CRONICAS DE LA ARENA: LAZOS
CAPITULO 6: EL KAZEKAGE, HIPOCRESIA Y FANTASIAS.
El ruido de la alarma la despertó.
Un terrible malestar inundaba su cuerpo.
Levantó medio cuerpo, mientras se restregaba los ojos e intentaba recordar como rayos había llegado a su casa, anoche.
Borrosos e inentendibles recuerdos se le vinieron a la mente.
No se detuvo en analizarlos, lo más seguro, es que después de todo, Shun la hubiese traído a rastras.
Se levantó, para luego darse una ducha rápida.
Media hora después, ya se encontraba en su oficina del hospital, inundada en papeles como de costumbre, mientras ingería café y alguna masita llena de carbohidratos.
Shun entró a los minutos, con una nueva entrega de papeles que entregar.
― Buenos días, Ann-sama ¿Cómo amaneció? ¿Se encuentra bien? ―enunció la castaña mientras acomodaba los papeles a un lado de su enorme escritorio.
― Ah, hola Shun. Amanezco como siempre, o por lo menos eso me gustaría decir, siento la misma molestia que ayer, e incluso peor… no tengo ni el más mínimo recuerdo de como llegué ayer a mi cama ― volvió a tomar otro sorbo de su café, para luego mirar a su asistente―. ¿En que quedaron con los ninjas de Konoha? Supongo que, a esta hora, ya están a kilómetros de distancia de la aldea.
Shun asintió.
― Era lo programado, pero partirán en la tarde, la Hokage-sama no amaneció bien ―empezó a explicarse―. Al principio pensamos en crear un aproximado de lo que necesitaríamos para crear una nueva instalación, pero al final optamos por usar el ala D del cuarto piso, que ha estado desocupada desde hace años y la usábamos como depósito secundario. Haruno Sakura volverá en unas semanas, con un par de subordinados suyos, para empezar el adiestramiento con los médicos y enfermeros que dispongamos.
― ¿Ya has pensado en como reclutarás a los que necesites?
― Bueno… justo en eso quería consultarle, me gustaría tener su permiso para agregar al proyecto a todos los médicos de pediatría, una cuarta parte de los enfermeros regulares, y los médicos de otras especialidades que se ofrezcan de manera voluntaria, Nirea-sama y Kodo-sama me hablaron al respecto ayer, se mostraban interesados y me pidieron que les informase si podían agregarse...
― Ya te dije que eres la encargada de esta nueva sección que se pretende implementar, te preguntaba por los reclutas, por si tenías problemas en la falta de personal, pero veo que me preocupe en vano. Decide según lo que te parezca apropiado, no necesitas de mi para tomar decisiones, confió en que podrás liderarlo sola.
― Daré lo mejor de mí, para no fallarle Ann-sama ―Shun asintió mientras sonreía levemente―. Por cierto, hablando de lo de anoche… ―dudó un poco al tocar el tema―, ¿en serio no recuerda nada de cómo llegó a casa?
― No. ¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso sucedió algo de lo que debía preocuparme? ―emitió a respuesta y de forma intuitiva, la rubia, al notar cierta inquietud en la castaña.
― Bueno, desde su punto de vista, tal vez no… ¿podría decirme lo que recuerda?
Ann pasó de tener una expresión tranquila a un semblante preocupado.
Se levantó de su silla, para luego fijar su mirada en la vista de la ciudad, que le ofrecía la ventana que tenía detrás suyo.
― Bueno, no recuerdo mucho, y lo poco que sí, parece una especie de fantasía…
*~*~FLASHBACK~*~*~
Era una reunión a la que hubiese preferido no asistir, ya que era de convivencia.
Se alcoholizó a propósito, para evitar morir del aburrimiento que seguro esta le produciría.
Aunque recordó que se divirtió un poco al final, ya que un ninja rubio de Konoha, hizo un reto bastante retorcido y terminó convirtiéndose en el harem que ella tenía. Desde ahí, las cosas empezaban a hacerse nublosas.
Estaba con la cabeza apoyada en la mesa del lugar, agotada por haber bebido demasiado.
Pero dos seres extraños la ayudaron a levantarse, a pesar de que ella no lo había pedido.
