Recuerden la advertencia de canciones empalagosas :D

Juanes- Mis planes son amarte

No sé por dónde empezar

Nos invade el silencio

Y empiezo a sentir el frío

Mis planes son amarte

Y los tuyos son a la Luna

Qué importa, nena, si el destino está jugado

Mis cartas yo ya he tirado

Los miedos ya están a un lado

Espero los tuyos también

Porque vamos a vencer pronósticos

Tú y yo seremos únicos

Un romance un poco ilógico

Si tu amor se ve nublado

Lo iluminaré con besos

El clima cambiará haciendo el amor

Tu sonrisa que hace salir el Sol

No hay preocupación

Todo va a salir mejor...


Relena dormitaba en una hamaca de la terraza del chalet con un librillo sobre su pecho. Estaba tan relajada que incluso no fue capaz de aguantar el peso de sus ojos sobre la lectura sin darse cuenta que había caído dormida. Los rayos del sol se filtraban por entremedio de las hojas de los árboles y comenzaron a molestar el rostro de la viceministra. Despertó lentamente mirando las nubes que se formaron esa tarde en un cielo azul radiante, sin duda el día más despejado y luminoso luego de una tormenta de cuatro días.

Ella suspiró pensando en cómo volvería a su rutina habitual después de haber pasado tantas cosas con él. Se lo había entregado todo, desde su virginidad hasta su corazón y jamás antes creyó que todo sería tan salvaje, rebelde, repentino. Sus días de ensueño comenzaban a llegar a su fin sin ni siquiera haber hablado seriamente sobre lo que ocurría entre ellos.

"Heero" murmuró mirando al cielo suspirando.

Como si lo hubiese llamado con sus pensamientos, apareció caminando hacia ella con una bolsa café en las manos. Había ido al mercado más cercano a comprar fruta y extras para el almuerzo del día.

Él la observó esbozando una leve sonrisa con su rostro, mientras Relena se levantaba a su encuentro. Al acercarse le dio un cariñoso beso en la mejilla para ayudarlo con su paquete.

Al llegar a la cocina ella a desempacar la bolsa de papel ordenando las cosas en su lugar. Relena se detuvo en un pequeño frasco con interior cremoso.

- ¿Mantequilla de maní? - preguntó la joven extrañada.

- Así es.

- ¿Te gusta?

- Demasiado.

Relena alzó sus cejas desconcertada. Conocía algo nuevo del ex piloto gundam y que fuese ese gusto particular no se le hubiese pasado por la cabeza. Incluso Heero tomó una pequeña cuchara, quitó el frasco de las manos de ella, lo abrió y la untó sacando una buena cantidad que llevó a su boca. Luego de eso cerró el envase para guardarlo en el mueble. Se fue saboreando el utensilio hasta su computadora.

- Voy a conectarme - advirtió Heero - mañana en la noche deberé tomar un transbordador a la base preventiva de L1 y debo ver las coordinaciones.

Algo pasó en el rostro de Relena que hizo que retrasara la encendida de su laptop. Fue como si a ella se le apagara una luz en su ánimo. Era verdad, estaban cerca de la realidad y eso la desanimaba. Heero se acercó viendo su semblante, levantó su mentón observándola atentamente mientras ella desviaba la mirada.

- Relena - susurró él examinándola.

- ¿mmm?- comentó Relena - si tu prendes tu laptop, yo encenderé mi teléfono para también dar señales de mi al mundo.

- Puedo esperar... - susurró Heero absorto en los ojos de ella.

- No, no. Adelante, es por trabajo y yo igual debería hacerlo.

Relena tuvo la tentación de preguntar a Heero sobre su situación. Quería saber cual era el estado entre ellos dos luego de esa escapada ¿algo había cambiado en su relación? Finalmente ambos parecían a gusto juntos, entregados al desenfreno adolescente como si sus roles habituales no existiesen ¿seguirían presentes en las vidas de cada uno? Prefirió callar su duda por miedo a la respuesta o peor un silencio ambiguo de él.

