AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAALAMENTOLAGRANDEMORA. BOI no saben lo horrible que no es tener internet porqué tu país es ultra bullshit y la vida no te la quiere poner fácil, así que aquí ando gastándole los megas a mi papá tratando de subir esto para que no crean que los tengo abandonados *WHEEZE* Anyways, acá el capítulo cuatro de esto que tanto quieren y yo también (?)


Con un simple parpadeó, su graduación de preparatoria había llegado. La medicina para su enfermedad había servido su propósito bastante bien, sin tener que aumentar su dosis por el siguiente medio año, solo yendo de nuevo con Ryner para que revisara el proceso del crecimiento de la malformación en su pecho una vez más ocultándolo con una simple visita de rutina médica. Y por supuesto que Keith no solo se sentía mal pidiéndole de favor al médico que hiciera eso por él sino el tener que ocultarle todo a Shiro quién pagaba su seguro médico, pero todavía no sabía cómo traerle ese tema en la mesa, y aun con las medicinas que le habían dado eso no detenía que siguiera tosiendo pétalos azules de vez en cuando, en especial en momentos en donde Lance parecía interesarse por otra persona.

Así que, volviendo a su graduación.

Keith no creía que había sobrevivido tres años de preparatoria sin mayores incidentes más que uno que otro que rezaba no fueran a parar en su expediente universitario. Tampoco creía que fuera uno de los chicos que se estaban graduando con menciones honorificas por ser un buen alumno, el top número uno de su clase superando siempre al tonto de Griffin por un par de puntos. En el momento que subió al podio para recibir su título honorifico en manos del director Coran, podía escuchar a Hunk y Lance gritarle desde sus puestos agitando sus propios títulos en sus manos; Pidge que estaba en las sillas de invitados al fondo también se hacía ver gritando al tope de sus pulmones espantando a la pobre señora que tenía a su lado. Keith juraba que tanto Shiro como Adam habían soltado varias lágrimas tales orgullosos padres que se autoproclamaban ser.

Y luego de eso vino el baile de graduación, del cual la historia no giraba en torno a eso sino a lo que vino después del baile; la fiesta post-graduación.

Lance, siendo el típico chico que catalogaban como mariposa social (Muy para la ironía del asunto), no era raro para nadie que fuera amigos con todos los miembros del club de drama, tanto actores como miembros de reparto, y que fuera uno de sus compañeras quién le invitó a la fiesta que tendría en su casa diciéndole que por supuesto podía llevar a sus amigos si quería. "Entre más gente, muchísimo mejor" es lo que le había dicho su amiga con una mega sonrisa en su boca, así fue como Lance terminó arrastrando a sus tres mejores amigos a una fiesta en una enorme casa después del baile de graduación en la escuela.

No tenía ni dos horas de que había llegado a la fiesta, y Keith ya había perdido a Lance de su vista.

Lo cual también era algo habitual que Lance solía hacer; ¡Oh no! No en un mal sentido claro, es que el cubano resultaba ser tan extrovertido que se movía de un lado a otro interactuando con cada nueva persona que veía. En cambio Keith, desadaptado social local, era más del estilo de pegarse en una esquina oculto entre las sombras viendo a los demás pasar o hacer el ridículo después de que tuvieran más de un sorbo del ponche que había en la mesa de bocadillos. Usualmente Lance lo encontraba cuando se hacía "el ninja solitario" para jalarlo a bailar con él, sorprendiéndose más de que este en ningún momento apareciera. Hunk no estaba tan lejos de donde estaba parado, sentado en uno de los sofás hablando con Shay, quién no solo es su alma gemela sino es su novia a la que todo el mundo sabe que están saliendo pero Hunk sigue negándolo a pesar de que es obvio.

Pidge, quién todavía le faltaba dos años más para graduarse de preparatoria, estaba siendo elogiada por varias personas por la vestimenta que tanto ella como su hermano Matt habían trabajado juntos, la cual era una ropa parte tuxedo parte vestido que se ha vuelto un tema popular entre las personas que habían dentro de la casa.

