Cada capítulo de este Fanfic tiene una canción que lo representa. Esas rolas empalagosas, pasadas a azúcar dignas de un relato romántico inspiran cada parte.
You give me something - James Morrison
For every piece of me that wants you
Another piece backs away
You give me something
That makes me scared alright
This could be nothing
But I'm willing to give it a try
Please give me something
Because someday I might know my heart
Relena fue despertada por el sonido de los pájaros de la mañana y los primeros rayos de sol que se filtraban por la ventana. Se sobresaltó despertando a su compañero quién le brindaba calor con todo su cuerpo sobre la alfombra. Ella Miró su reloj de muñeca dándose cuenta que estaba a una hora de su importante reunión.
- ¡Oh no! - se levantó apurada tomando su ropa del suelo que estaba alrededor del sofá.
Heero la observó mientras por primera vez veía estresada a la viceministra. Ella corrió a su armario buscando un traje más ordenado para reemplazar el usado el día anterior, eligió uno rápidamente y se metió al baño privado de su oficina. Heero se incorporó buscando su ropa aún confundido por todo lo ocurrido esa madrugada, trataba de comprender cómo había traspasado todos los límites.
Cuando ya estaba vestido, fue interrumpido por la joven que ordenaba su cabello yendo hacia su escritorio tomando sus papeles. Se detuvo un segundo para mirar a Heero quien silente la observaba tomando su chaqueta, como respuesta Relena respondió con una sonrisa cálida y avergonzada.
- Debo ir a mi reunión, Heero.
Él asintió, no tenía palabras para expresar lo que había sucedido. Era inexplicable.
- Espero que cuando vuelva, aún estés aquí - agregó esperanzada abriendo la puerta.
Pudo notar la sincera mirada con aprobación del piloto y eso la dejó más tranquila.
- Gracias - dijo ella.
- Relena...
- ¿Si?
- Nada.
- Nos vemos en un par de horas, Heero.
Relena desapareció de la oficina. Heero dio vueltas por la oficina buscando que leer para esperarla, aunque prefirió despejar la mente saliendo del palacio aun con dudas si arrancar de ese lugar o bien esperar a la viceministra para conversar sobre lo ocurrido.
"¿Cómo llegamos a eso" "¿Qué estaba pensando?" "Sobre pasé los límites" eran las constantes frases que daban vueltas por su cabeza cuando caminaba por la acera mientras pasaba por su cabello su mano en incontables ocasiones.
Ya en el centro de la ciudad se sentó en un parque mirando el cielo aún preguntándose como se había vuelto tan animal de ni siquiera preocuparse de cuidarse la noche anterior. Cualquier consecuencia que saliera de aquella pasión sorpresiva podría traer graves problemas, sobre todo a un niño con su familia aparecieron cerca de la pileta de la plaza y observándolos pensó en el resultado del acto y sin querer una minúscula sonrisa se dibujó en su rostro.
Se auto observó en esa gesticulación para despabilar sacudiendo su cabeza. Su visión repentina de pensar en tener algo real con ella era una idea demasiado imposible, a la vez muy buena para ser realidad. Se estaba adelantando a ilusiones inocuas de un mundo paralelo.
"Es absurdo" - pensó.
Recordó que supuestamente tenía que ir a Berlín con Duo. Se había puesto de acuerdo para volver al espacio, más el solo hecho de pensar en irse de esa ciudad le parecía imposible en ese minuto. Marcó su número pero este no contestó y viendo la hora se levantó del parque para ir hacia el palacio nuevamente. Mirando las tiendas percibió su teléfono vibrar viendo que su compañero preventivo llamaba.
- Maxwell - saludó Heero.
- Que manera de dar el buenos días.
- Hmn
-¿ A que hora llegas a Berlín?
- Aún no parto hacia allá.
-¿Y por qué demoras tanto? ¿o debo preguntar quién te retrasa? - respondió Burlesco Dúo.
- Tengo un asunto importante que cerrar aquí.
-"Asunto" mmm interesante, está bien viejo te esperaré hasta la tarde. Tengo aún cosas que hacer aquí.
- Perfecto, adiós.
-Oye espera, cuéntame de...!
Heero cortó la llamada en seco mientras ingresaba al palacio. Mostrando su credencial de preventivo tenía paso libre sin control por todos los accesos sin necesidad de preguntas. Una vez en el vestíbulo del lugar no pudo evitar escuchar a la recepcionista general de gobierno, la cual solemnemente evitaba el paso de un alto joven de cabellos rubios, cuerpo corpulento y que llevaba una delicado ramo de flores en sus manos.
