¡Buenas, buenas!
Espero que la hayan pasado bonito en las fiestas junto a sus familias, amigos, ser(es) especial(es); que hayan comido mucho y descansado lo suficiente. Y que hayan logrado sobrevivir estos dos años que duro Enero (¿?). Al fin les traigo el cap 7 de PdM como había prometido, me disculpan si me tarde mucho pero fue que me forzaron a ver una serie de chinos homosexuales y ahora soy creyente de esa religión (?).
La verdad no tengo mucho que decir sino que espero disfruten el capítulo, y que lo siento mucho (?).
Esta sería la parte en donde todos asumirían que Keith prefería evitar a Lance a toda costa en vez de hablar sobre sus sentimientos. Y eso es lo interesante de este punto, por qué no lo hizo, es decir; ¿Conocen a Lance? Es imposible evitarlo, y lo que menos Keith quería era estar lejos de su alma gemela. Aun así Keith si estaba evitando decirle a Lance tanto lo que sentía como la enfermedad que estaba, cada día que pasaba, consumiendo el poco tiempo que le quedaba.
Todo porqué quería conservar sus sentimientos por él, cosa que Keith consideraba muy importantes y valiosos.
Siguió con su rutina habitual en su vida universitaria, siguió yendo a sus clases con normalidad, siguió asistiendo a cualquier invitación para tomar un café o comer algo que sus amigos le proponían, actuando con normalidad ante los demás a pesar de evadir a toda costa preguntas sobre el tapabocas que ahora tenía veinticuatro-siete en su rostro o por qué hablaba tan bajito, faltándole el aliento apenas pronunciaba un máximo de diez palabras.
Para el mundo seguía siendo este chico raro de astrofísica, ahora solo con nuevos detalles en su apariencia de "chico malo".
Su condición física iba de mal en peor, y de peor a muchísimo peor. Era de esperarse que las medicinas que antes al menos ayudaban a calmar esa sensación de crecimiento en su pecho, ahora no le hiciera efecto alguno, como ya no veía necesidad de seguir usando todos esos medicamentos se los termino regalando todos a Lotor, quien ya llegó a la etapa de la enfermedad en dónde apenas caminaba una cuadra y se agotaba.
Keith ya no podía subir un escalón sin sentir que se iba a desmayar.
(Y casi se desmayaba una vez, tan obstinado creyendo que podía subir hacía su departamento sin la ayuda de nadie, teniendo que llamar a Lotor para que le ayudara a subir los otros cuatro pisos siendo cargado por el adulto en su espalda).
No necesitaba que nadie le dijera lo mal que estaba por qué podía verlo todos los días cuando estaba frente al espejo. La excesiva palidez en su piel que lo hacía ver gris en vez de blanco como tal, las fuertes ojeras que rodeaban sus ojos haciéndolos ver como dos cuencas vacías, había perdido peso, y su cabello había perdido brillo según lo que el mismo Lance le comentaba. Además, estaba muy consciente de que sus síntomas habían empeorado, ya no le era raro el simple hecho de que al suspirar centenares de pétalos salieran de su boca sin el mayor esfuerzo.
Una vez asustó al pobre de Lotor que pasaba frente a él cuando le dio por estornudar, creando una bola de pétalos azules que salieron disparados como bala de un cañón, gruñendo por el terrible dolor y esfuerzo que hizo en su apretado pecho como su destruida garganta.
