IV
Soujiro había recorrido por dos largas semanas el país para contactarse con todos los miembros del Juppon Gatana, algunos de ellos ya estaban instalados en el cuartel de su señor Shishio y, a más tardar, la próxima semana estarían los miembros restantes. Lo había hecho todo tratando de ser el más eficiente, pero al regresar a Kioto se enteró de que Cho, el Cazador de Espadas, había sido puesto en prisión después de que perdiera en un combate con Himura. Por otra parte, Hoji, la mano administrativa del Juppon Gatana, había cometido el grande "error" de firmar un contrato por el Rengoku.
En ese momento, Soujiro contemplaba a Shishio sentado en el sofá que siempre ocupaba cuando todos se reunían en la sala principal. A pesar de que se encontraba en una esquina de la habitación jugando shogi* con Yumi, él podía reconocer el enojo en los ojos de Shishio y eso era grave. Conociendo la paciencia de su tutor, tenía el presentimiento de que en ese momento alguien iba a morir.
Nunca había recibido una reprimenda por parte de su tutor porque siempre fue muy bueno en su aprendizaje como espadachín y en su desempeño como militante del Juppon, pero sabía que el líder no perdonaba errores y menos después de una mala racha con el bando enemigo. Yumi también podía sentir que el calor y el bochorno que inundaba la sala eran ocasionados por la furia de su amante. Así que, en un intento por apaciguar las cosas, interrumpió su juego y sirvió una copa de vino. Shishio recibió la copa, bebió el contenido con rapidez y se limpio los labios con rudeza.
—Hace unos días, en Shingetsu, cincuenta de mis hombres y Seinkaku cayeron en manos de Battusai. Cho está en prisión y probablemente ha confesado la existencia de mi Juppon Gatana y, por último, tú dejas una firma en un archivo que da fe de la compra de mi barco de guerra —recapituló Shishio.
—Podria deshacer el contrato. Solo son documentos, Shishio. Yo soy muy bueno con esas cosas —argumentó Hoji.
—Un archivo podría parecer una insignificancia, pero no es así para alguien como Yoshiro Hayashi.
La partida entre Yumi y Soujiro seguía, pero ambos jugadores estaban más interesados en las palabras de su lider y en la posible reprimenda que Hoji podría recibir.
—Yo no lo entiendo ¿Por qué nuestros planes están fallando? —la inquietud del administrador de finanzas parecía tan real que Soujiro dejó de prestar atención al tablero y aclaró su garganta.
—La logica es muy simple, señor Hoji —el joven intervino con un tono amigable—. La razón por la que el equipo del Señor Himura ha tenido esas pequeñas victorias se debe a que son más fuertes de lo que habíamos pensando. Honestamente, no podíamos esperar algo de alguien tan débil como Cho. Es duro de reconocer, pero esa es la realidad.
—Soujiro está en lo cierto. No estabamos preparados en Shingetsu y ahora, con el documento de la compra del Rengoku, nuestros planes corren el riesgo de ser descubiertos.
—¿Aún puede haber una solución? ¿Verdad? —preguntó Hoji tratando de sonar esperanzado.
—Las probabilidades de recuperar la información sin dejar pistas son muy bajas. Estamos en una gran emboscada de archivo —señaló Shishio.
—¿Emboscada de archivo? —preguntó Soujiro.
—Yoshiro Hayashi mantiene al gobierno Meiji comiendo de la palma de su mano por una emboscada de archivo. Uno de sus dirigentes cometió el grave error de firmar un documento por la compra de un pequeño cargamento de rifles que terminarían siendo entregados a la policía. Las autoridades no pueden ponerlo en prisión porque de ser así, él filtraría la información y eso, considerando el poco tiempo en el que se ha implementado el nuevo gobierno, generaría desconfianza en la población.
—¿Cree que él nos condicione con ese documento? —preguntó Hoji.
—Hayashi sabe que yo soy un tipo verdaderamente malo... —habló Shishio totalmente confiado—, pero también está la red de información que sostienen los Oniwaban-Shu.
—Pero los miembros más notables del Oniwaban-Shu murieron en una riña por opio.
—Sí, aquello es verdad, Hoji. Pero aún existen algunos miembros importantes y aún cuentan con una gran red de información. Ellos le reportaran a Saito Hajime la compra de mi barco de guerra. ¡¿Ahora puedes entender la magnitud de tu estupidez?! —Shishio abandonó su asiento y se acercó lentamente a Hoji.
—¿Cómo podría enmendarlo? —Estaba tan asustado, que le fue inevitable retroceder un paso para mantener una distancia segura con el destajador.
