El tiempo fue pasando y Lituania se fue adaptando a su nueva vida, hubiera sido difícil con Rusia pero gracias a sus hermanos y a Ucrania lo sobrellevaba.
Puede que ahora estuviera bajo el imperio ruso pero eso no significaba que estuviera derrotado del todo no permitiría jamás que se quebrara, si se caía volvería a levantarse una y otra vez no importa lo que Rusia hiciera.
Rusia se desconcertaba con el báltico, lo había humillado y golpeado incontables veces pero él siempre se mantenía firme algo que lo enfurecía y que a regañadientes respetaba. Con el tiempo se convirtió en su subordinado favorito y no solo en cuestiones de trabajo sino en términos más íntimos. Toris se convirtió en su amante y a veces lo llevaba a su cama eso si con cuidado de que su hermana Natalia no lo descubriera.
Toris demostró ser amable, cariñoso y humilde siempre dispuesto a ayudar a los demás aunque en algunas ocasiones se aprovecharan de ello el lituano era ingenuo.
No se parecía en nada a su madre.
En una cosa si se parecía en esa obstinación y el fuego que veía en sus ojos que mostraban su voluntad inquebrantable algo que lo hacía detestarlo más.
—¿Habéis terminado de recoger la mesa? Ya sabéis que al señor Rusia le gusta que todo acabe a su hora—Estonia estaba ocupado limpiando la cubertería mientras los otros dos se dedicaban a recoger la mesa.
—Aún no pero ya falta poco—Lituania estaba recogiendo unas migas cuando oyó un estruendo de platos romperse, con temor vio que Ravis había estrellado un plato.
—Oh, no cuando el señor Rusia vea esto va a...—el pobre niño estaba tembloroso, siempre lo fue desde que llego a la casa de Rusia el trauma y el miedo constante le habían hecho eso.
—¿Hacer que pequeño Letonia, da?—Rusia con su eterna sonrisa miraba los restos del plato y su sonrisa se ensancho más—Parece que necesitas una lección ¿da?—
Ravis empezó a llorar—No por favor señor lo hice sin querer—
—Señor fue un accidente y yo lo hice—Toris intento cargar el con la culpa pero Ivan no lo creyó.
—No intentes encubrir a tu hermano Litva, se ha ganado una azote del cinturón y dos más por que tu hermano intentó encubrirte—
Lituania apretó los puños, sabía que hacía eso solo para hacerle sufrir, Rusia sabía que él podría tolerar cualquier castigo físico y aguantarlo pero lo que no soportaba es que fuera a por sus hermanos.
Cuando Rusia iba a ir por Letonia Toris hizo algo desesperado y de locos cogió un cuenco elaboradamente decorado con dibujos de dragones (que fue un regalo de China a Rusia) y se lo lanzó a la cabeza. El objeto chocó con la cabeza de Ivan y se cayó al suelo rompiéndose en pedazos.
Por un instante todo quedo en silencio Estonia se quedo blanco y en shock por lo que pasó, miró pálido a su hermano y Letonia estaba horrorizado. Ucrania que vino a ver que era ese escándalo se llevó las manos a la boca e incluso Bielorrusia se quedó muda.
Ivan miró los pedazos del regalo de Yao y luego un aura púrpura lo rodeo al mismo tiempo que empezaba a entonar Kol, Kol, Kol de forma lúgubre. A pesar de estar aterrorizado Toris se mantuvo firme, había conseguido su objetivo desviar la atención que tenía Rusia hacía Letonia y volverlo hacía él.
Sin hacer caso a las súplicas de Yekaterina y los dos bálticos Ivan agarró de los pelos a Lituania y lo llevó al sótano, antes de que se diera cuenta Toris estaba en el suelo por un golpe en el estómago.
—Kol, Kol, Kol está claro que no has aprendido a respetarme pero lo sabrás—
Agarro por el cuello a Toris y lo miró a los ojos antes de darle un fuerte puñetazo, luego le dio otro y otro más. En el suelo le dio una serie de patadas y luego fue a por el cinturón y le dio hasta que el báltico no se movió más.
Cuando salió los dos bálticos restantes se apresuraron a entrar en el sótano para atender las heridas seguido de Ucrania, los tres se quedaron horrorizados el pobre Toris apenas era reconocible si no fuera por su pelo que estaba manchado de sangre.
Con cuidado los tres lo llevaron a su habitación y lo curaron lo mejor que pudieron, Letonia se sentía horrible y culpable por provocar esto y se maldijo por ser tan torpe, se quedó todo el tiempo con su hermano junto a Estonia,
El estonio miró con pena a sus hermanos ojalá pudiera hacer algo y sentía frustración por no poder hacer nada.
Ucrania furiosa discutía con Rusia por hacer esa monstruosidad odiaba cuando le ponía una mano encima a los bálticos pero esta vez se había pasado.
—¡¿como has podido hacer algo así Vania?! Lo que has hecho es horrible—
—Me faltó al respeto lanzándome un cuenco que me regaló Yao—
—¡Lo hizo para ayudar a su hermano inocente! ¡y es solo un cuenco Rusia!—
—¡NO ES SOLO UN CUENCO Y ESA BASURA LO ROMPIÓ!—
Yekaterina miro a su hermano incrédula ¿como cambió tanto? Se culpaba por no poder ayudarlo y evitar que se volviera así.
Sabiendo que era inútil discutir Ucrania se fue de allí pero antes le dijo una cosa a Rusia.
—El problema Rusia es que a diferencia de los platos las personas son insustituibles e irreemplazables espero que algún día lo entiendas y nadie merece ese trato tú mejor que nadie deberías saberlo—