Si su memoria no le fallaba, los seres eran una tableta de chocolate gigante y una rosa, ambas parlantes.
No recordaba con exactitud, pero sabía que había hablado con ellas, en el trayecto a su hogar, caminando por una senda de arcoíris.
La barra de chocolate era bastante amable, pero insoportable a la vez, ya que no paraba de recordarle que se había propasado con su consumo de alcohol. Eso la había molestado al grado de morderle, sacándole un pedazo…
Y la rosa… era bastante callada, pero sentía que había hablado con ella, o por lo menos le había respondido un par de preguntas raras.
También que habían intentado dejarla en una jaula enorme hecha de oro. Que decían que también era su hogar y era mejor que se quedara ahí, pero… se le erizaba la piel tan solo pensarlo.
Cuando la dejaron en el umbral de su puerta, aparte de morder al chocolate, abrazó a la rosa descubriendo que esta no olía como una.
Todo parecía sacado de un cuento infantil.
~*~*~*FIN DEL FLASHBACK*~*~
― Y eso es lo que recuerdo, suena ridículo, pero no es más que eso ―terminó diciéndole a la castaña, quien seguía igual de nerviosa que al principio.
― Etto, la historia no está del todo mal, si es que cambiamos algunos detalles ―Shun juntó ambos dedos índices con pena―. Por ejemplo, la tabla de chocolate era yo…
― ¿En serio? Es posible ―la Taiyō parecía un poco más tranquila―, tiene conexión. Pero… ―un terrible presentimiento pasó por su mente―, la rosa era parte de mi imaginación ¿verdad? ¿O es que era alguien real?
― Bueno… yo… ¿en serio no lo recuerda? Éramos dos quienes la llevamos a su casa, la otra persona era…
El Jutsu harem de Naruto fue la culminación de aquel inquietante juego.
Al igual que Kankuro, el ya conocía a las ultimas invocaciones. Si bien no eran idénticos, era notorio saber que se trataba del Harem de la Taiyō. Los había visto en la coronación de Draco.
Solo rogaba que esta reunión terminase pronto. El reloj del lugar marcaba unos pocos minutos pasados de las once de la noche.
Hace minutos, en un día normal, estaría acostándose para dormir.
Pero "ellas" no parecían tan cansadas y no mostraban interés en irse.
― ¿Que dicen si ahora hacemos un concurso de quien puede tomar más? ― expresó la Hokage entusiasmada, ya en una avanzada etapa de ebriedad.
Todas las demás chicas aceptaron, a excepción de la asistente de la jefa médica.
Y empezaron a tomar vaso, tras vaso, sin piedad.
― ¿De dónde sacan tanta resistencia? ― se quejó Kankuro, quien se había recorrido de lugar, para dejar que las "señoritas ebrias" bebiesen juntas, dejando solos de nuevos a sus compañeros u hermanos.
― Mei-sama se ve muy animada, aunque admito que también estoy aguantándome el sueño ―articuló Chojuro con voz cansada.
― A mi preocupa que luego voy a tener que cargar con Sakura-chan y la anciana, pesan mucho ―Naruto mantenía apoyado el mentón en la mesa, sin ocultar su molestia.
Tsunade y Sakura habían formado equipo, al igual que Temari y Ann, dejando sola a Mei, a quien pareció no importarle enfrentarlas sola.
La primera en caer fue Temari, luego de un primer reto de cinco vasos llenos seguidos. Se desvaneció, para luego quedar apoyada en Shun, quien las acompañaba en silencio.
Sakura fue quien la siguió, no se desmayó ni nada, pero se quedó petrificada agarrando el cuarto vaso.
― Hum, admiro que hayas superado a mi alumna, admito que aún no la he entrenado como se debe en el arte de resistir el alcohol ―soltó Tsunade a modo de elogio, al ver que la Taiyō aún se mantenía consciente.
― Guarda tus elogios para quien los quiera recibir, princesa babosa ―le respondió la muchacha, con rudeza y decisión en su rostro, a pesar de estar con un sonrojo notorio debido a su exceso―, que venga la próxima ronda, si…
― Tienes agallas, pero aun te faltan muchas borracheras para estar a nuestro nivel ― pronunció la Mizukage, con tono amigable, pareciendo la más despierta de todas.
