Nota: los personajes principales no son de mi autoría, son creación de © Mizuki e Igarashi y aclaro que este relato está creado sin fin de lucro y sólo por entretenimiento, la historia es producto del recuerdo de una serie que vi y el agregado de mi imaginación. Por favor disfrútenla.

Queda prohibido reproducirla o grabarla en otra red o medio de comunicación sin mi consentimiento.

CAPÍTULO 15

EPILOGO

Luz que emerge de la oscuridad es aquella que brilla aún más, bríndame dicha, bríndame tu amor que sin ti muero pues tu eres mi todo.

ELyER G.

Dedicado a: 1; Ary81; Australia77; Ely; Mia8111, quienes me han apoyado con sus comentarios los cuales aprecio mucho.

Una joven caminaba impetuosamente por los pasillos de la Universidad de Cambridge pues se había quedado dormida después de una noche de copas entre compañeros que celebraban el fin de su carrera universitaria.

- Como puede ser posible, en cinco años esto no había sucedido, ¿cómo? Se recriminaba una joven de estatura media cabello largo color caoba, halándolo como desesperada. Nunca, nunca me había pasado algo así…

FLASHBACK

- ¡Salud!

- Jajaja Josephine, no seas tímida, comparte otra copa con nosotros

- Claro que no, yo no tengo esas costumbres

- Ya, ya, anímate, le decía un animado Henry, que estaba ya por su tercera copa de la noche.

- Tu sabes bien porque no debo, sonrió la chica tratando de recordarle a aquel joven que impertinente le pedía un brindis más.

- No es pecado que celebres que al fin cerramos pensum colega… se acercó Henry con una radiante sonrisa a una muy sonrojada Pony. Por una vez en tu vida disfruta de algo tan mundana mujer, mañana será otra historia, talvez ya nuestros caminos se separen susurro para sí, vamos, yo te cuido.

- Ok, ok, solo una más, cedió la joven no muy convencida y es que Henry, ese chico americano guapo como ninguno, tenía sentimientos que creía no correspondidos hacia esa joven que desde hace cinco años se cruzó en su camino.

Una, dos, tres, cuatro, cinco y muchas más fueron las copas que por una esa noche Pony bebió disfrutando de la charla y compañía de todos sus amigos universitarios, las horas transcurrían y mientras estaban en aquel pub no se percataron que los niveles de alcohol ingeridos cambiarían el rumbo por lo menos a un par de jóvenes al salir. Brindaron, rieron a morir recordando momentos vividos durante la carrera, bailaron hasta que los pies se les hincharon y cuando poco a poco el grupo disminuía en integrantes, las canciones de romance manifestaron sus acordes envolviendo a aquellos que eran atraídos en su embrujo a la pista, entre ellos un animado Henry y una bella Pony.

La balada era tan sublime y la resistencia había sido sustituida por los sentimientos que afloraron cuando la bebida surtió su efecto, que sin darse cuenta dos almas empezaron un baile diferente, donde la declaración de amor y besos se hicieron presentes hasta llevarlos a la sublime consumación en un lugar aledaño al pub.

Cuando el sol hizo su acto de presencia, sus rayos iluminaron aquella habitación en donde se juraron amor eterno un par de almas que hace cinco años se conocieron en un aeropuerto con los sueños de convertirse en alguien.

La razón llego a la mente de la hermosa joven cuando sintió de pronto un brazo rodeando su cintura, susto el que se llevó cuando todos los recuerdos de la noche anterior llegaron como cascada a su mente.

Un sollozo quiso salir de sus labios al saber que aquello no era correcto, Henry tenía un compromiso que cumplir, Dios, se llevo su mano empuñada a los labios, esto es un error y recobrando su valentía, salió de aquel lecho sin hacer ruido alguno dejando ahí al amor de su vida, si, eso era Henry para ella, el amor de su vida, su amigo, ambos se consolaban por las injusticias que vivían y sus compromisos uno con su familia y ella por su vocación.

