- ¡Eres tú!... Mi damita… mi amor…Sus ojos azules se volvieron cristalinos y por su mejilla caían gotas que terminaban en el cabello de la joven.
- Candy estaba sorprendida, no entendía por qué ese hombre la abrazaba ¿Quién era? Y ¿Por qué lloraba?
- Archie estaba confundido hasta que escucho a su amo pronunciar un nombre.
- Mi Lucia…
- Inesperadamente Candy sintió llegar una luz a su cabeza… una imagen en una situación similar. Había una pareja, un hombre abrazando a una mujer, la joven tenía un color muy parecido al de su cabello excepto por la forma ¿Quiénes eran? No podía ver el rostro de la mujer, se fue acercando hasta que… el hombre tenía un rostro muy parecido al joven que acababa de conocer, sus ojos eran tan azules que podría perderse en ellos… ¡BAM!
Candy despertó y lo primero que vio fue los mismos ojos color del cielo. El estaba mirándola fijamente su rostro estaba a pocos centímetros del suyo.
- ¡Ah! ¿Qu-quién es usted? ¿Qué hago aquí? Pregunto asustada y confundida. Se apresuro a sentarse alejándose lo suficiente de aquel desconocido.
- Le ofrezco mil disculpas, señorita. Dijo tomando una actitud seria al dirigirse a la dama.- Mi comportamiento, en el bosque no fue el adecuado.
- Candy recordó el abrazo que le dio el hombre.- ¿Qué hago aquí? ¿Qué me paso? ¿Quién es usted?
- Contestare todas sus preguntas señorita, pero le ruego que descanse.
- Aquí tiene mi señor. Dijo una mujer muy mayor, quién traía una taza.
- Muchas gracias. Él tomo la taza y se la ofreció a la mujer que se encontraba sobre su cama.- Por favor bébalo, señorita.
- ¿Cómo se que no está envenenada esa bebida?
- Señorita, jamás haría tal cosa por favor bébalo esa bebida ayudara a que recupere sus fuerzas, confié en mi.
- ¿Confiar en un extraño?
- Le doy mi palabra que nada le pasara.
- Con desconfianza tomo la taza y miro el contenido. Una hoja flotaba, ella conocía muy esa planta era para reponer la energía de las personas. Entonces ahora más segura se llevo la taza a los labios y bebió el liquido. – Gracias. Candy se preguntaba cómo era que ese hombre sabía el poder que tenía esa planta. Según ella sabía que muy pocas personas conocen las cualidades que tenían las plantas y como un hombre que se veía poderoso podía saber eso.- Perdone la indiscreción pero ¿Cómo sabe usted las propiedades de esta planta? No todos la conocen.
- Es un recuerdo… un recuerdo que me dejo alguien muy querido.
- Candy entendía que ese alguien ya no estaba vivo, pues noto la incomodidad del hombre y como este había apartado la mirada, como si un recuerdo triste viniera a su mente.- Disculpe…yo no quise.
- No se preocupe, eso paso hace mucho tiempo. Cuando la vi pensé que era ella, pero es una tontería ella… jamás regresara.
- ¿Se refiere a Lucia?
- Si. respondió sorprendido.- ¿Cómo lo sabes?
- Me pareció que usted menciono ese nombre.
- Oh, es verdad.
- ¿Usted la extraña, verdad?
- El asintió desviando su mirada a la ventana.- Al verla a usted solo pensé que ella había regresado a la vida y quise aferrarla a mí y así evitar que se vaya… Perdóneme señorita…
- Candy. Dijo ella.
- Candy. Él se fue acercando hasta sentarse frente a ella.- Sus ojos, son exactamente igual a los de ella, las facciones de su rostro, inclusive el color de su cabello sin embargo ella era lacia y su cabello es rizado, señorita. Estiro su brazo alcanzando la mano de Candy y colocando su otra mano sobre ella la miro nuevamente a los ojos.- Deberías descansar, cuando se desmayo me asus… me sorprendí.
- Gracias por ayudarme pero no puedo quedarme en un lugar que no conozco y con un desconocido.
- Me llamo Terry Grandchester. Este es mi castillo, no te preocupes que nada te pasara, ahora deberías descansar.
- Candy entrecerró los ojos tratando de recordar donde había escuchado ese nombre pero por más que lo intentaba, no llegaba a su mente lo único que recordaba era… ¡La abuela!
- ¿Abuela?
- Mi abuela está enferma… debo prepararle la medicina con las plantas que reco… ¿Dónde está mi bolso? Oh ahí está. Candy tomo el bolso y con rapidez salió de la habitación.
