Wenas, les traigo la siguiente parte de este fanfic destruye venas(?). ¡Muchas gracias a todos por el buen recibimiento que le dieron a este pequeño experimento social! Ya llegamos al climax del fanfic y para esos que no han notado todavía lo que pasa con Keith aquí lo explico mejor

¡Espero disfruten la lectura!


Un año y medio más tarde, Nyma y Lance terminaron.

Y no fue por culpa de Lance, en verdad, o de Nyma en todo caso. Simplemente fue la circunstancia, Nyma había encontrado a su alma gemela a la cual sin ponerle mucho en que pensar se había enamorado de esa persona, su relación con Lance también había fluctuado tanto y al darse cuenta de que le gustaba otra persona tomo la decisión madura, terminar con la relación. Por supuesto que Lance había quedado dolido por eso, llegando a pensar que tenía toda la culpa de que su relación se perdiera.

¿Y quién estaba ahí para recoger los pedazos del corazón roto de Lance?

Keith, claro. Por qué eso es lo que las almas gemelas hacían ¿No? Apoyar al otro, en las buenas y en las malas.

-Lo siento –Lance sorbía su nariz, recostando su cabeza en el hombro de Keith, limpiando su enrojecida nariz con el dorso de su mano.- Lo siento, por abandonarte esa noche, y por toda la estúpida basura que use de excusa contigo.

-Está bien –Dijo con una pequeña sonrisa, masajeando el hombro de Lance para confortarlo.- No es tu culpa que tu relación con Nyma no funcionara, ni que ella encontrara su alma gemela, ni que se enamorara, nada de esto es tu—

Keith giró su rostro poniendo un puño en su boca para toser varias veces, cada nuevo tosido sonando más acuoso que el otro. Keith había hecho un espectacular trabajo para ocultar lo que le pasaba por año y medio de todos, se había vuelto experto para limpiar los pétalos azules antes de que alguien lo viera, había comenzado a reconocer un patrón entre la presión en su pecho y la sensación en su garganta que le decía cuando iba a disparar esas flores por su boca lo que aprovecho para crear un tipo de sistema para saber cuándo debía ir al baño a deshacerse de las flores.

Logró evitar todas las preguntas de Shiro aprovechándose de que su hermano mayor había encontrado a su alma gemela después de muchos años. Logró evitar que Pidge y Hunk lo viera toser en muchas ocasiones. Incluso logró evitar que Lance pusiera atención en él usando su antigua relación como escudo entre ambos.

Pero Keith sabía que, en algún momento, se tendrían que dar cuenta de que algo ocurría con él.

-Viejo, ¿Estas bien? –Lance levantó su cabeza para poder mirarle con ojos azules cargados de preocupación.- Has estado enfermo, como por, un mes más o menos ¿Seguro que estas bien?

Keith sabía, que los demás se darían cuenta tarde o temprano porqué su salud estaba empezando a mostrar fallas. La presión en su pecho se había vuelto un dolor constante con el cual se levantaba todas las mañanas, tomando un analgésico que le servía para proseguir con su día a día. A veces le era difícil para él respirar apropiadamente teniendo que dar grandes bocanadas de aire que solo lograban que el cosquilleo en su garganta empeorara. Otras veces era difícil comer bien, toser constantemente solo hacía que su estómago se revolviera, en más de una ocasión había devuelto lo que había comido ese día.

Empezaba a sentirse cansado, débil y mareado. No supo muy bien de dónde provino esa sensación mocosa que había en su garganta, pero Keith quería suponer que como estaban en temporadas de gripes a lo mejor era por eso, siendo una buena excusa para ocultar lo que le pasaba con el pretexto de que se había contagiado de gripe.

-Estoy bien Lance –Decía Keith en voz suave, restregando un ojo con sus nudillos.- Es solo gripe, no es nada.