Keith ya no se sorprendía, cuando al toser algunas de esos pétalos venían manchados de rojo. Encontrar manchas de sangre en su almohada todas las mañanas solo le decía que el tiempo se le estaba agotando. Y entre más pasaba el tiempo más se decía a sí mismo una y otra vez: "Necesito hablar con Lance, necesito decirle sobre todo esto…"
Decírselo antes de que alguno de los demás lo haga. Hunk, sorprendentemente, no había soltado la sopa en todos esos años, quizá porqué tenía a Shay que le detenía a pesar de ver en sus ojos lo mucho que ella también quería decirlo. Pidge seguía molestándole sin parar que debía hablar con Lance, y escucharla gruñir frustrada por el celular cuando le decía que no pudo hacerlo por vigésima vez. Adam y Shiro, los dos eran más silenciosos, aunque Keith sabía muy bien que su hermano solo estaba esperando la llamada de Keith para proseguir con su plan de la operación, encargándose de todo los preparativos necesarios e ignorando una tras otra vez las suplicas de Keith de que le pagaría por ello apenas pudiera.
Lotor estaba silencioso también, pero sabía por la manera en como solía empujarlo con sutileza hacía Lance cuando lo tenía cerca, él también buscaba hacer que hablara.
Y Allura, hermosa persona que era, le había tomado una vez de la muñeca, jalándola con ella hacía su departamento que compartía con Romelle. Le hizo sentarse con ella en su sofá, y habló. Habló por una hora, por dos horas, por tres horas, por cuatro horas seguidos en donde no solo le explico su situación con Lotor –La cual, en verdad, era más complicada de lo que creía.- y lo muy importante que era Lance para ella sino que Keith también lo era, poniéndolos a ambos en su pedestal de grandes amigos, y lo mucho que le dolía saber lo tanto que Keith estaba sufriendo por amor.
Keith ni siquiera estaba sorprendido de que Hunk le contara a ella sobre su Hanahaki, y que Allura prometiera tampoco decir nada a pesar de que no le debe nada por ese pequeño malentendido.
-Yo sé que entre todas las cosas que estás pensando ahora, lo que más sientes es miedo, de que Lance te vaya a rechazar y de que eso destruirá la amistad que tienen –Allura tomo una de sus manos entre las suyas, dándole un suave apretón, una pequeña sonrisa dirigida hacía Keith.- Lance está preocupado por ti, Keith, todo lo estamos pero él más. Habla con él, no porqué Lance merezca saber la verdad ni por qué tu merezcas ese rechazo, sino porqué ustedes son almas gemelas, en las buenas y en las malas, si estás tan seguro de que Lance te quiere entonces él no te va a abandonar solo por qué no sienta lo mismo por ti, tú eres tan importante como él como Lance lo es para ti.
Keith por siempre negará que lloro como un bebé en frente de Allura. Allura por siempre recordara con mucha gracia y un tanto de mortificación como Keith término llenando su blusa favorita de mocos.
-¿Qué hay de ti y Lotor? –Se atrevió a preguntar con su voz rasposa. Su garganta ya no podía producir su voz con su entonación normal, no desde que empezó a escupir sangre. Había momentos en donde hasta olvidaba como sonaba su voz antes de todo esto- ¿Piensas reparar su relación aun sabiendo que llevara tiempo y esfuerzo en arreglar todos esos errores?
La sorpresa fue que Allura no desvió su rostro para evitar responder la pregunta. Aquellos ojos azules con un tinte rosa lo veían con una fuerte determinación que resplandecía en todo su rostro, levantando su mentón con seguridad y enarcando sus cejas con confianza.
-Sí, lo haré. Si hay algo en lo que en verdad soy buena, es que no me voy a rendir tan fácil.
Es probable, que esas palabras que venían de alguien como ella, fueron que le dieron el valor a Keith de hablar con Lance.
Por ello, Keith se puso sus metafóricos pantalones de niño grande, tomando su celular para llamar a Lance y decirles en qué lugar verse y a qué hora. Su celular de repente se encendió, vibrando con intensidad que hizo a Keith sobresaltarse con un mudo chillido, casi queriendo lanzar el aparato lejos de su mano cuando se fijó en quién le había enviado ese mensaje de texto.
La persona que en verdad menos se esperaba que lo hiciera, que hizo que su corazón golpeteara con fuerza bajo su tórax.
