Holis, y bienvenido al sexto capítulo de la novela barata que tanto les gusta (¿?)
Quiero decirle a todos principalmente que les agradezco por todas sus bonitas palabras que me dejan en los reviews que me animan a seguir escribiendo esta cosa 3 Ahora tengo que decirle lo más importante y es que, creo que este será el último upd8 de este año; ¿Por qué? Bueno, tres razones: Principalmente, todavía me faltan completar las otras tres escenas finales de este fanfic, que ya son junto a este otro, el clímax de todo, apenas llevo un párrafo de la escena 7. Segundo, empecé a trabajar y eso no quiere decir que impedirá que siga con esto, pero es probable que me tarde un poco en subir cosas. Como tercero y último, ya se acerca las fiestas y voy a estar bastante ocupada con ello en especial con mi familia, no sé si vaya a actualizar en algún momento en ese tiempo dependiendo si me gana la ansiedad de hacerlo (¿?) de todas formas FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO PARA USTEDES MAI LOF 3 3 3
*Les lanza el cap en la cara y huye*
Tener a Lotor de compañero de cuarto no era tan malo como muchos creían.
Lance estaba enojado por dos razones: La primera, que el sistema de la universidad de Arus no los pusiera a ambos como compañeros de cuarto en la residencia estudiantil, la regla es que solían emparejar a un nuevo ingreso con algún veterano. A Lance le toco alguien que si no llegaba a su pequeño departamento oliendo a alcohol y marihuana cada cuatro días, entonces tenía que soportarlo cuando llegaba con su exageradamente ruidosa novia que se ganó dicho título cuando estaban "consumando su relación" en la habitación contigua, Lance estaba enojado porqué Keith tuviera un compañero que fuera mucho más serio y maduro, con la educación suficiente para hacer sus cosas por fuera en vez de molestar dentro.
Lo segundo era que Lance había creado una vendetta en contra de Lotor porque no había forma alguna de que alguien tuviera el cabello naturalmente blanco y tan bien cuidado como él. Aparte de que Lotor solía ser bastante amigable con Keith, como un normal compañero de habitación debía ser, que Lance varias veces se quedaba viendo fijo hacía el mayor cuando Lotor se acercaba a Keith para conversar o preguntarle si quería que le trajera algo de la tienda de abajo, cada vez que venía a visitarle (Lo suficiente para ignorar a su desastroso compañero).
-No puedo creer que estés dejando que Lotor te compre comida –Lance chistó, viendo hacía el trozo de pizza con champiñones en un plato sobre su regazo, pizza que Lotor compró para los tres en buena fe, mirándola como si esta fuera a saltarle encima o estuviera envenenada.- ¿Este es el tipo de chico que te gusta Keith? ¿Con suficiente dinero para que sea tu Sugar Daddy?
Keith rodó sus ojos, metiendo un trozo de champiñón a Lance en su boca cuando la abrió para decir algún otro comentario mordaz sobre su compañero, Lotor solo miraba toda la escena con diversión deletreada en su rostro, subiendo un hombro cuando Keith le veía pidiéndole disculpa por su exagerada alma gemela.
Pero volviendo a hablar sobre Lotor, era mucha mejor persona de lo que los rumores decían. En un principio Keith creía que se trataba de otro típico chico ricachón que cree que puede mandar porqué "papi" es dueño de una de las más magnánimas empresas existentes. No solo NO era un maldito niño mimado, sino que Lotor era una persona más sencilla de lo que parecía. Quizá tenia ropa que valía más que todo lo que tenían en su pequeño departamento, pero Lotor compraba sus propias cosas con su propio dinero que ganaba justamente con su propio trabajo como traductor freelancer, aprovechándose de que sabía por lo menos ocho idiomas distintos ascendiendo a nueve cuando encontrara a alguien que le enseñara rumano.
(Oh, puede que esa sea otra razón por la que Lance también lo detestaba, cuando él solo podía hablar dos idiomas en vez de ocho).