- La señorita Viceministra se encuentra en una reunión importante en estos momentos - dijo la mujer recepcionista en tono solemne - lamentablemente no podrá recibirlo en este minuto.
Heero quedó paralizado y se detuvo a escuchar.
- Vaya sí que ha sido una reunión larga ¿es posible al menos notificarle de que estoy aquí?
-Señor, es imposible interrumpir su reunión, fue un requerimiento exclusivo interno.
- Pero Relena me tiene considerado en...
La insistencia del hombre fue como una patada en el estómago para Heero, más cuando escuchó de su boca el nombre de ella. Creía saber quién era el tipo que tenía enfrente y verlo parado con un ramo de flores lo molestó al punto de tener el impulso de interrumpir la conversación. Sus entrañas se retorcieron de celos al pensar que era el tipejo que había estado cerca de Relena los últimos meses.
- La Viceministra no podrá atenderte hoy - expulsó Heero de sopetón.
-¿Perdón? - respondió altanero el fornido - ¿y tú eres...?
- Soy su encargado de seguridad personal - apresuró a decir Heero - y sé que hoy no estará disponible.
- No sabía que Relena tenía un guardia personal...
-Ahora lo sabes.
Un silencio incómodo cruzó el vestíbulo. Ambos se evaluaron con una intensa mirada asesina de arriba abajo. El tipo sonrió e ignorándolo se dirigió a la recepcionista.
- La esperaré en su oficina entonces - dijo victorioso - Señorita, la viceministra tiene una lista privada y exclusiva de personas de confianza que pueden pasar a su recepción directamente, por favor busque a Frank Becker.
Heero ahogó su sorpresa para sí mismo al enterarse que Relena tenía entre un círculo cercano que incluía al individuo en cuestión. Impotente vio como la recepcionista le daba el pase de acceso.
- Perfecto señor, así es, usted está en la lista actualizada de la viceministra. Por favor tenga presente que ella al menos tiene para una hora más en su reunión presidencial. Adelante.
Con una mirada penetrante, Heero observó al sujeto que se acercaba al ascensor, el cual subía estirando su chaqueta y mirando el reloj. No supo que hacer más que ir hacia las escaleras que llevaban al cuarto piso, directamente hacia el departamento de relaciones exteriores. Al llegar, dio cuenta que la puerta estaba entre abierta, es decir que el tal Frank ya estaba en el interior esperándola.
Tuvo dudas si entrar a marcar presencia en la recepción de la oficina. En vez de aparecerse ahí esperó afuera apoyado con los brazos cruzados sobre la pared mientras por su cabeza solo pasaban ideas que peleaban entre si, un lado de él quería irse de una vez, pero la parte más fuerte lo impulsaba a quedarse parado afuera de esa puerta para "resguardar la seguridad viceministra".
A la media hora Relena apareció dando vuelta a la esquina junto a la encargada de preventivos Une comentando sobre su intensa junta. Ambas se detuvieron en seco al ver al preventivo 01 observándolas seriamente en el corredor.
- Heero - nombró la viceministra ligeramente sorprendida de que se hubiese quedado.
- Relena.
- Preventivo 01 - interrumpió Une el ambiente - creía que ya estabas en tus días libres fuera de la tierra.
-Lo mismo pensé - respondió él mirando a Relena de reojo.
Ella tuvo un leve sonrojo al recordar una repentina imagen de la noche anterior, para disimularlo prefirió invitarlo formalmente.
- Preventivo 01, ¿deseas pasar a mi oficina por el asunto pendiente? - preguntó Relena algo avergonzada.
Lady Une extrañada los escaneó a ambos. Sabía que esos dos tenían algo en común desde hace años, ya que era casi imposible que la viceministra tuviese algún "asunto pendiente" directamente, ya que todo los temas relacionados a seguridad o prevención pasaban por su revisión.
- Creo que hay alguien más esperándote dentro, Relena - acotó seriamente Heero sin mirarla.
-¿Qué?
- Los dejo hasta aquí - se despidió Une - viceministra, espero disfrute sus días libres.
-Igualmente Une.
Relena entró a la sala y para su sorpresa encontró a su personal trainer sentado en la secretaría de su oficina con un ramo de flores rojas. Incómoda ante esta situación saludó inocentemente mientras Heero escuchaba desde afuera la plática
- Frank, ¡Qué sorpresa!
- Relena, discúlpame por irrumpir repentinamente hoy.
- No te preocupes ¿esas son para mi? - respondió ella indicando las flores.