Shakira:
Tenemos que hablar.
(En otras circunstancia, Keith hubiera dicho una broma sobre que Shakira quería hablar con él de algo importante, sin embargo la situación era muy delicada como para ello).
Keith inhalo un poco, tosió por tres minutos seguidos, luego volvió a inhalar otra vez viendo hacía el mensaje de Lance en su celular, no había ninguna maldita forma de que pudiera salvarse de esto. Keith de nuevo volvió a colocarse sus metafóricos pantalones de niño grande, colocarse sus pantalones reales, ponerse su siempre confiable tapabocas guardando sus llaves y celular en sus bolsillos, no sin antes regresarle el mensaje a Lance que le diría que lo vería en quince minutos en la plaza principal del campus.
El camino de su complejo residencial a dicha plaza en realidad era menos de quince minutos, pero Keith necesitaba ese tiempo para poder respirar con normalidad, cuando la combinación del hanahaki con la ansiedad hacían estragos en su pecho que le tomaba al menos cinco minutos componerse para poder seguir avanzando, jadeando con fuerza con cada paso que daba hacía adelante.
Entre tosidos y pausas, había llegado a su destino: La pequeña plaza en medio del campus de la universidad, la cual tenía centenares de mesas de picnic que los alumnos podían usar para comer, hacer sus trabajos o quedarse dormidos en las bancas o sobre la mesa, en especial en épocas de parciales. Y Lance, por supuesto, estaba sentado en la mesa bajo el árbol, que daba una perfecta mezcla de sombra y frescura placentera; esa era la mesa que usualmente veía a varios alumnos pelearse para obtenerla.
(Una vez Lance y él se tiraron sobre un tipo llamado Sendak para quitarle la mesa, un tipo que era el cuádruple de grande que ellos pero aun así lo lograron derribar.
Fue increíble).
-Keith –Lance le saludó con una expresión seria, demasiado seria en su usual alegre rostro. Ya con eso era suficiente para que las alarmas mentales de Keith se encendieran con la fuerza de mil vatios.
-Lance –Le saludó de igual forma, agradeciendo a cualquier deidad que su voz no sonase temblorosa. Sentándose frente a su amigo, colocando sus manos sobre la mesa, juntándolas para evitar que temblaran.- Así que, ¿Qué quieres hablar?
Lance, en un principio, no le dijo nada. Sus ojos azules parecían analizarlo, entrecerrándose al momento en que cruzo sus brazos sobre su pecho todavía muy serio. Keith tragó un poco, buscando controlar cada uno de sus tics que pudiera delatarle lo nervioso que estaba, sintiendo el sudor descender de sus sienes.
-Keith –Lance dijo de nuevo, tan solo poniéndolo más alerta.- Hay algo que no estás diciéndome, ¿Cierto?
Keith contuvo su respiración por unos míseros segundos, las miles de mariposas en su pecho buscando esconderse lo más que podían entre las raíces que cubrían cada rincón de sus pulmones. Este es el momento, pensó; es el momento de decirle de una vez por todas lo que pasa.
Cuando Keith abrió su boca para responder, ningún sonido más que el aire pasando fue lo que salió. Cerró su boca con fuerza, gruñendo mentalmente llamándose una vez más un cobarde por no poder seguir adelante, agitando su pierna de arriba abajo, busco abrir su boca una vez más para intentar hablar, agradecía que el tapabocas le ayudara a ocultar media parte de su rostro para que evitar que Lance lo viera haciendo el ridículo.
-… S-Sí, hay algo –Dijo con mucho esfuerzo, carraspeando su boca un par de veces antes de bajar su mirada a la mesa, queriendo ver hacía cualquier cosa menos la cara de decepción de Lance.- H-Hay, algo que te estoy ocultando, l-lo siento…
Escuchó a su alma gemela bufar audiblemente, se imaginaba su ceño fruncido también.