Keith y Lotor tenían muchas cosas en común así que no había silencios incómodos cuando se reunían para cenar en su pequeño comedor-cocina, además de ser una persona extremadamente meticulosa, limpiaba todos los desastre que hacía, se ofrecía a lavar toda la ropa al menos una vez a la semana. También ofrecía a comprarle cualquier chuchería sin recibir nada a cambio, solo por ser un buen compañero, Keith igual le regresaba el favor en más de una ocasión, y también le compraba cosas a Lance cuando venía de visitas así el chico tratara de ponerle cosas imposibles como "agua mineral traída del monte Everest" y Lotor regresaba con una botella de agua mineral a la cual le escribía "Monte Everest" con un marcador al lado de la etiqueta entregándosela a Lance con una sonrisa ladina importándole poco que su alma gemela lo aceptara a regañadientes.
(-¿Por qué odias tanto a Lotor? –Le había preguntado Keith hace un tiempo, los dos solos en su pequeña sala comiendo un servicio de sushi "traído directamente desde Japón" que Lotor había llevado antes de encerrarse en su cuarto concentrándose en su nuevo trabajo.- Es un buen tipo.
-Es un tipo pretencioso, presumido, arrogante –Arrugaba su nariz metiendo un rollo de atún en su boca, mascando con fuerza un par de veces.- Y siempre parece estar observándote, ¿No lo notas? Puedo sentir su mirada clavada en ti.
-Supongo –Keith subió sus hombros, girando sus palillos entre sus dedos.- Pero él me cae bien, me gusta.
Keith lo había dicho con sinceridad, y su "me gusta" venía más de un sentimiento amistoso que de algo más hacía su compañero de cuarto, sin embargo; no notó como Lance había desviado su mirada apretando con fuerzas sus palillos mientras murmuraba "Por supuesto que te gusta…").
Lotor también se había ofrecido a comprar sus medicamentos, incluso si nunca preguntaba para que eran a pesar de notar lo curioso que estaba.
Keith podía decir que tuvo la suerte de no solo tener un buen compañero de cuarto, sino también un buen amigo.
Y más adelante, un buen aliado.
Cuando en una noche, Keith se había despertado al escuchar la puerta del baño abrirse abruptamente, conjunto a varios fuertes tosidos. Keith salió de su cuarto para ir al fondo del pasillo donde estaba el baño, al asomarse muchas de las preguntas que tenía sobre su compañero de cuarto parecieron responderse en ese momento. Porqué ver a Lotor, con su largo cabello envuelto en una desordenada cebolla sobre su cabeza, apretando con temblorosa fuerza los lados del lavabo inclinando hacía este, escupiendo pétalos tras pétalos de flores rosas hizo a Keith sonreír en alivio.
Después de muchos años batallando con su enfermedad, Keith sintió que no estaba solo en ese terrible mundo.
-Entonces, ¿Tienes Hanahaki? –Preguntó Keith a pesar de ser obvio, después de ayudar a Lotor a moverse hacía la pequeña sala, dándole un vaso de agua con un par de sus pastillas que sabían le ayudaría.
Lotor murmuro aceptando el vaso y las pastillas, metiéndolas en la boca antes de tomarse toda el agua en un largo sorbo, suspirando agotado.
-Sí –Su voz sonaba ronca, dejando el vaso sobre la mesilla en frente. Se recargó en el sofá cruzando sus brazos sobre su pecho, tirando su cabeza hacía atrás viendo hacía el techo, como si este pudiera darle respuesta a todo su predicamento.- Creo que ya tengo suficiente en mi vida, entonces viene el destino y me lanza una enfermedad que el margen de que ocurra es de uno en un millón.
-Bienvenido al uno en el millón –Decía Keith con una sonrisa, sentándose a lo indio sobre el sofá a su lado.- No hay muchos como nosotros aquí, así que debemos mantenernos juntos.
