Ya conocen de las advertencia de las rolas que inspiran cada capitulo ¿no? :D esta es de Relena
Young and Beautiful - Lana del Rey
I've seen the world
Done it all, had my cake now
Diamonds, brilliant, and Bel-Air now
Hot summer nights mid July
When you and I were forever wild
The crazy days, the city lights
The way you'd play with me like a child
Will you still love me
When I'm no longer young and beautiful?
Will you still love me
When I got nothing but my aching soul?
I know you will, I know you will
I know that you will
Will you still love me when I'm no longer beautiful?
- ¿A De Haan? - preguntó Dúo - ¿Pero que diablos irás a hacer allá?
Heero guardó silencio.
- Tu si que eres extraño - alegó Dúo - pero no me sorprende tus repentinas decisiones, sobre todo si...espera...¿no me digas que vas con...?
- Ese asunto no te concierne.
- ¡Hubieses empezado tu historia por ese punto! No me digas que tu y ella están teniendo algo serio...
- Adiós Maxwell.
- Espera, cuentameee...heyyyy!-
Heero cortó la llamada. Estaba detenido en el carro de Relena en una estación de servicio, viendo como la joven compraba unos víveres. Todo fue muy rápido desde el momento en que ella asintió a su repentina propuesta. Salieron silentes por detrás del palacio, Heero le pidió las llaves de su vehículo y a la siguiente media hora ambos se alejaban de Bruselas por la carretera.
Relena subió al carro con una bolsa con un par de sodas y el conductor aceleró el vehículo para salir del lugar.
- ¿Heero, a dónde me llevas?
- Lejos - respondió concentrado en el camino.
Relena le sonrió débilmente disfrutando del tenue sol bajo sus gafas oscuras creyendo que esto era un sueño o locura.
"¿Cómo puedo ser tan débil?" - pensó viendo hacia las praderas con bovinos. Contemplando los páramos estuvo silente varios minutos.
- ¿Qué pasa? - preguntó Heero observándola.
- Mm es solo que... trato de comprender todo esto.
- No tienes nada que comprender, Relena. Si estás arrepentida y quieres irte con él puedes decírmelo. Puedo dar la vuelta
Relena volvió a dibujar una sonrisa en su rostro.
- No quieres que diga eso ¿cierto? - dijo acercándose peligrosamente y levantándose de su asiento hacia él mientras conducía.
Heero guardó silencio. Sintió la respiración de la joven muy cerca de su mejilla, le costó mantenerse serio en ese momento porque de estar libre de sus manos la hubiese tomado y mordido el cuello de dónde provenía esa fragancia que tanto lo enloquecía.
"Claro que no quiero dar la vuelta, sería como entregar un arma a un enemigo, como rendirme en una batalla o fracasar una misión" - pensó
- Creo que puedo entender tus omisiones, Heero - dijo ella volviendo a su lugar - Por cierto supongo que vamos a la costa.
- Así es - respondió al pasar por una curva.
El teléfono de Heero sonó, lo sacó de su bolsillo viendo que Dúo era quién molestaba de nuevo. Él cortó la llamada con el botón rojo, pero nuevamente volvió a insistir.
- Creo que será mejor que contestes - sugirió la viceministra - podría ser urgente.
- Lo dudo.
Nuevamente vibró el teléfono y Relena fue rápida para tomar la iniciativa contestando la llamada.
- ¡Heero, se me olvidaba decirte algo importante...! - soltó Maxwell
- Dúo Maxwell, soy Relena.
- ¿Qué? ¡vaya! Señorita me alegra escucharte ¿Cómo has estado?
- Perfectamente ¿Y tú?
- Bastante aburrido aquí en Berlin. Mi supuesto compañero me avisó que no llegaría, por lo que veo se entretuvo bastante en Bruselas
- Así es - respondió ella mirando al conductor- ¿Que recado debo entregar? ya que en este momento se ha convertido en mi chofer personal.
Heero solo la miró de reojo pensando en que eso sería pie de bromas por parte de Maxwell la próxima vez que se vieran. Duo lanzó un silbido del otro lado como respuesta.
- Tan solo que revise su cronograma, ya hay fecha de la próxima misión - explicó misterioso - Y señorita...Confieso que esperaba que mi amigo reaccionara pronto, lo hubieses visto durante estos últimos meses, era un fantasma en vida.
