Bueno mis adorados lectores hoy traigo nuevo capítulo el cual es un poco más largo que los anteriores, disfrútenlo y perdón por no responder sus comentarios como siempre, pero ando cortísima de tiempo.
*Tsuki-Chan-Uchiha
*byasaku1245
*Noir Fox
*Angeles poncehuaman
*Zafir09
*Hellgirl12
*harunoakatsuki
Gracias por leer y sus bellas palabras.
CAPITULO 8: Conocidos.
Sí ella conocía esa mirada ilusionada, era la misma que ella tenía cuando estuvo locamente enamorada de Sasuke. Al instante supo que quizás ella podría hacer algo después de todo Aizen era la persona menos indicada de la cual uno debía enamorarse, sin embargo ella mejor que nadie sabía lo difícil que era cambiar el corazón de alguien.
Hinamori noto que Sakura la veía fijamente y comenzó a reír nerviosamente.
—Tengo un libro que puede servirte, ahí podrás informarte por completo de las Zampakutou y tal vez puedas obtener tu katana— dijo Hinamori.
—Eso sería estupendo.
— Espera ahora te lo traigo— dijo la chica y salió corriendo de ahí a buscar el libro.
La pelirosa observó desaparecer a la chica así que decidió sentarse a esperarla, minutos después la shinigami regreso con un libro en manos y después de entregárselo se despidió alegando que tenía una reunión en la Asociación de Mujeres Shinigami, Sakura abrazo el libro contra su pecho y salió del escuadrón, deseaba conocer los alrededores.
En su camino se topó a muchos shinigamis la mayoría ignoraba su presencia pues gracias a que vestía el kimono negro ya no destacaba tanto como antes, su estómago gruño levemente y sus mejillas se tiñeron de carmín; se regañó mentalmente por no haber desayunado en el escuadrón así que decidió que regresaría y después exploraría los alrededores, asintió y giro sobre sus talones, pero en cuanto giro en la esquina que había cruzado antes chocó con algo que la empujo hacia atrás y ella cayó de bruces al suelo el libro voló y cayó abierto por la mitad un poco alejado.
—Mierda —susurro con el ceño fruncido.
— ¿Estás bien?— Pregunto una suave voz.
Abrió los ojos y enfoco la mirada en la persona frente a ella, sus orbes jades reflejaron sorpresa y un suave sonrojo adorno sus mejillas al ver la hermosa sonrisa que le daban.
Era un hombre sumamente apuesto, de largos y blancos cabellos, su piel pálida pero no tanto como la de su ex-compañero Sai, de rasgos finos pero masculinos, sus ojos bueno con tan sólo verlos suspiro como una tonta pues eran de un precioso y claro de color cafe, él estaba de pie frente a ella con la mano derecha extendida en su dirección. Sakura tuvo la ligera sensación de haberlo conocido antes y al ver su haori blanco agitarse suavemente con la brisa matutina lo recordó.
—Vamos vamos —dijo otra voz masculina— no planeas quedarte todo el día en el suelo ¿o sí?
La ex-kunoichi giro el rostro y vio a otro shinigami, este vestía un colorido kimono rosa sobre su haori blanco, llevaba un sombrero del cual sobresalía una mata de rizados y castaños cabellos; apenada tomo la mano que el peliblanco le ofrecía y se levantó del suelo.
—Lo lamento iba distraída— dijo abruptamente mientras hacia una reverencia a modo de disculpa.
—Tú no te preocupes— dijo el shinigami del kimono rosa.
La ojijade lo miro fijamente y aquella sonrisa pícara en el rostro del castaño nuevamente le recordó a otro sannin. Jiraiya.
Por costumbre o seguridad mejor dicho, se alejó 3 pasos de él y lo miro con una clara advertencia de no acercarse más de la cuenta a ella. El peliblanco soltó una suave carcajada que a oídos de Sakura fue como el bello repicar de unas campanillas.
—Oh vamos no me vea así es la primera vez que hablamos —exclamo el castaño con un ligero tic en el ojo izquierdo.
—Lo siento —dijo avergonzada por juzgar prematuramente a alguien que acababa de conocer— pero usted me recuerda demasiado a un conocido mío.
—Supongo que no importa.
—Es una suerte que hayamos chocado, gracias a ello podemos hablar con la famosa Haruno Sakura —dijo el peliblanco con una gran sonrisa.
—Pueden llamarme Sakura, además no soy tan famosa.
—Oh claro que lo eres todos hablan de una pelirosa con gran fuerza que resultó ser toda una prodigio— dijo el shinigami de cabello rizado y la chica enrojeció.
—Bien Sakura-san yo soy Ukitake Jyuushiro, capitán del escuadrón 13 y él es Shunsui Kyouraku, capitán del escuadrón 8.
—Es un placer conocerlos. Ukitake-taichou, Kyouraku-taichou— exclamo Sakura sonriente y se acercó a recoger el libro del suelo.