- Para quién más...mereces todos los ánimos luego de haber trabajado arduamente durante toda la noche.
Heero, del otro lado de la puerta, esbozó una sonrisa irónica al escuchar esa última frase.
- Frank quieres pasar a mi oficina para que hablemos... en privado - pidió Relena.
"Si, adelante, pasa a esa oficina donde ella y yo..." - pensó Heero para sí mismo.
Molesto, Heero entró a la recepción mirándola antes de que cerrara la puerta de su oficina, ella lo alcanzó a ojear desde el pórtico viendo su expresión de enfado.
Estuvo encerrada con Frank bastantes minutos, ambos conversaron de los entrenamientos, sus citas y uno que otro tema banal. Relena esperaba que llegara el momento en que él tocara el tema de su viaje juntos . Y sucedió:
- Entonces ¿nos iremos hoy por la tarde? - preguntó él.
La viceministra entre la espada y la pared estaba apremiada por la situación. Por un lado deseaba dar la oportunidad a Frank, él le era agradable había estado con ella durante esos meses en que trataba de olvidar al piloto del gundam, pero en ese momento estaba totalmente nublada por lo ocurrido la noche anterior.
- Frank, tengo un problema... yo...
"Relena ¿pero que haces?, sé honesta - pensaba la viceministra.
-¿Te parece partir mañana? - propuso la joven - Hoy estoy algo atareada, debo zanjar unos asuntos de trabajo.
-No veo el problema - contestó Frank - entonces me retiro, mientras más pronto termines más rápido nos iremos.
Ambos fueron a hacia la puerta del despacho, la viceministra lo despidió en la entrada, pero cuando Frank advirtió que el nuevo guardaespaldas privado de Relena entraba a la sala, este se abalanzó sorpresivamente hacia ella para darle un beso en la mejilla. La viceministra se sintió abochornada y no levantó la vista.
- Entonces, te llamo luego - agregó Frank saliendo del lugar.
- Está bien.
Al pasar al lado de Heero, Frank lo miró de reojo sin darle mayor atención. Un silencio incómodo pasó entre la pareja mientras el preventivo estaba notoriamente indignado por el último acto que presenció.
- Heero tene...
-Relena, guarda tus explicaciones.
- No tengo explicaciones solo...
- No entraré en la fila de tus pretendientes - dijo ofuscado.
- Yo solo quiero que hablemos sobre lo ocurrido...ano...anoche - dudó Relena sonrojándose levemente.
- No sirve de nada, ya decidiste irte con él ¿no?
Relena guardó silencio. No quería dar ventaja a que pensara que había pospuesto su viaje solo por haber pasado la noche con él. Quería quitarle el peso a la significancia de su primera vez por miedo a que él desapareciera otra vez.
- Si así fuera, no debería ser importante ¿o sí? - incitó Relena.
Heero la observó sin chistar. Si, era importante para él haber estado con ella la pasada noche, aunque no podía conjeturar las palabras. Ambos se observaron conteniendo sus respiraciones, ella hizo el ademán de acercarse, pero al verlo sin reacción solo agregó decepcionada:
- Perfecto ese silencio lo dice todo, ordenaré mis cosas para comenzar a empacar - susurró ella débilmente.
Relena fue a su escritorio ordenando sus carpetas. Dolía el silencio de Heero en su corazón, pero no podía obligarlo a que el sexo con ella fuese igual de importante para él. Resistió las lágrimas que intentaron empujar sus párpados mientras dejaba todo en su lugar. Luego fue hacia su cuarto del palacio para buscar algunos vestidos y meterlos en su maleta.
Marcó su teléfono para llamar a Frank e informarle que prefería no esperar por su aventura, que debían irse ya. Haciendo malabares sacando su bolso del dormitorio y mientras esperaba que su compañero contestara la llamada, abrió la puerta de su cuarto. Frente a ella encontró a Heero que entró repentinamente cerrando la puerta detrás de él dando un portazo.
Ella alcanzó a escuchar un "¿Hola?" al otro lado del auricular, pero apresuró a cortar el llamado.
- ¿Heero?
- Relena... yo...
- ¿Sí?
Otro silencio pasó entre sus miradas intensas que buscaban algo del uno del otro.
- No te vayas con él - zanjó Heero.
-¿Que intentas decir?
- Yo...no quiero que te vayas con él. Ven conmigo.
- ¿A dónde?
- A dónde sea, vámonos lejos.
Heero se acercó, la tomó de sus manos bruscamente y le plantó un beso repentino que la dejó paralizada.
