Bien, antes de empezar queridos lectores quiero darles algunas explicaciones para que no quieran lincharme al finalizar su lectura.

El Rusia que se presenta ante España y la pequeña México ya es mayor de edad, pero no es un viejo, tiene en relación a años humanos los 21; también de recalcar que México a pesar de su apariencia y ser la hija menor no es una niña pequeña, a pesar de su constitución tendrá alrededor de 14 años (ya saben, algunas mujeres se desarrollan tarde). Así que si, Rusia tendrá problemas con la ley si hace algo (pero no hará nada, URRS lo tiene bien domesticado jajaja).

A pesar de ser oneshots, algunos que otros pueden tener conexiones entre sí. Y este tendrá una o dos continuaciones más.

Sin otra cosa más que decir, disfruten la lectura.

TAL VEZ NO HOY, PERO SI MAÑANA

Sentirse un pedófilo no era lo que planeaba que pasase en su primer viaje de negocios fuera de su país.

Rusia estaba consiente que era una persona de gran moral, educado para ser un buen ciudadano; si no que crezcan con URRS y le digan.

Pero era imposible no sentirse un pésimo ser humano cuando no podía quitarle los ojos de encima a la hija de su anfitrión.

Se encontraba en la casa de España como invitado a cenar. Todo había iniciado de maravilla y los negocios parecían que se concretarían de la mejor manera, hasta que ella hizo su aparición.

Era como ver a la luz volverse humana. Radiante, cálida e imposible de ignorar.

Desde que entró en la habitación como una tromba que toca tierra, la pequeña y única hija de España capturó su atención.

-ella es mi dulce México- presento España orgulloso a la niña que apenas se estaba convirtiendo en lo que a todas luces sería una hermosa señorita.

- es un placer conocerlo ¿señor?- su vos como el canto de los pájaros en las selvas casi le hizo soltar un suspiro.

Pero sentir la mirada de ambos sobre sí mismo le hizo reaccionar de su embelesamiento.

- Rusia, soy Rusia señorita México- respondió galante y educado como URRS se encargó de enseñarte desde niño.

~jejeje~

El sonido de su risa fresca y cristalina como agua de montaña se encargó de casi dejarlo fuera de batalla.

-es usted demasiado formal para ser tan joven- su apreciación a tus modales de esa forma tan pueril y sincera te hizo abochornado al pensar en ella más como una mujer que como la niña que aún era.

-ya está lista la cena- otro de los hijos de España entro distrayéndolos del bochornoso momento.

- bien, deberíamos ir a cenar de una vez- España se paró de detrás del imponente escritorio y tomando la mano de su niña emprendió el camino al comedor.

Rusia los siguió a ambos, más iba perdido en la pequeña y grácil figura al mismo tiempo que se reprochaba su comportamiento. No era un enfermo de esos que gustaban de niños ¿o sí?

No supo cómo llegaron al comedor ni cuánto duro el camino, hasta que no se vio sentado en una silla junto a España y teniendo a México frente a sí mismo.

-ellos son mis hijos- hasta que no menciono al resto de su descendencia, Rusia no se fijó en la horda de niños y jóvenes que se encontraban analizándolo sentados a la mesa.

-es un placer conocerles, soy Rusia- evitando el error de verse como un retrasado (más allá de lo que ya había mostrado en el despacho) contesto seriamente.

-igualmente, soy Cuba- contesto uno de los hijos mayores.

-¿qué hace este aquí?- con poco tacto increpó Argentina mirándolo retador.

-es mi invitado- amonestó España -y mi nuevo socio comercial-

-no pelees Argentina- la pequeña México intercedió y Rusia volvió a perderse en su figura -el señor Rusia es un invitado de papá y todos debemos comportarnos-

Sus simples palabras sin saberlo enamoraban cada vez más a Rusia.

Después de esa intervención nadie dijo nada más y empezaron a degustar los alimentos.

-¿le gusto el mole señor Rusia?- pregunto México rompiendo el silencio que ella misma instauró.

-¿mole?- sintiéndose ignorante pregunto ganándose varias risitas burlonas por la mesa.

-si mole, la que es como salsa encima de los taquitos de pollo-

Sintiéndose peor al necesitar de la explicación de la pequeña, miro su plato y solo contesto con un escueto sí.

-qué bueno, es la primera vez que alguien fuera de la familia prueba lo que cocino- esa simple frase le hizo casi atascarse al llegarse a imaginarla como esposa cocinándole.

Ese pensamiento lo perturbó aún más.

-es realmente delicioso- respondió más pensando en ella que en el sabor del platillo en cuestión.

-qué bueno que le gusto, algún día seré una gran cocinera y prepararé comida deliciosa para mi futuro esposo-

El deseo de ser él a quien ella le cocinase y que fuese de ser posible ya mismo, le seco la boca en un deseo febril que lo empujó a casi acabarse la copa de sidra que España le había cérvido al inicio de la cena.

Al terminar todos, Rusia se levantó tratando de disimular la angustia que los pensamientos surgidos del deseo que tan pequeña e indefensa criatura despertaban en él.

-he de retirarme- con toda su fuerza de voluntad empezó a despedirse Rusia de España, tratando de ignorar a la fuente de su deseo sentada junto a su padre -ya es tarde, puede enviarme un correo con el contrato para la alianza comercial-

-¿no volverá mañana para terminar de redactar todos los puntos del trato?- pregunto España.

Saberse en la necesidad de terminar bien todos los negocios. Solo dio cabida a volver mañana, no pudiendo evitar voltear a ver a esa pequeña beldad que lo miraba profundamente con sus ojos de querubín.

Tal vez hoy no calló ante sus deseos, y espera que mañana pueda tener la fuerza suficiente para no hacerlo.

En este espacio final, quiero darle un agradecimiento a Sorarisu.

Espero que te haya gustado el oneshot y recibir tus comentarios y sugerencias para alguno nuevo.