— ¡KYAH! Y pensar que el guapo Ukitake pudo ser nuestro taichou— chilló risueña Inner con una leve hemorragia nasal— pero no, tuvimos que quedarnos con el psicótico hermano perdido de Orochimaru.
Sakura golpeó mentalmente a su otra yo y una sonrisa nerviosa adorno sus labios.
— ¿Ya desayunaste Sakura-chan?— pregunto Kyouraku y ella negó— entonces ven con nosotros, Ukitake invita.
—Agradezco la invitación pero no es necesario, no quiero molestar.
—No es ninguna molestia, además así podrás contarnos de ti —intervino Ukitake y Sakura sólo asintió algo embobada.
Habiéndolo decidido los tres se dirigieron al escuadrón 13, en cuanto cruzaron las puertas fueron recibidas por unos emocionados Sentaro y Kiyone.
El desayuno transcurrió sin contratiempos, Sakura recurrió a todo lo que había aprendido de etiqueta y modales que su madre se había empeñado en enseñarle, y en ese momento se lo agradecía infinitamente pues sí no lo hubiera hecho estuviera haciendo el ridículo frente a los capitanes.
—Como toda una dama.
Había dicho Kyoraku alabándola al ver la delicadez y finura con la que ella comía, en respuesta la pelirosa se sonrojo fuertemente pues eran contadas las veces en que alguien le hacía un cumplido de ese tipo.
Al terminar de comer permanecieron sentados en una manta blanca bajo la sombra de un árbol cerezo en el cual Sakura tenía clavada la vista.
Sus recuerdos llegaron a aquel día en que murió, la desesperación la invadió y sus ojos picaron, una clara señal de que echaría a llorar en cualquier instante. Cerró fuertemente los ojos y respiro profundamente.
No era el momento, ni el lugar para que se pusiera a llorar.
—Por qué no nos hablas de ti Sakura-san—dijo Ukitake de pronto y ella se giró verlo.
—Mi nombre es Haruno Sakura fui una kunoichi de nivel Chūnin de Konohagakure no Sato la cual es la Aldea Oculta del País del Fuego. Una de las Cinco Grandes Aldeas Ninja, Konoha tiene un Kage como su líder conocido como el Hokage, SenjuTsunade es la más reciente, ahí viví y por supuesto que también morí, fui miembro del Equipo Kakashi o equipo 7 el cual estaba constituido por mis compañeros Uzumaki Naruto, Uchiha Sasuke y nuestro sensei Hatake Kakashi el cual también era nuestro líder. El equipo se conformó cuando mi generación termino la Academia Ninja. Después, durante tres años entrene con Tsunade-sama y logre convertirme en un ninja médico.
—Oh eso es sorprendente, apuesto a que tuviste un entrenamiento extremadamente duro —exclamo Kyoraku.
—Así es.
—Pero eso es una gran ventaja, porque gracias a ello tú entrenamiento como shinigami será menos duro—dijo Ukitake.
— ¿Aizen-taichou ya te empezó a entrenar?—pregunto el castaño.
—Aún no, me dio está semana libre para adaptarme a la vida de shinigami y poder conocer mejor a mis compañeros y superiores.
—Sí tienes dudas no temas preguntarnos —dijo el peliblanco.
—Gracias —dijo con una gran sonrisa.
De repente frente a ellos estaba una chica de apariencia frágil, sus cabellos eran negros y sus ojos violetas. Se acercó e hizo una reverencia a ambos capitanes.
—Así que ya es hora Kuchiki —dijo Ukitake y ella asintió—antes de que te marches, te presento a Haruno Sakura nuevo miembros del escuadrón cinco.
—Oh tú eres la chica de la que todos hablan— exclamo la pelinegra sorprendida pero rápidamente se calmó— es un gusto conocerte yo soy Kuchiki Rukia.
—El gusto es mío, puedes llamarme Sakura.
—Kuchiki parte el día de hoy al mundo humano— dijo Ukitake de pronto y Sakura lo miro confundida— algunos shinigamis son asignados a zonas específicas del mundo humano para poder encargarse de los Hollows y plus del lugar. Ella estará en la ciudad de Karakura.
Sakura se giró hacia Rukia e hizo una reverencia tomando por sorpresa a la shinigami.
—Te deseo mucha suerte en tú misión Kuchiki-san.
—Gracias y puedes llamarme Rukia— respondió la morena con una leve sonrisa —hasta la próxima Ukitake-taichou, Kyoraku-taichou.
—Esfuérzate Kuchiki —animo Kyoraku.
La chica asintió y tras un gesto de despedida partió a pasó shumpo.
—Creo que es hora de que yo también me retiré —dijo la pelirosa de pronto mientras tomaba de nuevo el libro que Hinamori le había prestado— muchas gracias por su hospitalidad Ukitake-taichou, Kyoraku-taichou. Fue un gusto.
—No dudes en venir en cualquier momento— dijo el peliblanco.
