GÜENAS
Les traigo como puedo el capítulo cinco de esta cosa mientras intento mantenerme cuerda con todos los problemas que están sucediendo en mi país, mi hogar, entre otras cosas. De nuevo, muchas gracias por todos esos que se detienen a leer y dejarme votos/kudos, reviews, favs y follows, se les aprecia un montonazo
Verónica tenía razón, si era más factible que se casara con una mujer.
Por qué meses antes de que comenzaran la universidad habían hecho un viaje hacia Cuba para la boda de Verónica con su novia de hace cinco años, Acxa. Keith y sus hermanos se habían quedado con los Serranos, la familia materna de Lance, cuya abuela los adopto a los tres al instante después de ver "lo flacucho que son estos gringos" ignorando por completo la masa de músculos macizo que era Shiro para seguir alimentándolos con cacerolas tras cacerolas de comida hogareña.
No es como si alguno de los tres se quejara por ello.
La boda fue hermosa como la mayoría de las bodas eran, en un salón de fiesta con vista a la ejemplar playa de Varadero. Las novias estaban igual de hermosas, todavía riéndose del hecho de que sorprendieran a la otra usando el mismo vestido con el mismo velo.
Cosas que suceden cuando quieres sorprender al amor de tu vida.
La recepción, en cambio, y haciendo honor a la sangre latina que corría por las venas de cada McClain-Serrano, fue algo fuera de este mundo. Tal parece que cada familiar de Lance se sabían de memoria los pasos de Zumba como si hubieran crecido con esa habilidad desde el útero, hasta los primos bebés de Lance se movían al ritmo de la música que dejaban en vergüenza a cualquiera que no supiera bailar.
Por ejemplo: Keith.
Keith se había quedado sentado en la mesa designada para su familia y los Holts, a medida que avanzaban la noche uno a uno fue abandonando la mesa para interactuar con algún familiar de Lance en la fiesta, incluso Pidge se fue para buscar a Hunk y jalarlo a una conversación con el tío de Lance que tenía un título en mecánica aeronáutica, y Keith estaba ahí devorando no con muchos ánimos cada pasapalos que los mesoneros dejaban en su mesa.
Si bien no había nada más que quisiera Keith que humillarse frente a la familia de su crush con las pobres excusas de pasos de bailes que sabía, el ligero dolor en su pecho le recordaba que debía moderarse. Como era de esperarse, la dosis de medicamentos ya no le estaba resultando teniendo que tomar el doble de pastillas para al menos aligerar la presión, cada vez que carraspeaba su garganta podía sentir la vista de halcón de Pidge clavándose en su cabeza; Hunk en cambio le miraba con más compasión después de enterarse de lo que pasaba por la chismosa de Pidge, y el gran chico no hizo tanto escándalo como ella.
"Pero no voy a dejar de preocuparme por ti nunca, ¿Lo entiendes, verdad amigo?" Fue lo que le dijo en su no-tan-casual llamada telefónica que sucedió a las pocas horas de que Pidge le había llamado.
Cada brusco movimiento que Keith hacía se sentía como si pusieran miles de sacos de tierra en sus pulmones que a veces le dificultaba hasta dar una simple bocanada de aire, pero tenía que aguantarlo porqué a Lance le gustaba correr todas las mañanas en la playa y Keith era muy débil cuando se trataba de él.
Hablando de Lance, él no estaba tan lejos de donde podía verlo. Un grupo de personas se aglomeraron en el momento en que una de las novias iba a lanzar el ramo de flores, fijándose de que Acxa sería quién lo hiciera y todos conocían que Acxa poseía un brazo de beisbolista. Ella lanzó el ramo con la suficiente fuerza para hacer que pasara por encima de todas las personas, cayendo en picada hacía Rachel que se encontraba atrás de toda la gente. Apenas se fijó del ramo Rachel gritó batiendo su brazo como una de sus raquetas de tenis gritando "¡ATRÁS SATANAS!" golpeando el ramo alejándolo de ella.
Lance se lanzó como portero para atrapar el ramo con su pecho, y todos comenzaron a aplaudirle por su gran hazaña.
Las amigas de Acxa se rieron por la fuerza que ella uso para lanzar el ramo, una de ellas con vestido naranja suave que resaltaba su largo multicolor cabello le pregunto si es que acaso los lirios le habían ofendidos entre risas en lo que otra mujer, mucho más fornida que podía hacer competencia con Shiro, llevando un traje, carcajeaba con estridente fuerza colocando un brazo alrededor de la cintura de la otra.
Ezor y Zethrid, quién no solo eran una medio problemática pero increíblemente estable pareja, sino también el alma gemela de la otra.
