Sean estaba enfrentando al estúpido Lowel. ¿Cómo se atrevía a ir en su contra? Dejar de perseguir a los que estaban cuidadosamente seleccionados en la lisa para sus peleas callejeras; e ir a buscar a un ex convicto conocido en la zona, con familia y trabajo. Sean golpeó el manubrio molesto. Esto traería problemas. Encendió el motor con la idea de ir a buscar un segador si el tipo no se comportaba.

Su teléfono celular se encendió mostrando en la pantalla el nombre de Harry. "¿Sí? Harry dime"

"Los contratistas se están demorando. Voy a llega tarde. Mejor no me esperes"

"También creo que llegaré tarde"

"¿Quieres que lleve algo a la estación?"

"Podrías llevar algo de comida china. Estamos ocupados con juegos Lowel"

"¿Se salieron de control?"

"De momento. Pero me encargaré. Te espero en la estación". Cortó la llamada y se dispuso a salir del estacionamiento, sin percatarse de la figura que escuchaba detrás de un vehículo estacionado.

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Estaba oscuro mientras Harry caminaba por la acera a dos cuadras de la estación de policías. Estaba abrigado para el frio con un abrigo largo. En sus manos pegadas al pecho cargaba la comida china, con un diseño del restaurante estampado en la bolsa plástica. Le picaba la curiosidad por saber sobre el caso. ¿Juegos de gladiadores? Nunca había escuchado algo así.

Quizás el tiempo ahí hizo que bajara la guardia o tal vez la cercanía a los policías; o se confió de su magia. Pero no notó las dos figuras que le estaban cerrando el paso. Una mano tapó su boca mientras que otra golpeaba su estómago.

Se quedó sin aire y su vista nadó.

"Esto se gana el príncipe por amenazarnos"

Y fue todo lo que escuchó. Le dieron un golpe en la cabeza, dejándolo inconsciente".

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Sean notó la tardanza de Harry al revisar la hora. Se tapó la cara con la mano, cansado. Decidió salir a tomar aire, esperando encontrarse con le mago afuera de la estación.

Bajó las escaleras del hall sacando su celular par marcar el número de su compañero. ¿Número fuera de servicio? Harry nunca tenía su teléfono desconectado.

Caminó por los alrededores de la estación preocupado.

Algo brillante y roto estaba en el suelo. Se acercó para sentir hielo en las venas por lo que encontró: el teléfono de Harry.

Lo tomó y revisó. En la parte de atrás estaba el símbolo de los juegos lowel. No pudo ni quiso evitar el woge.

El bastardo de Leo Taymor morirá cuando lo encuentre.

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Nick estaba preocupado. Renard avisó de la desaparición de Harry hace dos días. Dijo que estaba relacionado con el caso por los símbolos en el teléfono del pastelero. Pero Nick no entendía cómo se involucró. Es decir, en los juegos lowel se buscan luchadores fuertes, que puedan dar un espectáculo. ¿Por qué escogerían a un wesen pequeño y de apariencia débil?

Incluso Monroe se sumó a la investigación buscando por medio de un corredor de apuestas. Y ahora estaba desaparecido también. Si le pasaba algo era culpa suya no se lo perdonaría. Estaba en el remolque del sospechoso y tratando de pensar en qué hacer; por suerte su celular sonó y Hank le indicaba el lugar para ir a buscar.

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Monroe fue llevado hasta una jaula pequeña. El olor era nauseabundo para su sentido del olfato: orina, sangre y sudor rancio.

Cielos. Esperaba que Nick descubriera pronto el lugar. No le daba buena espina para su salud a largo plazo. Revisó el lugar y vio a su compañero de celda. Se veía lesionado el hombre grande.

"¿Te duele algo?". Se acercó a las rejas. "Eso es muy feo. ¿Me dejas quitarlo?"

"Mejor se lo dejas donde está".

Esa voz. "¿Harry?". Trató de ver del otro lado del tipo herido. Una mata de pelo negro muy familiar apareció.

"¿Monroe? ¿Qué haces aquí?"

"Estaba ayudando a Nick y el maldito corredor de apuestas me vendió a estos mal nacidos".

"¿Saben que estamos secuestrados?"

"¿Bromeas? El comandante Renard está dando vuelta la ciudad buscándote. No sabía que se conocieran"

"Él me ayudo cuando… llegué a Portland"

"¿De verdad?"

"Sí, así es"

"Ahora entiendo todo el revuelo que Nick comentó. El hombre realmente está enojado de que te raptaran". Monroe trató de ver mejor a Harry, que no se había movido un centímetro desde que comenzó la conversación. "¿Estas herido?

"Sí. Tuve que luchar anoche"

Con morbosa curiosidad preguntó." Y ¿Cómo fue?"

"Muy sangriento. Muchos gritos. La arena es pequeña, seis metros a lo sumo. Usan armas medievales y escudos de metal". A lo lejos se escucharon pasos. "Monroe, no comas lo que te den. Parece que los hace más violentos. Menos racionales".

"Está bien"

Los pasos se acercaron. "Hora de comer". El hombre de aspecto macilento le lanzó algo a las jaulas. Sonaba grande y pesado. El tipo de al lado con la mano herida alcanzó esa cosa como si fuera una droga para una dicto con abstinencia y de inmediato se puso a roerla.

Monroe por el contrario lo vio en el piso. Era carne, obviamente. "¿No tiene un menú vegetariano?"

El tipo que le lanzó la carne se puso a reír. "Otro más con gusto exquisito. No durarán mucho si no comen". Se fue carcajeándose.

"¿Qué quiso decir con eso?"

"Yo no he estado comiendo ni bebiendo lo que me dan"

"Pero ¡llevas dos días aquí encerrado!"

"Lo sé. Pero no tengo opción. No me apetece comer los restos de nadie"

"¿Restos?". Monroe entonces se fijó en el trozo que roía su vecino de jaula. ¿Era eso un tatuaje?.La garganta se le apretó y el estómago se revolvió incómodo. Ahora definitivamente no probaría nada de lo que le dieran.

Se quedaron en silencio, esperando. Los minutos se hicieron eternos para Monroe. ¿Que harían cuando los buscaran para hacerlos entrar en la arena? ¿Cuanto le faltaba a Nick y Hank para encontrarlos?

Se burló de sí mismo. ¿Quien le habría dicho que estaría en una situación de vida y muerte, esperando a que un grimm lo rescatara?

Nuevamente se escucharon pasos, solo que esa vez era un par diferente. ¿Dos personas?

"Miren esto". Era otro tipo, rubio y sádico, por lo que olió Monroe en su ropa: lujuria y sangre. "Siempre quisimos un blutbad. Y ahora, lo tenemos". Miró al tipo con la herida en la mano. "Tendremos que ver quien ganará entre ustedes dos. Te cuento que este era el favorito. ¡Muchas peleas ganadas!". Se fue moviendo hasta la jaula de Harry. "Pero, la nueva revelación nos tiene deslumbrados". Golpeó con sus manos el borde de la jaula.

Monroe hizo woge enojado. "¡Dejalo en paz! Si le tocas un cabello..."

"¿Y qué? ¿Me atacarás?". El maldito se estaba burlando. "Además, el pequeño se puede defender solo. Tal vez, necesites verlo". Hizo woge, mostrando su rostro de lowel. Era obvio que el quería hacerlos enfrentarse. . "Pero, tenemos un programa. Un blutbad con nuestro campeón". Hizo señas al tipo de la carne. "Sácalos".

Dos chicos salieron de entre las sombras con unos fierros que generaban electricidad. Monroe los siguió sin hacer alboroto. De camino pudo ver el estado de Harry. Tenia la ropa completamente manchada y su palidez era casi extrema.

Pero lo que realmente sorprendió fue la apariencia bestial que tenían sus rasgos. ¿Eran eso escamas alrededor de los ojos y la línea de la mandíbula?

No pudo identificar mucho más en ese breve momento. Su estómago era una bolsa de nudos.

Al llegar a la zona de pela la multitud gritó emocionada. Las sed de sangre era pesada en el aire. En medio del ring enrejado el tipo con la mano herida. La voz no pudo salir de su garganta por el miedo. Apenas escuchó lo dicho por el lowel en latín. Fue arrojado dentro y el cierre del pestillo lo sacó del aturdimiento. Con prontitud tomó un escudo y lo levantó a la defensiva.

Intentó hablar con el tipo. "Amigo, no necesitas hacer esto. No quiero pelear. Soy un blutbad reformado, pacífico". Pero el tipo lo golpeó con la espada. El ruido del metal siendo golpeado resonó en la habitación a pesar del griterío.

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Nick llegó con el arma apuntando a lo presentes. El corazón casi se le salió el identificar a Monroe dentro de a jaula de pelea. "¡Policía! ¡Todos quietos!"

"Miren qué tenemos aquí" . Leo Taymor se acercó e hizo woge.

"Un lowel, que apropiado tu nombre"

"Un grimm. Que… sorpresa"

"Saca al blutbad"

"No ¡salir vivo es el privilegio del vencedor! Si quieres sacarlo, debes entrar"

Nick sabía que no podía contra tordos, necesitaba ganar tiempo. "¿Y si te disparo?"

"Mis hermanos y hermanas me vengaran. No le temo a la muerte"

Mierda. No podría hacer tiempo de esta forma. "¿Cómo puedo confiar en ti?"

"No puedes"

Contra su mejor juicio entregó sus arma de servicio y entró en la arena.

"Hey Nick. Me da gusto verte. Aunque las circunstancias no sean las mejores"

"Ya viene apoyo. Tenemos que ganar tiempo. ¿Qué sabes sobre nuestro amigo?"

"Que está lesionado y con mucha energía. Mejor usa un escudo y cualquier otra cosa que pueda tomar. ¡Ah! Y vi a Harry. Se veía mal"

"Por lo menos está vivo".

Se quedaron cortos de tiempo. El wesen rinoceronte los atacó brutalmente. A penas logró soportar el golpe con el escudo. No estaba ni remotamente preparado para usar esas armas. No podía dar en el blanco con la espada y el peso del escudo lo desestabilizaba. Monroe ayudaba a dividir la atención del luchador y poder recuperar el aliento.