- Señorita espere. Dijo Terry corriendo tras ella.
- Ella no se detuvo y corrió por las escaleras y como si ya conociera el lugar encontró la salida dispuesta a llegar donde su abuela no sin antes despedirse.- Muchas gracias por su ayuda, prometo que algún día le devolveré el favor. Dijo sonriente.
- Terry intento detenerla sin embargo ella ya se había ido.
- Se parece mucho a la señorita, Lucia ¿verdad?
- Terry voltio y se encontró con su gran amigo, Archie. No solo trabajaba para el además era una gran amigo, nieto de Arturo, aquel amigo que tenía antes de la maldición. Archie sabia todo lo que tuvo que pasar Terry, pues muy joven se dio cuenta que el amo no envejecía mientras que el resto de personas si lo hacía.
- Él asintió.
- Recuerdo muy bien la descripción que usted me dio, ella encaja a la perfección.
- Pero no lo es, se llama Candy. Además Lucia está muerta.
- Terry ¿por qué no intenta rehacer su vida? Han pasado muchos años en soledad y esa joven es la indicada para usted.
- Sabes las razones, Archie. Si tomo una mujer a mi lado solo la estaría condenando a morir.
- ¿Y por qué no busca a esa hechicera? Tal vez pueda lograr que ese hechizo desaparezca si la derrota.
- Eso es absurdo, aunque mande al mismo ejercito del Rey ella sería capaz de matarlos a todos sin hacer ningún esfuerzo. Solo me queda aceptar mi destino.
…
- ¡Abuela he llegado! Candy pronto se dirigió a la habitación de la abuela sin embargo no la encontró.
- ¿Por qué demoraste tanto? Dijo la anciana molesta.
- Lo siento abuela, no encontraba esta planta, pero ¿Cómo te sientes?
- Un poco mejor.
- Ahora mismo te preparare tu medicina.
Tomando todas sus cosas, Candy se fue a la cocina. Pasaron unos minutos y ella apareció con un vaso con un líquido que aliviaría a la abuela. La anciana tomo del líquido y como si fuera magia sintió que el brebaje le había hecho efecto, sentía que la fiebre bajaba, ya no sentía escalofríos era como si fuera otra vez joven.
- Candy querida, esto… ¿Qué es?
- Oh es un secreto, abuela.
- Esto es…
- ¿Te gusta? Dijo Candy emocionada.
- ¡Es peligroso!
- ¿Pero por qué?
- Si las personas se enteran pensaran que eres una de esas hechiceras.
- Pero esto solo es medicina, no estoy haciendo nada de malo.
- El pueblo no pensara igual, ellos creen que las mujeres somos incapaces de tener conocimientos.
- Eso es injusto. Sentía tristeza y enojo ¿por qué una mujer tenía que dedicarse solo al hogar? ¿Por qué no podían estudiar? Solo tenían ese privilegio las hijas de la nobleza pero los pobres no tenían ese derecho.
- Prométeme que nadie sabrá de esto.
- Está bien abuela.
- No estés triste, querida solo quiero protegerte. Sus brazos consolaron a su nieta.
…
Una semana después
- ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Candy ayúdame, por favor!
- A mitad de la noche, Candy se despertó por el ruido de la puerta, al reconocer la voz tomo su pequeña lámpara de aceite con el cual fue a abrir ¡Flamy! Dijo sorprendida.
- ¡Candy tienes que ayudarme!
- Calma Flamy ¿Qué ocurre?
- Es mi hermanito, el está muy mal, la fiebre no le baja, por favor ayúdalo.
- Por supuesto, iré por mis cosas. Al voltear se topo frente a su abuela, quien la miraba con el ceño fruncido.
- ¿Qué significa esto Candy? ¿Cómo la conoces?
- Abuela…
- ¿Qué quiere usted? Dijo la abuela mirando con desconfianza a la joven asustada.
- Abuela, su hermano está enfermo. Necesita mi ayuda.
- Candy, me desobedeciste. Te advertí que no debías hablar con nadie más que yo ¡Entra a la casa!
- Abuela…
- ¡Entra!
- ¡Si no hago algo el niño morirá!
- No me interesan los demás solo me importas tú ¡Entra rápido!
- Por favor abuela… Candy sin saber que más hacer se arrodillo ante su abuela.- Déjame salvar a ese niño, no puedo dejarlo morir y te prometo que nunca más volveré a salir de casa.
- Flamy envuelta en llanto no podía creer lo que veía.
- Por favor abuela, déjame que le ayude.