Keith mordió, quizá con mucha fuerza, el palito de masa de queso frito que llevo a su boca.
Cada lugar en donde Keith pusiera su mirada, veía parejas de almas gemelas de todo tipo, pero la que más predominaba eran las románticas. Fue demasiado difícil escuchar de los familiares de Lance, los que si podían comunicarse en inglés, como contaban sus historias de como conocieron a sus almas gemelas y como ahora eran sus esposos u esposas.
Y había una segunda versión de la misma historia, tal como era el caso de Verónica y Acxa, que no eran almas gemelas pero se sentían como si lo fueran a pesar de que el nombre en sus muñecas fuera de otras personas.
Y Keith lo odiaba.
Odiaba tener que escuchar relatos tras relatos del poder del "verdadero amor" y lo "afortunado que eran que sus almas gemelas fueran el amor de su vida" mientras que él tenía que vivir con el constante recuerdo de lo que no puede tener creciendo dentro de su pecho, mostrándolo al mundo en forma de pétalos azules.
Odiaba sentirse así, sentir esa envidia que corroía dentro de él y quemaba con fervor las mariposas que apenas despertaban de su ensueño.
Pero solo podía sonreír y asentir a lo que le decían con un fingido interés, después de todo era lo único bueno que podía hacer en los últimos casi tres años.
Fingir que todo estaba bien.
El ramo de flores que cayó a su lado lo hizo saltar de sus deprimentes pensamientos, Lance había tomado asiento a su lado pasando su brazo por los hombros de Keith. En algún punto de la noche se había quitado el saco de su traje quedando solo con su chaleco y corbata azul. Su cabello se había arruinado por tanto moverse que ahora era una maraña esponjosa castaña, sus mejillas sonrojadas por tanto bailar y no por el exceso de alcohol del cual Lance juro no excederse "nunca más". Aún con la fina capa de sudor que cubría su piel, al tenerlo cerca podía sentirle vibrar de rebosante energía, y el par de resplandecientes ojos azules con enorme sonrisa que iban dirigido hacía él.
Dios, Lance era tan hermoso y Keith se odiaba siempre por dejar que esa sonrisa hiciera estragos en su corazón.
Cada. Maldito. Tiempo.
-Hey viejo, ¿Por qué estás tan gruñón tan temprano? ¡Las chicas todavía no han cortado el pastel! –Lance picó en medio de sus cejas un par de veces, con aquello tan simple logró hacer que Keith sonriera golpeando su mano.- ¡Mucho mejor! Te ves más guapo con una sonrisa.
Keith trató de no leer mucho entrelíneas aquel comentario, si preguntaba por el sonrojo de sus mejillas diría que era por el calor.
-Creí que estabas bailando con…. Espera, ¿Cuál de tus primas era esta vez? ¿Estefani? ¿Martha?
-¡Mal! Laura, pero vi a mi mejor chico haciendo del ninja solitario en la mesa y dije "¡No, no! ¡Lance, no puedes dejar que tu alma gemela se vuelva un anciano amargado antes de tiempo!" –Decía con mucha simpleza subiendo un hombro, ignorando por completo como Keith rodaba sus ojos para darle un golpecillo en la punta de su nariz.- Y no creas que no vi a varios de mis primos haciéndote ojitos para sacarte a bailar; ¡Llegué a creer que Jason lo había logrado hace un rato!
-No sé cómo decirte sin ofender a toda tu familia Lance, pero no estoy interesado en salir con tu primo de doce años -Keith se rio por la nariz, recordando lo insistente que era ese pequeño niño.- Y el niño tenía frases para coquetear mil veces mejores que las tuyas, a estas alturas podría hacer una lista de cada McClain o Serrano que coqueteo conmigo en estos días.
-Ese es parte de tu encanto, hipnotizas a todo McClain y Serrano que te ve con tu hermosura –Lance le dio varias palmadas en su rodilla.- Tengo que literalmente pelear con mi familia para demandar tu atención, la americana y la latina por igual.
Keith quería decir algo totalmente ridículo y meloso como "Siempre tendrás toda mi atención en ti" cuando el mismo Lance se levantó un poco de la mesa agitando su brazo para llamar la atención de alguien, Keith automáticamente sintiendo como su ánimo disminuía a medida que ella se acercaba a la mesa.
Ella, con su esponjado cabello blanco que la hacía ver etérea.
Ella, con su vestido rosa que contorneaba todo su cuerpo.
Ella, que caminaba con el aire de alguien venida de una cuna de oro pero con un buen corazón.
