Se pasan con sus reviews, las amo, en serio.


Ni un solo recuerdo

Parte IV


Fue una semana mas o menos extraña.

Por un lado, tuvo mas tiempo libre y menos interrupciones a la hora de estudiar, ya que Ron no quería hablarle por lo ''molesto'' que estaba y Harry aun parecía en estado de shock.

No podía quejarse, de hecho no lo hacía. Pero por otro lado, tener a Ginny constantemente siguiéndola, lanzándole miradas sugestivas y haciéndole preguntas bastante incomodas, estaba comenzando a cansarla.

No es que no quiera hablarlo con su amiga pelirroja, es simplemente que ni ella entendía en qué momento pasó de pelearse y odiar a Malfoy, a besuquearse con él. A lanzarse en sus brazos y que él la fundiera con su propio cuerpo en lugar de empujarla lejos. A defenderla en frente de sus amigos en lugar de burlarse y aprovecharse de la situación.

Para completar, no se lo estaba poniendo nada fácil. Él la había estado evitando después de que se besaran en aquella aula, pero ahora era todo lo contrario o es que ella se estaba volviendo paranoica. Lo veía prácticamente en todos lados, en cada esquina y a toda hora. Sus aires de superioridad al verla no cambiaron, sólo que esta vez parecía divertido, no burlesco. Esto la sacaba de quicio.

Sabía que ella debía buscarlo y disculparse, fue su atrevimiento y él fue lo suficientemente amable para seguirle el juego. Te siguió mas que el juego, de hecho inventó sus propias reglas. Susurró la vocecita en su interior que al igual que Ginny, se empeñaba en recordarle que algo estaba pasando con el rubio a pesar de lo mucho que ella tratara de negarlo.

Hasta que no hablara con él no podría dejarlo ir y ella lo sabía. Sacó a relucir toda la supuesta valentía de la que su casa se vanagloriaba y buscó al chico donde sabía que pasaba sus tardes los viernes después de clase, a orillas del lago negro.


El día estaba bastante soleado para ser mediados de marzo, pero a Draco no le molestaba esto, todo lo contrario. Aun debería estar molesto con Blaise y Theo, por haberse metido donde nadie los llamó, pero debía admitir en el fondo que les agradecía por no frenar a la psicótica de Pansy. A esta última aun le tenía que devolver el favor, pero debía admitir que ahora eso no le importaba mucho.

Había algo más reclamando su atención. Nunca aceptaría que en el fondo, le agradecía a sus amigos haberle abierto el camino, de otra forma nunca hubiera sido capaz de acercarse a Granger. Hubieran terminado el curso y nunca más la hubiera vuelto a ver, hasta que tuvieran hijos y se encontraran en King's Cross dos veces al año. Y eso sería todo.

Él había hecho las paces con eso, lo aceptaba y así es como todo debía ocurrir. Pero las reglas cambiaron y a Draco no le molestaba.

Aunque al principio estaba furioso e inseguro, ahora la situación le parecía de lo más hilarante. Antes disfrutaba molestándola y haciéndola enfadar, pero ahora había descubierto que le gustaba más, muchísimo más ponerla nerviosa, hacerla bajar la mirada y ruborizarse.

Él causaba todo eso en ella y se dio cuenta, es por eso que en toda la semana se aseguró de cruzar sus caminos, haciéndose cada vez mas adicto a la reacción inocente de su cuerpo ante su presencia.

¿Lo estaba volviendo loco?, sí.

¿Se estaba volviendo costumbre?, también.

¿Tenía que parar y olvidarse de todo?, tal vez.

¿Lo haría?, no. Por supuesto que no.

Ya idearía algún plan para acercarse de nuevo a ella. Le había tomado por sorpresa ese día pero al menos supo reaccionar. Recopilando mas de un logro ese día. Besarla a ella de nuevo y aprovecharse de la situación para sentirla bajo sus manos, sabiendo que ella no lo empujaría lejos y por supuesto molestar y dejar en estado vegetal a La Comadreja y a Cara-Rajada, respectivamente.

Ese fue un gran día sin duda.

-¿Vas a dejar de sonreír como un idiota o vas a entrar al agua? - gritó Theo sacándose la camisa por arriba, dejando al descubierto su abdomen definido.

-Déjalo Theo, ¿no ves que esta enamorado? - se burló Blaise imitando al castaño. Ambos eran una visión para cualquier chica. En unos diez minutos verían a un montón de ellas hacer picnics improvisados a pocos metros de ellos mientras fingen que leen un libro o que hablan de algo que no sea ellos.