Pero no había ninguna señal de Lance, no en la sala donde estaban los demás bailando, no afuera en la piscina trasera en donde había un grupo de persona nadando, ni siquiera en la terraza en donde se podía ver las estrellas sin necesidad de que te distraigan. Quienes sí vio cuando lo estaba buscando fueron tres personas conocidas a la cual decidió acercárseles, saludando con su mano y un simple "Hey" para que notaran su presencia.

-Hey Keith –Nyma le saludaba con un guiño sosteniendo en su mano uno de los típicos vasos rojos de fiesta con ponche. Su usual largo cabello rubio lo traía envuelto en una elegante cebolla, con un vestido negro que resaltaba su figura.

-¿Qué hay, viejo? –Rolo, alma gemela de Nyma y su actual pareja, saludó a Keith chocando los puños. Su cabello cenizo lo tenía peinado hacia atrás, vistiendo jeans oscuro con un simple blazer morado- Es raro verte en un lugar como este, especialmente sin el atolondrado de Lance.

-Estaba por preguntar sobre él de hecho –Keith paso su mano por su nuca, desordenando un poco la pequeña cola de caballo que traía.- ¿Alguno de ustedes le ha visto por acá?

-Pue yo creo que sé dónde está –Plaxum cruzó sus brazos sobre su pecho, su elegante corto vestido aguamarina tenía varias conchas marinas rosas en su escote, su largo cabello azul estaba amarrado en una complicada trenza griega. Plaxum y Lance salieron solo por un par de semanas, terminando al poco rato cuando su relación no parecía ir como querían, quedando mejor como buenos amigos (Aunque Plaxum le confesó solo a Keith que Lance parecía estar pensando en otra persona cuando estaba con ella). - Si maaal no recuerdo, creo que uno de los chicos del equipo de futbol le invitó a jugar beer pong en la cocina.

-Ugh, no me digas… -Keith paso la mano por su rostro sintiendo el dolor de cabeza comenzar a retumbarle en las sienes. Por qué si había algo más difícil que soportar a Lance en su modo drama, era Lance en su modo ebrio y dramático, no ayudaba en nada que no fuera capaz de sostener su licor después de unos cuatro shots de lo que sea.- Tengo que buscarlo antes de que se humille a sí mismo y se quite sus pantalones cantando alguna canción de los Backstreet Boys sobre una mesa.

-¡Keith, Keith, espera! –Nyma le tomo del brazo cuando se disponía a ir a la cocina, mordiendo su labio inferior con tal de no reírse.- Te pido esto no solo como una de las exes de Lance, sino también como una buena amiga y persona… Si Lance hace algo ridículo por favor, por favor grábalo y muéstranoslo mañana, ¿Sí?

¿Y cómo decirle que no a eso? De por sí Keith tiene todo un arsenal al cual llama "Estupideces que Lance hizo estando ebrio".

(Se volvía mil veces más divertido cuando Lance era incapaz de recordar lo que hizo al día siguiente, cuando tenía que mostrarle el video).

Keith entonces fue a la cocina que no fue difícil de encontrar en aquella enorme casa, y por supuesto que había un grupo de jugadores de futbol lanzando una pelota de ping pong dentro de los vasos de plásticos, cuando uno fallaba en meter la pelota tenía que tomarse un shots de lo que sea que le den los demás. Keith prefirió ignorar los gritos e insultos que entre ellos se lanzaban, acercándose a la única persona que no parecía nada interesado en jugar sino en grabar las locuras que hacían el resto de sus compañeros de equipo; Ryan Kinkade.

-Ryan, ¿Has visto a Lance? –Se le acercó a un lado para no aparecer en su toma, en el momento que uno de los tipos tiro la pelota tan fuerte que terminó golpeando a otro en su boca. Ryan silbó asombrado, respondiendo a su pregunta sin siquiera verlo a la cara.