Una camarera había aparecido, para ayudarlas a servir los vasos.
El siguiente reto fue de diez vasos seguidos.
― En este momento, tres aldeas sin saberlo, se pelean el puesto "señorita ebria del año" ―pensó en voz alta Kankuro, tratando de ver el lado divertido del momento.
― Hum, es gracioso y penoso a la vez ―agregó Naruto, a su dialogo.
Ann tomó de forma constante, pero en el séptimo vaso, su visión empezó a nublarse, y con el noveno, cayó seca en la mesa.
― Ja, novata ―dijo Tsunade dejando caer el décimo vaso vacío.
Todo apuntaba a que la Hokage de Konoha ganaría, ya sea por experiencia u edad, pero perdió en la última ronda de quince vasos seguidos, haciendo de Mei la ganadora.
― Ha sido… un jonor ganarle a toas, pero ya me entró sueñito… glup ―expresó la pelirroja a modo de discurso de victoria―, supongo que… aquí se acaba la diversión… a no ser que alguien quiera seguir retándome… ¿alguien? ―terminó diciendo mientras miraba a los chicos que se habían mantenido alejados de todo eso.
Obviamente ninguno tenía ganas de retarle una continuación.
― Mei-sama, es hora de irnos ―Chojuro se acercó a ella, para levantarla―, bueno chicos, ha sido agradable poder pasar un rato con ustedes, aunque no nos hallamos divertido tanto como ellas…
― Si, lo mismo digo, sugiero que la próxima vez, sean ellas quienes nos aguanten ebrios ―sugirió Naruto, quien se acercaba con cautela a su compañera tratándola de despertarla de su trance.
― Dudo que eso suceda, pero nada cuesta soñar ―emitió Kankuro, quien, junto con el pelirrojo, se acercaban a su hermana, para cargarla entre los dos―, Oí Temari, despierta, se acabó la fiesta…
Naruto, de apenas, lograba mantener a Sakura y Tsunade, paradas.
Chojuro se ofreció a ayudarlo, ya que la Mizukage se negaba a ser ayudada, prefiriendo caminar por su cuenta, aunque sea un tanto tambaleante.
La que tenía verdaderos problemas era Shun.
Su superior era mucho más alta y pesada que ella, y no podía dejarla ahí.
Kankuro pensó en ofrecerse ayudarla, para aprovechar la oportunidad, más su rubia hermana se aferró más a él.
― Kankuro… estoy cansada… cárgame en tu espalda…
― Hey… también puede llevarte Gaara, no te fíes solo de mi ―trató de librarse de su agarre, más le fue imposible.
― No seas tonto… Gaara es nuestro menor, no puedes pedirle eso…
― ¡Yo también soy tu menor! Debería darte vergüenza…
― Cállate y cárgame.
El marionetista soltó un suspiro de resignación.
El Kazekage también notó como la castaña necesitaba ayuda.
Se acercó en silencio hacia ella, para luego pasarse uno de los brazos de la casi inconsciente Taiyō, levantándola al fin de pie.
― Se-señor, no es necesario, no se moleste ―emitió Shun apenada, al ver que habían notado que tenía problemas para levantar por su cuenta a su superior―. También debe estar cansado…
― No te aflijas, no quiero ser el único que no pueda ayudar ―le respondió este tranquilo, mirándola de reojo―. ¿Ya la tienes bien agarrada?
― Hum, sí. Disculpe tener que abusar de su empatía ―la castaña, acomodó mejor el brazo de su rubia compañera, encima de sus hombros―. Ya la tengo.
Kankuro y los demás acababan de partir, haciéndolos los últimos en salir de aquel acogedor restaurant, donde fueron bastante comprensibles con el alboroto que causaron.
Agradecieron a los anfitriones, inclinándose levemente, y estos últimos hicieron lo mismo, despidiéndolos con semblantes amables en sus rostros.
― Buenas noches, vuelvan cuando quieran.
"Espero que eso nunca suceda, o por lo menos no se repita en un gran tiempo" ―pensó el pelirrojo, siendo de aquellas personas que preferían evitar ese tipo de convivencias.
Al ser media noche, las calles estaban desiertas, y un viento tranquilo pero muy frio los recorría.