Esa era una de las razones por las que iban cada tarde al lago, además de que con el clima cálido que hacía, todas se esperarían ver a los tres Slytherins con menos ropa bañándose en el lago.

Claro que esa tarde y como todas las demás, la única chica que nunca aparecía era Granger.

Draco le lanzó un confundus no verbal a Blaise haciendo que éste cayera de cabeza en el lago.

Theo se carcajeó y se agarró el estómago con ambas manos. Blaise cayó ridículamente al lago y deseaba que alguien mas lo hubiera visto para que así su inflado ego bajara un poco, claro que cuando el moreno emergió del agua con aquella sonrisa de dientes blancos riéndose también, supo que eso jamás pasaría.

-Eres incorregible. - se burló Draco un poco molesto de no haber magullado el ego de su amigo. Se levantó apoyándose del tronco donde se encontraba sentado y se sacó la corbata y luego la camisa por arriba al igual que sus amigos.

Blaise comenzó a reír mas fuerte y a hacerle señas a Theo, el castaño vio a donde su amigo le señalaba y comenzó a reír con él.

-Wooow, hoy tenemos más compañía de lo usual. - insinuó Theo entre risas. Blaise se carcajeó mas fuerte y Draco volteó a donde esos dos enfermos señalaban para ver a que se referían.

Una sonrisa de medio lado se extendió por su rostro y se infló como un pavo real.

Con la corbata aun en mano, se acercó a la castaña que caminaba dudosa hacia ellos. No quería que los dos trolls de sus amigos escucharan esa conversación.

-Granger, que placer tenerte aquí, la competencia de picnics comenzaba en diez minutos pero se me olvidaba lo puntual que adoras ser. - se burló divertido, deteniéndose al mismo tiempo que ella a unos diez pasos. Esto le divirtió aun mas, no quería tenerlo tan cerca, era obvio.

Ella respiró hondo tres veces ¿Justamente hoy tenían que decidir meterse al lago? ¿Y por qué demonios hacía tanto calor si aun era marzo? ¿Por qué Malfoy no era flaco y sin forma? ¿Cuándo concibió músculos y ese abdomen tan definido?

-Emmm ¿Po... pued.. podrías ponerte algo? Necesito hablar contigo. - Dijo mirando a otra parte. Si Hermione que inteligente, después de que lo terminaras de desnudar con la mirada miras a otro lado. Se regañó a sí misma. Se dijo que estaba siendo infantil ¿Acaso no podía ver a un hombre sin camisa delante de ella? ¡Había visto a Harry y a Ron sin camisa mas de cien veces y eso no la incomodaba! Se obligó a verlo a la cara y vio el brillo divertido en sus ojos.

Él se encogió de hombros y se puso la corbata alrededor del cuello, luego se metió las manos en el bolsillo casualmente. Todo sin dejar de verla.

-¿Así esta bien Granger? - la provocó con una sonrisa divertida.

Maldición. Maldición. Maldición. Nunca en su vida había maldecido pero es que nunca en su vida había tenido en frente a Draco Malfoy, sin camisa, con sus pantalones aun abrochados y la corbata verde Slytherin aflojada en su cuello, mucho menos viéndola con aquella mirada lasciva y provocadora.

Ella parpadeó tres veces y se obligó a mantener la calma. Ella no era así, ella no se podía dejar llevar por lo que veía. Por dentro aun era Malfoy, el mismo que la molestaba y... ¿Para qué había ido a buscarlo en primer lugar? Maldición.

Escuchó la risa de los Slytherins detrás de ellos y se sintió aun mas estúpida. Ahora era solo otra más del club de admiradoras que venía a verlos. Suspiró avergonzada y vio a Malfoy apretar la mandíbula.

La mirada de Draco se torno oscura y volteó sobre su hombro para ver a los dos idiotas que reían y le arruinaban el momento, con otro hechizo no verbal los dos terminaron ahogándose en medio del lago. Él sonrió con suficiencia y volteó al escuchar a la castaña reír levemente.

Ella todavía tenía la decencia de taparse la boca para no burlarse abiertamente de lo que acababa de hacerle a sus amigos. Es perfecta.

-¿Querías decirme algo Granger? - dijo contagiándose de su risa.