-¿Y eso es todo lo que tienes que decir? ¿Qué lo sientes? ¿En vez de explicarme de que se trata todo esto? –Lance espetó, Keith se encogió de hombros, sintiendo como eso simple fuera una cachetada para él.- Quiero que me expliques que te está pasando, ahora.
-E-Es medio complicado, -No sabía por qué estaba casi susurrando eso, o porqué seguía buscando desviar el tema cuando Lance ya lo había atrapado y lo tenía ahí en frente. Paso una mano por su nuca, rascándolo como tic nervioso.- No sé cómo explicártelo…
Keith mentalmente se dio otra cachetada por su estúpida cobardía. Vamos imbécil, se un hombre ¡SE UN HOMBRE!
-¿Y la mejor forma de explicármelo es desviar el tema lo suficiente como para que no pregunte, verdad? –Los largos dedos de Lance le tomaron del mentón, obligándolo a que lo vea a los ojos. A ese rostro lleno de decepción con sus cejas fruncidas.- Te das cuenta de que te conozco desde que tenemos siete años ¿Eh?
-Lo sé… -Keith trago en seco, tragándose un par de pétalos que habían escalado por su garganta.- Perdona…
-¡Deja de pedir perdón y empieza a hablar! –Lance golpeo con su puño la mesa haciendo a Keith sobresaltarse. Lance lo dejó, dándole su espacio y cruzando sus brazos una vez más.- ¿Sabes lo horrible que es darte cuenta que eres el único del grupo de tus amigos que parece que no conoce nada sobre su alma gemela mientras los demás SI? –Gruño entre dientes, tirando sus brazos hacía arriba.- ¡De repente Lotor se volvió extrañamente protector contigo! Hunk, Pidge, Shay; ¡Todos ellos me envían estas indirectas para que hable contigo y cuando lo hago tu solo NO QUIERES HABLAR! Tus dos hermanos suelen llamarme a MÍ para preguntar por TI, ¿Y sabes que les digo? ¿Quieres saber qué es lo que les digo?
Keith clavó su mirada en la mesa dejando que la estúpida culpa lo bañara de pies a cabeza, quizá en verdad se merecía que Lance le rechazara después de todo.
-… Les digo que te vez triste –Keith jadeo en asombro, levantando su cabeza para ver hacía su amigo. La expresión seria y molesta que tenía Lance en su rostro se esfumo un poco, al suavizar su entrecejo para darle paso a la tristeza.- Y enfermo, y ¿Honestamente? Enojado también, como si estuvieras enojado con alguien en particular…
Lance rio por lo bajo, pero era una risa adolorida y vacía que destruyo algo más dentro del corazón de Keith, rascando su nuca.
-Dime, ¿Estas…
-¡No estoy enojado contigo! –Keith saltó antes de que Lance pudiera completar esa pregunta, tosiendo varias veces por el esfuerzo que le puso a su garganta con aquello, cuando recupero su aliento fue que siguió hablando.- No lo estoy, ni con nadie de nuestros amigos, soy yo; ¡Estoy enojado conmigo mismo! ¡Porque soy un tremendo estúpido y deje que esto durara por mucho tiempo!
Tuvo que físicamente darse un par de minutos para recuperarse, porque haber dicho todo eso gasto la cantidad mínima de oxígeno que tenía en sus pulmones. Jadeaba con fuerza, y sin pensarlo mucho se quitó su tapabocas para poder dar con más facilidad bocanadas de aire.
Claro que, al hacer eso varios de los pétalos azules con leves manchas rojas se movieran con el tapabocas, algunos cayendo sobre la mesa.
En la mesa, donde Lance podía verlo con facilidad.
-¿Qué es ESTO? –Lance preguntó asombrado, tomando entre sus finos dedos un par de pétalos para poder examinarlos más de cerca.- Keith, ¿Qué es esto?