-Creo que se había ido con James, sé que dijo algo sobre buscarte –Le dijo esquivando rápidamente cuando una pelota iba en su dirección la cual golpeo en la pared.- ¡Agáchate!

Keith se tiró al suelo cuando la cocina se volvió una batalla campal en donde las balas fueron centenares de pelotas de ping pong (¡¿Cuántas pelotas se necesitan para un estúpido juego?!), logró salir de ahí sin recibir un golpe, levantándose limpiando el traje que había alquilado para el baile. ¿Lance estaba con Griffin? Raro, si conocía a Lance él también tenía unas fuertes opiniones sobre Griffin, ¿A dónde habrán ido los dos? Bueno, no tuvo que buscarlo por mucho tiempo porqué la estridente risa de Lance fue el guía que necesitaba para encontrarle.

Pero pensándolo bien, quizá era mejor no haber pensado en buscarle en primer lugar.

Porqué en donde lo encontró, en los escalones que llevaban a la planta superior de la casa, había visto una imagen que ni con todo el cloro del mundo sería capaz de borrarlo. Porqué Lance estaba ahí, demasiado ebrio que cualquiera podría notarlo, plantando sus labios sobre los de un muy estático y muy impresionado James Griffin.

Lance estaba besando a Griffin.

¡Ese maldito bastardo!

(¡Ese maldito suertudo bastardo!).

Algunas personas decían que cuando veías a tu crush besándote con tu mayor enemigo, sentías que el tiempo se paralizaba y que la escena se rompía en mil pedazos como si fuera un espejo, así de dramático. Sin embargo, la realización de lo que pasaba no fue un momento dramático para Keith, ni siquiera podía decir que algo se rompía dentro de él sino que muy al contrario, crecía. Crecía con suma fuerza que apretaba sus pulmones agitando a las durmientes mariposas que tenía adentro, y luego de la sensación de presión en su pecho fue que vino el golpe.

Certero, mortal e innegable.

Justo en todo su corazón.

Keith llevó sus manos en su pecho sobre su corazón, sintiendo que el suelo se movía bajo sus pies teniendo que sostenerse de la pared, abría su boca queriendo llevar aire, tan solo asustando las mariposas que sin saber hacía donde ir decidieron ascender por su tráquea, empujándose las unas a las otras, hiriéndose en el proceso con tal de poder salir de aquella aprisionada abertura. Keith no supo en que momento le dio fuerzas para moverse, haciendo todo en una forma automática, solo supo que cuando se encontraba frente a un lavabo en uno de los múltiples baños del lugar, miles y miles y miles de pétalos estaban saliendo por su boca, cada arcada la sentía destruyendo su pobre garganta, con pequeñas lágrimas en sus párpados.

Y cuando por fin creyó que ya no iba a seguir escupiendo más pétalos, fue que vio la horrible escena que tenía en frente; como aquel lavabo de blanco color ahora tenía toda una acumulación de pétalos azules encima. Y cuando se miraba en el espejo, veía su sudoroso, asustado y herido rostro, de su quijada todavía colgaban varios de esos pétalos.

-¡Keith! –Y cuando giró al escuchar su nombre, tener que volver a aguantar su respiración cuando tanto Pidge como Hunk veían todo con sus bocas entreabiertas.

-Keith… ¿Qué? ¿Qué es eso? –Hunk fue el primero en dar un paso hacia adelante señalando al lavabo inundado de pétalos azules.- ¿Estabas tú…? ¿Acaso estabas tosiendo esas flores?

-No le digan a Lance –Fue lo que logró decir ignorando por completo la pregunta de Hunk, con su voz apretada como si todavía tuviera algo apresando su tráquea.

