La trama y desenlace - Jorge Drexler
Fue un salto ínfimo, disimulado
Un mínimo cambio de ritmo apenas
Paso cambiado y dos cuerdas que resuenan
Como un mismo número en distintos lados
O el paso exacto de los soldados
Como dos focos intermitentes
Súbitamente así sincronizados
Dos paseantes distraídos
Han conseguido que el reloj de arena
De la pena pare, que se despedace.
-¡¿Un día más?! - exclamó Miliardo - Demonios Howard, creí que esta noche ya estarían aquí.
- Calma Zechs, son solo quince horas más - agregó Noin.
- Así es - aseguró Howard- Recuerda que este asteroide también está a maltraer luego de su última batalla. Te aseguro que estamos a toda máquina, pero recuerda que lleva tiempo. Tampoco actuamos precipitadamente.
Relena entró a la sala principal junto a Heero y al ver a su hermano alterado, preguntó hacia Sally Po mediante un mensaje escrito:
"¿Qué le sucede?"
- Es difícil de explicar - respondió Sally - Pero en resumen el refuerzo no llegará a la tierra antes de mañana. Eso incluye los suits de la base espacial.
Relena se alegró de tener algo de tiempo para lo que deseaba hacer antes de que el equipo se adentrara en la batalla. Cuando vio que el piloto 01 se concentraba en la reunión junto a sus compañeros, jaló a Sally discretamente de su chaqueta. Con el dedo índice le indicó que guardara silencio y la sacó de la sala de comandos. Su receptora captó que la viceministra deseaba hablar en privado.
- ¿Qué sucede, Relena? -susurró cuando ya estaban al otro lado de la puerta.
Relena escribió en su blog de notas:
"Debo hacer compras, urgentes"
-¿Compras? No estoy segura si comprendo... y no es el mejor momento para eso.
La viceministra abrió los ojos como para llamar más su atención comenzando a escribir en su cuaderno nuevamente:
"Debo ir a Copenhague lo antes posible"
- Estoy segura que podremos mandar a algún subordinando por tu compra...
Relena negó con su cabeza rápidamente volviendo a escribir en su hoja.
" Son compras privadas de carácter "femenino"
Sally dudó si comprendía bien. La miró suspicaz cuando la joven asentía haciendo gestos con su mano apuntando su boca y estómago. Esta escena parecía un ridículo juego de adivinanza que vista desde otro punto, era bastante incomprensible. Sally se llevó las manos a su cabeza para comprender y luego las manos a la boca por su sorpresa.
- ¡Relena! ¡¿Estás embarazada?! no sabía que tu...
La joven viceministra abrió los ojos negando rápidamente la ocurrencia de Sally Po. Relena tomó la esquina de su hoja escribiendo en ella la palabra "píldoras" en pequeño, lo que hizo entender a su compañera.
- Ah entiendo ahora, pero Relena no hay autorización para salir. A menos que...
- "¿Qué?" - pensó la joven de cabellos dorados.
- Vayas acompañada por seguridad. Si voy yo o Noin será notorio. También Une está codo a codo en el puente...nosotras no podríamos ir contigo.
El piloto 01 que coincidentemente salía de la sala vio a ambas jóvenes cuchichear en el pasillo desolado. Ellas lo miraron esperanzadas y él solo levantó su ceja al sentirse acorralado.
Sally tomó una de las pelucas que guardaban en la parte de accesorios de espionaje. Esos eran elementos que rara vez usarían en alguna misión a menos que fueran de encubierto. La elegida era de color negro azabache, lo suficientemente larga para darle a Relena una apariencia distinta.
Relena se miró al espejo usándola. Parecía una versión maligna de ella misma, donde su rostro se veía endurecido por el nuevo tono de su cabello y sus ojos claros tonos turquesa destacaron más que nunca.
Heero entró en ese momento a la sala alcanzando a captar como ella giraba frente a su reflejo sacudiendo su nuevo pelo negro. Embobado ante esa versión de la joven, recuperó su compostura al segundo y carraspeó su garganta evitando mirarla, aunque sintió un leve calor subir por su cuerpo.