Él asintió nuevamente apretando el "On" de su computadora . Relena fue por su teléfono al cuarto, casi lo encendió, porque una idea pasó por su cabeza antes: desabotono su delgada blusa dejando su escote a la vista mostrando un poco de su brassier y fue hacia el pequeño living sentándose al lado de la computadora de Heero sobre la mesa. Ella se inclinó apretando entre sus brazos la voluptuosidad de sus pechos que se abultaron aún más.

Heero, que no había alcanzado a abrir su correo la miró de reojo y su mirada quedó pegada en ese escote.

- Eres imposible, Relena - susurró serio intentando dar atención a su pantalla.

Ella lo miró pícara, él se levantó de su asiento como si un imán atrajera su rostro hacia esos pechos. Fue hacia ellos comenzando a besar la abertura de las volupstuosidades comenzando a subir hasta su clavícula, hombros, cuello (su parte favorita) mentón y boca.

La joven abrió las piernas para sentir todo el pantalón de él cerca de sus ó a pasar sus manos por su trasero para empujarlo más hacia ella sintiendo entre sus manos el broche de su pantalón el cual desató palpando la dureza de Heero por debajo de su mano al meterla por debajo.

Él la levantó firmemente con sus piernas apoyadas en su cadera y bañado por el largo cabello dorado que caía sobre su rostro, no dejó de besarla. Hizo fuerza con sus brazos musculosos llevándola al cuarto para tirarla sobre la cama.

Relena ya estaba entregada a las formas de Heero cuando se lo hacía, sabía que era algo brusco a momentos, le encantaba manejarla a su manera, estar arriba y moverse salvajemente. Pero antes le gustaba jugar con ella.

Él bajó los pantaloncillos de Relena dejando expuesta su ropa interior inferior, corrió su calzón metiendo sus dedos para comenzar a mojarla. Ella gimió al sentirlo revolotear por encima de su parte más íntima, entrando y saliendo con sus dedos de vez en cuando. Levantó su cadera por la excitación mientras Heero se lanzaba a correr su sostén para hacer aparecer el pezón duro de la joven, el cual comenzó a saborear con placer.

Luego de un par de minutos, él sacó las bragas de encaje, la abrió de piernas y fue con su boca hacia el botón rosa mojado para saborearlo.

- ¡Uhmmm! - exclamó la viceministra al sentir la lengua rozar en su parte intima.

Él la besaba por completo allá abajo como si disfrutara de la mejor delicia, como si aquella parte fuese mejor que la mantequilla de maní que probó momentos atrás. Ella gimoteo arqueando su cadera al sentir que podría llegar al climax con él metido entre sus piernas. Pero, Heero repentinamente la dió vuelta salvajemente quedando en cuclillas sobre la cama.

Relena, dando vuelta su cuello vio como él sacaba su ropa inferior para dejar expuesto su gran arma de miembro que venía hacia ella, deseaba que la atravesara en esa posició la acercaba hacia sí mismo para acomodarla y lentamente ella fue percibiendo como la penetraba por su vagina como un animal desaforado que deseaba saciar su instinto. Lentamente se acomodó su miembro sientiendo el roce mojado una y otra vez entrar. Comenzó a moverse suavemente.

- Ummm- gimió Relena - uhhhhhhhm!

Atrás de ella, Heero no podía ver el rostro de la joven, sin embargo acariciaba su cadera y aunque no lo pareciera estaba preocupado por su placer. La escuchaba disfrutar, eso lo excitaba aún más apurando los movimientos al interior. Sin querer la tomó de su cabello largo como quien domaba un corcel y luego cuando casi sentía que se venía en su interior, la giró para mirarla a su rostro. Se abalanzó nuevamente sintiendo los pechos rozar con sus pectorales dejando su mirada a centímetros de Relena. La observó al volver a introducir su miembro, ella se retorció de placer abajo comenzando a agitarse.