Relena volvió a mirar cálidamente a su compañero mientras escuchaba a Dúo en su oreja.
- ¿Qué? - preguntó Heero atento al camino, pero a la vez curioso notando que la joven le sonreía
-Sin nada más que decir les deseo un buen viaje, ¡y no me extrañen! - exclamó Dúo.
- Gracias Dúo por tus buenos deseos, espero podamos vernos pronto.
Relena cortó y le devolvió el teléfono. El hecho de saber que Heero también la pasó mal esos meses de distanciamiento la aliviaba un poco. Si para ella fue una tortura emocional, imaginaba que para él pudo ser similar.
La pareja bordeó la costa entre largos prados que mostraban sobresaltos abruptos. Luego de varias lomas divisaron el mar que reflejaba brillos de los rayos del sol.
- ¿De haan? ¿Heero?
- Así es.
Entraron a la pequeña ciudad costera la cual estaba solitaria de turistas en esa época. Se estacionaron lejos del centro de la misma en una leve loma que tenía una bajada hacia la playa. Relena al bajar del auto sintió el aire marino como un suave bálsamo para su rostro. Su cabellos tonos miel ondearon con la brisa de la tarde que la hicieron ver aún más hermosa bajo la tenue luz del atardecer que comenzaba.
Heero bajó del vehículo apoyándose en el capó del auto embelesado por verla tan relajada . Verla en ese lado de su personalidad, menos formal, más contenta era como la Relena que conoció años atrás en el instituto. Era esa chica con matiz ingenuo, alegre, amable que pocos conocían y que se escondía bajo el rol de Viceministra.
-¿No te parece hermoso, Heero?- comentó refiriéndose al crepúsculo.
- Hnm - respondió observándola.
Ella se posicionó a su lado apoyándose en el capó del auto. Sin querer su mano pasó a llevar la de Heero que estaba apoyada y él impulsivamente se la tomó entrelazando sus dedos con los de ella firmemente.
- Heero - susurró ella apoyando su cabeza en el hombro de él.
Ambos se quedaron observando el horizonte sin darse cuenta que desde lo lejos un sonido de ¡click! tomaba capturas con su cámara de alto alcance captando un beso apasionado de la pareja.
Heero dejó de besarla repentinamente mirando en dirección a la loma vecina adornada por forraje. Su instinto lo hizo sentirse amenazado.
-¿Qué sucede, Heero?
No quizo ser tan paranoico en ese momento. Dando cuenta de la exposición en que estaban prefirió decir:
- Lo mejor es que busquemos un lugar seguro para pasar la noche, más lejos de la ciudad.
Ambos sonrieron levemente el uno al otro juntando sus rostros y subiendo al coche.
Al comienzo de la semana, la jefa del área preventiva Une regresaba a su oficina gubernamental concentrada en organizar sus reuniones semanales con el presidente. Cuando estaba instalada en su oficina comenzó tranquilamente haciéndose su café matutino cuando conversaba con su secretaria sobre las planificaciones semanales. Una vez en su escritorio se instaló a comenzar el informe final para el presidente cuando repentinamente una notificación de llamada apareció en su computadora.
Sally Po, preventiva a cargo del espacio, apareció en su pantalla.
- Sally, a que se debe tu repentino llamado - saludó Une concentrada en papeleo
- Vaya, parece que te lo tomaste bien.
-¿A que te refieres? - preguntó perspicaz.
- Veo que no te has enterado... ¿viste hoy el suplemento rosa de Le soir?
- No suelo leer esas cosas - dijo severa escribiendo - me interesan las noticias más serias, Sally.
- Mmm creo que deberías darle una mirada.
- No me interesa la vida personal de la cantante Lawis Star...lo siento - respondió ordenando sus papeles.
- Insisto.
Recelosa fue hasta el portal del diario, pasó por encima entre las noticias gubernamentales y al bajar encontró la novedad que era portada de la sección rosa más famosa de la ciudad. Bajo el titular:
¡Sorprendida en su romance!
La viceministra Darlian ¿enamorada?
- Oh no... - susurró Une.
El mundo ha sido liderado por uno de los rostros más hermosos que nos ha llevado a la paz.
En el terreno político podemos reconocer su liderazgo, autonomía y elocuencia para encantar a la sociedad
que hoy es distinta, luego de su aparición en el planeta.