- Debemos salir ahora. Lo que sea que quieras adquirir, deberá ser de forma sigilosa - advirtió serio desviando la mirada.
Luego de un par de explicaciones escritas de Relena minutos atrás, finalmente él accedió a acompañarla a Copenhague. Notó urgimiento en su pedida y aunque no fue específica en lo que deseaba hacer en la ciudad, supuso que tendría que ver con algo privado. No quiso entrometerse más allá en sus asuntos, aunque en el fondo deseaba saber.
- Ya hablé con Noin, distraerá a Zechs - informó Sally ante la sorpresa de Relena - calma... ella guardará el secreto...creánme que no lo tomaríamos tan tranquilas si no fueras con Heero.
Heero escuchó esta última explicación y no pudo negar sentir curiosidad ante la extraña situación de la compra secreta. Relena sonrió a ambos, se sintió algo avergonzada por entrometerlos en el asunto por lo que agradeció con una mirada cálida.
Sally Po agregó antes de que se fueran:
- Tómenlo como una breve cita navideña - dijo guiñando el ojo hacia Heero sonriendo.
Él la miró de soslayo extrañado. Sorprendentemente no se molestó por su comentario.
- Tenemos solo una hora, vamos - agregó seriamente el piloto.
Ambos salieron de la nave en una lancha que Heero manejó entre el viento congelado y la oscuridad del mar. La condujo por largos minutos tomando un estero que guiaba hacia unas luces que se divisaban hasta un pequeño muelle, donde más embarcaciones civiles, yates y barcos pequeños estaban amarradas. Analizó el lugar y viendo la hora notó que a pesar de que era una noche fría, se veían familias pasear cerca del embarcadero.
Ayudó a Relena a bajar de la lancha hacia el muelle. Ella estaba vestida con un abrigo largo celeste y su nuevo cabello negro azabache caía desordenado sobre sus hombros. Heero vio sus mejillas un poco coloradas por el viento frío del trayecto, tiernamente se acercó hacia la bufanda rosa que ella usaba.
- Lo mejor es que mantengas calor en esa zona -explicó acomodando la bufanda alrededor de su cuello.
Relena asintió agradecida de su preocupación y juntos caminaron acercándose a un puente iluminado donde varias personas revoloteaban bordeando el río. El lugar estaba rodeado de hermosas edificaciones coloniales muy pintorescas adornadas con motivos navideños. Fueron entre las calles que llevaban hacia el centro de la ciudad, varios negocios y algunos escaparates que mostraban temáticas relacionadas a las fiestas de fin de año.
Relena, algo nostálgica, recordó que el año anterior estuvo en medio de un conflicto que no le permitió celebrar y ahora, luego casi un año, parecía que iba por el mismo camino. Suspiró mirando hacia su acompañante pensando que al menos se encontraba junto a él caminando pacíficamente, algo que no estaba ni en su mejor sueño. Si ese fuese un panorama ideal, podría ir conversando del clima o incluso invitarlo a pasar la navidad junto a ella, pero no tenía voz. Volvió a suspirar esperando que el curso del conflicto inminente no detonara en una hecatombe de altas proporciones
Heero notó el cambio de semblante en la joven, ella advirtió la mirada preocupada del piloto y le regaló una sonrisa cálida como respuesta para disimular su pesar.
Siguieron caminando entre paseos abiertos con personas haciendo compras navideñas, mientras artistas de la calle tocaban villancicos con instrumentos que alegraban el entorno. Pronto, Relena indicó que había encontrado el lugar que necesitaba y apuntó hacia una esquina donde existía una farmacia. Caminaron hasta ahí y antes de entrar ella pidió con su mano que él se detuviera, es decir, que esperara afuera para entrar sola.
- Olvídalo - dijo Heero.