Heero entrelazo su mano con la de Relena apretándole fuerte mientra apuraba sus movimientos a punto de explotar. Caliente al ver el rostro de dolor/placer de ella comenzó a verter todo de sí en el interior coincidiendo con los gritos de la joven.

- ¡Heero! -gritó sintiendo el líquido caliente entre sus piernas.

Enajenado siguió moviéndose sintiendo esa única sensación indescriptible y nueva que comenzó a conocer hace pocos días. Era como un vicio.

Lentamente se fueron apagando las agitaciones corporales para dar paso a breves besos que dio Relena en el rostro del piloto, el cual entre agotado y relajado se apoyó en el hombro de ella, aún acomodado al interior de su parte más íntima. Admitía que le gustaba descansar así. La besó un par de veces más memorizando su rostro nuevamente.

Relena acarició el desordenado pelo de él, pensativa y silente mirando el techo del cuarto.

- Relena...

- ¿Si, Heero? - se percató que la miraba con cara de duda - estoy bien, es solo que...ya sabes...no quiero que acabe.

Él asintió embelesado por su rostro iluminado por la luz de la ventana. Se veía exquisita luego de hacerlo, con una expresión angelical que a alguien externo le resultaría imposible inferir que hace unos minutos fue desflorada por un hombre. Era adictiva, si pudiera volver a hacerlo con ella en ese instante lo haría solo por borrar esa expresión de ingenuidad para convertirla en esa sensual mujer despojada del pudor otra vez.

Luego de un rato de observarse con cariño a los ojos sin decir ninguna palabra, se incorporaron buscando su ropa perdida en el piso. Relena se puso su blusa mientras Heero la volvía a besar al ver como ella unía los botones, pasó por su cuello haciendo un juego de soplidos que generó cosquillas en la viceministra.

- Heero, ¡detente! - rió ella tratando de esquivarlo. Mientras, se aventuró a tomar su teléfono del velador para encenderlo.

- Iré a la laptop - agregó él

- Está bien, yo por mientras revisaré esto.

Cuando el teléfono tomó la señal, comenzó a vibrar con todas las notificaciones atrasadas. Esperó unos minutos, advirtió de muchas llamadas perdidas, varias de su madre Mareen. Leyó varios de los mensajes entre esos, uno de Frank:

" Cómo pudiste hacerme esto, Relena"

Era algo que esperaba leer como consecuencia por desaparecer de un día para otro. Con culpabilidad pasó al siguiente que sorprendentemente era de Dorothy Catalonia, que rara vez le escribía:

"Enhorabuena Señorita Relena, siempre intuí que él era el hombre, espero que lo esté pasando increíble. Por cierto no se preocupe por la prensa, ellos siempre hablarán..."

Relena se extrañó de ese mensaje "¿cómo podía saber ella de su escape?" Y "¿a que prensa se refería?" Siguió viendo otros correos de trabajo, deteniéndose en uno de Quatre:

Señorita Relena, cuando lea la noticia del Le Soir, no olvide que estoy aquí para lo que necesite. Quatre.

"¿Qué noticia del Le soir?" Se preguntó asustada.

Buscó en la página del diario y comenzó a entender. Ahí estaba su apellido en plena portada bajo un llamativo titular de prensa Rosa. Ya con leer el encabezado su estómago se apretó.

Sorprendida en su romance

¿La Viceministra Darlian, enamorada?

- Oh no - balbuceó llevando su teléfono al pecho tragando como si estuviese digiriendo la novedad.

Heero entró al cuarto con una expresión seria, más seria de su semblante habitual. Ella se dio cuenta que él lo sabía.

- Nos vamos, ahora - dijo frío.


Silentes en el vehículo Relena miraba por la ventana a través de sus gafas. El ángulo de su cuerpo estaba inclinado en dirección contraria al asiento del piloto, el cual manejaba a toda velocidad por la carretera en dirección a Bruselas. El cabello tono miel de ella estaba usado para cubrir parte de su rostro avergonzado que evitaba el contacto directo con esa faz inexpresiva del piloto.