Pero, poco conocemos de la vida de la viceministra Darlian y ex reina del mundo,
ya que sus apariciones constantemente suelen ser en ruedas de prensa, comunicados o en el parlamento.
Para nadie es ajeno a que Relena Darlian tiene una vida más allá del mundo diplomático,
incluso han habido rumores últimamente por quienes la han visto por las calles de la ciudad animada, distendida, siendo vista en bares o restaurantes de la ciudad de Bruselas muy bien acompañada.
De forma exclusiva te presentamos el romance de la viceministra que pudo ser captado
por nuestras cámaras en sus días libres junto a su desconocida pareja.
Según fuentes no oficiales, se especula que él podría ser parte de la guardia privada del palacio de Bruselas estando
a cargo especialmente de la seguridad de la ex soberana.
Como vemos en las siguientes fotografías, ella está pasando unos inigualables
días e incluso observamos (cómo nunca) su pasión desatada con el hombre que
al parecer ha cautivado su corazón en un hermoso atardecer.
¡Sin duda es como un cuento de hadas!
Une bajó leyendo la noticia donde describen que ella estaba en su día libre fuera de sus responsabilidades laborales y fue sorprendida en la playa jugando amorosamente con un desconocido a la luz del atardecer. A esto se sumaban unas fotografías paparazzi donde se veía a Relena abrazada a un apuesto joven e incluso la última que se publicaba, la sorprendía dando un apasionado beso con aires candentes hacia él.
- No puedo creerlo - agregó Une.
- Vamos, no me digas que jamás te diste cuenta de esos dos - comentó Sally.
- Osea, claro que sí. Era algo obvio...lo que me molesta es que salga en la prensa ¡y de esta forma!
Une prendió su inter comunicador llamando a su secretaria.
- ¡Tina! comunícate inmediatamente con el director del Le soir y pásame la llamada!
- Por favor no seas mala con la pareja - sugirió Sally - no es su culpa...
- Ellos son solo la punta del iceberg, hace meses que esa sección de prensa quiere concertar una entrevista con la viceministra Darlian y no querían que hablara de temas políticos, sino más bien de su vida privada y temas internos del palacio... maldición sabía que no se quedarían en paz con la negativa. Espero que el presidente no lea esta prensa barata... Me asesoraré con el área de comunicacion y...
- Entonces te dejo, algo me dice que tendrás bastante trabajo hoy - suspiró Sally.
- Supones bien. Al menos me quedo tranquila sobre los datos de nuestro preventivo están bajo absoluto anonimato.
- Así es, nadie debe enterarse de que en el pasado fue un piloto gundam. Cambio y fuera.
Sally cortó la llamada desde el espacio. Ella estaba en su nave habitual de rastreo y al lado Wufei escuchaba toda la conversación mientras tecleaba su pantalla.
- Vaya, esto si es comenzar la semana en forma diferente - dijo ella estirándose en su asiento.
- Me cuesta creer que ese sujeto haya bajado la guardia - comentó seriamente el piloto.
- Eso sucede cuando uno se enamora.
- Eso te vuelve débil y descuidado. Es una desventaja en todo sentido - dijo Molesto.
- Acaso ¿nunca has estado enamorado, Wufei?
El piloto no dijo nada ante esa pregunta. Claro que lo había estado, incluso se había casado con una en el pasado que en un principio no amaba, pero que con el tiempo aprendió a conocer. Molesto por aquella pregunta se levantó de su asiento para salir de la sala de pilotaje.
- Wufei... - murmuró Sally al verlo irse.
Dúo arribaba a su colonia en el puerto espacial ya que tomó un transbordador comercial hacia L2 el día anterior desde la tierra. Al salir de la nave e ir por la losa de recibo, vio que alguien hacía señas a la distancia. Hilde estaba entre la multitud sentada en una mesa de un pequeño negocio esperándolo.
- Dúo ¡Aquí!
- ¡Viniste por mi, no lo esperaba Hilde! - exclamó con su bolso al hombro.
- No tenía mucho por hacer, que mejor que acompañarte a casa hoy - respondió bebiendo su soda.
- Fue un viaje largo, estoy algo cansado - sentenció Dúo - Se supone que Heero vendría conmigo, pero prefirió quedarse en la tierra.
- Mmm si ya me enteré de eso.