Ella insistió en que esperara mostrando que con ese outfit y tono de cabello nadie la reconocería. Ejerció presión por un minuto. Él se apoyó en el poste de la luz con los brazos cruzados vigilando el entorno y con ese gesto Relena entendió que había accedido.
- Tienes 2 minutos - agregó severo.
Ella le sonrió agradecida y entró al lugar sacando un n°de turno. Al momento de acercarse al mesón entregó un papel dónde tenía escrito lo que necesitaba. Luego de una breve compra, salió de la farmacia con una pequeña bolsa que guardó en el bolsillo de su chaqueta de forma discreta.
Al cerrarse la puerta automática miró hacia el cielo advirtiendo que comenzaba a nevar.
- ¿Hecho? - preguntó él.
La joven asintió. Ambos retornaron por la acera que se tornaba resbalosa por los copos de nieve que caían al suelo. Ella sonrió al verse libre, caminando por una gran ciudad sin ser perseguida por medios de comunicación, usualmente no hubiese podido disfrutar de las calles sin que la acosaran, más el último tiempo donde la presión fue infernal.
Pasaron por un pequeño parque donde una pista de hielo con niños y parejas estaba abierta. Relena se detuvo divisando un modesto carrito de chocolate caliente para luego mirar su reloj de muñeca. Tomó a Heero de la mano sin dejar de mirarlo a los ojos y esbozó una sonrisa ilusionada llevándolo hacia el expendio de bebidas calientes.
- Sabes que tenemos que volver - dijo él tratando de resistirse. "Me lo haces difícil, Relena" pensó.
Advirtió que ella se acercaba hacia su rostro.
-"Solo 10 minutos" - moduló la joven con sus labios cerca de él para que entendiese y pudiera leerlos.
Ese acercamiento repentino lo convenció y se dejó llevar por ella.
Heero pensaba para sí, que en ningún otro caso hubiese cedido a ese tipo de riesgos o " tentaciones". Parecía que ella tenía una especie de convencimiento especial y se molestaba al notarse débil al mirar esos ojos turquesa. Por otro lado no se sorprendía, ya que él mismo la dejó entrar a su vida desde que escaparon a De Haan varias semanas atrás. Todo era consecuencia de su vulnerabilidad como ser humano y parecía que le gustaba inclinarse cada vez más por todas esas sensaciones mundanas.
Luego de comprar un chocolate caliente para ambos, Relena apuntó hacia una pequeña banca que daba hacia la pista de patinaje y ambos se sentaron a contemplar a las personas que cruzaban por ella tratando de mantener el equilibrio. No pudo evitar soltar una leve risita al ver caer a una pareja en medio de la pista.
- No sería tan gracioso si fuéramos nosotros - comentó Heero.
- Oh sí lo serí... - dijo Relena en voz baja.
Sorprendida llevó las manos a su cuello advirtiendo que un leve tono salió de su boca.
- Parece que tu voz está volviendo - notó él - No la fuerces, con este frío puede volver a dañarse. El calor de la bebida pudo haber ayudado.
Heero acomodó nuevamente la bufanda en el cuello de la asintió más contenta y se acercó al hombro de Heero mirando hacia la pista tomando de su vaso. De manera instantánea él inclinó su cabeza para apoyarse sobre silentes unos minutos, pero repentinamente Heero se apartó para levantarse y botar al tacho de basura el envase de su chocolate caliente.
Durante ese par de minutos estuvo tranquilo, hasta que recordó el comentario de Wufei cuando terminó de amenazar al sospechoso de atentar contra la vida de la viceministra y de manera visceral escupió una frase:
- Quizás ahora podrás explicarme muchas cosas...como por qué ese tal Frank era tú "ex-novio" o por qué insististe tanto por tu compra.
Hasta el mismo Heero se sorprendió de decir esa frase desde el fondo de sus entrañas.
Relena desconcertada y aun sentada en la banca, percibió un dejo de molestia en el comentario. Dedujo que Heero podía estar al pendiente de las cosas que no lograron zanjar por la pérdida de su voz, solo que no esperaba que tocara ese tema tan rápido. Parecía que se lo hubiese estado guardando, ya que cuando lanzó sus palabras parecían poco propias de él.