¿Cómo es posible que lo haya arrastrado a esto? - pensó Relena - fui insensata.

Él la observaba de reojo dando cuenta de su malestar. No quería intervenir en sus reflexiones internas, simplemente la había metido en problemas serios, lo que podía traer consecuencias graves en su vida laboral y futura carrera. No tenía justificación haberla arriesgado de ese modo.

-Si tan solo no hubiese bajado la guardia - pensó recordando el primer día frente al mar.

Él aceleró, muy pronto estarían entrando a la ciudad terminando con ese retiro que los llevó a vivir momentos inolvidables. Ambos tenían caras de preocupación, sobre todo Relena, que con semblante serio tensaba sus labios a punto de decir algo, pero resistiéndose a las ganas de hablar. Heero detectó su tirantez y soltó el primer comentario que como un cuchillo frío cortó el ambiente tensionado.

- Deberías decirlo.

Ella giró su cuello hacia el conductor mirándolo con molestia, él lo vislumbraba abajo de sus gafas. Si Relena estaba enojada lo entendería completamente, no podía ser para menos. Ella lo observó unos minutos analizando que comunicar primero entre todo por el embrollo mental. Finalmente optó por lo fácil.

- Estoy molesta - dijo cortante desviando la mirada hacia el exterior.

- Así veo.

- ¿Sólo me dirás eso?

-Lo que diga ahora, no servirá de nada. Lo mejor es que actúes rápido cuando llegues a Bruselas, es importante que veas la mejor forma de proceder - contestó concentrado en el camino.

- ¿Que estás diciendo? ¿que importa mi actuar en esto? de mi se habla siempre en todos lados, en cambio tú...

- Lo que suceda conmigo no tiene relevancia - respondió en su tono frío habitual.

Esa frase enervó los ánimos de Relena "¿Acaso no entiende que lo que me preocupa es él?" pensó.

- ¡Detén el auto, Heero! ¡ahora! - ordenó la viceministra autoritaria - ¡ahora!

Ella lanzó una mirada asesina que llegó a él como jamás antes. Orilló el carro en una vereda al borde de una frondosa pradera que adornaba la carretera. Relena bajó del auto dando un portazo mirando hacia el campo a la vez que el viento levantaba su cabello. Heero bajó también y ella se sacó sus gafas dirigiéndose hacia él.

- ¡Por supuesto que tiene importancia! - exclamó Relena exasperada - fue mi culpa exponerte de esa manera y por favor no vuelvas a decir que tu posición no es relevante. Lo es para mi.

- Relena, solo soy...

Ella se acercó a él apuntando sus indice contra el pecho del piloto, molesta.

- ¡Si! ¡Tú! Tú eres quien me importa ahora. No mi reputación, no lo que piense de mi el mundo. La exposición viene de mi lado, por favor no digas que fue tu culpa, yo te arrastré a ella por el solo hecho de ser quién soy.

Heero tomó la muñeca de la viceministra en el aire mirándola atentamente con su tono mesurado.

- Tienes que saber que si en algún momento nos vinculan y saben mi participación en la guerra podría perjudicarte - explicó Heero - Los gundam no tuvieron el apoyo de todas las personas. No debes tomarlo a la ligera.

- No quiero el apoyo de...solo quiero... -

Un quiebre salió de la voz de la viceministra mirándolo a sus ojos azules prusiano. Apoyó su frente en el pecho del piloto aguantando su pesar, Heero puso la mano en su espalda acercándola un poco más a su torso.

- Relena, debemos irnos.

Ella abrió los ojos de su breve trance advirtiendo la frialdad de su voz que contrastaba con los brazos que la aferraban. Asintió levemente separándose de su pecho.

- Lo sé, es solo que... Heero quisiera saber que esperas de todo esto acaso ¿desaparecerás?

- Sabes que estoy por irme a una misión de preventivos. No habrá forma de estar juntos...Aunque si lo deseas -acomodó su cabello - estaré presente a la distancia.

