CRONICAS DE LA ARENA: LAZOS.
CAPITULO 5: EL KAZEKAGE, RECUERDOS Y PERVERSIONES.
La calma de la noche reinaba.
Todos los habitantes dormían con tranquilidad, sabiendo que se encontraban seguros, viviendo dentro de aquel enorme cráter abierto, que contaba con vigilancia eterna, dentro y fuera de sus enormes murallas naturales de arena y granito.
Pero esa noche en particular, sería diferente.
Una sombra se hacía lugar, dentro de la cárcel.
Decenas de guardias y civiles, se encontraban esparcidos por el suelo o clavados en las paredes.
La situación se había salido de control, no tenían más remedio que acudir al superior de todos.
El ruido de unos golpes, tocando la puerta de su mansión, dentro del cuartel general, eran cada vez más audibles.
― ¿Qué ha ocurrido?
La mayor de los hermanos, salía toda despeinada para atenderlos, aun en pijama.
― Uno de los internos más peligrosos del área subsuelo ha escapado, hace minutos, creemos que aún se encuentra dentro de la aldea… necesitamos la ayuda del Kazekage… Kankuro-dono nos ha mandado a por él…
Kankuro se encontraba de guardia esa noche, lo más seguro es que había tomado el puesto de líder ante aquel imprevisto.
― Comprendo, esperadnos un momento, saldremos enseguida…
Las palabras de Temari fueron cortadas, al aparecer el pelirrojo en escena, completamente listo, cruzando el umbral de la entrada.
― Me iré adelantando, reúne y reagrupa a los guardias de la entrada de la aldea. Ya sabes luego que hacer…
Su mayor asintió a modo de respuesta, mientras él desaparecía junto con los demás.
Esto daba muy mala espina.
En una pequeña casa, ubicada en el lado sur de la aldea, donde vivían la mayoría de las clases más humildes de los habitantes.
Ann se encontraba durmiendo de forma relajada. Como muy pocas veces sabía hacerlo.
Una sombra se para frente a la entrada de su habitación.
La persona, conocida por ella, llevaba empuñada una de las espadas de su clan.
Esta la giró hacia detrás suyo, para tomar impulso y tratar de decapitarla aprovechando su estado.
Pero Ann era muy sensible a las presencias.
Como todo ninja experimentado y de nivel.
Entreabrió la mirada, para luego reaccionar por instinto. Tomó impulso con su mano derecha, aun en la inestable superficie que era su cama, para salir girando hacia su izquierda, esquivando el ataque de aquella peligrosa hoja de metal afilada, para luego caer sentada al suelo.
Pmhf!
Crask!
Su simple cama con base de madera, luego de los sonidos, terminó partida en dos.
Fue entonces que centró su mirada en su agresor, reconociéndola al instante.
Daena la observaba de pie, con una sonrisa media demente, mientras sujetaba algo que había recogido de su cama.
¿Acaso era?...
Se llevó una mano a su mejilla derecha, al notar un ligero corte en esta. Con eso también confirmaba su mayor temor…
Su cabello había sido mutilado.
Tal vez, no fue lo suficientemente rápida.
Su rostro, hasta ahora confuso y asombrado, se cambió a uno de rabia.
― ¡Daena! ―articuló con enojo.
Trató de levantarse, pero la mayor Taiyō volvió a atacarla, obligándola a dar varias vueltas en el suelo.
En vez de alejarse, se acercó a ella, poco a poco.
¡Agh!
Soltó de dolor, al ser incrustada en el suelo. La punta de la espada la inmovilizaba, obligándola a acostarse.
― ¿Creíste que me resignaría a quedarme el resto de mi vida en ese inmundo lugar? ―Daena, la mantuvo inmovilizada, apretando su brazo herido con su pie, para retirar la espada.
Ann la miraba de forma desafiante, manteniéndose en silencio.
― Diría que siento un ligero agrado, al percatar que tu instinto sigue siendo superior a lo normal, pero no tanto como para superarme… ―prosiguió hablando su progenitora, retorciendo más su pie, en la herida de esta.
Pero Ann, esta vez, en vez de demostrar dolor o enfado, empezó a dibujar una sonrisa burlona en su rostro.
― ¿Por qué estas riendo? ―Daena mostró un ligero haz de confusión en su rostro―. ¿Acaso has decidido ceder a la irracionalidad?
― Es cierto que hay una gran diferencia de poderes entre las dos…
Le respondió Ann, inerte, sin ninguna intensión de moverse o protegerse.
Escuchar eso hinchaba más el orgullo de la agresora.
― Porque… ―prosiguió hablando la jefa médico―, es una ofensa que me comparen contigo, un ser despreciable y débil, tanto en alma como en cuerpo…
La expresión tranquila de la mayor Taiyō desapareció, para ser reemplazada por una de furia.