La imagen de Makoto Shishio era aterradora en todo momento. Aquello se debía a las quemaduras que habían terminado en heridas que exponían la carne viva de todo su cuerpo. Algunas de esas quemaduras se asomaban por las aperturas que eran necesarias en la zona del rostro y las otras se mantenían ocultas bajo un grueso vendaje. Sin embargo, aquella imagen convaleciente no podía tomarse a la ligera porque aquellos vendajes y quemaduras no podían ocultar la complexión musculosa y la gran estatura del samurái.
—Tu error se siente casi como una traición —declaró Shishio.
—Jamás lo haría. Llevo años dentro del proyecto. Fui yo quien gestionó todos los ingresos del Juppon Gatana y...
—La lealtad no se puede medir por el tiempo de permanencia en un bando. El gobierno Meiji me uso durante toda una guerra y al final trataron de matarme.
—Pero el tiempo es necesario para demostrar que siempre seré fiel a este ideal y que odio al gobierno Meiji tanto como lo odia usted.
—Se necesitan pruebas... —finalizó Shishio.
Soujiro y Yumi apreciaban la escena a la expectativa de cualquier cosa. El primero sonreía como si aquel episodio se tratara de alguna enseñanza importante y la segunda estaba impresionada por ver cómo Shishio desnudaba sus manos. Desde el inicio de su amor, Shishio fue incapaz de acariciarle sin los guantes por el daño de su piel y el permanente calor que sus poros aún despedían. Ahora que Yumi veía sus intenciones comenzó a experimentar un poco de miedo. Y entonces se escuchó un grito...
—¿Puedes sentirlo? Esto es la maldición que el gobierno Meiji me dió para toda la vida ¿Ahora puedes comprender y seguir mis aspiraciones?
Hoji estaba abrumado por el calor que se concentraba en el centro de su frente y penetraba por sus poros. La presión de la mano de Shishio fue tanta que había terminado de rodillas en el piso. Estaba luchando por respirar, pero su sentido del olfato estaba entorpecido por el aroma a tabaco, pólvora y licor que despedía el cuerpo de su líder. Él sabía que iba a desvanecerse muy pronto, pero antes de que aquello sucediera quería declarar:
—Siempre voy a seguirle, señor Shishio, ahora y hasta el final.
Shishio sonrió ante aquella revelación. El administrador no era tan mal elemento. ¿Realmente él podría perdonar un error grave?, ¿realmente se trataba de un simple error y no de una atrevida traición? No le gustaban las segunda oportunidades, pero tal vez Hoji, al ser el primero en probar el calor de su piel, sería el primero en ser perdonado por sus errores. Cuando el hombre cayó desmayado al suelo, Shishio volvió a colocarse el guante de piel y regreso a su puesto en el sillón. Por mucho que quisiera ocultarlo, llevaba más de quince minutos discutiendo, estaba agotado y lo que más quería era irse a la cama y atender a su bella acompañante. Desafortunadamente aquello no podía ser hasta que no planificara una solución.
—¡Le he ganado, señora Yumi! —Se escuchó la voz de su aprendiz.
Nunca, a pesar de que muchos lo pensaban, podría concebir a Soujiro como su "protegido". Cuando lo conoció como un niño esclavo de una familia productora de arroz, jamás le importó cuan mayugado o ensangrentado podía llegar el infante a la bodega de arroz en dónde le dió asilo. Él solo le enseñó la teoría y Soujiro hizo la práctica cuando su familia amenazó con asesinarlo. Soujiro quería vivir y él le dió la llave que llevaba a una libertad subordinada por sus aspiraciones de venganza al gobierno Meiji.
—Soujiro —llamó Shishio interrumpiendo las quejas de Yumi al perder en el shogi. Ante el llamado, el joven rápidamente se acercó a él.
—Diga, señor Shishio.
—Te hice viajar por todo el Japón en busca de mi Juppon Gatana.
—Realmente fueron unos cuantos pueblos colindantes, señor Shishio— aclaró Soujiro tratando de parecer modesto.
—Y antes de eso, te hice batallar con Himura.
—Aquel encuentro fue muy emocionante, señor Shishio.
—Voy a otorgarte la tarea que va a salvar todo mi plan.
—Cualquier cosa que usted diga yo la haré sin dudar.
Aliviado por la respuesta, Shishio reposó por completo en el sofá. El cuerpo se le relajó y Yumi se sentó a su lado al ver que estaba más tranquilo.
—El documento debe de seguir en la mansión Hayashi —declaró Shishio.
—¿Debo de asesinar al señor Hayashi? —preguntó Soujiro.
—Lo verdaderamente importante para mí es que robes el acta de compra que contiene la firma de Hoji. Aunque tal vez debas de matar algunos de sus hombres para hacerle saber que negociar conmigo es una cosa seria.
—Será sencillo, señor Shishio...
—¿Y los Oniwaban-Shu? —intervino Yumi.
—Casi están extintos —destacó Shishio—, ¿Qué pueden ser unos cuantos ninjas contra el Tenken de Soujiro?
