Nota: para entender la trama de este capítulo es necesario leer el remake del capítulo anterior.

Una disculpa por los inconvenientes.

Respuestas a los comentarios al final del capítulo.


VIII

Misao estaba segura de que arriesgarse en el juego de las persecuciones con Soujiro era ir directo al fracaso. No había forma de escaparse haciendo uso de su fuerza y él tampoco se mostraba interesado por imponerse de forma violenta sobre de ella. No se parecía a los tiranos con los que se había enfrentado en el pasado. Bastaba con hacer un repaso de todas las veces que la habían estrujado y jaloneado para saber que él era diferente. Mas eso no era suficiente para tomarlo a la ligera y confiarse. La demostración de sus habilidades ya era una advertencia de lo que sucedía si te oponías a él.

Necesitaba saber cómo volver a casa sana y salva porque estaba segura de que iba a llegar un punto en el que su principal inquietud fuera volver al Aoyia y no preocupar a su abuelo y a Omasu.

Se había imaginado un viaje de regreso más ameno. Hasta se había visto corriendo por el pasillo principal para llegar al estudio de Okina y decirle que el archivo de los Oniwaban-Shu contaría con una joya documental: un pedazo del plan que Makoto Shishio tenía para dominar Japón. El único obstáculo que esperó tener en su viaje fue el volver a robar dinero haciendo uso de sus actuaciones.

El descubrimiento más «curioso» de toda su vida fue el que había hecho al saber que la mejor forma de lidiar con los problemas grandes era fingiendo hacer lo que todos querían. Sus actuaciones le habían salvado la vida incontables veces. Considerando su situación y la postura de Soujiro, tal vez esa era su única salvación. Se llevó ambas manos a la boca para contener la sorpresa que le provocó su hallazgo.

Soujiro, al verla con el rostro rojo y ambas manos en la boca, preguntó:

—¿Se encuentra bien?

Por mucho que Misao despreciara la situación en la que había terminado, no iba a ser tan complicado verle el lado amable tratándose de alguien como Soujiro.

—¿Señorita Misao?

Dejó de cubrirse la boca en cuanto escuchó que la llamaba. Lo miró y como ya no debía de ser evasiva, le sonrió.

—Estoy bien —dijo y carraspeó para aclararse la garganta—. Solo pensaba en regresar a Kioto.

—Estoy seguro de que en casa la esperan. —Se sintió contento por ver que ella comenzaba a entender sus propias limitaciones.

—Sí… Supongo que a ti también deben de esperarte con ansias.

Más que esperarlo a él, Shishio esperaba que cumpliera la misión de forma eficaz.

—Creo que he descubierto algo. —Continuó mientras se enderezaba sobre su lugar y jugaba con sus manos para aliviar los nervios. Al ver que el muchacho no mostraba interés, preguntó—: ¿No vas a preguntarme?

—¿Qué ha descubierto?

—Que estás atado a mí y yo a ti.

—Mientras que el documento esté de por medio —le aclaró.

—Sí. —Centró toda su atención al jugueteo de sus manos para no darle la cara y mostrarle lo contrariada que estaba. En su lugar, alisó el mandil que aún llevaba puesto y le dijo—: Y siendo así, lo mejor es que hagamos las cosas sencillas.

—Es lo más sensato.

—Principalmente para mí —reconoció—. Tú no sabes lo fácil que es hacer que la gente pierda la paciencia cuando está conmigo.

—Usted nunca podría acabar con mi paciencia —explicó amable. Y no mentía, pues aún no conocía algo que pudiera hacerle perder la razón.

—Entonces debes estar de suerte —afirmó orgullosa.

—Eso parece...

—Sí. He pensado que tú y yo tenemos que volver a Kioto.

Y en cuanto llegaran allí, ella se encargaría de pasar la voz sobre el documento hasta que la información llegara a Saito y la policía se encargara de la situación.