- Heero...¿acaso..? - susurró Relena.
- Quiero decir... ¡ahg! - pasó la mano por su cabello como si eso ordenara mejor las ideas.
- Solo fue un ex y salimos un tiempo. Lo de "ex novio" solo lo mencionó Wufei creyendo que pondría eso en el papel, sabes que solo estuve con Frank poco tiempo. Salimos unas cuantas veces, fue un buen amigo.
- Hmn... tan buen amigo que trató de quitarte la vida.
- ¿Dudas de mi? - preguntó ella levantándose.
Heero observó esa mirada directa dónde reconocía la honestidad de siempre. No dudaba de la joven, pero sentía una inusual cólera en su estómago al recordar que ese sujeto había estado junto a Relena en el pasado.
- Jamás - respondió sincero.
- ¿Entonces?
Heero guardó silencio meditando su propia actitud, había sentido algo similar antes de pasar la noche en el despacho de la viceministra. La sensación que lo desbocaba era de no querer compartirla con nadie más, de ser él el protagonista de sus pasiones, ser el único que la...carraspeó su garganta para cambiar de tema.
- Vámonos - agregó serio.
Ella fue hacia el tacho de basura a botar el envase de su chocolate caliente. Lamentó que ese momento tan privado terminara tan rápido por culpa de los celos retroactivos de Heero Yuy. Pensó que durante esas últimas semanas él había expresado demasiadas cosas y jamás creyó que algún día vería esa reacción confusa en él.
Relena no quería dejar que los instantes que tuvieron juntos terminaran así, por eso impulsivamente se acercó al joven con una mirada ceñuda y recobrar la cercanía entre ambos. Heero desprevenido ante el acto y embelesado por la mirada penetrante de Relena, solo la observó desconcertado.
Ella llegó hasta su oído para susurrar:
- Eres el único que me ha...
Y mordió suavemente la redondez de su lóbulo de forma seductora, para luego mirarlo con deseo. Se alejó caminando por el paseo peatonal mientras el piloto quedaba anonadado ante la manera en que había resuelto el conflicto. Sintiéndose impotente, tragó para resistir las ganas de tomarla por sorpresa y besarla. Aguantó los impulsos y la siguió detrás cuidando sus espaldas.
Caminaron hacia el muelle en silencio mientras la nevazón se tornaba copiosa y la temperatura descendía. Heero no dejaba de observar como las luces navideñas se reflejaban en el rostro complaciente de la viceministra que parecía muy calmada en su caminar a medio paso delante de él.
Repentinamente el piloto se precipitó para tomarle la mano a su compañera, quién reaccionó con leve sorpresa. Él Fuertemente entrelazó sus dedos con los de ella mirándose un instante. Siguieron su camino por la acera dando cuenta que ya estaban por llegar al muelle y su breve paseo estaba por concluir para subir a la lancha.
Relena miró las manos unidas de manera esperanzadora. Ese era el Heero que le gustaba más, ese que ella conocía detrás de la armadura de soldado, sensible y entregado.
Heero le advirtió pensativa y preguntó:
- Entonces ¿me dirás a que viniste a la farmacia?
Ella levantó la mirada intrigada. "¿debo decirlo"? Pensó. Prefirió ante todo la honestidad y asintió.
Relena movió sus labios para hablar pero ningún sonido salió de su boca. Más bien un ruido afónico dio a entender que el frío la había afectado dejándola sin poder hablar otra vez. Asustada miró hacia Heero.
- Antes el calor relajó tus cuerdas vocales, ahora bajó la temperatura y afecta tu voz. Volverá pronto...
El la miró con esos ojos tiernos propios de la preocupación que sentía por ella. Acarició su mejilla acomodando nuevamente la bufanda de la viceministra. Viéndose el uno al otro acercando lentamente sus rostros
- Relena yo...