Malfoy había desaparecido toda la tensión del momento, incluso consideró lindo de su parte que acallara las burlas de sus compañeros. En otra ocasión, los hubiera dejado reírse de ella e incluso se hubiera burlado él también. Esto no pasó desapercibido para ella.

Aun la veía con intensidad pero al menos ahora estaba menos nerviosa y había recordado por qué estaba ahí buscándolo. Se mordió los labios para dejar de reír y se pasó un mechón de cabello tras la oreja.

-Sí, yo... solo quería disculparme y agradecerte, por lo del otro día.

Él alzó una ceja y vio su boca cuando volvió a morderse el labio. Lo liberó rápidamente y él volvió a verla a los ojos.

-No tienes que hacer ni una cosa ni la otra. - dijo con voz impersonal.

-Si, si tengo. Fui sincera contigo en la librería y solo unos instantes después literalmente me lance hacia ti, pensarás que estoy loca... es que Ron me saca de quicio a veces. - dijo eso último en voz baja, quizás no planeaba ni siquiera decirlo. - En fin, me aproveché de ti y eso estuvo mal, lo siento... - ella comenzó a divagar.

Ahora era fue el turno de Draco de reír y morderse los labios ¿Qué ella se había aprovechado de él? ¿Es que no sintió su mano descarada vagando sin permiso por sus curvas?

Ella parecía desconcertada y nuevamente nerviosa.

-¿De que te ríes? ¡Como puedes ser tan idiota! Nunca debí disculparme... eres un inmaduro, eres...

Él la calló cerrando todo el espacio que se interponía entre ellos, lo veía con furia y eso le gustaba. No le agradaba ver a Granger insegura, no tenía razones para serlo ¿Es que no se daba cuenta de lo hambriento que estaba por ella? ¿Era tan ingenua para no verlo?

-¿Quieres saber de que me rio? Pues no te lo diré, no eres idiota, te considero más inteligente que a mi mismo y eso ya es decir mucho, sabes perfectamente por qué me rio. Pero si quieres seguir jugando con los ojos cerrados, adelante. Solo te advierto que yo juego a ganar y cuando eso suceda, no quiero que me preguntes como pasó. - murmuró acercándose cada vez mas a ella.

Ella inclinó la cabeza hacia arriba para poder verlo, estaba muy cerca pero no pensaba retroceder. No tenía tiempo para procesar todo lo que dijo. Era una firme declaración, no sabía ni siquiera como rayos responder a eso. Boqueó un par de veces, intentando mantener su enfado, era mas sencillo cuando estaba molesta con él.

-No pienso seguirte el juego, Malfoy. - fue lo único que se le ocurrió.

-¿Que haces aquí entonces? - preguntó acercándose más a ella, intentaba intimidarla.

-¡Te dije que vine a disculparme! - insistió con voz temblorosa.

-No viniste a disculparte Granger, sabes perfectamente que quien se aprovechó de la situación fui yo, así que te lo pregunto de nuevo ¿Qué haces aquí? - susurró con voz grave, si él se inclinaba solo un centímetro podía besarla, pero no lo haría. Dejaría que fuera ella, le molestaba que todavía intentaba negárselo en la cara.

Para ser honestos, ella tampoco sabía que hacía ahí. Quizás si alguien los veía desde arriba podría decirle, ayudarla a conseguir una respuesta. Había ayudado a tantos compañeros a lo largo de estos años pero nadie se aparecía cuando ella lo necesitaba.

¿Qué hacía ahí?

Su pregunta retumbó en sus oídos, ella no tenía que disculparse. Él tenía razón, no tenía trece años. Sabía perfectamente que él sentía algo por ella, la manera en que la besó ese día en el aula, creyendo que ella sentía algo por él. La forma en que la abordó en esa librería y todas esas palabras insinuantes que pusieron su corazón a latir con velocidad.

Y por supuesto, ese otro beso, en el que dio su máximo esfuerzo y dudaba que fuera solo para molestar a Ron, las manos de él aferrándose a su cuerpo y su corazón latiendo a la misma velocidad que el de ella. Por un momento ella había olvidado que lo hacía para demostrarle algo a Ron, que ella no era insulsa ni inocente, que había una persona que quizás si querría salir con ella. Malfoy había eliminado todas esas inseguridades sin haberse dado cuenta, la había hecho sentir deseada. Si Ron le hubiera dicho eso en otro momento, ella se habría echado a llorar, pero en cambio, había una persona que sacó el fuego en su interior, había una persona que ya la consideraba mujer y que le dio alas. Unas alas que su amor platónico, estaba destruyendo sin darse cuenta.