-¿Así? no recuerdo haberlo comentado... - respondió confundido tratando de recordar.
- No, no me lo dijiste. Me enteré por la prensa de la tierra ¡mira esto!
Hilde fue hacia el almacén que tenían muy cerca dónde los periódicos estaban apilados. Ella tomó una moneda para comprarlo y regresó a la mesa. Puso frente a la cara de Dúo la plana de la sección rosa del Le Soir. Este, al verlo tan de cerca, no distinguió nada hasta que tomó la hoja con sus manos y comenzó a leer el articulo.
- Vaya, ¡esos dos están pasándola bien! - comentó contento leyendo - vamos a ver...mmm algo me dice que al señor perfección no le gustará nada verse expuesto de esta forma... Mmm afortunadamente no tienen información de él... ¡Increíble! Con esa foto al final del beso queda como galán...quién lo diría.
-¿No es romántico? - comentó ilusionada suspirando - quiero decir...no es romántico que te sorprendan sin tu consentimiento por supuesto, pero si es agradable verla feliz.
- No me digas que jamás te diste cuenta - agregó él estirándose en su silla ajustando sus lentes de sol.
- Lo supuse por lo que capté de ella en la nave libra aquella vez...
- Bueno yo soy la fuente fidedigna, te puedo decir que algo hubo ahí desde que los conocí. Hilde vamos a casa tengo hambre y quiero almorzar.
- Solo si me cuentas más sobre esos dos.
- ¿Qué? ¿Pero por qué quieres saber? -preguntó levantándose de la mesa.
Hilde se aferró al brazo de Dúo enternecida al salir de la estación.
- Porque es la vida de la viceministra, ella es joven, soltera y hermooooosa, Ex reina del mundo, luchadora de la paz merece ser feliz, tener familia...hijos...¡es como un cuento!
- Hilde, que idealista.
- Lo siento, es el efecto del periodismo del corazón.
- Además solo conozco la versión del lado de Heero. Y muy poco porque el canalla no cuenta nada.
En ese inter tanto Dúo abrazó a Hilde tiernamente camino al hogar.
Noin estaba en su nave de misión planificando la semana. Sin querer las notificaciones de su computadora la llevaron a revisar la prensa diaria y se encontró con la sorpresa de la sección rosa del Le soir. Quedó pasmada al ver el titular que vinculaba a la señorita Relena con un hombre y cuando vio las imágenes no pudo evitar abrir su boca atónita por la silueta del chico que estaba vislumbrando. Si, sin duda era él, el mismo joven que defendió el reino de Sanc con ella años antes, el que colaboró en Peacemillion y el que se enfrentó a Zechs en la gran guerra. Heero Yuy era el que tomaba a Relena apasionadamente de la cintura en la última imagen dándole un beso.
Repentinamente Zechs entró a la sala de comando. Noin ocultó rápidamente la ventana de su pantalla para que no la viese. Sabía que Miliardo era bastante reservado con esas cosas, si viera expuesta a su hermana ex soberana del mundo y líder del caído reino Sanc en esa crónica barata podría molestarse bastante. Además ella no sabía si él estaba en conocimiento de la cercanía que tenía la pareja en cuestión, jamás habían hablado de eso.
- Buenos días Noin - saludó Zechs con un termo de café en la mano - Te levantaste más temprano hoy.
Se acercó a ella para darle un beso en la mejilla.
-Si, prefiero comenzar temprano los temas pendientes de la investigación.
- ¿Y cómo vas? - preguntó acercándose a su informe en pantalla - Parece que no avanzaste mucho desde ayer.
- Si, mi intención era buena - respondió Noin inocente - pero no suficiente.
-Pongámonos a la orden ¿hay algún nuevo aviso del área preventiva de la tierra? supe que asignaron al preventivo 01 y 02 para una misión importante.
A Noin se le tensaron los labios al escuchar que Zechs se acordaba del preventivo implicado en la noticia recién leída.
- ¿Tendrá que ver con la última fábrica desmantelada? - preguntó Zechs.
- Mmm seguramente.
- ¿Estás suponiendo? lo mejor será contactar a Une y consultar directamente para asegurarnos - dijo comenzando a configurar la conexión.
- Mejor, yo lo haré Zechs...puede esperar.
- Termina tu redacción tranquila, no tengo problemas en conectarme con la jefa de coordinación de los preventivos de la tierra. Ya lo he hecho antes con ella.