― Hum… ¿dóndes… estoy? ―articuló de forma apenas entendible la rubia, con los ojos aun entrecerrados y la cabeza baja―. ¿A dónde vamo? ¿Le gané a la anchiana Hokage?
Por unos segundos, los miró de forma fija, tanto a él como a Shun, mientras seguían caminando.
― Ann-sama la reunión acabó, lo siento, usted no ganó, la Mizukage-sama fue quien lo hizo ―le respondió la castaña, un poco más tranquila que antes.
― Mmm… que decepción… ―dijo Ann, seguido de un bostezo, para luego intentar abrir los ojos un poco más―. Por cierto ¿Quién eres tú? Chocolate parlante ¿Por qué me hablas como si me conocieras?
Shun puso expresión de agobio.
― Creo que el alcohol a afectado su forma de ver la realidad ―pensó para sí, el pelirrojo, para luego notar que está ahora lo miraba a él de forma concentrada.
― ¿Y tú que tanto me ves, rosa? ¿Te hipnotizó mi belleza o qué? ―soltó de la nada la rubia, asombrosamente con un tono amigable, rozando a pícaro―. Cuando me miran de manera tan fija, hace que me inquiete…
― No, yo no…
El pelirrojo no supo cómo seguir con su respuesta. Le parecía increíble que, a pesar de su notoria distorsión de la realidad, ella hubiese notado que la estaba mirando fijamente, así sea por periodos cortos.
― Me disculpo, no era mi intensión ―terminó diciendo, a modo de evitar una conversación impredecible.
― ¿Por qué te disculpas? No te he pedido eso, y no hay razón para ello, solo quiero saber por qué me mirabas…
― ¿Ah? ¿Un por qué? ―repitió el kage confundido ante su insistencia.
― Etto… Ann-sama no se altere… ―dijo Shun, tratando de cambiar la conversación―, aún tenemos mucho recorrido hasta llegar a su casa…
― No estoy alterada, tabla de chocolate, solo estoy hablando con la rosa ¿verdad, rosa? ―se defendió la beoda rubia, aun con su tono extrañamente amigable.
― Ah, si… supongo ―fue lo único que logró articular el mencionado, quien desvió su mirada a otro lado, con la esperanza de que ya no le hiciesen hablar más.
Y así fue.
Gran parte del recorrido lo hicieron en silencio (a excepción de un par de minutos, donde la castaña le exigía, pero de forma amable, a su superior, que ya no volviese a tomar alcohol por un largo tiempo), hasta que llegaron a la entrada del clan Taiyō.
Shun habló de nuevo con la rubia, quien, si bien no tuvo problemas en caminar apoyando sus brazos en ellos, reaccionó de forma abrupta al ver donde la habían traído.
― ¡De ninguna manera! ¡¿Por qué quieren meterme a ese infierno dorado?! Pensé que no me harían daño…
Se soltó de ambos, para luego caer al suelo sentada y empezar a gatear ha sentido contrario, como huyendo, con una expresión cómica, pero de susto.
Tardaron varios minutos, en atraparla, y debido a su insistencia de que no entraría, empezaron a caminar de nuevo, esta vez con rumbo desconocido, por lo menos para ellos.
― De aquí, siete cuadras hacia el norte, tres a la derecha y dos más a la izquierda ―terminó de indicarles, ya más calmada―. Debí suponer que dos seres extraños como ustedes, no sabrían donde se ubicaba mi morada…
― No es seguro que siga viviendo por esta zona, pensé que ya había vuelto a los dominios del clan ―articulo Shun, quien parecía buscar charla, para no ser presa del cansancio que se reflejaba en su rostro.
Ann se mantuvo en silencio.
Tenía la cabeza baja, y… tal vez era porque tenía los ojos cerrados, pero parecía tener una expresión triste asomándola.
― Seguro o no, lo importante es que pueda sentirme libre, todos los días tengo que convivir con otros humanos de manera obligada. Detesto eso…
Shun no supo cómo responder a eso, se limitó a bajar su mirada.
Sorpresivamente, el pelirrojo siguió con el tema.
Sabía que no podía fiarse de la palabra de una ebria, no era ingenuo. Mas una vez escuchó de Baki decir, que las personas que guardan algo, suelen soltarlo cuando su consciencia afloja.