-¿Qué tal chicos? –Ella decía, con su cantarina voz envuelta en un fuerte acento británico que le daba más punto a su apariencia exótica, con piel morena y ojos azules que tenían un resplandor rosa en medio.
Ella, Allura, la más hermosa mujer que Keith había conocido hasta los momentos.
Y, muy seguro lo creía, era el reciente nuevo crush de Lance.
(Keith la odiaba. Keith odiaba que la odiara, por qué muy dentro de él creía que Allura no fuera tan mala persona).
(Pero si tenía que explicar porque actuaba tan evasivo con ella, siempre puede hablar sobre la mala impresión que Allura cometió apenas le había conocido).
-Es raro verte a ti sentado en vez de estar en la pista de baile –Mencionaba sentándose, por supuesto, al lado de Lance.
-Un pajarillo me informó que este tonto aquí a mi lado no se ha movido toda la noche de la mesa –Lance suspiró en fingida tragedia, Keith rodó los ojos por su dramatismo. Ni siquiera tenía que preguntarle quién le soplo sabiendo que era obvio que fue Hunk.- Vine a compartir mi gracia divina con él para que no esté solito.
Keith de nuevo rodó los ojos negando con la cabeza un par de veces dándole un codazo en el costado, por el rabillo de su ojo notaba que Allura también rodaba sus ojos con una pequeña sonrisa en su boca. Cuando ella fijó sus ojos en Keith, la sonrisa intentó ensancharse un poco queriendo que se viera natural, amable, calmada; tan solo logrando que cualquiera pudiera fijarse en lo incomodada y avergonzada que en realidad se notaba.
Quizá Allura estaba pensando en su "presentación" días atrás.
-Así que, Keith –Ella carraspeó su garganta, poniendo los brazos sobre la mesa e irguiendo su espalda.- Lance me ha hablado mucho de ti, más de lo que puedas creer.
-¿En serio? –Keith pregunto con floja sonrisa ladina, sintiendo como Lance parecía tensarse a su lado apretando el brazo sobre sus hombros. Lance estaba evitando mirarle al rostro clavando sus intensos ojos en Allura, viendo un fuerte rojo en su cuello y la punta de sus orejas.- ¿Qué tanto?
-¡Muchísimo! –Levantó sus manos agitándolas un poco, en su muñeca derecha se podía ver el nombre de ROMELLE en un suave tono magenta.- Romelle estaba tan tentada de lanzarlo del balcón si no dejaba de hablar de su queridísima alma gemela.
Una parte de Keith estaba complacida de que Lance todavía hablaba sobre él con los demás llamándolo de esa manera, pero la otra parte que quemaba con la envidia no dejaba de decirle que Lance prefería pasar más tiempo con otros que con él desde que habían llegado a Cuba. Buscaba no culparlo, buscaba no verse adolorido por eso, no era todos los días que Lance viajaba kilómetros de distancia para poder ver a su familia materna por lo que le parecía normal que quisiera pasar tiempo de calidad con ellos, hasta eso Keith lo entendía muy bien, mejor que cualquiera.
Pero Keith entendía si eran familia, ¿En dónde entraba Allura en todo esto? Ella era amiga de Acxa y Verónica, hija del dueño de la compañía en que trabajaban, por ello su estatus de clase alta. Obviamente vino por la boda de sus dos buenas amigas, y apenas Verónica le presento junto a Romelle, Lance ya había puesto sus ojos en la belleza exótica de cabellera blanca.
Quizá, era egoísta pensarlo, que Keith quisiera monopolizar todo el tiempo de Lance consigo que con Allura.
Era egoísta pensarlo, por lo tanto, no lo hacía. Así que dejaba que Lance fuera con quién quisiera, mientras que Keith le daba un codazo amistoso diciendo que estaba bien cuando giraba a verle con suplicantes ojos azules. Que todo estaba bien, en lo que apretaba sus labios para que los pétalos no salieran volando de su boca.
-¡Yo no hablo TANTO de él! –Lance replicó con ridícula voz chillona negándose a voltear a ver a Keith todavía, quitando su brazo de sus hombros recargándose en el espaldar de la silla todo enfurruñado.- ¡Hablo la cantidad normal! ¡Lo normal entre dos grandes amigos!
-Claro, amigos –Allura prácticamente ronroneo aquello, viendo hacía Keith con pícaros ojos y una sonrisa gatuna que Keith admitía le hizo sonreír un poco. Allura se inclinó hacia adelante moviendo un dedo indicándole que se le acercase un poco, por mera curiosidad de saber qué es lo que quería además de seguir burlándose de Lance, Keith puso sus brazos en la mesa inclinándose hacía ella quedando casi cara a cara sin contar que tenían al cubano atrapado entre los dos, que veía todo con ojos bien abiertos.