Llegó un punto en que el instinto tomó el control de sus movimientos y se pudo defender de manera más eficiente. Sus golpes conectaban más a menudos y eran de algún modo más fuertes. Lo obligó a retroceder e incluso, lo bajó a una posición de sumisión en el suelo. "No quiero hacerte daño, ¿Entiendes?". Al no encontrar en sus ojos entendimiento, lo golpeó para dejarlo inconsciente. "Ahora, ¡déjanos salir!"

Pero Leo tan solo rió. "Eso no será así. Aun nos queda un contendiente"

Para horror de Nick pudo ver a Harry siendo llevado a la arena. Reconocible a pesar de los nuevos rasgos que adornaban su piel y cabello. ¿Que tipo de ween era? No se veía como ninguno de los dibujos que había visto. Sus rasgos eran delicados, más humano que animales, los que le otorgaban una belleza etérea.

La sangre en su ropa y sus brazos sosteniendo el vientre no auguraban nada bueno para la salud del chico, que fue arrojado dentro junto con ellos.

"Hey Nick"

"Hola Harry". El chico jadeaba y temblaba levemente. "¿Estas bien?"

Pero no pudo respondele porque Leo lo hizo por él. "Este muchacho recibió una puñalada con la espada que portas, grimm. Vimos cómo sus vísceras eran expuestas, que apenas pudo contener con el brazo. Estaba a punto de morir cuando su adversario se congeló. No movió un musculo. El pequeño se acercó, para desgarrar su garganta con su mano desnuda. ¡Debieron verlo! Fue hermoso. Desde entonces a ganado tres peleas de la misma forma". Incluso Nick pudo ver el deseo en el rostro del maldito que no quitaba sus ojos de la figura de Harry.

"No creo que sea del tipo violento"

"No, no lo es". Mostró un control remoto. "Por eso debemos ayudarlo".

Al apretar el botón una luz se encendió en el cuello de Harry. Un alarido escapó de entre sus labios, al igual que varias gotas de sangre. De su viente escurrió más del líquido rojo.

Monroe se acercó asustado y preocupado. "¡Harry!". Pero Nick lo detuvo para alejarlo. Temía una reacción violenta del ojiverde.

La tortura eléctrica terminó, dejando a un Harry aturdido y en dolor.

"Harry amigo, debes concentrarte. Somos nosotros ¡Tus amigos!"

Pero Nick estaba seguro que el joven pastelero estaba muy lejos como para escuchar a Monroe. Los estaba mirando como un gato a sus presas. Cautelosos y curioso.

Monroe también pudo sentirlo porque se mantuvo en el mismo lugar. "¿Qué hacemos Nick?". El blutbad no quitaba la vista del charco de sangre a los pies del pelinegro.

"Creo que debemos aturdirlo".

Levantó apenas la espada, llamando la atención de ojos verdes. La mano que no sostenía el vientre fue levantada y apuntada al grimm, que fue levantado del suelo con una fuerza invisible y colgado en el techo de la jaula. El golpe resonó en la ahora silenciosa habitación. Nick fue rebotando por las rejas al menos unas cinco veces antes de quedar inmóvil en el suelo.

Monroe se arrodillo y levantó las manos, asustado. ¿Que era Harry?. "Amigo. Por favor, detente"

"Mon...roe". Harry rengueó unos pasos. Se tambaleaba, agotado.

"¡Harry!". La esperanza floreció en el pecho del relojero, hasta que vio estremecerse el delgado cuerpo con el golpe de corriente. "¡Dejalo!". Hizo woge antes de arremeter donde estaba el Lowel. "¡Él no se merece esto!"

"Es un luchador mágico. ¡Tiene que mostrar su poder!"

Harry no paraba de gritar ahora desparramado en el suelo. La excitación de las masas alrededor dio nauseas a Mornroe. Casi pudo oler lo líquidos que hombres y mujeres exudaban. ¡Malditos todos ellos!

No se dio cuenta como uno de los guardias acercaba una vara eléctrica hasta su costado para darle una descarga. Su chillido de sorpresa atrajo la atención de Harry. Monroe apenas se sostuvo en sus pies unos segundos después de eso, antes de caer de rodillas.

"Que patético. Un blutbad que no aguanta una descarga pequeña"

"Por qué no la recibes tú… y me dices".

Harry levantó su mano libre. "¿Monroe?"

"Estaré bien Harry. Pero creo que Nick está fuera de combate"

"No, aun estoy despierto". Estaba tratando de levantarse

"Compañeros, tenemos un problema". Monroe vio al wesen rinoceronte incorporarse y tomar una morningstar.

Nick masculló por lo bajo. "Mierda". Apenas esquivó el golpe de la esfera con pinchos.

Monroe también tuvo su dosis para evitar esa cosa, pero Harry, que no estaba en condiciones para moverse recibió un golpe directo en el brazo que acunaba su herida en el estómago. El sonido del hueso siendo quebrado resonó en la arena, junto con el de carne y sangre al retirar los pinchos del brazo mutilado.

El aire se llenó de estática y como si de una explosión se tratara todos los presentes fueron lanzados hasta chocar con los muros, con Harry en el centro. Nick y Monroe compartieron una mirada atontada. Un viento como un remolino surgió, tan potente que comenzó a cortar algunas partes de la jaula e incluso piel de los gladiadores.

Leo gritaba algo sobre contención; sin embargo, la corriente de aire se enfocó en él, lacerando todo lo que tocó. El lowel a penas pudo salir con una leve cojera hasta la parte de atrás del edificio.

Las balizas de los coche patrulla resonaron no muy lejos en medio del silencio.

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Sean apena llego a tiempo para evitar que Harry fuera visto sin sus amuletos de 'glamour'. Dentro de la arena estaba el desastre. Muchos dentro del público se levantaban aturdidos. La jaula estaba cayéndose a pedazos y los fierros ponían en peligro a los que estaban en la arena.

Con temor reconoció a Harry como uno de los gladiadores. Corrió sin importarle el peligro y puso en su cuello el collar para ocultar sus rasgos sobrenaturales. Las gran cantidad de sangre enfureció a Sean, siendo su woge incontrolable. Rugió enfurecido, espabilando al resto de los presentes. Por fortuna Nick Burkhardt y su amigo blutbad estaban a su espalda, y no pudieron ver su estado como zauberbiest.

"¡Necesito una ambulancia! Y mucha gente para poner bajo custodia a todos aquí". Si Harry no estuviera tan mal abría corrido tras Leo Taymor, para hacerlo sufrir. Pero al menos había pedido que el castigo fuera lento y tortuoso, pensó mientras acariciaba las quemaduras en torno al desagradable collar en el cuello de Harry.

No podía dejarlo en el hospital. No lo dejarían ir y no tenía tanta gente como para mantenerlo vigilado. "Harry, ¿puedes aparecerte en el departamento?"

"¿Sean?"

"Concéntrate Harry, por favor. Tengo a alguien ahí que te puede ayudar"

A pesar de estar apenas consciente, Harry asintió y se apareció, dejando tras de sí un rastro de sangre

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Harry agradeció su maldita suerte por no escindirse a pesar del estado en que estaba. Miró al rededor para ver la sala de estar. A pocos metros pudo identificar unos zapatos de tacón negro.

"Miren a quien tenemos aquí, la mascota de Sean Renard"

Era la voz de una mujer. Al levantar la mirada vio largos cabellos rubio, que se convirtieron en blanco ceniza que enmarcaron su rostro desgarrado.

"Hexen.. biest". Eso fue todo antes de que la oscuridad lo tragara.

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Sean miraba las antiguas monedas con pensamientos en conflictos. Por un lado, quería hacer una rueda de prensa, mostrar que era el indicado para mantener la ciudad en paz. Que era el líder que todos los wesen de Portland necesitaba ¡que era la autoridad!. Y por otro, estaba le hecho que quería llegar temprano para chequear a Harry. Llevaba un tiempo recluido en la cama por el caso de los 'juegos lowel', y se estaba poniendo de mal humor. Sobre todo porque sus niñeras eran el aquelarre de hexenbiest que trabajaban bajo su mano. Se llevaba mal con ellas, pero por sobre todo con Adalin.

Realmente estaba dividido en cuanto a qué hacer.

En eso su celular sonó. "Aquí Renald"

"¡Ven y sacala de aquí! ¡No la soporto!"

Sean resopló divertido. "¿Que sucede ahora?"

"No lo sé. Ella está intentando coquetear y matarme al mismo tiempo. ¡Quiso robar mi sangre! ¿Sabes cuantas cosas se pueden hacer con ella? Por suerte, es inútil si no la doy con consentimiento"

Sean se puso serio de inmediato. "Voy para allá. Dile que dije que te deje solo"

"Gracias por entender"

Sean viajó raudo hasta su departamento para poder poner orden.

Adalin se puso pegajosa en cuanto lo vio entrar.

"¡Sean! No sé por que tienes a ese chico. No te es útil. ¡Y es muy joven!"

"Harry tiene veinticinco años. No es su culpa que aparente unos diecisiete años". Sean se fue hasta la habitación de Harry. "Hola. ¿Todo bien?"

"¡Sean!". Harry intentó salir de la cama pero se tambaleó poco después de ponerse de pie. Sean lo tomó de la cintura tratando de no molestar la herida en cicatrización. "Sean. Te extrañé. Ella no me gusta". El mayor puso al convaleciente joven de nuevo en la cama. "Quiere matarme para quedarse con el mundo"

"¿Que le ocurre?"

"Le dimos unos analgésicos. Su trunk se había terminado y no está en condiciones para preparar otro lote. Ha estado así por un par de horas". Adalin se cruzó de brazos al otro lado de la puerta.

Sean revisó los vendajes manchados de sangre. "Cuando fue la última vez que cambiaron esto"

"Poco antes de que tomara las pastillas. Su poder no nos ha dejado acercarnos a la habitación". Hizo un gesto al rededor. "Eres el único que a dejado acercarse tanto".

"Supongo que tampoco ha comido". Sean vio la incomodidad en la joven abogada. "¿Qué pasó?"

"No quiso comer nada de lo que le ofrecimos"

Sea resopló. "No confía en ustedes. No que lo culpe"

"No digas nada. Lo traté bien cuando llegó con medio intestino colgando".