Soujiro guardó silencio y prestó atención a la fogata. La capital no le quedaba de pasó si formaba un arco hacía el noreste que lo llevara directo hacia al Monte Hiei. Estaba a punto de señalarle eso cuando ella volvió a hablar:

—No quiero perder el tiempo en persecuciones innecesarias. —«Y riesgosas», pensó—. Así que he decidido que te entregaré el documento hasta que me devuelvas a Kioto —Finalizó cruzándose de brazos y con una sonrisa triunfante.

Soujiro había imaginado que todo ese discurso culminaría con la entrega, mas no le sorprendía que ella propusiera algo así porque era alguien osada. Debía de negarse de inmediato, pero el guiño de oportunismo que se presentaba para poder conocer sus ideales le venía muy bien. Viajar con ella se convertía en la alternativa perfecta para entender sus extrañas manías.

—Me parece bien —le sonrió—. Solo me tomaré la libertad de establecer mis condiciones.

¿Condiciones?, pensó Misao. ¡¿Qué más podría querer?! Ya no le estaba gritando, ¡hasta le había sonreído! Estaba dispuesta a realizar un esfuerzo sobrehumano para mostrarse amigable y él todavía esperaba más.

—Viajo de noche. Lo hago por la prohibición en el uso de espadas —explicó.

—¿Acaso le tienes miedo a la policía? —atacó con sorna.

—No —dejó el cuenco vacío a un lado y tomó su espada para acomodarla entre sus piernas—. Si me ven con esta espada se puede armar un alboroto y entonces tendría que actuar. La discreción evita dejar cadáveres de policías en las calles.

Sus razones dejaron a Misao con la boca abierta. Ella sí se había imaginado aldeas hechas trizas tras su paso. Le era complicado conectar sus palabras con la imagen del hombre que había dejado una laguna de sangre en el patio principal de la mansión y tampoco ayudaba que en ese momento su ropa estuviera salpicada de carmín.

—¿Por qué habría de gastar mi tiempo y energía en asesinatos innecesarios? Shishio tomará las riendas de este país muy pronto y la prohibición de espadas será cosa del pasado —continuó con honestidad. Guardándose para sí, el hecho de que él no era un simple peón como los demás miembros de la organización y que no estaba dispuesto a realizar tareas vulgares.

—Shishio es malvado —murmuro para sí misma.

—Sí —respondió porque la había escuchado. Mas no tardó en seguir con la idea principal—. Esa es mi única condición para viajar con usted.

Misao era una viajera diurna. Era cierto que asaltaba por las noches, pero eso no sucedía todo el tiempo. Viajar de día protegiéndose entre la gente de bien la había mantenido íntegra. Sin embargo, no tardó en comprender que con Soujiro como acompañante no había razón para temerle a pequeños bandidos o asesinos. Solo tendría que cuidarse de él hasta que llegaran a su destino. Se sintió nerviosa por la decisión que iba a tomar, pero se repitió que no había otra manera.

—Hecho —hablo decidida.

—Entonces viajaremos juntos.

*

Despertó sintiéndose decepcionada por su poco autocontrol. Se había prometido mantenerse alerta durante toda la noche; sin embargo, lo que había comenzado como una serie de bostezos, culminó en varias horas de sueño. Y por si eso fuera poco, su cuerpo se las había ingeniado para terminar recostada a sus anchas sobre el suelo. ¡Qué decepción!, pensó a la vez que abría los ojos y se sentaba con el apoyo de sus brazos.

Era más de medio día y en el cielo no había nubes que fueran presagio de lluvias. En un día tan alegre como ese, no iba a costarle mucho poner en marcha su plan. De hecho, las horas de sueño le habían reparado los ánimos; estaba contenta por iniciar su viaje de regreso a casa.

Se levantó sin precipitarse, pues sentía entumecido el cuerpo y el dolor bajo sus costillas persistía. Por eso, lo primero que hizo al ponerse de pie fue apoyarse en el tronco más cercano y llevar una de sus manos al lugar en el que la habían golpeado. Hizo una mueca de dolor cuando palpó el golpe y supo que necesitaría de un ungüento para aliviarse. Le tranquilizó saber que no era la gran cosa; se había curado muchas veces de golpes como ese.