Por un par de segundos se formó un silencio entre ambos, no uno incómodo sino digiriendo la información que tenían por delante. Keith había tenido sus sospechas acerca de que Lotor pudiera tener hanahaki, desde el momento en que encontró esos pétalos rosas en el suelo de aquel salón de fiesta en Cuba, a las situaciones en su día a día. El cómo Lotor siempre estaba curioso de sus medicinas pero creyendo que sería de mala educación preguntarle, el cómo Lotor tosía disimuladamente para no hacer ruido, el cómo Lotor limpiaba todo tan insistentemente en especial esos lugares en donde había tosido.
El cómo Keith, en más de una ocasión, había encontrado pétalos rosas flotando en el agua del inodoro.
Y Keith sabía que Lotor ya sospechaba que él tuviera la enfermedad también, era una persona observadora y se había estado fijando en él desde que empezaron a vivir juntos.
-¿Desde cuándo? –Preguntó Keith una vez más, mirando hacía su amigo. Lotor cerró los ojos un momento bajando su cabeza, exhalando por su nariz antes de responderle.
-Debo estar acercándome al año –Abrió sus ojos frunciendo su ceño, haciendo cálculo mental del tiempo que tenía escupiendo esos pétalos.- Alrededor de ocho o nueve meses.
-Así que estas en la etapa temprana del crecimiento, eso está bien, es la menos problemática –Keith se rio por lo bajo, sintiendo su pecho retumbar por aquel simple gesto.- ¿Y quién es? La persona, me refiero…
Lotor inhalo hondo por su nariz volviendo a cerrar los ojos, una media sonrisa apareciendo en sus morenas facciones, sonrisa cargada de un poco de arrepentimiento.
-Allura –Decía con voz demasiado suave, como si tuviera miedo de decir esa voz tan alto que partiría algo muy frágil que cuelga en la distancia entre él y ella.- Siempre ha sido ella, no creo que exista alguien más así.
¡Oh, como Keith podía entender ese sentimiento!
-Justo ahora nuestra situación es complicada –Paso su mano por su rostro, restregándolo con parsimonia. Se le veía cansado, justo como él.- No creo, que yo sintiendo algo por ella sea lo que necesita justo ahora.
Lo otro que Keith se había fijado, es como el adulto a su lado solía ver hacía Allura con la misma cantidad de amor y anhelo envuelto en sus ojos. Allura parecía inalcanzable para cualquiera, una diosa caminando entre meros mortales que si se atrevían verla por mucho tiempo se enceguecían, pero Lotor parecía ser el único a su altura, Lotor parecía tener el valor de mirarle sin temer a quedarse ciego porqué él también era un ser etéreo. Sin embargo, Keith tampoco sabía cuál era la situación complicada en la que ambos estaban envueltos, no entendía por qué Lotor siempre estaba dudoso de acercarse a ella cuando la veía pasar por el campus junto a Romelle. Ni entendía por qué Allura se ponía toda nerviosa y evasiva cuando Lotor estaba cerca.
Debía existir una historia detrás de ello, más no sentía que fuera educado preguntarle sobre eso justo ahora, en cambio Keith le pregunto otra cosa que estaba entre sus miles de hipótesis.
-¿Le dijiste a Allura de tu enfermedad?
-No lo creo –Lotor frunció el ceño nuevamente, levantando su muñeca derecha para verla. Keith ya sabía que nombre decía ahí, así que no tenía necesidad de inclinarse para verlo.- Acxa lo sabe, pero confió en que ella no se lo haya dicho a nadie, ni siquiera a su esposa.
De nuevo se quedó todo en silencio, Keith no sabía que preguntarle ahora a Lotor, suponiendo que ahora le tocaba a él preguntar cuando le sintió moverse en el sofá, girando todo su cuerpo para poder verlo mejor.
-¿Y qué hay de ti? –Lotor preguntó, poniendo sus manos sobre su regazo, se le veía más relajado que al principio.- ¿Desde cuándo?
Exhalando por su nariz, colocó su mano sobre su pecho sintiendo los aleteos de las mariposas, sin importar que tantos pétalos escupiera, que tantas alas de mariposas destrozara dentro de él las mariposas seguían en aumento. Todos los días salía una nueva, por cada minúscula acción que su alma gemela hiciera en su presencia, que no importa con que tanta fuerza las raíces apretaran en sus pulmones ellas seguían revoloteando, tan necias y obstinadas, justo como él.