Esa era una buena respuesta. Relena se animó con esa simple propuesta recibiendo un último tierno beso de parte de Heero. Ambos se miraron con amor antes de retomar su camino a Bruselas.

A la hora de llegar al palacio, Relena esperaba afuera de la oficina de Une. Heero había decidido presentarse antes de partir por si había alguna objeción sobre su comportamiento. Por más que él insistió que ella no lo esperara, fue firme es decir que no estaría tranquila hasta saber que todo estaba en orden. Apoyada en la pared, la puerta del despacho se abrió de repente y él apareció con un gesto en la cabeza indicó que entrara.

Relena se presentó pensando en que si alguna vez se hubiese comportado de mala forma con su padre, seguramente eso sería lo más parecido a un ambiente de reprimenda.

- Viceministra Darlian, adelante.

-Une...

Silente sin perder su distinción miró a Une quién ofrecía el asiento frente a su escritorio mientras Heero apoyado en la pared con los brazos cruzados era testigo de la situación.

- Me temo que debo mantenerla al tanto sobre los procedimientos que han ocurrido en la semana - explicó Une en tono formal- Esta información corresponde al área de Relaciones públicas y comunicaciones, pero ya que está aquí prefiero decírselo yo. Antes que todo quiero decirles a ambos que si el día de mañana deciden desaparecer e irse a Timbuktú no es mi problema, son personas maduras que saben lo que hacen.

Heero levantó la mirada al verse aludido en la explicación. Une prosiguió:

- Pero, lamentablemente ahora tenemos encima a toda la prensa que insiste en generar entrevistas, apostarse en la entrada del palacio y acosar a todo el servicio por una exclusiva. Ya no es solo el Le soir, está el Pink Monday, Secret Daily y otros medios internacionales preocupados por la vida privada de la ex-reina de las naciones mundiales y no solo eso investigando por conocer el paradero de su furtiva pareja.

- Une...

- En lo que a mi respecta, esto último es lo más importante. Por suerte este tipo de prensa es simplista, no tiene mayor profundidad. Aún así es necesario evitar cualquier posible filtración por mínima que sea.

Relena entendió que ella trataba de decir, la identidad de Heero y por ende de su departamento de prevención de primera línea podría estar expuesta, por banal que fuese el interés del mundo debían evitar riesgos a cualquier grado.

- Los datos de los pilotos están ocultos, son inexistentes - comentó Heero severo sin mirarlas - aunque no está demás seguir alguna estrategia ¿que sugieren?

Une observó a Heero, luego observó a Relena. Carraspeó su garganta para transmitir lo que el área había planteado.

- Se debe desviar la expectación de los medios, no podemos seguir ignorándolos. Es decir que si quieren material, tendrán su material.

Un silencio pasó por el despacho. Relena la vio inquisidora, sabía a que se refería.

- Entiendo, hay que dejarlos tranquilos.

- Así es - confirmó Une - y es aquí dónde entra usted Viceministra de Relaciones exteriores Darlian.

-Estoy dispuesta a ser lo que sea necesario.

- Relena... - comenzó a decir Heero.

- No permitiré que haya chance de arriesgar algún tipo de información relacionada a los pilotos gundam o el área preventiva - dijo Relena tajante mirándolo con decisión - entonces ¿qué debo hacer?

- Es más simple de lo que cree - explicó Une - dar una buena historia. Usted es joven, fresca y tiene derecho a tener sus días libres con - miró a Heero con duda - con quién estime conveniente. Contar de su vida, eso es lo esencial.

Relena había evitado por largo tiempo caer en ese tipo de exposición. Su foco siempre había estado en la formalidad de su trabajo, seriedad y compromiso, no deseaba involucrar a Heero en su exhibición, si podía protegerlo de eso, lo haría.

- Está bien - aceptó - si tengo que ser la carne de cañón para alimentarlos para calmar sus ansias es lo mejor ¿Cuánto tiempo tengo?

- Mientras antes pueda concertar entrevista exclusiva mejor.

- Perfecto, elaboraré esto lo mejor que pueda.

