Descargo de responsabilidad: ¡Naruto no es mio!
Sipnosis: El Equipo Siete ha muerto y con ellos, el Mundo Shinobi perdió contra la oscuridad. Pero, ¿y sí Sakura tuviese la oportunidad de cambiar este agrio final? ¿Cuánto esta dispuesta a sacrificar para lograr la paz y felicidad?
El desenlace de la batalla estaba claro desde el momento en que Kaguya hirio de forma directa y mortal a Kakashi. Después de aquello, todo se volvio confuso para Sakura; la sangre salpicaba, se oían gritos estrepitosos y la desesperación era lo único que podía percibir con claridad, pero, en todo ese trance, ella lo sabía.
Estaban perdiendo.
– ¡Detente! – Chillo Sakura, golpeando sin pudor la tierra, buscando una manera de evitar que la diosa se acercase a su destino y dejar que la médico se encargase de las terribles heridas de su maestro.
– No gastés energía en mí, Sakura – Se aquejaba Kakashi, la sangre se escurria fuera de su boca y con solo ver su deplorable aspecto, la pelirosada lloraba del horror al pensar en cómo se encontraría internamente –. Vamos, acompaña a aquellos dos y... brindales una mano.
– ¡No, no! – Se negaba entre lágrimas la joven, intentando detener el sangrado del abdomen, pero el brillo no salía. Ya no tenía chakra de reserva. – ¡No te dejare morir, Kakashi! ¡No te atrevas a caer en mis manos!
Él rió suavemente, como sí sus palabras fuesen descabelladas. – Perecer en tus brazos no suena mal, eh.
– ¡No bromeés, cállate! – Intento con todas sus fuerzas exprimir lo minimo de chakra en su interior para curarlo, pero el brillo en sus ojos ya se iba esfumando de forma veloz y sin espera. – ¡No, no, Kakashi! ¡Despierta!
Una explosión cercana resonó y de ella, salieron disparados dos cuerpos que reconocería incluso a ciegas: Sasuke y Naruto. Ambos cayeron lejos, dejandola con el cadaver de su amado maestro en manos y una diosa a su espalda.
– ¡Sakura! – Naruto, a un par de metros, intentaba hacer el amago de levantarse y correr a su lado, pero su cuerpo le fallaba en las dos tareas. – ¡Corre, alejate de ella!
Ella apretó con fuerza el rostro de Kakashi en su busto al ver a la asesina colocarse frente suyo, clavandole una mirada fría y cruel.
– No llores por él – Murmuró, sin un apice de humanidad en sus facciones –. Después de todo, pronto lo acompañarás.
Kaguya levantó su brazo, elaborando en su mano una esfera de poder. Un grito de costernación escapo de los labios de Naruto. Sasuke desenvaino su espada, moviendose adolorido hacia ellas. Y Sakura... ella solo cerró los ojos, aceptando su destino.
Pensó en muchas cosas en esos fragmentos de tiempo; en sus padres, sus amigos, el amor de su vida y... lloró, dejó escapar unas pequeñas lágrimas por su rostro de porcelana.
Sí tan solo tuviese el poder de cambiar esto.