Salió corriendo de aquel lugar con lagrimas que se destilaban de sus ojos por sus mejías. Se feliz Henry susurró triste.

Cuando aquel enamorado volvió al mundo real, a causa del frio de la ausencia de su amada, se vistió con prisa y salió de aquel lugar dejando todo en orden. Con el alma en su mano corrió por las calles hasta llegar al campus, no le importo llevarse en su carrera a aquellos que se atravesaban en su camino. Llego a aquella habitación que la hospedo durante cinco años y no la encontró. Corrió a su lugar favorito y ahí la vio, sentada cerca de los hermosos jardines de narcisos, con la mirada perdida y una lágrima corriendo en su bello rostro.

- Pony, yo… se acabaron las palabras, que le ofrecería, su destino ya estaba pactado, su familia necesitaba ese sacrificio.

- No lo digas, interrumpió los pensamientos de Henry, no me arrepiento, creo que éste es el adios, ella lo vió con ojos de amor y con ese amor que le guardo en silencio durante tantos años lo dejo ir.

- Siempre ocuparás un lugar especial en mi, le dijo acariciando su lloroso rostro.

- Y yo a ti Henry, este será nuestro secreto, sé feliz

El joven solo asintió con un movimiento leve de su rostro, pero sin creerlo. Ella había despertado en él, el verdadero amor y no sabía si lograría amar con esa intensidad.

FIN DEL FLASHBACK

- Terry, hijo, abrazaba un hombre que a pesar de los años era gallardo y muy sabio a su amado nieto, cuando al fin descendía del avión que le transportaba nuevamente a ese lugar que un día dejo con lágrimas, donde dejó su corazón hace muchos años.

- Henry… salto a sus brazos una hermosa joven de cabellos rizados.

- Hija, que gusto verte, estas hermosa

- Gracias dijo, se sonrojo la joven,

- Vamos, vamos abuelo no pensarás robar mi prometida

- No hijo, como crees, esta jovencita es como una hija para mi.

- Y una hermana para mi, se asomo a saludar un sonriente Archie quien también viajaba con Henry.

En el palacio todo era algarabía y caos, pues la boda de una hermosa princesa se avecinaba, ya solo faltaban ocho días para el enlace por lo que una muy ocupada Pony iba y venia de un lugar a otro sin descanso, sin saber que en esos instantes un viejo amor posaba nuevamente sus pies en esa nación.

- Y los novios, pregunto una ansiosa Pony a su asistente

- Salieron a recibir a sus invitados,

- ¿Invitados?

- Si, la familia del novio, provenientes de América

- ¡no puede ser! Él

La asistente quedo sin palabras, no entendía que le sucedía a su jefa y siguió con sus tareas.

La pareja de novios llevó a sus invitados al hotel que habían elegido para sus invitados quienes agradecidos se instalaron y decidieron que esa noche asistirían a la cena que en su honor se había preparado para ellos en el palacio, para afinar los últimos detalles del magno evento.

Las horas pasaban y una muy ansiosa Pony se debatía en si asistir o no a la cena, era imposible faltar, había sido invitada por los novios, se dedico a buscar un atuendo pero su nerviosismo no la dejaba elegirlo por lo que pidió a su asistente le apoyara, dejándose llevar por los consejos de la mujer que aunque era más joven siempre creyó que Pony aun era una mujer hermosa que merecía una oportunidad de mostrarse tal cual es y atrapar a un gentil caballero y poner fin poner fin a su soltería. Y no se equivocó esta sería su noche.

La cena transcurrió y el grupo de invitados estaba mas que satisfecho compartiendo un té y amenas charlas menos dos corazones que a pesar del tiempo separado se reencontraron.