-¡Eso no explica la pregunta! ¿Qué es esto? ¿Por qué te salían pétalos de la boca? –Pidge demandaba dando un paso dentro del baño, agarrando uno de los pétalos que había en el lavabo examinándolo de cerca.- ¿Qué es lo que está pasando contigo? Sé que nos has estado ocultando algo desde hace un tiempo, y has sido muy persistente en no decirnos de que se trata.

-Si viejo, no queríamos como que meternos en tus asuntos porqué sabemos cómo eres, pero esto… -Hunk movió sus manos señalando hacía donde estaban los pétalos.- Creo que esto era algo que necesitaba saberse hace mucho.

-No es nada –Keith negó con su cabeza, inhalando profundo por su nariz, tosiendo solo un poco que con suerte no soltó otros pétalos.- Es solo un problema que tengo el cual estoy resolviendo por mi cuenta, en verdad no es nada, y por favor no le digan a Lance sobre esto.

-¿Por qué no? ¿Qué sucedería si Lance se enterara? –Pidge retó frunciendo su ceño, poniendo sus manos en taza mirando con intensidad hacía Keith. Él no iba a flaquear solo porqué le viera de esa manera, si había alguien mucho más obstinado que Pidge lo era él mismo, y no importa que tanto Pidge le preguntara él no iba a responderle a nada.

-Solo no se lo digas, esto es un asunto solo MIO y no quiero que nadie se meta con eso ¿Ok? –Dejó en claro a ambos. Keith comenzó a recolectar los pétalos entre sus manos arrojándolas al inodoro, bajando de la palanca dejando que ellas se fueran junto con el agua.- Lo que si le dirán a Lance, es que me fui a casa, díganle que lo llamaré mañana.

Sin decir muchas palabras se fue de la fiesta hacía su casa, todavía con la imagen de su alma gemela besando a Griffin, la cual generaba punzada tras punzadas de dolor en su pecho. Por mera voluntad propia llegó a su casa diciéndole a sus dos hermanos que estaba cansado, tomando un poco más de la dosis recomendada de sus medicamentos lanzándose a su cama buscando conciliar el sueño.

Al día siguiente hizo una video llamada con Lance, Keith no tuvo que tocar el punto de Griffin porqué al parecer todos ya se habían enterado, hasta el mismo Lance que se le veía mortificado pasando sus manos por su rostro.

-¡Ugh! ¿Por qué la vida me odia tanto? –Chillaba Lance en su usual tono de dramatismo, restregando un ojo con su mano, todo su rostro mostraba que estaba pasando por una terrible resaca.- ¿Sabes? Esta no era la manera en que quería salir del closet frente a todos.

-¿A qué te refieres? –Preguntó Keith, dándole un sorbo a su jugo de naranja balanceando su laptop en su regazo.

-¿Te acuerdas esa vez cuando teníamos quince que había hecho todo un drama solo por qué no me gustaban los chicos? –Lance dejó la pregunta al aire solo por un par de segundos en donde Keith asintió, mordiendo su labio inferior rascando su mejilla.- Haha, mentí, en realidad me gustan mucho los chicos.

Gracias al cielo Keith pensó rápido y terminó escupiendo su jugó hacía el otro lado o hubiera empapado la pobre pantalla de su laptop. Tosiendo un par de veces para recuperarse de la acidez de la naranja, fue que vio hacía Lance con ojos bien abiertos diciendo "QUE TU QUÉ" totalmente indignado.

-¡Mira, es complicado! –Lance se encogió de hombros, cruzando sus brazos sobre su pecho.- ¿Te acuerdas de la tonta apuesta que tienen mis hermanos de que dicen que yo seré el que se case con un chico? –Keith volvió asentir, Lance prosiguió.- Mis padres siempre han sido muy tolerantes con respecto a esos temas, y tú sabes como Luis está casado con Lisa, Marcos no está interesado en salir con nadie en particular, Verónica sigue creyendo que ve más fácil que se case con una chica que con un chico, y Rachel tiene todo este discurso de que ella es una mujer libre que no se va a atar a esas cosas y bla bla bla… Todos ellos creían que yo sería la excepción y tendría un futuro esposo en vez de esposa, y yo sé que ellos no me lo decían a mal y les daba igual si lo hacía o no –Lance levantó sus manos al aire, más enojado consigo mismo que con su familia.- ¡Pero claro que yo solo era un chico pequeño que reaccionaba mal a sus bromas! Así que por un tiempo quería decirles que estaban equivocados porqué solo me gustaban las chicas…