― ¿¡Qué!? ¡¿Cómo te atreves a decir eso de tu querida madre?!
Daena, presa de la ira, se decidió a atacarla de nuevo.
Alzó la espada con ambas manos, hacia detrás suyo, para intentar volver a decapitarla.
Mas no se había dado cuenta que estaba haciendo justo lo que Ann deseara que hiciese.
En el trayecto, mientras movía la espada hacia su objetivo, analizando la pose y trayectoria, Daena dejaba un punto ciego visible en su defensa, el cual Ann no dudó en aprovechar.
Usando como base de apoyo, su brazo herido y pisado, giró y le propinó una patada en la cintura, aventándola con espada y todo, a metros de ella.
¡Pafff!
¡Huuumgh!
Fueron los sonidos que se escucharon con claridad, para luego ver a la ex líder de los Taiyō sentada y apoyando su espalda en la pared contra la que había sido estampada.
Agachó su cabeza, al sentir que su cuerpo le exigía expulsar el líquido rojo que provenía del golpe.
― ¿En verdad creías que viviría en estas condiciones si no fuese lo suficientemente capaz de defenderme de personas como tú? ― enunció Ann, ya levantada, caminando hacia la espada que se encontraba tirada a unos metros de ella, para luego recogerla―. Puedo imaginarme cómo es posible que hayas escapado de tu encierro ―empuñó la espada hacia su rostro―, creo que hemos sido bastantes amables al dejarte intacta, me pregunto si tendrías la misma posibilidad de escapar, si es que te quito algunos sentidos…
Los ojos llenos de dolor en Daena, se tornaron con miedo.
― ¿Qué pasa? ¿Acaso temes perder la poca belleza que guarda tu rostro? Eso nunca te impidió hacer experimentos crueles conmigo…
Ann pronunciaba sus palabras, no con dolor, pesar o tristeza, sino más bien con una tranquilidad extraña, que lo hacía sonar más perturbador.
― ¡No lo permitiré!
Una voz se pronunció, agregándose a escena, de manera inesperada.
El ser se abalanzó hacia Ann, para neutralizarla, bloqueándola con sus enormes brazos.
― Pero ¡¿qué haces?! ―emitió asombrada esta, mientras forcejeaba para liberarse.
― Debes irte… los guardias están por llegar… debes huir… ―articuló apenas el desconocido, con un gran cansancio en su voz.
Daena lo observó con un ligero aire de preocupación.
Se levantó apenas, y aprovechando la sangre que había derramado, invocó a una especie de ave oscura, muy parecida a un cuervo deforme.
Los guardias y ninjas en servició habían revisado gran parte de la aldea, mas solo Gaara pudo dar con la ubicación exacta de la prófuga.
Apenas habían llegado al lugar, cuando vieron como el techo de este estallaba para luego ver salir a su objetivo, en una especie de ser alado.
― Salvad a los heridos.
Ordenó el pelirrojo para luego salir detrás de ella, solo, usando su técnica de suspensión de arena.
En cuestión de minutos, ambos ya habían salido del perímetro que abarcaba la aldea.
― ¡Shuriken de arena!
Daena giró su cabeza, sorprendida, al notar que alguien la seguía.
Varios de los ataques rozaron cuerpo, hiriéndola más.
― ¡No creas mocoso, que me dejaré atrapar! ― gritó, mientras se sujetaba su costado herido―. Kinda, acelera.
El cuervo amorfo, aumento su velocidad, mientras hacia su trayectoria de forma curvilínea, para evitar los ataques de arena.
Era notorio que Gaara pensaba atraparla con vida, ya que sus ataques no apuntaban demostrando su máximo poder.
Pero la distancia empezó a hacerse notoria, en cada minuto que pasaba.
Deshizo su nube de arena, para fusionarse con esta, aumentando su velocidad, avanzando como si fuese un delgado dragón.
― ¡Estilo de fuego: Jutsu llamas del sabio fénix!
Gaara reaccionó al ver que alguien más los seguía.
Las bolas de fuego cruzaron rozándolo, para luego atentar contra su verdadero objetivo.
― ¡Fūton: Daitoppa! ―contratacó Daena, para evitar que la derribasen.
Las bolas de fuego explotaron al impactar con la ventisca de aire.
― ¡Ann! ―expresó Gaara al reconocerla, viéndola volar un par de metros detrás de él, en el fénix que tenía como invocación.
― ¡¿Qué demonios estás haciendo, Kazekage?! ― expresó la jefa médico, mientras le tomaba la delantera―. ¡Ataca a derrumbar! Ella puede resistir eso y más…
― ¡Lo sé! Pero…
Ann no se detuvo a escucharlo y siguió avanzando, al notar que el objetivo de ambos se alejaba más.
