió atenta a sus temas otros veinte minutos, pero esta vez estuvo segura de escuchar un ruido que la sobresaltó. Fue por su teléfono rápidamente para llamar a seguridad, pero vio que tenía el contacto telefónico de Heero. Increíblemente lo tenía guardado hace mucho tiempo olvidando de borrarlo. Impulsivamente oprimió el botón verde de "llamar".

Heero estaba caminando de noche por la ciudad aún agobiado por sus pensamientos, planeaba tomar un bus hacia Amsterdam para encontrarse con Dúo, o bien irse lejos para disfrutar sus días en la tierra a espera de su próxima misión. Sus pensamientos lo llevaron a recordar los "días libres" de Relena que ella planeaba pasar con no sé qué tipejo. Sintió una punzada de celos en su estómago que jamás antes había percibido antes.

Mientras se detuvo en el semáforo iluminado por la luz de los vehículos, su teléfono móvil sonó. Conocía el código que aparecía antes del número de la pantalla, correspondía a una llamada proveniente de las líneas privadas del palacio de Bruselas. Se sobresaltó al recordar a Relena y contestó:

-¿Heero? - dijo una dulce voz.

- Relena.

- ¿Pue...Puedes venir?

Él percibió un dejo de temor en la voz de ella.

-¿Qué ocurrió?

- Nada grave...es solo que - agregó arrepintiéndose de llamarlo - no es nada... mejor olvídalo.

El sonido de corte de la llamada sonó en su oído dejando el " piii...piii..." al aire.

Relena cortó repentinamente "¿pero que estoy haciendo?" se cuestionó dando vueltas por su oficina. Se lanzó nuevamente sobre sus papeles.

"Relena, basta y sigue trabajando" - se dijo.

Ella vio la hora, siendo las nueve estaba comenzando su segunda carpeta, definitivamente esa noche se acostaría bastante tarde pasando parte de ella en su despacho.

Luego de unos minutos volvió a sentir un ruido en el exterior. La puerta del despacho se abrió lentamente y Heero apareció.

Atónita de que él llegara por su torpe llamada, notó que él traía una bolsa en sus manos.

- ¡Heero! yo... - balbuceó avergonzada - disculpa...no quería...

- Supuse que te asustaste por las corrientes de aire... todas las ventanas del corredor estaban abiertas - explicó con su tono despreocupado.

Heero dejó la bolsa en la pequeña mesita del centro, en el interior habían dos pequeñas cajas de comida china con unos palillos. De solo verlas, Relena reparó que tenía hambre.

- ¿Eso es para mi?

- No veo a nadie más con aspecto de apetito aquí.

Relena sonrió ampliamente tomando uno de los palillos. Mientras comenzaba a disfrutar de su comida seguía leyendo sus hojas mientras él respondía una que otra pregunta respecto a los temas técnicos.

Embelesada cuando Heero hablaba trataba de darle la atención correspondiente sin despistarse con sus ojos azul prusiano. Pasó una hora completa entre comentarios varios, lecturas e incluso suposiciones de posibles preguntas que podrían surgir por parte del presidente.

- ¿Y si me pregunta por esta falta de ortografía en el párrafo 6, que voy a decir? - preguntó Relena bromeando.

Ella mostró una palabra mal escrita a Heero.

- Ese fue Dúo - respondió seriamente.

Relena se tentó de la risa imaginando que respondía en plena junta.

- ¡No puedo responder eso! - exclamó Relena con una risita.

Una leve sonrisa se dibujó en la cara de Heero al verla así. Distendidos en el ambiente de la sala vieron los detalles finales mientras la hora seguía corriendo, la conversación fue tornándose amena fuera de temas de trabajo. Hablaron de la vida, algunos conocidos y hechos ocurridos en el pasado.

- Luego de todo lo ocurrido hace un año - continuó Relena melancólica - me ofrecieron el postular al puesto máximo de ESUN.

Heero sabía que eso era muy importante, quizás para ella un gran avance en su carrera.

- Preferí dejar pasar este periodo para estar más preparada - agregó

-Relena, no sé que más preparada podrías estar - reprochó Heero.

- Heero ¿De verdad crees eso?

Se observaron con cariño cuando la media noche se hacía sentir. Heero tuvo el impulso de acercarse e hizo un ademán hacia la joven de acariciar su mejilla, pero fueron interrumpidos por el móvil de Relena que comenzó a vibrar.

- ¡Oh no!

- ¿Qué sucede?

- Olvidé devolver un llamado - respondió incómoda.

Ella respondió su teléfono apartándose hacia la ventana.