- …
- Te doy mi palabra.
- Esta será la última vez, no vuelvas a desobedecerme, ve por tus cosas.
- ¡Gracias abuela! Candy tomo con rapidez lo que necesitaba y salió.
Cuando llego vio al pobre niño temblando, al tocar su frente estaba caliente, lo más probable es que si hubiera tardado más ese niño hubiera muerto. Tomo sus cosas y con rapidez preparo lo que necesitaba.
- ¡John! Grito de felicidad Flamy al ver a su hermanito reponerse rápidamente.
- Ya me siento mejor, gracias señorita.
- Candy, tus manos son mágicas. Gracias por ayudarme.
- No fueron mis manos, fueron las plantas. Toma te dejare algunas cosas que prepare para heridas y fiebre. Es un niño muy alegre y probablemente se lastime.
- Gracias, no sé cómo agradecerte.
- No tienes nada que agradecer lo hago con gusto, si pudiera le enseñaría lo que se al resto de pueblo pero ya sabes…
- Lo entiendo… descuida no diré nada. Flamy acompaño a Candy a la puerta de su casa cuando a lo lejos vieron algo brillantes, esto se iba acercando cada vez más y al verlos claramente su mirada se lleno de horror.
- ¡HECHICERA! ¡MALDITA HECHICERA!
- ¡QUEMENLA! Una gran cantidad de personas sostenían trinches y antorchas encendidas.
- Es ella… yo la escuche cuando. La mujer la llamo para que curara a su hermano, seguro es una hechicera.
- ¡NO QUEREMOS UNA HECHICERA EN EL PUEBLO!
- ¡QUEMENLA!
- ¡Ella no es hechicera, ella curo a mi hermano con plantas!
- Plantas ¿Cómo no?
- Es la verdad, no soy una hechicera, yo puedo enseñarles.
- Aléjate monstruo, no te acerques.
- ¡Dejen a mi nieta! Ella no es un monstruo.
- ¡Abuela!
- Aléjese señora de lo contrario usted también saldrá lastimada.
- Entrega a la hechicera y no te haremos daño mujer. De lo contrario tú y tu hermano tendrán el mismo destino que ella. Dijo señalando a Candy.
- No…
- Flamy… me quieren a mí. Candy se iba acercando al hombre que dirigía al pueblo.
- Podrás ser muy hermosa pero eres una maldita hechicera. Dijo escupiendo al piso. Estaba sujetarla cuando…
- ¡Ahhh!
- ¡John! Flamy tomo a su hermano menor quien había tirado lodo a los ojos del hombre.
- ¡Corre Candy! No dejes que atrapen. Grito el niño.
- ¡Que están esperando atrápenla y quémenla! Grito el hombre limpiándose los ojos.
- ¡Ahhh!
- ¡Corre querida! ¡Corre! Grito la abuela.
- Candy con lágrimas en los ojos corrió tratando de alejarse de las personas que querían atraparla.
Dando una última mirada a su abuela, se metió al bosque seguida por las personas. Sus comenzaban a dolerle se había lastimado al pisar una rama puntiaguda. Tras correr finalmente se vio acorralada, detrás de ella había una cascada y delante estaba la gente furiosa.
Candy se detuvo y pensó ¿Qué debería hacer ahora? Y siguiendo su instinto giro y salto a la cascada.
Todos quedaron sorprendidos, nadie esperaba que la mujer saltara.
- ¡Candy, Querida! La abuela llego pero ya era muy tarde.
- Candy… Flamy acompañada de su hermanito sintió tristeza al imaginar lo que su amiga había hecho.
- Decidió terminar con su vida.
- ¡La hechicera está muerta! Dijo el hombre que los dirigía.
- ¡Heee! El pueblo festejaba haberse deshecho de una hechicera.
- Mi nieta… ¡Candy!
- Señora… Flamy abrazo a la abuela Pony tratando de calmar su dolor.
- Vámonos… esta noche hemos terminado. Dijo el hombre luego de darle una mirada a la abuela y a la mujer que la consolaba.
- Señora le acompañare a casa, vamos.
- ¡Candy! Ah…. Mi nieta….
…
- Pequeña… despierta… Una voz le llamaba era extraña… su voz era suave. – Nadie te lastimara… Al abrir los ojos por un instante vio a una mujer de cabello rubio era tan largo, sobre sus labios tenía un pequeño lunar ¿Quién era es mujer? Se parecía un poco al joven Terry Grandchester pensó. Entonces todo se oscureció quedando inconsciente.
Continuara…