"Si no llego a tiempo, Harry muere"

"¿Que podía hacer? No estudié medicina"

Sean negó agotado. "Puedes irte Adalin. Pediré algo de comer. Atenderé a Harry el resto de la noche"

"No lo entiendo Sean. ¿Por qué te preocupas por él? Nunca te habías comportado de esta manera con nadie. Es poderoso, lo admito, pero inexperto"

"Eso es asunto mio, Adalin. Ahora vete"

La rubia se fue disgustada.

Sean la siguió hasta la puerta para asegurarse de que se fuera sin dejar algo malicioso detrás. Después se quitó el abrigo que dejó en el sofá dela sala, para ponerse cómodo.

"¡Seaan! Estoy aburrido". Harry se estaba moviendo como una anguila en la cama tratando de retirar las mantas. Su apariencia libre de encanto. Su ropa de cama consistía en una polera blanca y pantalones cortos. Demasiado cortos pudo notar Sean. E indecentemente ajustados.

El pantalón de vestir de Sean se estaba volviendo incómodamente apretado por momentos. "¡Deja de moverte, Harry!. Adalin se fue y pediré comida china, de donde te gusta"

"¡Sí! Eres el mejor". Un suspiro complacido salio de esos labio sonrojados.

Sean se fue a por el teléfono dejando olvidada la chaqueta en el sofá. Las monedas de oro olvidadas en favor de bajar su lívido, que se a ido descontrolando el último tiempo.

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Nick estaba muy preocupado por Renard, que aun tenía en su poder las monedas. Apenas lo vio en la oficina fue tras él para pedírselas. Afortunadamente había llegado más temprano de lo usual.

"¿Las monedas? Creo que las dejé en casa. Anoche tuve unos asuntos que atender y las olvidé"

"¿Las olvidó?". Eso no era parte de lo que había encontrado. Supuestamente esas monedas afectaba la mente de aquellos que las tocaban. ¿Acaso Renard era inmune como los grimm?. "Según el laboratorio, son altamente tóxicas y se prohíbe el contacto directo. Producen un trastorno en la personalidad muy potente. Como euforia y sentimientos de grandeza".

"¿Es así?". Renard se vio incómodo en su sillón tras el escritorio. "En ese caso voy a ir a buscarlas"

"Los terroristas las están buscando. Tenga cuidado, podrían ir tras usted"

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Sean no podía creer lo estúpido que había sido al dejarse influenciar por las monedas. De camino al casa pidió el informe de laboratorio para comprobar lo dicho por el grimm: esas monedas podían causar una adicción, difícilmente controlable.

¡Y las dejó en el departamento! Al menos le había dado al orden a las hexenbiest de no presentarse ese día. Harry prometió que se sentía mejor y que su magia volvía a estar libre de la misión de mantenerlo vivo y a su herida contenida. Aunque sean sospechaba que podía haber jurado lo que él quisiera con tal de ser dejado en paz por el grupo de brujas.

Al llegar a la recepción vio al portero desparramado tras el mostrador. ¿Lo terroristas pudieron ingresar? El ascensor no podía llegar con la suficiente rapidez.

Al llegar a su piso vio un par de cuerpos tirados en frente de su puerta. El olor a quemado llenaba el pasillo.

"¿Harry?"

"Aquí Sean. ¿Me puedes explicar quienes son estos caballeros?"

"Son un grupo de wesen que están buscando unos objetos malditos. ¿Estas bien? ¿Que sucedió?

"Ellos llamaron al timbre y cuando les abrí quisieron entrar. Muy violentamente. Lastima para ellos que mis barreras se activaron y fueron repelidos junto con recibir una descarga mágica considerable. Llevan ahí unos diez minutos. No creo que se puedan levantar por una hora al menos". Mostró el teléfono inalámbrico. "Estaba por llamarte".

"¿Estás bien?"

"Excelente. ¿A qué viniste? Porque no creo que tengas de pronto un sexto sentido para saber cuando estoy en problemas".

"Ayer tomé unos objetos malditos conmigo, si saber que lo era. Y los dejé en mi chaqueta en el sofá"

"¿Hablas de estas monedas?". Harry las sacó de su bolsillo y las mostró. "Estaba ordenando y cuando colgué la chaqueta las encontré".

Sean tragó nervios. "Son altamente adictivas, Harry. ¿No sientes nada?"

El ojiverde negó con la cabeza. "Solo un leve dolor de cabeza".

Sean sacó un par de guantes y una bolsa de plástico. "Aquí, vamos a guardarlas"

Una vez aseguradas llamó a la oficina. "Aquí Renard. Tengo incapacitados a los sospechosos. Necesito patrullas y agentes, en mi dirección de residencia. Sí. Vinieron a mi casa. Estoy bien. Gracias".

"Tienes buenos agentes, Sean". Sonrió Harry

"Los mejores"

Harry movió su mano en torno a los dos hombre en el suelo. Que se sentaron y fueron amarrados sin recuperar al conciencia.

"Ahora están presentables. Reparé los daños de quemadura y quité el olor"

Sean amasó sus manos para relajarlas. "Pero creo que un par de golpes son necesarios. Solo por la coartada"

Harry se rió antes de desaparecer. Después de todo, no podía ser visto viviendo con Sean.

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Sean estaba buscando por todos los medios obtener la lealtad del grimm. Pero no quería hacerlo por medio de la coacción. Sabía muy bien que eso puede tare más problemas de los que vale.

Por eso le entregó la sangre de Hank a Adalin. Necesitaba un zaubertrunk para ayudarlo a obtener dicha lealtad, al ver que no estaba funcionado de la manera natural.

Dejó a la joven hexenbiest antes de volver a casa, donde un pelinegro de apariencia joven lo estaba esperando para la cena.

"Hey Sean. Hice tu favorito"

"Gracias Harry". Se sentaron juntos para comer. "¿Cómo te va con la casa hogar?"

"Lento. Debido a mi estancia en reposo, no pude asistir a varias reuniones importantes y se retrasó todo"

"¿No puedes… ya sabes… usar tu magia?"

"Eso sería posible. Pero la magia siempre termina encontrando la forma de morderte el culo. Es decir, no puede solo jugar con la mente de una persona sin dejar una cicatriz mental. Que tarde o temprano se mostrara para le portador o para otra persona. Y como de un boomerang, llegaran los problemas a tocar tu puerta". Comió de si plato y bebió del vino tinto antes de continuar. "No. Mejor hacer todo sin magia".

"No había pensado que la magia puede traer consecuencias, como lo estas describiendo"

"Para toda acción, hay una reacción, de la misma intensidad y opuesta. Eso también influye en la magia y en las relaciones con otras personas".

El gusto de la comida se perdió el resto de la comida para Sean, que pensaba en el zaubertrunk que había pedido esa misma tarde.

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Nick estaba teniendo problemas para tratar con Rosalee Calvert. Ella era muy desconfiada con él por ser un grimm. Y aun no tenía una conexión con el robo a la tienda y el asesinato de su hermano mayor, Freddy Calvert.

Si no fuera por la mención de la droga 'J', no se habría enterado que era una sustancia por la que alguien podría matar. Por lo menos, el ver el woge de Monroe le hizo bajar a guardia frente a su estatus como grimm y la desconfiada fuchsbau se comprometió a ayudar.

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Desde que se enteró de la muerte de Freddy la cosas han ido como en un carro de la montaña rusa. Recibe una llamada de la policía, se entera que su hermano fue asesinado y al llegar a la ciudad se enfrenta, cara a cara, ante un grimm. ¡Un grimm!. Tener que trabajar con él era difícil. Pero se hizo mucho mejor después del robo que vivió en la tienda.

Realmente no envidiaba la situación del grimm al vivir una doble vida. Tratando de ser algo al mimo tiempo que era otro. Ella misma lo vivió cuando estaba enganchada con la 'J' y no le deseaba eso a otra persona. La ansiedad, la tensión, el miedo a ser descubierta. Movió la cabeza molesta.

Golpearon la puerta de la casa de su hermano. Con precaución se acercó a ver de quien se tragaba. Era el blutbad del grimm. Aun con recelo, abrió la puerta.

"Hola. Nick llamó. Dijo que fuste atacada y que podría ayudar"

"Gracias. Le pedí que fuera uno de los míos. Los que me atacaron eran skalenger, será fácil poder olerlos a la distancia. Si necesitas algo hay comida en la nevera. Puedes dormir en el sillón"

Y así dejó un hombre que apenas conocía, ¡un blutbad! Para que la protegiera en la casa de su hermano.

Apenas pudo dormir y en cuanto vio que era posible levantarse sin parecer extraña, se preparó para el nuevo día.

En la sala de estar vio al hombre, Monroe si recordaba bien estaba durmiendo. Quiso despertarlo con suavidad, pero casi fue atacada por el blutbad, que se veía cansado. Esperaba irse directamente a la tienda para finiquitar sus actividades. No esperaba que el blutbad insistiera en llamar al grimm para pedirle indicaciones o que la siguiera hasta a tienda, como una especie de escolta.

"No eres un policía, pero trabajas como uno"

"A veces ayudo a Nick con problemas wesen. Él es muy diferente a otros grimm. No le gusta usar su ascendencia para tratar con… los de nuestro tipo. Prefiere el camino legal. También respeta mucho a los inocentes, humanos o Wesen"

"La verdad es que no puedo creerlo. Un grimm que no asesine en cuanto tiene la oportunidad. Es increíble"

"¡Sí! Yo también me sorprendí por eso. Y tuvimos nuestras dificultades, pero logramos hacer un equipo"

Rosalee casi sentía el orgullo en la voz del hombre, Monroe

Al llegar a la tienda trabajaron en silencio para poder poner todo en cajas. Estaban a la mitad cuando Monroe comentó sobre lo triste que era que cerrara la tienda. Él no sabía de su pasado con la 'J' y lo que vivió en esa época. No quería recordar eso y por tal motivo cerraba la tienda.

La campanilla de la puerta resonó en el cada vez más vacío espacio, para revelar un policía de cabello muy corto y rasgos asiáticos.

"Buen día". No se veía muy bien. "Yo… me enviaron para cuidar aquí… y yo". El hombre cayó al piso.