¿Qué hacía ahí?

Él estaba aparentemente enfadado, lo veía en sus ojos, fríos y cortantes, pero no la alejaba. Estaban a un palmo de distancia, él no se movía, la cubría con toda su altura y estaba tieso como una roca, solo su respiración le indiciaba que estaba esperando por algo.

Ella no entendía que esperaba para besarla y con ese pensamiento entendió, que hacía ahí.

Tragó con nerviosismo y respiró con disimulo para aspirar su aroma. Era el mismo aroma que la acompañó esa noche que la besó por segunda vez. El mismo que la hizo dormir con una sonrisa.

Él la atravesaba con la mirada, podrían haber cientos de chicas viéndolos ahora mismo, pero él solo quería la atención de una. Estaba a punto de rendirse de nuevo, de besarla y hacerla entender de una vez por todas lo que le hacía sentir, cuando ella dio un paso atrás.

Un sentimiento de decepción le invadió y no pudo ocultarlo ¿Por qué era tan difícil?

Ella había estado a punto de rozar sus labios, sus pies casi se ponen de puntillas para besarlo de nuevo, por eso tuvo que retroceder. El miedo la invadió, la realización de que quizás estaba enamorándose de Draco Malfoy la golpeó.

Después de todo Ron tenía razón, si era inocente.

Tragó grueso y le dio la espalda para salir de ahí. Eres una estúpida Hermione.

Cómo si él fuera a sentir algo más que deseo carnal por ella. Ella no era una mujerzuela, jamás había estado con un hombre en la intimidad y a él lo seguía una larga lista de mujeres las cuales solo agraviaban su reputación de casanova.

Había ido hasta ahí para darse cuenta que le gustaba una persona capaz de aplastar su corazón y lanzarlo a las serpientes sin pensárselo dos veces ¿Podía buscarse una relación mas tóxica?

No. Desde luego que no. Estaba perdida, un par de besos y ya estaba detrás de él buscándolo. Patética.

Una mano se cerró en su muñeca y el tiempo pareció congelarse.

Él lo vio venir, el temor en sus ojos, la misma inseguridad que La Comadreja se había encargado de sembrarle, justo antes de decidir rendirse ante él.

No podía dejarla ir. Necesitaba de ella, más ahora que la había probado. Él sabía que era diferente a todas las demás, así que si quería quedarse con ella y ganar este juego, tendría que cambiar su estrategia.

Por eso cuando se dio la vuelta, lista para escapar, no lo pensó dos veces. Sí ella necesitaba que él diera el paso, lo haría. Si ella necesitaba que él se expusiera primero, lo haría. Si ella necesitaba que él fuera el maldito Gryffindor, pues lo haría también. Nunca había estado tan cerca.

Merlín, por ella haría todo eso y más.

Cerró su mano alrededor de su muñeca y la atrajo hacia él. No pudo evitar sonreír cuando vio la derrota en sus hermosos ojos miel.

-¿Por qué esa cara? - preguntó sonriendo. Ella rehuyó su mirada y él quiso maldecir a alguien. Esta mujer tenia el ego tan bajo como Blaise lo tenia por los cielos.

-Tenías razón... Ganaste y no tengo ni idea de como lo hiciste. Felicidades. - dijo decepcionada de sí misma. Aun no lo veía a los ojos.

Algo en el pecho de Draco se removió. Él ya sabía lo que causaba en la castaña pero oírla aceptarlo era... reconfortante.

-La que ganó fuiste tú, Granger.

Ella lo miró confundida y él sonrió con resignación.

-¿Sabes lo que me hiciste al retroceder?

Ella pareció meditarlo por pocos segundos y luego negó con lentitud a medida que una sonrisa se formaba en sus labios.

A la mierda. Pensó Draco.

Se pegó mas ella, acunó su rostro entre sus manos y paseó sus pulgares por su mandíbula, luego por sus labios. Parecía sediento, hambriento y desesperado por probarla.

-Esto me hiciste. - respondió tomando una de sus manos y posándola sobre su corazón acelerado.

Ella apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando él cerro todo el espacio entre ellos y cubrió su boca con la suya. La besó con decisión, sin derecho a réplicas, esto es lo que había y Draco estaba dispuesto a dárselo todo.

