Hi!
Vengo a traerles algo que es más un experimento social para mi, verán este fic se supone que iba a ser un simple OS pero me estaba quedando largo, por algún motivo nada de lo que publique que era largo recibió muchas visitas así que estoy tanteando terreno al hacer esto, en vez de publicar todo el OS completo, lo dividí en sus escenas para hacer cada capitulo; cabe destacar que el OS como tal no esta terminado y que son un total de nueve escenas de las cuales ya llevo cinco hechas por lo que pido paciencia para las próximas upd8 que no vendrán hasta tener al menos una escena completa, pero prometo terminar con esto antes de que termine septiembre
Sin más que acotar, espero que disfruten de esto ^^
La primera vez sucedió cuando tenía quince años, la edad en donde la marca del alma aparecía en las muñecas de las personas, el nombre el cual el destino mismo había unido a ti como tu alma gemela quién se dice que estaría a tu lado siempre tanto en las malas como en las buenas. Muchas personas se alegraban cuando el nombre de su persona indicada aparecía con el color que se visualizaba su propia alma, siendo un momento de enorme celebración incluso más grande que una boda o un cumpleaños, el momento en que sabes quién será la persona que estará toda tu vida a tu lado.
Cuando Keith tenía quince años, fue que la marca apareció en su muñeca derecha, su hermano le había contado que cuando la marca aparecía se sentía como si la piel se te estuviera abriendo en dos y que las llamas consumían todo tu brazo hasta que te quedaba una cool cicatriz con el nombre de la persona que verás por siempre.
El chiste era divertido cuando Keith tenía solo cinco años, ahora solo rodaba los ojos cada vez que Shiro se lo recordaba.
Cuando la verdad, en el momento en que su marca apareció en su muñeca no sintió ningún tipo de dolor o ferviente quemadura, sino la simple grácil sensación de una pluma acariciando su piel dándole cosquillas mientras las letras salían una por una en un suave tono azul, tan azul como los ojos de la persona quién es su alma gemela.
Lance, el nombre en su piel decía.
Como en, su mejor amigo de toda la vida y el infinito, según lo que el mismo chico decía.
-¡Viejo, eso es una gran coincidencia! –Lance le decía con una enorme sonrisa que mostraba tontos aparatos dentales de los cuales Keith siempre encontraba oportunidad alguna para burlarse.- ¡A mí también me apareció mi marca anoche y es tu nombre, mira!
Y Lance le enseño su propia muñeca mostrando KEITH en esta en un tono rojo, como su color favorito, contrastando la piel morena del chico. Keith abrió su boca en sorpresa, sintiendo estrellas aparecer en sus ojos y la sensación de mariposas revolotear por su pecho al saber que el destino, el universo mismo lo había unido a Lance, su mejor amigo, su confidente, la segunda persona en la que más confiaba (Lo siento Lance, pero no puedes ganarle esa posición a Shiro), y más importante…
Su primer amor.
-El universo me debe odiar si me puso a tu lado –Decía con su usual tono neutro que solo Lance, su Lance, podía ver a través del mismo mientras que golpeaba su hombro sin abandonar su usual sonrisa llena de frenillos.
-¡Oh cállate! ¡El universo nos AMA! ¡Tú me AMAS! –Lance dijo sacando su lengua y Keith dejó que una risilla boba escapara de su boca sintiendo sus mejillas enrojecerse un poco.
"Lo hago, tú no tienes idea de cuánto."
Y Keith quería decírselo, en ese momento, en la casa de Lance cuando celebraban lo de ser el alma gemela del otro; en la sala rodeados de comida chatarra pasando su película favorita: Los Vengadores. Keith quería decirle lo mucho que le gustaba mientras Lance se reía de la escena en donde Loki era batido por el suelo por Hulk con la misma intensidad con la que su mamá batía su trapo de cocina para secarlo. Quería decirle lo mucho que Lance significaba para él, sino fuera por la intromisión de Rachel que había llegado de su práctica de tenis viendo al par de chicos acurrucados en el sofá como acostumbraba.
-Hey enanos, ¿Que están viendo? –Ella dejo su bolso con el mango de la raqueta saliendo a un lado sobre uno de los sofás, ignorando por completo la queja de Lance cuando ella tomó una de las latas de refresco, al cual abrió dándole un sorbo.- ¿Tu y Keith tendrá otra de sus pijamadas otra vez?