- Pony, dijo un animado Henry que apoyado en la teoría que su nieto le transmitiera sobre el amor que él vivía, no perdió tiempo y se armo de valor para platicar con aquella que su corazón guardo profundamente cuando hace muchos años se separaron. ¡Te ves hermosa! Le dijo

- Los años no te han hecho mal Henry, le sonrió la mujer muy emocionada por el halago.

- Vamos, muéstrame los jardines, dicen que son gloriosos

- Y lo son, ambos caminaron, platicaron, se reconocieron, y determinaron que esta era la oportunidad que tanto habían anhelado, pues su amistad a pesar de la separación nunca se perdió, ellos se escribían recurrentemente, no abordaban temas de sus vidas ni de sus parejas, pero si sobre sus proyectos, pues las experiencias de uno apoyaban al otro sobre todo cuando Henry enviudó y Pony se divorció, pues ella nunca pudo ser madre.

- Cariño abrazo un animoso Terry a Candy en uno de los balcones que daban al precioso jardín.

- Acaso ellos, señalo la joven a la pareja que caminaba en los jardines, se conocían.

- Eso parece, contesto el joven castaño ojiazul, perplejo ante la escena, pues él poco sabía de la vida de su abuelo.

- Vaya, que pequeño es el mundo, exclamo la joven y ambos retrocedieron cuando fueron testigos del anhelado beso de los enamorados que viajaban entre flores.

- No debemos espiarlos amor, mejor busquemos nuestro propio jardín

- ¡Terry! Exclamo la joven sonrojada hasta las orejas

- Me encanta cuando te sonrojas así, te amo, y aprovechando la situación ambos se regalaron un beso lleno del amor que desbordaban sus almas.

El día de la boda llegó y un gallardo joven alto de cabellera castaña y ojos de un azul profundo, estaba de pie a la par de su abuelo ambos infundados en trajes hechos a la medida a la par del sacerdote y frente al altar en donde uniría el más joven su vida a una hermosa princesa que robo su corazón en la ciudad de New York.

Las notas de una hermosa melodía se dejaron escuchar en aquella enorme iglesia y una hermosa princesa ataviada de un vestido de ensueño atravesaba las puertas de la mano de una mujer muy guapa que sonreía pues ella también estaba enamorada, ambas mujeres miraban a su amado quien al final de camino con usa sonrisa esperaban con ansias su arribo.

Como testigos de la unión en las bancas cercanas al altar estaban ni mas ni menos que los amigos que como familia de los novios ocupaban sus asientos en las primeras filas, Archie junto Anny quienes a pesar del trabajo y viajes de la pelinegra seguían en una relación de amistad – romance, que aún no se definía pero que avanzaba.

También se encontraba un guapo príncipe rubio de ojos como el cielo que sonreía después de plantarle un beso a su reciente novia, una muy sonrojada Karen, que no hallaba en donde esconder su rostro pues Antony asi era, efusivo, no ocultaba lo que sentía y se lo demostraba no importando quien lo notara.

- Basta Antony, estamos en la casa del Señor y atrás esta mi padre

- Recuerda cariño que ya pedí permiso y me fue concedida tu mano y toda tu.

- ¿Qué?

- Asi es amor asi que

- ¿Qué?

- Le volvió a plantar otro escandaloso beso

Llego el momento cumbre del acto y un feliz castaño ojiazul dijo:

Ese día TE VI y ya no volví a ser el mismo, y tomando la mano de la joven, siguió su discurso:

TE VI, y mi corazón dejo de latir,

TE VI y cambio mi vida y los colores regresaron,

TE VI, y descubrí que tú eres la sonrisa de mi alma,

Descubrí también que en ti encontré la dicha y aunque me tarde en comprender algo tan grande, mi corazón siempre supo que tu eras mi manantial, mi todo, mi amor, te amo y quiero estar a tu lado en esa vida y por toda la eternidad.