Pero el inicio de la frase de Heero fue interrumpida por exclamaciones de asombro provenientes de personas que se acercaban a la baranda del puente mirando hacia la bahía.
- ¡Qué es eso?! - exclamó la gente al ver explosiones a lo lejos
- ¿Será un espectáculo pirotécnico?
- ¡No lo parece!
Las personas comenzaron a acumularse en ese pudo distinguir que claramente esos no eran juegos artificiales. Eran disparos e impactos destellantes de mobile suits que atacaban, justamente hacia el área donde estaba el crucero preventivo LAM.
Relena entendiendo lo que pasaba lo miró preocupada.
- ¡Es el enemigo! - exclamó el piloto.
Heero tuvo el impulso de ir corriendo hacia el bote a motor estacionado no muy lejos de ellos, pero la mano que tenía entrelazada con Relena lo retuvo.
- Quédate cerca de esta zona y no te quites ese cabello negro ¿de acuerdo? - pidió él.
Ella asintió. Heero soltó su mano en dirección al muelle y ágilmente saltó hacia el bote tomando los los controles para salir a toda velocidad a ayudar a su equipo. Mientras, Relena se camufló entre la gente apartándose del puente para buscar un lugar menos expuesto. Al mismo tiempo comenzaban a sonar alarmas y por los altavoces solicitaban a las personas alejarse del paseo peatonal de la bahía.
-¡Fuego!- gritó Une.
Rayos salieron de la nave en dirección a abatir a los suits enemigos que querían dañarlos.
A las 10:45 de la noche, el crucero preventivo había sido atacado por sorpresa. Las alarmas se encendieron y los preventivos 02, 05 y Noin tomaron taurus blancos que estaban de reserva. Además de esas unidades estaba el mobile suit traído del espacio, el cual correspondía a Heero. Nadie lo tomó pensando en que él se haría cargo de esa unidad.
- Se acerca una lancha civil a nosotros - advirtió un subordinado en el puente.
La pantalla mostró a Heero que velozmente llegaba hacia LAM.
- Pero si es Heero - advirtió Miliardo - ¿qué hace a...?
-¡Eso no importa! - interrumpió Po - ¡alisten el suit de Heero ya, preparen lanzadera!
- Sam, apoya por el costado - sugirió Miliardo - ¡preparen los cañones!
La nave sufrió un impacto que removió a todos en el puente. Los pilotos en el campo advirtieron de esto y retrocedieron a defender la nave más de cerca.
Heero corrió a toda velocidad hacia el angar donde el suit gris azulado lo esperaba listo para partir. Subió la escalera y se metió a la cabina comenzando a encender los motores rápidamente. Salió disparado por la abertura de la nave para apoyar a su equipo. Todos se encontraban sobre el mar frente a la bahía combatiendo lejos del puerto de la ciudad, sin embargo un gran pedazo de tierra estaba cerca de provenían varios de los enemigos se camuflaban.
- ¡Hasta que te dignas a veniiiir! - gritó Dúo por el intercomunicador - estamos aproblemados por acá.
- Así veo - dijo Heero mientras comenzaba a atacar.
- ¡ Vienen más tropas! - exclamó Noin -05 ve por la izquierda, 02 por la derecha. Con 01 vamos al frente, adelantémonos hacia las colinas de donde proviene la mayoría
-Misión aceptada - respondió Heero.
Ambos activaron sus propulsores hasta las zonas frondosas de islas cercanas. Comenzaron a destruir a los enemigos que disparaban entre el forraje camuflados. Mobile dolls de color rojo aparecieron repentinamente entre los cerros.
- ¿Un nuevo modelo de mobile dolls? - susurró Heero mirando la pantalla que daba todo el detalle - ¡Noin voy por ellos!
- Heero, ten cuidado. Desconocemos sus formas de combate - advirtió Noin.