-¿Gripe que te ha durado un mes? –Lance ironizó subiendo una ceja, Keith solo subió un hombro siendo la mejor respuesta que podía darle. Lance le tomó de la mejilla girando su rostro a él, en otras circunstancia ese gesto lo hubiera hecho estremecerse pero Keith estaba tan acostumbrado a que Lance fuera un chico táctil que solo lo dejaba ser, aparte, esos pequeños gestos hacía que el dolor en su pecho disminuyera un poco.- Amigo, estas más pálido de lo usual, y tienes unas muy fuertes ojeras aquí –Como para señalarle, Lance paso su pulgar bajo su ojo derecho.- ¿Has estado durmiendo siquiera?

De nuevo, Keith solo subió hombro, no planeando decirle que a veces se le dificultaba dormir por el constante dolor en su pecho, su incapacidad para respirar como un ser normal y los pétalos que salían de su boca. Lance refunfuñó arrugando su nariz, se separó de él tirándose de espalda sobre su cama viendo hacía su techo con las viejas calcomanías de estrellas, unas que otras se habían caído con el pasar de los años.

-Deberías ir al doctor –Lance le decía, su vista sobre el techo pero su ceño fruncido.- No, tienes que ir al doctor.

-Es solo gripe Lance, no es nada del otro mundo –Quería desviar el tema lo más pronto posible, sorprendiéndose cuando Lance le tomó del brazo dándole un fuerte apretón.

-Keith, por favor, por mi propia sanidad ve al maldito doctor o juro por todas las constelaciones que nos rodea que le diré a Shiro que fuiste tú el que embarró de mantequilla de maní la nueva chaqueta que su novio le regaló.

Bueno, le dio un muy válido punto para ir al médico.

Así fue como Keith terminó en una sala de espera de una clínica de la comunidad, él solo, no importa que tanto le insistiera Shiro en acompañarle él ya era un chico grande y podía ir solo al doctor si quería a pesar de que su seguro médico estaba a nombre de su hermano mayor. Keith se había colocado una mascarilla en su boca para no incomodar a nadie tanto por sus tosidos como por el hecho de que centenares de pétalos azules escaparían de su boca sin su permiso, una enfermera le llamo diciendo que ya era su turno, levantándose para ir hacía el consultorio designado para la médico general en turno.

-¿En qué puedo ayudarle hoy, señor Kogane? –La doctora Ryner le saludaba con una sonrisa, sus manos juntas frente a ella sobre el escritorio. Ella tenía la sensación de ser una persona sabía, con los muchos años de experiencias escrito en su rostro que parecía haberlo visto de todo con el tipo de campo en donde trabajaba.

Keith sabía bien que, tarde o temprano, tenía que decirle a alguien lo que estaba pasando con él; ¿Y qué mejor momento que ese, no? Así que solo se quitó la mascarilla que cubría su boca con cuidado, varios pétalos cayendo en su regazo mientras la tela sostenía la mayoría, dejándola sobre la mesa para que la doctora viera aquello.

Tal como pensaba, Ryner no se vio siquiera sorprendida por la cantidad de pétalos azules que había en su escritorio.

-¿Desde cuándo? –Pregunto con natural paciencia.

-Un año y medio.

-¿Un año? –Las grisáceas cejas de la médico subieron bastante por unos segundos, bajándolas al cerrar sus ojos soltando un suspiro por la nariz. Se levantó de su asiento tomando un formulario médico de su escritorio colocándose a un lado de Keith.- Necesito hacerle algunas pruebas, por favor sígame.

Ese día Keith fue víctima de varios tipos de pruebas, la más especial siendo la radiografía en su pecho, Ryner le indicó regresar al consultorio para darle su diagnóstico, apareciendo tiempo después con los resultados de sus exámenes de sangre y la radiografía que puso sobre una especie de máquina que le permitía ver mejor la imagen de sus pulmones.

