A un minuto de ti (versión Joaquin Jauregui)
Antes de tres lunas volvería por ti
Antes que me eches de menos
Dejaste días muertos, días al pasar
Nunca te he esperado tanto
A un minuto de ti
Voy detrás de ti
A un minuto de ti te seguiré
La semana posterior a todo el enfrentamiento en las costas de Dinamarca fue un CAOS. Relena corrió entre reuniones gubernamentales, ESUN y presupuestos varios por revisar. El papeleo era incesante. En un par de oportunidades se quedó luego del horario de trabajo coordinando su agenda con su asistente, la cual cada día sacaba a relucir nuevos pendientes acumulados por la ausencia de la viceministra.
Una noche más estaban en su escritorio ordenando las planificaciones entrantes para el nuevo año, ya fuera de rutina ambas avanzaban contestando correos de forma más tranquila y firmando documentos de menor relevancia. Entre tanta carpeta de trabajo, Jenni comentó:
- También recibió invitación de su madre Mareen para celebrar año nuevo en su fiesta anual - dijo Jenni - ¿Debo confirmar?
Relena suspiró. Además a todo se sumaban las constantes llamadas de su madre las cuales había olvidado devolver. Sin mirarla y dando atención a algunas hojas sintió llegar al punto culmine de su paciencia. Exasperada solo dijo:
- No puedo creer que mi propia madre piense en una fiesta luego de todo lo ocurrido.
-¿Entonces? ¿no le contesto? - insistió Jenni.
Relena volvió a suspirar para calmarse. "Está todo bien Relena. Pronto pasará" pensó.
- Si, contéstale, dile que iré la próxima semana - respondió abstraída dando especial atención a un documento - Jenni ¿por qué esto está tan elevado, se supone que lo dejamos en...?
Relena se encontró con la cara molesta de su asistente al voltear. Si, Jenni estaba enojada como si hubiese respondido de mala manera, pero la viceministra pensó que había contestado de la mejor forma posible a pesar de su estrés.
- ¿Qué? - levantó una ceja dejando el documento a un lado. Un silencio breve pasó entre ellas dos.
- Señorita Relena, no puede ser la próxima semana porque año nuevo es mañana por la noche.
- Oh, cierto - advirtió culpable - Jenni, lo siento ¡estoy un poco colapsada con todo esto!.
No pudo evitar mostrar su agobio. Dejó a un lado la papelería, frotó su sien con ambas manos dando cuenta que ya tenía sueño. Deseaba ir a su cuarto a dormir.
- "Un poco" Señorita Relena ¡en cinco días ha estado metida en todos los asuntos relacionados al caso del traidor de ESUN, además sume toda la presión diaria del trabajo acumulado, correos, informes! . Ni mencionar que se ve que anda preocupada por el estado de ese joven.
La viceministra agradeció amablemente por la comprensión. Sin duda su asistente era excelente en su trabajo, no solo en lo práctico, si no en la lectura de las expresiones de la gente, sobre todo de ella.
Jenni estaba al tanto que su jefa sostenía una relación gracias a los medios, pero jamás antes habían hablado de ello. Por las constantes llamadas que Relena canalizó a través de ella durante esos días, dedujo que estaba preocupada por ese "alguien" y si bien, la viceministra no tenía el tiempo para entablar una conversación de largos minutos, le había pedido que al menos preguntara por su condición de parte de ella. Ya en el último contacto que la asistente realizó a Lady Une, escuchó la frase ¡Por dios santo dile que todo va bien con él! como respuesta, lo que la fastidió por estar recibiendo llamados de atención por culpa de su jefa.
La falta de señal no ayudaba a la pareja , que Heero estuviese en una nave tipo submarino hacía que fueran inconstantes los mensajes e incluso que escaseara alguna frase cariñosa entre ambos y aquello tampoco colaboraba al ánimo de viceministra que apenas tenía tiempo de una conversación amorosa y por las noches llegaba agotada a su dormitorio, sin lograr contestar de forma decente. Lograba decir "bien" , " un día agotador" o " ¿Cómo estás?" o se distraía atendiendo otro asunto del correo. Incluso se quedaba dormida con su ropa de trabajo sobre el cubrecamas al intentar seguir una conversación escrita y, sí incluso lograba responder, se daba cuenta que los mensajes no llegaban a destino, dando cuenta de la intermitente señal de la nave LAM. Definitivamente estaba harta de toda esa semana.
