Hola mis queridos lectores, si sé que me quieren matar por haber tardado en actualizar pero finalmente traigo el nuevo capítulo, espero les guste en el se narra la reacción de los shinobis al enterarse de la muerte de Sakura espero les guste.
Brendiiita: Gracias por leer y lamento haber tardado en actualizar.
Zafir09: Gracias por tu comentario y me alegro que te guste la historia.
angeles poncehuaman: Me alegro que te guste la historia y sobre la vida de Sakura en el Rukongai lamento decirte que no tardara casi nada pues no quiero alargar mas eso espero lo comprendas, espero te guste el nuevo capítulo.
AomeAzakura: Lamento que el capitulo anterior fuera muy corto pero este es más largo espero te guste y gracias por tu comentario.
Noir Fox: Lamento muchísimo la tardanza, y si tranquila que te prometo que tratare de hacer los capítulos mas largos. Y sobre ese chico que vio Sakura bueno ya lo descubrirás y me alegra saber que no tienes idea de lo que pasara me encanta dejara con suspenso a mis lectores u..u, y tranqui que para el encuentro con nuestros shinigamis falta poco y tranquila que yo también estoy un poco loquita. En fin gracias por tu comentario espero te guste el nuevo capítulo.
CAPITULO 4: TRAGICAS NOTICIAS.
Término de ajustarse el kimono azul que Eita le había conseguido y sujeto su cabello en una coleta alta dejando algunos mechones sueltos en frente.
Se agacho y comenzó a recoger el resto de su ropa de kunoichi, en una vieja caja tejida metió todo y la puso bajo la pequeña mesa que adornaba un poco la destartalada choza.
—Ven vamos a que conozcas el lugar —dijo Kaori mientras jalaba la mano de la pelirosa.
Sakura observaba todo a su alrededor con tranquilidad. Veía a los niños jugar con una pelota de papel, a personas hablando o frente a puestecillos que vendían vasijas de agua.
A lo lejos observó lo que parecían grandes edificios rodeados de un grueso muro blanco, había una enorme puerta de madera y ante ella un hombre inmenso vestido con un kimono negro.
— Kaori-chan. ¿Qué es eso?— pregunto mientras señalaba dicho lugar.
—Ah, es el Seireitei donde viven las familias nobles y los Shinigamis, también allí se encuentran todos los órganos de poder de la Sociedad de Almas.
— ¿Shinigamis?
—Sip.
—Creí que no existían— susurro la de ojos esmeraldas sorprendida.
—Claro que sí. ¿Cómo crees que llegan todos aquí? Bueno en algunos casos las almas llegan solas, quizás tú caso fue uno de ellos— dijo la niña reflexionando.
Sakura asintió y siguió a una emocionada Kaori que no dejaba de hablar.
Observó su cuerpo inerte que reposaba sobre la fría mesa. Una más, una persona más que había sido valiosa para ella había muerto.
Su vista se encontraba nublada por tantas lágrimas derramadas minutos antes así que de nuevo limpio sus ojos.
Aún no lo podía creer. ¿Por qué? Se preguntaba, pero su corazón no hallaba la respuesta que deseaba. Su rostro reflejaba una tristeza inmensa pero también una gran calma.
Por un leve momento le pareció haber sentido su aliento, pero era imposible ella no despertaría, jamás volvería a ver esa determinación en sus ojos ni esa sonrisa brillante en sus labios.
La puerta se abrió y por ella entró una chica que al verla dudo un instante en hablarle pero debía hacerlo.
—Tsunade-sama —llama la chica de cabello corto — los encontraron y ahora están siendo interrogados por Ibiki-san.
La mujer rubia de apariencia juvenil, se giro a mirarla. Su rostro no mostraba ninguna expresión y su mirada se veía vacía.
—Encárgate del resto Shizune, yo debo darles la noticia —ordenó y la pelinegra asintió.
Salió de la habitación que se hallaba en el sótano del hospital, al cerrar la puerta tras de sí; la palabra: "Morgue" adornaba la parte superior.
Con calma y lentitud recorrió el largo pasillo y subió las escaleras hasta la recepción del hospital. Todos la observaban, pues se rumoreaba que cierta chica de cabellos rosados había muerto y al ver el semblante de la Hokague estos se confirmaron.
Al salir trono los dedos y dos ambus aparecieron frente a ella.
—Quiero que reunan en la azotea de la torre Hokague a los equipos de Gay, Kakashi, Kurena y Asuma. No me importa que haya que interrumpir, tienen media hora —dijo seria y ellos desaparecieron en una nube de humo.
Llego hora y media después a la azotea pues no tenía prisa, al contrario quería aplazar lo más que pudiera aquel momento, todos se hallaban en filas, ella camino hasta el frente y con toda la determinación que pudo reunir los miro fijamente.
Abrió su boca para hablar, pero las palabras se ahogaron en su garganta, no sabía cómo dar la trágica noticia. Los shinobis la observaron confundidos por extraña actitud.
— Tsunade-sama. ¿Qué ocurre?— pregunto un shinobi de cabellos grises y ella lo miro.