"¿Pero que ocurre?". Exclamó Monroe.

Se acercaron al caído para ver como aparecían unas serie de ronchas de mal aspecto. Esto no era nada bueno

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Harry había dejado a Hanson a cargo de la pastelería cuando tenía juntas sobre el proyecto de la casa hogar y con las autoridades para crear el sistema de apoyo para jóvenes indigentes. No podía creer que no existiera algo así en la ciudad.

Abrumado por lo que vio en un refugio, decidió ir a buscar algunas cosas donde la tienda de especias. Se le estaba acabando la raíz de mandrágora.

Al llegar entró con clama por la puerta, para escuchar gritos y forcejeos. Tres cuerpos sujetaban un cuarto, que estaba recostado en el mesón.

"¿Qué está pasando? ¿Quienes son? ¿Y donde está Freddy?

"¡Harry!". Era Monroe el que lo llamaba. Junto a él estaba Nick y una mujer desconocida.

Harry gimió. "¿Asuntos grimm? A caso no puedo encontrarlos en una situación común y corriente. No sé. Haciendo fila en el banco o algo así"

"¿Por qué no mejor nos ayudas?". Se quejó Nick.

Harry caminó con prontitud ha un lado del hombre recostado. Mostraba pústulas enormes y amarillas. Poco saludables. Tomo ambos hombros y los empujó con fuerza para mantenerlos en el mesón. "¿Qué le pasó?"

Fue la desconocida quien explicó. "Debió tomar un zaubertrunk por equivocación. Esto ocurre por una recepción cruzada. Lo vi una vez a lo diecisiete". Harry observó curioso como le aplicaba en el rostro congestionado lo que parecía una poción. "Ahora necesito que lo beba".

Tras beber el líquido el hombre desgarró su voz con el alarido que salió de sus labios. Harry apenas pudo contenerlo sobre la mesa. Era evidente que el enfermo estaba teniendo alucinaciones. Harry no pudo evitar sentir piedad.

"Manténganlo quieto". Y sin esperar que alguien lo escuchara soltó los hombros par aponer sus manos en las sienes, para inducir el sueño con magia. Esperaba que no interfiriera en los efectos de la poción. La mujer desconocida titubeó un poco al verlo calmar al hombre enfermo con sus manos, pero se recompuso casi de inmediato tomando un paño negro para tapar el rostro del convaleciente.

Todos quedaron en silencio por al menos cinco minutos antes de revisar si la medicina había surtido efecto.

Harry movió sus hombros tratando de destensar los músculos. "Para la próxima, avisen con anticipación"

Monroe resoplo. "No fue algo que nosotros tuviéramos agendado"

"Él tiene razón. Wo no se supone que terminaría siendo ¿hechizado?". Dijo Nick confundido.

"Más bien afectado por un zaubertrunk"

Al ver la misma expresión de perdido en nick, Harry le sonrió y dijo. "Poción"

"¿No era más fácil decir poción?"

Monroe se encogió de hombros. "Sí, pero no es lo mismo"

Harry apuntó al dormido. "¿Quien es?

"Es un compañero del departamento de policía. Es el sargento Wu".

"¿Y cómo es que llegó a esta condición?"

Nick se restregó la mano en los ojos. "Ni idea"

Monroe se rasca la barbilla. "Y ahora ¿qué?"

La mujer apunto al sargento Wu. "Mejor lo llevamos a un lugar que le sea familiar"

"Su departamento no queda lejos"

"Harry, ¿qué estabas haciendo aquí? No es que me moleste verte o tenerte para ayudar, pero tengo curiosidad"

"Venía a buscar mi pedido de mandrágora"

La mujer desconocida se estaba moviendo incómoda, con una expresión de tristeza de la cual Harry estaba familiarizado.

Nick carraspeó para llamar su atención. "El dueño de la tienda, Freddy Calvert, fue asesinado. Ella es su hermana Rosalee Calvert. Se está encargando de cerrar la tienda y los asuntos de su hermano"

"¿De verdad? es una pena que cierren este lugar. Ayuda mucho a la población wesen de la ciudad". Miró a la afligida en duelo. "Pero, se entiende si quieres dejar esto porque te causa dolor".

Al parecer ella sintió la verdad en sus palabras. "Puedo… buscar tu pedido en el almacén si puedes esperar"

"No, gracias. Sigan con sus cosas. No es urgente de todos modos. Buscaré otro proveedor". Le dio una sonrisa cálida Rosalee y se fue de la tienda"

#

Las siguiente semanas pasaron como un soplo. Pero esa situación anómala seguía dándole vueltas. No pudo dejar de pensar en el incidente en la tienda. Sobre el hombre que estaba padeciendo los efecto de una poción desconocida.

Tenía la leve impresión que las hexenbiest de Sean podían estar involucradas. Después de todo, ellas tenían los conocimientos y los recursos para poder hacer la poción. Pero ¿Cuales serán los motivos? ¿Eran órdenes de Sean? Ese destalle se le escapaba. ¿Por qué el sargento Wu fue hechizado? ¿Por qué estaba tan cerca de la fuente de la poción? Y lo que más preocupaba a Harry ¿Quien era la verdadera víctima del trunk?

Estaba molesto por eso, así que se dedicó a limpiar y cocinar la cena. A Sean le gustaba su comida cacera y siempre era agradecido por un platillo hecho por él.

Así que no le sorprendió la llegada del dueño del departamento a la hora acordada. Se dirigió al recibidor donde vio a Sean entrar con el cuerpo rígido y una ira fría rondando su aura.

Los ojos de Harry se abrieron al sentir la esencia que rodeaba al hombre más alto. "Hueles a muerte". Comentó.

Sean detuvo sus movimientos. Su rostro mostró una serie de emociones: desconcierto, miedo, arrepentimiento, culpa, aceptación; antes de levantar una máscara impasible.

"¿Te molesta?"

Harry se acercó para mirar mejor en esos oscuros orbes. "Me preocupa"

Un tic de molestia surgió en la comizura de su boca. "No tienes que temer. No te haré daño"

"No temo por mi. Es por ti". Sus manos errantes se movieron por el rostro y torso de Sean, buscando lesiones o rastros de sangre. "Si tuviste que matar a alguien fue por alguna razón. Y he logrado conocerte durante este tiempo, y sé que no matas a menos que tu vida esté en juego". Al final dejó descansar sus manos sobre los amplios hombros. "¿Que pasó?"

Sean se forzó a retomar la conversación, distraído por el toque preocupado y gentil de Harry. "Mi primo mandó un grupo de asesinos para mandarme a llamar. Como no quise ir, me amenazaron. Los liquidé antes que pudieran preparar una ofensiva"

Harry soltó el aliento que contuvo esperando una explicación. Con lentitud se separó unos pasos, dándose cuenta tardíamente de sus acciones imprudentes, se avergonzó notablemente.

"¡Perdón! No era mi intención ser tan cercano. Me nubló la preocupación. ¡Lo siento!". Buscó algo que decir o hacer para disipar el ambiente torpe. "¡La cena! Voy a servir la cena. ¡Puedes lavarte mientras tanto!". Y se fue huyendo a la cocina.

Dejó a Sean solo en el salón. Con sentimientos cálidos llenando su pecho y acelerando el ritmo de su corazón. Nunca nadie se había preocupado así por él. Una vida de violencia era parte de ser un Zauberbiest y nadie había pestañeado por eso.

Para despejarse y retomar el control de sí mismo, se fue al lavabo para refrescarse. Después se dispuso a sentarse en el comedor para probar la deliciosa cocina de Harry.

La cena fue en silencio. Sean dejó que Harry se recompusiera por su momento bochornoso.

Tras el postre, Harry preguntó. "Qué repercusiones tendrán sus muertes"

Sean se recostó en su asiento. "Para empezar. Encontrarán sus cuerpos y la policía investigará sus asesinatos"

"¿Pueden rastrearte?"

Sean sonrió arrogante. "Me ofendes, Harry. Soy policía. Se qué buscarán y como se realizarán las pesquisas. Limpié el área.

"¿Y con los reales?"

"Mi primo es alguien poderoso. Cruel. Lo más probable es que intenté otra jugada parecida para obligarme a viajar a Europa".

"¿Y a Nick? Tiende a meterse en los casos extraños. ¿Notará algo de los cuerpos?"

"Aun si lo hiciera, no importaría. No hay evidencia para continuar con la investigación".

"Pero podría intentar investigar y encontrar algo. Cuando huele algo raro, no deja la pista aun si se demora en encontrar algo"

Sean bebió de su copa de vino, tranquilo. "Nick está controlado. Y pronto podré tener lo que quiero de él. No es un peligro". Continuó con su copa, hasta que una idea atravesó su mente. "¿por qué tan interesado en el grimm?". Y no eran los celos los que motivaron la pregunta. Por supuesto que no.

"Se ha convertido en un amigo. No me gustaría que algo malo le pasara"

"¿Amigo? No me imaginé que un mago y un grimm podrían ser amigos.

Era obvio que molestó al ojiverde con ese comentario. "¿Acaso hay una regla que lo prohíba?

"No. Pero con todo eso de la quema de brujas y asesinatos de los paranormal, no me permití pensar de otra manera"

"Te guste o no, Nick es mi amigo. Y yo protejo a mis amigos". Harry se levantó de la mesa molesto.

Sean quiso detenerlo. Se levantó y atrapó su brazo. "¿Y si te prohíbo que lo veas de nuevo? ¡Eres mi aliado!"

"¡Lo soy! Pero también soy libre de escoge con quien estar. ¡Y quienes son mis amigos!". Se soltó de forma brusca. El aire estaba cargado por la magia enojada de Harry

"Fui yo quien te ayudó cuando estabas vulnerable, quien se preocupó de que tu secreto no se descubriera. ¿O es que Nick ya lo sabe? ¿Sabe que eres un mago de otra dimensión? ¿De los secretos que le ocultas?". Sean increpó a Harry, herido por la idea de que el morocho escogiera a grimm por sobre si mismo. Harry se quedó callado. Pálido. Sus manos temblaban y Sean no sabía si por la furia o por dolor. Y en ese momento no le importó. "¿Por qué no te vas con tu amigo? Tal vez te abra su puerta y te perdone: por las mentiras y secretos que le ocultaste"

Harry tragó, notablemente desequilibrado. "No me voy a quedar para seguir escuchando estas tonterías. Pero te advierto que no hagas daño a Nick, porque me voy a cobrar cada molestia que le causes". Con eso desapareció, dejando a Sean solo en el departamento. Que se volvió enorme e inhóspito de pronto.