En ese momento, el teléfono de Relena se encendió por una notificación. Un mensaje le robó una expresión de alivio con leve curvatura de labios que la sacó del momento trabajólico. Solo leer el saludo de Heero fue una sensación de exquisitos nervios. ¡Uff esa semana se había transformado en una eternidad! y esa simple preocupación era como un bálsamo a sus días estresantes. "¿Cómo era tan perfecto de adivinar que pensaba en él en ese preciso momento ?" pensó ella.
Heero: Hola.
Ese mínimo "hola" significaba que él tenía señal para hablar y era una oportunidad que Relena no quería perder. Tomó el teléfono dejando su papeleo de lado comenzando a escribir:
Relena: Hola
Heero: ¿Trabajando hasta tarde?
Relena: Así es ¿Cómo amaneciste hoy?
Heero: ¿tienes un minuto para llamarte?
Relena miró a Jenni con cara de cuestionamiento. Parecía que su asistente entendió la indirecta de que su jefa deseaba hablar por teléfono en privado.
- Jenni, te importaría si te dejo unos minutos...voy a - hizo una señal de entusiasmo con el teléfono en la mano.
La joven se sorprendió con el cambio de humor de la viceministra, era como si hace unos minutos hubiera estado con el ser más exigente del mundo, transformándose en la mujer más dulce del universo. Si ese hombre iba a cambiarla a una chica tan dócil de momento a otro, esperaba que esas llamadas fueran más seguido. Jenni asintió, dando paso a que Relena se levantara de su buró en dirección a la puerta. Fue en ese instante que su teléfono sonó indicando una llamada entrante.
Relena salió al pasillo antes de contestar. Apretó el botón verde con un poco de ansiedad llevando el teléfono a su oído. Y ahí estaba esa voz tan varonil que revolvía su estómago.
- Al fin escucho tu voz - saludó Heero con su habitual tono irónico.
- Heero, al fin. - suspiró caminando por el pasillo y apoyándose en una pared a escasos metros de su puerta - Todo ha sido...
- Lo sé.
- ¿Cómo te sientes? ¿estás bien? ¿Tus heridas siguen sanando...? - preguntó Relena acelerada.
- Mm son bastantes preguntas a la vez.
- Lo siento, mis revoluciones están algo aceleradas.
- Hnm, así lo noto. Estoy viendo el atardecer en este instante y ...- agregó Heero.
- ¡¿Ya estás caminando?! - exclamó sorprendida
Relena se arrastró por la pared donde estaba apoyada hasta sentarse sobre el suelo alfombrado del pasillo, algo que no hubiese hecho en el horario de mayor afluencia de personas. Se relajó al escuchar a Heero animado. Sabía que el piloto gundam tenía habilidades sorprendentes, pero no podía evitar pasmarse lo rápido que estaba nuevamente en pie y hablando como si nada importante hubiera pasado.
- Así es. Andaba dando un paseo por aquí...
Heero se encontraba en la cubierta de la nave LAM, seguía con las vendas en su tronco abdominal y aun así ya podía desplazarse de buena manera, su complexión joven daba buenos resultados en la reparación de sus heridas. Además no era la primera vez que recibía dos impactos de bala seguido. En el pasado Dúo se había encargado de dejarle un par de marcas en su brazo y pierna. Estas nuevas solo llegarían a adornar su colección de cicatrices.
El joven, Apenas supo que la nave saldría a flote se dio cuenta de que podría tener al menos una hora de señal en la superficie. Con sigilo se movió hasta allí para observar un rojizo y frío atardecer .Muy claro de sus intenciones de tratar de contactar a la chica. Revisó su teléfono preguntándose si estaría ocupada y Se atrevió a llamarla aunque ella no hubiese contestado si estaba disponible en ese momento.
-Relena yo... - dijo pasando las manos por su cabello, algo fastidiado - te he extrañado.
Ella, gustosa escuchó esa frase. El Heero del pasado jamás lo hubiese dicho de forma tan suelta. Sabía que esas expresiones eran poco habituales para él, lo que hacía más importante oirlas. Era como si en su mente destacara un ranking de cada momento en que lanzaba esas citas dignas para el bronce, siendo la número uno el frío "te amo" que dijo al lanzar sus píldoras al mar. Cada vez que recordaba ese momento reía nerviosa por lo bajo, aún analizando que tipo de propuesta fue eso. Como sea, era una locura, igual como todo lo vivido en ese último tiempo.
- Yo también te he extrañado, Heero - respondió cerrando los ojos - Demasiado. Aunque admito que he tenido bastantes cosas de que ocuparme.
- No te preocupes, lo entiendo.