Si estaba esperando el momento para comprobarlo, esta era su oportunidad.
Estaba consciente de que era un riesgo probarlo con tal personaje. Pero decidió arriesgarse.
― Entonces ¿odias a los humanos? ―soltó de forma simple.
― No, pero odio tener que servirles ―recibió como respuesta, acompañado de un tono burlón.
― ¿Por qué odias servirles? Tu labor salva vidas ¿No es una retribución agradable el saber eso?
― Vaya, nunca pensé que las rosas pudiesen ser tan sentimentales y filántropas ―dijo primero la rubia, con notoria ironía, a pesar de su acento beodo―. Déjame decirte que no todos los humanos tenemos la empatía necesaria como para servir a los demás, y menos cuando se nos la da como única opción…
Gaara pudo notar cierto rencor oculto en esas palabras.
No. Era algo más complejo que eso.
― ¿Acaso te decepciona lo que mencione? ―prosiguió hablando la rubia, sin esperar su respuesta―. Solo estoy siendo sincera, la hipocresía no es algo que soporte, al igual que la mayoría de los humanos…
― Yo aún creo que hay personas en el mundo que se mueven por la empatía, luchando por hacerlo un lugar mejor ―objetó el Kazekage, un tanto molesto internamente, por su deducción.
― Puede ser, mas nunca he conocido a alguien que no lo tuviese.
― Discrepo con eso, podría asegurar que si hay personas a su alrededor que no sean definidas como hipócritas…
― ¿En serio? ―le cortó sus palabras, soltando un bufido de risa―, no te conozco, pero crees saber que tu si, a mí. Dame un nombre entonces, un ejemplo, líbrame de mi supuesto error.
El pelirrojo dudó por un segundo, se mencionaría a el mismo como ejemplo.
Aunque no sabía si quería escuchar lo que esta opinaba de él.
¿O si quería?
― El Kazekage, ¿qué opinas de él?, realmente.
Shun, quien se había limitado a escucharlos, carraspeó ante esas últimas palabras, para luego mover la cabeza de forma negativa, como pidiendo que abandonase el tema.
Ann mantuvo su expresión de ebria graciosa.
― Puff, no podías mencionar un peor personaje ―emitió la Taiyō, tosiendo ligeramente para aclarar aunque sea un poco su gangosa voz―. Un exlobo que ahora es líder de un "rebaño de ovejas" por así decirlo. Me recuerda al típico personaje cliché de los libros para niños, donde se convierte de malo a bueno, con las palabrerías de otro personaje mucho más cliché que él. Patético de pies a cabeza, por que reprime sus reales emociones, con tal de encajar con un sistema mucho más hipócrita…
― Ann-sama…
La castaña intentó acallarla, más su otro superior le hizo una expresión para que no lo hiciese.
Si bien sintió un ligero nudo en la garganta al escucharla, Gaara era consciente de que recibiría tal descripción, de hecho, no era la primera vez que lo escuchaba en boca de otros, pero si la primera vez de forma tan directa.
Su seriedad le impedía deducir la opinión de otros al cien por ciento. Y se disponía a buscar la verdad de la forma más verídica posible, así eso lo lastimase.
― Me desagrada en demasía… o por lo menos… ―la rubia se tomó un respiro, como si se estuviese obligando ella misma a hablar― o por lo menos esa era la visión que tenia de él, hace no mucho…
Esas últimas palabras habían sido de lo más inesperadas.
― Porque sería muy hipócrita de mi parte condenarlo por algo así… aunque ahora que lo pienso, eso me hace odiarlo más ahora ―agregó con la voz más seria que su estado podía reflejar.
― ¿Con eso asegura que usted no es hipócrita?
― Para nada, dije que no soportaba la hipocresía en otros, pero jamás negué que yo fuese hipócrita, lo soy, soy consciente de eso.
No esperaba tal afirmación por parte de ella, lo cual lo dejó casi sin argumentos.
― ¿Tiene usted algún indicio de lo que el Kazekage opina de su persona? ―preguntó tratando de sacar un poco más de provecho a aquella charla extraña.