-Él me dijo un súper secreto, -Allura puso una mueca seria, bajando su voz para que solo fuera un susurro. Escuchó a Lance contener su aliento, Keith decidió ignorarlo subiendo sus cejas para alentar a Allura de que continuara.- Un súper secreto del que nadie debería enterarse, pero como me caes bien te lo diré.
Keith tragó asintiendo una vez, irónicamente muy concentrado por saber ese gran secreto que Lance le había confesado a ella.
-Él me dijo… -Hizo una pausa dramática, todavía muy seria, todavía susurrando.- Que tu greña te hace ver sexy y que le daba envidia de que sea tan sedosa y suave.
Keith soltó tremenda carcajada tirándose hacia atrás con sus manos sobre su abdomen, haciendo caso omiso de que Lance lo estuviera fulminando con la mirada con rostro enrojecido.
-¡Eso era información clasificada! –Refunfuño Lance, levantando sus brazos al aire, para luego cruzar sus brazos poniendo un puchero en sus labios.
Keith daba fuertes bocanadas de aire por su boca, alertando un poco a las mariposas de su pecho. Con temblorosa mano tomo un vaso de refresco que se había servido previamente, dándole un largo sorbo para recuperar el aliento y pasar su mano por los ojos limpiando las lágrimas. Cuando por fin sintió que podía respirar, tenía ya en mente mil y una burlas para Lance respecto a su "secretito", pero al voltear se quedó callado al ver a Lance y Allura conversando cerca del otro, en su propio mundo. Keith bajo sus cejas viendo mejor hacía su vaso con más interés que la conversación que estaba pasando a su lado, sintiendo la presión en su pecho darle pequeños pellizcos que prefirió ignorar.
-¡Lance no! ¡Sabes que es complicado ahora! –El grito-susurro de Allura le hizo girar para ver como la chica se había encogido de hombros tamborileando sus dedos sobre la mesa, mirando lo más disimuladamente que podía hacía una parte en específica, con sus mejillas sonrojadas.- Todavía tengo… Mucho en que pensar.
Lance suspiró, puso una mano sobre el hombro de la chica dedicándole una sincera sonrisa que Allura correspondió poniendo su mano sobre la de él dándole un apretón.
Keith apretó el agarre en su vaso, las mariposas regresando a su escondite evitando las flamas que quemaban con "Lo odio lo odio lo odio lo odio".
-Keith –Parpadeó un par de veces, notando que Lance se había volteado a verle con ojos preocupados, ahora su mano estaba en su hombro apretándolo.- ¿Estas bien, viejo? Has estado, como que perdido en las nubes últimamente.
-Oh –Keith volvió a ver hacía el vaso, suspirando y negando con la cabeza volviendo a verle con una pequeña sonrisa.- Estoy bien, solo estoy cansado.
Y en parte era eso, estaba cansado de muchas cosas, en especial de su propia enfermedad pero esa no tenía que decírsela a su crush justo ahora. Lance bajo sus cejas como si no creyera lo que le decía, cuando apenas había abierto su boca para refutar, en un flash rubio apareció una chica agarrando con fuerza el brazo de Lance, Romelle sonreía amplio con sus mejillas sonrojadas que decía que quizá se había pasado de más con los mojitos.
-¡Lance! –Arrastró chillonamente, apretando sus manos en el brazo del cubano.- ¡Me prometiste que tendrías un baile conmigo! ¡Ven, vamos a bailar!
-¡Ya va, ya va! ¡Estoy acompañando a Keith justo ahora! –Replicó pero sin dejar que Romelle siguiera jalándole del brazo, más que nada por no ser maleducado con la chica.
-Keef no se va a ir a ningún lado si vienes a bailar conmigo un rato –Romelle había hecho un puchero en sus labios, volteando a ver hacía Keith.- ¡No te molesta si me lo llevo solo un momento! ¿O no Keef?
"Llévatelo, no es como si Lance fuera mío de todas formas", fue lo que estuvo a punto de decir si no se hubiera mordido la lengua al último segundo, evitando escupir ese veneno cargado de sus celos y envidia. Lance lo estaba mirando todavía con sus cejas caídas, con la preocupación latente en sus ojos azules, expectantes, como si esperaba que Keith le dijera algo, como si esperaba que Keith le diera su permiso; ¿Permiso para qué? Lance es una persona libre, podía estar con quien quiera y como quiera, Keith tenía que apoyarlo en todo lo que fuese necesario.
Su Lance no era SUYO en cualquier manera.