La técnica de levitación de arena era rápida, pero se encontraba en desventaja si hacia competencia con aves gigantes que podían volar.
Daena se encontraba agitada, al notar que ahora eran dos quienes los seguían.
De dentro de su capa, sacó todos los sellos bomba que había guardado, arrojándolos al aire, tratando de ganar algo de tiempo.
Pero Ann, a comparación de Gaara que se detuvo y bordeó el cielo minado, cruzó directo recibiendo el ataque.
― ¡No permitiré que escapes! ―gritó la joven Taiyō, absorbiendo una gran cantidad de aire en su pecho, para su ataque definitivo―. ¡Estilo de fuego: Jutsu dragón de fuego amaestrado!
El enorme ser mitológico, nació de sus manos, dirigiéndose directo hacia Daena.
― ¡Kinda, esquiva!
El cuervo giró 360° grados hacia ambos lados, haciendo que él dragón de fuego los rebasase.
― Estuvo cerca…
Con la respiración agitada, iba a dar otra orden a su cuervo, más sintió como una luz proveniente de arriba, caía hacia ella, esta vez sin la oportunidad de esquivarla.
La diferencia del este Jutsu de fuego al normal, era que el fuego seguía a su objetivo, gracias a que su usuario lo guiaba por medio de poses de manos.
¡AHG!
Estuvo a punto de caer al suelo, mas siguieron avanzando a pesar de que estaban en llamas.
Ann estaba a punto de volver atacar, para derrumbarla de una vez, pero la voz de Gaara a la distancia la desconcentró.
― ¡Ann deténgase! ¡Debe parar!
― ¡No! ¡No lo haré! Estoy a punto de detenerla ―le respondió la rubia.
Pero el Kazekage no se refería a "eso" exactamente.
― Estilo de fuego: Jutsu de fuego dragón amaestrado…
Ann dejó salir al dragón de nuevo.
Todo ese momento pareció pasar en cámara lenta.
Por más que Daena intentase esquivarlo con su herido guardián, el dragón colapsaría contra ellos… de no haber sido, que tal vez el destino se pusiese a su favor.
En medio de la técnica, una fuerza invisible tacleó a Ann, haciéndola caer brutalmente de encima de Iderum, mientras un campo eléctrico, que se inició desde unos de sus tobillos, la inmovilizaba.
Era el sello de restricción.
Aquel que le habían puesto a modo de sentencia, para asegurarse de que no escaparía de Suna.
Se había olvidado completamente de él.
Ya había superado el límite permitido.
Gaara se detuvo para moverla un par de metros, para que el sello se suspendiese.
Pero el daño ya estaba hecho, apenas y podía estar consciente.
― Ann-sama ¿Puede oírme?
― Ve… tras… ella… no debe… escapar… no debe… ―expresó apenas esta, mientras rechazaba su mano que intentaba sentarla.
Gaara lo sabía, de hecho, quien estaba con ella, era un clon de arena.
Daena siguió avanzando un par de kilómetros más, hasta que tuvo que descender al no poder sostener la invocación de su bestia.
Estaba a punto de atraparla, pero apenas esta tocó el suelo, sacó un sello extraño, que la tele transportó.
Gruñó de la rabia.
Intento tratar de localizarla usando su sensor de arena, más fue inútil.
Había logrado escapar.
Aquel recuerdo vino a su mente, cuando el acompañante de la Mizukage le preguntaba por su corto cabello a la jefa médico.
Pensó que esta hablaría de ello de forma más explícita a modo de respuesta, más su recato superó sus expectativas.
Estaba ensimismado, el recordar sobré el incidente de Anngelius, haciendo que volviese a preocuparse más por la fuga de la otra Taiyō. Era la primera vez que algún prisionero lograba escapar en su mandato. Si bien muchos habían logrado salir del cráter que protegía a la aldea, era cuestión de minutos, horas o en el peor caso, un par de días, para que los volviesen a recapturar. Nunca nadie había podido ocultarse de su técnica de rastreo, donde la arena se volvía uno con él.
Un cambio en el ambiente, lo trajo de nuevo a la realidad.
Ahora su hermana y la Taiyō se hablaban con la voz elevada, casi a los gritos.
― No pienso responder eso, es ridículo ―refutó Temari, tratando fallidamente de ocultar su altero.
― ¿Ah? No puedes negarte, tienes que responder, de eso trata el juego ―le reclamó Ann denotando molestia.
¿Qué era lo que le había tocado responder?
Gaara no había prestado atención y era el más confundido del lugar.