- ¿En serio? ¡eres un genio porque ni yo comprendo esta agenda!
Heero esbozó una sonrisa al otro lado del móvil. Le gustaba cuando a ella se le pegaba aquella ironía relajada que desencajaba con todo el perfil de una viceministra reflexiva. Después de todo, ya conocía su lado más rebelde fuera de cámara y sabía que era una mujer de armas tomar no solo en la política, sino en su día a día. Era lo que más le gustaba de ella.
- Por cierto ¿qué harás mañana? - preguntó él apoyándose en el borde de la baranda de cubierta.
- Trabajar - zanjó .
-¿En año nuevo? -preguntó Heero.
- Ah, te refieres a eso. Aún no lo sé.- Relena no quiso decirle de la invitación de su madre. No era algo cien por ciento decidido aún.
- Tu madre Mareen me escribió...
Heero prefirió ser sincero con eso, tenía interés en asistir a esa fiesta. Hace unos días recibió la cordial invitación de la madre de Relena a su fiesta de año nuevo. El correo, además de invitarlo, sugería entre líneas la influencia que él podía tener en la viceministra en el convencimiento de la asistencia. Mareen era lista, sabía que atacando por ese flanco podría llegar a su hija y no se equivocaba. El piloto por su lado deseaba no quedar mal frente a su suegra que por primera vez le hablaba directamente. Además había otro asunto...
- Ah si que mi madre ¿eh? vaya no da puntada sin hilo. No me sorprende - dijo Relena poniendo ojos en blanco
- ¿Que decidiste sobre la fiesta de año nuevo?. Por lo que entiendo no la has visto en mucho tiempo y...
- Heero, ¿acaso estás intentando quedar bien con ella? - río suave ante la idea.
- Te dije que esto iba en serio - recalcó con su tono misterioso y frío.
- No lo sé, a esos lugares va gente aristocrática de la vieja escuela, quiero decir, tu sabes - Dudó como explicarlo jugueteando con su cabello dorado- No estoy para charlas de alta política cuando vivo con eso toda la semana. Aunque si vas tú conmigo...
-¿Podría ser más soportable?
- ¡Bastante! - exclamó ella.
- Te prometo que si te fastidias, nos iremos temprano.
- Vaya ¿quién eres tú y qué hiciste con Heero Yuy? - bromeó.
La idea de poder ver a Heero al día siguiente era lo que más la animaba por lo que aceptó la propuesta. Ambos se juntarían en el lugar de la fiesta, exactamente en la ciudad de Amberes en un elegante salón donde la Señora Darlian organizó la reunión de alta sociedad para recibir el año entrante.
- Entonces, quedamos en un acuerdo - finiquitó Heero -
- Oh está bien - definitivamente estaba más animada, apareció una inyección de energía en ella- ahora debo volver, aunque no quiera cortar esta agradable conversación. ¡Ah pero antes...espera!
- Relena, hay algo más que tengo que... - alcanzó a decir el chico dubitativo.
-¡Dame un segundo!
Pero ella ya no lo escuchó. Solo miró hacia los lados por si veía a alguna persona por el pasillo. Vio un armario de utilería cerca y se metió en él. Rápidamente logró desabotonar su blusa hasta el límite de su corpiño. Se acomodó en una posición levantando su mano para verse en la cámara de su móvil, sumó a eso un guiño sensual para ser captada por el flash. Presionó "enviar".
Heero recibió una notificación de imagen donde vio a una Relena posando sensualmente con sus pechos voluptuosos al límite de mostrarse. Admitió que se calentó bastante al recordar lo suave y sabroso de esa zona que hace varios días recorrió con su lengua. Sonrió al verla.
Ella volvió a acercar el teléfono a su oído.
- Vaya eso fue... - Heero simplemente se quedó sin palabras. Lo dejó excitado.
- Buenas noches, Heero - susurró sexy.
- No sé que tan buena sea sin ti - respondió sintiendo su parte inferior endurecer.
- Haz lo que tengas que hacer - agregó ella dando pie a que él se satisficiera después.
Ambos cortaron su llamada quedando con todas las ganas de tocarse el uno al otro y con ansias de ver sus rostros al siguiente día.
Por alguna extraña razón la joven viceministra estaba de mejor humor a la mañana siguiente. Relajadamente terminó sus quehaceres más contenta e incluso ideó la forma de verse hermosa para esa noche. Le pidió a Jenni la opinión para la elección de su vestido e incluso solicitó que fuera por unos accesorios tonos dorados para complementar la indumentaria.