-Disculpa por no hablar antes... si... así es. Ocurre que aún estoy trabajando. Si, estoy bien...

Relena distinguía la inquisidora mirada de Heero, mientras él percibía que ese tal Frank insistía bastante con ella.

- Podemos irnos el día mmm - sugirió la joven - ...ajá. Gracias por comprenderlo.

"Irnos" resonó en la cabeza de Heero "¿acaso ella se iría con él? ¿Dónde?"

Relena cortó la llamada. Volvió hacia el sillón algo apesadumbrada por la situación, Frank insistía en que sus planes se retomaran luego de la reunión. Se sintió absolutamente confundida respecto a su decisión de pasar varios días con su pretendiente.

- Heero yo...

- Te dejaré tranquila para que hables con tu novio - soltó sintiendo una punzada de celos tremenda. Se levantó de su asiento para retirarse.

- No es mi novio Heero, él es...

- Está bien Relena, no me incumben tus asuntos - dijo fríamente.

Al escuchar ese último razonamiento Relena se molestó, ya que recordó cuando él se fue meses atrás.

- ¿Entonces por qué estás aquí? - preguntó dolida - apareces luego de meses en mi oficina, ahora me ayudas con esto... Heero si no hubieses venido por este reporte ¿jamás te hubiese vuelto a ver?

Silente no supo que responder a ese bombardeo de preguntas.

-Respóndeme Heero.

Él Inconscientemente tomó a Frank como tópico, el cual ya se había ganado su aversión.

- ¿Entonces ese tal Frank pasas tu incertidumbre? Está bien Relena, haz lo que te plazca.

Heero se fue hacia la puerta, pero se detuvo al escuchar la última sentencia de ella.

- Así es, con él hago todo lo que "me complace" - respondió desafiante.

Relena hizo un énfasis en esta última frase arrepintiéndose. Con Frank no se había dado ni un beso, sólo lo dijo llevada por los ánimos de la discusión.

Heero por su parte sintió la punzada de celos aumentada a mil, el solo hecho de pensar que ese hombre pudo estar muy cerca de ella durante esos meses lo destruía. Por supuesto no lo expresaba bajo su silencio.

Ambos se miraron intensamente a los ojos. El agradable momento que pasaron juntos se veía opacado por el temple de esa discusión. Relena decidió calmar los ánimos tratando de aclarar su última frase.

-Disculpa yo no quise ... entre él y yo ... aún no... - tartamudeó ella desviando la vista.

- "Aún no" - ironizó Heero acercándose a la joven - Relena...

Comprendió que si no hacía algo en ese momento ella se iría con ese imbécil. La joven levantó la mirada notando que él se abalanzaba repentinamente tomándola de su talle.

Heero la besó tan apasionadamente que sin querer la empujó contra su escritorio. Ella se afirmó del borde para no perder el equilibrio. La viceministra sintió sobre sí todo el cuerpo de él dejándose llevar por ese beso, apreció sus labios, su lengua y su respiración tan cerca que perdió toda noción.

La pareja se separó mirándose a los ojos.

- Heero - murmuró ella

Sus ojos brillaban de ilusión ante ese sorpresivo acto. Lo tomó del cuello de su chaqueta acercándolo nuevamente hacia sus labios. Otro beso apasionado nació de Relena lo que impulsó a Heero a recorrer la cintura de la joven reprimiendo la tentación de mover sus manos por la curvatura de su espalda hacia más abajo...pero ella era tentadora. A los minutos se vio saboreando su delicado cuello como si fuese la mejor carnada de un animal.

Relena no lo soltaba, quería dejarse llevar por sus instintos, sus caricias, besos y entregada a todo lo que él quisiera. Ladeó su cuello disfrutando sentirlo por la zona de su hombro. Para animarlo a más, ella pasó sus manos por el pecho de Heero para introducirlas por debajo de su polera, palpó sus músculos abdominales, costados, espalda e incluso tuvo el atrevimiento de llegar hacia la zona del cinturón tentada de ir por más.

Desenfrenados, Heero la seguía oprimiendo contra su cuerpo y la fue arrimando hacia la zona del sillón sin despegarse de sus labios. La motivó a tirarse sobre el sofá mientras ella se dejaba guiar . Agazapado sobre su cuerpo siguió besándola recorriendo sus manos por sobre sus caderas, muslos y empujado por su calor, llevó sus manos por debajo de la blusa de la viceministra. Subió lentamente hasta llegar a su brassier, el cual toqueteó por sobre sus senos, dando cuenta que estaba llegando demasiado lejos.