-¡No es una pijamada! ¡Es una muy importantísima celebración la cual tenemos ahora! –Lance, tan emocionado como acostumbraba, agarró la muñeca de Keith pegándola justo al lado de la suya mostrando las marcas de almas que compartían sus nombres.- ¿Adivina quiénes son almas gemelas?
Rachel abrió su boca en una pequeña "o" poniendo una mano en su mejilla, pero rápido la expresión sorpresiva paso a ser una pícara mostrando una perfecta dentadura de la cual Keith sabía que Lance envidiaba; Rachel golpeteaba su mejilla con el dedo índice pasando su mirada entre chico a chico cuando por fin fue que abrió su boca para decir lo siguiente:
-¡Oh! ¿Y para cuando es la boda? –Había dicho en burla, poniendo su mano sobre su boca cuando Lance soltó un sonido de total indignación, enviándole miradas filosas a su hermana mayor, ambos hermanos ignorando como el rostro de Keith se había encendido por esa mención, Rachel prosiguió a seguir con su broma enrollando un dedo en uno de sus salvajes rulos que caía a los lados de su rostro.- ¡Le dije a Marco que tu serías el primero de todos nosotros que se casaría con un chico! ¿No es eso genial? ¡Te vas a casar con tu mejor amigo, tontito! ¡Justo como mamá y papá!
La mente de Keith se había ido por un momento dejándola volar libremente como las mariposas que revoloteaban dentro de su pecho. Si Shiro estuviera ahí para verlo fantasear con una futura posibilidad en donde ellos estuvieran juntos por tanto tiempo hasta el punto de casarse, de seguro le diría que estaba pasando demasiado tiempo con el romántico empedernido de Lance, y nunca le admitiría que Lance le había prestado varios de sus libros de historias románticas de los cuales los había leído todos porqué Keith nunca dejaba las cosas a medias.
Pero estaba tan perdido en su fantasía que había silenciado toda la conversación que había entre ambos hermanos hasta que escucho la voz de Lance retumbar por toda la sala.
-¡NO ME GUSTA KEITH!
Las mariposas dieron un freno abrupto, Keith en cambio se había girado para ver lentamente hacía su mejor amigo con ojos abiertos de la impresión. Lance jadeaba con sus mejillas sonrojadas mirando frenéticamente a su hermana, Rachel también había abiertos los ojos con tanta impresión, parpadeando miró hacía Lance y haciendo un gesto con la cabeza fue moviendo su vista hacía Keith, el gesto fue el suficiente como para que Lance también girará su rostro para ver a Keith a su lado, automáticamente abriendo su boca en mucha sorpresa al ver la expresión que había en su rostro.
-¡NO, NO, NO, NO, NO, NO! –Lance agitó tanto sus cabezas como sus manos, dando una larga bocanada de aire.- ¡No de esa manera! ¡Por supuesto que me gustas! ¡Me gustas mucho pero como AMIGO! ¡Eres mi MEJOR AMIGO! ¡Y yo totalmente no me voy a casar con un chico porqué NO me gustan los CHICOS!
Oh.
Keith había bajado los hombros más no en alivio, Rachel volvió a batir la mirada entre ambos sin saber en verdad si había entendido toda la situación o si tenía idea de lo que pasaba por la mente de Keith en ese momento; ella solo alzó sus manos a la altura de su pecho moviéndolos en una señal aplacante.
-Ya pues, ya está bueno –Decía ella, llevo su mano hacía su nuca rascándola un poco moviendo sus pies un tanto incomodada, carraspeó su garganta antes de volver a hablar.- No te tiene que gustar tu alma gemela Lance, no románticamente al menos, solo estaba jugando contigo.
Tenía razón, nadie lo decía. Todo el mundo sabía que encontrar a tu alma gemela no significa que tendrían que estar juntos románticamente, había muchas parejas de almas gemelas que estaban en una relación estrictamente platónica, en algunos casos las almas gemelas solían ser familiares incluso, la idea es que esa persona estaría contigo por siempre, en las buenas y en las malas, confiando en el uno con el otro.
(Pero había esta pequeña tímida llama dentro de Keith que trataba de mantenerse a flote con la mínima esperanza de que sus sentimientos pudieran ser correspondidos).
-¡Pero eso no tiene que cambiar nada entre los dos! ¿Verdad? –Lance se adelantó a decir, con su voz quebradiza producto de la pubertad que ambos seguían pasando, tomando la muñeca de Keith dándole un apretón.- Tú y yo seguiremos siendo los mejores amigos del mundo, ¿Verdad?