Por otra parte, siguió sumergida en el trabajo centrándose la investigación de prevención que se comenzaba a cerrar, solicitó antecedentes para poder ayudar, en lo posible, a Frank Becker en la acusación y demanda cursada por ESUN. Sus cargos principal era ser colaborador directo "que fomenta el terrorismo de estado". Relena no iba a pasar por alto el trato que le hizo en la nave LAM sobre bajar sus penas, como este delató al representante Jones, merecía la deferencia.
- Entonces - concluyó Une - quiere que sumemos una nota de mesura en la demanda a su nombre.
- Así es, solo porque fue condescendiente cuando se le pidió información. Él no opuso resistencia - aclaró Relena.
- Fue porque se lo pidió usted Viceministra Darlian, hubiésemos sido nosotros no...
- Por favor Une - suplicó Relena - tengo claro que es porque fui yo. Aún así el resultado no cambia.
Ambas se quedaron discutiendo por el asunto. La jefa de prevención insistía en que podían pasar por alto ese momento de confesión, más Relena explicó que era la única manera de haber tenido el nombre del infiltrado y no quería faltar a su palabra de honor. Luego de tires y aflojes en la conversación Une dijo:
- Está bien, veo que no hay forma de que usted ceda. Pero se sumará al informe cuando la investigación termine.
- ¿Acaso aún no están cerrando esta etapa? - Relena se extrañó. "¿Qué más podía quedar pendiente respecto a los acusados? ¿acaso había más?" Pensó.
- Tenemos detalles que cerrar - Une carraspeó de forma sospechosa, como si no quisiera revelar información.
La joven viceministra no pasó por alto esto, aunque no insistió más debido a que su primer objetivo de convencerla por la rebaja de cargos de Frank Becker se había logrado.
- Entonces dejaré este llamado hasta aquí - agregó Une - Espero tenga una buena fiesta de año nuevo con su madre, Viceministra Darlian.
- Igualmente Une, que tengas un prospero año - cerró amablemente.
La comunicación por video llamada se cortó. Relena se levantó de su escritorio hacia la ventana extrañada de que la jefa de prevención supiera que pasaría esa fecha con su madre. No lo había mencionado y la única otra persona que podía haberlo hecho no solía comportarse como un divulgador de ese tipo de planes.
Finalmente descartó su paranoia empezando a ordenar sus cosas e ir alistarse para el reencuentro en Amberes.
La fría noche de año nuevo se bañó por por una tenue nevada que cubrió los suelos. El vaho de los alientos de los invitados era notorio, lo que indicaba que la temperatura cada vez descendía más. Todos con sus mejores trajes cubiertos por gruesos abrigos, entraban al recibidor del salón adornado con hermosos candelabros y rosetones característicos de fin de año. La gente se acumulaba en el vestíbulo para entregar sus capas a los formales caballeros encargados de recibir a las visitas.
Heero concluyó que todo se veía normal mientras paseaba por la zona de recepción vestido con un smoking negro que lo hacía ver sumamente elegante. "Este es el mundo donde creció Relena" pensó un par de veces al ver a destacados diplomáticos aparecer en la entrada. Con las manos en sus bolsillos paseó viendo algunas pinturas de antaño de guerras vividas en la tierra. Con disimulo miraba a la puerta por si veía a su objetivo, vio su reloj verificando la hora y subió unos peldaños por la escalera principal para apreciar el gran reloj con detalles dorados, dando la espalda al resto de la gente que se agolpaba en el acceso principal del palacio.
Repentinamente, llevó su mano por el interior de la solapa de la chaqueta de su traje encendiendo un imperceptible nano micrófono con su dedo.
- Hasta que apareces en línea - dijo Dúo - ¿Todo bien por allí? ¿llegó?
- No aún no llega él...ni tampoco ella.
- Vaya, a quién esperas con más ansias ¿eh? - bromeó Dúo - por cierto supongo que le dijiste a ella sobre esto.
-Cortaré la comunicación - dijo serio para evitar más molestos comentarios de su compañero preventivo.
- No, espera...! Eso es poco profesional ¡Heeyyy!
El pobre Duo quedo hablando solo al otro lado de la conexión, mientras Heero trataba de resolver en su mente como explicaría que también había otra intención en su entusiasmo por la fiesta de Mareen. Absorto en sus pensamientos dio vuelta cuando escuchó una femenina y suave tos dirigida hacia él.
Volteó.