—Tengo que darles una mala noticia —dijo y todos tuvieron un mal presentimiento —involucra a tú equipo Kakashi —dijo al ninja copia y la expresión de él se volvió sería—hoy a las 5 am, en el bosque a las afueras de la aldea los ambus que patrullaban el lugar encontraron algo.
— ¿Qué encontraron?— pregunto repentinamente ansioso un rubio ojiazul.
La Hokague respiro profundamente y soltó lo que trataba de decir.
—Se encontró el cuerpo sin vida de Haruno Sakura —dijo con voz fría.
Un sepulcral silencio invadió el lugar, pudieron ser segundos, minutos u horas el tiempo que transcurrió.
La Hokague clavo la vista en el suelo, esperando la reacción general.
Entonces todo estalló. Exclamaciones de sorpresa, sollozos estridentes y lágrimas silenciosas.
—Es una broma, ¿verdad baa-chan? —susurro el jinchuuriki del kyubi con un tono de histeria en su voz.
—Quisiera Naruto, pero no— respondió ella con dolor.
— ¡NO!— grito él y corrió a la Hokague— ¡ES MENTIRA! ¡DÍGAME QUE ES MENTIRA!—gritaba mientras la zarandeaba bruscamente de los hombros.
Tsunade sólo negaba efusivamente mientras las lágrimas amenazaban con comenzar a brotar de nuevo de sus ojos, el primero en reaccionar fue Kakashi que rápidamente se acerco a su alumno e intentó obligarlo a que soltara a la Hokague, pero este no cedía.
— ¡BASTA NARUTO!— grito el ninja copia.
— ¡NO HASTA QUE ME DIGA QUE ES UNA MALDITA BROMA!— grito fuera de sí.
Asuma y Yamato corrieron a ayudar al peligris.
—Naruto a quién lastimas es tú Hokague. Suéltala ahora —ordenó Yamato.
— ¡ES MENTIRA, ES MENTIRA!— gritaba una y otra vez ignorando al shinobi.
—Naruto detente— ordenó Asuma mientras junto con los demás inventaba separarlo de la Hokague pero el rubio era demasiado fuerte en ese momento, quizás el poder del kyubi tuviera algo que ver.
Kakashi soltó al rubio brevemente, con un rápido movimiento lo obligó a soltar a la Hokague y con el sharingan brillando en sus ojos lo dejó inconsciente.
—Naruto-kun —susurro una ojiperla mientras observaba al chico desmayado, cerro su ojos y de estos brotaron miles de lágrimas—pobre Sakura-san, ella no se merecía terminar así —pensó con dolor.
—No, no, no. ¿Porqué ella? No es justo—susurraba la rubia Yamanaka mientras era abrazada por Shikamaru el cual le pedía que se calmara.
—Los padres de Sakura han decidido que su funeral sea en la tarde —dijo Tsunade de repente y sin más salió rápidamente de ahí como sí huyera de su dolor.
Horas después, el hermoso cielo azul había sido reemplazado por gruesas nubes que provocaron que una fuerte lluvia azotara, era como sí el cielo llorase.
La aldea de Konoha estaba completamente silenciosa, pues sus habitantes lo creían prudente, después de todo la alumna de la quinta Hokague que también había sido amiga casi hermana del héroe de Konoha, Naruto, había fallecido el día anterior.
En el cementerio un numeroso grupo de personas ofrecían sus respetos, todos vestidos de negro y con una pequeña flor blanca en sus manos.
Alejados de la multitud, permanecía un shinobi, el cual observaba fijamente el retrato de una joven de cabellos rosados y ojos esmeraldas, que se encontraba en el centro del improvisado altar.
Sintió la mayoría de las miradas puestas en el.
Lo culpaban, lo sabía, decían que era su culpa. Creían que todo había sido consecuencia de aquella discusión, se atrevía a pensar que algunos incluso lo odiaban. Y a pesar de todo lo que se decía a sus espaldas, ahí estaba el, sosteniendo en sus manos un pequeño ramo de flores blancas.
Suspiro y sin más se aproximo a dejar las flores, todos le dirigieron una mirada de rencor. Alguien se acerco rápidamente y se interpuso en su camino.
— ¿Qué haces aquí?— pregunto la voz femenina y el sólo la miro.
Era la madre de su ex compañera.
—Es, era mi compañera de equipo —respondió con una mueca.
— ¡TÚ NO TIENES NADA QUE HACER AQUÍ! ¡¿TODAVÍA NO ESTAS SATISFECHO?! ¡YA ME LA ARREBATARON POR TÚ CULPA! ¡¿QUE MÁS QUIERES?! —grito ella mientras con su dedo índice golpeaba su pecho en un claro gesto de reproche.
El azabache entrecerró los ojos y apretó fuertemente las flores, su sensei se acerco, puso una mano sobre su hombro y se giro a ver a la señora frente a ellos.
—Es verdad que el discutió con Sakura y está huyó al bosque por ello, pero no es culpa de Sasuke, el no podía haber previsto que ella fuera atacada.
— ¡NO! —Chilló la mujer— él y sólo él, es el culpable de todo esto.