-Cuatro años –Keith vio hacía su regazo no queriendo ver a Lotor, que había abierto los ojos en gran sorpresa por su respuesta.- ¿Te gustaría ver mis radiografías?
Le pregunto casual, como si le estuviera preguntando si quería ver el nuevo meme que Pidge le había enviado, no a punto de mostrarle una parte de su vida. Sabía que Lotor era de naturaleza curiosa, estaba reflejado en sus ojos azules que brillaban cuando hacía un nuevo descubrimiento, en su rostro que se iluminaba cuando un nuevo plan para la preservación del medio ambiente era propuesto en la facultad de su carrera. Pero Lotor, mejor que nadie, sabía cómo acercarse a algo nuevo con un rostro neutro en vez de una mirada llena de lastima hacía él.
Por lo que, cuando Keith tomo el valor de verlo al rostro, fue que sintió alivio profundo al ver que Lotor solo asentía su cabeza con solo un brillo en sus ojos en todo su serio rostro.
Keith se dirigió a su cuarto sacando la carpeta con las nuevas radiografías que se había sacado hace un par de meses atrás, en una clínica local pagando con su propio dinero en vez del seguro de su hermano, y tuvo que pegarlas en la madera de su cama para que Lance no las viera cuando venía de visita. Al regresar a la pequeña sala le extendió la carpeta amarilla hacía el otro, volviendo a sentarse a su lado esta vez con las piernas dobladas abrazándolas, recostando su mejilla sobre sus rodillas. Lotor sacó una de ellas colocándola hacia arriba, a contra luz del foco que había en el techo, en ella estaba la indiscutible imagen de un par de pulmones sobrecargado de líneas que se extendía a todas partes que parecía no dejaban ni una esquina a salvo.
Sus pulmones parecían estar quebrados.
-Varias de las raíces perforaron mis pulmones un poco, -Keith decía con una media sonrisa, agotada.- E incluso, llegaron a rodear mi corazón hace un tiempo.
Lotor vio una por una las radiografías sin mostrar el más mínimo sentimiento en su rostro, al concluir las guardo todas dentro de la carpeta con sumo cuidado dejándolas en la mesa. Volvió a poner sus manos sobre su regazo, respirando hondo cerrando una vez más sus ojos.
-Keith –Le había dicho con suavidad, girando su rostro para cuando abrió sus ojos, bajando sus cejas mostrando lo que en verdad sentía en todo el asunto: Preocupación, y consideración.- Debes estar aguantando mucho dolor.
No era una pregunta sino una confirmación, y eso hizo que algo en Keith se rompiera un poco.
-Cada día… –Su sonrisa era temblorosa, parpadeando un par de veces al sentir como sus ojos comenzaban a arder.- Cada maldito día es una tortura, peor de la que cualquiera pudiera estar pasando.
Lo único que mantenía a Keith en pie era la media botella de analgésicos que se tomaba todos los días para poder simplemente levantarse de su cama. Cada nuevo día tenía que caminar entre los demás con normalidad ocultando el hecho de que sus piernas flaqueaban y su mente le pedía a gritos que se tirara al suelo gritando de dolor hasta que su garganta se rasgara. Agradecía esas tontas lecciones que Lance le había dado sobre el maquillaje, no sabía que existiría una época en donde se preocuparía por ocultar la palidez de su rostro además de las fuertes ojeras que cargaba. Nadie batía un ojo cuando Keith aparecía en el salón de clases usando un tapabocas, tosiendo de vez en cuando con su mano temblorosa sosteniendo su lápiz porqué todos catalogaban eso como normal, el típico cansancio de un estudiante de astrofísica en especial si pasaba por la época de los parciales.
Muchas veces Keith se reía, histérico, no entendiendo lo jodidamente bueno que se había vuelto para engañar a todos ¡Y eso que el actor entre los dos siempre fue Lance!