― Mmm… el que no quiera responder, solo lo reafirma más, saber a quién elegiría ―enunció Naruto, quien estaba sentado a su lado, todo sonriso―igual, creo que casi todos aquí sabemos quién es…
― Vaya me alegra saber que no soy el único que lo había notado ―dijo Kankuro.
― Espera ¿en verdad hay alguien? Temari-san se ve tan seria, que no pensé que habría alguien en concreto ―Sakura agregó asombrada, mientras sostenía su vaso con ambas manos, apoyando los codos a la mesa y abriendo grande los ojos para ver a la mencionada.
― Solo hay una persona que se me vendría a la mente, pero no estoy segura ― incluso Tsunade se agregó a la especulación.
Se notaba que el alcohol sacaba el lado curioso de todos.
Temari soltó un bufido a modo de protesta, mientras fijaba su mirada en su vaso, negándose a hablar de ello.
― Vamos, aunque sea miénteme, pero responde ―insistió Ann, acercándose a ella a tal grado, que parecía que saltaría encima suyo en cualquier momento―. Si tuvieras que casarte en este preciso instante ¿a quién elegirías y por qué? ―volvió a hacerle la pregunta―. No seas cobarde, responde…
Así que esa era la pregunta.
Gaara observó a su hermana por unos segundos. Era raro verla con otro semblante que no fuese uno serio o tranquilo. Ahora su rostro le era difícil de describir, nunca la había visto así… con una mezcla de enojo, nerviosismo y ¿timidez?
― Ay… nunca se saben las preguntas que pueden surgir en este tipo de juegos, todos aprovechan el anonimato para hacer preguntas atrevidas que normalmente no harían, creo que debimos haber jugado cartas o algo así… ― murmuró por lo bajo Chojuro, con una ligera sonrisa de agobio.
― Bueno, tomando en cuenta, que la pregunta es un tanto incomoda, podemos cambiarla por un reto u otra pregunta ¿Qué dicen? ―argumento Sakura, tratando de salir de ese ambiente estancado.
― Podría ser, pero que no sea tan estúpida como la primera ―aceptó Temari.
Fue esta vez que Ann soltó un suspiro de resignación.
― Mmm… está bien. Entonces yo… ―hizo una pausa para tomar de un solo sorbo, todo el contenido que había en su vaso y luego apoyarlo con fuerza en la mesa―, te reto a que menciones algo que te agrade de mi…
Todos los presentes quedaron un tanto inquietos por la pregunta, inesperada sin duda.
― ¿Qué clase de reto es ese? ―protestó Temari, quien ya tenía las mejillas rosadas por su baja tolerancia al alcohol―. ¿Es válido hacer una pregunta cómo reto?
La mayoría asintió en silencio con la cabeza, a modo de respuesta.
― Antes de que te responda ―siguió hablando Temari, al ver que ya no tenía opciones de rechazar―, quiero saber ¿Por qué me preguntas eso?
― Una vez leí en un libro de psicología que, incluso en nuestros enemigos, podemos encontrar rasgos positivos que nos agraden, así que me da curiosidad…
Ann parecía hablar en serio. Su tono de voz, que también denotaba ya un ligero estado de ebriedad, se escuchaba más tranquilo de lo habitual.
― Pues… ―la rubia hermana del Kazekage, se llevó una mano al cuello, pensando en su respuesta, mientras la miraba fijamente, tal vez intentando ser lo más sincera posible―, me agrada la forma en que te vistes, no todas pueden usar ropa de hombre y verse bien…
― ¿Ropa de hombre? Pero elijo mi ropa, al igual que la mayoría, con Igo-san, el sastre del ejercito ―dijo confundida la Taiyō ante su respuesta.
― Por eso mismo, tonta ―le regañó Temari un tanto alterada― Igo-san es sastre especializado en vestuario masculino, Kankuro y Gaara también son vestidos por él… Onra-san es el sastre de mujeres.
― Ah… eso explicaría muchas cosas ―Ann se llevó una mano al mentón, recordando las veces en que visitaba al sastre y solo había clientes hombres esperando, y estos huían al verla―. Nunca nadie me dijo que había dos sastres… y me acostumbré a ir ahí, porque era ahí donde mi padre compraba sus ropas…
― Si, debí suponer algo así ―siguió hablando Temari―. También tienes carácter y liderazgo, eso me agrada, somos pocas las kunoichis que lo poseemos…
― Hum ―soltó con cierto aire de aceptación Ann, al escucharla―, admito que también ese es un factor que me agrada de ti, eso y la forma en que amarras tu cabello, se ve tan practico y elegante ―soltó de forma inesperada esta.
― Con que lo habías notado, pues si… ―Temari se jactó al escucharla, llenando su rostro de orgullo―. Y no todas pueden peinarse como yo, peinarte 4 colas y hacer que no se caigan durante todo el día, es todo un arte.