-Pero ellos tenían razón…

-¡Ellos tenían tanta razón y me siento como un idiota porque solo a mi ebria mente se le ocurre decirle al mundo "Soy bisexual" es besando al estúpido de James Griffin! –Lance pasaba su mano por su cabello desordenándolo mucho más de lo que estaba, teniendo una imagen frenética y medio maniática que solo alguien como Keith podía encontrarlo hermoso.- ¡El lado positivo es que totalmente puedo pasear con mi bandera Bi amarrado en mis hombros como una capa!

-Lance –Keith intentó que su voz sonara en plan regaño mientras que luchaba por no hacer que la sonrisa que buscaba aparecer saliera a la vista.- ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¡Yo te conté que era gay como a los doce años!

-Porqué estaba en mi fase de negación, parte de la experiencia bisexual, según palabras de Vero –Lance enarcó sus cejas haciendo un puchero, sus mejillas levemente sonrosadas.- ¿Y tú qué? ¡Me dejaste solo en esa fiesta con Griffin! ¿Qué clase de alma gemela eres?

-Uno que tenía que proteger su propia salud mental –Keith rodó sus ojos, sonriendo ladino coloco el dorso de su mano en su frente haciendo una mueca de repulsión que se veía dramática, cosa que había aprendido de Lance.- Tuve que llegar a casa y arrojarme agua bendita en todo el cuerpo, el traje lo tuve que quemar para que no hubiera evidencia de la alta traición que me causaste.

-¡¿Traición?! ¿Cuál traición?

-¡Besaste a Griffin, Lance! ¡James Griffin! ¿Es que inconscientemente te gusta o qué?

-UGH, por favor, tú sabes que no tengo tan malos gustos –Lance arrugó su rostro en asco, luego sorbió su nariz levantando su mentón como tratando de salvar su ya quebrada dignidad de alguna forma.- Además, él no es para nada mi tipo.

-¿En serio? –Keith tildo su cabeza, curioso de saber qué tipo de chico le gustaba a Lance.- ¿Y cuál es?

Lance, en ese momento, se había quedado callado mirando a cualquier cosa menos a Keith, el rubor en sus mejillas había aumentado un poco y su boca se entreabría buscando palabras que no se atrevía a decir. Keith estuvo a punto de alentarlo a que siguiera cuando la voz de la mamá de Lance se hizo presente en la video llamada pidiéndole algo en español que Lance rápidamente respondió en el mismo idioma, volteando su cabeza hacía un lado.

-¡Ay coño! ¡Olvidé que tengo que cuidar a mis sobrinos! –Cerró sus ojos masajeando el puente de su nariz, suspirando por la nariz. Miró hacía la pantalla sonriéndole avergonzado a Keith, mostrando perfectos blancos dientes sin frenillos.- Te lo diré después, ¿Ok?

Keith lo dejó pasar sabiendo el terror que eran sus sobrinos deseándole suerte en la travesía. Terminando la video llamada dejó su laptop hacía un lado segura en la mesilla de noche, después de eso Keith solo… Se desplomó en la cama, con sus brazos a los lados mirando hacía su techo en lo que su mente susurraba confundido pero con mucha pasión un "Qué carajo" constante. Así que a Lance le gustan los chicos también, y en otras circunstancias pudo haberlo celebrado, si fuera otra persona lo estaría celebrando.