-Esto, -Señalo hacia su boca, con cada jadeo que daba varios pétalos salían, asombrando aún más a Lance.- Es lo que no quería decirte, esto es lo que oculte por cuatro largos años.
-Espera- ¡¿CUATRO AÑOS?! –Miró hacía su mano, la que tenía los pétalos entre sus dedos, y prácticamente puso su mano sobre el rostro de Keith.- ¡¿Has estado, no sé, escupiendo PÉTALOS por cuatro años?! ¿Qué es esto? ¿Es una mutación? ¡¿Es cáncer?! Oh por dios Keith ¡¿TE ESTAS MURIENDO?!
Keith tuvo que soltar una carcajada por ello, sintiéndose ridículamente aliviado de ver que Lance volvía a ser, pues, Lance, tan dramático como siempre. Tosió entre cada carcajada, entre cada tosido más y más pétalos salían sin control alguno, asustando más al pobre Lance que le pedía que parara de seguir escupiendo una flora y tuvo que pararse para sentarse a su lado, para darle palmadas en su espalda.
(No respondió nada sobre lo de morir).
-N-No es cáncer, -Carraspeó un par de veces, limpiando su boca con el dorso de su mano.- A veces sueño con que lo sea, me hubiera ahorrado un par de cosas.
-Entonces, ¿Qué es? –Lance miraba a la mesa, la incontable cantidad de pétalos que todavía miraba con una mezcla de asombro y horror.
-Hanahaki –Decía Keith, con una cansada sonrisa.- Una rara enfermedad que por supuesto a mí me dio.
-Y, ¿Sabes qué fue lo que te lo causó?
En ese momento Keith cerró su boca en una fina línea desviando sus ojos hacía otra parte menos en Lance. Había logrado dar un gran paso ese día, por fin le había mostrado lo que tenía, su misteriosa enfermedad ya no era un misterio para su alma gemela, ya podía decirle que no era su culpa que lo tuviera, si solo da un pequeño paso más hacia delante podría confesarse de una vez, dejarle todos y cada uno de sus sentimientos en sus manos para que Lance los contemplara y decidiera que hacer con ellos. Luego, podía seguir adelante, continuar con la idea de la operación y ser solo el amigo que Lance necesitaba sin ningún otro tipo de sentimiento que lo complicara.
Solo necesitaba hacer eso y acabaría con el infierno que fueron esos cuatro años, tan solo eso…
… ¿Por qué era tan difícil? ¿Por qué no podía abrir su boca para decirle todo de una vez? ¿Por qué se aferraba a unos sentimientos que solo le causaban daño?
"Supongo que así es el amor, se aferra a ti mucho peor que una enfermedad."
"Al menos una enfermedad puede ser curable, el amor es permanente, es permanente…"
Una cálida mano se colocó sobre su mejilla haciéndolo voltear su rostro de nuevo hacía la otra persona que le acompañaba. Sin pensarlo más de dos veces, Lance pegó su frente con la de Keith para compartir esa cercanía entre ambos. En sus azules, muy azules ojos, podía ver la misma suplica que existía desde hace un tiempo, esa que le pidió incontables veces que le hablara. Con lo cerca que estaban Keith podía ver los detalles en Lance que solo él conocía, como las ligeras pestañas largas, o la cicatriz sobre su ceja derecha de cuando Lance intentó ponerse un piercing y fallo miserablemente, las pecas sobre su nariz que solo se veían si estabas así de cerca, el brillo en sus labios que no dudaba era de los humectantes que Lance tenia.
-Sabes que estoy aquí para ti, ¿Verdad? –Lance prácticamente susurró para él y solo para él. Su aliento rozaba sus labios, teniendo ese aroma característico de fresas y piñas del único smoothie que valía la pena comprar en la cafetería de esta escuela.
Keith puso su propia mano sobre la nuca de Lance, jugando con los pequeños rulos marrones que tenía, eran suaves, como la piel de Lance también lo era.