Relena no quería detenerlo, se atrevió a pasar sus manos por sobre su pantalón, justamente en aquella zona que sintió dura por la excitación. Fue soltando el cinturón sintiendo las grandes palmas de Heero pasar cerca de sus pechos sin dejar de besarlo. Inspirada por el silencio del lugar sabía que no lograrían detenerse y estaba dispuesta a todo.

Decidida se sacó la blusa dejando su corpiño blanco de encaje al aire, volvió a atraer el rostro de Heero hacia su boca y mientras metía la mano por debajo del pantalón del piloto para que se diera cuenta que deseaba ir más allá.

Él aferró los pechos de la joven soltando el brassier. Sintió como una corriente bestial, provocándose a llevar su boca hacia los pezones excitado por la palma de Relena que jugaba con su miembro. Sentía la fogosidad sin control.

- Uhmm - hizo Relena al sentir la lengua que jugaba en su pezón.

Relena bajó su falda para más comodidad percibiendo la mano de Heero pasar sobre sus pantaletas. Heero bajó su pantalón, mientras ella seguía acariciándolo justo ahí dónde sentía las pulsaciones de querer penetrarla. Dominando sus impulsos intentó parar, pero era seducido por esa irresistible boca que volvía acercarse a la suya cuando estaban enredados el uno con el otro ardiendo de deseo.

- Relena...

- Heero.

- Quiero que seas mía

- Ven a mí - contestó decidida.

Él se volvió a lanzar sobre ella, quería ser el único que la besara, tocara y también el único que... corrió la tela de la braga de Relena para penetrar su dedo. Jugando con su zona por unos minutos la sintió mojada cuando disfrutaba de sus gemidos que lo calentaban. Desesperado se encaramó acomodando su miembro cerca del lugar que quería atravesar. Rozó con la punta ese lugar dudando si entrar.

- Heero, lo quiero - susurró a su oído enardecida.

El piloto lentamente fue introduciendo su parte viril en ella.

- Uhmmm - gimió la joven con dejo de dolor - ¡umh! Sigue...

Al llegar al fondo, simplemente su instinto lo llevó a moverse sobre ella una y otra vez. Acomodados sobre el sillón el uno contra el otro, sus alientos se confundían con sus respiraciones agitadas, sus caricias, besos y miradas de frenesí que los alentaban a seguir más allá.

Los gemidos de Relena se escuchaban por toda la oficina alertando que llegaba al punto alto de su entusiasmo. De un momento a otro, la intensidad de los movimientos de muchacho fueron aumentando y entre sus piernas ella gozaba de la desesperación de Heero que la excitaba aún más. Agotados, sudados, dando todo de sí, no pensaban en nada más que no fuese el placer de estar pegados cuerpo con cuerpo.

Por supuesto el piloto sabía las posibles consecuencia de ese acto, por lo que debía frenar antes de seguir dentro de ella. Intentó hacerlo, pero al escuchar a Relena pidiéndolo todo, omitió por completo que debía sacar su miembro de ese lugar.

- ¡Heero! ¡No pares! - susurró enredada con sus besos.

Alienado con la agitación de la joven, notó como ella llegaba a su máximo clímax. Él aceleró el momento, llevado por el deseo, sentía las ganas de estallar enormemente en el interior de la viceministra. Como un loco se movió dando cuenta que ya no podía aguantarlo más. Repentinamente comenzó a venirse en el calor de su interior. Era un placer innegable que sentía por primera vez, un espasmo en esa zona que se sentía muy bien y que no lo dejaba pensar. Depositó todo de sí en Relena y lentamente fue calmando sus movimientos.

La observó a ella, con sus senos descubiertos moviéndose y tratando de respirar debajo de él luego de acabar. Relena, cansada, se apoyó en el hombro de Heero e inspirada comenzó a dar pequeños besos por el cuello, llegando a su mejilla y terminando en su boca mordiendo levemente el labio de él. Le regaló una sonrisa avergonzada al ser observada por la intensa mirada cuestionadora del piloto.

- ¿Estás bien? - preguntó Heero desviando la vista.

- Perfectamente, pero...

Relena lo empujó para que saliera de ella, por el poco espacio del sofá Heero cayó a la alfombra roja. Con una risita juguetona ella se acomodó sobre él en el suelo y sus delgados cabellos miel se dispersaron sobre el tonificado torso.

- Así estoy más cómoda.

Estuvieron silentes por varios minutos mientras él enredaba sus dedos en su pelo acariciándola. Ninguno sabía cómo romper el silencio o si debían conversar de lo sucedido. Lo que sí tenían claro es que estaban disfrutando del momento dormitando tumbados en la alfombra de la oficina de la viceministra.