― No lo dudo…
La charla entre las dos rubias, de cierto modo había terminado de una rara forma agradable.
― Me daba la impresión de que ellas se odiaban ―le murmuró Naruto a Gaara.
― No te equivocas, ellas de verdad se llevan mal cuando están sobrias ―le respondió este.
La botella volvió a girar varias veces.
Las preguntas y retos fueron graciosos en su mayoría, aunque hubo algunos que rozaban lo aburrido.
Un último papel dentro de la caja improvisada denotaba el final del juego.
El Uzumaki se contenía de la risa, tal vez porque sabía el contenido de ese último papel.
Aunque fue Sakura la única que lo notó.
― Bien, acabemos con esto ―Ann agarró la botella y la hizo girar con fuerza―, espero que no sea otra pregunta tan aburrida, como el de los cactus…
Kankuro soltó una pequeña risa, tal vez por el hecho de saber quién había sido el de esa pregunta.
La botella se detuvo, apuntando a alguien de cabello rubio.
― ¡Agh, no! ¿Por qué a mí?
Naruto se llevó las manos al rostro, poniendo cara de espanto.
Todos lo miraron un tanto confundidos.
― Ey, escandaloso, deja el drama ―objetó la Taiyō mientras sacaba el papel del tacho, para leerlo―, ni que te vaya a tocar algo tan feo, basándonos en las anteriores preguntas, de seguro…
La rubia se detuvo en su hablar, al tratar de procesar lo que acababa de leer en aquel boleto.
Su expresión era tan inerte, como un papel en blanco.
― Etto… Ann-sama ¿ocurre algo? ― Shun comenzó a hablar a su superior, al notar que esta quedó muda por varios segundos.
Ann giró su rostro inexpresivo, para verla y acto seguido extenderle el papel.
― Léelo en voz alta.
Shun un tanto intranquila, aceptó el papel.
Lo tomó entre sus dos manos, lo leyó, para luego sonrojarse de golpe.
― Etto… Retó: Hacer un… un… striptease, a todas las personas del mismo sexo… que el participante anterior…
Un silenció inminente inundó el lugar.
Naruto estaba azul del agobio. Él había escrito ese reto, mas nunca se le había cruzado por la mente, que cabía la posibilidad de que le tocase a él mismo.
― Es lamentable que alguien no haya respetado las reglas del juego, ¿me permite? ―Sakura se acercó a Shun, para tomar el boleto de sus manos y comprobar el escrito―, como es predecible, pasaremos a anular…
Se detuvo en su hablar, al reconocer la letra con la que estaba escrita aquel papel.
La rosada achinó sus ojos de manera molesta, mientras una enorme vena de enojo se formaba en su frentezota y miraba al Uzumaki, quien tembló al notar que esta lo acribillaba con su mirada.
― Pues, yo si quiero ver un striptease ―expresó Ann, molesta tal vez por la mala suerte de que siempre censuraban su turno.
― Ann-sama no diga eso ― su castaña asistente parecía apenada―, no está bien…
― ¿Por qué no? Aquí todas estamos libres y sin compromisos, no tenemos a quien guardar respeto ¿o sí? ―Argumentó la Taiyō, mientras le dedicaba una mirada lasciva a Temari, a quien notó que las miraba de forma discreta.
― Ah, pues si… yo no tengo problema ―se defendió la rubia de coleta, fijando su mirada a otro lado.
― Bueno, al ser el último, podemos hacer una excepción ―Sakura habló, mientras miraba de forma amenazante a su compañero― no debería haber problemas mientras Naruto acepte ¿verdad?
― ¿Vas a aceptar el reto, Naruto? ― Chojuro le habló al rubio, al notar que este seguía como paralizado.
El Uzumaki miró por última vez a Sakura, quien seguía mostrándole una discreta cara de furia.
Iba a responder, pero Kankuro lo interrumpió.
― No sé si sea el único, pero me sentiría un tanto incomodo viendo a Naruto en paños menores, ¿porque mejor no lo decidimos a votación? ―objetó, aunque la verdadera razón era la idea de saber que Naruto se desnudaría para Ann.
― Los que quieran el striptease, levanten la mano ―emitió la Taiyō, con seriedad, bastante graciosa para la situación, mientras era la primera en levantar la mano.
La secundaron Temari, Sakura, Tsunade, Mei y Chojuro.
― Espera ¿Por qué las apoyas? ―protestó Kankuro al ver al cenizo apoyando a las chicas.
― Vamos, no seas aburrido, no todos los días se puede ver a Uzumaki Naruto haciendo tonterías ―se defendió el espadachín con una sonrisa en su rostro.