El preventivo 01 la escuchó sin emitir opinión. La única forma de saber cómo se comportaban esos modelos era haciendo que demuestren sus características y eso era algo fácil de provocar. Se adelantó aún más sacando el sable laser para a uno, fue destruyendo los dolls que eran increíblemente rápidos. Heero notaba que su máquina era más lenta por lo que debía aplicar demasiada fuerza para desplazarse. Solo una vez había combatido en ese extraño suit proveniente del asteroide asaltado y las diferencias con un gundam eran notorias. Aún así sabía que la gran clave siempre estaba en las habilidades del piloto.
Siguió adelante viendo como Noin avanzaba a la par escuchando sus jadeos de cansancio.
- Retrocede - aconsejó Heero - seguiré yo...
- No...no podría...- dijo ella débilmente su acompañante.
Heero avanzó entre las colinas destruyendo enemigos, dando cuenta que cada vez la batalla se hacía más intensa. Entre las explosiones de los abatidos distinguió que hacia él se dirigía una gran fuente de calor que se diferenciaba del resto de los dolls en el monitor. Enfrente apareció un mobile suit rojo de apariencia impetuosa que se detuvo ante él. Este se alzó en una embestida para atacar.
Heero lo esquivó y contraatacó al desconocido quién buscaba nuevamente acorralarlo. La máquina anónima logró rozar al piloto 01, quién estaba muy incómodo conduciendo su suit.
-¡Heero! - gritó Noin por interno- ¿estás bien?
-Así es - contestó desafiante controlando los comandos.
Heero vio que el enemigo nuevamente llegaba hasta él. Reaccionó lo más rápido que pudo, pero este pudo cortar una extremidad de su máquina dejando inhabilitado su lado derecho y nuevamente, con el poco mecanismo que le quedaba activo alcanzó a esquivar otro sablazo proveniente del enemigo.
El ex piloto gundam tomó con fuerza su suit dándole toda la potencia posible y pensando en que para ganar ese encuentro, estaba dispuesto a calcinar su propia máquina en contra del adversario. Fue con todo en contra de él sosteniendo su sable por el único costado operativo, reforzó los controles para ir en contra del desconocido y logró destruir un brazo de la máquina roja.
- No importa quién seas, no te dejaré avanzar - dijo Heero cansado.
El suit rojo quedó en el suelo, aún así tenía mejor movilidad. Ágilmente sacó sus cañones traseros para dar por detrás hacia Heero y este último no pudo esquivar los topetazos que terminaron por destruir su artefacto dejándolo sin movilidad. Él trató de hacer contacto entre sus comandos para moverlo, pero este definitivamente estaba dañado y no le respondía. Vio como el enemigo sacaba su sable en dirección a destruir la cabina y cerró los ojos.
Heero recordó el agradable momento vivido con Relena frente a la pista de hielo y la manera en que caminaron por la ciudad. Imaginó su cara de preocupación desde el muelle de Copenhague. Definitivamente no quería este fuese su fin, quería mucho más de esos momentos...
Repentinamente vio una luz explosiva. Algo había explotado entre su propio suit y el enemigo. La siguiente escena que vio fue la máquina enemiga alejándose y a un gran robot interpuesto entre ambos.
- ¡Heero ¿me escuchas!? - preguntó Quatre
-Quatre - susurró apenas el piloto 01.
-Apártate, estás muy dañado. Yo seguiré.
Quatre se presentaba en un suit negro y blanco impecable, muy parecido a un imponente gundam. Tomó un sable de color incandescente para contra atacar al desconocido que comenzó a retroceder al verse disminuido.
- No huyas, cobarde - dijo Quatre lanzando disparos desde las metralletas incorporadas en sus extremidades yendo tras de él.
En el entorno todo el equipo estaba cansado. Habían destruído a todas las tropas enemigas de forma agotadora en los suits antiguos que no estaban al nivel de los nuevos mobile dolls vistos en el campo.
- Definitivamente somos increíbles - comentó Dúo a todos con notorio agotamiento y jadeo.
- Dilo por ti - respondió Wufei agitado - estamos por debajo de ellos.