¿Qué había hecho?

#

Sean no podía pensar en alguna manera que pudiese haber terminado peor. Adalin fracasó con su artimaña para obtener la llave: se pelea con el grimm y pierde sus poderes. Las jóvenes del aquelarre están molestas con el grimm y claman venganza. La madre de Adalin está nerviosa por el fracaso de su hija y la deuda no pagada que tiene con Sean.

¿Cuando se volvió todo un desastre?

Y supo enseguida la respuesta: Cuando Harry se fue del departamento.

No se dio cuenta hasta un par de días después de lo serio que era le ojiverde. Se llevó todas sus cosas y se mudó a una de las habitaciones que hay arriba de la pastelería. Compartiendo el piso con los niños Hanson y Gracie que contrató para que atendieran la tienda.

Y desde entonces no se habían hablado

Sean tuvo que confesarse a si mismo, que toda la discusión fue en base a los celos que sintió por la atención que el mago daba a Nick. Por momentos, se creyó con el derecho exclusivo de la atención y las emociones positivas del ojiverde. Y no pensó en que Harry quería, y necesitaba expandir su círculo social. Ver gente y tener amistades fuera de él.

Con esos pensamientos dando vueltas se sirvió otro vaso de coñac.

"Mañana trabajas, Sean"

El zauberbiest se sorprendió por la voz que no escuchaba desde la pelea. "¿Harry? Volviste"

"Vine por lo que le sucedió a Adalin. ¿Ella está bien?".

"Ella se fue. No me interesa a donde". Bebió de su vaso. "Su madre la desconoció"

"Pobre Adalin. Sé que nunca me agradó, pero no merece ser tratada mal por perder sus poderes"

"Ella no me interesa ahora. ¿Como has estado? ¿Todo bien en la pastelería? ¿Y el hogar de acogida?"

Harry movió la cabeza en negación. "No puedes hacer eso, Sean. Lamentarás caro haber molestado a una bruja"

"Ella ya no es una hexenbiest. No es un peligro"

"Eso no le quita el hecho de sea una bruja. Los poderes mágicos no hacen a las brujas. Lo hace el conocimiento y el como lo uses a tu favor". Se levantó del sillón para acercarse a Sean.

El zauberbiest se sintió acorralado por esa mirada penetrante. Incapaz de moverse o apartar la vista de ese infinito verde. "No solo vine por Adalin. También por el hecho que la mandaras a encantar a Hank". Sw sentó en el regazo de Sean, quien estaba paralizado, y posó ambas manos las mejillas de su cautivo. "Te dije que no molestaras a Nick. Y Hank viene en el paquete. Creo que debo darte una lección". La magia de Harry envolvió el cuerpo de Sean para formar dolorosas descargas en sus nervios.

No lo suficiente como para considerarse una tortura, pero sí para sentir el dolor.

La acción continuo a pesar de que Harry siguió hablando. "Espero que recuerdes esto la siguiente vez que tengas la terrible idea de hacer algo contra Nick". Tras unos segundos más Harry se levanta y se marcha.

Sean se puso a llorar. Por darse cuenta de su enamoramiento por Harry Potter. Por la vergonzosa necesidad de dolor y placer que produjo su ira.

Así como la perdida de Harry una vez más.

#

Harry se apareció en su habitación, en medio de la oscuridad. Sus pocas pertenencias mundanas adornaban las descubiertas paredes y muebles, ordenadas pero solitarias. No tuvo ganas de dedicarse a hace suyo es espacio, por sentirlo temporal.

¿A quien engañaba? Extrañaba el departamento de Sea. Extrañaba compartir el espacio con Sean. ¿Qué le pasaba? Nunca se sintió igual con Ron o Hermione. En la madriguera la sensación era de anhelo por algo que no tenía: un hogar. Con el medio zauberbiest, era la compañía.

Se revolvió los cabellos exasperado. Camino hasta la cocina para poder servirse un té en una taza que no era la suya. Esta era blanca y tenía escrito en letras azules y doradas 'Para el mejor capitán de la policia'. No se dio cuenta que se la había llevado el día que se trajo sus cosas, peor no sintió la preocupación para devolverla.

Sonrió cálidamente a la taza que apretaba con ambas manos de camino a la ventana. Siempre fue si taza favorita, porque mostraba lo mucho que a Sean le importaba su gente. Era obvio que se la dieron tanto como una broma como un regalo por algún buen trabajo. Y el adusto capitán la conservó, a pesar de quedar como un sentimental.

Con el pulgar acarició las letras que escribían 'capitán' en dorado. ¿Por qué le gustaba tanto Sean? Ya demostró que no tiene el mejor juicio para realizar planes en relación al grimm ¿Dejar que Adalin enamorara con una poción peligrosa a Hank? ¿Para conseguir algo del grimm? Una tontería ¿Dejar de lado a Adalin cuando, tras un enfrentamiento con Nick, perdió sus poderes? Una estupidez.

Suspiro sobre el vaho de la taza.

Pero estaba el otro lado de Sean: se preocupaba por su gente en la ciudad. No siempre de la mejor manera, pero hacía lo que podía. No tenía poderes zauberbiet y la fuerza bruta no siempre era la mejor opción. También se preocupaba por Harry. Lo cuidó cuando era vulnerable. No pidió que luchara sus batallas ni le exigió obedencia. Por el contrario, le dio libertad.

En su propio mundo, los magos no hicieron eso. Si algo era más poderosos, diferente, era perseguido.

Sean era amable y atento; calmado, siempre en control; pero con la suficiente visión de si mismo y de los demás, como para permitir que otros tomaran la iniciativa si era por el bien de todos.

Entonces ¿Por qué se molestó aquella noche? ¿por qué lo atacó? ¿Estaba molesto con Nick?

Harry creía que si Sean se hubiera acercado a Nick desde un principio, las cosas habrían salido mejor para todos. O almeno, no como habían sido.

Terminó su bebida. Miró a la calle desierta en medio de la noche de Portland. ¿Quizás si dejaba a Sean solo un tiempo, este se daría cuenta de sus errores y rectificaría? No lo creía, pero no tenía la intención de hacer algo por el momento. Aun le dolía lo dicho durante la pelea. No iba ser el que pidiera reconciliación.

Con eso, se dispuso a ir a la cama, dejando la taza en el marco de la venta.

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Harry tenía cerrada la cafetería temprano, no por algo relacionado con la búsqueda de ingredientes o por problemas de inventario. Sino porque tenía guarecidos a Rosalee, Monroe y lo que según le explicaron, era un revolucionario buscado. ¿Cuando se volvió tan complicado mantener una panadería abierta?. Se frotó los ojos por debajo de las gafas sin marco.

"¿Saben? Si seguimos así puede que termine yendo a la quiebra. ¿Y quien va a alimentar a los wesen con productor horneados?

"Lo siento Harry". Rosalee estaba apenada. "Al final se no ocurrió que la tienda de especias podía estar comprometida"

Monroe sintió. "Sí, fue una suerte que revisaras las credenciales falsas de camino a la tienda, y encontraras la nota del falsificador. ¿Quien creería que la Verrat era tan competente?

El desconocido revolucionario hizo un gesto de dolor. "Son los asesinos de nuestro mundo. La mafia. El poder en las sombras. Son los mejores para rastrear y matar"

Harry se encogió de hombros. "Un grimm puede ser tan letal como ellos"

El herido se sentó con dificultad. "Por eso son importantes para la familia real. Tener un grimm asegura su poder y el status quo. La realeza busca retomar su poder de siglos pasados, necesitan a los grimm". El sudor comenzaba a ser visible en su frente y sus pupilas estaban dilatadas. Harry pudo decir que era fiebre.

"¿Cómo lo trataste, Rosalee?

"Quitamos la bala. Pero ha perdido mucha sangre y no le he dado nada para una posible infección"

Harry tomó una decisión. "Esperen aquí. Voy por medicina". Subió hasta su departamento y saco unas cinco posiciones del estante antes de volver. "Bebe esta. Te ayudara con la perdida de sangre"

El desconocido miró dubitativo el liquido rojo en el frasco antes de beberlo todo de un golpe. "¡Asqueroso! ¿Qué era?"

Pero Harry no se dignó a responder cuando ya estaba cambiando el frasco vacío y depositaba uno nuevo. "Esto es para la infección"

Su apariencia era peor que la anterior: tenia la apariencia y consistencia de barro de pantano. El herido fuchsbau se llenó de coraje y la tragó todo. Para encontrarse, pese todo, sorprendido porque el sabor ¡era igual que el de agua de pantano!.

Harry lo miró con una mirada severa. "Evita tirarlo todo ahora. O te haré limpiar desde el sótano hasta la azotea"

Con temor, el hombre recibió agradecido el vaso de agua que le ofreció Rosalee, esperando que eso apaciguará su rebelde estómago. "Eso fue asqueroso."

Harry observó a Monroe aguantar la risa detrás de una mano. Se atrevería a apostar que el blutbad no simpatizaba conel terrorista. Monroe vio los verdes ojos de Harry para devolver con un encogimiento de hombros. Harry le dio de vuelta un guiño de ojo y dos tapa bocas, justo antes de entregar un nuevo frasco. "Este es para que sane antes y no deje cicatriz. Debes poner la crema sobre la herida y esperar diez minutos". Monroe se colocó el tapaboca rápidamente, intuyendo lo que pasaría a continuación. Le ofreció la otra a Rosalee, que abrió los ojos sin entender.

El convaleciente asintió y abrió el frasco. Dejando salir un olor que fluctuaba entre medicamento y hierbas olorosas. El olor era fuerte par aun humano y para un wesen con olfato mejorado, era una experiencia terrible. Afortunadamente para Monroe, la mascarilla estaba hechizada, permitiendo que el aire llegara a su nariz con un leve olor a menta. Pero para los pobres fuchsbau, fue una experiencia nauseabunda. Rosalee se colocó la mascarilla como si su vida dependiera de ello. Y el pobre que tendría que usar la crema tenía el rostro verde.

