Obsesión#3: He reencarnado en una novela +19
- ¡Bájame! – Le reclamo tan pronto como recobro la compostura. Con cuidado de no lastimar al bebe, se dispuso a golpearle los hombros para que lo liberaran.
Pero hay una gran diferencia entre la resistencia de este soldado y su cuerpo malnutrido.
El caballero simplemente lo ignoro y él empezó a caminar hacia la salida de la mazmorra, también ignorando por completo a su compañero inconsciente.
Una vez que abandonaron su mazmorra, noto que las puertas de las otras mazmorras se encontraban abiertas, pero vacías.
"¿No se trataba de una cárcel?" Pensó al ver que no había otros prisioneros aparte de él, bueno ella.
Sus pensamientos se dirigieron hacia la teoría de que se trataba del tráfico de personas y que él era una más víctima, que incluso dejo de luchar con el hombre que la cargaba. El pasillo no era largo, por lo que cuestión de segundos que alcanzara la puerta para poder salir del lugar.
Sin embargo, el otro lado de la puerta se encontraba una escena que no espero ver nunca en sus dos vidas.
Todo el pasillo era la viva escena de una película de terror.
Varios cuerpos y salpicaduras de sangre decoraban el piso de mármol y el tapiz de las paredes.
Instintivamente acurruco a su hija más cerca de su pecho, en un intento de protegerla de la grotesca escena que se encontraba a unos metros de él.
Sin su conocimiento, su cuerpo empezó a temblar al sentir el olor de la sangre. Le recordaba cómo no hace mucho él había sido asesinado a puñaladas por su padre.
- Tsk –
Se sobresaltó al escuchar el chasqueo del caballero.
¿No iba a asesinarlo? ¿Cierto?
Nuevamente acurruco a su hija más cerca de él, pero esta vez fue para darse un consuelo. Él no quería volver a morir, las lágrimas fluían sin control al pensar que sería nuevamente asesinado.
Él no era como los personajes de las historias de reencarnación, solo era un chico de 17 años cuando probo la desdicha de la muerte sin poder hacer nada al respecto.
No era valiente, ni inteligente para pensar en un plan para evitar su muerte.
Salió de sus pensamientos al notar que era recostado hacia la pared más limpia del lugar por el caballero.
Se acurruco más cerca de la pared para alejarse del sujeto.
Sabía que era en vano.
Pero no quería perder, aunque sea un poco de esperanza.
Sin embargo, no fue una apuñalada lo que sintió por parte de aquel extraño caballero, el hombre lo acobijo con su capa hasta que todo su cuerpo quedo cubierto.
Pestañeo varias veces por lo reciente acción del caballero.
La capa le quedaba demasiado grande, en su cabeza se le paso la imagen mental de que parecía un infante con una sábana grande sobre su cabeza.
- Cierra los ojos – Le ordeno para luego volver a cargarlo. Con un brazo debajo de sus piernas y la otra apoyada en su espalda.
La posición le daba el suficiente espacio para no aplastar a la pequeña.
Así que, por esta ocasión, se permitió bajar la guardia por un momento y cerro con fuerza los ojos.
El caballero siguió caminado en los largos pasillos, pero teniendo cuidado que su preciosa hermana no volviera a ver el desorden de su rabieta.
El pelinegro tan pronto como salió de la mansión en donde estuvo cautiva la princesa, le hizo señas a su comandante de caballeros para que siguiera buscando a los responsables de la mansión.
….
El viaje a carruaje fue incómodo.
O al menos para él.
El extraño sujeto que lo cargo hasta la salida, simplemente lo miraba con una tonta sonrisa en su rostro.
Por su parte no tenía el valor de mirarlo de enfrente, no ahora ya que se encontraba ocupado alimentando a su hija. Aun se sentía inseguro con su nuevo cuerpo, así que se sintió un poco aliviado de seguir teniendo la capa cubriéndolo.
Sin embargo, en este punto no aguantaba más el silencio.
- ¿Por qué? –
Se atrevió a preguntar en busca de una respuesta.
- ¿Cómo que por qué? – El caballero pregunto confundido inclinando la cabeza.
Su hermana actuaba rara desde que la rescato, pero suponía que se debía al estrés que paso al estar encerrada y el hecho que dio a luz en una mazmorra.
Sus ojos se entrecerraron al recordar como su hermana ha estado viviendo los últimos cinco meses desde su secuestro, todos los involucrados del secuestro ya se encontraban en el calabozo en la espera de su ejecución.
Él se encargaría de castigar a los pecadores mucho antes de eso.
Ellos serían la prueba para los demás sobre lo que le sucederían si tocasen a la princesa del imperio Selene.
- ¿Nos conocemos? –
La inesperada pregunta lo saco de sus ansias de venganza hacia los nobles que lo traicionaron y le arrebataron a su más preciado tesoro.
- ¿Q-que? –
- ¿Qué si nos conocemos? – Volvió a preguntar su hermana con un rostro confundido.
Como si no supiese como hablarle a su propio hermano menor.
Evitando asustarla, él se esforzó en tranquilizarse.
- Tu nombre es Amane Estela de Lestrange – Se forzó en hablar lo más calmado posible.
Se sentía inútil.
Es cierto que paso varias semanas sin dormir o comer correctamente con tal de rescatar lo más pronto posible a su hermana.
- Eres mi hermana mayor – Explico su relación para evitar malentendidos. – Por mi parte, yo me llamo Tsukasa Lunae Selene de Lestrange –
Tan pronto como termino de hablarle, Tsukasa poso su mirada hacia su hermana y a la pequeña que cargaba en brazos.
Esa pequeña era sin duda el resultado de su pecado.
A pesar que la endogamia seguía siendo tradición en su monarquía, no quería volver a forzarla como la última vez.
Su mente era un caos en estos momentos.
Pero la mente de su hermana se encontraba al borde del colapso.
Tsukasa Lunae Selene de Lestrange era el nombre del villano y el emperador obsesivo de la novela "Bōkun kōtei no shūchaku/La obsesión del emperador tirano" que se encontraba leyendo a pocas horas antes de morir.
Y con eso cae la compresión de su situación.
Ha transmigrado como la hermana mayor del villano.
Y lo peor…
Que ahora ella/él se había convertido en la obsesión incestuosa del emperador.
…..….
Curiosidad que florece#3
Me he preguntado, ¿Cómo las protagonistas de isekai se comportan como si nada cuando literalmente pasaron un infierno antes de reencarnar?
Hay personas que sufren secuelas al haber pasado tan cerca de la muerte.