Por lo que Keith hizo su acostumbrada seña de subir sus hombros con el mensaje claro de "Esta bien, no me molesta" que Romelle entendió al instante ampliando su sonrisa jalando a Lance fuera de la silla en dirección a la pista de baile. Lance seguía quejándose con Romelle, viendo hacia atrás sobre su hombro para Keith, sus ojos azules bien abiertos con un sinfín de preguntas del cual Keith no tendría verdadera respuesta, o el valor de preguntarle por qué siempre lo veía como si le suplicara desde que llegaron a Cuba.
Keith suspiró, apoyando su espalda al espaldar de su silla, un fino movimiento a su lado le hizo entender que en realidad no estaba tan solo en esa mesa.
Allura se había quedado, en sus manos estaba el ramo que Lance había dejado enredando sus finos dedos entre los lirios blancos y amarillos; pero ella le estaba viendo con mirar que destilaba preocupación también, y algo más del cual Keith no entendía bien.
-Creo que Lance le gustaría que cuidaras esto por él –Le extendió el ramo, los pétalos de las flores se movieron un poco sin que ninguno de ellos cayera sobre el mantel. Aun cohibido, Keith aceptó el ramo colocándolo frente a él.
-Uhm, mira, Allura… -Comenzó sin saber bien lo que quería decir, sin estar seguro de que si necesitaba decir algo para disipar el ambiente tenso entre ambos e intentar, por la mera felicidad de Lance, llevarse bien con otro de los crush de su alma gemela.- Creo que…
Pero Allura le interrumpió pegando sus manos sobre la mesa levantándose de repente, sus ojos estaban puesto en otra dirección, toda ella se había puesto muy nerviosa de un momento a otro sin que Keith tuviera el tiempo de preguntarle, ella se disculpó diciendo que tenía algo que hacer, rápido saliendo de la mesa para irse de la misma manera en como llego; de la nada básicamente.
Ni siquiera Keith tuvo el tiempo para sentirse ofendido por eso cuando escuchó un largo suspiro seguido de un par de tosidos que lo había hecho girar, solo viendo un destello de blanco y negro desaparecer entre el tumulto de gente; ¿Es que todos estaban llenos de energía ahí? Ojalá pudiera decir que le gustaría compartir esa energía con todos, sino fuera porqué el palpitar dentro de su pecho le daba una mejor idea de quedarse seguro en donde estaba.
Keith volvió a suspirar, al bajar su mirada hacía el suelo se fijó en algo nuevo que lo hizo levantarse, dando unos pocos pasos hacía lo que vio agachándose en el suelo, con delicadeza tomando lo que había en el piso haciéndolo reposar en la palma de su mano.
En su palma había un par de pétalos rosas.
Pétalos que le recordaban mucho a los que crecían dentro de él.
-… Uh.
Si llegaste hasta acá primero que nada quiero decirte que lo siento mucho (¿?¿?¿?)
FACTS
(1) Mi headcanon sobre la familia de Lance es que su papá es el norteamericano. El mismo headcanon suele variar dependiendo del AU pero en este caso digamos que sus padres se conocieron por cuestiones de trabajo, congeniaron, se volvieron mejores amigos aparte de almas gemelas, se gustaron, se casaron, el papá se fue a vivir un tiempo a Cuba con su mujer y tuvieron múltiples hijos, y luego el papá encontró una mejor oferta de trabajo y se llevó a su camada al USA y se quedaron viviendo ahí.
(2) Allura es un par de años menor que Acxa y Verónica, a la vez un par de años mayor que Lance. Solo para dejarlo en claro, Lance y Keith tendrían 17, casi 18 años, Allura tendría 21. Allura no trabaja en la compañía de su padre, en realidad sigue siendo estudiante, pero se pasea por ahí lo suficiente como para haberse hecho amiga de las recién casadas.
(3) Allura totalmente dijo un comentario racista sobre los japoneses SIN SABER que Keith tiene sangre japonesa, justo en frente de él, cuando se conocieron.
(4) Este capítulo paso por diferentes versiones hasta que salió este último, y existió una escena en donde Adam le decía a Keith que Shiro tuvo que ir al baño porqué "tiene una vejiga de anciano que se llena con solo dos botellas de cerveza", al final esa escena fue eliminada pero podemos decir que sucedió en algún punto de la fiesta. También existió una en donde Klance bailaba por unos minutos hasta que Keith comenzaba a toser.
(5) Lance habla demasiado sobre Keith, DEMASIADO ;) ;) ;)
(6) El motivo del porqué Keith cree que Lance tiene un crush en Allura es porqué literalmente Lance usa al menos una frase de coqueteo en medio de una conversación con ella.