Zechs realizó unos movimientos con el teclado y conectó con la tierra.
-¡Aquí Preventer Wind! solicito poder aceptar la conexión.
Une apareció en la pantalla de la nave.
- Preventivo Wind que sorpresa, no sueles hablarme muy seguido.
- La situación lo amerita.
- Me imagino que debes estar preocupado por el tema, pero no te preocupes ya está todo bajo control - aclaró Une
- Supe que asignaron a 01 y 02 para la misión - dijo Zechs
-¡ah Claro! Respecto a eso y luego de una exhaustiva evaluación se solicitó comenzar prontamente la ejecución del plan.
Noin se paró estirándose simulando un bostezo ubicándose detrás de Zechs quedando visible para que Une la mirara a espaldas de él por la pantalla.
-Sin embargo nos gustaría apoyar la retaguardia - continuó Zechs - nuestras investigaciones dan cuenta que esto es más grande que la simple fábrica de mobile suits destruída. Supongo que ustedes tienen claro eso.
- Perfectamente está todo coordinado por el área, tu refuerzo nos vendrá bien. Por cierto respecto a lo otro...-
Une vio como Noin daba una señal con la cabeza en movimiento de negación atrás de Zechs
-¿Hay otro asunto? - preguntó el preventivo notando a Noin en una actitud extraña a sus espaldas.
Une guardó silencio, a la vez Noin se quedó quieta al sentirse observada por Zechs.
-¿Noin que pasa? - insistió Zechs.
- La Preventiva Fire le informará del asunto, no me corresponde a mi hacerlo ¡Cambio y fuera! - apuró la jefa Une de preventivos de la tierra. Ella desapareció del monitor quedando este en negro.
Noin suspiró antes de volver a su asiento. Abrió su laptop abriendo la página informativa del Le soir y lo giró para que Zechs leyera. Se quedó esperando la tormenta de arena mientras veía los ojos de su compañero abrirse en primera instancia al leer el titular y cerrándose mientras continuaba con el cuerpo de texto. Ella notó que las cejas de él se levantaron antes de terminar, seguramente viendo la última imagen del artículo.
El hombre de cabellos rubios quedó anonadado.
-¿Algo que decir? - preguntó Noin.
Zechs guardó silencio activando el monitor de rastreo de la nave y comenzando a teclear seriamente. Estuvo así unos minutos hasta que murmuró con molestia:
- Así que Yuy...¿lo sabías?
- Algo así.
- Hoy andas disfrazada de especulaciones, o es un sí o un no - sentenció severo.
- Zechs, las relaciones de las personas no son blanco o negro. Míranos a nosotros - respondió calmada.
- No hay comparación Noin, no salimos en la prensa, vivimos en misión y...
- Pocos saben de nosotros, lo sé. Pero eso no nos hace un ejemplo. Admite que te molesta y está bien. A cualquier hermano mayor podría pasarle.
- No es eso Noin.
- ¿Entonces es porque Heero Yuy fue el ganador en la batalla? o porque no quieres que la familia Peacecraft se vea ensuciada con personas involucradas en guerras. Si es eso último lamento decirte que tu eres participe de ese historial también.
- Lo tengo claro, no tienes que restregármelo en la cara. En mis ancestros también hay luchadores que defendieron la paz mediante las armas.
- ¿Entonces? - preguntó ella comprensiva.
- Relena tiene una carga importante en sus hombros, no debería distraerse de esa manera.
- Oh Zechs, que exigente. La señorita Relena ha hecho todo por llevar al mundo a la paz y mantenerla. Ella merece toda la comprensión para hacer su vida privada también.
- Ya no es tan privado Noin, si se llegasen a enterar que mi hermana biológica, heredera de Peacecraft está vinculada a la guerra, además con un ex piloto gundam sería un escándalo.
-No veo el problema - agregó Noin segura - finalmente ambos batallaron a su manera para conseguir este ideal.
Noin se acercó a él sentándose en su regazo de forma cariñosa. Zechs, estoico y concentrado en la pantalla corrió su mirada para que ella notara que no tenía ganas de sus habituales mimos.
- Lo tomas a la ligera Noin.
- Y tú con demasiada densidad. Quédate tranquilo, seguramente Une ya debe estar moviendo los hilos comunicacionales del asunto.