Harry tomó un poco de la crema sin inmutare y la colocó en la herida. "Es algo fuerte el olor, pero ayudará a que sane. Y si lo piensas bien. También puede se un repelente de wesen. Teniendo en cuenta que te persiguen, podría salvarte la vida".

"O matarme con su olor"

"No te quejes. El olor se va en cinco minutos, dejando una sensación de hormigueo en la piel lesionada. Debes colocarlo tres veces a día y en una semana no quedará herida"

Monroe no pudo ocultar la carcajada al ver el rostro confundido y aterrorizado del valiente jefe de la resistencia. Apresuradamente comenzó a toser al ver a Rosalee con molestia escrita en sus ojos, que se asomaban sobre la blanca mascarilla.

El timbre de un celular rompió el momento. Harry levantó la mano para contestar ¿Qué querría Renard?. "¿Sí?"

"Todo está terminado. Tuvimos que acabar con el miembro de la Verrat. Nick se dirige para allá". Harry esperó a que Sean continuara, curioso por el titubeo. "Nick no está muy bien. No estaba de acuerdo con el asesinato del segador pero se salió de las manos".

Harry lo sintió por el grimm novato. "Gracias por llamar". Era doloroso hablar con Sean, con las cosas en una especie de limbo.

"Cuidate, Harry"

El ojiverde cortó la llamada. "Todo terminó. Nick viene en camino"

"Nada solo termina. Vendrán más". El rebelde se puso de pie, sintiéndose mejor que cuando llegó. Esas medicinas eran realmente fantásticas, a pesar de su repugnante gusto y peor olor. "Me iré"

"¡Aun estas herido! Y ¡podemos protegerte aquí!"

"Rosalee, necesito irme". Miró a Harry con el frasco de crema en la mano. "¿Me puedes dar más de estas? Me pueden ser útiles"

"Volveré pronto". Una vez en su casa, Harry llenó un pequeño bolso con varias pociones, todas con sus respectivas etiquetas que describían sus efectos y dosis. Al estar satisfecho bajó, para encontrarse con un Nick molesto que esposó al rebelde. "Eh, no entiendo lo que ocurre"

"¿Esas son las medicinas?". Nick apuntó el bolso y tras ver asentir a Harry, las tomó. Los dos hombre se fueron de la panadería.

"¿Qué pasó?". Harry miró a Rosaele que tenía la misma expresión de confusión.

"Nick lo va a dejar libre". Explicó Monroe. Rosalee se puso a llorar de alivio, incomodando al blutbad. "Harry ¿Me puedes ayudar? Tengo un trabajo que hacer."

"Claro. ¿Que necesitas?"

"Tengo que enterrar un cuerpo"

Eso… eso era algo que nadie le había pedido antes.

#

Harry se había extrañado cuando recibió el llamada de Nick para reunirse a entrenar en el bosque con Monroe. No por que Nick llamara, a pesar de que eso era raro; no por que lo invitaran a entrenar, que era todavía más raro. Si no que lo quisieran en su momento de 'amigos'.

Agitó a los lados la cabeza. Ese par se comportaba como mejores amigos de toda la vida. Y llamarlo a participar con ellos, fue agradable.

Como no tenía automóvil y sobre todo no tenía licencia, algo que en su momento generó varias cejas alzadas, Nick se ofreció a recogerlo.

Si no tuviera dos grandes trabajadores en la pastelería, Hanson y Gracie, no podría hacer este viaje de campo con el lobo y el cazador. Ociosamente se preguntó si eso le convertía en la niña perdida o la princesa del cuento. Al final se encogió de hombros sin preocupare por eso.

Al llegar al bosque, Nick le dijo que se restregara con la hierba wolfbane para encubrir su aroma. Al preguntar el por qué, se enteró que fue una indicación del blutbad.

Una vez listos, se dirigieron juntos al punto de encuentro en medio de la foresta.

"Es hermoso aquí"

"Sí. Desde pequeño he caminado por el bosque"

"¿Desde cuando vives en Portland?"

"Desde los doce. Cuando mis padres... murieron, mi tía Marie me tajo aquí"

"¿Como está ella?"

"Me llamó hace unos días. Dijo que estaba bien. El cáncer no ha vuelto".

"¿Y las personas que le perseguían?". La postura de Nick se endureció, miró a Harry sospechoso. A lo que el ojiverde se encogió de hombros. "No sé si recuerdas pero estaba en la habitación de al lado, en el hospital. Vi algunos de los episodio". Eso pareció hacer el truco, porque Nick se relajó otra vez.

El detective carraspeó incomodo. "Bien… ella no mencionó nada de ellos. Supongo que dejaron de perseguirla"

"Eso es bueno"

El torpe silencio se impuso sobre ellos. Ninguno de los dos capaz de cambiar el ambiente incómodo.

Tras un kilómetro o así, Harry sintió un cambio en el aire. Algo estaba mirando desde el follaje, pero no podía identificar de donde. "Nick, cuidado". Tomó una pose defensiva.

"¿Qué sucede?".

Pero Harry apenas divisó la sombra corriendo y atacando la espalda de Nick. Se enojó con lo oxidados que estaban sus reflejos por no reaccionar a tiempo. Levantó su mano y lanzó un 'petríficus totalus'. El atacante quedó recostado pesadamente sobre Nick, que aun se estaba adaptando al cambio de posición y situación.

La tensión en Nick se elevó al sentir el peso muerto del atacante. Levantó el cuerpo lo suficiente para identificar el rostro del agresor.

"¿Monroe?"

El blutbad estaba en woge completo con su peluda cara sobre el cuello de Nick, como petrificado. El joven grimm miró asustado como se movían los ojos rojos aterrados

"¡Por Merlín! ¡Monroe! ¿Qué haces asustándonos así? ¡Pudimos hacete daño!". Harry movió su mano con molestia.

De inmediato Monroe se descongeló. "¿Qué fue eso?". Se arrodillo entre las piernas de Nick para mirar al ojiverde.

"Es un hechizo paralizante". Respondió Harry con las brazos cruzados. "Agradece que no fue algo más doloroso"

"Cielos. Harry. No sabía que tenías eso en ti. ¿Que tipo de wesen dijiste que eras"

Nick, que aun estaba bajo Monroem se removió. "Es una pregunta que también quiero responder. Pero primero te pediría que te levantes de encima. Esta posición se está poniendo incómoda".

Harry sonrió burlón ante le leve sonrojo de Monroe, que se apartó como si Nick fuera un trozo de carbón ardiente.

"¡Perdón!"

Los dos amigos sacudieron las ropas de ramitas y barro.

"Monroe tiene razón ¿Qué wesen eres?"

Ahora fue turno de Harry de avergonzarse. "No es que sea o no un wesen realmente. Yo, tengo poderes mágicos y puedo hacer algunas pociones".

"¿Eres un zauberbiest?"

"¿Zauberbiest? ¿Cómo en hexenbiest?"

Harry se movió por el pequeño claro. "Un zauberbiest es la versión masculina. Es como el brujo y la bruja del cuento. No son lo mismo y tienen poderes diferentes. Los ofenderías si intercambias sus nombres". Comentó algo burlón. Miró el amuleto en el cuello, para quitarlo sin miramientos, dejado al descubierto su atributos físicos sobrenaturales. "Y no, no soy uno. De hecho, yo era humano. Digamos que viví un suceso que me convirtió en esto". Pudo ver lo tenso que estaba Nick.

"El blutbad del caso de la niña secuestrada. Tú lo mataste. Con un hechizo"

¿Por que no poner todos los clavos del ataúd?. "Sí. Se llama Avada kedabra, el hechizo de muerte instantánea".

Los dos se quedaron mirando. Azuzando al otro a decir algo.

"¡Cielos!. Ya eras bonito antes. Ahora, pareces un hada de Shakespeare. ¿Seguro que no está relacionado con Titania?". Siempre confía en Monroe para intervenir en los ambientes incómodos.

"Te puedo jurar que no soy un hada, Monroe. Y no he leído Shakespeare"

"¿Nada de nada?. No puede ser. ¡Te has perdido de grandes obras! Y se. Te invitaré a ver las obras en el teatro del centro. Un grupo amateur está dando Hamlet, Otelo y, Romeo y Julieta. Nick ¿Crees que a Juliett le gustaría ir? Podrían invitar también a Rosalee. ¡Ya sabes! Para hacer algo distinto a los asuntos grimm".

"Eso… sería bueno. Dejame preguntar". Nick estaba algo aturdido por el abrupto cambio de tema. Pero, no por nada era detective. "Harry, no he leído de nada que tenga poderes mágicos y no sea wesen. Y no creas que no me he dado cuenta que no respondiste la pregunta ¿Qué eres?"

Harry miró mal a Nick. "Soy lo que llamarías un mago. Te lo dije hace tiempo".

"¿Un brujo?"

"No. Mago. Wizard"

"¿Hay más como tú?"

"No. No hay más aquí". Harry recordó su salida del mundo mágico. El dolor de la traición.

Nick pensó que se propasó con las preguntas inquisitivas, pero estaban en su naturaleza. Ahora tenía enfrente a sí un Harry Potter cabizbajo, incluso triste. Era evidente que el tema de los magos era uno doloroso. Pero ¿qué podía hacer?

Monroe miró ambos. "Creo que, podemos dejar para otro día lo del teatro. Pero se que hay una feria de artesanías de la plaza del centro. ¿Podríamos invitar a los chicos que trabajan contigo Harry? Supe que eran indigentes. ¿Y si probamos las comidas locales?"

Harry soltó la tensión por medio de una carcajada. Nick notó por primera vez lo bonitas que eran las escamas brillantes que contrastaban con la piel blanca.

El ojiverde se limpió unas lagrimitas de los bordes de los ojos. "Eso me gustaría Monroe". Al recomponer la compostura buscó alrededor. "Y ¿cuando vamos a entrenar?"