-Creo que usted ya puede ver el avance de su propia enfermedad –La doctora tomo un bolígrafo con el que empezó a señalar lo que podía verse en la radiografía. Dentro de las imágenes de sus pulmones había una serie de líneas intrínsecas que se originaban desde el medio extendiéndose hacia los lados en varias direcciones cubriendo cada rincón de los mismos, las líneas seguían siendo muy finas pero estaban por todas partes.- ¿Ha oído hablar alguna vez de la enfermedad de Hanahaki?

Keith le miró por un segundo, bastante confundido, bajando su mirada hacía su regazo buscando en su memoria si había escuchado sobre dichosa enfermedad antes en la escuela o siquiera lo había leído en un libro; quizá si lo había escuchado alguna vez en un documental sobre las más extrañas y poco comunes enfermedades del mundo pero en sí, no recordaba mucho de lo que había visto en ese documental por lo que su respuesta en verdad fue sincera.

-Sé que escuche sobre eso antes, pero no puedo decir que recuerdo mucho –Dijo, volviendo a ver hacía la doctora.- Solo recuerdo que es considerada una enfermedad poco común.

-Exacto, no es una enfermedad muy probable, de hecho esta estimado que solo una persona de una población de mil obtiene la enfermedad –La médico intentó sonreír con simpatía, lo que generó que Keith rodara los ojos; genial… Como si no fuera suficiente ser el chico raro asocial del grupo.- Parafraseando un poco, la enfermedad consiste en un crecimiento anormal dentro del sistema respiratorio de las persona, cómo pudiste haberte dado cuenta por los pétalos de flores que toses constantemente –Keith asintió a su explicación, esperando que prosiguiera, la doctora volvió a hacer hincapié en la imagen de la radiografía.- Pero me temo que no es tan simple como solo toser unos pétalos de flores; cómo puedes ver aquí tanto dentro como alrededor de tus pulmones raíces comenzaron a rodearlos, lo que le da razón a tu dolor constante en el pecho y la falta de aliento.

-Y, ¿Qué es lo que causa esta enfermedad? –Keith preguntó, jalando con cierta ansiedad la manga de su camisa sin quitar la vista del médico que volvió a sentarse frente a él.- ¿Cómo siquiera obtuve la enfermedad en primera vez?

-Muchos estudios demuestran que la enfermedad no se contagia como los demás virus al estar en contacto con este, al parecer sucede de forma espontánea y certera, no tiene un tiempo de incubación sino que una vez alojada comienza a crecer con el tiempo –Ryner acomodo sus lentes sobre su rostro, volviendo a ver hacía Keith a los ojos.- Sin embargo existe un detonante para causar dicha enfermedad, usualmente… El amor no correspondido.

-¿Él QUÉ? –Keith le miró, estupefacto, todo aquello que la médico le decía hasta los momentos le pareció plausible hasta que soltó aquella bomba.- ¡¿M-Me está diciendo que prácticamente me está creciendo un arbusto en el pecho porqué la persona que me gusta no le gusto de regreso?!

-En una manera de resumirlo, es exacto como lo indicas –Por un momento Keith se quedó callado, esperando el momento en donde la doctora Ryner se deshiciera de esa faceta seria que tenía y comenzara a reírse a carcajadas diciendo que había caído en su mentira. Ella nunca cambió su faceta sino que más bien parecía ensombrecerse más.- Muchos estudios indican que el factor denominador que existen entre la población de personas que han sufrido la enfermedad, es que han sido víctimas de un lapsus emocional al no ser correspondidos por la persona amada, lo que me da a asumir que existe alguien así en su vida.

La simpleza en como dijo aquellas palabras provoco que el rostro de Keith se encendiera, bajando un poco la manga de su suéter para ver el hermoso nombre de su alma gemela plasmado en su piel, Ryner hizo un sonido de total simpatía con su garganta que logró hacer que Keith se encogiera en su silla como si la médico no hubiera visto ya la marca de alma que tiene en la muñeca. Así que, en resumidas palabras; ¿Todo esto era porqué Lance no lo quería? ¿Era Lance entonces el culpable de que algo estuviera creciendo dentro de sus pulmones?