Para calmarlo, Noin se acercó a la mejilla del hombre y le dio un dulce beso para calmarlo.
- Eso espero - gruñó Zechs mirándola de reojo.
Relena despertó por los primeros rayos del sol enredada entre las sábanas blancas. Al principio se perturbó al darse cuenta que no había abierto los ojos por culpa del despertador, si no que había sido naturalmente. Agradecía haber apagado el teléfono por todo sus días libres e incluso Heero se sumó a la idea de revisar por última vez su teléfono antes de aislarse en ese campestre lugar.
Estaba desnuda bajo el ropaje sintiendo que había descansado como no lo hacía hace mucho tiempo. Volvió a estirarse en la cama observando las vigas del chalet de piedra que consiguió hacia el interior de la ciudad de De Hann. Relena volvió a rotar en la cama cerrando los ojos para acomodarse en la almohada dormitando otros segundos para luego lentamente abrir los ojos lentamente.
Frente a ella vio el rostro de Heero durmiendo. Seguía siendo novedoso observarlo tan cerca en una actitud tan apacible, era algo nuevo, lo grababa en su memoria cada vez que podía. Acarició con su mano la mejilla de él suavemente y susurró con dulce voz:
- Buenos días.
Heero abrió sus luceros azules con una expresión neutra. No había perdido la cuenta de cuantas veces había despertado el fin de semana viéndola a ella. Admitía que le estaba gustando la manera en que ella se dormía antes que él por las noches, pero despertaba antes por las mañanas dandole un suave cariño en su mejilla. Él levantó una ceja como señal lúdica y ella le devolvió el mismo gesto como respuesta.
- ¿Por qué me miras así? - preguntó la joven en voz baja con leve sonrisa.
- ¿Así como?
- Tan seriamente.
- Hmm.
Ella amplió su sonrisa al ver que contestaba como siempre. Se acercó más a él bajo las sábanas acercando sus pechos desnudos al torso musculoso del piloto. Allí se acomodó y acurrucó dormitando otros minutos sintiendo como Heero comenzaba a jugar con sus delgados cabellos dorados.
- Heero, creo que podría quedarme en la cama todo el día.
-Lo mismo dijiste ayer, Relena.
Ella soltó una leve risita. Habían sido un fin de semana placentero desde que alquilaron ese lugar. Era un chalet de fachada de piedra con un elegante living comedor con cocina abierta, coronado con una hermosa chimenea en un extremo del salón y un doble cielo dónde colgaba una hermosa lampara de metal. El cuarto tenía una cama matrimonial perfecta, el cual era el único dormitorio de la rústica edificación.
- Acaso ¿me estás reprendiendo? - preguntó Relena dormitando.
-Para nada, puedes hacerlo si quieres - respondió Heero enredando su dedos en el cabello dorado.
- Gracias - contestó volviendo a cerrar los ojos.
A la hora Relena despertó nuevamente dando cuenta que estaba enredada en las sábanas, pero que su compañero ya no estaba a su lado. Se estiró en la cama y tomando la gruesa colcha para taparse, se envolvió para salir de la habitación. A la vez sintió un armonioso aroma a tostadas francesas.
Al salir del cuarto, vio la pequeña mesa servida tentándose a comenzar a probar. Fue interrumpida por Heero que entraba por la puerta de madera dejando su chaqueta en el perchero.
- Se aproxima una tormenta costera - comentó serio - adelante con eso o se enfriará.
Él señaló la mesa con un gesto con su cabeza y mentón.
-¿lo hiciste para mi, Heero?
Asintió sin responder con palabras. Ella sonrió cálidamente hacia el muchacho tomando una silla y él se acomodó a su lado tomando una manzana.
- ¿Qué hacías afuera? - preguntó Relena mordiendo una rebanada de pan crujiente.
-Revisaba el alrededor de la casa y de paso este techo, por si llueve.
- Piensas en todo..
- Si nos quedaremos aquí esta semana, lo primordial es que no nos inundemos - contestó serio.
Relena lo miró ilusionada. Amaba su sentido de resguardo ante posibles eventualidades, admiraba su forma de actuar por sobre todo su valentía en temas relacionados a la guerra, ya que ella siempre se consideró débil en la confrontación y siempre necesitó de su ayuda en el pasado. Parece que ahora además la volvía ayudar en temas domésticos.