Keith abrió su boca para decirle que por supuesto, nada iba a cambiar entre ellos solo porqué el universo los había colocado a los dos juntos. No necesitaban estar juntos de esa manera para decirle al mundo que estaba destinados el uno al otro, ¡Ni siquiera tenían que hacer un escándalo muy grande por eso! Además, es solo un tonto crush, uno que desaparecería con el paso del tiempo; después de todas esas novelas en donde las gentes se quedaban con sus primeros amores eran solo esos, historias.
Ese no tenía que ser el caso de Keith y Lance, por supuesto que no.
Por qué a Lance no le gustaba los chicos, por ende, no podía gustarle Keith.
Las mariposas en su pecho, una a una iban cayendo hacía el abismo que se había creado en el fondo de su estómago que lo dejaba helado con una amarga sensación en la punta de su lengua, una a una caían siendo que sus alas se desprendían de su pequeño y frágil cuerpo, dejándolo con una incomodidad extraña en su pecho.
-Por supuesto, tú y yo seguiremos siendo amigos –Le dijo Keith, poniendo la más feliz sonrisa en su rostro que esperaba no se notara forzada. Lance no pareció fijarse en ello porqué soltó un suspiro de alivio, Keith le dio un amistoso codazo en su brazo, ensanchando su sonrisa.- Aparte, ¿Quién querría ser tu pareja de todas formas? Eres dramático, ruidoso, y probablemente tu futura esposa se sienta incomoda de ver que te cuidas más la piel y el cabello que ella misma.
-¡OYE! –Lance chilló con sus mejillas al rojo vivo, eso hizo que hasta Rachel soltara una carcajada poniendo sus manos sobre su abdomen, chocando los cincos con Keith en lo que Lance refunfuñaba cruzando sus brazos.
-A ver perdedores, denle un espacio a Ray en esa sofá, que yo veré la peli con ustedes –Y Rachel se terminó sentando justo en medio de ambos con el bol de palomitas sobre sus piernas cruzadas, y así como todo había empezado terminó con los tres sentados frente al sofá viendo los últimos minutos de Los Vengadores para luego comenzar la siguiente película de su maratón.
La incomodidad en su pecho no lo abandono jamás, no cuando la noche cayó después de culminar La Era de Ultron. No cuando Shiro fue a buscarle en la casa de los McClain despidiéndose de Lance en la puerta, este envolviéndolo en un fuerte abrazo diciendo "Nos vemos en clase, alma gemela". No cuando Shiro le enviaba sus ridículas sonrisas que ignoró en todo el camino evitando contestar cada pregunta que le decía.
No cuando se acostó boca arriba en su cama a la hora de dormir, mirando hacía el techo lleno de calcomanías de estrellas que Lance le había regalado para su catorceavo cumpleaños diciendo que todo explorador espacial tenía derecho a ver las estrellas incluso en la comodidad de su hogar, el mismo día en donde se dio cuenta de sus sentimientos hacía su mejor amigo, y en donde empezó a pedirle a quién sea que lo escuchase allá arriba que lo uniera con él de por vida porqué Keith sabía que nunca encontraría a una persona que amaría tanto como lo hacía con Lance.
Solo para que el universo lo escuchase cumpliendo sus plegarías, y que Lance pusiera un nuevo muro entre ellos.
Keith ahogó un gemido tratando de soltar el sollozo que se había formado en su garganta, frotando neciamente sus ojos evitando también que las lágrimas cayeran. Todas aquellas hermosas mariposas que habían crecido en su pecho fueron muriendo sin piedad, dejándose caer en el vacío que ahora consistía ser su corazón, de nuevo ahogó un sollozo pero al momento en que lo hizo comenzó a toser, por un momento creyó que fue por obligarse a contraer su laringe para emitir esos sonidos lastimeros, hasta que volvió a sentir un tirón en su pecho conjunto a una picazón en su garganta que lo hizo toser de nuevo.
Y tosió, y tosió, y siguió tosiendo hasta que algo escaló por toda su garganta haciéndolo que se levantara de golpe sentándose en su cama, escupiendo en sus manos lo que había llegado a su boca.
Fue a los quince años, y la primera vez que los vio, esos hermosos pétalos azules que ahora reposaban en la pálida piel de sus manos.
Las alas de aquellas mariposas que se habían muerto dentro de él.
:')