Sin dejar su lugar, recorrió con la mirada el campamento. Los utensilios de cocina seguían en el pasto y lo único que quedaba de la fogata eran cenizas y carbón. Le sorprendió encontrar a Soujiro en el mismo lugar y en la misma posición en la que recordaba haberlo visto antes de dormir: sentado bajo un árbol y abrazado a su espada.

Había pensado que la traicionaría a mitad de la noche y la abandonaría después de robarle. Eso le hizo recordar su tesoro. Se llevó ambas manos al pecho y encontró que sus pertenecías seguían justo como ella las había dejado. Eso significaba que Soujiro iba a respetar el acuerdo y ese era un gran avance para su enemistad.

Dejó de apoyarse en el tronco y cruzó el lugar con pasos cortos y lentos. En medio de su trayectoria descubrió que el golpe ya no le impedía andar. Tal vez no podría correr, pero caminar por su propia cuenta era mejor que ser cargada por el enemigo. Era fuerte y sabía que muy pronto se recuperaría para volver a lanzar patadas y trepar árboles con toda libertad.

Cuando terminó cerca de él, prestó atención a las manchas de sangre que seguían sobre el azul del gi y sobre el blanco de su camisa. De cerca ya no se veía tan menudo como lo había pensado la primera vez que lo vio. Su rostro también comenzaba a verse como el de un adulto joven.

—Soujiro. —Llamó en voz baja para no perturbarlo—. Oye... — Al ver que no respondía, levantó una de sus manos con el propósito de tocar uno de sus hombros y zarandearlo, pero se detuvo a mitad del trayecto porque se sintió intimidada ante la idea de tocarlo.

—¿Qué sucede? —dijo repentinamente y sin moverse, haciendo que Misao se sobresaltara.

—¡¿Podrías al menos dar señales de que estás despierto?! —lo regañó—. ¡Me asustaste!

—Lo siento. —Aunque esa no era la forma en la que pretendía asustarla, se sintió satisfecho—. He descansado lo necesario para poder rendir en su viaje —explicó a la vez que la encaraba.

—Menos mal —le respondió olvidando su disgusto y con un tono más alegre—. Hoy hace un lindo día. Estoy segura de que el atardecer favorecerá nuestra caminata.

—Es muy entusiasta.

—Eso es porque quiero regresar a casa.

—Sobre eso —inquirió poniéndose de pie—. ¿Ya ha planeado nuestra ruta?

—¿Ruta? —sus ojos se abrieron haciendo evidente que la había tomado desprevenida.

—Sí... ¿Cómo es que terminó aquí?

—Bueno... —titubeó al no saber cómo contarle su travesía—. Mi plan siempre fue seguir el río Kamo.

—Estamos algo lejos de él —le informó mientras se sacudía el polvo de la hakama.

—Tal vez podemos regresar al centro de Fushimi e ir al norte hasta...

—Ese sería un camino muy largo —refutó. Tomó una vara del piso y se acercó a los restos de la fogata—. Venga aquí.

Misao obedeció y ambos quedaron de rodillas cerca de las cenizas. Con ayuda de la vara, Soujiro removió los carbones hasta dejar una superficie polvosa. En ella trazó la «Y» que representaba el trayecto del río Kamo en Kioto.

—Nosotros estamos aquí —explicó señalando el tercio perteneciente al sureste—. Propongo que formemos un arco ascendente en dirección hacia el noroeste. Cuando lleguemos al Kamo, caminaremos al norte hasta llegar a la capital.

—¿Y cómo puedo confiar en que respetarás ese camino? —preguntó sin dejar de ver el mapa.

—No hay manera de saberlo.