-Puedes hablar de mi sobre lo que quieras, lo sabes –Lance susurró otra vez, suplicando con sus ojos de nuevo.
"No sé si podré hablar sobre mis sentimientos…
Pero quizá puedo mostrárselos."
Y eso hizo Keith.
Basto con un simple empujoncillo en la nuca de Lance y angular un poco su rostro para que sus labios se conectaran. Eran suaves también, y Lance totalmente estaba usando un humectante labial, probablemente la posición en la que estaban era incomoda, Keith no tenía práctica alguna en el arte de besar siquiera.
Pero fue perfecto, al menos para él.
Se separó a los pocos segundos abriendo sus ojos –Sin saber en qué momento los había cerrado.- viendo al rostro de su alma gemela. Lance tenía sus ojos tan abiertos como su boca, el sonrojo en su rostro mostraba mejor sus pecas, su mano había abandonado su mejilla para aferrarse a la camisa de Keith con temblorosa fuerza.
-K-Keith, yo…
-Shhh –Le calló, solo para volver a besarlo una segunda vez. Y una tercera vez. Y una cuarta vez.
Fue por la tercera o cuarta vez que Lance por fin reaccionó a lo que estaba pasando, lo que hizo sorprendió más a Keith que el mismo Lance pues este lo jalo para estar todavía más cerca posible de él que básicamente sus pechos estaban pegados el uno al otro. Puso sus suaves cálidas manos en el cuello de Keith, e inclinando mejor su cabeza abrió más su boca solo para profundizar el quinto, sexto, séptimo…
Keith estaba gritando al tope de lo que sus pobres pulmones le permitían, por dentro, porqué todavía no le caía en sí que Lance le estaba correspondiendo el beso, habiéndose preparado para lo que veía como un inminente rechazo. Tampoco tenía certeza alguna de cuánto tiempo paso besándolo, cuanto tiempo pasaron besándose el uno al otro, y no le importaba.
Porqué en cada nuevo beso que daba estaba soltando cuatro largos años de doloroso, incondicional, desesperado amor que se obligó a ocultar en lo profundo de su propio ser.
(Si sabía a smoothie de piñas y fresas).
Es probable, que piensen que esta es la parte en donde su enfermedad mágicamente es curada por el poder de ese mismo ahora…
Si tan solo fuese tan fácil.
Las mariposas en su pecho, alocadas por la cantidad de emociones que tenía en ese momento, revoloteaban entre las raíces del hanahaki. Había tantas de ellas en un espacio tan comprimido que buscaban con desespero la forma de poder volar con mayor libertad, golpeándose contra las raíces con tanta fuerza que algunas de ellas fueron quebradas; y algunas de ellas fueron subiendo hacía su garganta, al igual que las mariposas que peleaban para poder salir hacía la libertad.
Keith tuvo que separarse de Lance, tomándolo de los hombros tirándolo con fuerza hacía atrás que Lance casi se caía de la banca por la impresión y por el súbito movimiento.
Y Keith se había inclinado hacia adelante, poniendo sus manos en su pecho mientras tosía y tosía, cada vez con más dificultad la siguiente vez. Una mano fue para su garganta, entre tosidos empezó a tener arcadas que estaba seguro que había alertado a Lance, tratando de calmar algo que no tenía ni la más remota idea de cómo funcionaba.
Con una fuerte arcada que le dolió más de lo que nunca antes le había dolido, es que escupió lo que había en su garganta, alarmando más al pobre Lance que a sí mismo.
En medio de ambos, una gran chanco de sangre coagulada mezclada con una descomunal cantidad de pétalos azules y, por si fuera poco, trozos de raíces.