Mientras tomaban desayuno vieron las primeras gotas caer por la ventana. Conversando, se quedaron ensimismados el uno con el otro y entre pequeños besos cariñosos sintieron los truenos en el cielo que comenzaban a retumbar.
Relena acomodó su gruesa frazada acolchada sobre sus hombros asegurándose de no dejar ningún lado descubierto.
- Iré por un breve baño - dijo levantándose de su silla.
Heero la tomó de su mano jalándola de vuelta hacia él. Respiró ese perfume resguardado en el cuello de la viceministra y pasó sus labios subiendo hasta cerca del lóbulo. Relena sintió cosquillas repentinas que la hicieron retorcerse para liberarse.
- ¡Heero! - exclamó con una delicada carcajada.
Él no soltó su mano. Ella se quedó sentada en el regazo del piloto por unos minutos más sintiendo como la lluvia se volvía intensa en el exterior. Silentes apoyados el uno en el otro quedaron pensativos.
- ¿Es esto real? - susurró Relena mirando las gotas caer por la ventana.
Heero no contestó pensando en que claro, era real, pero no podía durar para siempre. Ya tenía una fecha límite informada para volver al espacio por el área preventiva, mientras ella debería volver a sus labores. Sintió un pesar, uno que jamás había sentido antes producto de adelantar la idea de separarse de Relena.
- Si es real - murmuró mirándola tiernamente acomodando su mechón dorado detrás de su oreja.
Heero la besó suavemente disfrutando del roce de sus suaves labios mordiendo seductivamente el inferior.
"Esto es una adicción" - pensó el piloto resistiéndose nuevamente a ir más allá.
Su boca comenzó a recorrer la comisura de Relena para luego bajar por su cuello y fue moviendo la frazada que cubría a la joven para besar sus hombros. Ella era tentadora más si sabía que debajo de esa gruesa tela solo llevaba sus bragas. La acercó con fuerza hacia él
Relena entendió lo que Heero deseaba otra vez. No le importaba cuantas veces se le avalanzara encima, siempre estaba dispuesta a querer entregarse. Contaba que ya era la quinta vez que comenzarían a hacerlo sin incluir la primera en su oficina. Ahora entendía la pasión que se cuenta de los enamorados que no se despegan por ningún minuto, lo estaba viviendo con demasiada intensidad y locura.
Sintió la respiración de Heero por su cuello, sus labios, sus manos comenzando a correr su cuerpo llegando a sus senos que estaban duros por la excitación. Apreció sus caricias hasta que definitivamente ambos se molestaron de que la frazada estorbara. Esta calló y él la tomó en sus brazos para llevarla hacia el cuarto específicamente hacia el baño.
Minutos después ambos se movían enredando sus cuerpos bajo la ducha mojados por el agua caliente que emanaba vapor empañando el espejo del lugar.
❤ ❥ ❣ ❦ ❧ ❤ ❥ ❣ ❦ ❧ ❤ ❥ ❣ ❦ ❧ ❤ ❥ ❣ ❦ ❧ ❤ ❥ ❣ ❦ ❧ ❤ ❥ ❣ ❦ ❧.
A la hora después Relena secaba su cabello con la toalla mirando por la ventana del cuarto. Divisó a Heero que fue a buscar unos troncos de leña a la pequeña bodega cercana. Él entró a la casa comenzando a encender el fuego de la chimenea.
Relena, curiosa, comenzó a revisar la despensa y muebles del chalet sacando unas fuentes, tabla, paquetes y extras, dando cuenta que tenía casi todo para la idea que se le había pasado por la cabeza.
- ¿ Relena que haces? - preguntó Heero al verla inquieta.
- La dueña de este lugar dijo que estaba totalmente equipado y tenía razón. La despensa está llena... mmm... - ella miró pensativa todos los implementos - si, creo que no tendremos problema.
- Aún no me respondes - aclaró.
- Haré unas galletas, estuve practicando últimamente. ¿Quieres ayudarme?
Él la miró sin expresión dando a entender que no Sabía mucho del proceso.
- No te preocupes, puedo guiarte - comentó complacida.
Heero se sintió raro al recibir ordenes tan precisas de Relena, no acostumbraba a verla en ese rol siguió sus instrucciones al pie de la letra. Hasta se observó algo torpe al momento de darse cuenta que preparar algo así era tan preciso, pero a la vez tan simple. Admiró como ella lo hacía con facilidad.