-¡Wufei! sé más alentador - reclamó Dúo - no ves que estoy acalambrado y muerto de hambre.
-¡Jóvenes es hora de volver! - exclamó Une por radio - hay mucho que analizar de esta batalla. La posibilidad de volver a ser atacados es latente. Perdimos la señal del suit de Heero ¿lo divisan?
- Si - respondió Dúo viendo la pantalla - veo su suit hecho pedazos.
Heero salió como pudo de su cabina empujando el metal. La compuerta estaba en muy mal estado, mirando hacia atrás vio como el suit se veía maltratado pareciendo una chatarra inservible. Se sentó en el pasto respirando agitadamente analizando que por poco se había salvado. Tuvo una puntada en su hombro y dio cuenta que estaba dislocado, además su pierna tenía un sangramiento proveniente de su muslo y que manchaba todo su pantalón. Se quejó y eso era algo que no solía hacer.
"Estoy permitiendo que esto me duela" - pensó
Sus pensamientos fueron interrumpidos por Quatre quién volvía de perseguir al desconocido enemigo y bajaba de su nuevo mobile suit hacia Heero. Cuando puso su pie en el suelo observó la dañada máquina de su compañero.
- Eso...estuvo muy cerca - dijo con preocupación - vimos que la llamada dónde notificábamos de nuestro atraso había sido registrada por otras señales. Por eso alcancé a llegar ¿Te encuentras bien?
Heero intentó pararse, pero el sangramiento de su pierna superior se intensificó. Sin inmutarse se puso de pie y su amigo fue a apoyarlo transformándose en soporte de apoyo para su estabilidad. Mientras veían como la nave LAM se acercaba surcando las aguas en su ayuda.
- Es solo un corte superficial - comentó Heero - Quatre, necesito pedirte un favor. No me preguntes por qué, pero Relena está en el embarcadero de Copenhague y hay que ir por ella ¿puedes?
Quatre parpadeó extrañado ante la pedida, pero asintió.
Relena veía todo el alboroto que se formaba en las calles mientras el conflicto se desataba mar adentro. La policía junto al resguardo militar habían llegado al lugar para salvaguardar a las personas en caso de que hubiese daños cerca de la ciudad. Lograron mover a la gente de la zona de la costa frente al conflicto que afortunadamente se detuvo horas después, lo que no hizo necesario hacer mayores evacuaciones. La Viceministra se resguardó en una cantina de estilo deportivo que estaba abierta, dónde solo un par de personas bebían en una mesa apartada mientras veían el noticiario. Ella estaba acomodada en la mesa del mesón del bar mientras escuchaba a la locutora que con carácter preocupado informaba de los pormenores sosteniendo una hoja en su mano:
" Nos han informado que el conflicto desatado hace un par de horas, en frente Saltholm, se ha detenido.No existen pistas de quienes podrían ser los grupos armados o frentistas que han desatado este conflicto sin sentido. Estamos esperando la resolución de los altos mandos de ESUN para que nos den información oficial respecto al asunto. Recordemos que sumado a esto corren los rumores sobre el estado de salud de la ex reina del mundo y viceministra de relaciones exteriores Relena Darlian, la cual fue vista por última vez en el hospital de Francia... si no es ella quién haga el comunicado, esperamos que alguien se manifieste respecto a la calamidad repentina que estamos viviendo"
El discurso estaba acompañado por imágenes de las explosiones que se veían en la bahía y se reflejaban en el mar. Ella no pudo distinguir algún atisbo de mobile suit o de la nave LAM en las imágenes. Analizaba cada palabra de la conductora mientras tomaba un café que se alineaba al inmenso frío que se veía al exterior. Cuestionaba su decisión de dar paso a mantener el meteorito espacial activo. Sabía que el área preventiva se lo había pedido de forma excepcional y que estaba al límite de lo permitido y pronto bajarían desde ese lugar nuevos suits que enfrentarían a la organización que buscaba seguir adelante con la fabricación de armamentos. Aún así no dejaba de dar vueltas al asunto que no estaba alineado a su habitual proceder ¿pero si decía que no, qué pasaría después? ya tenía como experiencia lo ocurrido la navidad anterior.