― No lo sé, tampoco es algo que me interese ―respondió Ann, quien empezaba a decaer de nuevo en su estado etílico, hablando bajo―, aunque… supongo que… debe guardarme cierta negatividad, ya que no soy de hablar amable con casi nadie… y también… porque creo que hablé sobre sus enormes pompas en una misión… ―soltó una risa ahogada―, no se lo digas a nadie, pero tuve la desgracia… de confirmar que no son falsas… ―terminó diciendo, acercándose a su oído para susurrarlo―. Shuuu…
Aunque eso era inútil, ya que Shun lo escuchó claramente, provocando que su rostro se tornase avergonzado por estar justo en ese momento.
Gaara se dio cuenta que ya no hablaría más, por lo menos no de forma entendible.
Se limitó a callar, a pesar de que deseaba desaparecer en ese instante, por la escena vergonzosa recordada.
El resto del trayecto, la Taiyō se dispuso a hablar de un raro mundo imaginario que su mente viciada le hacía ver.
"Debí suponer que era aquí"―pensó al notar el lugar donde habían terminado a parar.
Era el mismo sitio, donde meses atrás, su progenitora le había dado "ese corte de pelo gratis"
Una pequeña morada, de a lo más tres habitaciones, infraestructura simple, debido a su ubicación, uno de los sectores más humildes (por no decir pobres) de la aldea.
― Llegamos Ann-sama ―le aviso Shun a su superior, quien parecía que se había dormido parada, apenas se detuvieron.
― ¿Ah? Ah… gracias por el aventón, tabla de chocolate, rosa parlante ―articulo apenas audible la rubia, mientras le soltaban los brazos y empezaba a caminar hacia su puerta.
Shun volvió a hacerle recuerdo sobre que no debería volver a tomar alcohol.
Ann se detuvo y volvió sus pasos hacia atrás, para luego saltar sobre ella, mordiéndole de forma rápida, objetando que estaba cansada de haberle escuchado repetir eso, y que le robaría un pedazo de chocolate a modo de venganza.
Fue tan espontaneo que incluso el pelirrojo tardó en asimilarlo, para luego agarrar a la rubia de los hombres, tratando de separarlas.
― Esta bien, ya no voy a comerte… sabes raro…
La castaña se llevó las manos a su cabeza, tratando de cerciorarse de que la mordida no hubiese sido grave.
Por suerte no lo era, dejándola sola con un buen susto.
Soltó un suspiro aliviada, para luego notar algo mucho más extraño.
Ahora la Taiyō mantenía las manos sujeta a los hombros de la "rosa", mientras este se limitaba a mirarla con expresión incrédula.
― Hueles bien… pero no a rosas… ―articuló apenas la embriagada rubia, abrazándolo para poder acercarse a su cuello, para olerlo como si de verdad fuese una flor.
"Está demasiado cerca"
Emitió internamente el pelirrojo, mirándola de reojo, con cierto nerviosismo al no saber cómo terminaron en tal bizarra situación.
Shun los observaba en silencio, tapando su boca con las manos, de la impresión, aunque más preocupada aun de saber que en la mañana debería explicar eso a su superior.
FIN DEL CAPITULO.
NOTA DE LA AUTORA.
¿Dos capítulos en menos de una semana? Que puedo decir, ando shida :v
Nha, bromeaba. Lo cierto es que estos días voy a estar un tanto libre. Mi trabajo se ha paralizado debido a la reciente devaluación de la moneda en mi país. No es la mejor forma en que esperaba tener mis vacaciones, pero supongo que trataré de disfrutarla lo mejor posible.
Veo muchos oneshots Gaashijis venir en el horizonte xD
Aviso que este capítulo tiene una imagen.
Si lo están leyendo en fanfiction,net, pueden encontrar la imagen en la reciente página de Facebook que cree exclusivamente para crónicas.
La página se llama "Crónicas de la Arena" (o TheSandChronicles), desde hoy estaré subiendo las imágenes ahí, y puede que algunos memes sobre la historia.
Link aquí: TheSandChronicles/
También los invito a seguir el grupo en DA (Devianart) "The Sand Chronicles" a modo de opción, si es que no tienen cuenta en Facebook o no la usan tanto como DA.
Link aquí: the-sand-chronicles