Gaara no sabía si levantar la mano o no.
No tenía ni la menor idea de lo que significaba la palabra "striptease" y por qué la mayoría apoyaba el reto, mientras su amigo rubio parecía preso de angustia.
Se limitó a callar a ver que sucedía.
― Los que estén en contra del striptease, levanten la mano.
Kankuro, Shun y el propio Naruto fueron los únicos en levantar la mano.
― Bien, seis a favor, tres en contra y un voto neutral ―finalizó diciendo Sakura, como jueza espontánea―. Naruto…
El rubio no parecía muy contento, pero prefería arriesgarse a eso, ya que la mirada de Sakura le advertía que, si no cedía, revelaría que él fue el creador del reto.
Un ligero aire de esperanza se vino a su no tan ingeniosa mente, a modo de excusa para evitar el reto.
― Lo común es dar dinero al bailarín, sería injusto hacerlo de gratis…
― Eres un subordinado muy quisquilloso, pero… ―Ann lo interrumpió, metiendo una mano dentro de su chaqueta azul, para sacar varios billetes de gran numeración―, si el espectáculo es bueno, no me importaría pagar…
Una gota de sudor resbaló por la frente del rubio.
― Esta bien, supongo que debo hacerme cargo de mis acciones ―Naruto puso cara seria, como si de algo crucial se tratase―. Pero necesito música para entrar en ambiente…
Sakura palideció, ella solo quería asustarlo, no que de verdad hiciera el striptease, pensaba interferir, pero ahora no estaba tan segura.
― No sé de qué va esto, pero si lo necesitas, lo tendrás ― la Taiyō chasqueó los dedos para llamar a los que atendían el lugar, para que a los segundos pusieran una música adecuada.
(Nota: La música que sonaría de fondo es "Splash Free - Style five" por si quieren buscarla en youtube y escucharla de fondo, lo cual recomiendo).
"Make us free na Splash! kasaneta hikari no kontrasuto abite"
Naruto empezó a moverse al compás de esa canción.
Lo primero que hizo fue en quitarse la banda de su cabeza, para arrojarla lejos de ellos.
Dio una vuelta, mientras movía sus caderas de forma en que pudiese verse sensual, pero en la mayoría solo provocó risas, ya que era un tanto gracioso verlo en esos aprietos.
Seguía con sus pasos, mientras empezaba a desbotonarse la camisa.
Gaara arqueó sus cejas, no podía dar crédito a lo que sus ojos estaban viendo.
― ¿Esto es a lo que llaman un strip…? ―le murmuró a Chojuro, quien aplaudía al igual que casi todos los presentes, a modo de animar al Uzumaki, quien estaba parado encima de la mesa, usándola como su plataforma.
― Puedo notar que es la primera vez que oyes de ellos, si… estos son, pero créeme, son más divertidos cuando son unas chicas quienes lo hacen ―le guiñó un ojo―, aunque Naruto-kun no lo está haciendo nada mal, es gracioso ―terminó respondiéndole con gracia.
― Ah…
Fue lo único que logró articular a respuesta el pelirrojo.
De haberle tocado a él este reto, sin duda se hubiese negado.
Observó el rostro de su amigo rubio de Konoha, si bien hace minutos se encontraba espantado, ahora parecía hasta divertirse con lo que hacía.
También miró a los demás presentes.
Todos parecían contentos, aplaudiendo, a excepción de su hermano Kankuro, quien se mostraba molesto, y Ann quien mantenía apoyada en la mesa, sus codos doblados, para sostener su mentón con una de sus manos.
Así que se limitó a observar en silencio, indiferente a la situación, otra vez.
Naruto terminó de desabrocharse la camisa, para luego quitársela al ritmo de la música.
"Itsumademo owaranai natsu ni me wo kogorashite, yeah
omoi omoi ni sei! sei! sei! a-oh"
Con una de sus manos, hizo girar su camisa como si fuese un pañuelo, para luego arrojarla al azar, dándole en la cara a la Mizukage, quien se sonrojo como si fuese una adolescente.
El Uzumaki siguió bailando, como si hubiese olvidado que tuviese que avergonzarlo.
Agarró la base de su malla ninja que cubría aun la parte superior de su cuerpo y se la sacó de golpe, para también arrojarla al aire.
― Kya!
Shun gritó de pavor al notar que aquella prenda estrelló en su rostro, para sacársela de forma rápida.
― Si, muy divertido, pero aun no te mereces mis billetes ―soltó la jefa médica mientras agitaba en el aire los ryos que sostenía en su mano libre.