Al inicio de la escalera apareció el más hermoso angel mirándolo directamente. Relena estaba ahí reluciente como siempre, usando un vestido palo rosa de satin ceñido a su silueta y con sus cabellos dorados adornados por un pinche que recogía una zona de su pelo . Sus guantes blancos levantaron el vestido del suelo para subir el primer escalón hacia él.
Heero, aún sorprendido ante magna belleza, despabiló para bajar por ella y ofrecerle su brazo de acompañamiento, como un elegante joven de alta clase atento a cada paso que Relena daba.
- Te ves...deslumbrante - saludo el piloto inclinándose a su mejilla dándole un suave beso. No pudo evitar ubicar su mano en la espalda de la viceministra lo que causó en ella una electricidad que recorrió su columna.
-Gracias. Tú también estás increíble.
Subieron por la alfombrada escalera hasta el salón lentamente, como si no quisieran compartirse con nadie más. Embelesados el uno con el otro se miraron frente al acceso de un gran espacio abierto. Antes de entrar Relena apretó la mano de Heero revelando que estaba nerviosa. Para tranquilizarla, el chico tomó la mano envuelta en un guante de seda blanco llevándolo a sus labios tiernamente.
-Yo soy el que debería estar inquieto - susurró.
- Hace tiempo no hago esto - dijo Sincera - A veces estos políticos de alta gama y amigos prehistóricos de mi madre pueden ser bastante desagradables.
-Tranquila todo saldrá bien.
Heero se arrepintió de esa última frase. La posibilidad de que algo se saliera de control era del 5% aún así, estaba latente cualquier riesgo. Se puso como objetivo explicarse en ese momento para evitar cualquier confusión, pero antes de hacerlo, ya estaban entrando por el umbral al lugar adornado con motivos navideños. Por supuesto, Relena captó todas las miradas desde que puso el primer paso en el amplio salón. Atrajo principalmente a su madre quienes los saludó de forma entusiasta
- Relena querida, me alegra tanto que aceptaras mi invitación - dijo dándole un beso en la mejilla - ¡te ves espléndida!
Mareen se volvió hacia Heero.
- Me alegra conocerte, agradezco que cuides bien de mi hija -saludó formalmente.
- Es todo un placer - respondió educado. Relena a su vez lo miró ilusionada.
-Bien adelante, por favor pónganse cómodos - pidió Mareen mostrándoles que tenía pase libre a pasear entre los invitados.
La fiesta estaba abarrotada de personas que superaban las edades de los recién llegados, quienes bailaban un vals entonado por un grupo musical compuesto de pianistas y violinistas. El entorno ambientado en un estilo rococó se coronaba con algunas pinturas colosales en las paredes con hermosos marcos dorados. Al clima se sumaban numerosos grupos de hombres mayores apartados de las damas y meseros que iban de un lado para otro con copas de vino o champagne.
Relena saludó a unos conocidos amigos de su madre y familiares por el linaje de los Darlian. Presentó a Heero ante todos como su compañero de fiesta, conversando sobre los hechos ocurridos los últimos días. Pasó lo que había mencionado la chica por el teléfono el día anterior: no se pudieron evitar los diálogos relacionados al mundo político. Cuando ella estaba concentrada, Heero aprovechaba de mirar alrededor buscando al objetivo.
" ¿Acaso no aparecería ahí?" - dudó. No, él jamás se equivocaba en los cálculos sencillos. Tampoco el equipo preventivo.
Vio la copa de Relena y gentilmente se ofreció a ir por una llena. Cruzó el salón hacia un área menos abarrotada de personas para encender el imperceptible micrófono escondido en la solapa de su chaqueta. Simulando estar concentrado viendo una pintura de una mujer Greco romana con cara dramática, escuchó a Duo a través del mini dispositivo.
- Sé por qué lo encendiste, aunque aún hay tiempo, Heero. Los interceptaremos antes de llegar.
- El horario de llegada de invitados acabó - informó en voz baja - No podría demorar tanto, a menos que...
Heero sospechó de la demora del exclusivo invitado de la fiesta.
- A menos que se haya dado cuenta - agregó el piloto 01 - ¿ a que distancia están?
- Nosotros estamos en...
Pero Heero no pudo oír la respuesta, porque de pronto una presencia atrás de él lo interrumpió.
- ¿Eres Heero Yuy? - pregunto una voz femenina reconocible para el piloto.
Al voltear una chica de cabellos tonos miel estaba parada frente a él. Heero la había visto hace un par de años cuando fue a entregarle su vida por un grandísimo error que aún lo perseguía.
- Si, lo eres - agregó la jovencita - me sorprende verte aquí.