-Tuve que abandonar el equipo de futbol de mi vieja escuela –Keith restregó sus ojos con los nudillos de su mano, recordando que antes le había contado eso a Lotor por sin detallarle por qué.- ¿T-Te acuerdas que te dije que lo hice con la excusa de concentrarme más en mi último año de preparatoria para ir a Arus? El entrenador me creyó e hicieron una celebración de despedida para mí, cuando la verdad abandone el equipo porqué ya no podía correr tanto como quisiera sin sentir que mi pecho se abriría en dos o que necesitaba pararme cada cinco minutos para recuperar el aliento.
Lotor tarareó comprensivo, Keith por siempre estará agradecido por eso.
-¿En verdad crees que Lance no te amé? –Preguntó él, más en curiosidad que regañándole. En otras circunstancias Keith hubiera girado para verle con su ceño fruncido por lo equivocado que estaba con aquella pregunta usando toda su determinación para hacerle ver lo contrario, en cambio se rio en histeria, una burbuja estallando en su pecho que no sabía que tenía acumulada desde hace mucho.
¿Y que no era esto una gran ironía? ¿Qué no era su vida desde hace cuatro años una simple y burda burla de lo que acontecía?
¡Keith estaba sufriendo por amor! Y entonces alguien le pregunta si Lance no lo amaba.
-¡Lance me ama! –Decía entre frenéticas risillas, tosiendo un par de veces dejando que los pétalos azules salieran libre de su boca. Le tomo un par de bocanadas recuperar su aliento, limpiando las lágrimas que se escaparon de sus parpados con la manga de su camisa.- Tan obstinado y rencoroso como pueda verse, Lance en realidad es alguien que ama con mucha fuerza, él ama a sus familia, a sus amigos, a cada nueva persona que forma parte de su vida, y sé que me ama a mí también…
Keith bajó su vista hacía su muñeca, en donde el nombre de su alma gemela seguía haciendo fuerte contraste con la palidez de su piel, y que, alrededor del nombre como si tuviera la parte inferior de un marco sosteniéndolo, una serie de diminutas mariposas multicolores lo adornaban. Meses antes de comenzar la universidad, Lance quiso que ambos se tatuaran algo sobre sus marcas de alma, algo que fuera simplemente de ellos.
Lance se tatuó un león tribal en tinta negra, salvo por su melena en un tono rojo sangre. Mientras que Keith se tatuó esa serie de mariposas que parecían revolotear bajo el nombre de Lance, porqué solo las mariposas podían definir su amor hacía él.
Grácil, frágil, libre.
-… Pero mi amor por él no es el mismo que él por mí –Sorbía su nariz, volviendo a limpiar las lágrimas que seguían saliendo sin su permiso. Sintió que Lotor puso una mano sobre su hombro buscando reconfortarlo, siendo él una persona que solía mantener su distancia de cualquier clase de contacto físico, ese gesto significaba que Lotor confiaba lo suficiente en él como para acercarse a ayudarlo.
Una vez más, Keith estaría por siempre agradecido con él.
-Solo conozco a Lance de las muchas veces que viene a invadir nuestro departamento, y se que tiene unas fuertes opiniones sobre mí –Comentó Lotor subiendo una ceja, haciendo a Keith resoplar con gracia.- E incluso yo puedo ver lo importante que eres para él, ¿No piensas decirle nunca lo que sientes?
-Estaba pensando, que quizá sea ya tiempo de que le diga –Volvió a sorber su nariz, pasando su mano por su cabello enredando sus hebras oscuras entre sus dedos.- Y también, creo que es tiempo de darle fin a esto… -Suspiró cerrando sus ojos, apoyando su espalda en el sofá para poner una mano sobre su pecho.-… Con la operación.
La operación que lo salvará del hanahaki, a cambio de sacrificar sus sentimientos por Lance en el proceso. Quizá sea lo mejor para ambos, si Lance lo rechazaba después de confesarle entonces sería lo suficiente para Keith, se haría la operación sin ningún tipo de remordimiento. Solo así, podría seguir viviendo su día a día amando a Lance, de la misma forma que Lance lo amaba a él.
