Rusia sonrió satisfecho viendo a las dos naciones derrotadas, Polonia y Lituania yacían en el suelo inconscientes.
Toris se despertó y vio a su amigo tirado en la nieve—Feliks...—pero antes de que pudiera llegar a él una mano enguantada lo sujetó con fuerza.
—Olvídate de tu amigo, ahora serás mi subordinado—
Rusia empezó a llevarse a Lituania a pesar de los intentos del último de librarse inútilmente de su agarre, Toris desesperado veía a su amigo en el suelo herido.
—¡No! ¡no quiero irme contigo! ¡Feliks necesita mi ayuda por favor!—
Para su sorpresa recibió un fuerte golpe en la cara partiéndole el labio.
—Creo que no lo entiendes Litva—sonreía con esa sonrisa inocente, pero su voz era enfermizamente helada—Tú ya no estás en posición de exigir nada, si quiero que hagas algo lo harás como por ejemplo disparar a tu amigo—cuando vio la expresión pálida del lituano sonrió satisfecho—Bien ahora nos vamos—
Toris lloraba mientras veía a su amigo antes de que los árboles lo taparan.
Pasaron varios días desde hasta que llegaron a una gran mansión que Toris supuso que pertenecía al hombre, una vez dentro fueron recibidos por Estonia y Letonia.
Lituania se alegró de verlos—¡Chicos!—la mayoría de la gente pensaban que eran hermanos por que eran los bálticos pero en realidad no lo eran de sangre pero si se consideraban así.
—¡Hermano!—
Rusia palideció y por una vez su sonrisa desapareció mostrando miedo algo inusual para los tres bálticos, Bielorrusia apareció con todo su espeluznante y tétrico esplendor aplastando a su hermano en un asfixiante abrazo que casi le parte las costillas.
—¡Oh hermano cuanto te he echado de menos! ahora estaremos juntos para siempre ¿me oyes? para siempre—
Los ojos del ruso se ampliaron horrorizados, en cierto sentido agradecía que Polonia y Lituania se la llevaran, aunque la echara de menos había olvidado como era su dulce hermanita.
En ese instante se oyó un ruido parecido a BOING, BOING era Ucrania quien se unió a ellos para abrazarlo, Rusia empezó a ponerse rojo por la falta de aire y a duras penas consiguió escapar.
—Me alegra veros también, os he echado de menos pero ahora tenemos que recibir a nuestro recién llegado—
Natalia le lanzó una mirada llena de odio, Toris se estremeció.
—¡Tu! ¿por que debería recibirte alimaña? ¡Por tu culpa pasé muchos años sin mi querido hermano escoria!—la bielorusa lo habría apuñalado pero sus dos hermanos la detuvieron.
—Déjalo Natalia eso es agua pasada y ya estamos aquí con Vania ¿vale?—Yekaterina sonrió intentando calmar la situación.
La bielorusa emitió un gruñido parecido a un animal y se fue furiosa.
—No puedo culparla, lo lamento—
Rusia lo miró con burla mientras Ucrania le dio una cálida sonrisa, Toris todavía se preguntaba como es que ella estaba emparentada con esos dos.
—No pasa nada ahora te conduciré a su habitación y luego al comedor, pronto será la cena—
El lituano asintió agradecido sobre todo porque así pudo escapar de la atenta mirada del ruso, sabía que también le guarda rencor por ocupar a Bielorrusia pero había obedecido órdenes. Pero trató a Natalia bien y quería con el tiempo que fueran amigos pero la mujer lo mando al cuerno diciendo que jamás estaría en una relación con alguien como él sobre todo porque ya amaba a su hermano y se quería casar con él.
A Toris no le interesaba en lo más mínimo una relación con Bielorrusia era guapa sí pero también excéntrica y espeluznante con una gran obsesión por su hermano además él tiene ya una relación con Polonia.
O la tenía.
La habitación era sencilla una cama con una mesilla y un armario, la ventana tenía unas finas cortinas, no era lo más idóneo para impedir paso del frío sobre todo si no había chimenea, pasaría unos inviernos muy fríos.
La ucraniana miraba la habitación con desaprobación—Es una vergüenza que mi hermano te dé una habitación sin siquiera una chimenea, te congelarás de frío—
—Oh no, no se preocupe estoy bien—
—¡Tonterías hablaré con el, al menos que te traiga unas mantas más gruesas así tendrás una hipotermia!—
Se fue de allí dejando al lituano con el corazón encogido rezando para que no se metiera en líos en su primer día allí.
Gracias a Ucrania le administraron unas mantas de lana y una pequeña estufa, Lituania había visto las habitaciones de los demás y eran mejores que las suyas. Las de Rusia como era evidente eran las más lujosas una gran chimenea y mantas de lana y pieles de animales para calentarla.
Las de Ucrania y Bielorrusia tampoco estaban mal tenían lo necesario para estar cómodas y sin pasar frío incluso las de Estonia y Letonia eran mejores que la suya.
Yekaterina le dijo que intentó ponerle en una habitación mejor pero Ivan no cedió en eso, Toris no lo entendía. Había muchas habitaciones disponibles pero le daba la peor, no le importaba era alguien que se contentaba con poco pero no entendía ese trato de Rusia.
¿Tanto lo detestaba?