Keith no paro de seguir tosiendo aun después de haber sacado eso, de su boca no paro de salir pétalos tras pétalos tras pétalos, entre tosidos había por lo menos dos arcadas que traían más sangre y raíces. Con desespero, sus uñas rasgaron en su pecho sobre la tela y en su garganta como si físicamente pudiera sacarse aquello que le estaba causando demasiado dolor y agonía. Abrió su boca tratando de forzarse a llevar aire en sus pulmones queriendo calmar todo: Su agonía, su miedo, su desespero, su ansiedad…
No podía respirar.
Una y otra vez lo intentó, pero no podía.
No podía.
¡No podía!
Sin caer mucho en por qué se levantó de la banca, cayendo en cuanta de que fue una mala idea cuando a su alrededor todo empezó a tambalearse, su visión oscurecerse cada momento, solo sabía que quería lo que estaba destruyendo su pecho fuera, quería poder gritar sino fuera que el único sonido que podía hacer era como el de gárgaras al tener tanta sangre en su boca. De alguna forma creyó escuchar… Algo, algo llamarle muchas veces, cuando giro su rostro todo lo que veía borroso oscureció repentinamente, cuando la luz regreso estaba viendo hacía el cielo.
Por alguna razón ya no sentía dolor, pero podía sentir otras cosas más, como algo suave tocándolo o lo que tenía bajo su cuerpo.
Qué raro, muy raro. No recuerda en qué momento se había acostado en algo tan rustico para ver hacía el cielo.
El cielo era… Azul.
Muy azul.
Le gustaba ese color; azul, como el del cielo durante el día.
O el de esas mariposas que volaban sobre él. Miles, miles de hermosas mariposas azules que navegaban frente a sus ojos. Quizá eran las mariposas aquello que lo estaba tocando, cuando descendían a rozar sobre su piel. Qué extraño, por alguna razón, sus ojos se sentían tan agotados, pero él quería seguir viendo ese azul.
De nuevo, por alguna razón, sentía que algo lo estaba llamando pero lo que sea que fuese estaba muy lejos para discernir sus palabras, y él estaba muy cansado para prestarle mejor atención a ello.
Él solo quería seguir viendo ese hermoso azul que le recordaba una cosa, una cosa muy importante para él.
Azul, hermoso azul, como el cielo.
Azul, hermoso, como las miles de mariposas que danzaban frente a sus ojos.
Azul; ¡Como las flores! Bellas flores azules… No sabe por qué estaba pensando en flores, pero sabía que le gustaban, mucho, eran importantes, demasiado.
Azul, le gustaba ese color, le recordaba a algo, algo importante.
¿Había otras voces llamándole? No importaba, no tenía nada de porqué preocuparse mientras estuviera cerca de ese color, que es importante para él, como las mariposas y las flores. Sintió de nuevo esos toques suaves en su rostro, sus cansados ojos lograron enfocarse de eso que había ignorado hasta ahora.
Ojos azules que lo estaban viendo. Le gustan. Los ama.
¡Y eran tan azules!
"La..ce…"
Tan…
..Tan…
… Azul.
Lance, marcando al 911: AUXILIO ME ESTABA BESANDO CON MI CASI-NOVIO Y DE REPENTE EMPEZÓ A ESCUPIR FLORES NO SE QUE ESTA PASANDO
Facts:
(1) Este cap fue un tremendo pain in the ass, me encanta que tenía el principio y el final ya hecho pero en medio no me convencía y lo cambie varias veces xDDD
(2) ¿Qué pasa con el Lotura de fondo? Sintonícenos en los siguientes dos capítulos para saber el desenlace (¿?)
(3) Por si no lo sabían, cuando pasas por mucho dolor, llega un momento en donde tu mente solo se desconecta y dejas de sentirlo, es un mecanismo de defensa que mucho tiene que ver con la adrenalina que generamos en el cuerpo.
(4) Tanto por el dolor como por la pérdida de sangre, la persona puede: Alucinar o delirar por ello. Así que si, Keith estaba delirando.
(5) Lance tuvo tres infartos en ese mismo momento.