-Tan solo… -Keith subió su cabeza, viendo al techo. Apretando sus labios que temblaban, más lagrimas saliendo de sus ojos. Sus dedos apretando la tela de su camisa, sobre su pecho. Su voz sonando quebradizo, como la situación en la que estaba.- T-Tan solo quiero conservar un poco, solo un poco más, estos sentimientos; ¿Esta tan mal eso?
-No lo creo –Lotor se movió en el sofá para estar totalmente al lado de Keith, la mano que se había alejado hace unos minutos anteriores volviendo a encontrar su lugar en su hombro, dándole un apretón.- Creo que es admirable, que hayas soportado y sigas soportando todo este dolor por él, al mismo tiempo que creo que eres un estúpido por haber tardado tanto en decírselo.
Keith se rio por eso, Lotor sonrió ladino.
-Yo haría lo mismo, en realidad. Soportar esto que crece en mi pecho por mantener mi amor hacía Allura. Y quizá tú y yo no seamos tan cercanos, pero puedo ofrecerte mi apoyo para cuando decidas dar el paso en hacerlo.
Keith bajó sus piernas, usando sus dos manos para limpiar su rostro inclinándose hacia adelante, apoyando sus codos en sus muslos. De alguna forma, haber hablado con Lotor sobre eso le quito un peso de encima, metafórico claro, la presión que estaba comenzando a sentir en su pecho le decía que su dosis de analgésicos estaba a punto de acabar.
-Hay un par de personas que también debo decirles sobre esto, he evadido cada una de sus preguntas en todos estos años, a veces me sorprendo en como lo logré sin soltar nada, considerando que ellos pueden ser tan insistente como yo de obstinado –Keith rascó su nuca, girando a ver hacía Lotor con una tímida sonrisa.- ¿Estaría mal si te pido que me acompañes cuando tenga que decírselo?
-Para nada –Y él le respondió, negando su cabeza.
La semana siguiente, ambos había ido a una de las cafeterías cerca del campus universitario, en una pequeña mesa en donde solo podían caber cuatro personas: Él y Lotor de un lado, Adam y Shiro del otro.
-¿Y bien? ¿De qué querías hablar con nosotros? –Adam fue el que preguntó, juntando sus manos sobre la mesa. Keith vio solo por un mísero segundo el anillo de compromiso que el hombre tenía en el dedo de su mano derecha.
Keith miró hacía Lotor luego de eso, Lotor solo le vio asintiendo una vez con su cabeza, un ademán que le decía "Esta bien, yo estoy aquí si necesitas apoyo". Inhalando un poco, adentro sus dedos en los tirantes del tapaboca que traía puesto, y tal como sucedió cuando descubrió lo que tenía en aquel mínimo consultorio, los pétalos azules cayeron grácilmente sobre la mesa sobresaltando al par de adultos que abrieron su boca en sorpresa.
-Keith –Shiro empezó, viendo hacía los pétalos y luego hacía él una vez más. Sus cejas descendiendo en preocupación.- ¿Qué es esto?
"Bueno, aquí va nada, supongo…"
-¿Qué tanto saben de la enfermedad de Hanahaki?
Esos que creyeron que lo de la flor se trataba de Lance o Allura, lo siento mucho (¿?)
FACTS:
(1) Me da risa que cuando pensé en Lotor siendo alguien que sabe muchos idiomas estaba pensando en qué clase de trabajo ponerle que vaya acorde a él y automáticamente me vino lo de "Lotor absolutamente abusaría de su poder en los idiomas para sacar provecho" LMAO.
(2) Keith gana dinero ayudando a Lotor a revisar las traducciones que hace en japonés porqué japonés es básicamente su segunda lengua.
(3) Creo que es bien claro que Lance no le tiene tanto aprecio a Lotor *SNORT*
(4) Keith y Lance son estudiantes de primer semestre, Lotor (Y Allura) van por el octavo semestre de sus respectivas carreras.
(5) No se me ocurrió mucho que clase de carrera ponerle a Lotor, solo sé que tiene que ver con la preservación del medio ambiente.