Incluso si en cierta manera resultara lógico que Lance es culpable, Keith solo no podía ponerlo como el villano de su historia; lo amaba demasiado para poner esa enorme carga sobre sus hombros.

No decirle a Lance sobre la enfermedad del Hanahaki, se había vuelto su prioridad número uno.

-¿Existe una cura? ¿A-Algo que me ayude a evitar esto? –Keith llevo una mano sobre su pecho, pensando en que si podía atravesarlo, tocaría las raíces que tenía tratando de descubrir si había pequeños capullos de flores adormecidos dentro de su caja torácica, o capullos de mariposas esperando su turno de volar libremente.

-Existe algunos medicamentos que pueden desacelerar el proceso de crecimiento –La médico junto sus manos frente a su rostro, con sus codos sobre la mesa, sus ojos se cerraron solo un par de segundos en un aire dubitativo, abriéndolos para posar estos nuevamente en los de Keith.- Pero hay una cura definitiva que puede deshacerse de la formación dentro de su pecho.

-¿Y cuál es?

-Una operación –Decía, seria, toda ella estaba seria.- Pero tiene un riesgo a pagar…

Keith estaba al borde de abalanzarse sobre la mesa para exigirle que le dijera cual era ese tan mencionado riesgo, solo lo detuvo la idea de que estaba en un establecimiento médico en donde podía irle muy mal si se atrevía a hacerle algo al médico, por lo que en cambio apretó una mano sobre el refilón de la mesa, sus grisáceos ojos viendo expectante a la doctora Ryner pidiéndole que avanzara con lo que le estaba contando. Ryner parecía debatirse en si verdad decírselo o no, cosa que impacientaba más al pobre Keith; ¿Qué podría ser peor que unas flores estuvieran comprimiendo tus pulmones? Hasta esa altura podía decir que ya nada podría ser tan peor que aquello… Pero lo pensó muy deprisa, lo siguiente que salió de la boca de la doctora lo dejo helado.

-La operación extraerá el origen de las raíces siendo ese el principal problema de todo –Ella acomodo sus lentes una vez más, quizá era un simple tic nervioso que tenía para alentarse a proseguir con lo que dice.- Sin embargo, cuando me refiero a extraer el origen no solo habló de algo físico, sino que… También se extrae la emoción por la cual se originó la enfermedad.

-¿A qué… Se refiere exactamente?

-Que dejaras de sentir amor, hacía Lance.

Por una segunda vez su mente se desconectó del mundo, pero esta vez las mariposas no volaban con la gracilidad del viento sino contra la feroz ventisca que sería su propia mente al ver escena tras otras de todos los momentos en donde su amor hacía Lance había comenzado. Con la simple sensación de pequeños besos de mariposas cuando Lance pasaba sus manos por sus brazos cuando lo jalaba con él hacía la sala en donde sus padres y hermanos bailaban prometiéndole no reírse mucho por hacer el ridículo. El cosquilleo de las alas cuando tímidos dedos picaban sus hombros, y diminutos ojos azules envueltos en alargadas pestañas que le pedía ayuda con un cálculo avanzado de matemáticas o con alguna frase en inglés que escapaba de lo propio que sabía. El revuelo de centenares de mariposas cuando Lance, su Lance, le sonreía mostrando una dentadura aún envuelta en aparatos dentales de los cuales no evitaba para nada burlarse de ellos, dándole un empujón en su hombro haciendo que se embarrara de helado ocasionando que Lance entre risas se disculpara con él sacando una servilleta con la cual, siendo muy suave, limpiaba la achocolatada mejilla de Keith.