—No serían nada —Soujiro rió muy bajo—, ni siquiera me verán llegar.
Misao se encontraba viendo desde la ventana de su habitación los negocios y el ajetreo de la plaza. Estaba muy entretenida viendo girar los molinos de juguete que el juguetero vendía al frente del Shirobeko, cuando una paloma mensajera llamó su atención. El animalito, al estar familiarizado con ella, se posó en el marco de su ventana y en ese momento ella pudo ver el pequeño papel que llevaba atado en una de las patitas. Intrigada por los asuntos del Oniwaban-Shu, quitó el papel y lo desdobló con urgencia.
El mensaje decía
En la mansión Hayashi hay un registro que conduce a Shishio. Se trata de un acta de arrendamiento por un barco de guerra que fue comprado por Hoji Sadojima. El documento sigue dentro de la mansión en la caja fuerte del señor Hayashi.
La chica se mordió el labio inferior para no gritar por la emoción del mensaje. Okina siempre le había prohibido indagar en los libros de investigación y recibir o enviar mensajes en las aves del Oniwaban-Shu. Todos la creían inmadura y pensaban que, en su desesperación por encontrar a Aoshi, podría llegar a hacer un mal uso de la red.
Su amado Aoshi.
Hasta hace poco había curado su alma de un ligero rencor que sintió cuando Kenshin solo había usado su estadía en el Aoyia para conseguir una espada nueva y encontrar a su maestro. Un día antes de partir con el maestro Hiko, le había dicho que no iba a decirle nada sobre Aoshi y los demás. Aquello fue tan frustrante porque en verdad había pensado que el pelirrojo podía conducirla al final de su viaje. Aunque no todo había sido malo, pues le había dicho que lo mejor era que Aoshi le aclarara todas sus inquietudes. Eso significaba que él regresaría. Por esa razón, ahora que la amenaza de Shishio podía poner en peligro a su hogar y a su familia, tenía que frenar la búsqueda de su amado y ser la más valiente para defender el Aoyia. Así, cuando Aoshi regresara, encontraría el lugar en perfectas condiciones y ella podría demostrarle que la pequeña que había dejado bajo los cuidados de Okina se había convertido en una fuerte ninja. Todo sería felicidad cuando volviera a reunirse con ellos y los tiempos fuesen como en sus memorias de la infancia.
—Entonces Aoshi me amará y se casará conmigo —habló Misao sonriendo y llevándose ambas palmas a sus mejillas.
Estaba decidida. Iba a entrar al estudio de Okina cuando fuese la media noche. Él era quien resguardaba el archivo del Oniwaban-Shu y ella sabía muy bien cuál era el expediente de Makoto Shishio. Lo único que tenía que hacer era tomarlo e indagar sobre el señor Hayashi. Cuando tuviese la información necesaria iría en busca de la carta de arrendamiento y Shishio quedaría expuesto a la policía.
No le producía mucha satisfacción tener que ayudar al viejo Lobo de Mibu. Era un amargado y por su culpa todos en el Aoyia la miraban con gracia e insinuaban que era una comadreja.
Glosario
Shōgi: popularmente conocido como ajedrez japonés, es un juego de estrategia para dos jugadores.
Fuente: Wikipedia (eterno templo del saber).
Notas del autor:Lamento que este capítulo sea un relleno "necesario", pero en verdad debía de acondicionar el contexto en el que fuese posible que se encuentren nuestros dos protagonistas.
La riña por el documento será muy emocionante y una excusa perfecta para poner material de mi propia cosecha dentro del canon. Eso me hace feliz como una lombriz.
Respuestas a los comentarios:
Kaoru Tanuki:
Hola :)
Tus comentarios siempre son muy interesantes y acertados. Vaya que Sou, en el capítulo anterior, pensó mucho en Misao. Ahora que van a encontrarse será un shock total para Soujiro porque van a convivir un poco más de cerca. Tal vez algunas de sus inquietudes puedan aclararse.
Shishio y Yumi van a tener algunos episodios cariñosos a lo largo de la historia, es que es imposible no verlos. Yumi me parece un personaje muy apasionado y romántico.
En cuanto a Misao, como puedes ver, toda su motivación es por Aoshi. Aunque ya veremos qué sucede cuando el jefe ninja aparezca.
SiaE:
Hello!
Thank You for your review.
I don't speak and write in english very well. Sorry for that, but I can understand you. So here I go...
First, Thanks for the support. I hope You enjoy this chapter.
Soujiro is having a lot of questions about Misao, but in the next chapter he will see her and maybe he will learn about her.
Shishio and Yumi are a good pair. They will have another romantic moments. Maybe Soujiro learn about love through their.
Muchas gracias por sus comentarios. Siempre los leo y siempre voy a responderlos.
Nos leeremos muy pronto.
31 de Mayo 2020
Última corrección: 14/06/2020