Yo también TE VI y te reconocí, el azul de tus ojos me atrajo como un imán,

TE VI y descubrí que es sentir que completas mi mundo, tu nobleza, tus silencios, tu esencia me dieron lo que siempre busque, un hogar en donde reposar, tu eres también la sonrisa de mi alma, mi manantial, mi amor, mi todo, te amo y quiero estar a tu lado en esta vida y por toda la eternidad.

Ambos sellaron sus votos con un dulce y apasionado beso frente a su familia y amigos que eran familia a la vez.

La fiesta fue maravillosa, todo mundo disfruto de la cena el baile, del delicioso pastel.

Brindaron por la felicidad de los novios quienes a mitad de la fiesta partieron hacia su anhelada luna de miel, en donde ambos sellaron sus votos de amor haciéndose uno solo. Fueron días y días en que los novios disfrutaron de su soledad para amarse hasta el cansancio, conocieron lugares paradisiacos, conversaron y disfrutaron de todo cuanto les fue dado y regresaron con enormes sonrisas y con un regalo que nueve meses después les despertaba de madrugada volviendo su mundo al revés.

Pasaron los años y ambos jóvenes se convirtieron en monarcas justos, nunca dejaron de amarse con la intensidad con que lo hicieron desde que se unieron, criaron dos hermosos hijos varones, Liam y Dereck quienes heredaron la inteligencia de sus progenitores y gallardía del orgulloso padre asi como esos azules ojos que hipnotizaban a cuanta jovencita se cruzara en su camino un par de mellizas una castaña y otra rubia ambas de preciosos ojos verdes, Dulce Amanda y Dulce Jenn, quienes fueron el sufrimiento de su celoso padre y hermanos, pues les salían pretendientes hasta de debajo de las piedras, esa era la queja que día a día se escuchaba en el palacio por parte de un celoso padre que para el ningún muchacho en edad casadera era lo suficiente digno de ellas.

Respecto a las demás parejas, he de contarles que Pony y Henry, aprovecharon la luna de miel para viajar a América y rehacer su vida junto a Susy, quien creció y se volvió una diseñadora de moda muy cotizada y quien con el tiempo contrajo matrimonio con un apuesto joven que era director de un teatro en Broadway, Robert Hattaway.

Annie y Archie pasaron un par de años peleados pues la pelinegra no quería cambiar rutina de viajes por la estabilidad que le ofrecía el castaño que tanto amaba, hasta que un día cuando regresaba de una semana de vuelos por temporada alta en la aerolínea donde laboraba, vio a su novio, cenando en un lujoso restaurante en New York con una hermosa rubia de cuerpo escultural, esa día ella descubrió que realmente lo amaba y que valía la pena arriesgarse por él, no quería perderlo, ella quizo ser esa mujer que disfrutaba su compañía, por lo que no se alejo de la escena y espero a que el joven despidiera a su cita, que no era otra que Susy, quien le había buscado para pedirle consejo respecto a sus contratos, aprovechando que asistiría a un evento cerca y mientras esperaba a su cita, conversaría con el joven castaño quien era su abogado y uno muy cotizado en la ciudad. Ese día Anny se dio la oportunidad de empezar una relación estable con el guapo joven de ojos miel y vencer sus miedos mal infundados por la relación de sus padres.

Anthony y Karen pues ellos no duraron mucho como novios, se amaban desde mucho tiempo atrás aunque no lo habían reconocido, quince días después de la boda de Candy y Terry, ellos también contrajeron nupcias, les urgía, ni se imaginan porque. Estos tortolitos llevaban adelantado el pedido a la cigüeña. Que picaros verdad.

Y bueno, es impresionante como cada uno fue encontrando su destino y podemos decir que a la fecha han sido felices con sus decisiones. Como siempre el amor triunfa ante toda adversidad.

FIN.

Gracias, gracias, gracias, por darme la oportunidad y leerme. Amo sus comentarios asi que déjelos que yo siempre los leo. ¡Hasta la próxima hermosas!