Reeditado: 05/04/2021

IV


—¿Ya decidiste que quieres hacer en Konoha, Sakura?— Tsunade estaba sentada en la silla del Hokage, con mil documentos frente a ella, listos para ser enviados a sus respectivos sitios de operación.

—Aún no, hay demasiadas cosas por hacer aquí—. Dijo casi en un suspiro la pelirrosa.

—Shikaku-san, ¿qué le recomendarías a mi estudiante?—. Tsunade puso su mano en la barbilla, pensativa. Inconscientemente Shikaku Nara imitó el gesto pensativo de la Hokage.

—Puede ir a ANBU, Tsunade-sama, estará bajo sus órdenes directas.

La Hokage sonrió, como una madre orgullosa.

—Sakura siempre estará bajo mis órdenes no importa donde esté. Tú decides niña.

Tsunade dejó de ver a Sakura para concentrarse en los documentos.

—Si no le molesta, Tsunade-sama, puedo investigar qué hacen en cada departamento antes de decidir—. Fue la última respuesta de Sakura.

Tsunade asintió.

—Excelente decisión—. Tsunade le acercó un papel sellado. —Toma tu misión de hoy. Irás en equipo con Kakashi.

—Me retiro. Nos vemos Nara-san.

Sakura cerró la puerta del estudio de Tsunade. Desde que habían llegado a la aldea veía menos a su maestra. Pero a veces en las noches y sin avisar Sakura estaba en el marco de la ventana. El solo sentir la presencia de Tsunade la reconfortaba. Aún era difícil sentirse parte de Konoha.


—¿Lista?

Sakura asintió y Kakashi hizo una seña a su equipo. A la cabeza iban dos ninjas que Sakura no había visto. En medio Neji ocupaba su lugar y en la retaguardia Kakashi y la chica.

—¿Has explorado estos sitios, Sakura?—. Preguntó Kakashi.

—Aún no, ¿me darás un recorrido?

Kakashi inconscientemente tocó su libro icha icha. No había doble sentido en las palabras de Sakura, pero Hatake se reprendió así mismo por pensar diferente.

—Como desees señorita— tosiendo para arreglar el tono de su voz continuó— Konoha tiene un perímetro resguardado con chakra, pero por protección haremos una segunda barrera unos kilómetros más alejados.

—¿Kilómetros dices Kakashi-sensei? Está a casi medio día de camino— Neji no se estaba quejando, era un placer estar ahí para levantar con su propia marca personal de chakra una protección extra para la aldea.

—Kilómetros más kilómetros menos. Si quieres hacer menos de medio día aumenten la velocidad. Es una orden.

—Sí señor— dijeron al unísono los dos ninjas a la cabeza.

Sakura sintió el cambio de velocidad y comenzó a ir más rápido, se sentía bien. Todos llevaban el traje de ANBU, pero sin las máscaras, no las necesitarían. El conjunto gris se ajustaba al cuerpo de Sakura y su cabello se veía hermoso. Era como la plata y oro rosado. Kakashi había sorprendido a Neji de reojo cuando Sakura los saludó. Era encantadora, el corazón de esa mujer podía cautivar a cualquier persona.

Aunque habían aumentado considerablemente la velocidad, el tiempo que les tomó llegar al punto fue casi el mismo. Todos hicieron un círculo alrededor de Kakashi, él estaba dando las indicaciones que seguirían en adelante. Cada ninja estaría en un lugar diferente levantando una barrera invisible. Era una medida que los ancianos consideraron "exagerada" pero los líderes de los clanes alabaron a su Hokage por ser sensata. No estaban en posición de correr riesgos. Menos con Akatsuki que podía invadir en cualquier momento.

—En dos horas nos veremos aquí. Dispérsense—. Indicó Kakashi.

Sakura salió disparada hacia el lugar que tenía asignado. Cada paso que daba lo usaba para concentrar su chakra. Si terminaba su tarea podía investigar un poco qué más había allá afuera de Konoha.

La joven se puso de rodillas y comenzó a hacer los sellos correspondientes, puso su mano en el suelo y en el tronco de un árbol y sintió la conexión de los demás chakras de sus compañeros. El procedimiento le había tomado casi una hora. Al terminar volvió hacer los sellos y así concluyó su jutsu de sellado. Se levantó y comenzó a caminar sin ningún rumbo, como hacía en su niñez. Le llamó la atención que estaba sintiendo mariposas, o así llamaba a los primeros síntomas de un genjutsu. Estas eran demasiado sutiles como para darse cuenta rápido. El poseedor del genjutsu tenía que ser muy hábil. Sakura intentó liberarse de él, pero sentía como poco a poco la consumía. Se quitó un guante y llevó su dedo índice a su boca, la sangre comenzó a fluir, las mariposas desaparecieron con el dolor en su mano. Se pasó una mano por la frente, estaba sudando frío.