- Sylvia noventa.
Heero la miró con preocupación, pero ella le regaló una leve sonrisa.
- No sabía que te gustaban las fiestas aburridas - dijo acercándose aún más - es poco común ver gente de nuestra edad frecuentando este tipo de reuniones sociales...¿como haz estado?
Heero calló. La aparición de la jovencita removió recuerdos en su interior. Le recordaba lo peor parte de su etapa en la tierra. Se esforzó por responder a la pregunta.
- Bien.
Sylvia se unió a él en la observación de la pintura de la mujer antigua.
- ¿Sabes ? Te reconocí recientemente en una revista, te vi muy bien acompañado y me alegró bastante saber que seguías con vida luego de todas las calamidades.
Heero bajó la guardia. Sylvia no venía en son de quejas por lo sucedido años atrás, al contrario, su manera de hablarle era de tono conciliador. La joven observó el salón ubicando a Relena en la distancia, quien conversaba con un grupo de señoras mayores.
Sylvia y Heero no supieron que decir, el único tema que podrían tener en común era intocable en esos momentos. Entonces fue ella que continuó hablando mirando la pintura.
- Con el tiempo aprendí, que no tenía rencores, cuando supe que realmente las intenciones de los heroicos pilotos provenientes del espacio era acabar con toda la guerra, yo me arrepentí mucho por como te traté. Estaba dolida y te pido disculpas por eso.
- No tienes que disculparte, la forma en que procedimos fue de acuerdo a lo que creíamos en ese tiempo...ahora nos reparamos de esas heridas lentamente.
Heero observó a Relena que simulaba estar entretenida en un grupo donde era el centro de la atención de las mujeres más mayor rango de edad de la fiesta. Sus labios se curvaron al verla siempre paciente, siempre amable. Se sintió admirado por cómo se manejaba con gracia.
- Relena es maravillosa - comentó Sylvia bebiendo de su copa - No tengo idea como llegaste a estar junto a la viceministra, pero sé que el amor aporta en borrar las cicatrices ¿no?
Sylvia regaló una risita cómplice que Heero tomó bien. Amablemente, el piloto también asintió con simpatía.
- Ahí viene - advirtió la chica bebiendo hasta el fondo de su copa.
Relena cruzó el salón luego de buscarlo con la mirada. Le agradó verlo sociabilizar aunque fuese un posible encuentro polémico. Su radar interno le hizo notar que aquella conversación entre su acompañante y Sylvia era amena, por lo que no se preocupó de hacer un esfuerzo extra para mejorar tensiones.
- Señorita Relena, ha pasado tiempo - saludó Sylvia.
- Me alegra verte Sylvia ¿Haz venido con tu madre?
- Más bien con mi abuela - aclaró ella mostrando una mesa a lo lejos.
Ahí estaba la señora señora del Mariscal noventa sentada en una mesa, apoyada en su bastón observando cómo las parejas se reunían en el centro del salón para comenzar otra ronda de baile. Mientras los tres se quedaron mirando el agradable panorama de la noche, Heero advirtió que una persona en particular se sumaba al centenar de invitados.
En ese momento, entraba al salón el primer ministro de Dinamarca Anders Rasmussen junto a un séquito de guardaespaldas que llamó poderosamente la atención de algunos asistentes. Era una inocente fiesta privada donde rara vez se asistía con el personal de seguridad, aún así el hombre lo llevaba. Sus guardias se apostaron en la entrada para no molestar entre los invitados ni crear un posible clima de temor, el cual quedó descartado cuando la música comenzó a sonar. Una vocalista se sumó al grupo sinfónico ante el aplauso de la gente comenzando a interpretar L-O-V-E al estilo jazzístico.
Heero advirtió la posibilidad de que Relena se acercara a presentarse frente al mandatario por los hechos recientes vividos en su país, lo que por ningún motivo permitiría. No dejaría que ella se acercara al objetivo.
- Protocolarmente, debo ir a saludarlo ¿me acompañas, Heero?.
- Preferiría que antes bailemos juntos esta pieza de baile - apresuró a decir inclinándose - ¿Me concedes la siguiente ronda?
Relena se extrañó de la propuesta. En el pasado había verificado que era un buen bailarín, pero sabía que no le agradaba verse expuesto ante la gente y un baile delante de cientos de personas de por sí era mediático. "Aunque, después de salir en una revista besando a la ex reina del mundo, todo lo demás queda pequeño" concluyó Relena aceptando el ofrecimiento tomando su mano. Relena miró a Sylvia pidiendo las disculpas correspondientes por dejarla sola, quién con un ademán de complacencia se deleitó viendo a la pareja acercarse a la pista.