― Con que un público difícil ¿eh? Veamos si sigues igual de indiferente ante esto ― le respondió el rubio con una sonrisa perversa en su rostro―, basta de calentamientos…
― Ah, adelante, asómbrame, haz olvidar mis penas, si es que puedes… ―arremetió Ann con voz de reto, mientras cambiaba de postura a una más erguida y se llevaba su vaso de licor a los labios.
Una posición de manos conocida se formó en las manos de Naruto.
― No puede ser, piensa usar técnica de nuevo ― Sakura soltó su vaso y entre abrió los ojos, aterrada.
― No me digan que… al fin veremos la técnica más poderosa de Naruto ―balbuceó Chojuro emocionado―, con la que contraatacó a Kaguya…
― ¿En serio la va usar?
― ¡Oiroke Gyaku no Jutsu! (Jutsu sexy invertido)
Naruto se envolvió en una especie de humo, por unos segundos, para luego aparecer en un personaje muy diferente.
Un hombre de cabello negro y largo, con expresión un tanto aburrida, pero de buen físico empezó a bailar, completamente desnudo, y solo una ligera capa de humo cubría ciertas partes específicas de él.
Todos los presentes hombres, incluso Gaara, pusieron una expresión de indignación, en parte por que podían reconocer al personaje.
― ¿Shikamaru? ― soltó Tsunade con gracia―, ¿en que momento ese mocoso se volvió un hombre?
Todas lo miraban con rubor en su rostro, en especial Temari, quien se puso más roja de lo que estaba y retrocedió unos centímetros de donde se encontraba sentada.
― Esto es un fastidio, pero tenía que hacerlo ¿sabes? ―articulo con voz seductora la invocación, mientras con una mano se recogía parte de su larga cabellera que caía en su rostro y se acomodaba hacia atrás.
― Mhe… buen cuerpo, pero no le veo el encanto ―la Taiyō seguía con los ojos aburridos.
¡Puf! ¡Puf! ¡Puf!
El personaje se desvaneció, el humo siguió revoloteando, para luego hacer aparecer a otro personaje.
Era un hombre adulto, de unos treinta y tantos, musculoso, más alto que el primero, pero con una cabellera larga de color gris y ojos azules.
Pero estaba vestido con un kimono antiguo, que le sentaba muy bien, aunque solo le cubría la mitad baja de su cuerpo.
Hizo los mismos pasos de baile que hacia Naruto, pero con más elegancia y con una sonrisa cautivadora.
― Toma mi mano, te protegeré.
Su voz tierna pero mayor, le producía un toque propio.
― Dan… ―pronunció Tsunade apenas, quien parecía perder su ebriedad por unos segundos, para poder apreciar mejor al quien se parecía al único amor que tuvo en su vida.
Aparte de Sakura y el propio Naruto, nadie ahí, reconocía al personaje. Mas eso no impidió que Mei se sintiera más que entusiasmada por él, intentando tocar la túnica que arrastraba en la mesa.
― Nha, no está mal, pero no me gustan tan mayores ―Ann hizo un ademan a modo de seña para volviese a cambiar.
Mei puso cara triste al ver como desaparecía tal prospecto de hombre, mientras una asustada Sakura agarraba a su maestra, para que esta no cruzase la mesa y se lanzara con furia y celos, al ver como la pelirroja mostraba interés por su amado.
¡Puf! ¡Puf!
Del humo apareció de nuevo otro hombre, joven, alto, musculatura media, de cabello negro un tanto largo, pero que no pasase sus hombros. Un enorme mechón cubría uno de sus ojos.
― ¡Sasuke-kun! ― gritó Sakura asombrada, soltando a su maestra, para luego llevarse ambas manos al rostro, intentando cubrir sus mejillas rojas.
Ann miró con cierto interés a esta invocación, quien se mostró igual de desnuda que la de Shikamaru.
Tenía los ojos oscuros y la mirada fría. Aun así, se podía apreciar que era un hombre realmente atractivo según los estándares, lo cual pudo comprobar al ver que todas las demás mujeres lo observaban como hipnotizadas.
Solo había algo que le había gustado de este último, pero no era nada físico, ni romantico. Supuso que era la nostalgia de ver unos ojos negros de Uchiha.
Gaara pudo notar su reacción, por el hecho de saber e imaginarse a quien le recordaba.
Esta vez, Naruto no lo hizo bailar, tratando de imitar mejor la personalidad del Uchiha.
― Y bien, ¿esto supera tus expectativas? ―articuló copiando la voz de Sasuke y sentándose de puntillas frente a ella, para mirarla con una sonrisa de lado.
― Para nada, me siento decepcionada, no me sentí para nada emocionada ―se pronunció la rubia Taiyō a modo de respuesta, mientras mantenía su cara seria―. En tu país, ¿ha eso le llaman belleza? ¿O es que tú no tienes sentido de lo que es un "hombre hermoso"?