—No cayó ¿verdad?—. Dijo una voz, que observaba a la distancia.

—No, se dio cuenta antes de meterla en la ilusión—. Contestó la persona que estaba haciendo el genjutsu.

—¿Ahora qué?

—Nada, busquemos a otro ninja.

—Déjamelo a mí, tú trabajas extrañamente.

El caballero saltó desde la montaña en la que se encontraban. Sabían de los movimientos de Konoha para crear una nueva barrera, un Cuervo se los había contado.

Kisame saltó del precipicio donde estaban, e ingresó al agua. Itachi se acercó al sitio donde había estado Sakura, tenía que encontrar alguna pista que le revelara alguna debilidad de su barrera, pero no había nada, la técnica que había usado era muy limpia, ni siquiera era perceptible la barrera, si Kisame no encontraba la manera de revertirla o por lo menos de saber que técnica era, fracasarían su misión. Y eso significaría entrometer más a los demás miembros. Itachi no quería eso. El joven de cabello largo se dio la vuelta y sin avisar un espasmo sacudió su pecho, otro más, sentía como sus pulmones trataban de meter todo el aire posible pero no podían, su espalda comenzaba a cansarse del esfuerzo que hacía para toser. La sangre era evidente en el césped y en su ropa. Cayó de rodillas, el dolor era incipiente, su garganta se desgarraba por el dolor que le producía la contracción de su tórax al toser. Repentinamente tuvo un momento de calma, sintió una mano firme en su espalda que estaba aliviando el dolor. Su respiración era menos violenta y más aire ingresaba a su cuerpo. No pudo mirar aún quién era el responsable, no podía moverse, sentía que si permanecía en esa posición no se sentiría enfermo.

—Ya no debe dolerte. ¿Estás bien?

Itachi solo pudo asentir. Sakura le dio su botella de agua y lo animó a tomar.

—Tuviste una reacción anafiláctica muy agresiva. ¿Te había sucedido antes?

Itachi no contestó.

—Puedo ayudarte, en Konoha podemos darte una terapia con chakra. Aliviará todos tus síntomas. Y podremos encontrar la causa de tu malestar—. El tono preocupado de Sakura puso a pensar a Itachi.

—¿Eres de Konoha?

Sakura se tomó un momento

—No. Pero es mi hogar por el momento.

El joven exhalaba con dificultad.

—No puedo ir a Konoha.

Sakura sentía mucha curiosidad, pero no quería abrumar al joven con tantas preguntas.

—Poco importa si es en Konoha o en cualquier aldea, debes tratarte.

Por primera vez Itachi volteó a verla, parecía de la misma edad que su hermano. En sus ojos podía ver incertidumbre y preocupación, "admirable médico" pensó Itachi. Sakura quería seguir viéndolo, no podía descifrar nada en su rostro. Las marcas diagonales en su rostro eran únicas, Sakura intentó tocar el rostro de Itachi sin pensar. El joven pelinegro no se movió, finalmente sintió el contacto de la piel fría de Sakura, una corriente de chakra comenzó a salir y estaba aliviando un rasguño que aún no se daba cuenta que estaba ahí.

Sakura se alejó con cuidado del joven e Itachi, en un rápido movimiento tomó la cabeza de la pelirrosa, tuvo los ojos de Sakura a centímetros de los suyos, ella ni siquiera respiro. Cuando parpadeó pudo ver una serie de imágenes, en todas estaba Itachi y otra persona, Sakura no reconocía al jovencito que estaba con él. En la primera imagen estaban juntos en un muelle, la segunda en el bosque entrenando, y la tercera estaba el niño de rodillas llorando. Al fin pudo abrir los ojos y el joven Itachi ya no estaba, pudo sentir su tristeza como si fuera suya. No le reprochó nada a él, después de todo, si ella tuviera una habilidad parecida también le mostraría a los demás sus recuerdos.

"El niño de sus recuerdos es la clave del porque no puede ir a Konoha"

Al encontrarse con Kakashi, Sakura tomó una decisión que lo cambiaría todo.

—Sakura-san, no tardaste. Eres la primera en llegar.— dijo Kakashi al levantarse para recibir a Sakura. —¿Hubo algo fuera de lo normal?

Sakura miró a los ojos a Kakashi.

—Ningún inconveniente, capitán.