Heero tomó a la joven por su espalda de forma intensa para acercarla más hacia su cuerpo, como si quisiera protegerla ante cualquier sospecha, mientras por encima del hombro de ella no perdía de vista la posición de los guardias atento a cualquier movimiento.
- Admito que me sorprende tus ganas de salir a la pista - comentó la viceministra apoyándose en el hombro del piloto - no bailabamos juntos desde Saint Gabriel. Es más, esta es la segunda vez que lo hacemos.
- Hmn.
Esperaba una respuesta más efusiva ante el hito de volver a bailar juntos. Hace tiempo que no escuchaba esa respuesta tan cortante. Sentía que él la oprimía con densidad hacia su corporalidad, haciendo algunos movimientos bruscos. Ella susurró sugerente a su oído para intentar relajarlo.
- Quizás después de esto podamos irnos de aquí, creo que ya hemos estado lo suficiente ¿no crees?
Heero no contestó . Relena se separó de su hombro para verlo al rostro. Estaba serio, más serio de lo usual. Conocía esa mirada de estar atento ante alguna amenaza. El piloto captó los ojos inquisidores de su compañera de baile, advirtiendo:
- Relena, por nada del mundo te acerques al acceso del salón.
- ¿Qué?
- Debo decirte algo...
-¿Heero? ¿que está pasando?
Se escucharon disparos en el exterior que interrumpieron la música .
- ¡Relena al suelo, ahora! - le pidió Heero.
Los gorilas que acompañaban al Primer ministro de Dinamarca se pusieron en posición de disparo hacia la puerta y fue en ese momento cuando Heero se adelantó sacando su arma entre su chaqueta para dispararles. Un tiroteo comenzaba entre mesas que se ocuparon como escudo y vidrio que se esparcía por todos lados.
Los gritos se hicieron sentir en el gran salón haciendo que las personas se tiraran al suelo o corrieran hacia el otro extremo de la sala. En el momento un grupo de preventivos irrumpió por la gran entrada apuntando sus armas guiados por Wufei y se enfrentaron con los guardaespaldas del primer ministro.
Heero vio que Anders Rasmussen intentaba escapar entre la escaramuza, pero antes de abalanzarse a detenerlo, el preventivo Chang ya había captado la señal de su compañero que indicaba la intención intentando hacer la detención. De forma imprevista, el Primer ministro sacó un arma disparando a la nada para tratar de defenderse, por suerte la bala fue hacia el techo. En cuestión de minutos todos los guarda espaldas del objetivo estaban inmovilizados en el suelo gracias al rápido actuar de los preventivos a cargo.
- Dúo... - llamó Heero por el minúsculo micrófono.
- Todo controlado acá afuera. Tuvimos una pequeña sorpresa que nos hizo irrumpir en el salón. Perdón por arruinar la fiesta.
Al ver que la situación estaba controlada, las personas muy conmocionadas comenzaron a levantarse tomando las cosas de sus asientos para retirarse y salir de allí lo antes posible, todos estaban confundidos por lo que acababa de ocurrir. No entendían por qué el primer ministro de Dinamarca estaba aprisionado en el suelo por lo que murmuraban desconcertados y asustados. Los preventivos dieron la orden de que todos podrían retirarse lentamente en pocos minutos. Debían esperar.
Heero buscó entre la gente a Relena, pero no la encontró entre las personas que pasaban por su lado. Repentinamente se encontró con sus ojos furiosos e indignados por lo que acababa de ocurrir. Desde el otro extremo del salón ella se apresuró a ir por su bolso que estaba en una de las sillas, tomando su vestido de satín con la otra y evitando la mirada de su acompañante. Decidida apresuró el paso haciendo caso omiso al llamado del ex piloto gundam
Heero esquivó algunas personas que le impedían el paso hacia ella, perdiendo de vista el cabello dorado de la joven por segundos. Ella se dirigió a la entrada del salón escabilléndose por entre los preventivos que controlaban a las personas. Finalmente logró salir y bajar velozmente la escalera principal hacia el recibidor.
- ¡Relena!
Volvió a llamarla pero ella a paso decidido se fue acercando a la puerta principal. Heero aceleró su paso para alcanzarla antes de que saliera y dando unas zancadas hacia la joven, la tomó por el brazo para pararla antes de que se apresurara a bajar por las escaleras de piedra del exterior.