Relena, formalmente se levantó de su asiento mirando de reojo a Heero en dirección a la puerta. Une observó al piloto que estaba silente aún apoyado en la pared.

- Preventivo 01, supongo que mañana se dirigirá al espacio para cumplir con la misión de investigación de la base de suits ¿no?

Heero asintió. Presintió lo que la jefa del departamento le pediría.

- Entonces tiene veinticuatro horas para colaborar con la viceministra en un plan comunicacional.

Horas después...

Relena estaba en su despacho habitual del palacio dando vueltas por dónde comenzar. Jugaba con el botón de su lápiz retráctil con incertidumbre, veía una hoja en blanco sobre el escritorio que esperaba a ser rayada con los punteos más importantes de su coartada para presentar el lunes a primera hora, ya que había solicitado al departamento de comunicaciones que se contactara con el "Le soir" y dar su primera exclusiva.

Se lamentaba ser tan mala para esa redacción. Habitualmente escribía discursos en un santiamén sin cuestionamientos, pero ahora su cabeza era una confusión entre lo que debía hacer, decir o inventar. Se cruzaba por sus pensamientos el piloto del gundam, que luego de estar presente en el despacho de Une, no volvió a ver.

-¿Se habrá ido ya? ¿que pensará de todo esto? - dijo en su cabeza paseándose mientras jugaba con el clic del lápiz.

Invadida por sus dudas, se lanzó al sillón estirándose a lo largo mirando el cielo de la oficina desparramando sus hilos dorados a lo ancho. Cerrando los ojos pasó sus manos por los labios recordando el suave roce del piloto. Aunque ahora todo era un posible caos mediático, no cambiaba por nada del mundo aquellos días vividos en De Haan, eran mágicos desde el entorno hasta la forma en que él la tocaba delicadamente cada noche que lo hacían y cada mañana cuando volvían a sentirse. Fue una locura.

Sintió el "toc toc" en la puerta que la sacó de su lance. Se incorporó rápidamente estirando su traje para parecer apta ante quién apareciera. Su secretaria Jenni apareció repentinamente, seguramente avisada de que ella había arribado a su oficina. Traía una caja blanca con rosetón azul dirigida hacia ella.

- Srta. Relena me alegra verla - saludó la joven.

- Jenni, a mi también me agrada verte.

- Tengo un paquete que dejaron en la entrada para usted. Tiene etiqueta con su nombre.

La viceministra, extrañada, se acercó para recibirlo para llevarlo a su escritorio.

- Gracias Jenni

- Sobre sus cosas y planificaciones, las tengo al día, en caso de que quiera una reunión de actualización puedo tenerla.

- Agradezco tu comprensión Jenni, pero ahora debo resolver unos asuntos importantes que cerrar. Por cierto, ocuparemos la sala de prensa oficial mañana a primera hora, coordina con el área de comunicaciones también, por favor

- ¡Claro que sí! - exclamó encantada - siempre quise ocupar ese lugar... ¡ejem! perdón habló mi emoción.

- Está bien Jenni, siempre hay una primera vez - respondió comprensiva Relena.

- Me retiro - agregó algo apenada por el desborde. Y salió por la puerta.

Relena, curiosa por el extraño paquete, desató el lazo para abrir la caja. Al sacar la tapa vio que en el interior se guardaba un delicado vestido azul oscuro de seda, sobre él una breve nota que decía:

Nos vemos en una hora en Cospaia.

H.

Sorprendida gratamente por el mensaje en papel, miró rápidamente su reloj de muñeca notando que tenía el tiempo justo para prepararse. Se asomó por la puerta avisando a Jenni que preparara un vehículo privado para ella, luego sin cuestionamientos, tomó el vestido de la caja para adecuarse a su repentina salida.

Media hora después salía del palacio camino a uno de los restaurantes más prestigiosos de la ciudad. La noche caía en la ciudad mientras Relena veía su reflejo disputando si era buena idea salir de esa manera del palacio luego de toda la algarabía que se vivió esa semana a sus espaldas, pero tenía presente que al día siguiente Heero desaparecía por largo tiempo (o quizás hasta de su vida) y no iba a perder la oportunidad de compartir los últimos momentos con él.