Misao se cruzó de brazos y suspiró. El plan de Soujiro era muy bueno, pero ¿y si la traicionaba y la llevaba con Shishio? Era una gran peleadora, pero ni de broma iba a poder contra una emboscada. Tampoco tenía muchas opciones, su plan era una navaja de doble filo. Tenía que confiar en él, y por primera vez se preguntó qué tan bueno era poner en riesgo su vida por un pedazo de papel. Mas no tardó en desechar ese pensamiento y recordó que todo lo hacía para crecer y poder ser digna de su amado Aoshi.

—Si me traicionas a mitad del camino te mataré —lo amenazó buscando en sus ojos un atisbo de mentira o malicia, pero en esos ojos cobalto no había nada ¡hasta se estrecharon cuando él gesticuló una de sus habituales sonrisas!

—Tiene mi palabra.

—Muy bien —le respondió sin dejar de verlo a los ojos. Hasta que las manchas de su ropa capturaron toda su atención y señaló—: ¿Y cómo vamos a lograr un perfil bajo si tu ropa está así?

Soujiro dejó de mirarla y se dio cuenta de la «suciedad» que tenía encima.

—¡Ah! —soltó con voz alegre y minimizando el problema—. Es la peor parte de trabajar con Shishio, siempre quedo lleno de suciedad. ¡Pero se arregla muy facil! —explicó a la vez que se levantaba para ir a su bolso en busca de un conjunto de ropa limpia.

—¿Y te gusta? —Indagó mientras lo veía sacarse de la hakama los bordes del gi y la camisa. Le dio la espalda al ver que iba a quitarse la ropa porque Soujiro era un chico y era inconcebible la idea de verlo sin nada puesto.

—¿Gustarme? —preguntó mientras se quitaba el gi—. Yo escogí seguir al señor Shishio hasta el final.

—¡Pero eres su matón!

—Sí —reconoció sin mostrar su moral afectada.

—¿Y por qué Shishio no se encarga de sus propios problemas?

O si era el líder de toda la organización, ¿por qué no combatía a lado de su equipo? Como su Aoshi lo hacía.

—Porque yo soy igual de eficiente que él —explicó mientras se quitaba la camisa.

—Eres tan modesto —resopló sin ocultar su sarcasmo.

—Gracias.

No le tomó mucho tiempo comprender que Soujiro no había comprendido su burla. Cualquiera conocía las buenas y malas maneras de socializar, pero él, a pesar de ser alguien educado, tenía extrañas formas de entender a las personas.

—Era sarcasmo —gruñó sin moverse de su lugar, pues aún podía escuchar el sonido que producía al desprenderse de sus ropas.

—Está bien —le contestó rozando en la indiferencia.

—¡No, no lo está! —se volteó dispuesta a aclararle que sus intenciones habían sido ofenderlo. Pero se guardó sus palabras al ver que el muchacho apenas se estaba poniendo la camisa limpia. Así que volvió a darle la espalda y le reprochó—: ¿No puedes vestirte detrás de un tronco?

—No tengo problema con que usted esté aquí —respondió con naturalidad a la vez que comenzaba a abotonarse la camisa.

—Pues yo sí. Es ofensivo... —Como le era más intimidante hablar sobre el pudor entre los hombres y las mujeres, optó por retomar su propósito principal—. Como sea. Solo quería decirte que a veces las cosas no deben de ser tomadas con literalidad.

—Entiendo —se acercó a ella estando ya vestido—. Si tuviera que aplicar esa premisa a su anterior acusación: le diría que vestirme cerca de usted no tiene ningún propósito ofensivo.

Y le sonrió, pero no cómo lo había hecho con anterioridad. Sus ojos se habían entrecerrado ligeramente y sus cejas se habían levantado con gracia antes de que curveara sus labios. Cualquier mujer encontraría galantería en aquellos gestos; cualquiera menos Misao. Ella estaba ofendida por lo que le había dicho. La forma en la que le había contestado no era la de un hombre normal.


Respuestas a los comentarios

Kaoru Tanuki:

Espero que te encuentres muy bien y que recuerdes lo que me habías señalado.