Nick tomó eso como la señal para continuar. "¡Cierto! Vamos". Se movió por el claro hasta una piedra. Bajó la mochila negra que llevaba al hombro.

Harry apenas vislumbró un mango de madera cuando Monroe tomó dicho mango, extasiado.

"¡Una ballesta doble! increíble". Mostró el arma al curioso mago.

Nick en tanto sacaba otros artilugios que parecían sacados de una película medieval. "Estos los usaron mis antepasados. Creí que era momento de quitarles el polvo"

Harry que estaba sopesando una maza, señaló. "¿No eres policía? Tienes un arma de servicio"

"No es suficiente. Hay wesen que son inmunes a la balas. O al gas pimienta". Agitó la cabeza en incredulidad. "Necesito más armas para luchar". Tomó dos dardos.

Harry supuso que era de la ballesta y los pidió. Nick vaciló antes de entregarlos. El ojiverde abrió los compartimientos para oler el contenido. "Eleboro y cicuta. Para adormecer o matar. Buen plan"

"¿Puedes saberlo por el olor?"

"¿Tú puedes reconocer una escena de crimen solo con la vista?"

"Touche"

El pelinegro sonrío entregando los dardos.

Nick respondió. Cargó el primer tiro de la ballesta. "Tenia ganas de practicar con esto". Monroe ya había colgado el melón para usarlo como blanco.

Después de una serie de tiros a diferentes distancias. Monroe pidió el cambio con la maza. El blutbad parecía un niño en navidad con las muestras de violencia.

"¿Te diviertes?"

"En realidad, es una sensación extraña. Adrenalina y respeto, sobre todo. Usar estas cosas que mataron wesen. Y que ahora nos pueden servir para protegernos. Es algo". Monroe le apuntó con la maza. "Harry, amigo. Ya puedes cambiar". El mencionado inclinó la cabeza a un lado, como un cachorro confundido. "Ya sabes ¿Dejar de hacer woge?". Harry abrió los ojos. Sacó el collar con un dije de madera y se lo puso. De inmediato su cara se volvió completamente humana. "¿No puedes dejar de hacer woge?

"No. Es permanente. Tengo que usar un encantamiento".

"Eso debe ser complicado. Digo, si te olvidas del collar y sales a comprar al mercado...".

"Diría que es un cosplay"

"Que suerte tienes"

"Creo que sí". Harry toma una espada de la mochila negra. "Nick ¿Quieres practicar?"

"¿Qué tienes en mente?". Harry movió horizontal la espada, lo suficientemente lento como para que Nick captara le movimiento y lo esquivara. "No está mal. ¿Sabes usarla?"

"No soy un espadachín ni un maestro esgrimista, si es lo que preguntas". Estaba vez hizo el movimiento más rápido, otra vez y otra. Nick siempre esquivando. Harry cambió el movimiento por uno vertical desde arriba y otro en diagonal. Alternó cada movimiento, aumentando cada vez más la velocidad. El grimm adaptándose al movimiento.

Monroe vio como se estaba poniendo cada vez más peligroso, y se apartó del claro, colocando un árbol entre ambos.

"¿Es todo lo que tienes, Harry?"

El mago respondió arremetiendo con una espada en llamas, sorprendiendo a su contendiente y audiencia. Nick apenas pudo evitar quemar su ropa. Con una caída al suelo evitó las llamas mágicas, al mismo tiempo que quedaba al alcance la maza, que toma y usa como arma defensiva.

Ambos combatientes hace chocar sus armas, pero Nick es más fuerte físicamente que Harry, por lo que termina ganando la oportunidad de desarmar al mago. Éste, al perder la ventaja, intenta conectar un puñetazo que Nick logra evitar; arremeter con su cuerpo, tirándolos al suelo.

"Esta vez me tocaba a mi quedar arriba". Comenta Nick entre jadeos.

"Creo que me excedí". Harry se veía muy cansado. "Usar tanta magia me agota demasiado. Creo que necesito ayuda para levantarme".

"Ehem, Nick. Quizás deberías quitarte para dejarlo respirar".

Para Harry pasó completamente inadvertido el sonrojo del joven grimm, que estaba acomodado entre sus piernas delgadas, ocultando su pequeña figura. Monroe se burló de Nick hasta que volvieron a la civilización.

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Harry estaba en la tienda de comestibles en el momento que vio a una mujer tratar de cargar unas bolsas pesadas. La parte heroica dentro del mago urgió con violencia sugiriendo que la ayudara.

"Yo puedo cargar eso". Levantó todo y puso 'peso pluma' para no cansarse con el peso.

La mujer se vio algo dudosa. "No vivo lejos".

"Mejor aun. Porque no tengo auto. ¿Le molesta compartir taxi?"

Así ambos terminaron en la casa de la mujer. Harry apreció el barrio, muy tranquilo. Dos niños salieron corriendo del interior. La imagen de la madre con ambos fue agridulce en la mente de Harry.

"¡Lo siento! Usted está aun cargando todo ¡Pase!"

"No es un problema. Su casa es acogedora"

"Gracias. Mi marido debe estar por aquí. Tendrá que ayudar a guardar esto".

Harry descargó las bolsas en el mesón. Por la puerta entró un hombre más ancho que alto. Con un mono de trabajo azul, con el nombre de 'Bud' bordado en el pecho. Algo nervioso fue la impresión que le dio.

"¡Disculpe las molestias!"

"No fue nada, pero me tengo ir. El taxi espera".

El hombre acompañó al mago hasta donde esperaba el vehículo amarillo. "No puedo decir lo agradecido que estoy por su ayuda. No cualquiera se detiene a acompañar a un extraño, ayudando con las compras y encima llevar todo a su casa".

Harry lo miró a través de la ventana. "A veces hay que hacer lo correcto y no lo que es más fácil". Se despidió de la mujer y lo niños, que agitaban sus manos en la entrada de la casa.

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Bud recordó a los demás miembros de la logia que se reunieron para tratar con los Hasslichs y el asesinato que investigaba Nick. El fiasco de poner a la comunidad a favor de enfrentar al Hasslich, permitiendo que el testigo, Arnold, fuera a testificar.

Bud se había despedido de Nick con la mente entumecida. No fue hasta que llegó a la casas de su amigo que el entumecimiento se convirtió en pesar y luego en indignación y vergüenza. "Estábamos tan cerca"

"Debemos entender la situación de Arnold. Tiene miedo por si mismo"

"No solo sobre él. Sino sobre nosotros. Eramos un grupo de… animales acorralados. Miedoso. Sin iniciativa para luchar y pelear por nuestros derechos". Bud dejó la botella de cerveza en la mesa con fuerza. "Por primera vez nos vi. Nos vi como nos ven otros. Cómo nos ve Nick. Un grupo de cobardes".

"No creo que el grimm quiera volver a ayudarnos. No si nos comportamos así".

Bud se sentó en unas de las sillas de la cocina. "Escuché de alguien una frase que resuena en mi. Y no sabía el por qué hasta que nos vi en la asamblea. 'A veces hay que hacer lo correcto y no lo que es más fácil'. Él tenía razón. Siempre hacemos lo más fácil. Dejamos que se aprovechen de nosotros, nos quiten nuestras cosas, nos extorsionen. Este era el momento de hacer lo correcto, ¡Para nosotros!"

Ninguno de los dos sabía que Arnold estaba escuchando desde las escaleras del sótano. Las palabras llenando a su corazón, dando valor.

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Nick esquivó a los segadores con gran facilidad. Si bien las guadañas estaban extraordinariamente afiladas, como lo demostró la limpia decapitación que uno de los segadores hizo en su compañero por descuido, no era nada como evitar la espada en llamas de Harry. El pequeño mago era mucho más vicioso y rápido que el par de asesinos. Al final, terminó con dos cadáveres.

Por un curioso momento, pensó en llamar a Harry para que le ayudara a enterrar los cadáveres. Pero el sentido común prevaleció y llamó a Monroe.

Entre los dos decidieron enviar las dos cabezas por correo, para que le mensaje quedara claro.

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Monroe estaba muy afligido por su amigo Larry. No sabía que estaba luchando tan duro con ser un

Wildermann. Sabía que era difícil ser un gran depredador y no bañarse en la sangre de la cacería, pero de ahí a ser sujeto de drogas experimentales que se inyectan directamente en le cerebro, era harina de otro costal. Un alma torturada, dividida entre hace lo correcto y lo que tu instinto dictaba. Y ahora estaba muerto.

Nick estaba a su lado en silencio. Ambos en el cementerio. Era muy triste.

Su olfato sensible le indicó la llegada de dos personas más. "Hola Rosalee. Harry"

"Hey, Monroe". Rosalee se acercó con un ramo de flores. "Lamento tu pérdida".

"Gracias, Rosalee". Harry se movió hasta estar frente a la tumba. "Aun no entiendo por qué no buscó ayuda de nosotros. No lo habríamos dejado solo"

Harry posó su mano en el codo de Monroe. "La desesperación nos lleva a cometer malas decisiones".

Nick se movió para estar al lado de Rosalee. "¿No podría haberse conformado con solo el apoyo psicológico?"

Rosalee agito a los lados la cabeza. "La dualidad que vivimos cada día, puede ser algo muy duro para algunos de nosotros"

Harry se mueve incómodo . "¿Todos los wesen tiene ese problema?"

"No". Rosalee dice.

"Sí". Monroe se encoge de hombros al ver la mirada enojada de la fuchsbau. "¿Qué? Es verdad, la bestia interior puede ser potente en su manifestación.

Rosalee suspira derrotada. "No todos tienen problemas como Larry". Se frota las manos ansiosa. "A veces se manifiesta como confusión, problema para definir la realidad, alucinaciones..."

"Ferocidad, violencia, ansias de sangre y mutilación"

"No todo es tan malo. También puede presentarse en sobreprotección por la pareja o familiares". Señaló Rosalee.

Monroe resopló cruzándose de brazos. "De forma muy violenta, con los extraños sobre todo".

Nick se rascó la nuca. "Cuando dices eso, me siento mejor por ser un grimm"

Harry volvió sus atención a la tumba. "Yo… podría intentar ayudar a los blutbaden con wolfbane"

"Harry, lo siento, pero la planta no va a hacer nada por nosotros"

"No la planta. Tengo una poción que puede ayudar a calmar al lobo interior". Eso llamó la atención de sus amigos wesen.