—Y a mí, bueno casi siempre me encuentras aquí— dijo Kyoraku.
Sakura les regaló una gran sonrisa, ambos habían sido muy amables con ella e incluso le ofrecían su ayuda y apoyo. Realizó una reverencia a ambos y salió del escuadrón.
—Es una bella chica —dijo Kyoraku mientras veía a la pelirosa partir.
—Y muy amable —concordó el otro shinigami.
—Es una lástima que seamos muy viejos para ella —dijo el castaño lamentándose y Ukitake sólo negó divertido ante las palabras de su amigo.
Una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro.
—Ah que bien comí, debo hallar una manera de agradecerle a Ukitake-taichou su amabilidad —exclamo Sakura satisfecha.
Camino un par de minutos admirando el lugar, pero se detuvo al oír un par de voces conocidas.
—Buena suerte.
—Cuídate muchísimo.
Noto al instante que Sentaro y Kiyone se despedían de Rukia, la ojivioleta se adentró en una enorme puerta blanca junto con una pequeña mariposa negra.
—Así que por ahí se llega al mundo humano— pensó.
Vio a los shinigamis comenzar a retirarse así que decidió hacer lo mismo, pero cuando estaba por dar la vuelta e irse algo o mejor dicho alguien atrajo su atención.
Junto a un viejo roble había un shinigami, este portaba el clásico kimono negro pero también un haori blanco con una larga bufanda blanca.
Alto y delgado de piel pálida y ojos azules, el cabello ligeramente largo y de un profundo y brillante negro. Pero aquello que la sorprendió no fue su porte elegante o aquella aura de poder que desprendía, fue la belleza que poseía, sus rasgos delicados y varoniles. Era el hombre más apuesto que haya visto en su vida, incluso mucho más que Sasuke y eso ya era decir mucho.
El shinigami veía fijamente la puerta que Rukia acababa de cruzar.
— ¿Quién será?— susurro ella sin pensar pues aún estaba cautivada por él.
—Es Kuchiki Byakuya, el capitán del sexto escuadrón —respondió una voz masculina tras ella.
Se giró y vio a un shinigami de ojos color chocolate y largo cabello de un hermoso color rojo sangre el cual llevaba en una coleta alta, parte de su rostro y cuello estaba cubierto de tatuajes tribales y en su frente unas gafas de sol negras.
Este la miraba con una sonrisa, Sakura sintió como de nuevo la sangre subía a sus mejillas, el chico también era muy apuesto quizás no tanto como Byakuya, pero ese aire de chico rebelde que tenía, simplemente le encantó. Sacudió la cabeza y le sonrió con timidez.
—Abarai Renji —dijo el presentándose.
—Haruno Sakura, puedes llamarme Sakura.
—Ah la chica que derrotó a Zaraki-taichou.
—Yo no lo derrote, sólo tuvimos un pequeño desacuerdo —dijo apenada.
—Sí tú lo dices, además es cierto, te pareces mucho a Yachiru, pero —dijo y acerco su rostro al de ella— tus ojos son de un precioso color jade y tienes el nombre de los cerezos.
Los oídos de Sakura echaban humo y el sonrojo en su cara podía compararse con el cabello de Renji, el pelirrojo retrocedió un pasó y la silueta de Byakuya apareció junto a ellos.
—Kuchiki-taichou —saludo el pelirrojo.
—Vamos Renji— ordenó el pelinegro y el susodicho asintió.
Ambos comenzaron a caminar pero Renji se giró una vez más y agito su mano en el aire mientras una sonrisa adornaba sus labios.
— ¡FUE UN GUSTO CONOCERTE SAKURA! — grito él.
—El gusto fue mío — respondió ella sin gritar como él y al sentir durante un segundo la mirada Byakuya lo miro fijando e hizo una reverencia— un gusto Kuchiki-taichou —exclamo y el sólo volvió a desviar la mirada.
Los vio marcharse, e inmediatamente un chillido emocionado sonó en su mente.
—Ukitake, Renji y Byakuya —enumero su otra yo— ¡KYAH! ¡AQUÍ HAY MUCHOS CHICOS GUAPÍSIMOS PODEMOS ELEGIR CUALQUIERA! ¡AL DIABLO CON EL UCHIHA EMO!
Sakura suspiro y abrió el libro para comenzar a leer.
—Cállate inner— dijo y comenzó a buscar un lugar tranquilo para poder leer.
Bueno mis lectores hasta aquí el capítulo de la semana, como ven nuestra pelirosa conoció a varios shinigamis y todos ellos le atrajeron en cierta forma, si lo se ella debería estar entrenando pero aun por dos razones:
Primera, creo que debe conocer y entablar amistad con nuestros shinigamis favoritos y la segunda, bueno sinceramente no tengo ni la menor idea de cómo redactar su entrenamiento, ahí el dilema, pfff.
En fin, gracias por leer y no olviden comentar hasta la próxima semana. Besos.