—No, se equivoca él no tiene la culpa.
—Pero Kakashi-san...
—Basta —dijo un señor interrumpiéndola, al parecer el padre de la difunta pelirosa— no es ni el lugar, ni el momento para esto.
—Suéltame, no permitiré que se acerque —exclamo ella mientras intentaba zafarse de los brazos de su marido.
—Ya cálmate —dijo él mientras la obligaba a alejarse de ahí.
—Gracias —susurro el Uchiha menor con renuencia al ninja copia y el sólo asintió.
Se acerco ignorando a todos y dejó las flores frente al retrato, dio un vistazo rápido a todos los presentes, pero no vio a su compañero rubio. Entonces supo que debía seguir inconsciente, quizás en su casa o el hospital y lo más seguro era que estuviera siendo vigilado por sí al despertar nuevamente le diera un ataque de histeria, y pudiera ser detenido pues sí el kyubi se salía de control sería peligroso.
Se sintió ligeramente incomodo, entonces comprendió que sería mejor irse antes de que se iniciará una nueva discusión.
Hizo una breve reverencia frente al altar y sin más salio del cementerio bajo la mirada de todos, oyendo todo lo que susurraban a sus espaldas, pero a el poco le importó.
Cerca de las 2 de la madrugada, en el hospital de Konoha un rubio comenzaba a despertar, sus ojos se abrieron lentamente, se incorporó en la cama y a través de la ventana vio una ligera llovizna.
Se giro y observó la habitación en la que estaba, confundido noto que estaba en el hospital.
— ¿Porqué? —se pregunto así mismo.
De repente como sí un rayo lo golpeara una frase cruzó su mente.
—"Se encontró el cuerpo sin vida de Haruno Sakura."
Llevó ambas manos a su pecho mientras lo palmeaba intentando detener el dolor que lo había invadido, cristalinas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos azules empapando todo su rostro.
—Por favor que sea mentira—suplico.
Respiro profundamente y de un salto se bajo de la cama, abrió la ventana y la fría brisa nocturna golpeó su cara, sin dudar salto a través de la ventana y corrió sobre los tejados de las casas rumbo al cementerio, ignorando las dos presencias que corrían tras el.
Un escalofrió recorrió su espina dorsal al llegar, la neblina cubría el suelo mientras la lluvia golpeaba con fuerza, todo se veía sumamente lúgubre y tenebroso. Lentamente camino mientras miraba las piedras en el suelo que tenían distintos nombres gravados.
Al final de la novena fila y curiosamente frente a un árbol de cerezos, la encontró. Era una piedra igual a las demás la única diferencia era que la tierra bajo ella parecía haber sido removida.
Sus ojos se abrieron por la sorpresa al leer las palabras talladas.
"Haruno Sakura." Kunochi de Konohagakure no Sato.
No podía, no debía ser cierto, el dolor volvió a su pecho y las lágrimas cayeron con más fuerza, mientras la lluvia hacia escurrir sus cabellos rubios.
Se dejó caer de rodillas frente a la tumba, con sus puños golpeó la tierra hasta hacerlos sangrar mientras gritos de impotencia brotaban de su garganta.
— ¿De qué me ha servido entrenar? Sí al final no puedo proteger a nadie, no sirvo para ser Hokague— susurro para sí mismo.
Escucho ligeros pasos tras él, pero no se molesto en girarse a ver la identidad del desconocido.
—No ganas nada culpándote —dijo una voz familiar.
—Debí ir tras ella, debí detenerla. Sí lo hubiera hecho quizás pude convencerla de regresar, o quizás pude protegerla, incluso...
—No Naruto— dijo otra voz interrumpiéndolo— el hubiera no existe y el atormentarte no la traerá de vuelta.
El ojiazul se giro y vio a Kakashi y Yamato mirarlo fijamente. Su vista se dirigió a este último y a pesar de que sus palabras sonaron crueles eran ciertas, ella no regresaría.
Kakashi se acerco a el y colocó una mano sobre su hombro en señal de apoyo.
—No te diré que superarás esto fácilmente, ni que la olvides. Pero lo que sí te puedo decir es que a ella no le gustaría ver la forma en que te culpas. Esto no es culpa tuya, ni de Sasuke. Lo que puedes hacer por ella es seguir adelante y no rendirte en tú sueño de ser Hokague, ella creía en ti.
Naruto cerró sus ojos mientras procesaba lo que su sensei le dijo, limpio las lágrimas de su rostro y se levanto del suelo.
—Sakura-chan jamás te olvidare —susurro con una sonrisa nostálgica — me convertiré en Hokague y protegeré a todos los que son importantes para mí, te lo prometo.
El rubio se acerco al árbol y arrancó unas cuantas flores de cerezo, regreso y las dejó bajo su nombre. Miro una última vez la tumba y se giro para irse, no lloraría de nuevo frente a ella.
Bueno como vieron nadie está contento con Sasuke y no era para menos, espero les haya gustado en el próximo capítulo una sorpresita jejeje no se la pierdan, gracias por leer y no olviden comentar para que pueda saber sus opiniones. Hasta la próxima bye bye.