Nick recordó algo similar en un caso antiguo. "¿como lo que sugeriste por la spinnertod?"

"No. En ese caso tuve que hacer una poción completamente nueva". Harry suspiró feliz. "Le di la poción a la madre, que volvió poco a poco a su edad real. Después de eso se la ofrecí a su hija junto con la receta. Ella estaba llorando cuando me fui de la casa de acogida". No vio los gestos conmovidos de sus amigos por estar limpiando sus propios ojos. "Yo conocí a alguien que… sufría de la violencia del lobo y necesitó de esa poción"

Monroe, que se movió más rápido para incluso los reflejos grimm de Nick, hizo woge y sujetó por los hombros al ojiverde. "¿Hablas en serio?"

Los gestos del blutbad eran feroces, la mueca aterradora en el normalmente pacífico hombre dio miedo en el interior de Harry. Incluso Nick se preparó para separarlos por la fuerza. Rosalee reaccionó a su vez cambiando, expectante por el siguiente ataque.

"Yo… podría hacerlo. Pero tendría que adaptar la receta original"

La farmacéutica en Rosalee brilló por la nueva información. "¿Adaptar? ¿No puedes usar la receta original? Si es una poción para ayudar a los blutbaden, ¿no debería servir como está?"

El agarre en Harry se convirtió en algo más doloroso. Las mismas garras se estaban clavando en su espalda. Contenerse de arremeter necesitó de todo el autocontrol que el mago disponía. "Los ingredientes usados inicialmente no... son tan estables o fáciles de obtener. Debo revisar las interacciones con diferente ingredientes"

Nick con cuidado se acercó. "¿Pueden servir los ingredientes usados por el doctor? Dijo que estaba cerca".

Harry aguantó un gritó de dolor en sus labios al sentir las garras encajarse en la carne de su espalda. Monroe en su estado no sintió el olor de la sangre perfumando el aire. En cambio, Rosalee pudo detectarlo.

"Monroe ¡Suéltalo!"

Es en ese momento que Monroe se da cuenta del daño hecho. Soltó a Harry y cambió a su forma humana. "¡Lo siento! Yo no quería, no pensé… lo siento".

Nick y Rosalee se acercan a ver el daño. La sangre manchaba la mitad de la camisa del ojiverde.

"¡No puede ser!. Necesitas un médico". Rosalee estaba asustada por la pérdida de sangre.

Nick se desvistió para usar su propia camisa para cubrir las heridas, con la esperanza de parar la hemorragia.

"Estaré bien". Harry miró a los ojos de un afligido Monroe. "No puedo asegurar que encontraré un medicamento que realmente ayude. Y no tengo la intención de crear un tónico para eliminar el woge como el doctor. Pero puedo intentar crear un relajante, que ayude a todos los wesen". Estaba convencido. Tendría mucho trabajo por delante, pero valdría la pena.

Monroe asiente triste por su comportamiento y la promesa de ayuda de Harry, a pesar de ser herido.

Harry pidió ir a su casa donde trataría sus heridas. Monroe se ofreció a hacerlo, pero Nick sugirió que no lo hiciera; además, Rosaliee necesitaba un aventón.

Terminaron dividiéndose en parejas, con Harry y Nick en un vehículo, y Monroe con Rosalee en otro.

Monroe se detuvo antes de marcharse. "Nick ¿Estas bien medio desnudo?"

"No hace tanto frío. Puedo soportarlo sin problemas"

"Si tu lo dices"

Los dos hombres viajaron en silencio durante todo el trayecto. Una vez en la panadería, Harry se disponía a salir pero el seguro del auto estaba puesto. Confundido buscó la mirada de Nick.

El detective estaba mirando hacia el frente, con ambas mano en el manubrio. Sus dedos apretaban de forma incómoda el plástico negro.

"Sé que tienes este poder, que puede hacer cosas increíbles". Su voz era tensa, al igual que sus brazos y hombros. "Tú haces pociones y puedes hacer cosas de la nada. También que tienes secretos: sobre tu vida, tu pasado. Entiendo que no quieras hablar de eso. No somos exactamente cercanos y mientras no lastime a nadie, no es de mi inconveniencia. Dicho eso, necesito preguntarte ¿La magia puede curar el enfermedades mortales?

"No. La magia o las pociones no pueden hacer eso".

La respuesta desinfló a Nick. Creyó tener la respuesta de todo. Se restregó la mano por los ojos. "¿No hay otra forma? Yo, no quiero pedirte nada, solo saber si mi tía va a estar bien".

Harry miró a otra parte, evitando los ojos de cachorro de Nick. "Puede que no se pueda con magia. Pero yo no uso sólo magia".

Nick abrió los ojos entendiendo. Se acercó y abrazó al pastelero. "Gracias. Solo gracias".

Harry recibió el abraza a pesar de que sus heridas clamaban por sus atención inmediata. Y a pesar de que no hizo alusión a ellas, Nick lo soltó con prontitud lamentando su descuido por las lesiones. Con cuidado lo llevó hasta lo alto de las escaleras que llevaban hasta los departamentos del segundo piso, sobre la pastelería. Harry intentó que se retirara, pero Nick no quiso hacerlo, medio exigiendo que le dejara tratar las heridas.

El ojiverde aceptó cansado de la tozudez del grimm. Dejó los frascos en la mesa del comedor y se sentó para recibir el tratamiento.

Nick retiró la ropa y vio ocho agujeros en los omóplatos de Harry, junto con un parche de escamas que surgía entre las escápulas y que se expandía como la punta de una flecha por la columna vertebral, hasta el bordillo de los pantalones. En torno a estas se vislumbraban viejas heridas de azotes. Tratando de evitar la turbación que sintió, dijo. "Debiste decir algo, esto está muy profundo. Debe doler mucho". Empapó un trapo con agua destilada para limpiar la sangre.

"No duele demasiado, he tenido peores"

Y Nick le creyó. Evitó tocar intrigado, no solo las cicatrices de la espalda sino los brazos y espalda baja. Gracias a su experiencia pudo identificar diferentes orígenes: herida de un animal grande, arma blanca y quemaduras.

Harry agradeció el silencio y que el curioso detective no preguntara nada sobre sus cicatrices. "Falta colocar este parche sobre la crema de cicatrización y terminamos".

De esa forma terminó Nick de hacer de enfermero. Se fue al baño para limpiar sus manos pegajosas, para salir encontrando a Harry, que le entregaba una camisa limpia.

"Es la más ancha de las que tengo. Así que debe quedarte bien". Nick la tomó agradecido.

Se vistió y retiró tras una cálida despedida.

Al llegar a su casa saludó a su novia, comió una agradable cena y termino bebiendo una copa de vino mientras veía fotografías de su niñez. Donde a pesar del dolor, pudo sentir la calidez de un hogar.

Y las marcas de Harry volvieron a su mente. Pensó en qué tipo de vida tuvo el ojiverde antes de llegar a Portland.

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Harry se bañó antes de acostarse esa noche. Con cuidado, limpió las heridas medio cicatrizadas, una vez más agradecido que sus recetas de cremas y lociones sean mejores que las de ese mundo. Cubrió sus caderas con al toalla y caminó al exterior, frotando su cabello negro y rojo con una pequeña toalla. No notó la sombra más grande que se alzaba sobre sí, hasta que un par de brazos lo atrajo a un pecho amplio y sólido.

"Escuche que estabas lastimado y me preocupé"

"¿Sean?". Harry se golpeó mentalmente por ser tan confiado en su protecciones. En un ataque de sentimentalismo puso a Sean en la memoria de las barreras y le avisó al susodicho hombre. Que ahora se aprovechaba de su descuido.

"Te vi a ti y a Burkhardt salir del auto. Me tuve que ir de vuelta a la oficina, al verlo medio desnudo subiendo a tu departamento. En la estación escuché a Griffin hablando con Burkhard, y supe que tenpia que venir al escucharlos comentar heridas y cicatrices"

Harry suspiró ante el tono dominante y preocupado de Sean. "Me prestó su ropa para ayudarme con los cortes. Y una vez aquí no se quiso ir hasta tratarme".

"Dejame ver". Harry por segunda vez se sentó y presentó su espalda a un hombre ajeno a su casa para que revisen su espalda. "No están sangrando ¿Una poción?". Apuntó los frascos en la mesa. Sean trató las heridas y las cubrió. "Esto fue un blutbad". El tono acerado le produjo miedo y emoción. Miedo por Monroe, porque el medio zauberbiest quisiera hacerle daño, y emoción por el sentimiento de protección que reberberó desde lo más profundo de su ser.

"No fue con intención. Solo se emocionó"

"Se emocionó dices ¿Por qué lo haría?". Colocó su mano sobre las escamas de la espalda.

La acción provocó un escalofrío en en Harry. "Existe la posibilidad de que pueda ayudar con el control sobre la bestia interior". La mano se pasó en la base del cuello, en un gesto dominante. El ojiverde no pudo suprimir el jadeo que escapó de sus labios.

Sean notó esa reacción y lentamente soltó su agarre. Tomó una bata y la colocó suavemente sobre los hombros menudos. "¿Que tan factible es?"

"Mucho. Pero antes debo adaptar una receta para blutbad y de ahí, ver otras posibilidades".

"Entiendo. Dime si necesitas algo". Se iba yendo cuando una mano pequeña toma su ropa. Con fuerza.

"Sabes que aunque no esté de acuerdo contigo y aun no perdone tus acusaciones fuera de lugar, seguimos teniendo una alianza. Si necesitas ayuda puedes llamarme"

"Entiendo Harry. Y gracias".

Harry se quedó solo en medio del pasillo, con una gran desazón en el pecho. ¿Qué estaba sucediéndole?


Continuación por confirmar.

N.A: Espero que gustara este conjunto de drabbles, convertidos en oneshot y que dividió, quedando un two shot XD

Espero desarrollar la relación Harry/Sean y meter a Nick en la mezcla. No hay trama, estoy siguiendo la serie. No sé, de seguir escribiendo, llegar hasta la sexta temporada. De todas formas. GRACIAS POR LEER ;p