Rusia se despertó de golpe sobresaltado, se sienta en la cama y mira su alrededor, afuera hay una tormenta de nieve y el fuego de la chimenea todavía no se ha apagado del todo. Se pasa la mano por la cara descubriendo que está empapado de sudor.
—Solo era una pesadilla—se levantó sin importarle su desnudez, aunque era invierno estaba más que acostumbrado al clima helado y la chimenea calentaba lo suficiente la habitación. Se acercó hacia una botella de vodka y bebió directamente de ella, de vez en cuando tenía pesadillas de cuando estaba bajo el dominio tártaro por más que intentara evitarlo.
Se empezó a vestir y se colocó la bufanda que le regaló su hermana Yekaterina, era su mayor tesoro sus hermanas eran las únicas personas que no lo temían, (aunque su hermanita Bielorrusia lo asustaba), además le servía para ocultar las cicatrices.
Hizo una mueca, su infancia con Mongolia fue un infierno si no era Mongolia eran sus hombres los que lo atormentaban. Sacudió la cabeza, esa época terminó ahora era fuerte con esa nueva determinación fue a reunirse con su amigo.
—¿A si que como te van las cosas aru?—el asiático fue de visita para pasar unos días y había llegado esa mañana.
—Bien como siempre ¿y tú que? ¿seguro que te van bien da?—
—Bien tengo discusiones con mis hermanos y Japón...—
—¿Ese tonto? Amigo ¿porque pierdes el tiempo con él?—
—Por que es mi hermano menor—
—Si uno que hasta niega ser tu hermano ante los demás—
—Bueno ya sabes cosas suyas siempre fue así—Yao decidió cambiar de tema rápidamente—¿Y tus hermanas?—
—Bien no las veo desde hace tiempo y Bielorrusia está bajo el dominio de Polonia—eso le molestaba, en la familia tenían que estar todos juntos.
—Ya veo—dijo con cautela China sabía que era un tema delicado para el ruso.
—Pero no durará—la sonrisa de Ivan envió temblores por la columna de Yao ¿que se proponía?
—¿A que te refieres aru?—
Rusia se sirvió a él y su invitado Vodka y dio un largo trago—Seguramente has oído los rumores, la Mancomunidad de Polonia y Lituania está por un mal momento—
China chasqueó la lengua en comprensión—Si lo he oído, ahora mismo parecen que estén de mal en peor.
El ruso se puso a reír—Eso es quedarse fino amigo el reino se haya muy debilitado, con las guerras contra Suecia y los enfrentamientos internos están en una posición bastante frágil ¿no crees?—sin mencionar guerra de sucesión polaca que fue una prueba más.
Yao suspiró sintiendo pena por Feliks y Toris, sabía que Rusia iría tarde o temprano a por ellos.
—Por lo que veo llevas esperando un momento como este, en serio ¿tantas ganas tienes de ir a por ellos?—
Rusia le lanzo una mirada que habría horrorizado a cualquiera menos a Yao que no se dejó intimidar.
—Tú sabes muy bien porque ¿o no recuerdas lo ocurrido entre 1605 y 1618? ¿da?—
Fue una guerra entre él, el maldito polaco y Lituania las fuerzas de Polonia entraron hasta Moscú mismo, hubieran seguido luchando de no ser por que en ambos bandos había problemas internos. La guerra terminó con La paz de Deúlino en el que tuvo que dar algunos territorios, todavía recordaba cuando llegaron a ese acuerdo aunque externamente sonreía por dentro quería destriparlos.
—Fue tan humillante ser vencido por un estúpido polaco que viste raro y su amigo que le pisa los talones, pero ahora se los devolveré y conseguiré reunirme con mis hermanas—
China lo miraba preocupado sabía que ese deseo de ir a por ellos no solo era por lo ocurrido en esa guerra y lo demás sino que además particularmente era hacía una persona y no era Polonia.
Rusia miraba el paisaje nevado, su mansión estaba en el bosque y sin ninguna ciudad en varios kilómetros si no sabías la zona de palmo a palmo como él o no te traían alguien de allí no sabías orientarte. Ideal para que nadie se fuera de allí, pronto su casa ya no estaría vacía.
Pronto tendría lo que más había deseado en todo este tiempo, Toris.