Masajeó sus labios con pasión y suavidad. Quería deleitarse de su sabor esta vez, la primera vez lo inundó el deseo y la emoción del momento, no se lo esperaba. La segunda vez fue un beso con rabia que poco a poco fue transformándose en uno lascivo, si Potter no los hubiera interrumpido capaz la hubiera tirado sobre la hierba y ella ni siquiera se hubiera inmutado, ese beso tampoco se lo esperaba.

Pero esta vez fue diferente, desde el momento en que la vio caminar hacia él, supo que no la dejaría escapar, que le daría un poco de su propia medicina. Así que esta vez pudo besarla sin remordimientos, sin miedos, sin restricciones. Fue sincero en cada movimiento y roce, la deseaba desde hace tanto tiempo en silencio y ya no tenía motivos para guardárselo. Ella tenía que saber lo que le causaba, ella tenía que entender que era una mujer, era hermosa y cualquiera tendría suerte de salir con ella.

Él iba a encargarse de demostrárselo. Ella había ganado y él iba a darle eso como premio.

La humedad de su boca le dio la bienvenida, sus pequeñas manos se arremolinaron en su cuello, acariciando su piel y acercándolo mas a ella si es que eso era posible. Él la complació, se hundió en ella y recorrió cada espacio en su boca. Sus manos la tenían firmemente presionada contra él.

Que todos vieran. Que todos en Hogwarts sepan.

Escuchó varios suspiros y exclamaciones a lo lejos. Un ¡Sí! los sacó a ambos de aquella burbuja. Se separaron con suavidad pero mantuvieron la cercanía de sus labios, ella todavía tenia los ojos cerrados y él aprovechó esos cortos segundos para grabarla a fuego en su memoria. Era su tercer beso pero parecía el primero.

Ella abrió los ojos con lentitud, asustada de que quien la hubiera llevado a ver el cielo y las estrellas usando solo su boca hubiera desaparecido. Pero ahí estaba todavía, viéndola con tanta intensidad que se ruborizó más si es que era posible.

Los nervios comenzaron a invadirla y una risita traicionera salió de sus labios. Él poco después la siguió. Ambos estaban en medio de una colina, a la vista de casi medio alumnado, él sin camisa y ella arrebolada.

Y acababan de darse el beso de sus vidas.

Llevó sus manos a su rostro, para taparse de la vergüenza que sentía por haberlo besado como si la vida se le fuera en ello, pero él la detuvo tomando sus dos manos.

Las besó con ternura y miró a un lado sonriendo.

-Creo que tu amiga la pelirroja está a punto de bajar, te recomiendo que vayas a un sitio privado si no quieres que te inunde con preguntas incomodas delante de todas esas arpías. - dijo sonriendo aun sosteniendo sus manos. Ella quería volver a besarlo, quería fundirse en en él y acariciar su cabello. Nunca lo había visto tan nervioso y a la vez divertido.

-Deberías hacer lo mismo con Zabinni. - dijo inclinando la cabeza hacia donde se encontraban los dos Slytherins viendo con la boca abierta.

Draco hizo un gesto de indiferencia y pegó su frente a la de ella.

-Siempre puedo dejar que el calamar gigante se los trague...

-¡Draco! - exclamó ella, ruborizándose más aun por haber soltado su nombre así sin más.

Él se burló con esa sonrisa tan encantadora suya y Hermione se preguntó cómo es que no había reparado jamás en él de aquella forma.

La dejó ir sin mucho entusiasmo pero contento de haber desaparecido esa expresión de derrota de sus ojos.

Estaba ya casi en la cima de la colina, junto a la pelirroja y todas esas chicas que la veían con profundo odio cuando se le ocurrió algo.

-¡GRANGER! - gritó a todo pulmón desde donde se encontraba.

Ella volteó sorprendida por su arrebato y se quedo mirándolo expectante. Casi podía escuchar su corazón latir desde la distancia.

-¿IRÍAS CONMIGO AL BAILE DE GRADUACIÓN?

Suspiros, gritos, exclamaciones y ojos muy abiertos presidieron ante esa pregunta.

Pero Draco no tenía ojos ni oídos para nadie mas que aquella chica castaña que le sonreía y asentía a lo lejos.

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N/A: Se que quizás esta pregunta es innecesaria pero igual la voy a hacer... ¿Quieren ver a Draco llevar a Hermione al baile de graduación?

Jajajaja una a la vez ok? Graciassss muchisimas gracias por todos los reviews que me han ido dejando, esta historia nunca estuvo entre mis planes, pero me encanta.

¡Se los debo a ustedes como siempre!