Pero Keith, quién llevó su mano a su pecho sintiendo el leve palpitar de su corazón, no pudo encontrar felicidad en la noticia sino tristeza, de saber que si le confesaba a Lance sobre su Hanahaki, no solo se estaría culpando por todo sino que buscaría la manera de enamorarse de Keith para ver si con eso podía ayudarle.

Por qué así era Lance, dispuesto a hacer lo que sea por sus amigos.

Y Keith no quería eso, por más que le agradaría pensar en un Lance que correspondiera sus sentimientos, no quería que ese amor naciera más de un deber por un amigo enfermo. Quería que Lance le amara de la misma forma en que él lo ama, no porqué Keith estaba tosiendo pétalos de flores azules por su culpa.

No era justo, no para Lance.

No para él mismo.

El repique de su celular lo saco de su espiral depresivo, metiendo la mano bajo su almohada sacándolo viendo que Pidge le estaba llamando, un poco confundido contesto la llamada con un simple "Hola" de su parte.

-¡HANAHAKI! –El grito de Pidge al otro lado del auricular lo hizo sobresaltarse, alejando el celular de su oído en lo que Pidge seguía gritando.- ¡Lo que tienes es Hanahaki!

Keith estaba a punto de preguntarle cómo lo supo, luego entendió que se trataba de Pidge, la chica que es capaz de encontrar una aguja en un pajar en menos de una hora en lo que los demás llevarían días intentándolo. Pasando su mano por el rostro sabiendo hacía donde iría la conversación, volvió a colocar el celular en su oído dando una fuerte inhalada por su nariz.

-¡Tienes que decirle a Lance! –Claro que ella también sabría que Lance es el implicado, ella es una chica lista después de todo.- ¡O le diré yo misma sobre eso!

-¡No! ¡No le vas a decir ni a Lance ni a nadie sobre esto! –Espetó Keith severo, poniendo su brazo contrario en su estómago.- ¡Este no es un asunto tuyo, Pidge! Es mío, y solo yo puedo decidir lo que quiera hacer con eso o no.

-¡Pero…! ¡Pero…! ¡AAAGH! –Podía imaginarse a la chica jalando su cabello caminando de lado a lado en su habitación, soltando uno tras otro gruñido de rabia.- ¡Pero Keith! ¡Tienes que decirle a Lance! ¡Él tiene todo el derecho de saber sobre eso mucho más que cualquiera de nosotros!

-Aun si tienes razón en ello no lo voy a hacer, ¿Crees que está bien hacer sentir culpable a Lance por algo del cual no tiene control? ¿Cómo esperas que le explique a alguien que una rara enfermedad me apareció mágicamente solo por qué no me corresponde? ¿Cómo crees tú que se pondría?

-¡¿Pero no piensas en lo que te pasaría a ti también?! –Pidge estaba exasperada, había un nudo en su voz que se podía escuchar a través del celular, que le decía que se estaba aguantando sus lágrimas por la rabia, la frustración, la tristeza.- ¡Keith, s-si sigues ocultando esto t-tu podrías… T-Tú vas a…!

-Lo sé –Respondió calmado, poniendo una pequeña sonrisa a pesar de que la chica no podría verlo. Levantó su brazo derecho para ver el nombre grabado sobre la piel, encima del pulso de su muñeca, en donde cada latido resonaba con el nombre de LANCE grabado en ellos.

Latidos que, tarde o temprano, cesarían junto con las mariposas de su pecho.

-Lo sé…


FACTS:

(1) Keith y James son enemigos jurados desde kínder(?), pero su rivalidad siempre ha sido más por la parte intelectual, o sea ambos son los mejores estudiante de su colegio pero James siempre estaba tras Keith por cómo, dos o tres puntos de separación *SNORT*

(2) La rivalidad de Lance con James es por otra razón que tiene mucho que ver por qué alguien alguna vez le dijo que James tenía un crush en Keith ;)

(3) La chica que invitó a Lance a la fiesta era Rizavi