Todas de esas hermosas mariposas que nacían de su amor hacía Lance, debían desaparecer, y con ellas cada una de las esplendidas sensaciones que el chico cubano había tallado en su corazón sin hacer el mayor esfuerzo.

Ya no era su primera prioridad no decirle a Lance sobre la enfermedad, sino prometerse jamás decirle a Lance que padecía de aquello, y hacerle creer que por su culpa él estaba…

Keith iba a…

-¡No! –Keith se escuchó a si mismo vociferar, golpeando con sus puños las braceras de la silla.- ¡Yo no quiero la operación! ¡No quiero perder mi amor por Lance! ¡Me rehusó a hacerlo!

-Keith, -Ryner, una persona que agradecería eternamente por su enorme paciencia, tenía una expresión preocupada en su rostro.- Incluso si pides usar el tratamiento médico, la formación seguirá creciendo más, los síntomas van a empeorar y llegara un momento que las dosis ya no serán suficiente, sufrirías de un intenso dolor; ¿Estás seguro de que no quieres la operación?

Keith espero por unos segundos, muy alargados segundos en donde esperaba que la médico le diera un discurso acerca de ser todavía muy joven como para tomar riesgos, que perder ese amor no significaba que perdería la capacidad de amar, que todavía existían muchas personas allá afuera que podían otorgarle ese amor fuerte, incondicional, sacrificado que sentía por Lance y solo por él.

(Y si Lance nunca iba a corresponderle, por lo menos le gustaría conservarlo, mantener aquellas mariposas que le daban motivos para levantarse todas las mañanas).

Ryner no lo hizo, no dijo nada sino que se quedó esperando por su respuesta, por lo que Keith con su cabeza gacha, lamiendo sus resecos labios fue que le respondió.

-Y-Yo, tomare el riesgo –Titubeo un poco, viendo hacía sus manos que se bajaron a su regazo, en donde sus dedos se juntaban entre ellos, ansiosos.- Y si, y si algo llega a pasar… Lo pensaré, sobre la operación, la tendré a consideración.

Incluso si fuese una tremenda mentira lo que decía, Ryner pareció aceptar lo que dijo con un ligero asentimiento de su cabeza tomando el recetario para comenzar a escribir todos los medicamentos que sabía servirían en su caso, con las diferentes dosis y los diferentes tiempos que debía tomarlos. Antes de irse, Keith le suplicó una vez más que pusiera como diagnostico que se trataba de una fuerte gripe o una infección, para que así Shiro no preguntase tanto por todo, aun siendo poco ético la médico acepto a regañadientes aquello haciendo que en el seguro de su hermano afigurara que tuvo una infección pulmonar leve.

Keith salió de la clínica, con un examen de sangre, un par de recetas médicas, una bolsilla con varias medicinas, y una promesa grabada en hierro sobre su pecho.

Tarde o temprano, alguien se daría cuenta de lo que pasa con él, cualquiera menos Lance.

Por qué haría todo lo inhumanamente capaz para que Lance nunca sepa sobre su enfermedad, y sobre el amor que siente por él.


Facts:

(1) ¿Yo? ¿Tratando el Hanahaki como una verdadera enfermedad? Most likely than you think. Para esos que desconozcan el termino, la enfermedad de Hanahaki es una enfermedad ficticia cuyo síntoma principal es que la persona que la sufre tose pétalos de flores que nacen desde sus pulmones, cada quién tiene su propia versión del Hanahaki así que yo quise jugar con una un tanto diferente a lo habitual.

(2) Si ya van agarrándole el hilo al asunto, no, lo que Keith tose no son las mariposas muertas de su pecho. Las mariposas son un simbolismo de su amor hacía Lance, y al toser los pétalos de flores se consideraría como "si matara su amor por él".

(3) Lo de la operación es parte de la enfermedad ficticia, solo existen dos posibles curas para la enfermedad, y la operación tiene el costo de quitarle el sentimiento a la persona.