La nieve ya había cubierto los techos de los edificios en poco tiempo y el vaho que salía de su boca era notorio al momento de soplar su taza caliente. Se sentía sumamente impotente sin poder hablar y a la vez estando apartada de todo lo que vivía el resto de la tripulación de la nave LAM, sin embargo confiaba en que parando la nevazón ella podría salir de ahí.
-¿Eres muda no? - preguntó el barman de mediana edad secando vasos - y extranjera...
Relena asintió bebiendo su taza. Ambos miraron la televisión dónde la conductora seguía entregando antecedentes.
- Me pregunto que está esperando la ex reina Relena para aparecer. Solo ella puede ayudar a calmar las aguas...- agregó ordenando la repisa de vasos - no puedo creer que aún haya gente que busque desestabilizar el mundo, acaso no aprenden del pasado. Vivimos nuestro casi segundo año de paz, exceptuando lo que pasó en Bruselas la navidad pasada claro, y aún así grupos insisten en querer tener poder.
La joven haciéndose la desentendida levantó sus hombros para compartir el pesar del hombre y volvió su atención hacia la televisión. Pensaba que no podía fallarle a la gente como él, que disfrutaba y valoraba lo que se logró durante los últimos años. Debía llegar el momento de dar cara aunque su vida estuviese en riesgo.
- Por cierto, cierro en veinte minutos - dijo él.
Relena se asustó mirando su reloj de muñeca, ya eran las cuatro de la madrugada y Saliendo de ese lugar no tendría dónde ir. El barman advirtió de eso por lo que dijo:
- Bebe tu café tranquila...no estoy apurado. Por ese conflicto se arruinó la noche y dudo que alguien más quiera acercarse a esta zona durante el fin de semana. Creerán que es peligroso.
La joven siguió bebiendo su tazón. Repentinamente el teléfono de la pared del bar sonó y el cantinero contestó:
- ¿Sí, diga?
El hombre guardó silencio por unos minutos y miró en dirección a ella de forma dudosa.
-¿Cómo dice? - agregó él - claro claro...entiendo.
Se acercó hacia Relena que estaba sentada en el mesón del bar y discretamente susurró:
- Me indican que la llamada es para ti - dijo el barman extrañado y estirando el largo cable del auricular hacia ella por sobre el mesón.
Sorprendida ella recibió el auricular y lo puso en su oreja. Carraspeó su garganta para indicar a su interlocutor que estaba en línea y se esforzó por sacar su voz que por el calor del café estaba volviendo poco a poco.
- Soy yo - susurró en voz baja.
- ¡Gracias a dios estás ahí ! - exclamó Sally - Agradezco que esas pelucas tengan un chip de rastreo incorporado...no las subestimaré nunca más. Escúchame bien, Quatre irá a tu encuentro en la bahía. En el mismo lugar donde desembarcaron con 01 ¿quedó claro? ¿puedes dirigirte hacia ese punto ahora mismo?
"Quatre" pensó - "¿Que hacía ahí repentinamente?"
- Claro, ahí estaré
Colgó el teléfono ante la cara de sorpresa del barman que no entendía mucho de los sucedido y por qué la joven ahora se expresaba como si un milagro de la naturaleza hubiese ocurrido. Miró con sospecha a Relena.
- Así que no eres muda...
- No mentí, solo tuve una perdida de voz momentánea, el calor del café ayudó a mis cuerdas vocales. Puede que vuelva a perderla cuando me enfrente al frío exterior. Agradezco que me haya atendido tan bien, señor.
Relena dejó un par de dólares sobre el mesón y salió arreglando su bufanda. Antes de abrir la puerta del bar agregó amablemente:
- Estoy segura que la viceministra tiene buenas razones para no aparecer en público aún. Es lo que creo.
Y cerró para adentrarse a las aceras congeladas por la ventisca invernal.