Tiempo después Relena metió una bandeja completa de pequeñas masas crudas al horno en temperatura perfecta y para esperar la cocción ambos se sentaron en el sofá frente a la chimenea viendo como la tormenta empeoraba levantando un fuerte viento.
Relena apoyada en Heero, veía como él estaba pensativo mirando hacia el fuego y cada cierto tiempo tomaba sus mano para juguetear o besarla. Esos pocos días conoció el lado más cariñoso del joven, aunque siempre supo que era una persona sensible atrás de ese gundam que piloteó . Se preguntó cuanto había sufrido en la guerra, cómo veía todo el pasado que los dejó expuesto ante la muerte tantas veces. Se acurrucó más a él para sentir sus pulsaciones en el pecho.
- ¿Tienes frío? - preguntó Heero
- No, estoy bien.
- Es posible que las galletas estén listas.
- Sonará la campanilla cuando se cumpla el tiempo - comentó Relena.
- Hnm.
- ¿Que sucede?
- Dijiste cincuenta y cinco minutos.
- Así es.
- Están cumplidos.
Relena lo miró con extrañeza. Claro, como él era un ex piloto gundam manejaba preciso los tiempos en su cabeza y meticuloso podía llevar a cabo los procedimientos perfectamente. Ella sonrió relajándose nuevamente en su pecho.
- No te preocupes un par de minutos más no afectarán el resultado. Quizás hasta lo mejoren.
- No veo como pueda ocurrir eso - contestó serio.
- A veces hay que dejar que las cosas fluyan sin tanto control. Ya verás que estarán bien.
A los minutos sonó la campanilla. Relena se levantó del sillón hacia la pequeña cocina, sacó la bandeja la cual tenía las galletas perfectamente horneadas. Heero se acercó a la joven evaluando la superficie de las cocinadas perfectamente.
- Vaya parece que quedaron bien ¿no? - comentó ella con aire triunfante.
- Dales la vuelta.
Relena giró las galletas dando cuenta que las primeras filas de ellas estaban horneadas perfectamente, pero las ultimas, las cuales quedaron al fondo del horno tenían su parte inferior carbonizada.
Heero solo la observó con su cara de reprimenda
- Oh Heero, eres tan malo - contestó ella advirtiendo su mirada.
Él la abrazó por la cintura dregalando un leve beso en su mejilla para consolarla por su pequeño y semi fracaso.
Ambos se acomodaron en frente a la chimenea en el suelo con una fuente de galletas de extrañas formas, pero de buen sabor. Relena aceptó su derrota en la elaboración de galletas, no sin antes aclarar que seguiría mejorando.
Heero las comió disfrutando de la textura mientras ella contaba la historia de la receta, la cual era la más famosa de la familia Peacecraft del reino de Sanc y que conoció en aquellos días que fue soberana. Deseó poder decir algo así de interesante, más no sabía que podría ser agradable para ella, su relato siempre llevaría a hablar de armas, entrenamiento o gundams. En sus memorias recordaba algo de su niñez junto a su madre y padre, pero era un recuerdo opacado por una explosión que le dolía rememorar.
- ¿Heero?
Relena lo vio absorto en las llamas.
- Lo siento.
- No, está bien. Quizás hablé demasiado. Discúlpame a mi.
- Para nada - agregó Heero esbozando una sonrisa.
Ella se acercó a su pecho abrazando su torso y él soltó un pequeño beso en su frente.
- Me gusta -susurró Heero - que cuentes esas cosas espontáneamente.
- ¿Si? Aunque contrasta con los tiempos difíciles que vivíamos - contestó melancólica.
- Debíamos aferrarnos a las pequeñas felicidades que nos ayudaban a salir adelante.
Ella asintió mirando el fuego.
- ¿A que te aferrabas tú, Heero?
No contestó. En un inicio de la guerra no se aferró a nada, solo esperaba morir. Sin embargo después tuvo esperanzas que le salvaron la vida.
- Me aferraba a...
Heero la tomó de la barbilla admirándola con sus ojos azul prusiano. Con sus dedos la atrajo hacia su boca besándola suavemente. Relena se sonrojó al darse cuenta que ella había estado presente en los pensamientos del piloto gundam en las situaciones más adversas de la guerra.