- Relena detente y escúchame.
- Heero, ¡suéltame! - exclamó exasperada quitándole el brazo - ¡¿Cómo pudiste?! ¡fui una tonta!
Ella siguió su paso hacia el exterior decidida de dejar atrás a Heero. El frío de la noche cayó como un cuchillo sobre ellos. El cambio de temperatura llevó a la viceministra a cubrirse con sus brazos desnudos la piel, mientras bajaba por las escaleras de piedra en dirección a su limusina. Una leve nevazón volaba como pelusas en el aire pegándose a sus ropas y notoriamente sobre el smoking negro del muchacho
Heero la interceptó antes de que siguiera bajando confundido de cómo podría explicarse. La detuvo dando cuenta de que ella tenía los ojos llorosos como nunca había visto en mucho tiempo.
- Se descubrió que el primer ministro de Dinamarca solventaba la gran fábrica de suits de la tierra y...- dijo rápidamente.
Relena siguió avanzando tratando de evitarlo mientras él seguía con las explicaciones.
-Estuvo escondido hasta que sospechamos que podría venir aquí. Tú podías estar en riesgo.
Por primera vez se le juntaron las ideas en su cabeza tratando de elegir la mejor forma de expresarse. Pero, mejores palabras no salieron de su boca. Ahí había quedado plantado frente a la persona más importante de su vida buscando rescatar la situación. Solo sacó su chaqueta para cubrirla para darle un poco de calor bajo ese cielo invernal y con eso logró que ella parara en la escalinata. Justamente en ese momento fuegos artificiales comenzaron a verse a lo lejos, los cuales anunciaban la llegada del nuevo año. Colores que contrastaban con el tenso momento que viviían ambos.
- ¡No sé si soportaré que me sigan omitiendo información!, lo entiendo de Une y el área de prevención...pero ¿de ti? ahora que hemos decididos estar juntos. ¡Siento que hice el papel de tonta creyendo que venías porque de verdad te importaba estar aquí! - aclaró aguantando sus ganas de gritar - ¡al final solo fue una excusa para el actuar de los preventivos!.
- Relena...me importa demasiado.
-¿Si? ¡pues no lo parece! - exclamó molesta - porque un mandato de misión parece estar por sobre mi.
-Lamento que la fiesta haya terminado así...
-¿Crees que me importa esta estúpida fiesta? si es así estás muy equivocado preventivo Yuy, me importa lo que somos nosotros. Implicaste nuestra relación aquí...
Ella trató de avanzar, pero Heero la tenía detenida para no perderla. Quiso explicar sus sentimientos, pero como siempre una barrera interna se interponía entre sí mismo y el mundo. Se forzó al máximo para que lo comprendiera.
- No sabes lo difícil que es... seguir adelante. A veces no sé como actuar ni que está bien o que está mal. Todo ESTO es nuevo para mi. Lo de esta intervención iba a decírtelo ayer - agregó tragando saliva, sintiendo algo molesto en su garganta ¿que era esa molestia que le impedía hablar claramente?
Relena bajó sus revoluciones al momento de escuchar eso. Vio su rostro y pudo leer un gran esfuerzo en él por decir esas palabras.
- La honestidad es primordial - sumó Relena - no podemos ocultarnos cosas.
- Entonces también debiste decirme lo de los cargos de Frank Becker. Insististe bastante con Une.
-¡Eso te lo iba decir! - contestó indignada por el argumento - ¡y ese no es el punto de esta discusión!
La gente que salía de la fiesta arruinada comenzaba asomarse por la escalinata. Ambos bajaron la voz y la joven pasó la mano por su rostro para borrar la única lágrima que alcanzó a salir por sus ojos. No deseaba que la gente se deleitara con su discusión. La pareja se miró aguantando el frío. Un silencio pasó entre ellos mientras en el cielo los artificios iluminaban sus rostros.
- Lo mejor es que me vaya a Bruselas ahora... - agregó la viceministra guardando la compostura.
- Por favor, déjame ir por tu abrigo y acompañarte.
Ella asintió esperando seguir con su discusión en otra parte.
Rápidamente Heero subió las escalinatas, no deseaba dejarla ni un segundo sola. Deseaba aclarar esto a como fuera lugar .Reconoció el abrigo rosa en la guardarropía y antes de salir escuchó una voz proveniente del nano micrófono.
- Viejo, ¡eso fue intenso! - dijo Dúo.
Antes de bajar de vuelta hacia Relena, Heero tomó el pequeño mecanismo al suelo y lo pisoteó con su pie.