La invocación desapareció trayendo de vuelta a Naruto en la normalidad.
― ¡Agh, que chica más exigente! ―articuló entre molesto y rendido este, mientras se rascaba la cabeza al ver que había perdido―. ¿Qué clases de gustos raros tienes entonces? A todas las mujeres les gusta este tipo de hombres…
― Bueno, te daré una oportunidad más, y seré amable diciéndote como verte ―Ann le hizo seña para que se acercase más a ella, para susurrarle algo al oído.
― Me asombra la fuerza que tiene Ann-sama para no caer en esa técnica ―le comentó Chojuro a Gaara―, hasta yo sentí debilitada mi autoestima al ver las apariencias que mostró…
El Kazekage no sabía que responderle.
Era cierto que ella era bastante rara, incluso para sus ojos, mas, por alguna razón, no le asombraba ver que hubiese reaccionado de esa forma.
― Hum, eso es porque Ann solo gusta de chicos como yo ― alardeó Kankuro, metiéndose a su charla, a pesar de que la Mizukage estaba entre medio de ellos, escuchando en silencio―. Las chicas del País del Viento tienen gustos exigentes que solo pueden llenar los chicos del mismo país ― terminó diciendo con orgullo, mientras se tomaba de un solo trago todo el jugo que había en su vaso.
― Bueno, supongo que es una teoría aceptable… ―le respondió Chojuro, sonriendo un tanto incómodo.
― No lo sé… son muchos detalles ―emitió Naruto inseguro, al terminar de escuchar a la rubia joven―, solo invoqué una vez algo así.
Ann puso una mirada negociante, mientras le extendía en silencio los billetes que había guardado en una de sus manos.
Naruto, quien en esos momentos recordó su pésima economía, viviendo apenas con la pensión que su aldea le daba para que estudiase, inhabilitándole a ganar dinero en misiones. Y con una reciente novia a la que quería dar algún presente, hizo que cediese a tal trato, agarrando los billetes y guardándolos discretamente en su pantalón.
― Esta bien, daré mi mejor esfuerzo ― dijo más motivado que antes.
Esto le traía una mala espina a Sakura. Quien al igual que la mayoría había quedado en silencio, en espera de ver como culminaría esto.
― ¡Jutsu sexy: Harem inverso! ―expresó Naruto, atrayendo esta vez mas humo, inundando gran parte del lugar.
¡Puuuuf!
La música sonaba igual de animada.
"Make us free na Splash! kasaneta hikari no kontrasuto no naka
itsumademo owaranai natsu ni me wo kogorashite, yeah
omoi omoi ni sei! sei! sei! a-oh
jibun rashiku kick! kick! kick! a-oh"
Del humo aparecieron no uno, ni dos, ni tres… sino ocho hombres jóvenes, rubios y dorados como el sol mismo, uno más bello que el otro.
Características Taiyō, por supuesto.
― ¡Ann! ― expresaron a coro las invocaciones, mientras saltaban encima de la mencionada, como fieles sirvientes emocionados a la llegada de su ama.
Esa se podría decir que, fue la primera vez que vi a Ann sonreír, aunque no estaba consciente del todo, en ese momento. Una enorme molestia apareció dentro de mí, por primera vez… aquella noche.
FIN DEL CAPITULO.
NOTA DE LA AUTORA.
¡Hola!
He estado tan desaparecida e inactiva por acá, que me da cierta vergüenza hablar de nuevo con ustedes… Primero que nada, me disculpo por ello, también por no responder a sus lindos comentarios, los leo y me emocionan, más casi ya no sé cómo responderles, pero créanme que me alegran el día cuando leo sus reviews, y me animan a seguir escribiendo, gracias por ello.
Volviendo a la historia, quería avisarles que este capítulo tiene una imagen.
Si lo están leyendo en fanfiction,net, pueden encontrar la imagen en la reciente página de Facebook que cree exclusivamente para crónicas.
La página se llama "Crónicas de la Arena" (o TheSandChronicles), desde hoy estaré subiendo las imágenes ahí, y puede que algunos memes sobre la historia.
Link aquí: TheSandChronicles/
También los invito a seguir el grupo en DA (Devianart) "The Sand Chronicles" a modo de opción, si es que no tienen cuenta en Facebook o no la usan tanto como DA.
Link aquí: the-sand-chronicles
En un futuro (cercano, espero) pienso crear algún tipo de rifa o concurso entre los miembros de esta, sin olvidar que si desean enviar o dedicar algún tipo de arte (dibujo o drabble) basado en Crónicas, podrían hacerlo de forma directa en este grupo.
Bueno, creo que es todo por el momento, espero hayan disfrutado el capítulo ;)
Bye bye.