La limusina la dejó frente al Cospaia dónde ella fue recibida por el anfitrión que contenía a una fila de comensales que deseaban entrar al lugar. Este la recibió como si la estuviese esperando con ansias, indicando que su mesa reservada estaba ubicada en la terraza con la mejor vista a la ciudad. Dando las gracias ella cruzó el lugar dirigiéndose a una discreta escalera caracol enladrillada al final del pasillo.

Al llegar arriba vio una hermosa vista de la terraza, la cual tenía pocas mesas ocupadas. Al fondo de ella divisó la silueta reconocible de Heero que estaba mirando hacia los edificios cercanos apoyado en la baranda con un traje formal. Él al darse cuenta de su presencia giró hacia ella, levantó su ceja en señal de bienvenida.

- Heero.

- Relena...

Ella lo miró nuevamente extrañada. Un camarero se acercó a ella ofreciéndole una copa de vino. Al negarse ante el ofrecimiento, Heero interrumpió:

- Que sean dos.

Asombrada por la acotación, disimuló mirando hacia la ciudad iluminada al lado de él.

- Creí que adelantarías tu partida - comentó Relena impávida.

- La planificación sigue igual.

El camarero se acercó a ellos entregando sus copas de vino. El ambiente estaba muy romántico, las personas más cercanas estaban a metros de ellos y sin duda tenían la mejor ubicación de todo el lugar.

- Entonces supongo que mañana te vas a primera hora - concluyó Relena mirando su copa con pesar.

- Así es.

- Heero, dado que se dio la oportunidad quería decirte que no me arrepiento de nada - agregó sincera esbozando sonrisa - pase lo que pase, son días que atesoraré en mi corazón.

- ¿Qué podría pasar, Relena? - preguntó.

- Debo elaborar un plan para mañana dar una exclusiva de mi vida a la prensa, la verdad no he tenido ni tiempo de pensarlo entre tantas cosas en mi cabeza.

Heero se dio cuenta que ella de verdad se veía estresada por sus juicios mentales. Jamás la había visto así de preocupada por un tema específico, ni siquiera en las situaciones más críticas de la guerra. En la oficina de Une vio a la Relena estoica, impasible ante cualquier situación, ahora veía nuevamente ese lado sensible que tanto la caracterizaba. Ella continuó:

- Me importa mucho cómo abordar el discurso sobre las fotografías, no quiero involucrarte en algo que no te parezca bien o...

- La forma en que decidas hacerlo será la correcta - dijo serio.

Él levantó su mano para acariciar la mejilla de la viceministra viéndola con esa mirada tierna que sólo él sabe dar. Se acercó un poco más a ella.

- Si tuvieras que hacerlo tú ¿Cómo lo harías, Heero?

- Tal como lo estamos haciendo ahora - susurró ante la sorpresa de la joven.

Relena estupefacta ante la frase del ex piloto gundam entendió que él no estaba dando puntada sin hilo."¿Acaso él quería ser parte de esto?" se cuestionó. Miró alrededor deduciendo que no era casualidad que estuvieran expuestos en una de las terrazas más elegantes de la ciudad.

- Heero - susurró entendiéndolo todo.

El mismo chico que ofreció las copas antes indicó que su lugar estaba servido. Ambos se dirigieron a su mesa mientras eran observados por miradas lejanas que captaban la primera cita formal de la viceministra Darlian.

- ¿Por qué, Heero? - preguntó Relena.

Ambos se habían sentado en la mesa comenzando a mirar la carta.

- Es lo que puedo hacer por ti ahora -

Heero tomó la mano de ella por sobre la mesa esbozando una leve sonrisa embelesado por los ojos intrigados de la joven.

- Ahora es momento de idear lo que tengas que decir mañana - acotó el ex piloto gundam.