Ya había charlado contigo sobre que mi error fue poner a Kenshin bajo los reflectores. Pero ahora todo gira en torno a Misao por su labor defendiendo a Eiji y porque es una mujer. Aunque Soujiro, al tener a Yumi como único referente, la concibe como alguien que está en camino de ser una mujer adulta, por eso es común que a veces use el concepto «niña» cuando piensa en ella.

Has hecho la pregunta sobre por qué, a pesar de que ha quedado constatado que Misao puede pelear y es valiente, él la concibe cómo débil. Esto es mera ideología. Los principios de Shishio son maniqueos (o es blanco, o es negro). Te citaré parte del capítulo tres:

«Shishio siempre le dijo que para sobrevivir en un mundo tan hostil se necesitaba ser fuerte y no confiar en nadie. Era indudable que Misao ignoraba esa verdad. Así que no importaba a cuántos hombres derribara o a cuánta gente atesorara, mientras luchara bajo ese ideal sería débil e ignorante.»

Espero haber aclarado tus dudas y me disculpó por mi error.

Sweetly Weightless Mind:

Hola ¡Qué gusto!

Me has agarrado el fic en medio de una pequeña crisis, pero ya lo he modificado con la esperanza de que la historia se entienda mejor.

¿Qué puedo decir? Por muy raro que sea, Soujiro y Misao tienen un potencial increíble como pareja. Se complementan perfecto en muchos aspectos. Para mí va más allá de que ella sea una bomba de emociones y pueda ser una buena influencia para él. Me gusta más el hecho de que Soujiro creció recluido y Misao, a pesar de separarse de Aoshi, crece libre y en un ambiente sano. Por eso me es inevitable pensar que Soujiro se interese en alguien como ella. Creo que nadie (a excepción de Aoshi) es indiferente a Misao.

Confieso que es mi personaje favorito y cada que la veo en pantalla reconozco todo su potencial. Si Soujiro reconoce su fortaleza es porque es la verdad. Dentro del anime/manga, Misao es alguien muy capaz y astuta, pero al mismo tiempo es alguien amable y tiene sus propios temores como la adolescente que es. A mí me parece un personaje muy humano. No entiendo porque algunas veces la reducen a animadora de Aoshi (Watsuki tiene la culpa en parte jaja). Tampoco estoy de acuerdo cuando le quitan sus lados gentiles para hacerla parecer más empoderada.

A partir de este episodio inicia el desarrollo de la pareja.

A s t r i d. Dz:

Tu comentario me dio muchos ánimos y sentí bonito en mi corazón al leerlo.

Aquí voy a responder todo lo que has señalado. Aunque muchas de las cosas que señalas son las mismas que yo pienso.

Me gusta que hayas quedado satisfecha con lo que estos capítulos introductorios prometen y espero poder lograr que este ship quedé lo más realista posible dentro del canon. Hasta ahora hay escenas que desde nuestra mirada lucen románticas, pero como Sou y Misao son unos inocentones y no se entienden, ambos lo toman a la ligera. Yo también suspiro y fangirleo al escribir escenas en donde estén juntitos.

También me gusta narrar lo que sucede en sus mentes, especialmente cuando Soujiro piensa en Misao y en como pone de cabeza todo el mundo ideológico del que viene. Te prometo que el romance llegará y Misao será feliz, por eso es que no hay pie para triángulos amorosos; ambos personajes deben de crecer y eso es complejo (más por Soujiro). He escrito algunos fragmentos en donde ellos ya están cortejándose y puedo decirte que para mí, Misao es un personaje muy apasionado y romántico. Aunque te advierto que habrá "encuentros amistosos" entre ellos a partir de este episodio.

Gracias por estar aquí, me encanta cuando aparecen nuevos seguidores del ship, me da esperanzas de que se haga un poquito más popular.

Muchas gracias a todas por leer y por animarme con sus bonitos comentarios.

Nos leeremos muy pronto :)


Publicado el 19 de agosto del 2020

KH Weikath

Última corrección: 23 de agosto del 2020